PROMETIDA.

Yan_skyblue/sesshome.

Capítulo X.


Kagome trataba de comportarse como la dama que era y no poner a la niña en su lugar.

Gracias a su madre lograron que se vistiera con un vestido sencillo mañanero pero ¡escogió el que tenía escote!, se arregló los pechos y quiso salir enseguida, las mujeres le detuvieron para arreglarle el cabello, ya las tres listas, fueron al desayunador del barco.

Habían muchas mesas y pocas personas, estaba adornado parecido a las habitaciones, también habían cuadros campestres y arañas iluminando extra ya que aunque entraba luz natural de las ventanas no era suficiente.

Vieron a los caballeros listos esperando por ellas, Sesshomaru corrió una silla y miró a su esposa, él planeaba primero dejar acomodada a su esposa y luego ayudar a su hermana pero la impetuosa joven de casi dieciséis años corrió para sentarse al lado derecho de su salvador, Sesshomaru iba a explicarle la etiqueta pero Kagome simplemente se sentó al lado de Lin dando a entender que no le molestaba, él entonces se acomodó, pero pronto hablaría con la chica, le explicaría el asunto, sus intenciones y las circunstancias. Naomi agradeció a Hakudoshi la galantería de ayudarle con la silla, ya todos listos, Kagome trataba de explicarle a Lin la etiqueta para comer pero la chica parecía más concentrada en mostrar sus pechos jóvenes a un para nada enterado Sesshomaru porque solo veía que Lin y Rin eran muy parecidas, definitivamente gemelas idénticas en lo físico excepto por un par de marcas en el rostro de la niña y su delgadez, agradecía al cielo haberla puesto en su camino, la familia estaría muy feliz a su regreso.

Kagome pensó algo distinto cuando se percató su esposo veía un poco más de lo apropiado a la jovencita pero trató de apartar cualquier pensamiento malo, ella debía recordar que Sesshomaru la ve como su hermanita, es así por Rin; suspiró y se colocó la servilleta en el regazo, un camarero llegó con el servicio de desayuno, escogieron porridge, con crema y mantequilla, kipper ahumado excepto para Hakudoshi quien prefería el salmón, pan con mantequilla, tartaletas, té para las damas, jugo de zumo para Lin quien estaba fascinada con tanta abundancia y café cargado para los caballeros.

Tanto fue el entusiasmo de la joven que se estiró para tomar del carrito de servicio la jarra de jugo y servir dos vasos pero golpeó con el codo a Kagome quien estaba tomando un sorbo de su taza de té, el líquido se derramó sobre ella y la mujer terminó mojada, Sesshomaru se apresuró a tratar de secar la mancha, ella decidió que era mejor retirarse para cambiar su atuendo, se puso de pie y con una sonrisa pidió a los demás continuar, se marchó un poco pensativa ¿lo habrá hecho a propósito?.

Sintió una mano que jamás llevaba guantes, era la de su esposo, paró su andar.

—Te acompañaré. — tomó su mano con protocolo y se encaminaron a la habitación.

A lo lejos, Lin se sentía mal de haber causado tal inconveniente, es decir, ella quería conquistar a su salvador pero no hacerle nada a su esposa, Kagome no era mala, al contrario, era de las pocas personas buenas que ha conocido en su vida.

—No te preocupes cariño — habló Naomi con suavidad en sus palabras casi intuyendo sus pensamientos. —, Kagome sabe que fue un accidente, come tranquila, luego iremos a dar un paseo. —

La chica asintió menos apesarada por el accidente, Hakudoshi sonrió, parece que Sesshomaru no se equivocó ni con su esposa ni con su suegra, ambas eran la ternura encarnada. Continuaron comiendo conversando sobre trivialidades, Lin, después de muchos años, se sintió cómoda y se permitió sonreír sin aparentar falsa felicidad, realmente le gustaba estar allí, con esas personas.

—¿No va a salir?. — preguntó Kagome extrañada en que su esposo siguiera sentado en el sofá viéndola de forma extraña.

—No veo la necesidad. — se encogió de hombros.

Ella frunció el ceño, ¿qué pretendía?.

—Voy a cambiarme. — recalcó lo obvio.

—Puedes usar la mampara… — ver los ojos de muerte de su esposa lo hizo casi reírse.

—La mampara quedó tras el sofá en que está sentado. — se cruzó de brazos.

Sesshomaru finalmente sonrió y ella se estremeció, él se iluminaba cuando sonreía así.

—Supongo que tendrás que deleitar mis ojos con tu figura. — se puso de pie caminando hasta ella.

—No diga esas cosas… eso es escandaloso. — se sonrojó.

Kagome tenía veinte y dos años pero no podía negar que era una señorita educada con las normas y el decoro de la alta sociedad, al contrario, Sesshomaru conocía lo básico de la etiqueta aunque no le importara demasiado y se lo dejaría saber a su tímida esposa.

—Bueno, no es tan escandaloso entre un matrimonio. — se colocó tras ella.

Comenzó a abrir los botones del vestido, ella se paralizó por completo, era lo más íntimo que habría compartido con él y no sabía qué hacer.

Taisho terminó su tarea y acarició los hombros de la dama, eran hermosos, poco a poco se aventuró a bajar la prenda hasta que llegó a las caderas de la mujer y el corsé podía apreciarse mejor, Taisho entonces comenzó a desatar los cordones. Kame cerró los ojos sintiendo escalofríos en su columna, pero no era una sensación horrible de hecho, hacía que toda su piel se erizara, era increíble.

Sesshomaru abrió el corsé y pudo ver nuevamente la espalda desnuda de su esposa, se agachó y la besó donde terminaba su espalda y comenzaba lo prohibido, ella soltó un gemido por la sorpresa, se giró para ver la sonrisa de su esposo, Sesshomaru se puso de pie y la besó en los labios antes que la magia se terminara por decir alguna palabra, pegó el cuerpo de su dama al suyo acariciando su espalda desnuda.

—¿No deberíamos volver al salón para desayunar?.— preguntó sintiendo una extraña humedad en su parte íntima.

—Un beso más y te dejaré.— contestó asaltando su boca de nuevo.

Ella no se opuso y prefirió disfrutar el momento, suspiró embelesada; cuando él se separó y lo notó espiando sus pechos como si fuera algo prohibido pero apetecible, así que los suyos sí llamaban su atención, perfecto, así debía ser, eso hizo que su ego femenino se inflara.

Sesshomaru salió del camarote flotando en una nube como un enamorado, ella se apresuró a buscar un vestido bonito, se decidió por uno color magenta que resaltaba su piel y sus ojos, además acentuaba sus caderas muy bien, fue un lío volver a atar el corsé pero lo hizo rápidamente para poder seguir al lado de su esposo.

Salió como toda una reina y tomó la mano de Sesshomaru quien esperaba afuera, se encaminaron de nuevo al salón pero Naomi y Lin ya se habían retirado para dar un paseo aprovechando el sol de la mañana, Hakudoshi seguía esperando por ellos y le alegró ver que su jefe parecía ir por buen camino con respecto a enamorar a su esposa, esa mujer lo veía embelesada por más que quisiera disimularlo, eso era bueno, algo muy bueno, pronto el amor estaría flotando entre ellos.

Mientras Sesshomaru y Kagome comen y conversan con Hakudoshi, Naomi dirige a Lin en el paseo, caminan tranquilas viendo el mar calmo brillando por el sol que tan temprano no estaba muy fuerte, la chica estaba muy a gusto con la dama, tanto que...

—Gracias...— se sonrojó, no muchas veces había dicho esa palabras. —Ustedes han sido muy amables ,no me conocen y tampoco han preguntado por mi pasado o la razón de que...— apretó los labios conteniendo las lágrimas, recordar ese momento y en que estuvo a punto de lanzarse al mar le causaba todavía malos sentimientos.

—No te preocupes cariño, sabemos que hablarás cuando estés lista, mientras tanto, ¿qué tal si disfrutas del presente?.— Naomi apretó su mano en señal de apoyo.

Lin asintió feliz, se dedicaron a mirar los distintos lugares que ofrecía el barco, conversaron con algunas personas hasta que Naomi sugirió que debían sentarse, tomaron asiento en unas sillas de madera de la cubierta, la dama se entretuvo conversando con una dama muy joven que parecía de mucho dinero pero sin mucha clase, era difícil para las esposas de los nuevos ricos sin título encontrar a la viuda de un Marqués dispuesta a entablar conversación con ellas, para la chica fue reconfortante sobretodo porque todos los "sangre azul" la excluían.

Lin se queda viendo el panorama, sus ojos café se centran en un joven que parece muy concentrado haciendo un dibujo del horizonte, se quedó viéndolo más de lo debido como es su costumbre llamando la atención del desconocido, él la miró, ella a él y le sonrió, él volteó de inmediato.

Sería su primer encuentro, más no el único.

Lin finalmente había conocido al Vizconde de Chesterton Kohaku Bennett, faltaba mucho para que el amor llegara a ellos, pero ahora el perfil del joven se había clavado en la memoria de la damita, algo que la haría cambiar para bien.

Continuará…

Listito el capítulo de hoy chicas, perdón por no haber publicado ayer, espero que lo hayan disfrutado.