Capitulo 32
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Bran miro a atentamente la torre.
-¿porque no puedo subir?- pregunto él.
-Aun no, Bran. Ya llegaras- índico el cuervo.
Bran salió de la memoria del cuervo y llego al cuarto blanco, se dirigió al ordenador, llego a nivel 11 con 3 puntos de habilidad.
Podría mejorar viento si obtenía un punto más, o concentrarse en agua.
El chico negó con la cabeza, agua era útil, pero deseaba mejorar un poco su viento.
El chico se puso pensativo, en realidad el agua le había servido en el verdadero norte como distracción, solo podía invocar barcos con ella, claro que no sabía manejarlos, se había concentrado en viento, porque le gustaba más la magia de viento, volar era su magia favorita, y la verdad prefería mejorar enteramente la magia de viento antes que la del agua.
Salió del cuarto blanco y del lugar del árbol, vio a Meera sentada en la sombra de un árbol, se acerco y puso a su lado.
-¿algo nuevo?- pregunto ella curiosa.
-No, la torre de la alegría, padre y Arthur Dayne, siempre igual- dijo él.
La chica alzo una ceja.
-¿Quieres algo más?- pregunto ella.
-Al menos ver a dentro de la torre, pero no, no estas preparado aun Bran- dijo el imitando a el cuervo.
Meera rio.
A Bran le pareció la risa más encantadora que haya escuchado jamás, era suave pero pegadiza también.
-Por lo menos me podría decir que hay, o mostrarme la danza de dragones, o la rebelión de fuego oscuro- dijo él.
-No creo que el entrenamiento sea entretenimiento- le dijo ella.
Se escucho un grito, y vio a Rickon caer, mientras se enfrentaba a dos niños del bosque, los cuales atacaban con una velocidad inhumana.
Bran miro a su hermano menor, y noto que su fuerza y velocidad eran muy superiores a las de él.
-Quizás porque yo elegí magia en lugar de habilidades físicas como el- pensó el chico.
Sintió la cabeza de Meera inclinarse y apoyarse en su hombro.
Se puso nervioso con el contacto físico.
Pero al mismo tiempo parecía disfrutarlo.
-Ha mejorado- le susurro Meera al oído.
EL chico sintió que toda su piel se erizaba ante la suave afirmación de la chica, como si ella no notara lo que provocaba en él su mero contacto.
-Si- susurro él.
Rickon ataco nuevamente, los niños lo esperaban, pero este no dudo ni un segundo, choco su cuchilla de metal contra la de vidriagón y los niños no parecían tener problemas al enfrentarlo en un combate de fuerza o velocidad.
Rickon creía que tenían tanta fuerza física como tres veces su tamaño, sin la necesidad de grandes músculos, en su opinión los niños poseían magia innata que los ayudaba con sus labores.
El chico dio un golpe al niño con su puño cerrado, y lo mando a volar hacia atrás, el otro ataco, pero Rickon preparado lo evadió y lanzo su daga en el aire. El niño la evadió pero no pudo evitar que Rickon barra el suelo con su pie, y lo tire al suelo.
Rickon llego al cuarto blanco.
El más pequeño de los Stark llego a nivel 8 con 2 dos puntos de habilidad. Y salió de ahí.
Sintió unos aplausos y vio a Hodor aplaudir con entusiasmo.
-Hodor – dijo el medio gigante.
Rickon lo saludo.
Ossa también se le acerco y le acaricio la cabeza.
-Muy bien pequeño Lord- dijo ella.
-No soy tan pequeño- se quejo este.
Miro hacia Bran y alzo una ceja ante la posición de Meera.
Esta lo noto, porque se sonrojo al ver lo que hacía y se corrió rápidamente.
Bran parecía molesto por eso.
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Sansa miro el cuarto blanco, había subido de nivel, luego de que curara a varios hombres de Jon desde su llegada a las costas de las ciudades esclavas, ya tenía muchos puntos de sus centros de sanación en Valyria, la chica giro y se dirigió a la consola.
Había alcanzado el nivel 18 con 7 puntos de habilidad, salió del cuarto y miro a su hermano bastardo, el cual miraba Astapor desde la lejanía con los demás.
Jon miro la ciudad a unos quilómetros y no entendía que paso.
Vino para dar un ataca preventivo sobre las murallas, cuando vio el humo saliendo de la ciudad.
-Está intacta, pero dañada al mismo tiempo- musito él.
-¿Un ataque?- pregunto Aegon a su lado.
Vio a las afueras de la ciudad, decenas de caballos con jinetes.
- Dothraki - le dijo Jon Connington.
-No podemos retroceder- dijo Jon Nieve.
Connington cabeceo.
-Primero es recomendable tener información, presentarte como rey de Volantis y Valyria- aclaro Aegon.
Sansa a su lado cabeceo.
El rey de Valyria cabeceo también y se preparo.
Escucharon unos fuertes gritos, mientras él y su ejército llegaban, había traído unos ochocientos hombres con él, además de 40 curanderos.
Pasaron una hora esperando, armaron un campamento a las afueras, no podían simplemente entrar en la ciudad a la fuerza, no hasta tener información.
Las puertas de la ciudad esclava se abrieron.
Jon observo como un escuadrón de inmaculados venia, escoltaban a dos mujeres y dos hombres.
Se notaban que ambas eran jóvenes, una tenía un aspecto Valyrio, con el cabello rubio plateado, los ojos de color púrpura y contextura delgada. Jon noto que era similar a Raenerys, pero sin su clásica piel dorniense.
La otra mujer era un poco más alta, de piel y cabello oscuro, rostro redondo y ojos dorados. Una esclava, Jon había visto similares en Volantis.
El primer hombre tenia apariencia de norteño, algo calvo, el cabello que le quedaba era castaño claro, y ojos oscuros.
Finalmente el segundo hombre, sin duda un sureño, un anciano de pelo blanco, fuerte y gallardo, de ojos azules.
-Barristan- susurro Jon Connington.
Jon cabeceo.
-Si no hay duda, y ese otro es un traidor del norte, Jorah Mormont, la deshonra de la casa Mormont- dijo Jon.
-Buenos días, Soy Daenerys Targaryen, reina de Asaptor, ¿que los trae por aquí?- dijo Daenerys al llegar.
-La hija del rey loco- pensó Jon.
Pero su vista estaba en Jorah.
El mismo hombre miraba a la copia de Ned Stark, y contenía su furia.
Los ojos de Jon se volvieron más fríos al notarlo.
-Sir Jorah Mormont, en las ciudades esclavas… ¿Encontraste tu vocación, mi señor?- pregunto Jon con ironía.
Esta vez Jorah tuvo la decencia de mirar el suelo.
-Disculpe, soy la reina aquí- le aclaro Daenerys.
-Y yo el rey de Valyria, el rey de Volantis, las tierras las cuales su supuesta ciudad han profanado- dijo Jon.
La mujer se mostro confundida, antes que la otra se acerque al oído de esta y le diga unas palabras.
Mientras tanto Jon Connington y Barristan se miraron.
-Jon- saludo Barristan.
-Barristan- con el mismo Tono.
-Escuche que estabas embriagándote en los bares de Lys- le dijo Barristan.
-Yo por otro lado, escuche que hincaste la rodilla ante varios reyes, olvidando tu juramento- le respondió Jon Connington.
Barristan no dijo nada, ambos se quedaron en silencio, cuando el mayor se fijo en Aegon y palideció al verlo.
-No puede ser- musito el viejo.
-Oh viejo amigo, pero si puede, contrario a ti, yo seguí mi juramento- le recrimino Connington.
Aegon por otro lado se mostro incomodo ante la mirada de Barristan en el.
La reina de Asaptor finalmente termino de recibir la información de su consejera.
-Mis disculpas, al parecer los antiguos maestros de Asaptor optaron un ataque cobarde, me disculpo por la gente de Asaptor que estuvo en el ataque, pero como vez, ellos no están mas aquí- dijo la mujer.
Jon alzo una ceja.
-¿Niegas la responsabilidad? ¿Pero te coronas como reina de Astapor?– pregunto Jon.
-Lo que los antiguos maestros hicieron, fueron responsabilidad de ellos, lo que yo hago es la mía- respondió Daenerys.
-Lindo cuento, pero yo se que los maestros de Astapor, Yunaki y Meeren trabajan juntos, si uno ataca es porque los otros lo aceptaron, puede que sean tres diferentes ciudades, pero es el mismo reino- indico él.
Daenerys cabeceo.
-estoy de acuerdo, y como ve, su majestad…No están aquí- le indico ella.
Jon estuvo a punto de seguir la discusión pero Aegon intervino.
-Claramente- dijo él.
Jon giro a verlo.
-Vamos no seas así, claramente la reina Daenerys nos hizo un favor al eliminar a unos enemigos, no hay porque estar enojados- dijo él.
Sansa cabeceo.
-Si es cierto- dijo ella con una sonrisa.
Jon frunció una ceja.
Daenerys sonrió.
Al ver que obtuvo una aliado y se fijo en Aegon, finalmente noto su apariencia.
-¿Rhaegar? No imposible- pensó ella recordando la visión que tenia de su hermano en Qqart.
-¿Quién eres tú?- pregunto ella mirando a Aegon.
-Me disculpo…Tía. Soy Aegon Targaryen, heredero de tu hermano Rhaegar Targaryen y Elia Martell- dijo él.
Danny negó.
-Aegon y Raenerys murieron en el desembarcadero del rey- dijo ella.
Aegon cabeceo.
-Sí, eso es lo que hicimos creer, pero tanto yo como Raenerys sobrevivimos- indico él.
Danny se niega a creerlo.
-Pierde su corona si Aegon vive, típico de los Targaryen solo quieren poder- pensó Jon.
Pero la mujer se calmo y Jon vio algo en su mirada, esperanza, eso le sorprendió.
-O quizás no- pensó él.
-No sé lo que está pasando, pero ahora estamos recuperándonos de una batalla, son bienvenidos mientras no causen problemas- le aclaro a Jon.
-¿Esta herido?- pregunto Sansa.
Todos la miraron de repente, la chica señalo a Barristan y este vio una pequeña herida en su muñeca.
-Solo un roce mi señora- le dijo él.
Sansa no espero se acerco al legendario caballero y uso su magia en el, los demás vieron en Shock como las manos de la chica se iluminaban y un segundo después la herida desapareció.
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Sansa suspiro unos días después, habían tenido acilo en Astapor.
Daenerys y Jon habían discutido varias posibilidades de alianzas contra los maestros de Yunaki y Meeren.
No llegando a ningún acuerdo.
Parecían llevarse realmente mal.
Pero Sansa sabia que Jon simplemente no le gusta Daenerys por quien es su padre.
Y Daenerys parece llevarse mal con Jon por la única razón de ser un Stark.
Aunque con ella no le pasa igual.
Ya que desde que llego a Astapor, puso una tienda de curación y curo a cada herido sin cobrar nada a su favor.
Parece que eso gano el agradecimiento de Daenerys lo suficiente para no sentir hostilidad hacia ella por más de ser Stark.
En cuanto a Jon y Daenerys, parecía que Aegon los calmaba, era el puente entre ambos, aunque el pobre tuvo que intervenir en más de cinco diferentes discusiones.
Jorah Mormont le informo a la reina que no debía confiarse.
No le agradaba Jon por ser hijo de Ned, pero el chico solo dio un comentario irónico acerca de esclavistas norteños.
Eso dejaba a Jorah callado por el momento, Jon sabía como golpear sus puntos débiles sin la necesidad de sus puños.
Sansa sabia que Jon se llevaba mal con Jorah por el hecho de que vendió esclavos algo que el chico consideraba no solo un acto criminal.
Sino algo despreciable para un norteño.
Barristan no es metió en medio de las discusiones, pero si largo suspiros de alivio cuando arreglaban las cosas.
El pobre guardia estaba muy inquieto ante la situación.
Ver a Aegon Targaryen lo lleno de dicha pero las palabras de su guardián Jon, le dolieron verdaderamente.
Si tan solo hubiera sabido que el chico y su hermana Vivian.
Fantasma por otro lado ignoraba todo y se quedaba para cuidar a Sansa, la chica lo recompensaba con grandes trozos de carne.
El lobo estaba muy a gusto con eso.
La chica había admirado a los dragones de esta, median alrededor de un metro y medio, si Arya estuviera ahí se lo pasaría con ellos.
Eran criaturas extrañas, altamente inteligentes.
También instintivamente parecían saber si había enemigos o no cerca. Tal y como los lobos Húngaros.
Y al parecer uno de los Dragones llamado Rhaegal siente un gran aprecio por Aegon.
-Princesa- escucho y giro para ver a un hombre con la mano herida entrar.
-Tome asiento- le dijo ella.
El hombre lo hizo y su Fénix revoloteo por la carpa.
Sansa se acerco y uso su magia de curar en el. Era el decimo tercer hombre que curaba hoy, muchos heridos por las contracciones de mejoras de murallas, tenía unos trece subordinados que eran invocaciones de curanderos de Jon que ayudaban, pero aun así, ella era mejor.
La chica vio a una mujer llegar.
Esta se inclino.
-¿Si?- pregunto Sansa.
-Santa por favor, enséñeme quiero ser su aprendiz- dijo esta.
-¿Enseñarte? ¿Curación?- pregunto ella.
Esta asintió y Sansa sonrió.
-Muy bien, tráeme esos trapos húmedos- le dijo ella
Esta lo hizo y paso toda la tarde enseñándole a hacer brebajes que aprendió a hacer en Volantis, Talisa le enseño lo mismo cuando empezaba.
La chía se encontró de repente en el cuarto blanco y llego al ordenador.
Felicidades por obtener una acolita has
obtenido un punto de habilidad y
has subido un nivel.
Sansa Stark
Titulo: Santa
Puntos de habilidad: 10
Nivel 19: (0/5600)
Salud: 950/950
Mana 1750/1750
Atributos: Bajos
Habilidades:
Magia bendita nivel 5
La chica selecciono magia bendita.
Has seleccionado habilidades mágicas, Magia bendita.
¿Deseas gastar diez puntos de habilidad y obtener las dos mejoras de la habilidad Magia bendita a nivel 5?
Si/No
Oprimió que sí.
Aceptado
Habilidades mágicas
Magia bendita
Nivel 5
Todas las habilidades mágicas, dan puntos mágicos al jugador cada vez que suba de nivel, según suba de niveles, los puntos mágicos, como inteligencia, sabiduría y mana se incrementan.
Sansa sintió calor, mucho calor, como si todo su cuerpo se calentara bajo el fuego de una hoguera, luego comenzó a toser, le faltaba la respiración, luego escucho voces en sus oídos, tantas que le hacían marearse. Hasta que de repente todo se calmo, y la chica miro adelante al monitor.
Adquirida
Magia bendita
Nivel 5
Gasta 250 de mana
Invocar fénix
Invoca un fénix, que cura a todo a tu alrededor.
Mejora 1: El fénix, también es capaz de atacar enemigos con fuego.
Mejora 2: El fénix también da atributos de regeneramiento de mana y salud por cinco minutos.
Sansa cabeceo y salió del lugar.
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Arya maldecía su suerte, encerrada en su cuarto.
Su padre no tenía ninguna forma de saber que ayudo en la batalla.
-Nymeria me vendió, porque tenía que aullar- pensó molesta.
-¿Quien fue quien descubrió el plan de los frey? ¿Quien le advirtió? ¿Quien estaba más que preparada para enfrentarlos? Pero no, Arya estas castigada, y eso que no fue nada comparado a madre- pensó ella molesta.
Y la conversación con su madre fue aun peor.
Catelyn estaba tan lívida que tiro de sus orejas, tan fuerte que la chica temía que se la sacase.
-Solo quería ayudar- murmuro ella.
Luego negó con la cabeza.
-Debí quedarme con Jon, el me deja hacer lo quiero- murmuro molesta.
No más entrenamiento.
No más infiltraciones.
-Tenía como castigo quedarme en este maldito cuarto y tejer como una…una…una Sansa- pensó molesta.
Largo un profundo suspiro y sintió un gemido en la cercanía.
Sus cejas se fruncieron al ver a su lobo húngaro miradla curiosa.
-No me mires tú, esto es tu culpa- le recrimino Arya.
La loba sonrió maliciosa.
-Bueno soy loba que esperas, que no aullara, es mi naturaleza- le dijo esta.
-Pues guarda tu naturaleza para cuando haga falta, no podre irme en una semana, donde iría, con Jon, sin duda padre la avisara, y él me castigara también, y lo peor de todo Sansa lo verá todo- aclaro Arya.
La loba rio.
-Te odio-
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FIN DEL CAPITULO
