Capítulo cinco

Rin evaluó su dibujo unos momentos con el ceño fruncido. Había estado trabajando por varios días en una pintura del bello jardín en el que había crecido y, aunque el árbol de cerezo, las flores, la laguna y el puente parecían tener las dimensiones y el color adecuados, la joven no podía evitar sentir que no era un trabajo perfecto.

-Señor Jaken, ¿Qué le parece?

La joven inclinó su dibujo ya terminado, para que su pequeño acompañante pudiera evaluarlo. El diablillo observó el dibujo con los ojos brillantes de la emoción: ella había aprendido a dibujar de forma prácticamente perfecta y, aunque la mayoría de sus dibujos eran partes del jardín, Jaken sentía el orgullo en su pecho, aunque jamás reconocería algo así.

-¡Es hermoso, Rin!

-¿Tan hermoso como para dárselo a la señora Irasue?

El diablillo posó su mano sobre su barbilla para meditar un momento. Durante el prolongado tiempo que llevaba visitando a la muchacha, la había visto romper dibujos preciosos, tirar lejos abanicos y poemas, después de un comentario hiriente de parte de la exigente señora del palacio. Irasue era una amante de la perfección y en sus cortesanas, no toleraba error alguno y, aunque solía ser indulgente con las necesidades humanas de Rin, el nivel de exigencia seguía siendo bastante alto para la opinión de la joven.

Rin había ingresado oficialmente a la corte cuando cumplió los 14 años de edad: su educación ya estaba completa después de casi cinco o seis años de muchas clases, disciplina y, sobre todo, perseverancia. Sin embargo, a pesar de ser la única humana miembro de la corte, ella no se sentía como una cortesana completa, ya que aun la señora Irasue la mantenía lejos, salvo en las ocasiones en que la mandaba a llamar para que le leyera las cartas o la entretuviera con alguna habilidad bien aprendida.

Por esta razón, su uniforme lila permanecía prácticamente nuevo a sus casi 16 años: no era necesario usarlo con frecuencia si la mandaban a llamar tan pocas veces, que si no fuera por las estaciones del año, la joven no se habría dado cuenta del paso del tiempo. Como ya su educación había terminado, solo le quedaba reforzar sus habilidades por su cuenta y Katana acudía solamente con la cesta de la comida sin dirigirle más de dos palabras. Rin sabía que si no fuera por las frecuentes visitas de Jaken, ella habría quedado muda otra vez, aunque en este caso sin su voluntad.

-¡Ay niña!- exclamó Jaken acariciando un momento la mano de ella- ¡No me hagas preguntas tan difíciles! Yo... las veces que te he dicho que sí, luego llegas triste porque ella rechazó tu arte... Esta vez, prefiero que le preguntes al amo Sesshomaru o se lo muestres a la doñita directamente.

-El señor Sesshomaru tampoco es confiable- confesó Rin después de suspirar un momento-: para él todo es bonito, adecuado o impecable... y tampoco se acerca demasiado a mirar lo que hago para no impregnarme con su aroma y nadie descubra su rastro las veces que viene en secreto.

Sesshomaru había decidido dejar que Jaken jugara con la niña de vez en cuando, en principio, por la lástima que, extrañamente, había logrado inspirarle alguien en sus circunstancias y por la felicidad con que brillaban los ojos de Rin durante los momentos en que llevaba al diablillo al jardín.

Las primeras ocasiones, solo dejaba al diablillo en el atardecer y pasaba a recogerlo o enviaba a su dragón a buscarlo, cuando sospechaba que Rin se había quedado dormida. En ese entonces, el demonio le había explicado a su madre que Jaken acudiría de forma esporádica para consultar sobre el futuro de un enemigo, sin embargo, cuando las visitas se hicieron más frecuentes, Sesshomaru tuvo que comenzar a ocultar su rastro y a veces el de Jaken, para que nadie en el palacio pudiera afirmar que ellos habían estado allí.

Al menos, las visitas habían aumentado en su frecuencia, justamente cuando nombraron a Rin cortesana y ella había dejado de recibir clases, por lo que contaban con mucho tiempo para que cualquier rastro, por mínimo que fuera, desapareciera con el tiempo.

A pesar de que Sesshomaru contaba a su favor con el tiempo y la distancia de aquel lugar con el resto del palacio, él prefería ser en extremo cuidadoso y ahorrarse explicaciones para algo que tampoco era capaz de entender del todo: aunque el demonio lo había intentado varias veces, no lograba romper el lazo que se había creado con Rin y, a medida que el tiempo pasaba, ella fue incluyéndolo en sus conversaciones y actividades cotidianas, haciendo de este vínculo algo más fuerte.

Durante los últimos días, Sesshomaru y Rin se sentaban en el pasto a una distancia prudente para evitar que el uno se impregnara con el aroma del otro. El demonio no sabía si podría disimular su aroma en la joven y prefería tomar medidas para no causar problemas a Rin: aún recordaba que ella tenía marcas en sus manos y se imaginaba lo dolorosas que podían llegar a ser. Incluso para conversar, a veces se pasaban pequeñas notas escritas en el viejo cuaderno de la comunicación, a través de Jaken, el que quedaba siempre sentado al medio entre los dos.

-¡Niña ¿Qué haces con las cartas?!- preguntó Jaken desviando su mirada al mantel rojo en el que descansaban las cartas rodeadas por un círculo de sal junto a una ventana- ¡¿Es algún tipo de brujería extraña?!

-Las estoy purificando- respondió Rin de forma muy solemne-: las cartas pueden llenarse de energía negativa y debo limpiarlas de vez en cuando con sal y la luz de la luna. Desarrollar la habilidad de leer el futuro, también conlleva una responsabilidad.

-¿Qué ocurre si no las limpias?- preguntó Jaken, sintiéndose de pronto muy asustado- ¿Empezarás a predecir cosas feas? ¡¿Ocurrirán cosas feas a quién le leas la fortuna?! ¡Tengo que advertirle al amo Sesshomaru!

-No exactamente, pero como yo las leo y las cuido, se supone que si no las limpio y purifico de forma adecuada, pueden comenzar a sucederme cosas desafortunadas... Por eso es importante la sal, de esa forma cualquier energía negativa que quede impregnada, se irá de inmediato.

-Tu habilidad es inútil y tenebrosa en partes iguales- concluyó el pequeño Jaken mirando las cartas con desconfianza-. No entiendo la obsesión de la doñita por querer saber el futuro... ¡Estoy seguro que ni siquiera te pregunta cosas útiles!

-Yo creo que ella quiere saber algo con anticipación para evitar que ocurra- Rin alzó un momento los hombros-, pero sea lo que sea, aún no me lo ha preguntado... supongo que es una pregunta importante y quiere tener la certeza de que soy lo suficientemente buena antes de confiarme sus dudas...

-¿Cuándo te mandará a llamar la señora Irasue de nuevo?- preguntó Jaken mientras Rin aún examinaba su dibujo.

-No lo sé- suspiró la joven desanimada-, la última vez fue hace unos 9 o 10 días, así que creo que aún voy a tener que esperar un poco más de tiempo...

-¡Eso es bueno!- exclamó Jaken con una pequeña sonrisa- Le dije al amo bonito que hoy íbamos a celebrar tu cumpleaños y va a venir a verte...

-¡Me siento muy feliz de que vengan a verme!- confesó Rin sonriendo ampliamente- Además, cuando viene el señor Sesshomaru, siempre sus aventuras son muy interesantes... ¡Voy a cambiarme! ¿Me espera aquí?

-Tú ponte bonita mientras yo voy a ver si el amo necesita algo- Jaken acarició la mejilla de la joven antes de treparse sobre el dragón- ¡Nos vemos pronto, Rin!

Jaken no pudo evitar sonreír un poco al ver a la joven despedirse con la mano. No quería reconocerlo, pero se había encariñado mucho con Rin; al principio acudía solamente porque era la orden de su amo, pero pronto comenzó a sentirse feliz con la niña y esperaba con ansias las tardes de juego. Jaken no sabía que podría llegar a querer tanto a alguien que no fuese su amo, pero la verdad es que su alma se sentía cálida y completa cuando estaba con Rin. Para el diablillo era sorprendente, ya que daba igual si su amo bonito lo golpeaba o lo atacaba un demonio más grande, el día volvía a ser bueno en cuanto Rin le abrazaba y lo trataba con dulzura.

Rin miró a Jaken y Ah-Un partir con una pequeña sonrisa en sus labios, ella se sentía muy afortunada de que él y el señor Sesshomaru fueran parte de su vida. Agradecía mucho que la vinieran a visitar y que quisieran celebrar su cumpleaños con ella, ya que sus momentos favoritos en el palacio, seguían siendo aquellos en los que ellos estaban a su lado.

Rin avanzó hacia su cuarto. Necesitaba buscar su kimono rosado con flores y el obi plateado a juego. Se miró al pequeño espejo que tenía un momento, para contemplar su rostro un poco: desde que la pubertad tocó a su puerta, su rostro se había afinado un poco, aunque aún mantenía ciertos rasgos infantiles, sus ojos grandes y oscuros brillaban con las emociones fácilmente y sus mejillas eran rosa por el sonrojo.

Mientras se miraba, no pudo evitar preguntarse cómo habría sido Kaori a su edad: desde que cumplió los trece años y se hizo mayor que su hermana, no podía evitar preguntarse qué habría pasado si las cosas fueran diferentes. Rin sabía que estaba creciendo, convirtiendo a dos demonios en sus amigos y aprendiendo cosas que su hermana nunca lograría hacer. Sentía un poco de pena, ya que aún extrañaba mucho a su familia, pero no podía dejar que aquello tiñera por completo su celebración de cumpleaños.

Hizo un moño alto con la mitad de su cabello el que afirmó, precisamente, con la horquilla que Sesshomaru le había regalado algunos años antes. Nunca se había atrevido a usarla por temor a perderla, pero esta vez se sentía preparada: no era tan descuidada y había aprendido a cuidar de sus cosas mejor que cuando era una niña pequeña.

Por su parte, Jaken aterrizó cerca de donde Sesshomaru estaba esperándole: se encontraba en un bosque que, colindante con una aldea, le servía de refugio mientras Jaken iba por el regalo de cumpleaños para Rin.

El gran dilema, es que Sesshomaru nunca en su vida, le había dado un regalo de cumpleaños a alguien, menos a una chica y no tenía mucha idea de qué escoger. La primera y única vez que le había llevado un obsequio a Rin, supo que había sido un fracaso: la horquilla fue algo totalmente inadecuado y no quería volver a cometer un error entregándole algo que a ella no le gustara.

-Amo bonito, ¿ya decidió su regalo?- preguntó Jaken observando cómo Sesshomaru evaluaba los kimonos, aros, horquillas y sombrillas que el diablillo había ido acumulando, cual hormiga preparando su hibernación, para elegir el regalo perfecto para la joven- No es por presionarle, ni mucho menos, pero hay que envolverlo y bueno, sé que dije que iba a darle a Rin una sombrilla nueva y algo de tinta, pero he cambiado de idea y debo ir a la aldea a comprarlo...

Sesshomaru miró a Jaken con curiosidad, ya que el diablillo no solo se daba el lujo de haber escogido su obsequio con antelación, sino que también tenía tiempo para cambiar de opinión. Definitivamente, las cosas no estaban siendo nada de justas para él.

-¿Qué vas a darle?

-Sal- indicó Jaken, orgulloso de su regalo recientemente descubierto-, es muy útil para ella y la usará siempre.

Finalmente, Sesshomaru se decidió por un precioso kimono de color celeste con flores rosas a juego. Al menos, se conformaba con saber que su regalo era mucho mejor y más bello que el paquete con sal que llevaba Jaken, aunque se sentía muy curioso acerca de porqué el diablillo se había decidido por algo tan raro.

- ¡Rin!- Jaken se acercó a la joven, sonriendo y con ambos regalos envueltos, en sus manos- ¡Son tus regalos de cumpleaños! ¡Felicidades por tus 16 años! ¡Haz crecido tanto! ¡Aunque sigues siendo toda humana y molesta!

La joven recibió los regalos antes de dedicar a Sesshomaru una profunda reverencia a modo de saludo. Para el demonio aquello era un ritual totalmente innecesario, pero para ella era la forma correcta en la que debía saludar al señor del palacio. Rin sentía por él un profundo respeto y agradecimiento porque siempre era muy amable, a pesar de que por cumplor con las distancias adecuadas, no se podría decir, aún, que eran amigos.

Sesshomaru contemplaba a Rin desde la distancia acostumbrada, pensando por un instante en que ella, aquel día, se veía muy hermosa. Quizás era la alegría de celebrar su cumpleaños o el hecho de que se había arreglado un poco su cabello, usando, por fin, la horquilla que años antes él le había regalado, pero el demonio no pudo encontrar una respuesta que explicara el porqué de dicho pensamiento, aunque fue algo que se coló en su mente de forma fugaz.

-¡Abre tus regalos!- apresuró el señor Jaken sosteniendo al lado de la joven, ambos paquetes envueltos- ¡El mío primero! ¡Yo sé que te va a encantar!

Rin agarró el pequeño paquete cuadrado para abrirlo y encontrar dentro un paquete con mucha sal. Ella no pudo evitar sonreír complacida, al saber que el diablillo había recordado su conversación de aquel día.

-¡Esto es maravilloso!- Rin se agachó y sujetó al señor Jaken entre sus brazos para abrazarle con todas sus fuerzas y besarle sobre la cabeza- Con esto mis cartas y yo estaremos a salvo ¡Señor Jaken, gracias a usted no me ocurrirá nada desafortunado! ¡Usted es el mejor!

-¡Bájame!- exclamó el diablillo intentando deshacer su abrazo- ¡Muchacha, me estás dejando sin respirar! ¡Quiero respirar!... Además debes abrir el obsequio del amo Sesshomaru.

-¡Cierto!

Rin miró a Sesshomaru con una sonrisa antes de proceder a abrir el paquete y la caja que contenía el fino kimono de un color similar al cielo.

-¡Qué bonito! ¡Es perfecto!- exclamó Rin mirando al demonio con una sonrisa radiante para luego examinar la tela entre sus dedos-¡No tenía kimonos de este color! El diseño es precioso y... ¡usted tiene un gran gusto para la moda! ¿Ve que ya me puse la horquilla que me dio antes?- Sesshomaru solo asintió a modo de respuesta- ¡Todo es precioso!... ¡Muchas gracias a los dos por venir a mi cumpleaños!

-¿Qué hacen los humanos en su cumpleaños?- preguntó Jaken mirando a la chica con atención.

-Esto... yo... no me acuerdo- confesó Rin luego de fruncir los labios un momento-. Sé que hacíamos algo con mi familia, pero no logro recordar exactamente el qué... ¡Pero podemos inventar una celebración nueva!

-Escuché que para los humanos el cumpleaños es importante- apuntó Jaken mirando a Rin con mucho entusiasmo- ¡Hoy es tu día y podemos jugar a lo que tú quieras!

-Señor Jaken ya no soy una niña- apuntó Rin mirándole de reojo-, ya soy grande y quiero otras cosas por mi cumpleaños.

-Si no quieres jugar, ¿Entonces qué quieres hacer?

-¡Quiero salir del palacio!- Rin miró a ambos demonios antes de ponerse de pie y cargar el paquete en el que se había preparado su almuerzo- Por favor, ¡es solo por el día y prometo portarme bien! Por favor, por favor, por favor, solo por mi cumpleaños... ¡Prometo no volver a pedirles nada nunca en la vida!

-No.- sentenció Sesshomaru mirando a la joven sin ningún tipo de expresión en sus ojos.

-¡¿Por qué no?!- exclamó Rin con sus ojos llorosos- ¡No le estoy pidiendo que me lleve con usted para siempre! ¡Es solo un día y nadie se va a dar cuenta! ¿Por qué se niega tan rotundamente?

-¡Porque no hay manera de sacarte de aquí y volver sin que no quedes impregnada con mi aroma o con el de Ah-Un!... - Sesshomaru observó que los ojos de Rin sólo le miraban con una profunda decepción. No pensó nunca que ella le miraría de esa forma y definitivamente no era agradable- No quiero que tengas problemas, Rin. A mí no me importa si mi madre descubre que te saqué del palacio, pero creo que puede castigarte y eso no es justo.

-Nadie me castiga hace años- aclaró la joven frunciendo un poco el ceño-, además aunque me castigue no puede matarme todavía porque me necesita, así que si lo piensa cuidadosamente tengo el pleno control de la situación.

-No tienes la menor idea de lo que estás diciendo, Rin.

-Conozco a la señora Irasue- explicó Rin mirando a Sesshomaru a los ojos y dando un paso hacia su dirección, reduciendo un poco la distancia-: no me mandará a llamar hasta en casi 15 o 20 días más, lo que da tiempo suficiente para disipar cualquier rastro, además no se van a enterar porque nadie viene a verme nunca.

-Es verdad, amo bonito- secundó Jaken-, Rin pasa solita mucho tiempo y cuando vengo ella siempre es muy cuidadosa: enciende incienso y se baña con agua perfumada en pétalos de flores... ¡Usted también es cuidadoso! Y en todo este tiempo jamás nos han descubierto.

-Además, sé que si me descubren usted no me dejará a mi suerte...- presumió la joven sonriendo de nuevo- por favor, por favor vamos a un lugar cercano... ¡Es injusto! ¡No me arreglé tan bonita hoy para estar solo en el jardín!

-Sube en Ah-Un.

-¡Muchas gracias, señor Sesshomaru! ¡Usted es el mejor!

Sesshomaru no se sentía seguro de aquella idea. Jamás había sacado a Rin del palacio y, aunque quería hacerlo, le preocupaban las consecuencias que aquel momento podría traerle a la joven. Era cierto que a ella ya no la castigaban: sus manos ahora tenían una apariencia suave y parecía mentira que alguien se hubiese atrevido a dañarlas, por lo que el demonio no quería que Rin retrocediera en uno de sus más importantes logros.

Sin embargo, entendía que ella quisiera ver un poco del mundo: Rin se había pasado gran parte de su vida mirando los paisajes del palacio y, a pesar de que su jardín era muy amplio, era evidente que con el tiempo se iba a sentir aburrida.

Sobrevolaron por los bosques en un silencio que solo se veía interrumpido por las exclamaciones y preguntas de Rin. La chica nunca había volado en un dragón, ni en otra parte, por lo que no podía evitar sentirse emocionada. Su corazón latía fuerte por la emoción y sus ojos no eran lo suficientemente hábiles para capturar todo lo que estaba viendo.

-¡¿A dónde vamos?!- preguntó Rin alzando su cabeza para mirar las nubes- ¡¿Vamos a una aldea?! Me dan miedo las aldeas, la señora Irasue y las otras damas de la corte me contaron cosas terribles que suceden ahí.

-Yo no voy a aldeas humanas.

-¡Que bueno!- Rin se sintió un poco más aliviada. El único interés que ella tenía en una aldea, era visitar la tumba de sus padres, pero como sabía que no era posible, no iba a pedir algo así.- ¡Pero quiero saber a dónde vamos!

Sesshomaru decidió aterrizar en un claro del bosque que parecía estar muy tranquilo. No percibió el rastro de nada que pudiera resultar aterrador o peligroso y Rin parecía tan emocionada que por un instante se preguntó si los humanos podrían morir de felicidad.

-¡¿Dónde estamos?!- preguntó ella con una sonrisa.- Aquí hay muchos árboles ¡En el Palacio del Oeste, no hay tantos! ¡Jamás pensé que los bosques eran así!

El demonio le ofreció su mano a la joven para ayudarla a bajar del dragón y, aunque era la primera vez que le tomaba de la mano, ella estaba tan emocionada por su nueva aventura, que el contacto duró apenas un instante, sin embargo, aquel breve momento bastó para que Sesshomaru pudiera notar que la piel de la chica era suave y cálida, como antes había imaginado.

Rin avanzó un par de pasos para sentir la brisa del aire. Por un instante pasó por su mente el impulso natural de escapar, de correr hasta internarse en lo más profundo del bosque y no volver jamás, pero no podía hacer algo así. Sabía que Sesshomaru no le perdonaría traicionar su confianza de aquella forma, que si intentaba huir, él la alcanzaría de inmediato y que aquella voz que le pedía huir, era solo su instinto extasiado por tener un poco más de libertad.

En cambio, Rin dejó que Jaken la guiara hacia un pequeño prado lleno de flores de colores, en el que había mariposas y algunos insectos. Incluso la joven pudo ver un par de conejos que saltaban en busca de alimentos.

Rin logró atrapar una de las pequeñas y blancas criaturas para poder mirarla un poco más de cerca. Era sin lugar a dudas, lo más adorable que había visto en su vida y estaba segura que le habría adoptado si no fuera porque parecía ser que el conejo tenía una familia y era bastante feliz viviendo de forma silvestre.

-¡Voy a llevarme muchas flores de recuerdo!- exclamó Rin mientras cortaba las que tenían los colores más bonitos- ¡Podré decorar mi cuarto y recordar todos los días este momento!

-¡Puedes llevarte frutas también!- sugirió Jaken tomando de la mano a la chica para que pudiera ver el árbol de duraznos que había visto.

-¡Voy a trepar hasta arriba para tener las frutas más dulces!- declaró la joven con una sonrisa.

-Ve con cuidado- le advirtió el diablillo-, la última vez que trepaste a un árbol te caiste y la cortesana desagradable, esa que es como la mejor amiga de la doñita, te prohibió volver a hacer algo así.

-Si me acuerdo, pero ella no está aquí... Así que, lógicamente, puedo hacer lo que quiera.

El día para Rin fue la definición de perfección: pudo pasear, correr, jugar y ver insectos que nunca antes había visto. La verdad es que se la estaba pasando en grande y sentía tanta curiosidad por todo, que los demonios que la acompañaban algunas veces se veían imposibilitados de responder a sus preguntas e incluso Sesshomaru la dejó volar sola por un momento sobre el dragón, lo que fue para ella el momento más emocionante del día. No pensó que el bosque y el cielo se extendieran de una forma tan magnifica por el horizonte y que si estiraba un poco su brazo podía estar a punto de tocar las nubes que siempre se veían tan lejanas en los jardines del palacio en que vivía.

-Hoy fue el mejor cumpleaños de mi vida- confesó Rin, una vez que habían regresado al jardín del palacio- ¡Señor Sesshomaru, muchas gracias! ¡Hoy fue el mejor día de mi vida, gracias a ustedes!

Sesshomaru solo asintió, conforme por haber logrado alegrar un poco la vida de la muchacha. Entre ambos aun existía la distancia acostumbrada, pero por un momento, Rin se preguntó cómo sería abrazarle y que él quisiera devolver su abrazo, sin embargo, decidió quedarse quieta, ya que le habían enseñado que demasiada cercanía e invadir el espacio personal de otros y sobre todo, de los señores del palacio, era muy inapropiado.

-¡Espero que venga a visitarme pronto!- prosiguió Rin, consciente de que se acercaba el momento de la despedida- Es agradable cuando usted viene y conversamos a través de las notas o me ayuda a revisar mis habilidades artísticas. La compañía de ambos es... lo que más me hace feliz en la vida ¡Les ruego que nunca dejen de venir, porque de lo contrario me moriría de la tristeza por la soledad! A comparación de ustedes, sé que no viviré demasiado, por lo que si lo piensan con cuidado, no les quitaré mucho tiempo.

Hablar de la brevedad de la vida de Rin, no era el tema favorito de conversación de ninguno de los demonios.

-Rin, no digas tonterías.- la regañó Sesshomaru.

-No son tonterías- murmuró ella después de arrugar un momento su nariz-, la muerte es algo natural, aunque no le guste hablar de ello... ¡¿Va a viajar a algún lugar emocionante?!

-Tengo algunas cosas que resolver.

-¡Tenga un buen viaje!- Rin se acercó un poco para quitarse su horquilla y entregársela al demonio.

-Rin, cuando te di esto, estaba pensando en un regalo... No tienes que devolverlo...

-¡Ya lo sé!- la joven río un momento- Se la estoy prestando, como amuleto de buena suerte y debe devolverla... ¿Recuerda que cuando era pequeña le prestaba mi muñeca? Es el mismo sentimiento, de esta forma me aseguro de que usted siempre vuelva a mí...

Rin aquella noche durmió con una sonrisa en su rostro, consciente de que gracias a su celebración de cumpleaños, podría aferrarse al recuerdo y escribir canciones llenas de alegría.


Hola! :3 he vuelto en muy poco tiempo jijiji lo que pasa es que posiblemente no pueda actualizar este miercoles y para no fallarles sin aviso, preferi actualizar el lunes, ademas es como regalo del dia de los enamorados y todo eso :) es solo por esta semana, ya la proxima las cosas vuelven a la normalidad.

Que tengan una gran semana!

Respuestas:

-Any-Chan: Hola! Muchas gracias por leer n.n La verdad a mi me gusta mucho la trama asi que espero que a ustedes también n.n Normalmente trato de escribir lo que a mi me gustaria leer asi que esta todo hecho con mucho amor :) Asi que solo eso :3 espero que te guste y a medida que avance la historia nos de màs respuestas

-Manu: Hola! La verdad es que creo que respeto y me agradan todas las parejas canon de la serie. Entiendo el Inuyasha x Kikyo y lo sufri porque son amantes tragicos y eso siempre es lindo de ver jejeje espero poder escribir de ellos un dia pero creo que aun no me siento preparada xD Pero yo creo que lo mejor es no entrar en discusiones sobre que pareja es mejor, creo que todas las parejas tienen su lado dulce y el inukag también me agrada. Ahora, Sesshomaru x Kagome es interesante, no he leido ninguna historia de ellos, pero creo (muy a simple vista y espero no ofender a nadie) que terminarìan matandose o algo así. Una amiga dice que precisamente lo genial es que Kagome es muy explosiva y el es muy frio... pero supongo que los opuestos se atraen y que puede funcionar. Sobre lo ultimo, hice un fic completo de Sesshrin ubicado antes de la serie nueva :3

-Catalina: Hola! Muchas gracias por leer n.n Me alegra que te guste la historia y bueno, se que los planes de Irasue son un enigma, pero espero que poco a poco se vayan resolviendo sus dudas :3