Capítulo XI: Electricidad en el aire
Advertencia: escenas de violencia, groserías, muerte.
Quinn se sentó frente el escritorio en la sala de estar, viendo las cámaras de seguridad, todo seguro hasta el momento, así como también, trató de usar distintos equipos que había guardado su padre para comunicarse con el exterior, probando así dos equipos de radios de lo más antiguas, sintonizando ellas cada emisora que se le ocurrió y que pudo pensar.
Así la encontraron Finn y Rachel, viendo también a Puck dormitar con su nena en el sillón.
- ¿Tuviste suerte? – preguntó Finn
- Todavía no.
- Joder Quinn, me asusté cuando no te vi – soltó Rachel yendo a encontrarla para regalarle un beso en la sien.
- Lo siento mucho – susurró Quinn sonrojada mirándole un instante, para después volver su atención a los equipos.
Siendo para ese entonces cerca a las 8 am del segundo día del llamado por los jóvenes "su apocalipsis zombie".
Ellos después se juntaron todos para comer y pensar su siguiente movimiento, Quinn con la radio a su lado seguía tratando de probar emisoras, alguna frecuencia que pudiera captar y que les pueda ayudar, aprovechando que Puck le daba de comer a su nena, él todo chocho por su cuchi.
…
Santana, Brittany y Kurt se despertaron, comieron algo, y salieron de su refugio para enfrentar a medias la realidad.
Santana miró desde un pequeño espacio en la ventana, hacia afuera – esas mierdas siguen en las calles – observó ella a infectados, habiendo igual o poco más de cantidad que el día anterior.
Brittany mientras estaba pensando cómo y dónde enterrar a sus padres, dado que salir al exterior no era una opción, y dejarlos como estaban, tampoco.
¿O sí?
Kurt estaba pensativo, quería hacer de todo un poco, buscar a Blaine con todo su ser, buscar a los chicos, regresar con el grupo de Tina, enterrar a los padres de su amiga.
Había mucho que hacer, pero todo en el exterior, y esos infectados seguían por ahí caminando.
Y ellos aún no sabían nada nuevo, nada definitivo de los infectados.
- ¿Hay forma de saber algo del exterior? – preguntó al azar.
…
Mike, Tina, Sam y Kyle habían tenido una noche de mierda, casi nadie durmió, Artie yacía en la sala de estar.
- Hay que enterrarlo – acotó Sam cogiendo la pala y escavando un hueco al lado de Mercedes, Mike cogió la otra pala dispuesto a ayudarle, ambos muy apagados.
- No nos podemos quedar aquí – dijo Tina causando que los chicos la miren – osea no, carajo no, eso no es lo que estoy diciendo – soltó ella viendo la confusión en sus rostros – vamos a enterrar a nuestro amigo, a rendirle honor, y luego nos largamos, no es seguro aquí – añadió y el peque asintió.
Afuera escuchándose ruidos de gruñidos y demás.
…
- No hay nada – dijo Quinn manipulando los equipos de su padre, unos cinco, con distintas frecuencias y todo.
- Supongo que hay que seguir tratando entonces – añadió Rachel.
- Sí, por si acaso estoy dejando una de ellas en una frecuencia específica – complementó Quinn, guiándose por la intuición más imposible y posible de su vida.
Inicio de flashback…
Quinn tenía cinco años, ella estaba acampando en medio del bosque junto a su hermana que tenía 10 años, y unos amiguitos, hijos de amigos de su padre, con edades afines de un club muy raro que Quinn sabía no tenía que mencionar ni comentar a otros, ella no sabía porque, pero su padre así se lo decía.
"El club de los preparacionistas"
Ellos vestidos con uniforme militar, aprendiendo prácticas de supervivencias.
Quinn no podía ni siquiera decirlo sin confundirse, así que ella le decía "ese club de los viejos que huelen raro", se lo decía a sí misma, ya que la única vez que lo mencionó, su papá se enojó mucho con ella y eso le dio mucho miedo, terminó llorando, así que el recuerdo era doloroso.
- Tienes que entender, Quinn tienes que entender y hacer las cosas bien – le decía su padre arrodillado a su lado, ellos en el bosque.
- Papá tengo frío – dijo Quinn - ¿por qué no usamos fósforo para prender la fogata? – preguntó rascándose la cabecita.
- Porque no hay fósforos en la naturaleza, tienes que aprender cómo hacerlo, empieza de nuevo – le ordenó por quinta vez ese día.
Fin de flashback.
Otro recuerdo para nada grato fue…
Inicio de flashback…
Ese día Quinn estaba buscando frutas que pudiese comer de la naturaleza, su papá siguiéndole, pero sin decirle si estaba bien o no, sólo mirándola, por tanto, Quinn recogió unas moras que no debía, su papá invitándole a probar una y sólo una.
Quinn terminó ese día en el hospital con malestar estomacal, así aprendió que no todo de la naturaleza se podía comer.
Fin de flashback.
Un recuerdo más feliz fue…
Inicio de flashback…
Ocurrió en su cuarta acampada, ellos acampaban un sábado cada dos semanas.
Ese día ella fue oficial de comunicaciones y eso le gustó mucho, ya que su papá le enseñó como buscar la frecuencia de una radio muy vieja, ante los ojitos de Quinn de 5 añitos, para comunicarse con otros campamentos que estaban más lejos, cómo contactarlos.
Eso fue especial y muy divertido para Quinn.
Eso y el dejar señas, el buscar señas para encontrar a su amiguita en medio del bosque, como quién juega a chapadas, sólo que buscando pistas.
Fin de flashback.
- Viejo zorro – susurró Quinn con los recuerdos en la mente, sabiendo ella que la primera regla de todo preparacionista, ya que ahora sí podía mencionarlo en su cabeza, era no hablar sobre ello, ni sobre el grupo jamás.
Es ahí que también se preocupó por su hermana, dónde estaría, ¿estaría segura?
Finn y Puck estaban sentados en los sillones, Beth jugaba con Rachel en el sofá, con uno de sus peluches.
- Tenemos que ir por nuestras mamás – soltó Puck mirando a las chicas, ellas asintieron preocupadas.
- No puedo acompañarte – dijo Quinn mirando a su nena.
- Te entiendo y no te lo estoy pidiendo Quinn – replicó Puck.
- Sí, no se preocupen chicas, nosotros iremos – dijo Fin optimista.
- Si me preocupo Finn la última vez casi te electrocutas de muerte – acotó Rachel preocupada.
- ¿Entonces? – preguntó Puck
- Voy con ustedes – propuso Rachel,
- No – soltó Quinn rápidamente – es peligroso.
- Es peligroso, pero así estaremos los tres juntos, será mejor si estamos los tres juntos – añadió ella.
Finn dudo de eso, lo más seguro para ella era quedarse ahí.
- ¿Lo era? – se preguntó
- Quiero buscar a mis padres – dijo Rachel firmemente
- Ellos están seguros, no salgas – le pidió Quinn mirándole fijamente, los cuatro tensos, la bebé jugando tranquilamente a un lado.
- No lo sabes – soltó Rachel – iré con Fin… - siguió hasta que Quinn interrumpió.
- Entonces es por Finn, es por él – dijo Quinn enojándose, siendo producto de sus inseguridades – él puede cuidarse a sí mismo – soltó acompañando sus palabras con ademanes – no vayas, te ordeno que te quedes ¡- le gritó.
- Que no vaya ¿dices? ¿eres egoísta o qué? – le preguntó Rachel - ¿me ordenas?
- Si alguien entra a este refugio, no podrás escapar – replicó Finn – Rachel estaría más segura conmigo.
- Chicas tranquilícense – pidió Puck viendo que empezarían a pelear.
- Rachel se queda conmigo – pidió Quinn mirando fijamente a Finn
- Rachel se va conmigo – dijo Finn firme mirando a Quinn.
- Yo puedo hablar por mí, gracias – señaló Rachel, pero fue ignorada.
- Rachel se va conmigo, es mi novia, yo puedo protegerla – objetó Finn.
Eso enojó más a Quinn, ambas se habían besado el día anterior - ¿acaso no significaba nada? ¿Rachel quería experimentar? - se preguntó ella.
Rachel viendo que el rostro de Quinn cambiaba con diversas emociones le dijo – era verdad, Quinn todo era verdad, te lo juro – añadió.
- ¿Qué parte, en la que me besas, o en la que eres su novia? – preguntó enojada.
- ¿Besaste a mi novia? – preguntó él con rabia – ¿ni porque el mundo se va a la mierda, dejas de jugar juegos mentales?¡ - le gritó.
- Chicos tranquilícense, me llevo a Beth – pidió Puck al ver que la nena se iba a estresar con esa pelea, él llevándola al cuarto de Quinn.
- Por eso quieres ir con esta mierda ¿no? – señalando a Finn - ¿para revolcarte con él, como una puta? – preguntó Quinn con rabia y Rachel le pegó una cachetada.
Fin quiso decir algo pero Rachel el cayó – te callas ¡ - le gritó a Finn.
- Y tú, no puedes llegar a una conclusión sin saber nada, Finn es mi novio, pero estamos en una pausa, no soy una puta, a diferencia tuya que tienes un mayor historial – soltó defendiéndose.
- Soy tu novio – acotó él.
Rachel ignoró lo que él decía y siguió - si voy con él, es porque es descoordinado, acabará muerto ¡- le gritó
- Gracias – soltó él sarcástico
- Y porque quiero buscar a mis padres, coño Quinn, sólo porque los tuyos están muertos ¡ - le gritó.
Y uyyyy
- Se callan, carajo, todos cierran la puta boca ¡ - gritó Puck – están asustados y están diciendo pura mierda, cierren la boca todos¡
Todos se callaron, más las verdades estaban en la mesa.
Beth llorando de fondo.
- Todos pueden irse a la mierda si quieren ¡ – gritó Quinn emputada con todas las emociones a flor de piel haciendo combustión – me importa una mierda – añadió antes de irse a su dormitorio y azotar la puerta.
Un silencio incómodo después.
- ¿Tenías que decirlo Finn? – preguntó enojada Rachel.
- ¿Tenías que besarla, aún somos novios? – preguntó él también enojado.
- Chicos a la mierda, eso ya se veía venir, Quinn apenas soporta a Finn y creo que para ti es lo mismo ¿eh? – le preguntó Puck y Finn asintió – bueno a la mierda entonces – acotó Puck – vamos a buscar a nuestros seres queridos, antes que se haga de noche.
Con ello los tres salieron del refugio, cerraron todo, excepto la puerta debajo del escritorio por si Quinn quería salir a por lo de sus padres.
Ellos habían terminado muy mal, apenas reconocían la presencia de otro.
…
Brittany, Santana y Kurt terminaron de enterrar a los padres de la rubia.
- ¿Ahora qué? – preguntó Kurt
- Ahora esperamos – dijo Santana siendo ese el segundo día – dijimos que esperaríamos tres días, antes de hacer algún movimiento.
Kurt asintió mirando a Brittany que estaba sobre la tumba recién escavada de sus padres, despidiéndose, con su novia sentada al lado de ella abrazándole.
Los tres en el jardín, dos de ellos atentos a cualquier movimiento, por si apareciera algún infectado.
…
- Iré a mi casa – dijo Mike
- Yo te acompaño y no vas a poder convencerme de lo contrario – señaló Tina – te amo y no te voy a dejar sólo.
Ellos discutieron por un momento, más al final ninguno se quiso separar del otro.
- ¿Y nosotros? – preguntó el peque a su hermano.
- Nosotros vamos a lo de Brittany – le dijo a su hermano y todos asintieron, ya que le peque no podía ir y venir de un lado a otro, no era seguro.
…
- Tenían que pelear ¿no es cierto? – preguntó Puck enojado, los tres saliendo de la mansión Fabray, en el auto de Russell, un Range Rover.
Los tres pensando que Quinn activaría la energía eléctrica del cerco y ella pensando que ellos saldrían por otros medios, al ella estar cabreada, y no estar atenta a su salida.
Ella golpeando el muro con su mano ante la ira que sentía, para después adolorida, ir mejor a prestarle atención a su nena.
- Y una mierda Puck – dijo Finn enojado – es mi novia
- Estamos en una pausa – le aclaró Rachel
- ¿Y tenías que besarla, justamente a ella? Tú no eres gay Rachel – le dijo enojado
- ¿Y qué tiene que sea ella? – le preguntó Rachel – tú no me puedes decir, que soy o no soy Finn.
- Que te está manipulando, ¿no lo ves? – preguntó él
- Cierren la puta boca ¡- gritó Puck - ¿acaso no ven que hay mierdas más preocupantes? – preguntó con enojo manejando y con todo el enojo que tenía, embistiendo a los zombies que veía, ellos en camino a la casa de Finn y luego a la suya que estaba una cerca a la otra, para de ahí ir al hospital.
…
Mike y Tina cogieron un carro y se fueron a buscar a sus padres, a su casa.
Ellos con mucho cuidado aparcaron frente a su casa, viendo que a lo lejos parecía haber uno que otro infectado, frente a la casa de Tina.
- Ahhhh, estoy muy nerviosa – soltó ella
- No te preocupes amor, sólo tienes que apuntar hacia adelante y apretar el gatillo – decía Mike, ambos de lo más nerviosos.
Mike bajó primero y con Tina a su lado, ambos apuntando hacia adelante entraron a la casa – ahhhhhhhh ¡ - gritó Tina dejando caer su arma.
