Título: Moroha y la Perla Negra.

Autora: maykclum (Mayra K.)

Resumen: Donde descansan los restos de los demonios se encuentra oculto un secreto. Moroha junto a sus primas se adentran a aquel lugar para poder encontrar a sus padres, pero ¿qué sucedió verdaderamente con ellos? ¿Por qué no están juntos?

Anime: Inuyasha y Hanyo No Yashahime.

Personajes: Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Rumiko.


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MOROHA Y LA PERLA NEGRA

CAPÍTULO 8

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—¿Atravesarlos? — duda la pelinegra sin poder creer lo que le estaba pidiendo su madre que hiciera con ella — Pero… si hago eso… — lo peor que podría pasar viene a su mente, ¿Cómo podría pedirle algo tan peligroso? Además, ¿será posible que su flecha puede atravesar aquella dura roca? Era algo demasiado absurdo.

Aprieta los puños con fuerza y pega su frente a la roca intentando comprender cómo podría lograr aquello que su madre le estaba pidiendo que hiciera con la seguridad de que todo saldrá bien. Era algo demasiado peligro, demasiado arriesgado. Atravesar su corazón significaba la muerte instantánea. ¿Es que no había otra forma? ¿Es que no había otro método para poder liberarla sin tener que hacerle daño? ¿Cómo era posible que estuviera ella de acuerdo en ser atravesada por una flecha y peor aún de su propia hija? ¿En qué diablos estaba pensando? ¿En verdad tiene demasiada confianza en ella? ¿Por qué? ¿A caso ella en realidad guarda un gran poder espiritual? Si es así, ¿Cómo podría usarlo sabiendo que su propia madre lo había sellado? Si confía tanto ella, ¿por qué lo hizo?

Ambos demonios miran a la joven shihanyo quien ha comenzado a dudar y se podía ver qué estaba sufriendo. ¿Qué es lo que estaba sucediendo con ella? El hanyo peli-plateado preocupado mira a la pequeña que se encontraba derrumbada en sus pensamientos, intrigada por saber que hacer; para en seguida levantar la mirada y mirar a su amada mujer. Ahora sabe que ella se estado comunicando con su hija, la ha estado guiando y la ha ayudado a liberarlo a él de esa terrible transformación. Todo eso lo ha hecho ella aun estando sellada, no sabía cómo lo estaba haciendo, pero eso le confirmaba que ella había elevado sus poderes espirituales de una manera sorprendente. Pero ahora, lo que más lo tenía desconcertado era saber: ¿Qué le estaba pidiendo que hiciera a su propia hija? ¿A caso era una tarea demasiado difícil para ella? ¿Era algo que debía superar la pequeña shihanyo? ¿o acaso era algo demasiado peligroso? ¿Qué podría ser?

Es la única forma de romper el sello — le dice su madre — Y tu… eres la única que puede hacerlo.

—¡Pero…! Tengo miedo… — le responde soltado otras pequeñas lagrimas — ¿Qué tal si algo sale mal? ¡¿Por qué tiene que atravesar tu corazón?! ¡No quiero que…! — le dice mentalmente ocultando más su rostro evitando que las lagrimas puedan seguir saliendo.

Moroha… — le llama tiernamente.

—¡No! — grita fuerte — ¡Me niego! — al momento aquel grito alerta al peli-plateado queriendo saber también que es lo que estaba sucediendo entre ambas.

¿Qué es? ¡¿Qué es lo que le estás pidiendo que haga, Kagome?! — dice en su mente el peli-plateado preocupándose demasiado, ¿por qué no puede ser también él quién conozca aquel método? ¿en verdad es peligroso? ¿en verdad no puede hacer algo él para ayudar? ¿por qué tanto secreto?

—¡No quiero hacerlo! Yo no… no quiero… — levanta la mirada llena de lágrimas —¡No quiero perderte!

Es normal tener miedo, mi pequeña, pero no te preocupes — al momento, la shihanyo puede ver como si el alma de su madre estuviera saliendo de su cuerpo y le estuviera sonriendo — Confió en ti, Moroha.

—Mamá… — susurra sin poder creer lo que estaba viendo, en verdad era como si su alma se estuviera presenciando con ella. ¿Cómo era posible? ¿A caso solo es parte de su imaginación por el deseo de poder verla sonreír… por el deseo de verla despierta?

La pequeña pelinegra aprieta nuevamente sus puños casi enterrando sus garras en las palmas de sus manos. ¿En realidad funcionara? ¿En realidad es la única forma de lograrlo? ¿es la única forma de liberar a su madre de ese sello? Levanta el rostro y mira las palmas de sus manos que se encontraban delicadamente marcadas por sus garras. Una fresca ventisca choca contra ella elevando su capa roja y sus cabellos hacia arriba, levantando también los pétalos de las flores que se encontraban alrededor de su madre. Si ese era el único método y su madre confiaba plenamente en ella, no tenía otra opción. Debía intentarlo de todas formas. Después de pensárselo un poco al final decide por aceptar en hacerlo.

El peli-plateado y la pulga demonio ven a la shihanyo reincorporarse al momento de limpiarse sus lágrimas, para después decidida descolar su arco y tomar una de sus flechas. Da unos dos pasos hacia atrás para así poder tomar su posición, colocando la flecha en el arco y estirándolo hacia atrás. Deseando con toda su alma que su poder pueda en realidad romper aquel sello se prepara para poder fijar su objetivo: aquel rosario que tenia su madre enredado entre sus manos.

—¿Qué piensas hacer, Moroha? — pregunta el peli-plateado temiendo lo que estaba pensando — ¿Dónde… donde esta apuntando? ¿A su pecho? ¡No! ¡No puede ser! — frunce el ceño desaprobando lo que tenía pensando hacer su hija, pero…

Inuyasha… — la voz de la mujer pelinegra en su interior le detiene.

—¿Kagome? — susurra sorprendido al escuchar de repente su voz en su cabeza, su hermosa voz.

Inuyasha, … una vez que se rompa el sello, no habrá mucho tiempo… —como si se tratase de su alma, se hace presente frente a él. ¿en realidad era ella? ¿Por qué estaba viéndola ahora? ¿Qué significaba eso?

¿Qué estás diciendo, Kagome? ¿Qué piensan hacer? ¡Dime!

Por favor, confía en mí — dicho esto su imagen desaparece dejando al hanyo completamente confundido y demasiado preocupado, ¿a qué se refería? ¿Qué estaba por suceder? ¿en verdad atravesaran su pecho? ¡¿su corazón?!

La pelinegra se pone en posición y apunta su flecha directamente hacia el rosario. No estaba demasiado segura de lo que estaba haciendo, no sabía cómo lograría que la flecha atravesara aquella dura roca… lo único que sabía es que confiaba en las palabras de su madre y para ella, eso era lo único que bastaba. Teniendo eso presente, no había nada que pudiera detenerla. Su cuerpo completo se rodeó de su aura espiritual iluminándola para así después poder concentrarlo en su flecha. ¿Su poder espiritual será suficiente? ¿Tendrá el poder necesario para lograr ese objetivo? Al igual que ella, el cuerpo de la mujer pelinegra se rodea de aquella aura espiritual, pero emanando de ella misma, y en un momento imprevisto, la pequeña shihanyo logra visualizar una ruptura que se hace en la roca, abriendo un camino hacia el rosario, cómo si en realidad aquella roco solo se tratase de un campo de energía. ¿Qué significaba? ¿A caso la mujer le estaba abriendo el paso? ¿Debía lanzarla ahora mismo? Pero, ¿y si falla? ¿Qué pasara? ¿será esta la única oportunidad?

Hazlo — le pide la mujer a su pequeña niña — Es ahora: ¡Destrúyelo!

Sin dudarlo más y sintiendo como su madre le estaba dando ánimos, la shihanyo suelta la flecha dejándola ir a su objetivo. La flecha cubierta de su poder espiritual se adentra por la grieta, atravesando de esa manera con facilidad la dura roca directo al rosario. En verdad había atravesado aquella solida roca. El peli-plateado y la pulga observan impactados aquel increíble momento, realmente se dirigía al pecho de la mujer pelinegra, pero… inesperadamente la flecha es repelada por un mini campo de energía que el propio rosario había creado y de esta manera desintegrar la flecha de la shihanyo. ¿Qué había sucedido? ¿Cómo había hecho eso el rosario? ¿A caso el rosario tenía vida propia? ¿Por qué no le permitió hacerlo? ¿o fue su propia madre? ¿Qué había pasado?

—¿Qué fue lo que paso? — duda el peli-plateado.

—El rosario destruyo la flecha de la ama Moroha — dice la pulga demonio.

—Pero, ¿Por qué…? ¿Por qué repelo mi flecha? — duda la pequeña pelinegra. — ¡¿Por qué no pude destruirlo?! ¡¿Qué diablos paso?! ¡¿Por qué?! — grita enfurecida.

—Porque el rosario no quiere ser destruido, — una extraña voz se escucha poniendo alerta a los presentes. Todos voltean hacia la dirección donde ha provenido aquella voz, dando medía vuelta y encontrándose con un gran mono demonio de pelaje naranja — además… tu ataque fue demasiado débil.

—¡¿Eh?! ¡¿Y quién se supone quién eres tú?! — le grita la shihanyo no muy alegre por haber recibido aquel comentario, referente a la cantidad de su poder, de parte del demonio desconocido.

—¿Akiyama? — duda el hanyo peli-plateado al reconocerlo rápidamente.

—Me alegra volver a ver que eres tú mismo, Inuyasha — le dice alegre el mono demonio, recordándole cuando estaba transformado en demonio. — Por lo que puedo ver, fue todo gracias a esta jovencita, ¿no? ¿A caso es tu pequeña niña? — pregunta alegre por saber que se había reunido con su amada hija.

—Sí, es ella — le confirma — Ella es Moroha.

—Si, sí que lo es — dice mientras la observa detenidamente de pies a cabeza, analizándola — puedo ver que se guarda un increíble poder espiritual en ella. ¡Sí! Idéntico al de su madre, aunque…

—¿Aunque qué? — duda la pulga demonio curioso por saber lo que el demonio mono podía percibir del poder de la pequeña pelinegra.

—No es suficiente.

—¡¿Qu-?! ¡¿Qué diablos estás diciendo, anciano?! — dice molesta la shihanyo, irritada por ser llamada débil y ser criticada por aquel desconocido demonio mono. ¿Qué tanto sabia él?

—¡Vaya, hasta tiene tú mismo carácter! — le sonríe al peli-plateado divertido por el gran parentesco.

—¡¿Qué quieres decir?! — dicen al mismo tiempo el hanyo y la shihanyo al momento de levantar su puño.

—Si, es verdad, son igualitos — confirma la pulga divertido ante aquella similitud entre padre e hija, y al instante calla al sentir la mirada molesta de ambos híbridos. La pulga tose para poder regresar al tema — Pero… ¿A qué se refiere con "no son suficientes"? ¿A caso el poder de la ama Moroha es demasiado débil?

—Si y no… — dice el mono demonio dejando a los presentes sin una respuesta concreta — Por lo que puedo ver, — procede dirigiéndose ahora al hanyo peli-plateado — ella también posee una parte demonio, ¿no es así?

—Ah, sí — responde el hanyo — ¿Eso tiene que ver con que sus poderes espirituales no son suficientes?

—No puedo confirmarte eso, ya que es la primera vez que conozco a un híbrido con poderes espirituales. Hasta es algo imposible de creer — le confiesa el mono demonio mientras analiza nuevamente el poder que se encuentra en el interior del cuerpo de la pequeña shihanyo — Es como si la luz y la oscuridad vivieran en su interior. Aunque tal parece que su parte demonio no está demasiado contento. Dime… — se dirige ahora a la pequeña pelinegra — ¿A caso puedes purificar tu poder demoniaco?

—¿Eh? ¿A qué te refieres? — duda la pelinegra sin comprender la pregunta.

—¿O acaso tienes encerrada tu parte demonio en lo más profundo de tu ser?

¿Se estará refiriendo al beniyasha?

—Después de que ella nació… — comienza a decir el peli-plateado llamando la atención de todos — Kagome sello su poder demoniaco, para que ella no tuviera que enfrentarse con esa parte tan peligrosa — confiesa mirando fijamente a los ojos del gran mono demonio.

—¿Solo su poder demoniaco? — duda el mono no muy convencido. El peli-plateado asiente para después mirar a su pequeña — Entiendo su preocupación, pero… me parece que no fue lo único… — todos miran al mono sin comprender a que se refería — no solo sello su poder demoniaco sino también una parte de su poder espiritual. No sé cómo explicárselos exactamente, pero su poder demoniaco y su poder espiritual son uno mismo en ella al final de todo y si uno de ellos es sellado, la otra parte tampoco puede estar completa.

—Pero, mi lado demoniaco puedo conseguirlo si utilizo el carmesí — le responde ella para así buscar entre su hitoe y sacar la pequeña concha con un pequeño moño, que contiene dentro la sangre del gran Inu no Taisho.

—¿Qué es? — duda el mono sin comprender que era exactamente aquella concha hasta que logra oler aquella sangre que ocultaba en su interior.

—Es un regalo que mi amo Inu no Taisho le dio a su mujer hace mucho para mantener alejado a los demonios de ella. Dentro se encuentra guardada sangre de mi amo.

—Inu no Taisho, ¿eh? ¡Fascinante! ¿Así que con esto puedes despertar tu poder de bestia?

—¡Por supuesto! — dice alegre la pelinegra para después guardar la concha nuevamente en su hitoe.

—¡Impresionantes! Aunque aun así…. tu poder demoniaco sigue sellado. Si quieres utilizar todo tu poder, tendrás que romper primero el sello que lo mantiene oculto. O por lo menos intentar encontrar en tu interior ese poder espiritual, que es el que ahora necesitas más.

Pero… — piensa el peli-plateado quien se ha mantenido un poco al margen de la conversación — la única que puede romperlo es Kagome. Y ella… — mira hacia ella contemplando su belleza.

—Pero, Señor Akiyama, si ella rompe el sello, es probable que el poder demoniaco de la ama Moroha se desate, ¡es demasiado peligroso! — dice la pulga demonio temeroso por esa sugerencia que hacía el demonio mono.

—¡¿Qué quieres decir con peligroso?! — se enfurece la pelinegra al escuchar tal comentario — Anciano Myoga, no se le olvide que he podido controlarlo cada vez que me convierto en beniyasha — le regaña la pelinegra a la pulga al momento de voltear la mirada y cruzarse de brazos.

—¿Qué? ¿Qué has hecho qué? — pregunta el peli-plateado volteando hacia ella, no muy contento con lo que su hija había dicho — ¿Beniyasha?

—¡Si! — asiente orgullosa — Ese es mi lado demonio. Así me hago llamar cada vez que me transformo. ¡La gran destructora de tierras! — dice fascinada recordando como hace su presentación — Aunque… lo único malo es que solo dura un minuto y después de ello caigo inconsciente. Eso no ayuda mucho por eso intento acabar con el enemigo lo antes posible — dice poniéndose un poco avergonzada y triste al momento de rascar cercas de su ceja con su dedo índice — Tal vez sea porque solo soy un cuarto demonio, pero ¡ha sido muy efectivo! — dice con una sonrisa de oreja a oreja que deja ver sus pequeños y afilados colmillos.

—¿Qué dices? — dice de una forma molesta el hanyo frunciendo el ceño, tomando por sorpresa a la pequeña pelinegra — ¡¿Y te sientes orgullosa de ello?! ¡¿Estás loca?!

—¿Q-Que pasa? — pregunta intimidada por el repentino regaño. Una pequeña gota nerviosa de sudor recorre su rostro.

—¡¿Por qué crees que tu madre lo sello?! ¡¿Es que no sabes lo peligroso que es…?! ¡¿lo desastroso que puede llegar a ser eso?!

—¡Y-Y-Y-Ya te lo dije, ¿no?! — tartamudea nerviosa — ¡Ya lo he controlado! ¡T-Tal vez una parte, pero puedo usarlo a mi beneficio y…!

—¿Beneficio? ¡¿Qué tonterías dices?! — grita más fuerte — Lo único que harás cada vez que te conviertas, ¡es que tu corazón y mente se impregne de esa oscuridad! ¡Puedes perder tu lado humano! ¡¿Es que no lo entiendes?!

—¡¿Y qué querías que hiciera?! ¡¿Seguir siendo un blanco fácil?! ¡¿Qué perdiera las batallas?! ¡¿Qué fuera débil?! — le cuestiona molesta mirándolo fijamente a los ojos, mostrándole con su mirada lo que había pasado.

El hanyo calla al momento y recuerda todas las veces que fue una presa fácil para los demonios y humanos cuando era niño. Todas las veces en las que tuvo que defenderse de aquellos depredadores los cuales lo trataban como una escoria por no ser puro, por no ser de una sola raza. Sin esperarlo, se estaba dando cuenta que su hija, que su pequeña niña, había pasado por lo mismo que él, por esa discriminación, por ese mismo infierno y posiblemente peor que él.

—No soy humana, no soy demonio, ni mucho menos soy hanyo como tu… — comienza a decir al momento de agachar su mirada y apretar con fuerza sus puños — Soy una shihanyo, solo soy… un cuarto de demonio… y a pesar de ello, sabía que no debía dejarme caer, tenía que seguir viviendo, ¡tenía que seguir luchando! ¡Por eso…! — le clava la mirada por unos instantes para después volver a agacharla — …opte por usar el poder del carmesí cuando más lo necesitará. ¡No podía dejar que los demás siguieran tratándome como basura! ¡No podía permitirme ser débil!

—Moroha… yo…

—Lo que más quería… — sus pequeñas lágrimas comenzaron a salir y recorrer sus pequeñas mejillas — lo que más deseaba era poder saber quién era yo en realidad, saber de dónde provenía, saber quiénes eran mis verdaderos padres y poder encontrarlos o saber por lo menos que había sucedido realmente con ellos, por eso yo… decidí por volverme más fuerte y seguir viviendo a pesar de lo duro que sería el camino— seca sus lágrimas con su mano — ¡Esa es la razón por el cual aún sigo viva! ¡No pienso ser débil ni darme por vencida!

El hanyo la observa detenidamente, esa mirada decidida en ella, esa fuerza en sus palabras, todo le recodaba a su amada Kagome, pero ahora más a él, cuando decidió volverse más fuerte para seguir viviendo en esta gran vida llena de peligros, de grandes retos.

—De acuerdo… — le dice el hanyo aproximándose a ella para poner su mano sobre su cabeza — entonces… romperemos el sello. Pero ahora quiero que recuerdes que no estás sola y que jamás lo volverás a estar, Moroha.

La pelinegra levanta su mirada para encontrarse con los ojos dorado de su padre y sentir de esa manera aquel cálido amor de padre que tanto había deseado poder sentir siendo transmitido por su mirada y aquel delicado y tierno tacto. ¿Esto no era un sueño? ¿En verdad, estaba viviendo ese maravilloso momento? Ella asiente para así poder mostrar su sonrisa llena de seguridad y alegría. En verdad, se sentía demasiado alegre.

—Entonces, papá… — dice tomando por sorpresa al hanyo al escuchar como se había dirigido a él —¿Tú sabes romper el sello? — le pregunta curiosa al momento de limpiar sus lágrimas. Él le sonríe, alegre por ver lo rápido que había recobrado aquel brillo en ella.

—Lo único que sé es que Kagome, tu madre, utilizó el carmesí para ello. Es posible que destruyéndolo sea una opción, pero… ¿Qué tal si se lo preguntas tu misma? — le dice el peli-plateado para así levantar su mirada hacía su amada.

—¿Qué se lo pregunte?

—Sí. Me he dado cuenta que ella se ha estado comunicando contigo. No sé cómo, pero lo ha hecho.

—Es verdad… pero…

La shihanyo se da media vuelta para así poder mirar a la mujer pelinegra, inquieta por saber si en realidad su madre podrá decirle si ella misma puede romper ese sello o necesitará de la ayuda de ella para lograrlo. Se aproxima a la gran roca para así poder tocarla e intentar comunicarse con ella nuevamente. Cierra los ojos y comienza a llamarla mentalmente, pero no podía escucharla, solo podía sentir su escénica, su poder espiritual y ¿su palpitar? Mira rápidamente hacia el rostro de la pelinegra. ¿En verdad estaba sintiendo el palpitar de su madre? ¿Por qué? ¿Por qué ahora? ¿Qué significaba? ¿Era algo bueno o algo malo?

—Mamá… — le llama ansiosa — ¡Respóndeme, por favor! Necesito que me digas, ¿Cómo puedo romper el sello que usaste para sellar mis poderes? — pero no recibe respuesta, ¿Qué estaba pasando?

—Se está quedando sin energías — dice de repente el mono demonio aproximándose a ellos.

—¡¿Qué?! — preguntan en sonoro padre e hija volteándolo a ver.

—El que ella haya logrado comunicarse con ustedes es algo sorprendente y la vez algo agotador para ella. No sé cómo logro comunicarse, pero su tiempo está terminado y cuando eso suceda ustedes tendrán que arreglárselas solo para poder romper el sello.

—¡No! ¡Mamá! ¡Mamá! ¡Responde, por favor! — le grita la shihanyo. — ¡Por favor! ¡Tienes que ser fuerte! ¡Necesitamos que nos ayudes una vez más!

¡Kagome! ¡Por favor! — le suplica el peli-plateado esperando que también él pueda ser escuchado por ella, pero de repente siente como su cuerpo deja de responderle y es tomado por una cálida aura, ¿será de ella? ¿o quién estaba apoderándose de su cuerpo? ¿Qué estaba sucediendo?

—¿Amo Inuyasha? ¿Le sucede algo? — le pregunta la pulga demonio al ver que el hanyo agachaba la mirada y se perdía en sus pensamientos.

—¡Por favor, no puedo hacerlo sin ti! ¡Mamá! — seguía gritando la shihanyo desesperada por no recibir respuesta de su madre. De repente su instinto le avisa del peligro se hace aproximaba hacia ella e instintivamente voltea, pero antes de que pudiera reaccionar es cortada en el brazo izquierdo por las filosas garras de su propio padre.

La shihanyo cae al suelo al pie de la roca y temerosa mira a su padre. Su mirada se encontraba perdida, no parecía que su lado demonio volviera a dominarlo, no presentía ninguna energía maligna provenir de él y su aspecto era completamente normal, pero no estaba presente, ¿Qué era? ¿Por qué de repente la ha atacado? ¿Qué estaba sucediendo con él?

Bébela — le dice su madre de repente en su mente.

—¿Qué cosa? — duda la pelinegra.

Bebé tu sangre y… — la shihanyo mira su brazo el cual se encontraba sangrando. ¿Por qué le estaba pidiendo eso de repente su madre? ¿Por qué debía beber su sangre? ¿Qué sucedería exactamente con eso? — …la de él.

De repente ve como el hanyo cierra su puño con fuerza y se hiere así mismo en la palma de su mano con las mismas garras con las que había herido a su propia hija para después aproximarla y dejar que se derrámense su propia sangre en la sangre de ella para así mezclarse.

Bébela y deja que tu sangre de demonio despierte por completo…

—¿Por qué? ¿Por qué de esta manera? — duda desaprobando la manera tan cruel por la que debía lograr despertar su sangre de bestia, su lado demoniaco.

Solo será por unos minutos… debes ser fuerte, Moroha — le seguía diciendo — una vez que tu lado demonio salga tendrás que ser lo más fuerte posible para lograr controlarlo. Solo será por unos instantes en el que podrás ver el punto ciego del sello.

—¿De qué hablas? ¿Cuál punto ciego? ¿Qué tengo que hacer cuando lo vea?

Tú lo sabrás cuando sea el momento.

Insegura ante aquello, la pelinegra mira la sangre de su brazo que se ha mezclado con la de su padre para después tragar saliva y así aproximar su brazo con la sangre hasta su boca. Sin pensárselo más comienza a beber la sangre ante las miradas confundidas de sus espectadores. El hanyo en ese momento despierta de su transe y queda impactado ante la escena que tiene en frente de él. El olor a sangre que pertenecía de ambos, hace que se asuste demasiado y no pueda saber cómo reaccionar. ¿Qué había hecho? ¿Por qué ha atacado a su hija? ¿Qué le había sucedido? ¿Quién había lo había hecho que hiciera semejante crueldad?

Al momento que la sangre ha comenzado a entrar a su interior comienza a hacer reacción en su cuerpo. Todo su cuerpo ha comenzado a palpitar y siente como algo muy dentro de ella comienza a arder poco a poco hasta volverse doloroso. ¿Qué le estaba sucediendo? La garganta le arde, no puede evitar el sentir un fuerte dolor en el pecho tanto que comienza a gritar de dolor y a apretarlo con su mano.

—¡Moroha! ¡¿Qué te sucede?! ¡Moroha! — le grita su padre muy preocupado sin saber que estaba sucediendo. — ¿Qué está sucediendo con ella? — de repente siente une energía demoniaca provenir de ella poco a poco — ¿Qué es… esta energía que está emanando de su cuerpo? Esta energía demoniaca… se parece a…

—Amo Inuyasha, su hija ha bebido la sangre que se ha mezclado con la de usted — dice la pulga al haber visto todo — Eso está haciendo que rápidamente su lado demonio comience a despertar.

—¡¿Qué?! ¡¿Por qué?!

—No lo sé, y ¡no me agrada para nada! Esta energía es muy distinta a la que ella usualmente tiene cuando se convierte en Beniyasha. Se parece a…

—Si, es idéntica… a la de un demonio completo — confirma el peli-plateado recordando las tantas veces que se había transformado en demonio. ¿Por qué tenía que transformarse? ¿Qué es lo que estaba sucediendo?

Poco a poco las garras de la pequeña pelinegra tanto como sus colmillos habían comenzado a crecer, sus ojos marrones ahora se habían tornado a un brillante dorado y pupilas se habían alargado y disminuido, además un delineado morado más marcado había aparecido en sus párpados.

¿Qué está sucediéndome? — se pregunta la joven pelinegra al sentir aquel increíble poder demoniaco que estaba emanando de su interior — Puedo sentir ese increíble poder. ¡Se siente tan bien! Pero… — agacha la mirada al momento que intenta soportar aquel fuerte poder que quería dominarla — ¡Esta no soy yo!

¿No eres tú? — dice una voz de forma burlona provenir de su interior; no pertenecía a la de su madre. Esa voz era de ella misma. ¿Por qué? — ¿Estás segura de lo que dices?

¿Quién…? ¡¿Quién eres tú?! — le pregunta la pelinegra a aquella extraña voz idéntica a la de ella.

Que pregunta tan absurda. Deja de hacerte la tonta. Siempre has deseado esto, ¿no es así?

¡Mientes! Yo…

Siempre has deseado ser poderosa, ser la mejor demonio. ¡Ser invencible! ¿Por qué ahora lo estás dudando? ¡Siempre has deseado este fantástico poder!

¡No! ¡Te equivocas! ¡Yo no…! — pone sus manos en la cabeza apretando con fuerza. — ¡Yo no quiero esto!

La joven shihanyo suelte un fuerte grito de dolor y al momento su energía demoniaca comienza a expandirse emanando de ella, rodeándola. El peli-plateando instintivamente con el deseo de protegerla corre hasta ella y la sujeta de los hombros. La pulga demonio en ese momento se aleja de un salto y saltando se dirige hasta el mono demonio. El hanyo sacude un poco a la pelinegra e intenta de esa manera hacerla que reaccione y a la vez que le mirara a los ojos. Por fin logra que se fije en él y queda sorprendido al ver que su rostro había cambiado por completo. Ese rostro, el mismo rostro que él muestra cuando se convierte en demonio. ¿Por qué su hija tenía que pasar por esto mismo? ¿Con que objetivo?

—¡Moroha! ¡Resiste! ¡No permitas que te domine esa parte! — le pide el peli-plateado— ¡Kagome! ¡Por favor! ¡Ayuda a nuestra hija! No permitas… ¡que ella sufra lo mismo! ¡No permitas que ella sea igual que yo! ¡Por favor!

¡Mi cabeza! ¡No puedo soportarlo! — grita en su interior la shihanyo intentado evadir aquella voz en su cabeza, aquella voz que la incitaba a dejarse dominar.

Increíblemente, de repente todo se oscurece dentro de su mente y eso hace que ya no sienta más dolor. La pelinegra siente como si hubiese sido transportado a otro mundo, a un lugar donde solo reina la oscuridad. Estaba flotando en medio de ese espacio oscuro. ¿Dónde se encontraba? ¿Acaso había quedado inconsciente? Gira sobre sí misma buscando algo que no fuese sólo el vacío, pero no logra ver nada. ¿Qué había pasado? ¿Por qué se encontraba en ese lugar? ¿Dónde estaban sus padres? ¿Por qué ya no estaba en los límites del inframundo? ¿Estaba soñando?

Rompe el sello — aquella voz, no era aquella aterradora, sino era la de su madre.

—¿Mamá? — pregunta buscándola en todas direcciones desesperada por poder verla.

Rompe el sello — vuelve a repetir.

—Pero, ¡¿Cómo?! — pregunta queriendo que ella le dé la respuesta — Ni si quiera he podido romper el que te mantiene sellada, ¿Cómo se supone que rompa el que tengo yo?

No dudes. Busca en tu interior. Busca en ti esa grieta y destrúyelo con tu poder espiritual…

—Pero no lo siento… ¡mi poder espiritual, no lo siento! — confiesa al darse cuenta que el poder demoniaco había dominado por completo en su interior impidiéndole así que pudiera traer su poder espiritual de vuelta.

Lo espiritual y demoniaco están en tu interior. Busca en esa división el punto ciego, entre ambos poderes para poder romperlo y que ambos puedan fusionarse nuevamente.

—¿Eso está bien? ¿Es lo correcto?

Si es lo que más deseas, podrás lograrlo — poco a poco la voz comienza a desaparecer dejando a la pequeña shihanyo sola en la obscuridad.

—¡MAMÁ! — le grita con fuerza al escuchar que se iba — ¡No te vayas! ¡No me dejes sola, por favor! ¡Ayúdame! — dice, pero no recibe respuesta haciendo que el silencio reinara nuevamente en aquel lugar oscuro. Poco a poco se va encorvando hasta quedar en posición fetal, abrazándose fuertemente de sus piernas buscando de esa manera protegerse, de sentirse a salvo — Por favor… ayúdame….

Alguien…

ayúdeme…

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Continuara…


Por favor, no me odien :')

Después de pensármelo mucho decidí por esta forma tan dramática de romper el sello de la sangre de demonio de Moroha.

Saben que amo mucho a Inuyasha, Kagome y Moroha! Jamás les desearía esto! TT-TT pero... es un fanfic así que :3 sigan disfrutándolo!

Nos vemos en twitter! maykclum

Chao! 3