PROMETIDA.

Yan_skyblue/sesshome.

Capítulo XI.


Esta noche habría un baile para la primera clase en el salón principal del barco, las damas estaban como locas buscando algo que usar, bueno, Naomi y Kagome porque Lin apenas y sonreía, estaba más callada de lo usual y se comportaba extraña.

Kagome sintió un poco de pena por la chica, quizás sus bajos ánimos eran por la conversación que sostuvieron ella y Sesshomaru luego del paseo con su madre, fue desgarrador verla llorar contrariada.

"—Tu hermana gemela Rin ha vivido con nosotros estos diez años como hija de mi padre, te hemos buscado desde entonces pero nuestros esfuerzos fueron infructuosos por todos estos años pero ahora estás aquí, gracias a la providencia llegaste hasta tu familia que te espera en Boston, yo Sesshomaru Taisho juro ser tu hermano y protegerte como lo he hecho con tu hermana hasta ahora.—"

Era evidente que la joven se alegró de saber sobre su gemela y que en tantos años ha estado viviendo bien sana y salva, pero le rompió el corazón que su primer flechazo le rechazara tan tajante sin siquiera saberlo porque Sesshomaru nunca se dio por enterado de los jóvenes sentimientos de la chica, ahora permanecía en una de las sillas sentada sin pronunciar palabra alguna, Kagome suspiró, fue por ese vestido especial que no quiso vender antes, era para su presentación en sociedad la cual jamás sucedió, sabía que le quedaría a la damita y si no, tenía hilo y aguja para poder hacer unos arreglos de último momento.

—Pruébalo.— le sonrió la señora Taisho.

Lin se le quedó viendo y luego al vestido, sus ojos se aguaron y rompió en llanto, Kagome la abrazó tratando de consolarla.

—Lo siento, siento lo que hice. — dijo entre un llanto desgarrador. —Nadie me había tratado bien en toda mi vida… yo…—

—Lo entiendo querida. — ella comprendía que quedara prendada de Sesshomaru, era atractivo y muy bueno, sobretodo bueno… para alguien que jamás recibió atención o una pizca de amor, ser tratada de repente como alguien importante sería confuso, no la culpaba en lo absoluto y los disgustos que le hizo pasar ya estaban olvidados.

Naomi se unió al emotivo abrazo tratando de brindarle fuerzas a la niña, era su primer flechazo y primera decepción, Lin nunca aspiró a nada más que ser una querida para nadie porque fue lo que le enseñaron siempre, que alguien como ella solo podría llegar a ser eso y lo único que poseía era su juventud, un hombre se encargó de destruirle los sueños desde muy joven, la chica pensó no estaba mal tratar de ser una querida como la única mujer que admiró y le cuidó en su pasado, pero ahora se arrepentía.

—Lord Shishinki se llevó más que mi virginidad….— susurró para ella misma y lloró más fuerte, aunque era inevitable que las otras dos féminas escucharan.

No dijo más pero las damas lo comprendieron perfectamente y eso les rompió aún más el corazón. Lin lloró hasta que sintió que había llorado en ese momento las lágrimas que se había negado desde los seis años cuando perdió la inocencia, cuando perdió a su hermana, cuando perdió todo. Sonrió de nuevo embelesada con el vestido color naranja, era tan bonito…

—Póntelo, hoy será tu primer baile y debes verte más hermosa, te vas a divertir mucho.— Kagome le secó las lágrimas.

—¿Aunque no sepa bailar?.— preguntó apenada.

—Aunque no sepas bailar.— le guiñó un ojo.

La chica asintió, corrió a probarselo, Naomi se aseguró que le quedara bien y Kagome se calzaba las zapatillas.

Los caballeros se acicalaban en el camarote de Hakudoshi quien no paraba de reírse porque Sesshomaru no decidía cuál de todos sus trajes debía usar, el joven se apiadó de su jefe y le ayudó con su basto conocimiento en ropa; ya listos, salieron para esperar a las damas en el pasillo, muchas mujeres y hombres iban encaminados muy elegantes, algunos se notaba a kilómetros su ascendencia y a otros no, Hakudoshi rió al ver el peinado de una dama y Sesshomaru le pidió comportarse.

Finalmente sus queridas damas salieron ataviadas en hermosos vestidos de baile, Taisho le ofreció un brazo a su esposa y hermana pero la última prefirió ir con Hakudoshi, Taisho lo aceptó y caminaron rumbo al salón. La noche prometía mucho para todos.

Lin observa a Kagome en la pista, parecía flotar y junto a su salvador… no, ahora debía llamarlo hermano, junto a su hermano formaban una hermosa pareja, le anunció a Naomi que deseaba un refresco, la dama le dejó ir solo porque desde su posición podía ver bien la mesa de refrigerios, la joven se encaminó pensando que quizás lo que dijo sobre ese hombre no fue buena idea, no debería sacar a colación cosas que decidió olvidar y enterrar en el pasado, solo que… ellas le daban confianza, quizás algún día debería hablar todo lo que llevaba en el alma.

—¡Mil disculpa My Lady!.— escuchó la exclamación venir de al lado, volteó instintivamente.

Era el mismo joven de la mañana, el pintor que estaba en cubierta, parecía que pisó sin querer el dobladillo del vestido de una de las damas en la fiesta, le pareció muy tierno como se sonrojaba y se disculpaba con la chica que parecía estirada y arrogante viéndolo con desaprobación.

—De nuevo el vizconde de Chesterton.—

Lin se volteó, dos matronas cotillan entre ellas sobre el joven tierno.

—Sería un buen partido si su familia no hubiera heredado el título en tan malas circunstancias...— dijo una de las viejas.

—Además no tiene modales en lo absoluto. —

—Su título y dinero son tentadores pero la reputación de su familia nada recomendable, ninguna señorita respetable osaría siquiera bailar con él, sería arruinar su reputación, ¡Dios nos libre!.— se persino.

Las mujeres se alejaron a la mesa de refrigerios conversando, Lin vio al chico caminar hasta una de las esquinas y entregarle un pastelillo a una dama hermosa de cabello castaño y sentarse a su lado. Le dio pena que sea excluido así, aparentemente los ricos también tienen sus propios dramas, siguió su camino.

El resto de la noche fue agitada y divertida, bailó un vals con Hakudoshi y otro con su hermano ya que era el único baile que no necesitaba saber los pasos, solo dejarse llevar, pero tantas luces y tantas personas reunidas le estaba asfixiando un poco, decidió salir del salón. Se encaminó a las escaleras que llevan al piso de arriba y por allí salió al pasillo buscando la salida hacia la cubierta, se sentó en una silla contemplando el horizonte, recordó a Shishinki, el dolor que sintió, la sangre, sus lágrimas al día siguiente, recordó cuando la vendieron al dueño de la fábrica para tintes, también cuando él intentó hacer lo mismo que él lord, fue cuando escapó y juró nunca más llorar de nuevo, terminó en las calles hasta que fue recogida en una casa del placer, allí vivió hasta los once años, luego viajó junto a una de las prostitutas que logró ser la querida de un hombre importante, así, Abi le enseñó las "artes de la seducción" y le dijo que como una huérfana que era, su logro más grande sería ser la querida de alguien adinerado y si era apuesto mucho mejor, lastimosamente su buena vida no duró mucho, el hombre murió de sífilis, algo que golpeó duramente a la mujer, Lin terminó entonces trabajando en una taberna de Londres para vivir…

—Lo lamento.—

Lin volteó, era el mismo joven de antes, el vizconde.

—¿Por qué?.— preguntó la chica sin entender por qué se disculpaba si no le había hecho nada.

—Porque he interrumpido su paz, además no es apropiado que esté aquí, usted está sola...— se sonrojó, pero Lin no pudo verlo ya que estaba muy oscuro.

—No ha interrumpido nada, y tampoco se preocupe mucho por mi reputación, realmente no tengo una reputación. — forzó una sonrisa.

El joven pareció relajarse, asintió con la cabeza creyendo que Lin hablaba en forma de broma sobre no tener una reputación.

—La dejaré seguir con su privacidad My Lady—

—¿Salió para tomar aire?.— preguntó sin razón en especial.

—Sí — se quitó el sombrero. —No soy muy adepto a los bailes, además jamás bailo, tengo dos pies izquierdos y las señoritas aman bailar con caballeros más ligeros de pies. —

—Si no le molesta, podríamos bailar el último vals, es el único baile que aprendí. —

Kohaku se quedó callado un instante, esa chica era realmente extraña y atrevida, lo que sugería era escandaloso ya que una dama jamás debía invitar a un caballero a bailar, eran ellos quienes lo hacían pero ante tal muestra de atrevimiento solo pudo asentir afirmativamente.

—¡Kohaku!, ¿qué haces aquí afuera con una señorita?. —

Lady Sango Bennett había encontrado a su hermano menor en una situación para nada decorosa.

Continuará...

Muchas gracias por leer y comentar, eso me anima a seguir.