Capítulo X: Debate adorable
Puck y Finn habían insistido en que era una sóla cerveza, y al final no lo fue, un sixpack después acordaron que era lo suficiente, ellos esperando que con eso pudieran dormir, no pudiendo hacerlo muy seguido, ambos siendo interrumpidos por funestas y horrorosas pesadillas, ellos en el dormitorio de la izquierda, las chicas en el dormitorio de la derecha.
Rachel y Quinn habían decidido que compartirían la enorme cama King zise, junto a Beth quién yacía durmiendo en su cunita con su manta de elefantitos volantes.
Quinn miraba a su hermosa nena muy enamorada, toda una adoración de lo más bella, ella parada al costado de la cuna de su hija mirándola, sonriendo enormemente con cada gesto de su pequeña, cada suspiro, cada sonido.
Quinn estaba arrullando a su hija, tarareando una canción de cuna muy suavemente.
Rachel después de haber stalkeado a Quinn por mucho tiempo, arrullando con todo su ser a ambas Fabray, ella recostada en la enorme cama, muy sonrojada, recordó lo que había pasado horas antes, siendo para esa hora la 1am del día siguiente, viernes.
Inicio de flashback
Los cuatro chicos estaban comiendo y tomando, una cerveza los chicos, unos jugos las chicas.
Cuando Beth despertó, Quinn le arrulló, la cargó sobre su regazo, acariciando con una mano su carita, acomodándole un mechón de pelo detrás de su orejita.
- Mamá, hambre – dijo la peque haciendo un muy rico puchero.
- ¿Quieres papilla amor? – le preguntó Quinn mirándola con adoración.
La bebé empujó con su carita el seno de Quinn.
- No mi amor, hay papilla – le dijo su mamá quién estaba en proceso de ya no darle pecho, teniendo al bebé un año y tres meses.
- No ¡ - refutó la peque firme
Y desde ahí se dio un muy adorable debate, dónde Quinn le hacía ofertas a otras opciones que no fueran leche materna, la bebé estaba en otra, ella no quería otra cosa.
Y Quinn no iba a subir al refrigerador de la primera planta para coger la leche que tenía extraída, aunque toda la casa esté asegurada, a ella igual le daba mucho miedo, y a los chicos igual.
Rachel y Puck miraban encantados la discusión de Beth – esa es mi hija – decía él orgulloso - sacó los gustos de su padre – añadía.
Finn reía, Rachel volteaba los ojos, decidiendo ponerle más atención a ambas, a la relación que tenían ambas, a lo lista y adorable de la pequeña.
Rachel estaba muy impresionada y cada día cayendo mucho más por ambas.
Quinn recordando que su padre le había dado medio botiquín, pero que también le había dicho que las medicinas no tenían mucha residualidad en su organismo, por tanto, ya no deberían estar en su sistema, entonces su organismo era seguro para la pequeña, por lo que concluyó que sí, le iba a dar pecho a su niña.
Aparte que ella ya estaba teniendo poca leche, propio del proceso que llevaba junto a su nena, en ambos dejarlo, ella también pensó que su nena podría estar queriendo confort, contacto piel con piel, al estar en un ambiente diferente como era el refugio y al no tener a sus abuelos cerca engriéndola, Quinn pensó que talvez era eso lo que su nena necesitaba, más confort.
- Bueno – decidió Quinn finalmente, Beth lanzó un puño al aire con gran sonrisa, derritiéndolos de amor y causando sonrisas en todos.
Ella se levantó entonces la polera, aprovechando que no tenía brazier, ella entonces acomodó a su hija para que ella coja con su boquita su pezón izquierdo, y empiece a tomar su lechita.
Puck sonriendo enamorado, al rostro de su bebita, él habiéndose acostumbrado al haber visto a Quinn darle el pecho muchas veces, ya no llamándole la atención eso.
Finn estaba desconcertado, sonrojado, volteó la mirada.
Rachel estaba muy sonrojada también – vaya los pechos de Quinn son más grandes – se dijo a sí misma, ella sabiendo que eso era normal, dado que estaba amamantando, osea en algún momento iban a retomar su tamaño normal, más eso no evitaba que Rachel apreciara la belleza de aquello y se sonrojara mucho al verla.
Puck hizo unas bromas más, Rachel se sonrojó más, apartando la mirada, Quinn se rió mucho causando risas en Rachel y el hecho de compartir miradas cómplices.
- Beth es hermosa, muy hermosa – acotó Rachel
- Gracias, sí, ella es perfecta – replicó Quinn asintiendo y mirándole.
- Apuesto que eso no es lo único hermoso que estás viendo – apreció Puck divertido.
Rachel se sonrojó mucho más, Quinn se rió mucho más, incluso Beth que al ver a todos reír, empezó a reír mucho más también.
Finn dejó así la incomodidad, empezó a reír y a seguir comiendo, todos a tomar un ritmo normal en la conversación.
- Supongo que te va a tomar un poco de tiempo para acostumbrarte – le susurró Quinn mirándole. Rachel asintió acariciando con su mano la cabecita de Beth, que había retomado su acción ahora más lentamente, índice de que ya no quería tomar más leche, pero que sí quería quedarse ahí, en contacto piel con piel con su mami, Quinn tomando entonces la precaución de que eructe para que no halla la más mínima posibilidad de que se ahogue y luego cogiendo su mantita y tapándole, así en la posición dónde estaba, Beth con su carita sobre el corazón de su mami, sobre su polera ahora.
Quinn haciéndose una nota mental para coger la leche de la refri del piso uno, ya que no estaban en plan de perderlas, más aún con esa situación.
Fin del flashback.
- Sigues sonrojada – susurró Quinn sentándose al lado de Rachel, ambas en la misma cama, Rachel recostada cubierta con una manta.
- Oh bueno, sí – aceptó ella con una sonrisa – sé que es natural, sólo que fue la primera vez y eso – acotó ella
Quinn le miró divertida unos segundos – quién diría que se necesitó de mi seno izquierdo expuesto para reducir tus divagaciones a pequeños aciertos – dijo ella bromeando, Rachel soltó una risita causando grandes sonrisas en Quinn.
- Bueno, no es cualquier seno, es el tuyo y es muy bonito – dijo callándose de golpe al sentir que había dicho demasiado.
Quinn levantó ambas cejas en sorpresa, una muy buena, ella sonrojándose también, con su corazón galopando muy rápido.
Ella deseando que esa complicidad y buenas vibras que estaba teniendo con Rachel se mantenga, no midió sus actos y consecuencias.
Ella se sentó a horcadas de Rachel causando en ella, ese gesto tan, pero tan adorable que a Quinn le encantaba – veremos qué más te reduce a pequeñas oraciones – susurró divertida y ante la sonrisa de Rachel, aquella tan encantadora que tenía reservada sólo para ella, misma que Quinn lo tomó como confirmación, ella se mandó con todo a hacerle cosquillas.
Usando ambas manos, las yemas de sus dedos en las costillas de cada lado de Rachel provocando grandes risotadas, mismas que Rachel tuvo que silenciar cubriendo con ambas manos su boca, para que la nena no se despierte con Quinn riendo con travesura al ver las expresiones y la alegría pura en su mirar.
Quinn siguió haciéndole cosquillas, Rachel se dobló de risa, contorsionando su cuerpo, sonrojándose aún más por el esfuerzo, con Quinn encorvada riendo sobre ella.
- Para para – susurraba Rachel risueña, Quinn sólo la dejó, al ver que su pecho subía y bajaba muy rápido por el esfuerzo de reír y respirar a la par.
Rachel se recostó sobre la cama aun riendo bajito, Quinn en juego le tomó ambas manos con las suyas, poniendo a cada lado de su cabeza, ambos pares, con ella todavía a horcadas de Rachel – yo mando, yo mando – dijo Quinn entre risas - dilo Rach, dilo y te dejo en paz – le pidió – dí que "yo mando" – pidió ella divertida.
Rachel que primero reía ante el infame ataque de cosquillas, dejó de reír, al ver a Quinn mirarla con travesura, juguetona, ella con sus propias manos a la altura de su cabeza siendo retenidas por las manos de Quinn.
Ella dejó de reír a la par que se quedó sin palabras, y eso sólo fue posible, por la visión que tenía delante de ella, Quinn a horcadas de ella, encorvada hacia ella, con su pelito dorado tal cuál melena de león que iba hacia todas las direcciones, sus ojos avellana brillar con travesura, con alegría genuina, sus mejillas sonrojadas por el esfuerzo, sus hoyuelos al ella reír y reír, su boquita deliciosa.
- ¿Deliciosa? – se preguntó Rachel internamente, ella confundida, ya que nunca había gustado de ninguna chica, ella sí sabía apreciar la belleza de las mujeres, y sí le había gustado el estilo de muchas, hasta su personalidad, más nunca le había "gustado" una chica, nunca cualquiera, sólo "una" y era Quinn.
Ella siempre había creído que era admiración lo que sentía por la rubia, más nunca pensó que eso trascendería o más, o sí, sí lo sabía, sólo que le gustaba mentirse, ya que si hace muchos años atrás hubiera pensado que Quinn le gustaba, ella ya estaría hecha papilla.
Ella dejó de reír y se quedó sin palabras, por el simple hecho de tener a Quinn sobre ella, en una visión muy cerca a la perfección.
- ¿Estás bien Rach? - le preguntó suavemente Quinn con un gesto de lo más adorable, Rachel cerró los ojos, no podía mantenerle la vista, su corazón estaba como loco, ni que decir de su estómago, ella jurando que no sólo tenía mariposas, sino que toda una manada de búfalos haciendo estragos en ella.
- Yeahhh…yo…yo sí – tartamudeó ella con Quinn dejando de sonreír con diversión, ya que Rachel nunca, pero nunca tartamudeaba.
Quinn le soltó las manos, más siguió a horcadas de ella, ambas mirándose ahora en un silencio cómplice – eres hermosa – le susurró Quinn – así toda rojita eres hermosa – le susurró suavemente.
- Vale – acotó Rachel nerviosa, usando oraciones cortas ya que aún no confiaba en su locuacidad.
- Bien – soltó Quinn sin saber qué más decir y justo cuando ella se iba a acomodar en la cama, Rachel le cogió la mano para que no se moviera, para que mantuviera esa posición, ella un poco nerviosa, o bueno, muy nerviosa.
- ¿Qué pasa Rach? – le preguntó Quinn dulcemente.
- Tú también eres hermosa, la chica más bonita que he conocido y mucho más que eso – le dijo con toda la sinceridad del mundo.
- Gracias – respondió ella con una sonrisa pequeñita.
- Puedes haberlo oído mucho Quinn, pero lo digo en serio – le dijo asintiendo.
- Lo sé – acotó Quinn cómplice, ella recordando que ese adjetivo lo había escuchado decir toda la vida, más el hecho de que Rachel lo use, era especial, sonaba único.
Con Rachel recostada, Quinn se encorvó un poquito - ¿puedo? – preguntó con un susurro.
¿Puedo qué?
Rachel no sabía, pero, así como la miraba, todo valía madre, ella aceptó y Quinn aunque nerviosa visiblemente, con el permiso de Rachel, ella cerró el espacio que les separaba con apenas un roce muy suavecito y muy corto.
- Mierda – susurró Rachel con el corazón desbocado.
- ¿Qué? – preguntó Quinn separándose levemente y no pudo preguntar más, ya que Rachel con ambas manos le cogió la cara y le dio un pico para empezar.
Ambas suspiraron, separándose, mirándose muy de cerca, para después volver a besarse con más intensidad, Quinn con ambos codos apoyados en el colchón y Rachel con ambas manos cogiendo su carita.
Ambas se besaron, primero suavemente, de manera exploratoria, como quién reconoce su nuevo hogar, Rachel mordiendo suavemente el labio inferior de Quinn, halándolo, ganándose suspiros, gemidos, para después lamerlo y hacer lo mismo con su labio superior.
Ella pidió permiso con su lengua y Quinn se lo dió, carajo en ese momento le daba lo que quisiera a Rachel, así sea un riñón, Rachel la besó, realmente la besó con todo lo que tenía, con su corazón a punto de explotar de tanta emoción, ella realmente la besó y Quinn se lo permitió, todo y más.
Y si eso fuera impresionante, para cuando Rachel pasó sus uñas por la nuca de Quinn, ella soltó un gran gemido muy delicioso, perdido en la bruma de lo que era besar a Rachel Berry.
Quinn prácticamente ronroneo apoyando su cabeza contra los dedos de Rachel, Quinn apartándose un momento de ella, lo suficiente para que ambos con las pupilas dilatadas se puedan mirar.
La jodida creación del universo en la mirada de la otra.
Eso, hasta que Quinn se dio cuenta de lo que estaba haciendo e intentó huir.
¿Huir?
Costumbre arraigada al temer estar haciendo algo mal, y ser castigada por ello, método defensivo impuesto por su parte.
Todos tienen distintos mecanismos de enfrentar las cosas, las grandes emociones, buenas, excelentes y malas en esta vida, algunos lo piensan, otros lloran, otros como Quinn son impulsivos, hacen lo que sienten en el momento.
Y lo que sentía Quinn en el momento, lo que quería hacer ella realmente, era correr, correr para mantener su corazón intacto de hacerse estallar en miles de pedacitos.
Correr, de que Rachel empiece a reírse y le diga que todo era una broma, que Finn salte detrás de la puerta y diga "feliz día de los inocentes" o algo así.
Quinn quiso correr, pero Rachel no la dejó, apenas se separó Quinn, Rachel le dio la vuelta, ahora haciendo cucharita con Quinn, ella la mayor, aunque fuera la más pequeña de las dos.
- Shhh Shhh, no corras Quinn – le susurró al ver que esa era su intención.
- Yo no, yo no – negó ella y Rachel volteó los ojos, claro que quería correr.
- En este cuarto, estamos las dos y Beth, y nadie va a juzgarte, nadie va a señalarte, no tenemos que hablar si no quieres, pero no corras, y más habiendo esa mierda en las calles, me moriría de la preocupación – finalizó Rachel
- Tan dramática – pensó Quinn, pero luego a recordar que eso estaba en la calle, Rachel dejó de ser dramática de sopetón y ella se relajó.
- No iré a ningún sitio – dijo aún de espaldas a Rachel, soltando un suspiro – estoy dónde quiero estar – dijo después girándose y apoyando su frente en la de Rachel, ella con los ojos cerrados y Rachel con los ojos abiertos, mirando el hermoso espectáculo que era Quinn.
Ambas se quedaron en silencio Rachel mordiéndose los labios, ya que le había gustado demasiado ese beso, y ya que al tener muy cerca de Quinn, a sus labios, eso era una tortura, y de las más intensas ¿eh?.
Rachel aún confundida por el desenlace de todo, pero esta vez no una confusión angustiante, sino más bien una cómo si ella estuviese en las nubes, en toda su gloria.
Una de la buena, de la grandiosa.
- Piensas demasiado y no puedo escuchar mis propios pensamientos – soltó Quinn abriendo los ojos, divertida, obligándose a relajarse, a hablarse a sí misma, a decirse: "estás bien, esto que sientes es real, no es nada malo, nadie va a herirte, estás bien, Russell no va a saltar tras esa puerta, ni Santana, ni Finn, a decirte que es una broma, no es una broma, es muy real y está muy bien" en un mantra repetitivo.
Rachel asintió en silencio – no tenemos que hablar si no quieres, no te preocupes.
Quinn asintió viendo que Rachel se sobaba los ojos en evidente sueño.
- Duérmete Rach – le susurró Quinn y Rachel asintió, ella intentando acomodarse respetando el espacio de Quinn.
- No, aquí – le pidió Quinn esta vez ella haciendo de cuchara mayor, dándole un beso en la nuca, para después sonreírle de esa manera hermosa que solo Quinn sabía.
Rachel mordiéndose los labios y soltando una sonrisa al sentirá Quinn sonreír contra su nuca.
Ambas durmieron acurrucadas, Rachel más que Quinn, ya que ella había dormido durante el día y no tenía mucho sueño.
Quinn se quedó velando el sueño de Rachel por muchas horas seguidas, eso hasta las cinco de la mañana, dónde ella habrá dormido talvez dos horas y eso era mucho.
- Eh, eh, tranquila, tranquila, estás conmigo, estamos bien y seguras – le susurró en varias ocasiones Quinn, al Rachel tener indicios de pesadillas, y quién no, dado el contexto.
Los chicos despertándose cada nada también con el pasar de las horas, sólo para darse cuenta de que estaban en el refugio.
Con Puck dando una que otra vuelta a las chicas para ver si estaban bien, sobre todo a su nena.
- ¿Te sentirías mejor si está contigo? – le preguntó una vez Quinn haciendo saltar a Puck que miraba por la puerta, y ella venía de la alacena después de antojarse una taza de café y algo de comida – ya sabes, ha estado un poco inquieta y está despertando – le dijo siendo pasadas las cinco de la mañana.
- Yo, yo sí, por favor – soltó el después y Quinn fue a por su nena y se la dio a su papi, mismo que se recostó en el sofá con su nena sobre su pecho, y encima su mantita – hola amor, hola mi reina – le susurró a su hija que después de verlo, de regalarle una sonrisa enorme, muy bella, un poco babeando se volvió a dormir sobre su papi, él derretido de amor por su hija.
Y si Puck vio a Quinn dormir cuchareando a Rachel, él no dijo nada en ese momento.
...
Nota:
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