Este relato es la perspectiva de Ranma del fic "Hombre mío", si no has leído dicho fic te sugiero que lo hagas para que puedas entender mejor de qué se trata y para que puedas identificar los detalles que enlazan ambas historias.

Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi

Advertencia: Lemon


.

SUYO SOLO

.

Siento que me llevan los mil demonios.

¿Es en serio lo que dijo?

¿Se ha empezado a "interesar" en Shinnosuke? ¿Ese idiota cuidador de pinos que pierde la memoria cada vez que parpadea?

¡Rayos!

De nuevo él.

¿Qué tiene ese imbécil que yo no?

Llevo un rato en el dojo intentando hacer una kata, pero mi mente está divagando en la discusión que sostuve con Akane hace un momento y el mentado movimiento no me sale. Imaginar que tengo enfrente al idiota desmemoriado solo incrementa mi furia.

Yo iba decidido a disculparme, aunque no creo que tuviera tanta culpa, bueno, le grité que era la peor cocinera del mundo, pero no es algo nuevo. Aunque en este tiempo ha progresado, nunca se sabe cuándo va a acertar, generalmente de diez platillos que prepara, siete le salen mal. Someter a mi estómago a esa ruleta rusa es como aventarse a un precipicio, un suicidio.

Sé que le enojó que se aparecieran Shampoo y Ukyo en la casa ofreciéndome unos postres, pero estoy cansado de repetirle que yo no tengo la culpa de que ellas me acosen. Si cree que me hace feliz estar rodeado de esas chicas, está muy equivocada. No soy muy adepto al contacto físico y menos de una mujer insistente. Que ellas intenten conseguir algo de mí en ese aspecto, me exaspera. Aunque sean muy bonitas y las considere buenas amigas, estoy harto de que quieran estar colgadas a mi cuerpo como pequeños koalas.

Para muchos soy un tipo muy raro, otro en mi lugar estaría brincando de alegría si unas bellezas como ellas se desvivieran por su atención como lo hacen conmigo. Sobre todo, si tuvieran los acercamientos que tengo con esas chicas; la diferencia es que a mí no me gusta ninguna cercanía que violente mi espacio personal, lo único que puedo sentir cuando eso ocurre es una inmensa incomodidad. Por extraño que parezca, ni Shampoo ni Ukyo logran atraerme, no puedo verlas más que como amigas y ni yo mismo entiendo por qué. Ambas son hermosas, me tratan bien y hacen lo que sea con tal de conseguir mis favores; pero creo que la respuesta se debe a que no existe confianza entre ellas y yo. No puedo acudir a su encuentro sin que lo tomen como una muestra de supuesto interés romántico de mi parte y tampoco puedo explicarles mis pensamientos o mi sentir porque no lo entenderían, me juzgarían e intentarían aprovecharse de cualquier información.

Alguna vez medité el por qué no me atraen y la respuesta que hallé es esa. No logran conquistar con su belleza y sus habilidades culinarias mi confianza. Por eso solo son mis amigas, porque pueden llegar a ser prescindibles en mi vida, les tengo afecto por todo lo que hemos vivido, pero no puedo ofrecerles nada más. El tiempo va pasando y conforme avanza, la brecha entre ellas y yo se hace más grande.

Mientras más insistentes se vuelven más aversión me generan, pero no es un rechazo directamente a ellas, sino a sus vanos intentos por conquistarme. Aunque no niego que a veces me gana la vanidad y saber que estarán detrás de mí incondicionalmente, genera un agradable alimento a mi ego. No quiero sonar como un aprovechado narcisista, porque no lo soy, bueno una vez lo fui, pero en realidad son ellas las que, por su voluntad, han destinado su vida a conseguir mi amor a cualquier precio y propician que yo me sienta así de importante.

Lamentablemente para ellas, solo hay una persona en este mundo que sin proponérselo, ha cautivado por completo mi interés. Mis ojos, mis pensamientos, mis sentidos y mi corazón se concentran en una sola mujer. En esa chica testaruda con un carácter infernal que me riñe siempre por malos entendidos, esa pequeña mujer que es capaz de dejarme inconsciente con un certero golpe, la que me enfrenta con apelativos ofensivos… esa chica… la misma que cuando sonríe logra poner mi mundo de cabeza. Ella, con la que me siento en paz, comprendido y aceptado.

Akane…

Es la única por la que he arriesgado mi vida y por la que he dejado atrás lo que hasta hace unos años creía era lo más importante para mí, la cura de mi maldición. Por ella renuncié a eso, más bien, me resigné a vivir con este suplicio porque sé que me acepta así como soy. Confío ciegamente en Akane y estoy completamente seguro que si tuviera el infortunio de convertirme en una bestia, o en algún animal repugnante, ella me trataría igual, como a un ser humano, como un hombre.

Es la única que no me mira como un trofeo a conseguir, ni como un premio a ganar. Me ha demostrado que, por encima de todo, le preocupan mis sentimientos. Así me lo hizo saber cuando me alentó a irme a vivir con mi madre, creyó que necesitaba el afecto maternal para ser feliz, ¡qué ilusa! Lo que ella no supo, es que en esa ocasión yo no quería irme de su lado y no porque no deseara estar con mamá, sino porque no quería sacrificar nuestros momentos juntos para ir con una desconocida. En ese momento mi madre era una desconocida para mí. Tiempo después entendí que Akane deseaba mi felicidad y la muy tonta pensó que vivir con mis padres lejos de su presencia lo era.

Estoy consciente de que nunca me comporto con ella como realmente deseo y que tengo la inusual costumbre de hacerla enojar, pero es que estúpidamente creía que mis pobres intentos para captar su atención eran suficientes para hacerle ver que es a la única que quiero. Si gritar frente a una multitud que es mi prometida, defenderla de quién sea, perseguirla, rescatarla, protegerla y decirle entre lágrimas que la amo no es suficiente para que lo entienda, no sé qué demonios hacer para lograrlo.

Soy un imbécil, es claro que si no lo entiende es porque nunca se lo he dicho claramente. En Jusenkyo le confesé que la amo y después lo negué como el maldito cobarde que soy. Me hubiera gustado poder explicarle que logró enamorarme con su ternura, con su perseverancia, con su tenacidad, con su confianza hacia mí y por supuesto con su belleza. Para mí es la mujer más hermosa de todo Nerima y si hay algo que debo confesar, es que desde que la vi desnuda en nuestro primer encuentro, jamás he podido sacar esa imagen de mi mente. Me dejó tan impactado que en ese momento supe que nadie podría borrármela de la cabeza. Me negué a mirar a otras como lo hacía con ella y me volví inmune a los encantos físicos de otras chicas, por eso Shampoo nunca logró con su cuerpo y sensualidad, sacar la hermosura de Akane de mi cerebro y mucho menos de mi corazón.

Por eso no entiendo por qué no es capaz de ver que en este mundo solo me importa su existencia. ¿Es que no se ha dado cuenta que es a la única que miro? ¿Qué es la única en la que confío? ¿Qué es a la única que celo? ¿Que protejo? Sin ella no tengo motivo para vivir, y no estoy exagerando, ya sentí qué es estar en este mundo sin ella. En el Monte Fénix la perdí por unos instantes y ha sido el peor dolor que he sentido en mi vida, más que cuando perdí mi fuerza o la posibilidad de volverme hombre de nuevo, perder a Akane es sinónimo de muerte lenta para mí.

Jamás quisiera volver a experimentar esa agonía y me aterra pensar que algún día se harte de mí y me deje, pero tampoco sé qué debo hacer para asegurarla. Siento temor, esa maldita inseguridad que me abate cada vez que alguien posa sus ojos en ella.

Por eso me enfadó tanto lo que ocurrió hace un rato, porque yo solo vivo para ella y el que me haya asegurado que otro es el objeto de sus deseos, lo único que consiguió fue desenterrar de lo más profundo de mi ser esa incertidumbre emocional que me envuelve siempre que algún idiota amenaza nuestra relación.

¿Se habrá cansado de mí?

¡Maldita sea!

Después de haberla ofendido creí que ayudarla a entrenar sería una buena forma de pedirle perdón y por ende menguaría su enojo, ¿Y qué recibí a cambio? Que me dijera en la cara que prefiere practicar con el idiota de Ryoga y que pretende ir a visitar al estúpido guardabosques porque ha despertado en ella un genuino interés.

¡Estúpida marimacho!

He desistido de hacer la kata porque ahora no tengo nada de concentración. Intento no pensar en Akane y Shinnosuke, pero es imposible. Si imaginarla de paseo con Ryoga me revienta el hígado, pensar que irá a Ryugenzawa a visitar a su "hermosura de hombre", como lo describió, me genera unas ansias poderosas de ir por ese tipo y matarlo con mis propias manos.

¿Desde cuándo me volví tan posesivo con ella?

Desde que la vi abrazando al doctor Tofú después de que por accidente perdiera el largo de su precioso cabello.

No soporto verla con ningún hombre en plan romántico y aunque he tolerado las insinuaciones de los idiotas que me la quieren quitar, con Shinnosuke simplemente no puedo. No me preocupan sus otros pretendientes, porque es ella la primera en rechazarlos y mandarlos a volar si se atreven a sobrepasarse; nunca lo sabrá, pero cada vez que se deshace de ellos me da seguridad, porque sé que respeta nuestro compromiso y de alguna forma me da mi lugar como su prometido. Pero con el cuida pinos la situación es diferente, porque el muy imbécil no es como los demás. Es amable y atento, en ningún momento la hostigó, no intentó retenerla a la fuerza con él, valoró su esfuerzo y hasta estaba dispuesto a comer su asquerosa comida con tal de hacerla feliz.

Lo detesto porque él es todo lo contrario a mí. Yo la insulto, él la halaga… yo la molesto, él la trata con amabilidad… yo rechazo su comida, él se sacrifica a probarla… yo tiemblo como un estúpido cuando la tomo de la mano, él la llevó por el bosque aferrándola con seguridad… yo esperé a tenerla muerta para decirle que la amo, él se lo dijo de frente y sin titubear.

Lo aborrezco porque tiene sobre mí la mayor ventaja, algo que yo nunca podré conseguir y en lo que siempre será mejor que yo… él sí es un hombre completo. Es un hombre las veinticuatro horas del día y no tiene que lidiar con una maldita condición hecha para sobajar la virilidad de quien la posea. Él no tiene el trágico destino de convertirse en mujer y ver mancillada su hombría.

¿Por qué demonios tuvo que aparecer en la vida de Akane?

Ese tipo me ha hecho sentir uno de mis peores miedos de manera palpable, el rechazo de la mujer que amo. Ella me despreció esa vez por él, prefirió quedarse con él, me golpeó por defenderlo a él y estuvo dispuesta a ser carnada para conseguir el musgo que le salvaría la vida a él. Me sentí completamente desplazado, como si yo no le importara, como si mi ausencia o más bien mi presencia no le afectara en absoluto y justo así es como me siento ahora…

Rechazado

¿Qué ve en él que no ve en mí?

¿Qué es lo que le atrae de él que yo desconozco?

¿Qué necesito hacer para que me prefiera a mí?

Gruño frustrado y le doy un fuerte golpe a la duela. Me dejo caer y me mantengo quieto, calmando mi respiración. Si cree que irá sola a verlo está muy equivocada. Yo no voy a permitirlo y el tío Soun tampoco.

Todavía pienso que solo lo dijo para mortificarme. Sabe perfectamente que no soporto a ese baboso y así como a ella le molesta la presencia de Shampoo y Ukyo, a mí me cabrea la sola mención del nombre de ese.

Odio reconocer que el tipo no es malo, no es como los otros que solo la miran como un precioso trofeo a ganar, él se mostró interesado de verdad en ella y se portó tan bien, tan amable, tan protector, tan caballeroso y cariñoso. De solo recordarlo, se me retuercen las entrañas. Si no se tratara de la mujer que amo, me atrevería a decir que es perfecto para ella; todo lo que busca y lo que se merece lo tiene ese tipo: es guapo, amable, comprensivo, protector, agradecido y afectuoso… sería tan feliz a su lado, ya no recibiría insultos, ni comparaciones, ni lidiaría con peleas y tampoco con críticas. Cocinaría para él con tanto amor sabiendo que, por más mala que sea su comida, recibiría una sonrisa de agradecimiento por su esfuerzo y una promesa de que la siguiente será igual.

Sí, ella sería muy feliz así…

Feliz sin mí, sin el fenómeno inmaduro que solo vive suspirando y soñando con hacerla dichosa.

¡Aghh!

Lanzo un grito lleno de rabia y frustración.

¡NO!

¡No puedo!

Soy un maldito egoísta…

Me importa un bledo lo perfecto que sea Shinnosuke, aunque se comportara como el gallardo príncipe de los cuentos de hadas, jamás le entregaré a mi prometida, ni a él ni a nadie. Akane es mía y nadie la va alejar de mí. Me demostró en Ryugenzawa que él no es tan importante, yo renuncié a ella con tal de que eligiera libremente y me eligió a mí, lo sé porque volvió a casa conmigo, regresamos tomados de la mano y a él lo dejó ahí, solo.

Después de eso, no estoy dispuesto a ceder nuevamente, a menos de que ella me lo pida.

Me levanto y comienzo a caminar por el dojo pensando en qué hare. Es claro que Akane ya no es la misma chica de 16 años que conocí, y también es claro que ya no le gusta cómo llevamos nuestra relación. Los insultos y las peleas son algo tan nuestro que me parece imposible que desaparezcan, pero al mismo tiempo siento que ella está cansada de lidiar con eso. Soy consciente de que estamos "estancados", no avanzamos porque ninguno de los dos ha intentado algo más.

¿Y si quiere experimentar con Shinnosuke lo que conmigo no tiene?

Debe ser eso…

Es una boba.

Si lo que espera es que me comporte como un prometido normal, un novio cariñoso y amable ¿por qué no me lo pide? Sabe que no le puedo negar nada. La conozco, sé que eso anhela.

De acuerdo, lo haré. Si para mantenerla a mi lado debo cambiar mis modales, estoy más que dispuesto. En esta lucha yo saldré vencedor y todos verán, especialmente ella, que nada es imposible para mí.

¿No me cree capaz de comportarme igual o mejor que Shinnosuke? Le demostraré que a Ranma Saotome ningún guardabosques con memoria de insecto puede vencerlo.

Con esta nueva resolución salgo del dojo para darme una ducha, necesito un relajante baño antes de enfrentarla nuevamente.

.


.

Bien, mi objetivo de actuar amable y ser mejor que Shinnosuke quedó en el olvido cuando llegué al comedor y la vi tan tranquila como si nada hubiera ocurrido. Su actitud despreocupada hizo renacer mi furia. Decidí no dirigirle la palabra, ¿tan poco le importo que habla con sus hermanas como si yo no estuviera a su lado?

Tonta antipática.

Solo me dedico a observarla de reojo, ¿cómo puede verse tan linda y deseable con ese diminuto vestido? ¿Es que pretende demostrarme que es mucha mujer para mí? Eso lo tengo bien claro, pero, aunque no lo quiera reconocer y lo niegue, no hay mejor hombre para ella que yo. Soy el mejor guerrero, nadie puede derrotarme, nadie iguala mis habilidades y nadie tiene el impresionante físico que yo tengo.

-¿Qué raro? Sabe igual- el viejo libidinoso me saca de mis pensamientos.

Todos lo miramos sin comprender qué rayos le ocurre.

-¿Pasa algo maestro?- el tío Soun se ha puesto en alerta

-¿No le gustó la cena?- pregunta Kasumi con esa tranquilidad que resulta inhumana.

-Me siento igual, será mejor hacer una prueba… ¡Akane mi amor, ven a mis brazos!

Veo en cámara lenta como ese pervertido se dirige a mi prometida. Mi instinto actúa solo, con un fuerte golpe lo mando a volar antes de que logre tocarle un solo cabello a Akane. No lo puedo evitar, es algo que tengo muy interiorizado, mi cuerpo me ordena protegerla de quien intente tocarla. Cuando me doy cuenta que lo he hecho sin pensar, regreso a mi lugar y me escudo bebiendo mi té. No me siento capaz de sostenerle la mirada.

Mi cuerpo es un traidor que me ha delatado delante de todos, no puedo verla a los ojos y confirmarle que me importa demasiado su bienestar. Ella derriba mis defensas con todo lo que hace.

La veo levantarse y agradecer por la cena. Mis ojos no pierden detalle del espectáculo que me regala, pocas veces me dejo llevar descaradamente por el embrujo de sus encantos. Mi corazón comienza a latir solo de verla desde mi ángulo inferior y es que, desde mi posición, puedo detallar a la perfección el largo de sus sensuales piernas, la exquisita forma de su cintura unida a esas increíbles caderas y su redondo trasero.

La sigo con la vista hasta que desaparece por la puerta.

-Cierra la boca cuñadito que te puede entrar algún insecto- la bruja de Nabiki se ha dado cuenta de la cara de idiota que debo tener.

-No sé de qué hablas- desvío la mirada, no quiero hacer contacto visual con ella porque seguramente intentará sacarme información a cambio de dinero o solo querrá hacerme pasar un mal rato como es su costumbre.

-Si tanto te gusta mirar a Akane ¿por qué no la invitas a la playa? Ahí usará menos ropa y podrás comértela con la vista sin sentir culpa- me guiña un ojo y mi mente vuela sopesando la posibilidad. Sin poder evitarlo, me sonrojo.

¿En qué rayos estoy pensando?

-Eso sería una buena idea Ranma- secunda Kasumi con tanta serenidad que me pone más nervioso. -Akane me ha dicho que está pensando en irse de viaje este fin de semana…

Me tenso de inmediato con esa información. Fin de semana y viaje solo puede significar una cosa: Ryugenzawa… ¡SHINNOSUKE!

- ¿Por qué no acompañas a Akane en su viaje Ranma? Sirve para que hagan las paces y decidan casarse de una vez- el tío Soun no pierde oportunidad de sacarme en cara el tema del matrimonio.

-Tendo tiene razón Ranma, ya es momento de que se casen. Hace unos años se negaron por ser muy jóvenes, pero ahora ya están en edad de formar una familia y hacerse cargo del dojo- pongo los ojos en blanco, papá solo habla para decir tonterías. Solo han pasado tres años desde el último intento de boda al que nos sometieron. Además, no puedo hablar de nupcias si la que se supone será mi esposa está interesada en otro.

-Dejen de decir idioteces. Mejor me voy a mi habitación. Gracias por la cena.

Me levanto rápidamente, no quiero seguir con este grupo de molestosos.

Menos mal que mamá no está en casa, sino la tendría encima de mí con su discurso sobre ser varonil, acompañado de la típica amenaza de su poderosa katana.

Subo las escaleras y antes de entrar a mi cuarto veo la puerta de la habitación de Akane. Siento ese impulso que me dicta ir a verla y tratar de hablar. Entre nosotros siempre que algo ocurre, el que termina disculpándose soy yo. Seguramente porque soy el que comete más idioteces. Aunque ella tampoco se queda atrás, también es una boba que hace tonterías y luego se esconde como una niña berrinchuda.

Suspiro…

Lo mejor será dejarla tranquila. Yo también necesito descanso, además todavía no se me pasa el coraje por lo que me dijo de Shinnosuke.

Entro a mi habitación y me despojo de mi ropa. Hace un poco de calor por lo que solo me dejo puestos los boxers. Me recuesto tratando de conciliar el sueño.

.


.

Pasa un buen rato y parece que mi cerebro no quiere darme una tregua, sigo pensando en Akane. No paro de imaginarla siendo feliz con Shinnosuke y dejando atrás todo lo que hemos vivido juntos ella y yo.

¡No, no haría eso!

Akane es fiel a sus ideales y aunque no lo diga con palabras, me acepta como su prometido y no sería capaz de cambiarme solo porque insulté sus habilidades para la cocina… ¿o sí?

¡No!

Si no me dejó cuando estuve persiguiendo a Shampoo por haber herido mi orgullo, no podría abandonarme porque rechacé un postre suyo mal hecho. No se lo permitiría, primero tendría que explicarme la verdadera razón de su desprecio, pero soy tan cobarde que no me creo capaz de formularle esa pregunta por temor a que su respuesta sea, que siente amor por otro hombre. Por eso no quiero tocar ese tema, porque no sé si pueda hacerme a un lado de nuevo.

¡Maldita sea! Otra vez me invaden esos pensamientos fatalistas.

De repente siento una sed que debe ser aplacada inmediatamente. Me levanto y salgo de mi habitación, me quedo quieto pegado a la puerta. Afuera todo está en completa oscuridad; no tengo idea de qué hora es, habrán pasado unas dos o tres horas desde que me recosté con la firme intención de dormir sin poder conseguirlo.

De nuevo mi vista se centra en el cuarto de mi prometida. Me siento inquieto de estar disgustado con ella. Mi instinto es más fuerte que yo, necesito verla. Ni siquiera me doy cuenta cuando mis pies me ponen frente a su puerta. Solo soy consciente cuando veo el patito colgado con su nombre. ¿Por qué soy tan débil cuando se refiere a ella?

Por debajo veo que la luz está encendida ¿será que todavía está despierta?

Doy leves toques esperando que me permita entrar.

Nada, silencio absoluto.

Lo intento de nuevo sin obtener respuesta. O no se encuentra ahí o simplemente no quiere ver a nadie. No tengo mucha paciencia así que decido entrar. La veo tendida en su cama boca abajo con un brazo por fuera de ésta. Está profundamente dormida.

Qué descuidada, se durmió con la luz encendida.

Con cuidado me acerco a apagar el interruptor. En penumbras decido salir cuando por descuido tropiezo con una silla haciendo que ésta se caiga y provocando un ligero ruido. Veo con horror cómo Akane comienza a moverse y girarse para quedar recostada boca arriba; con la rapidez que me caracteriza salgo de la habitación antes de que descubra que entré sin su permiso.

Me dirijo rápidamente a la cocina por agua, ahora no necesito un vaso sino dos. Llego un poco nervioso, no quiero arriesgarme a que Akane me mande a volar lejos. Bebo un poco y decido quedarme un rato aquí. La luna llena alumbra el interior y no es necesario encender ninguna luz para ver todo el espacio.

Después de varios minutos y sintiéndome más calmado, decido volver a mi habitación.

Subo despacio las escaleras, evitando hacer cualquier ruido. Cuando por fin entro, me quedó completamente asombrado con lo que mis ojos me muestran.

Frente a mí de espaldas está Akane, de pie y al parecer observando mi futón.

¿Qué hace aquí?

¿Se habrá dado cuenta que fui a su habitación y vino a golpearme?

- ¿Necesitas algo? – la veo girarse asustada.

-Yo… yo…

No lo puedo evitar, mis traicioneros ojos me dejan al descubierto. La miro completamente, se ve increíblemente sexy. Detallo descaradamente el largo de sus piernas, lleva un minúsculo short. Sin embargo, al subir mi vista, me encuentro con esos atributos de los que siempre me he burlado y con los que tanto he fantaseado. Puedo verlos en todo su esplendor, a pesar de la semioscuridad de mi habitación, soy consciente de que no porta sujetador.

Siento un tirón en mi entrepierna con esa imagen. Es demasiado para mí, desvío mi vista para que no se percate de que estoy sonrojado. Aún así, me sorprende mucho que esté aquí y en esas fachas. Algo debió pasarle para que haya venido a estas horas a mi habitación.

- ¿Te… te sientes mal? – le pregunto intentando controlar mi nerviosismo.

Me dice que tuvo una pesadilla y que está aquí porque tiene miedo. Sé que se asusta rápido, pero jamás imaginé que me buscara por algo así, y menos cuando se supone que estamos enojados.

-Ranma ¿puedo quedarme aquí? Por favor- abro los ojos lo más que puedo ¿qué acaba de decir? ¿quiere estar aquí conmigo? ¡Demonios!, creo que de tanto pensar en ella, al fin he enloquecido hasta el punto de imaginármela con una actitud sumisa y coqueta.

Al verme dudar me dice que tiene miedo y que no quiere estar sola. Es tan surrealista lo que está ocurriendo; ni en mis mejores fantasías pensé ver a Akane ligera de ropa pidiéndome compañía. Nuevamente mis ojos la recorren de arriba abajo intentando descifrar si esta chica es la misma que horas antes me gritó en la cara que está interesada en el idiota de Shinnosuke. Se ve tan sensual que me cuesta reaccionar a su petición.

La veo acercarse lentamente a mí con ese hipnotizante bamboleo de caderas.

-Ranma, por favor…

Que me lleven todos los dioses si esto es un sueño. Si con su sola presencia me atrae, con esa actitud me tiene por completo a sus pies. Que me pida lo que quiera, pero que no deje de mirarme como lo está haciendo.

Como autómata asiento con la cabeza. Me dirijo al futón y me siento, le indico que se acerque a mí. Afortunadamente se trata de una pieza grande donde pueden estar dos personas sin ningún problema. Le doy la espalda para que se acomode, la siento acostarse y yo intento no moverme.

¿Qué demonios está pasando? Esta chica se parece a Akane, pero no actúa como Akane.

Aunque tampoco se comporta descarada como cuando la muñeca poseyó su cuerpo. En mi fuero interno quiero pensar que vino a hacer las paces conmigo y decidió atacar mi punto débil para aminorar mi coraje y que acceda a lo que ella quiera.

-Ranma, ¿no te vas a acostar? Necesitas descansar.

Es suficiente.

- ¿Te sientes bien Akane? – temo que sea otra trampa de algún enemigo. Ya tuve bastante con Kima como para que se trate de otra imitación de mi prometida. No es ella, no puede ser ella.

-Sí… bueno, ya te dije que tengo miedo y no quiero estar sola. Pero tampoco quiero importunar tu descanso. Recuéstate que cuando menos te des cuenta ya me habré ido- eso sí sonó más a la verdadera Akane. Tardo un poco en reaccionar, pero accedo a su petición. Me acuesto despacio dándole la espalda para que no piense que me aprovecharé de la situación, algo que realmente me está pasando por la cabeza.

Estoy muerto de los nervios. Su cercanía comienza a afectarme de verdad, no quiero que mi cuerpo reaccione a su calor, a su aroma, a su pausada respiración, pero me lo está poniendo difícil. Ni siquiera soy capaz de cerrar los ojos, porque sé que las imágenes que se reproducirán en mi mente serán demasiado eróticas como para ignorarlas.

De repente se pone a gritar mientras patalea desesperada. Mi instinto actúa como siempre veloz a su llamado. Me abalanzo sobre ella y comienzo a sacudirla para que abra los ojos.

- ¡Akane! ¡Akane despierta! ¡Estás soñando!

- ¡Ranma! tuve tanto miedo- me abraza fuerte y la siento desesperada, nerviosa y muy agitada. Entierra su rostro en mi pecho y puedo sentir toda su calidez.

-Tranquila, solo fue una pesadilla.

-Ranma, no me sueltes, tengo mucho miedo y no creo que pueda dormir otra vez- mi corazón se estruja por ella. Nunca me ha gustado verla sufrir. La aferro a mi cuerpo con fuerza para darle seguridad, no quiero que tema, quiero que sepa que yo la voy a proteger hasta de sus propios sueños.

No sé cuánto tiempo pasamos así abrazados hasta que lentamente se separa de mi desnudo torso y me mira.

¡Dios, qué hermosa es!

Sus preciosos ojos me hipnotizan, me envuelven en una burbuja de la que no deseo salir. Estoy tan encandilado con ella que no soy capaz de procesar lo que está haciendo. Mis nervios regresan cuando la veo acercar su rostro al mío.

De pronto siento el toque, es una caricia efímera y al instante me petrifico como si mi alma hubiera abandonado mi cuerpo de repente.

¡Me besó!

¡Akane me besó!

¡ME BESÓ!

¡A mí, al fenómeno que tanto detesta!

Me siento como en otra dimensión, entro en un estado de shock. ¿Fue real o lo imaginé? ¿Lo sentí o mis deseos son tan apremiantes que me imagino sensaciones que nunca ocurrieron?

Veo a la nada sin realmente enfocar la vista. No puedo moverme, temo despertar de este sueño.

No soy capaz de pensar en nada. Mi cerebro solo recrea la sensación de sus labios y mi corazón retumba sumamente estremecido.

Siento que pasa una eternidad hasta que un fuerte empujón me hace volver al mundo real. Akane quiere liberarse de mi abrazo ¿por qué lo hace? Cedo y rápidamente se aleja, veo cómo intenta ponerse de pie y por instinto se lo impido. La tomo de un brazo haciendo que se detenga en su cometido ¿Pretende irse así nada más después de lo que pasó?

- ¿Te… te vas? – odio que me invadan los nervios. No quiero que se vaya.

-Sí, tú necesitas descansar y ya te he molestado mucho- se mueve y logra que la suelte. Debo hacer algo para que no se marche y me deje así, confuso y emocionado.

-No… no me molesta, pero ¿Qué hay de tus pesadillas? ¿No dijiste que no querías estar sola?

Si a eso vino, ¿por qué ahora quiere irse?

-Ah, eso. No te preocupes que no estaré sola. P-chan me acompañará y así no sentiré miedo- se levanta dispuesta a marcharse.

Yo siento cómo me invade nuevamente esa sensación delirante y ardorosa que me mantuvo cautivo todo el maldito día, los celos. ¿De nuevo prefiere a otro mal nacido antes que a mí? Esta preciosa mujer es capaz de despertar mi instinto animal en un segundo, ese maldito sentimiento insano de trastornada posesión que no puedo controlar. La furia me envuelve y mi corazón me obliga a reclamarla de mi propiedad.

Antes de que alcance a salir, me planto frente a ella con ese porte dominante que nace solo cuando siento que está a punto de rechazarme.

- Si tanto quieres la compañía de ese cerdo entonces ¿para qué demonios viniste aquí? – no soy capaz de controlar mi lengua. Mi sangre arde y solo quiero encontrar al estúpido de Ryoga y sacarlo a patadas de aquí.

- ¿Qué te pasa ahora Ranma? – su rostro cambia a ese gesto colérico que tanto me gusta. Adiós al momento mágico de hace unos instantes.

- ¡¿Qué te pasa a ti?! Vienes de madrugada, te metes a mi habitación, me pides que no te deje sola, me besas y luego pretendes huir como una delincuente, y encima de todo me dices que vas a pasar la noche con ese estúpido cerdo ¿a qué juegas? – me siento defraudado, como si solo quisiera probarme para después botarme como una basura. Además, me hierve la sangre la sola mención de ese idiota.

¡Agh!, Ryoga malnacido, en cuanto te vea te voy a demostrar que nadie se mete con la prometida de Ranma Saotome y sale vivo.

Ella me reclama que su beso borró "el recuerdo de Shampoo", ¿por qué demonios mete a la amazona en esto? Ni siquiera considero eso como un beso, cuando ocurrió, Shampoo era para mí una desconocida con sed de venganza que solo buscaba matarme ¿cómo se atreve a comparar ese beso insípido con el que me acaba de dar? Si con su arrebato ha despertado mis ansias por ella, algo que nadie ha logrado jamás, ni siquiera Shampoo cuando se me aparece desnuda en la bañera.

Seguimos discutiendo hasta que se acerca a mí y trata de empujarme. Obviamente no lo consigue, no puedo evitar gritarle que es una cobarde por empezar algo sin terminarlo, aunque no estoy seguro qué es exactamente lo que debe "terminar". Ella me rebate afirmando que el cobarde soy yo por actuar de una forma tan patética ante un beso.

- ¡Me tomaste desprevenido!

Realmente me siento dolido y furioso con lo que acaba de decir. Sé perfectamente que soy un imbécil, mi padre una vez me dijo que era muy tonto al no aprovechar cuando la mesa está servida, pero entonces ¿cómo debí actuar? Estoy seguro que si me dejaba llevar por mi instinto, ahora mismo estaría al otro lado de la ciudad inconsciente y cubierto de golpes.

Estoy muy cabreado y ligeramente excitado, no soy capaz de ignorar su belleza, la tonta no se da cuenta que me está calentando con su agresividad.

Vuelve a intentar moverme de mi sitio, pero no se lo permito, comienza a golpearme mientras me insulta. Harto de la situación la tomó de sus muñecas para aplacarla.

- Eso, ¡huye!… huye que es lo único que sabes hacer, cobarde…

- ¡Cállate idiota! No quiero estar cerca de un imbécil como tú que no es capaz de tratar bien a una chica y que además es un pervertido.

- ¿A quién llamas pervertido, marimacho?

- ¿Ves a otro aquí?

Ahora sí ha colmado mi paciencia, no quiero descontrolarme con ella, pero es tan necia que no me deja otra salida. Si eso quiere ver, entonces se lo mostraré.

La atraigo a mí y la sujeto fuerte de la cintura. Siento cómo se tensa, yo también estoy nervioso, pero no por la cercanía sino por lo que haré. Ya no puedo seguir fingiendo que mi piel es de hierro.

- ¡Suéltame Ranma! -se remueve y sus intentos de escape me incitan más. Ahora es la presa y no la dejaré ir.

-Pues si eso crees, te voy a demostrar qué tan pervertido puedo ser.

Ha llegado el momento de quitarme esa máscara de timidez para darle paso a mi instinto real de hombre, el mismo que poseo en mis sueños y con el que le enseñaré que conmigo nadie juega.

-No te atrevas…

-Demuéstrame que no eres una cobarde- ahora es ella la que se crispa, que se entere de una vez que yo también puedo ponerla nerviosa. Conozco perfectamente a Akane y sé que, como yo, es incapaz decir que "no" a un reto. Antes de que responda cualquier cosa, la llevo rápidamente a mi futón, la recuesto y me coloco encima de ella.

Oh si, justo de esta manera he soñado tantas veces con tenerla.

Su dulce aroma actúa como el más poderoso de los afrodisiacos, está haciendo efecto en mi cuerpo y no voy a hacer nada para detenerlo.

-No eres capaz de hacerlo Ranma, admítelo- que no siga haciendo eso, que no me rete, porque no podrá contenerme ni aunque lo intente.

Si cree que ahora me acobardaré como siempre, está muy equivocada. Estoy harto de las interrupciones, de los malos entendidos, de los momentos arruinados. Esta es una oportunidad de oro que jamás se repetirá y no seré nuevamente el imbécil que lo deja pasar, esta noche no.

- Te voy a demostrar que esta vez no; tú lo has querido, viniste a provocarme, ahora atente a las consecuencias.

Y por primera vez me dejo llevar por mis deseos y la beso.

¡Al fin!

Miles de sensaciones me invaden cuando dejó el miedo y comienzo a explorar más allá de un simple toque. Presiono con mis labios los suyos descifrando las maravillas del primer beso de amor. Qué ridículo se escucha, pero es cierto, este es mi primer beso de amor porque es el primero que doy sin miedo y porque se lo estoy dando a la mujer que amo.

Mis latidos se aceleran cuando ella comienza a corresponderme. Esto se siente tan bien que no quiero dejar de besarla, pero debo hacerlo porque no sé cómo reaccionará ante mi atrevimiento. Rompo el contacto y la miro a través de la oscuridad, su mirada me doblega, siento la electricidad bajando de mi corazón a mi entrepierna. No puedo dejar de admirarla, es como una diosa, como una hechicera que solo necesita un gesto para tenerme completamente rendido a su merced.

Contra todo pronóstico, pasa sus brazos por mi cuello y ahora es ella quien me besa. Hasta aquí llegó mi cordura; ella me vuelve loco, loco de amor, de celos, y ahora de pasión. Arremeto contra sus labios devorándola como llevo años soñando con hacerlo. La beso como un desquiciado y ella me responde igual, aumento la fogosidad y ella también, no quiere perder este duelo. ¿A quién se le ocurre hacer de un beso una batalla? A nosotros…

Logro introducirme en su boca y la escucho soltar un jadeo por mi intrusión. Eso me enciende más y solo deseo probarla entera. Nuestras lenguas comienzan a reconocerse y a adueñarse del otro. Como siempre ella es la que pierde porque es quien deshace el contacto para inhalar el preciado oxígeno, pero yo no quiero parar, quiero más, la deseo a ella.

No puedo detenerme, la cubro de besos desde sus mejillas, pasando por su barbilla y encontrando lugar en su delicado cuello. Ella gime y yo me excito como un animal en celo. Gira la cabeza y me da más acceso a su piel; mi mano actúa sola y comienza a acariciarle la pierna mientras continúo besándola. Cuando soy ligeramente consciente de que la estoy tocando de más, me tenso un poco, no quiero terminar golpeado, pero si ese es el pago por permitirme sentir su piel, estoy dispuesto a aceptarlo. Ella me abraza y comienza a acariciar mi espalda desnuda. Sus pequeñas y tibias manos me transportan a otro mundo, uno que no creo merecer.

¿Seré digno de ella?

¿No la estoy obligando o chantajeando por satisfacer mi placer?

¿Y si realmente solo me está demostrando que no pierde ningún reto?

¿Se arrepentirá después?

No me doy cuenta en qué momento he dejado de besarla y he comenzado a reflexionar sobre lo que está a punto de ocurrir.

Tengo dudas, no quiero tenerlas, pero necesito saber hasta dónde me va a permitir llegar.

La amo, la amo tanto que no puedo presionarla. Es tan obstinada que, con tal de demostrarme su poder, es capaz de dejarme poseerla para después regodearse de su triunfo, aunque eso implique hacer este sacrificio. Pero yo no lo quiero así, yo anhelo que ella me permita amarla por su voluntad, que quiera hacer esto conmigo y no con otro, que me desee tanto como yo la deseo a ella.

¿Por qué demonios no puedo dejarme llevar solamente y disfrutar del momento?

Ella es mi vida entera y no puedo hacer nada si no está convencida.

- ¿Estás segura de esto Akane?

-No soy una cobarde Ranma.

¡¿Qué?!

Lo que me temía, solo lo hace para demostrarme que es mejor que yo. Seguro que ni siquiera siente lo mismo que he sentido yo en mi piel con sus caricias, de verdad que soy un reverendo idiota.

- ¿Estás haciendo esto solo por lo que dije? – pregunto dolido.

Mientras yo me estoy consumiendo de ansias, ella solo pretende ser la vencedora. Me duele y hiere mi orgullo, me ha dejado tocarla solo para hacerme tragar mis propias palabras. Debo detener esto, aunque mi cuerpo le esté ganando la batalla a mi razón, debo hacerlo por ella, no puedo permitir que se dañe de esta manera.

-Si no lo quisiera, hace mucho que te habría golpeado por pervertido. Y si no lo he hecho es claro el por qué ¿no crees? – me sonríe y se atreve a tocar mis pectorales dándome suaves caricias. Por un instante pienso que estoy alucinando, pero su mirada no me miente. Ella está aquí conmigo y…

¿Me acaba de aceptar? ¿A mí? ¿Al tipo que la insulta y que se burla de su cuerpo? ¿Al que rechaza su comida? ¿Al que la critica? ¿Al que se vuelve mujer?

Sus pequeñas manos palpándome me traen de vuelta. Esto debe ser un sueño, aunque no lo es. Sé perfectamente que no estoy dormido, porque en toda la noche no pude rendirme a Morfeo y estoy tan consciente como cuando enfrento alguna batalla.

¡Es real!

Ella no me rechaza, me ha aceptado, me ha dado su permiso y no solo eso, también me está seduciendo.

Sin poder evitarlo le sonrío torcidamente, no sabe lo que acaba de hacer. Mi cuerpo reacciona ante su aprobación y el ser oscuro lleno de perversión que habita en mí, comienza a emerger.

Me siento poderoso, feliz y completamente dominado por la excitación que me provoca tenerla debajo de mí, entregada por su voluntad a mis más fervorosos deseos. Sin perder tiempo me atrevo a recorrer una de sus piernas, acariciándola de la manera más lasciva que encuentro.

-Entonces, ¿prometes que no me golpearás haga lo que haga? – introduzco una mano debajo de su ligera camiseta y acaricio su vientre. Su piel es demasiado suave y puedo sentir cómo se eriza con mi toque. Estoy pletórico, esta noche cumpliré al fin uno de mis mayores anhelos.

-Por esta noche no, pero no te aseguro que mañana no te dé una buena paliza- sé que sería muy capaz de cumplir su amenaza, pero debo poner a funcionar el encanto Saotome para hacerla olvidar cualquier intención de golpearme

-Habrá valido la pena- sin poder controlarme, la beso nuevamente. Nuestras lenguas danzando al mismo ritmo mientras sincronizamos nuestros corazones, son lo único que necesito para ser feliz hoy.

Mis manos cobran vida propia y por fin puedo palpar esa parte de su cuerpo con la que siempre he soñado y a la que le presto tanta atención. Acaricio con todo el control que puedo y con todo el amor que le tengo, uno de sus cálidos y abultados pechos. Qué maravilloso es el destino que la trajo a mí sin sujetador. Mi mano recubre todo el monte y me dedico a acariciar y dar ligeros pellizcos a sus rosados pezones. Desde que los vi sobresalir sobre la tentadora prenda, supe que no saldrían de mi mente en mucho tiempo. Ahora soy un bastardo con suerte que no solo los está tocando, sino que los probará como siempre ha soñado. Mi recompensa llega cuando ella deja de besarme para gemir audiblemente.

-Shhhhh, no hagas ruido- mi voz suena como jamás pensé escucharla, suplicante y jadeante.

-Ranma…

Conduzco mis besos por su cuello y bajo hacia el inicio de su escote. No puedo esperar más, deslizo uno de sus tirantes y cubro de besos su hombro descubierto. Mi piel se eriza y una sacudida a mi miembro me hace estremecer cuando bajo más el tirante para revelar por completo uno de sus pechos.

Jamás creí que viviría para ver esto, mis labios siguen su camino hasta que llegan al lugar indicado. Estoy tan cegado y tremendamente excitado que no me detengo, me lanzo a devorar su virginal seno. Mi lengua acaricia el delicado pezón y sin pensar en nada más comienzo a chuparlo y succionarlo como si fuera la fuente de vitalidad que necesito.

¡Mierda! Esto es mejor de lo que alguna vez soñé. Akane es deliciosa, su piel es tan suave y dulce, que no creo merecerla. Me tiene completamente dominado, toda ella es una exquisita tentación.

Cuando satisfago mi ardor, mi instinto me obliga a atacar su otro seno de forma semejante, repitiendo con cautela el mismo ritual. Me entretengo tanto en besar y hacerme de sus pechos que no percibo su movimiento. De repente me encuentro recostado en el futón con ella encima de mí, sentada en mi vientre.

La imagen que me regala es sublime. La blusa la tiene por debajo de los pechos y puedo ver el esplendor de sus formas. Siento palpitar mi miembro y me endurezco más. Falta poco para que comience a doler exigiéndome un pronto desfogue. Como otro regalo del cielo, ella se quita la blusa y la deja caer donde sea. Sus ojos centellantes de deseo me provocan, me incitan a poseerla y llenarme de su cuerpo.

Se me abalanza y comienza a besarme salvajemente.

¡Ah sí!… así debe ser la mujer de Ranma Saotome, una fiera ardiente.

Puedo sentir sus pezones rozar mis pectorales, la caricia es demoledora para mí. La tomo de sus pronunciadas caderas, las mejores de Japón, y me aferro a ellas tratando de dominar estas increíbles sensaciones. Ella no se detiene y me obliga a seguir explorándola, aprieto fervorosamente su increíble trasero, ese que me volvió loco desde la primera vez que lo noté cuando la vi jugar en el Furinkan con ese sexy uniforme rojo. Ante mi caricia, gime deliciosamente y deja de besarme para conducirse ahora desde mi mejilla hasta mi pecho.

No puedo evitar gemir como un necesitado cuando ella comienza a besar y chupar mis pezones. Entiendo lo que hace, me está devolviendo todos los besos que yo le he dado. Las sensaciones me abruman tanto que no puedo controlarlas, cierro los ojos y me concentro en sentir sus labios sobre mi cuerpo. No me doy cuenta cuando comienzo a jadear con la boca abierta, mi chica quiere desquiciarme más de lo que ya estoy.

Siento sus besos llegar hacia la frontera que separa mi cuerpo de la desnudez absoluta. ¿Sería demasiado pedir que bajara mis boxers y siguiera probándome con sus labios? Si quisiera tenerme dentro de su cálida boca, sería más dichoso de lo que ya soy. Sin embargo, sé que no será posible por ahora, ambos seguimos siendo inexpertos y aunque a mí sí me gustaría disfrutarla oralmente, tampoco siento seguridad para hacerlo. Apenas y descubrí cómo besarla, no puedo exigirme tanto.

Gruño furiosamente cuando sus pechos tocan mi elevada virilidad. Mi mente vuela en segundos visualizando la imagen de estar entre los senos de Akane mientras me roza con su suave piel. No puedo más, la necesito ahora. Rápidamente me giro con ella y la coloco de nuevo debajo de mí; la beso e iniciamos otra vez esa absurda lucha para determinar quién aguanta más y da los mejores besos. La toco, acaricio a consciencia su perfecto cuerpo, sí, perfecto… para mí lo es, todo en ella es precioso y su figura es la mejor arma que tiene para doblegarme.

-Akane…

Mi muda súplica llega dolorosamente de mi hombría a mi boca. La quiero ya.

Ella sabe lo que necesito, sé que también lo desea, me responde con un beso y eso es suficiente para saber que tengo su permiso. No lo pienso dos veces, comienzo a deshacerme primero de su atrevido y minúsculo short y luego de sus bragas. La despojo por completo de cualquier vestimenta y sé que esto es la gloria.

Ante mí, rendida y entregada está la mujer que más amo sobre la faz de la tierra, la chica más hermosa y sensual de toda Nerima, la que robó mi corazón con solo mostrarme su divina sonrisa, la poseedora absoluta de mi amor, mi dueña.

Los latidos de mi corazón son tan veloces y evidentes que a la par que mi miembro palpita, quiero que los escuche.

Esta imagen la guardaré en mi mente, mi alma y mi corazón para toda la eternidad. Es la visión más erótica que he tenido de mi Akane. Ella se retrae y se cohíbe, cierra automáticamente las piernas como método de defensa. Lo siento tanto, pero ni así logrará que me detenga. Tiene las mejillas coloreadas de un hermoso tono rojizo, se ve tan frágil y a la vez tan seductora que solo me provoca hundirme en su interior de manera imperante.

Me relamo los labios anticipando lo que gozaré en unos instantes, pero antes debo darle confianza. Tomo las orillas de mi bóxer y sin pensarlo más, lo bajo por completo. Me ha visto desnudo tantas veces en mi forma de chica, que ya no siento pudor con ella, al contrario, quiero que me mire y se dé cuenta de todo lo que es suyo. Sus preciosos ojos se agrandan a medida que me recorren completamente; me declaro de su propiedad, así como yo la reclamo como mía. Su mirada se concentra en mi potente erección y noto que se sonroja más, me da tanta ternura y al mismo tiempo me excita demasiado, que no puedo evitar sonreírle irónicamente…

Sí mi bella marimacho, todo te pertenece.

Ahora es mi turno de mirar lo mío, toco sus rodillas pidiendo permiso para separárselas, despacio va cediendo hasta que se expone ante mí. ¡Carajo! Estoy a punto de derramarme con solo verla, la devoro con la vista como nunca pensé hacerlo. Nuevamente mi venoso órgano palpita de anticipación y un escalofrío me recorre. Akane es bellísima. El secreto más puro de su delicado cuerpo está frente a mí, mostrándome esa delirante, húmeda, rosada y sabrosa piel. Jamás había visto los recovecos de una mujer tan cerca, ni siquiera los míos cuando me transformo, esta visión es simplemente excelsa.

- ¡Dios! – es lo único que sale de mi boca. No tengo palabras para describir lo que siento ahora. Me atrevo a abrirle un poco más las piernas, lo suficiente para poder acomodarme bien.

-Akane, eres her… hermosa- lo es y necesito que lo sepa, porque sentirá lo que su inigualable belleza provoca en mí.

-Ranma…

No puedo esperar más, pero necesito que me confirme nuevamente que esto es cierto. Que me permitirá profanarla y que me regalará su primera vez como yo le entregaré la mía. Sí, soy un inseguro de mierda y un experto en arruinar momentos magníficos…

-Si no estás segura, podemos… podemos parar- temo a su rechazo, pero más temo a su odio. No soportaría que se arrepintiera o que no estuviera convencida; que después se lamentara por lo que pudiera suceder y que albergara sentimientos negativos hacia a mí por aprovecharme de la situación.

Como respuesta a mi pregunta, me besa. Ha descubierto esta nueva forma de lenguaje entre nosotros y eso me encanta, nos entenderemos a la perfección así.

Después de acariciarla nuevamente reacomodo nuestros cuerpos.

El roce entre nuestras intimidades es brutal, me calienta demasiado. Con cuidado comienzo a entrar en ella, manteniendo mi autocontrol al límite. Inmediatamente la siento tensarse, tiene miedo y yo también. Veo que cierra los ojos con fuerza y me imagino que la sensación dolorosa es la que la está dominando.

-Relájate por favor, no quiero hacerte daño- creo que estoy sudando de los nervios. La deseo tanto, pero tampoco quiero hacerla sufrir y me abruma que tenga que pagar este precio para convertirse en mi mujer.

-Bésame Ranma, por favor.

Sus peticiones son órdenes para mí, la beso y siento que se aferra a mí con fuerza. Yo soy capaz de hacer lo que sea por protegerla, pero en esto no puedo hacer nada. Mientras más rápido pase, más rápido disfrutará. Me maldigo en mi mente, cuando de un solo movimiento la penetro profundamente; suelta mis labios para emitir un lastimero grito. La sensación de malsano placer me embarga. Sé que ella está sufriendo, y mientras es víctima de una dolorosa respuesta, yo estoy gozando de su cálido y apretado interior. No la merezco.

Necesito ya, aplacar esta quemante excitación. Preciso fundirme más y sentirla por completo, pero no lo haré mientras ella sienta dolor. Respiro agitadamente, como si hubiera corrido kilómetros y necesitara calmarme. Me contengo lo más que puedo, pero es inevitable empezar a moverme. Ella me responde balanceando sus caderas lentamente; sin darnos cuenta comenzamos a danzar un mismo ritmo. La siento más receptiva, creo que el dolor ha disminuido.

Acelero mis embestidas, entro y salgo de ella cada vez con más potencia. No puedo parar, esto es lo mejor que he sentido en toda mi vida. Akane es tan apretada, tan cálida y húmeda que temo acabar pronto. Continúo mi labor, hasta que una estocada en su interior la hace gemir más fuerte, me abraza con más ímpetu y siento que entierra sus uñas en mi espalda.

El arañazo me endurece más, creo que toqué el punto exacto para hacerla estallar. Me concentro en golpear justo ahí. Ella abre más las piernas y las enreda con mayor fuerza a mis caderas.

No quiero dejar de sentir nuestras pieles rozarse. La necesito más cerca de mí. Tomo sus manos y las llevo a la altura de su cabeza, entrelazo nuestros dedos y siento la conexión más fuerte. Ella aprieta mis manos cada vez que la embisto y escucho más cerca sus ricos gemidos.

El movimiento delicioso de sus pechos balanceándose al ritmo de mis penetraciones, captan mi atención. Nuevamente los disfruto como siempre quise, sintiendo su textura y su sabor. Akane se da cuenta que no puedo dejar de besarlos y se burla de mí por adorarlos demasiado cuando siempre me he burlado de ellos. ¡Qué tonta! No sabe cuántas veces me he tocado recordando sus formas y su tamaño, que para nada son planos. Le hago saber cuánto me encantan y ya no me da vergüenza, que se entere que esta una de las partes que más me gusta de su cuerpo.

Con mis besos ahí siento que me deslizo más fácilmente dentro de ella. Su humedad se está desbordando, prueba irrefutable de que no aguantará mucho. Su interior comienza a apretarme más y a palpitar, esto es indescriptible. Le doy un beso muy intenso arriba de uno de sus pechos y segundos después estalla; la callo con mis labios para que nadie nos descubra, tiembla sin control mientras aprieta más fuerte mis manos.

Se contrae involuntariamente por dentro haciendo que yo enloquezca de placer. La penetro sin parar unas veces más y me dejo ir por completo. Con un gruñido desfogo toda mi pasión y mi amor en su interior. Mi miembro palpita y la sensación me transporta a otra dimensión. Siento nuestras esencias mezclarse, la de ella y la mía y el sentimiento de bienestar me embarga.

Mis fuerzas eclipsan y me dejo caer. Salgo de ella y me recuesto llevándola conmigo. Akane se acomoda sobre mi pecho, ambos estamos sumamente agitados. La calidez de su cuerpo y su aroma me sosiega. Comienzo a entender lo que pasó cuando la realidad me golpea súbitamente.

¡No lo puedo creer!

De verdad ocurrió, la mujer que amo se acaba de entregar a mí y yo me entregué a ella sin dudar.

Ya no puedo negarlo más, me siento más enamorado después de esto. Akane es mi todo, mi amiga, mi compañera, mi cómplice, mi prometida y ahora es mi mujer.

Tengo que decírselo…

Levanto su barbilla y veo esos hermosos ojos que me hechizan cada vez que me miran. Le doy un tierno beso y se lo confirmo.

-Te amo Akane

Mi corazón se desboca en mi pecho, se siente tan liberador poder decírselo abiertamente. Ya no quiero seguir ocultándolo. SI en la tarde me quejaba de que ninguno hacía nada para que nuestra relación mejorara, después de hacerle el amor, no hay impedimento para que lo nuestro avance.

-Ranma…

Veo cómo sus ojos se llenan de lágrimas.

No por favor.

¿Ahora qué hice?

Mis nervios regresan junto con mi inseguridad ¿y si realmente no siente lo mismo? Habré cometido la peor estupidez de mi vida.

Me abraza y deja salir su llanto. Maldición, no me gusta verla llorar.

-Pero, no… no llores.

-Lloro porque yo también te amo Ranma- entierra su rostro en mi pecho nuevamente.

Mi cuerpo se paraliza.

¿Lo dijo?

¿Me…? ¿Me ama?

¿A mí?

Me ama…

¡Akane me ama!

Mis ilusiones no fueron en vano.

¡Lo sabía! El que arriesgara su vida por mí no era por un cariño de amigos, es amor… ¡AMOR!

Al fin conozco lo que es la felicidad absoluta. Esto es lo que mi corazón ha estado esperado desde hace tres años, que la mujer que amo me corresponda. Ella es todo para mí, estoy loco por ella y ahora puedo reclamarla como mía en todos los aspectos. La emoción es demasiada y no me siento digno de tanta alegría.

Rememoro lo que ocurrió en Jusenkio, tenerla al borde de la muerte sin moverse y soñar con que regresara a mí, fue el evento más traumático que pude vivir con respecto a ella. Y ahora, el que me haya elegido para ser el dueño de su corazón, me embarga de un excelso júbilo que no puedo contener. Sin poder evitarlo, también mis ojos se llenan de lágrimas.

La abrazo fuertemente y ambos lloramos de felicidad como unos tontos.

No me doy cuenta de cuánto tiempo pasa, solo sé que mi chica me ama y me acaba de entregar su cuerpo y su corazón. No me importa nada más.

Cuando siento que nos hemos calmado le pregunto si con todos los acontecimientos recién ocurridos puedo olvidarme de la paliza que quiere darme por haberle robado su pureza. Ella también merece un castigo por pervertida, se lo hago saber y me ataca con mis propias palabras, sabe que jamás me atrevería a golpearla para reprenderla.

-No pensaba castigarte con golpes, al menos no por el exterior de tu cuerpo- le sonrío porque tomarla otra vez sería el correctivo perfecto para ella, y de paso, para mí también.

-Bobo

Iniciamos una sesión de besos nuevamente hasta que la veo bostezar. Se acomoda sobre mi pecho y se deja acariciar. Cuando siento su respiración pausada sé que ha caído rendida. Duerme profundamente y yo me pierdo en la contemplación de su bello rostro.

Aún no puedo creer que de verdad haya ocurrido. No sé cómo actuaremos mañana, pero lo único cierto es que ha despertado a mi pervertido oculto y deberá aprender a amarme con esta nueva faceta, aunque no creo que le cueste mucho. Si acepta mi parte femenina, no podrá rechazar las arremetidas de mi salvaje interior.

Suspiro agradeciendo a las divinidades por este maravilloso regalo, no las defraudaré, cuidaré de estos recíprocos sentimientos hasta que se acaben, cosa que ocurrirá después de mi muerte.

.


.

Despierto cuando siento una brisa fresca entrar por la ventana. Soy consciente de una ligera opresión en mi pecho, volteo a ver de qué se trata.

Pero qué rayos…

Mi dulce prometida, la mujer más deseable de toda Nerima, la más sensual y la más tierna, yace sobre mi cuerpo en una extraña posición. Todo su torso está sobre el mío, pero de manera perpendicular. Su cabeza está a un lado de mis costillas y sus piernas extendidas por mi otro costado.

Vaya tonta, ¿por qué no puede dormir en una sola posición como la gente normal? Ryoga me había advertido que no se mantiene quieta por las noches y suele dar vueltas por su cama. Menos mal que no me golpeó porque según P-chan, sus golpes son más dolorosos cuando sueña.

No puedo evitar sonreír, me habría gustado tener la cámara fotográfica de Nabiki para captar la evidencia y mostrársela después. Debo encontrar una forma de entrenarla para que no dé estos espectáculos mientras duerme.

La levanto y la acuesto de la manera correcta. Está tan cansada que no despierta ni con todo y que le acaricié los pechos suavemente. Mi cerebro capta la travesura y le manda la señal a mi corazón de enviar sangre a la parte baja de mi cuerpo, me encantaría hacerle el amor de nuevo, pero no quiero despertarla, debe tener mucho sueño.

Me percato de que ya casi amanece.

¡Rayos!

Aunque me fascina la idea de estar echado con ella en el futón, soy consciente de que nadie debe descubrirnos. No sé qué desee Akane, pero yo no quiero que se enteren de esto aún, seguramente nos casarían por la tarde y querrán estar presentes en la noche de bodas; casi puedo imaginarlos rodeando el lecho con cámaras grabando todo el suceso. ¡Aghh! Lo mejor será devolverla a su habitación.

Me levanto y busco entre la oscuridad nuestras prendas. Cuando las encuentro, me pongo de nuevo el bóxer y me acerco a ella. Tendré el privilegio y a la vez el castigo de vestirla nuevamente.

¿Por qué debo hacerlo? Me gusta más verla así.

La acaricio despacio y me doy a la tarea de colocarle toda la ropa, es como una muñeca de porcelana, tan bella y tan frágil.

Suspiro cuando he acabado mi cometido, aunque me duela, debo llevarla a su habitación. La cargo en mis brazos y salgo rumbo a su cuarto. Al entrar, tengo el cuidado de no tropezar con nada; abro las sábanas y la acomodo en su mullida cama. La arropo y me atrevo a darle un beso en los labios a manera de despedida.

Cuando estoy por salir, veo que hay un libro tirado en el piso. Lo recojo y lo observo…

"HOMBRE MÍO"

Así en la oscuridad no puedo apreciarlo bien, aunque la imagen de la portada es bastante sugerente, y cómo no, si es una mujer acostada en una cama claramente desnuda y cubierta solo con una especie de tela blanca que le cubre los pechos y la parte íntima; puedo imaginarme el tipo de lectura que contiene.

Lo confirmo, mi chica es una pervertida. Abro el libro y es evidente que por la falta de luz no puedo leer nada. Luego le preguntaré a Akane de qué trata. Sin más lo dejo sobre el escritorio y me presto a salir del cuarto.

Llegó a mi habitación y me recuesto en mi futón rememorando los sucesos. Puedo percibir el aroma de Akane en mi sábana y en todo el espacio. Su poder de atracción hacia mí es fuerte, no dejo de pensar en ella y eso que hace apenas unos minutos que nos separamos.

Suspiro sintiéndome más fascinado que nunca, lo que hicimos ha creado nuevos lazos entre nosotros. No quiero estar lejos de ella y tampoco quiero que nadie se atreva a acercársele con otras intenciones. Ahora sí nadie podrá quitarme a mi prometida, no lo permitiré y sé que ella tampoco.

¡Sepan esto idiotas, Akane me ama a mí, y ahora es completamente mía!

¡Te gané Shinnosuke, no pudiste quitármela!

Comienzo a reír como un loco hasta que me doy cuenta que me veo ridículo haciendo eso. Creo que lo mejor será descansar. Falta poco para el amanecer y no quiero que nadie venga a ver qué me ocurre. Me acomodo en mi futón y me dejo llevar por el cansancio, rogando porque Akane se aparezca en mi sueño y me repita que me ama solo a mí.

.


.

Casi no pude dormir mucho, solo estuve soñando con ella mientras la tomaba en diferentes escenarios. Creo que mis hormonas me están jugando una mala pasada, de tanto reprimirlas, ahora quieren tomar el control de mis actos.

Llevo despierto un rato, pendiente de cualquier ruido. Mi corazón late desbocado cuando la escucho salir de su habitación. Me debato entre ir a verla o esperar a que ella venga a despertarme como todos los días.

Pasa un rato y escucho a sus hermanas que hablan de algo que no logro entender. Cuando ya no percibo sonido alguno, decido que es el momento. Salgo de mi habitación rumbo al baño donde sé que está Akane.

Camino decidido y desde lejos la veo salir; lleva solo una toalla que le cubre muy poca piel. La imagen hace revolotear mis instintos, la veo pensativa, no me mira. Es demasiado seductora y lo peor es que no se da cuenta. Antes de que huya de mí, la jalo y la acorralo en la pared.

Está sorprendida por mi acción. Se ve tan nerviosa que solo me provoca poseerla como la noche anterior.

-No pude dejarte conmigo como realmente deseaba, ya sabes, luego no nos dejarán en paz. Antes de que amaneciera te regresé a tu habitación para que nadie sospechara- le susurro al oído y su dulce aroma me estimula. No puedo evitar bajar mi vista a sus apretados pechos mal cubiertos, le sonrío de lado y ella no se mueve, pareciera que acabara de ver un fantasma. Debe estar sumamente nerviosa con la situación.

- ¿Se repetirá hoy otra vez? – asiente con la cabeza y eso es suficiente para saber que ella siente lo mismo por mí. Aunque lo niegue sé que también me desea, ella fue la que me asaltó en mi habitación y me provocó, solo le estoy dando lo que quiere.

-Estaré esperando a que llegue la noche- sin más la beso, porque me estoy muriendo de ganas de hacerlo desde que desperté.

-Te amo boba- con mi "romántica" frase, le arranco al fin una sonrisa.

-Yo también idiota.

Quiero besarla otra vez, pero mis sentidos captan una presencia cerca…

- Alguien viene, te espero en el dojo. No lleves sujetador, te va mejor- le guiño un ojo y la separo de la pared para que pueda marcharse. Cuando la veo de espaldas, no puedo controlarme y le doy una nalgada, su trasero es demasiado apetitoso. Antes de que se le ocurra golpearme, corro y me encierro en el baño. Río feliz de mis idioteces, creo que esta nueva faceta en nuestra relación me va a encantar.

Cuando escucho que se encierra en su habitación, me siento más tranquilo, rápidamente me desvisto dispuesto a tomar una ducha. No quisiera porque siento que huelo a ella, y no deseo quitarme su fragancia, pero debo asearme porque también tengo la sensación de que podrían descubrirnos.

.


.

Después de un baño relajante, decido presentarme en el comedor; me siento renovado y tengo una sonrisa de idiota que no puedo esconder. Al llegar noto que solo mi prometida falta, sabía que se demoraría en bajar; debe sentirse avergonzada con lo que hicimos y no es para menos, yo también siento un poco de nervios, pero debo actuar como si no pasara nada.

De repente se aparece y no puedo evitar mirarla, pensaba que era una exageración eso que decían que después de la primera vez las mujeres mostraban un brillo diferente, pero no lo es. La mirada de Akane ya no me parece la de una adolescente, ahora es la mirada de una mujer, una mujer enamorada. Se sienta junto a mí y puedo percibir que se ha colocado más perfume del que suele usar.

Sonrío discretamente porque yo también me he puesto más colonia hoy.

Durante el desayuno, tratamos de no ser obvios, pero ella me lanza unas miradas de complicidad que no puedo ignorar. La veo más hermosa que nunca, ese endemoniado vestido de falda corta que tiene puesto me está encendiendo. De un momento a otro, nuestros padres comienzan a hablar.

- ¿Alguien ha visto al maestro? -pregunta el tío Soun

-Ni te preocupes por él papá, debe estar llorando en su habitación por lo que pasó anoche- Nabiki me mira con una sonrisa perversa porque sabe que yo fui el responsable de darle su merecido a ese viejo por aprovechado.

-Nabiki tiene razón, lo más probable es que baje más tarde- dice papá mientras intenta robarme un poco de arroz. Como estoy de muy buen humor se lo permito, pero solo una vez.

-Sí, el pobre debe sentirse muy triste por lo ocurrido- dice Kasumi tan calmada como siempre.

Miro de reojo a Akane y veo que intenta seguir con la conversación. Sus piernas semi descubiertas captan rápido mi atención. Mi mano actúa rápido, sin que nadie se dé cuenta la poso sobre sus rodillas por debajo de la mesa y comienzo a acariciarla lentamente. Al instante se tensa y me mira, yo mantengo mi vista en la familia fingiendo que presto atención a la plática mientras la toco despacio.

-Ese viejo es un libidinoso, no sé por qué se preocupan tanto por él- digo al momento que mi mano sube y comienza a explorar por debajo de la falda de Akane.

-Es que no sabes lo que pasó Ranma, el maestro compró unos polvos para cumplir sus deseos lujuriosos y como le arruinaste sus planes, pues está muy deprimido- dice Nabiki y eso me llama la atención.

- ¿Y yo que tengo que ver con eso?

-Pues que el maestro tenía algún deseo pecaminoso con Akane, pero como lo mandaste lejos ya no lo cumplió- sonríe y me mira con astucia. Esta mujer a veces me da miedo.

-Nabiki no inventes esas cosas- dice Akane con las mejillas sonrojadas, está nerviosa porque no he parado de acariciarla descaradamente frente a toda la familia.

-No es invento Akane, el maestro me lo contó. Además, vi el sobre de esos polvos y leí las indicaciones. Era un hechizo que cumplía el deseo carnal del que lo probara. También afecta a la persona que el hechizado desee y lo hace caer en el embrujo de la lujuria, por eso es cien por ciento efectivo- se ríe y siento que Akane me da un manotazo para que deje de tocarla…

Boba, bien que le gustó.

- ¿O sea que Akane pudo haber sido víctima de ese terrible hechizo y someterse a los deseos del maestro? - pregunta el tío Soun escandalizado. Yo también me sorprendo, jamás permitiría que mi prometida tuviera algo con ese viejo pervertido, primero lo mato.

Nabiki se ríe a carcajadas y todos nos miramos sin comprender.

-Claro que no. El sobre tenía indicaciones en letra pequeña que seguramente el maestro no leyó. El hechizo solo funciona si ambas personas están enamoradas el uno del otro. Aunque hubiera intentado algo con Akane, no le iba a servir porque ella no está enamorada de él ¿verdad Akane?

-Es obvio- Akane me mira y yo no quiero imaginar ninguna escena de ella con ese lujurioso.

-Además- continúa Nabiki- esos polvos solo duran hasta que el hechizado consiga un beso de su amante. En realidad, es un estimulante nada más, una vez conseguido el beso, lo que ocurra después ya no es consecuencia de ninguna magia. El maestro fue muy ingenuo al pensar que podría siquiera darle un beso a mi hermanita.

- ¿Por qué todo tiene que ser con un beso? – pongo los ojos en blanco, la mayoría de hechizos que he visto se deshacen con un beso. ¿No se les puede ocurrir otra forma de romperlos que no impliquen besos? Menuda idiotez.

-Porque es para enamorados bobo, tú nunca lo entenderías- dice Akane con un falso gesto cansino.

-Y supongo que una chica poco femenina como tú sí lo entiende.

-Pues claro, yo sé lo que es eso- me sonrojo porque yo también sé lo que es.

-Pobre del maestro, debió sentirse estafado- dice Kasumi compadeciéndose de ese viejo que tantos problemas nos ha dado.

-Lo importante es que nadie salió afectado, ¿no es así Tendo?

-Tiene razón Saotome

Papá y el tío Soun comienzan a reír a carcajadas. Vaya familia de locos.

Después de que todos terminamos de desayunar, veo que Akane se levanta y me mira indicándome que la siga. Estoy a punto de levantarme cuando Kasumi me llama.

-Ranma ¿podrías ir con el doctor Tofú y devolverle este libro que me prestó?

Miro por donde se fue mi prometida y no me queda más remedio que acceder. Nuestro encuentro tendrá que esperar.

-Claro Kasumi, solo déjame ir por algo a mi habitación- asiente y yo desaparezco del comedor.

Subo y decido ir a ver a Akane que seguramente entró a su recámara. Al pasar por la puerta del baño, siento que me jalan hacia el interior. Me acorralan en la pared y yo me siento muy sorprendido y al mismo tiempo emocionado al descubrir a mi captora.

-Idiota ¿cómo se te ocurre tocarme así enfrente de todos?

- ¿Me vas a decir que no te gustó? – le respondo sonriendo de lado.

-No quiero que se enteren- dice sonrojada ignorando mi pregunta. No puede disimular que lo disfrutó.

-Yo tampoco, pero es tu culpa, quién te manda a usar vestidos cortos para provocarme. Sabes que solo me dan ganas de hacer esto…- le subo la falda a la cintura y aprieto su redondeado trasero.

- ¡Ranma! – me grita asustada. Ella me encanta, me tiene totalmente seducido y embrutecido de amor.

-Eres un pervertido, además siempre me visto así y este vestido es de mis favoritos.

-Ya sé, y cada vez que te lo pones me dan ganas de ver que esconde esta diminuta falda.

-Tonto- me dice y sin esperar más la beso porque tengo unas ganas imperantes de hacerlo desde que la vi aparecer en el comedor. Nos devoramos lentamente sin pensar en nada más. Ella se cuelga de mi cuello y yo me aferro de sus enormes caderas. La giro para cambiar de posición y que sea ella la que quede atrapada entre la pared y yo. Mientras me deleito con sus besos, una de mis manos acaricia la suave piel de sus muslos, todo es tan mágico hasta que recuerdo que debo cumplir con el mandado de Kasumi.

Me separo con pesadez y la miro, sus ojos me incitan, son como dos llamas brillantes que me atraen a perderme en ellos.

-Debo ir con el doctor Tofú, Kasumi me pidió que le devolviera un libro ¿vienes conmigo? - digo con la voz jadeante, ella está en igual condición.

-No puedo, papá me pidió que lo ayudara a limpiar el altar de mamá- dice mientras me acaricia el pecho.

- ¡Ranma!

Escuchamos que Kasumi me llama. Genial, ahora debo irme, pero realmente no quiero hacerlo.

-Ve, te esperaré en el dojo cuando vuelvas. Además, me pediste algo ¿recuerdas?- sonríe y me señala su pecho. Oh sí, mi prometida es salvaje y fogosa. Mi imaginación está estimulada y antes de que le llegue la señal a mi cuerpo, le doy un beso rápido para separarme de ella.

Salimos del baño y miramos si no hay nadie cerca, beso su la frente y comienzo a caminar hacia las escaleras. No he dado ni cinco pasos cuando siento que me da una nalgada. Me giro y veo cómo corre hacia su habitación, sonrío porque sabía que no lo iba a dejar pasar, yo le hice lo mismo esta mañana y la muy descarada me lo acaba de devolver.

- ¡Pervertida! – le grito antes de que se encierre.

- ¡Degenerado! – me grita como respuesta.

Con una sonrisa de idiota bajo hacia la cocina por el libro del doctor. Ya estoy rogando por volver y todavía no me he ido.

.


.

¿Qué clase de maldición cargo sobre mí? Y no me refiero a la que adquirí en Jusenkyo, si no una peor, una que me persigue siempre que me siento muy feliz y cuando creo que todo marcha bien.

Estoy intentando caminar con un bastón, ya anocheció y me encuentro demasiado lejos del dojo. Tengo rasguños por todo el cuerpo, pequeños cortes e infinidad de moretones. Mi ropa está sucia, hecha trizas y me duele toda mi anatomía.

Lo que creí que sería una visita rápida al consultorio del doctor Tofú, se convirtió en un calvario cuando al salir del lugar me encontré con una de mis eternas pesadillas. Como siempre se me aventó con todo y bicicleta dejándome los primeros golpes. No conforme con eso me abrazó demasiado fuerte y casi me ahoga al enterrar mi cara en sus pechos. Como pude me deshice de ella y le hice saber que no tenía tiempo que perder, que tenía muchas cosas que hacer y que estaba retrasado.

¿Me escuchó?

Claramente no.

Me dijo por enésima vez que tenía la cura de mi maldición ahora en forma de crema corporal y que si la quería debía darle un beso apasionado.

¡Estoy harto!

Siempre sale con lo mismo, intentos inútiles para hechizarme y obligarme a aceptarla.

Me negué e intenté escapar, pero me amenazó con que si no accedía, usaría esa crema en Akane para que ella adquiriera la maldición y se convirtiera en hombre. Todo puedo soportar, menos que quieran dañar a la mujer que amo ¿por qué siempre quiere perjudicarla, si mi prometida no se mete con ella? Jamás la perdonaría si llegara a lastimar a Akane y no quisiera perder el control si se le ocurriera tocarle un solo cabello.

Eso me hizo pensar que, si por alguna razón se enterara de lo que hay entre nosotros, estoy seguro que intentaría matarla.

Cómo me hubiera gustado decirle que desistiera de su obsesión conmigo, que la única con la que quiero estar es con mi prometida, la verdadera, y que no espere más por mí porque ya soy un hombre completamente entregado en cuerpo y alma al amor de una sola mujer. Pero no, aunque se lo hubiera dicho no lo iba a entender y solo alimentaría el odio que le tiene a Akane y su sed de venganza sería mayor al que demostró cuando estuvo bajo el control de Kima en el Monte Fénix.

No me quedó de otra que mentirle.

La vi más enojada que nunca y no dudó en intentar acabarme. Se tomó muy mal la noticia de que iba a renunciar a convertirme en hombre porque había descubierto que prefería estar como mujer. Se enfureció aún más cuando le hice saber que no me interesaba la cura, que de ahora en adelante procuraría vivir con mi cuerpo de chica y que ya no necesitaba su ayuda.

Intenté no devolverle los golpes, me contuve demasiado, si de por sí es una guerrera demasiado fuerte, estando enfadada es letal. Emprendí la huida y mientras me perseguía me lanzaba sus armas que lograron acertar varias veces sobre mí.

Todo iba bien hasta que en mi defensa salió aquella que alguna vez consideré mi "mejor amigo". Discutieron y Shampoo le contó de mi decisión; me miró sumamente asombrada y vi la decepción en su rostro. Me cuestionó si era cierto y yo se lo confirmé, hasta me atreví a pedirle ayuda para adquirir vestidos de mi talla. Sus ojos refulgieron de ira, de desconfianza; ahora tenía a dos chicas furiosas conmigo.

Me acusaron de mentiroso, insinuaron que estaba bajo algún efecto psicológico, que nuevamente había sido herido en la cabeza y que cambié de personalidad. Con esa resolución decidieron que para "regresarme a la normalidad" debían golpearme hasta que fuera nuevamente yo. Por obvias razones no lo permití y salí corriendo sin rumbo.

Cuando creí que ya me había librado, una cinta se enredó alrededor de mi cuerpo y me hizo caer. Ahí estaba mi tercera pesadilla, la más loca. Juntas las tres, comenzaron a pelear entre ellas, mientras yo permanecía amarrado en el suelo. Maldita sea mi suerte.

De un momento a otro se detuvieron y me miraron fijamente. Me cuestionaron sobre ella, sobre Akane. Querían saber qué pensaba de mi decisión. No debí responderles, pero mi boca nunca se ha conectado con mi cerebro de manera eficaz. Les dije la verdad, que a Akane le daba igual mi forma, que me aceptaba tal y como soy y que no le importaba que renunciara a mi cuerpo de hombre.

Incrédulas, arremetieron en su contra, llamándola "pervertida", "enferma mental" y una "verdadera marimacho que gusta de las mujeres". Ahí ya no lo soporté y les exigí que me dejaran en paz y no se atrevieran a insultar a Akane porque no respondería de mis actos. Fue en ese momento donde volcaron su coraje hacia mí, estando amarrado aún con la cinta se me echaron encima y por primera vez las vi haciendo equipo en contra mía, estaban decididas a acabarme. Una de ellas me mandó a volar de una fuerte patada y mientras viajaba por los aires recibí espátulas filosas, instrumentos de gimnasia y armas amazónicas que dieron jaque mate a esta tarde de mierda.

Ya estoy por llegar al dojo y mis heridas queman mi piel. Akane debe estar enfadada por desaparecerme el resto del día, pero era necesario hacerlo. Tenía que desilusionarlas de alguna forma para que nos dejaran en paz y para que podamos disfrutar de nuestra relación sin temor a que intenten asesinar a mi futura esposa. Espero que tarden mucho en reaparecer, porque las conozco y no se darán por vencidas. Sé que después de un tiempo las tendré nuevamente encima de mí como si nada hubiera ocurrido.

Entro al fin a casa y al pasar por el comedor soy el foco de atención de todos.

- ¡Ranma, cielos! ¿Qué te pasó? -pregunta Kasumi asustada.

- ¿Qué hiciste ahora muchacho? – papá no parece angustiado, sino más bien molesto.

- ¡Ranma hijo! Creí que habías abandonado a tu prometida y que no volverías jamás- el tío Soun se pone a llorar dramáticamente mientras se cubre los ojos con un brazo.

-Ahora sí que te metiste en problemas cuñadito y los que te esperan aquí- dice Nabiki y me señala el lugar de Akane en la mesa, está vacío. Ella no me vino a recibir, seguramente está furiosa.

Suspiro con desgana y me dirijo hacia el baño para darme una ducha. Tardo un poco más de lo esperado mientras relajo mis músculos. Mis heridas arden y puedo ver los enormes moretones que tengo en mi abdomen, pecho y piernas.

Cuando salgo me dirijo a mi habitación a cambiarme de ropa, no logro abrocharme la camisa por el dolor que siento, decido dejarla abierta. Veo que en el suelo hay una bandeja con comida, alguien la trajo porque seguramente todos ya cenaron y se habrán ido a descansar. Devoro lo que hay porque me estoy muriendo de hambre y necesito energías para enfrentar a Akane.

Una vez que termino, decido ir a verla. Quería pasar el resto del día con ella, pero por culpa de ese trío de locas, no pude. Debe estar decepcionada de mí y querrá acabarme con otra paliza.

Llego a su habitación y toco despacio, al instante me permite entrar.

Al cruzar la puerta la veo sentada en su cama, debo lucir terrible porque su evidente rostro enojado cambia a uno preocupado.

- ¡Ranma!

-Akane, lamento no haber vuelto temprano, pero es que…

-Espera, primero necesitamos curarte esas heridas. Ven siéntate- me pide y me sorprende ver que no está tan enojada como pensaba. La obedezco y me doy cuenta que sobre su escritorio tiene preparado el material de curación. Me hace sonreír, ella sabía que vendría y estaba lista para limpiarme las heridas como siempre lo hace.

Comienza a curarme los rasguños de la cara con tanta delicadeza que me hace amarla más.

- ¿Qué te pasó? Estuve esperándote en el dojo y nunca llegaste- me reprocha al mismo tiempo que me coloca las primeras banditas.

-Al salir del consultorio del doctor Tofú me encontré con Shampoo, ¡Ay bruta, con cuidado! – la tonta presionó un corte largo cuando mencioné a la amazona, causándome dolor a propósito.

-Ya me imaginaba- responde nuevamente enfadada.

-No es lo que piensas. Quiso ofrecerme otra cura para mi maldición y como no acepté, decidió perseguirme para intentar obligarme- no le digo que me amenazó con dañarla porque conozco a Akane y sé que sería capaz de ir con Shampoo y retarla solo para no ver humillado su honor de arte marcialista.

No responde, sigue concentrada en su tarea.

-En el camino nos encontramos a Ukyo y a Kodachi y ya sabes, se pusieron a pelear entre ellas y luego arremetieron conmigo.

- ¿Contra ti? ¿No te obligaron a que las lleves a una cita o que las beses? -parece no creer lo que le estoy contando- ¿Pues qué les hiciste ahora para que te molieran a golpes?

-Les dije que había decido vivir con mi cuerpo de mujer y que ya no necesitaba la cura- Akane deja de limpiarme y me mira sorprendida.

- ¿Por qué les dijiste eso Ranma?

Me sonrojo porque aún me avergüenza aceptar con palabras que lo hice por ella y por mí.

-Para… para que nos dejaran en paz por un tiempo. Si se enteran de lo que hicimos, querrán vengarse y podrían dañarte.

Me mira y su expresión cambia, definitivamente ya no está enojada.

- ¿Lo hiciste por mí? -pregunta y su rostro se ilumina, es tan bonita.

Giro la cabeza, a pesar de haberla hecho mi mujer todavía me invade la timidez cuando se refiere a hablar de lo que siento, prefiero demostrárselo con actos. Mi silencio le ha dado la respuesta a su pregunta. Sin esperarlo me da un beso rápido en los labios y yo me sorprendo, ella siempre logra descolocarme.

Se enfoca nuevamente en curarme, me quita la camisa para poder revisar el resto de mi cuerpo y no puedo evitar estremecerme, su tacto en mi pecho y abdomen comienzan a elevar mi temperatura. La miro fijamente y el deseo por ella aumenta, estúpidas hormonas.

La devoro con la vista, su pijama amarilla de gatos verdes no es la prenda más sexy que haya visto, pero mi perversión es más grande que solo pienso en lo que esas piezas de ropa esconden debajo.

-Ya está Ranma ¿tienes heridas en otro lugar? – pregunta con esa dulce voz que me domina, es tan ingenua que se vuelve irresistible. Niego con la cabeza y la veo levantarse para guardar todos los enceres de curación que utilizó. Yo aprovecho para recostarme en su cama cerca de la pared dejándole el otro lado libre.

- ¿Qué haces? -pregunta cuando me ve tendido en su colchón a la espera de ella.

-No puedo moverme mucho, así que tendrás que dejarme descansar aquí.

-Ni lo sueñes pervertido, sé lo que intentas.

Sonrío porque es cierto, quiero algo y haré lo que sea por conseguirlo.

-Me la debes ¿se te olvida quién irrumpió en mi habitación anoche a altas horas de la madrugada?

Ahora es ella la que se sonroja. Yo no tengo la culpa de que no haya podido resistirse a mí y se haya colado a mi cuarto en busca de atención.

Sé que también desea mi compañía, no se niega por mucho tiempo. Después de apagar la luz se acuesta a mi lado, me da la espalda y yo no puedo contenerme más; me acerco y la abrazo fuerte. Siento su cálido cuerpo pegado al mío y nuevamente soy víctima de su embrujo. Aspiro el aroma de su cabello y con una mano le acaricio el vientre.

Después de olfatearla comienzo a repartir besos, primero en su mejilla y poco a poco voy bajando hasta hallar lugar en su cuello. Su respiración empieza a acelerarse y los sonidos que emite terminan por excitarme. De un momento a otro, gira su rostro y comenzamos besarnos. La humedad de su lengua me pone a mil. Mi cuerpo reacciona mientras mi mano no deja de tocarla

Sin pensarlo demasiado comienzo a desabotonarle la blusa. Ella se tensa y detiene mi mano antes de que llegue al último botón.

-Es… espera Ranma- dice entre besos. Está agitada y aún en la oscuridad puedo ver el hermoso tono rosa que han adquirido sus labios.

- ¿Qué pasa? Dijiste que se repetiría hoy- le rebato como un niño berrinchudo al que le niegan un juguete.

-Idiota, mira cómo estás, no quiero que te lastimes.

-Estoy bien, he estado en peores condiciones. Además, ya no me duele nada- sonrío de lado intentando persuadirla.

La jalo de sus caderas y la pego más a mí. Su trasero choca y se roza con mi incipiente erección. No voy a desistir. Akane nunca me pone las cosas fáciles y eso me gusta. Hundo mi rostro en su cuello inhalando profundamente su dulce aroma, las feromonas que despide despiertan mis instintos.

-Cumple tu palabra Tendo, ¿es que no la tienes? -la reto, mientras froto su trasero en mi cuerpo para que sienta lo que me provoca. De sus labios sale un gemido y yo siento una descarga de energía en mi miembro, no voy a aguantar mucho, la necesito.

- ¿Eso crees Saotome? Te voy a demostrar que siempre cumplo lo que prometo- acerca mi rostro al suyo y me besa. Mi mano regresa a su tarea y abre por completo la blusa del pijama. Acaricio sus pechos mientras nos devoramos. No tiene sostén por lo que puedo tocar sin problema sus cálidos pezones. La palpo de sus caderas a sus muslos y con presteza introduzco mi mano por su pantalón para tirar de él. Akane deja de besarme para jadear sorprendida por mi acción. Se queda solo en bragas.

Mis manos la recorren entera y una se pierde en su intimidad; la acaricio directamente y me hago tiempo para reconocer sus formas, mis dedos se humedecen conforme exploro más. Estoy tan excitado como una bestia que solo quiero hundirme en ella. Nuevamente froto mi erección en su trasero, los roces son muy intensos y me producen mucho placer.

-Ranma…-gime cuando siente mis besos en su cuello. ¡Mierda!, Akane es muy ardiente y ya está lista para mí. Ninguno necesita más juegos previos.

Sin esperar más, le bajo las bragas de un tirón dejándola completamente desnuda. Al sentirse desprovista de su ropa, se gira un poco y sus manos atacan el nudo de mis pantalones. Lo desata y yo le ayudo a quitármelos con todo y bóxer.

Con la adrenalina a todo lo que da ya no siento dolor, aunque tampoco puedo hacer muchos movimientos, solo el necesario para culminar nuestra noche de amor.

La incito a recostarse nuevamente de lado. Deseo poseerla de esta manera; me acomodo bien entre sus piernas y su trasero y comienzo a entrar despacio en su interior.

¡Dios!, esta sensación es formidable, el cuerpo de Akane es increíble y se adapta al mío a la perfección.

Gime al sentirme y percibo que se contrae, creo que aún siente dolor. Aunque ya no tiene su virginidad, todavía es muy reciente lo que hicimos y supongo que aún le genera molestias.

- ¿Te hice daño? – susurro a su oído mientras contengo mis instintos de embestirla con fuerza.

-No, pero se siente raro- acerco su rostro al mío y la beso para que olvide su incomodidad, quiero que disfrute de nuestro encuentro como anoche.

Poco a poco comienzo a salir y entrar lentamente, hasta que deja de besarme y comienza a gemir con más ímpetu. La acaricio completamente y creo que estamos listos para dar rienda suelta a nuestro deseo.

Acelero mis embestidas aferrándome a sus pechos. No puedo evitarlo, entierro mi cara en su cuello y yo también gruño de gozo. Estoy fuertemente excitado, Akane sigue siendo muy apretada y eso incrementa la intensidad de nuestro roce. Siento su calor, su aroma me envuelve y creo que no aguantaré mucho. La aferro a mí mientras me hundo más en ella. No para de gimotear y eso me calienta a niveles estratosféricos. Comienzo a sentir que su interior me presiona y es cuando ella suelta un grito, pero entierra su cara en la almohada para que nadie la escuche. Al sentir el palpitar de su intimidad no puedo seguir conteniéndome y me descargo en su interior, regando mi simiente en ella.

Caigo rendido sobre mi chica y ambos respiramos agitados y satisfechos. Creo que me volveré adicto a esto. Con cada nuevo beso y nueva caricia quedo más prendado de Akane de lo que nunca imaginé.

Después de tranquilizarnos un poco, gira su rostro, me mira y sonríe victoriosa.

- ¿Ves que siempre cumplo lo que prometo?

No puedo evitar sonreír. Salgo de ella, pero no dejo de abrazarla. Estoy descubriendo que me encanta tenerla desnuda pegada a mi cuerpo.

-Ya veo, hasta las chicas poco femeninas y feas pueden ser honorables…

-Sí, hay que cumplir, aunque tengamos que tratar con fenómenos pervertidos.

La abrazo y nuevamente nos fundimos en besos y caricias. Me siento muy feliz, ahora mismo soy el hombre más dichoso de todo Japón; tengo al fin una familia y un hogar donde refugiarme, mi madre me acepta como soy y me llena de todo el amor maternal que no tuve en mis primeros años, las chicas que me acosaban no lo harán por un buen tiempo, soy el mejor en el arte del combate libre, y por si fuera poco, la mujer que amo me corresponde y me ha entregado su cuerpo y su amor sin pedir nada a cambio. No puedo desear nada más, bueno, conseguir la cura de mi maldición sería el extra, pero por ahora no es mi prioridad.

Dejamos de besarnos y nos acomodamos para dormir. Pase lo que pase, nadie me alejará hoy de mi prometida. Quiero despertar junto a ella y gozar de este amor a nuestra manera.

-Te amo Akane, aunque seas testaruda y antipática- deposito un beso en su hombro desnudo

-Yo también te amo Ranma, aunque seas un cretino vanidoso.

No decimos nada más, si alguien piensa que de repente nos convertiremos en poetas románticos, está muy equivocado. Nosotros somos así y así nos amamos. Como siempre las palabras sobran, no son nuestro fuerte, pero con nuestra entrega hemos sellado un pacto silencioso en el que estamos de acuerdo en vivir lo que viene así, escondidos, ocultos de los metiches y buscando los momentos propicios para demostrarnos cuánto nos queremos.

¿Será por mucho tiempo? No lo sabemos, lo único de lo que estamos seguros es que ahora nadie podrá separarnos. Aunque conociendo nuestra suerte, es posible que más pronto de lo que imaginamos debamos gritarle al mundo entero que estamos juntos, eso si después de algunos meses este amor entre dos no se convierte en un amor de tres.

.


NOTAS DE LA AUTORA

¡Hola queridos lectores!

Si llegaste hasta aquí, déjame agradecerte tu valioso tiempo invertido en la lectura de esta historia.

Cuando publiqué "Hombre mío" jamás me imaginé que gustara tanto, hasta ahora todos mis fics han sido one shots porque me siento cómoda contando historias cortas, pero luego de leer los reviwes de muchas personas que me pedían una continuación, un epílogo o la perspectiva de Ranma sí caí en una encrucijada. Tardé en decidirme si retomarlo o dejarlo pasar, pero gracias a los que me alentaron a escribirlo al fin tomé una decisión. Incluso dejé a un lado otro one shot que estaba escribiendo y me enfoqué totalmente a este.

Crearlo implicó un gran reto para mí, porque se trataba de un personaje distinto con pensamientos y sentimientos diferentes que narra a su manera lo mismo que ocurrió en la otra historia. Tarde en completarla y viene siendo hasta el momento, mi fic más largo.

Si tengo la suerte de que te haya gustado, te lo agradezco infinitamente. Si no fue lo que esperabas, puedes quedarte con el recuerdo de la primera historia y borrar de tu memoria ésta. En ambos deposité corazón, tiempo y amor, como en todos mis fics.

A todos los que me regalaron un review les doy las gracias por dedicar unos minutos para compartir sus opiniones con respecto a lo que escribo, de verdad que me alientan demasiado.

También quiero agradecer a las páginas de facebook " Mundo Fanfics R&I", "Ranma Fanfics Por Siempre" y " Fanfics y fanarts de Ranma Latino" por darle difusión a mis historias.

Ya no les fastidio más, espero estar de nuevo por aquí, tengo tantas historias revoloteando en mi mente que me encantaría que de solo pensarlas se escribieran automáticamente en el ordenador jajaja. De nuevo gracias a todos por dedicarme un ratito de su tiempo.

Nos leemos pronto :3