Disclaimer: los personajes de Twilight son de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es Rochelle Allison. Yo solo traduzco con su permiso.
Capítulo 12
—Charlie, ¿tomaste mi Chapstick? —Haciendo mi cartera a un lado, camino por el pasillo y entro a su cuarto—. ¿Charlie? —Ella no está allí, así que checo el baño... —¿Charlie? —Y luego mi cuarto—. ¡Charlie!
Finalmente, una respuesta amortiguada me dirige a mi armario. Charlie está en un rincón, donde usualmente va cuando está en algo raro.
—Charlie.
—Sí, mamá.
—¿Qué haces?
Su silencio me dice todo lo que necesito saber. Aventurándome, me inclino y la arrastro del pie. Ella chilla y se ríe, tratando de apartarse, pero la aferro fuerte y la saco de allí. Ella tiene mi Chapstick morado por toda su boca y lo que parece ser Sharpie color naranja en sus pies.
—Agh, ¿qué hiciste? —lloro, sosteniéndola con brazos extendidos mientras nos dirigimos hacia el baño.
—Me hacía las uñas, mamá.
—Dije que lo haría por ti más tarde —gruño, encendiendo la ducha—. Con esmalte. Hiciste un desastre, Charlie.
—Dijiste, dijiste... —dice, tratando de evitar que le quite el Chapstick machacado de su puño. Eventualmente lo hago, lanzándolo al lavabo antes de desnudarla y colocarla en la bañera—. Toma. Puedes jugar en la ducha por un minuto, ¿de acuerdo?
—No quiero bañarme —dice, lo que es interesante porque a ella normalmente le encanta bañarse. También le encanta desafiarme últimamente.
—Qué mal. —La enjabono y luego la pongo a enjuagar, cerrando la cortina de la ducha con un fuerte tirón. Solo estamos a mitad del día y ya no quiero saber nada de él.
Suspirando, recupero mi Chapstick, el cual es una causa perdida ahora, y me dirijo a la cocina. Envuelvo holgadamente la muñeca que compramos con papel de seda y lo coloco en una bolsa de regalo, añadiendo una tarjeta de cumpleaños.
Nos dirigimos a una fiesta de cumpleaños, la primera de Charlie—sin contar las reuniones familiares. Nessa, su amiga del preescolar, invitó a varias niñas para celebrar en su casa. Estoy emocionada y aterrada. Emocionada porque este es un hito para Charlie y su pequeña vida social, pero aterrada porque he escuchado lo aburridas que pueden ser las fiestas de niños.
Afortunadamente, la mamá de Angela es amigable. Hemos charlado un par de veces durante los retiros, y realmente me agrada.
"Es bueno tener amigas mamás" dice Rose, todo el tiempo. "Personas que lidian con lo mismo que tú. Solo ten cuidado de las super competitivas."
Me pregunto si encontraré alguna de esas hoy.
Mi corazón se acelera cuando el nombre de Edward aparece en mi teléfono. Respondo, esperando que esto quiera decir que ya está de vuelta en la ciudad. Él ha estado ocupado últimamente, ayudando a Emmett con el catering pero también visitando un fisioterapeuta en el centro de Seattle.
—¿Hola, Edward?
—Hola, Bella. Ya volví.
—¿Cómo fue?
—Bien. No me dijo nada que no supiera ya.
Estos días, la rodilla de Edward está de vuelta a la normalidad, pero él dice que sigue sensible cuando corre o intenta ejecutar unos juegos de piernas que solía hacer en el campo. Él cree que con terapia física especial todo volverá a la normalidad—por ende, su viaje.
—¿Crees que él será capaz de verte?
—Sí. Tengo que ir cuatro veces por semana durante tres meses, momento en donde él reevaluará.
—Genial —digo en tono neutro.
—Entonces, ¿qué haces? —pregunta—. ¿Puedo ir?
—Llevaré a Charlie a esa fiesta de cumpleaños, ¿recuerdas?
—Oh, sí. Mierda. Bueno...
—¿Quieres venir? —bromeo, imaginando lo absurdo de Edward siendo rodeado por un grupo de niños y sus madres perfectas.
—Claro.
—Estaba bromeando, Edward.
—No me molesta... a menos que prefieras que no vaya.
—¡No! Quiero decir, eso... me gustaría. Es solo que puede ser aburrido. No lo sé. —No tengo idea de por qué la idea de esto me pone tan nerviosa.
—Estoy a unos minutos. Solo, espera.
—Está bien. Pero llevaremos mi coche.
—De acuerdo.
Colgamos. Bajo el teléfono y lo observo por un minuto, mi mente dando vueltas. No estoy acostumbrada a esto. He estado bien haciendo todo esto sola, viviendo mi vida y la de Charlie, trabajo y familia. Han habido hombres, pero nadie en particular: citas casuales que nunca llevaron a ninguna parte, tipos buenos que eran tontos, adorables que solo querían tener sexo... y esa no soy yo.
He tenido una relación semi seria desde que tuve a Charlie, y esa se apagó por sí sola. Definitivamente nunca ha habido un Edward, y todavía me sigue sorprendiendo que él quiera pasar tiempo conmigo tanto como yo. Rose se molesta cuando digo cosas así, como si tuviera un complejo de inferioridad o algo, pero no se trata de eso. Es sobre encontrar a alguien que te quiera como tú a ellos. Quizás solo me he acostumbrado a perdedores y entonces viene él y... es... es Edward.
Y es sobre el tiempo indicado. Quiero decir, ambos somos personas ocupadas, pero él es un tipo especial de ocupado. Además de comunicación continua y negociaciones con entrenadores y compañeros de equipo, agentes y doctores, él ha decidido que quiere tener un rol activo en el negocio de catering. Él siempre ha sido un socio silencioso, pero ahora tiene a Mike y Em entrenándolo con la parte administrativa de las cosas, con la planificación y las cuentas y todo eso.
Supongo que cubre sus bases en caso de que el soccer no sea una opción. Digo fútbol. Él sigue diciéndole fútbol, algo con lo que Emmett sigue bromeando.
—¡Mamá! —llama Charlie, interrumpiendo mis pensamientos.
Me apresuro por el pasillo y la saco de la ducha. La seco, la visto —ella de hecho me permite ayudarla a elegir algo— y le hago dos coletas.
Suena el timbre.
—Oye, Edward viene con nosotras, ¿sí? —digo algo tarde.
—Sí. —Ella asiente distraídamente, caminando hacia la cocina—. ¿Dónde está la muñeca de Nessa?
—La envolví, lista para llevar —le digo, abriendo la puerta—. Hola.
—Hola. —Edward me sonríe. Él luce cansado, la forma en que normalmente luce después de fisioterapia.
—¿Estás seguro que quieres venir? —pregunto, besando su mejilla—. Va a ser muy... ruidoso. Y nada relajante.
—Estoy seguro que puedo con el desafío —dice secamente.
—¡Edward! —dice Charlie, corriendo hacia él y abrazando sus piernas—. ¡Hola! ¡Vamos a una fiesta!
—Lo sé. ¿Puedo ir también? —pregunta, acariciando su cabeza.
—Sí. Tendrán pastel.
—Me encanta el pastel.
—Me encanta el pastel —repite ella, luciendo como si es la mejor coincidencia del mundo.
~tbts~
Angela vive cerca de diez minutos de distancia. Llegamos un par de minutos tarde, así que la fiesta está en su máximo esplendor.
—Hola, Angela —digo cuando se abre la puerta. Charlie sale disparada a mi lado y desaparece sin decir una palabra, algo que debería discutir con ella luego.
—¡Hola, Bella! —dice Angela, abrazándome—. ¡Qué bueno que llegaron! Nessa se pondrá loca cuando vea a Charlie. —Sus ojos se mueven hacia Edward, que está parado detrás de mí, y juro que sus mejillas se sonrojan—. Hola, soy Angela.
Ahora yo me sonrojo, porque me siento grosera por no presentar a Edward, pero él simplemente extiende una mano.
—Hola, Angela. Edward.
Ella señala hacia la cocina.
—Adelante. Los niños están afuera, pero hay refrescos y cosas en la cocina.
Al segundo que la atención de Edward es desviada, ella me mira y articula: «¡es sexy!».
Mordiéndome el labio, solo sonrío y asiento. Porque, sí. Lo es.
Hay mayormente solo mamás aquí y Edward se ganas unas miradas. Todavía no estoy no afectada por la apariencia de Edward, o sus tatuajes, pero supongo que he olvidado simplemente lo impresionante que es.
Angela es dulce como siempre, acercándonos sodas y charlando mientras nos dirigios hacia el patio trasero, donde su esposo Ben mantiene un ojo en todo. Es un día hermoso y brillante, y cuando nos colocamos en un rincón del patio, comienzo a relajarme.
~tbts~
—Edward, ¿te molestaría ver a Charlie mientras yo contesto esto? —pregunto, levantando mi teléfono. Es una llamada de uno de mis clientes más recientes. Tengo la sensación que me quiere contratar independientemente, y el dinero sería fantástico.
—Por supuesto. —Él asiente, agitando un mano.
Caminando hacia adentro, respondo la llamada.
Cerca de quince minutos después, cuelgo, emocionada por el nuevo trabajo. Estoy por enviarle un mensaje a Emmett, para contarle, cuando veo a Lauren Mallory hablar con Edward. Ella se encuentra impropiamente cerca, lo que no es una sorpresa; todos saben que ella sale a jugar cuando el Sr. Mallory está lejos.
—Tienes que estar jodiendo —mascullo, caminando lentamente hacia afuera. Ellos están de espaldas a mí, pero puedo ver por la forma en que Lauren está inclinada hacia él que ella está encantada.
Aunque así es como es ella. Ella es hermosa y lo sabe. Todos lo saben.
Él se ríe de algo que ella dice, y luego la veo señalar a los niños. Me acerco más, espiando sin vergüenza.
—...Charlie —dice él, señalando.
—Aw, ella es adorable. Apuesto que es una niña de papi.
—Edward —chilla Charlie—. ¡Mírame! —Ella se tropieza por el césped, ejecutando un tipo de voltereta. Él le muestra su pulgar, justo cuando Lauren se acerca más, luciendo falsamente nerviosa.
—Oh, lo siento mucho; pensé que eras su papá —dice ella.
—Está bien. —Él se ríe de nuevo—. Como sea.
Él no suena muy insultado, pero yo me encuentro avergonzada. No es como si nuestra situación es rara, pero quiero decir, ¿quién dice esa mierda? ¿En serio? Me acerco, sin importar que me escuchen.
Lauren coloca una mano sobre su brazo, pero él se pone de pie, sacudiendo el césped de sus jeans. Él da un paso hacia atrás y le sonríe, como si él la ha descubierto, y por supuesto que es así. Él es un atleta profesional. Estoy segura que han habido muchas Laurens a lo largo de los años.
—Charlie no es mía, pero su madre sí —dice él, echándome un vistazo, como si espera que esté allí.
Ya vuelvo; me estoy derritiendo.
NOS estamos derritiendo jajaja
¡Gracias por comentar y hasta el próximo! En un ratito actualizo al Comandante :)
