Buenos días, chicas. Hoy me adelanto un día para que no me llaméis mala ;-), en algún punto tenía que acabar el capítulo previo... En este veréis qué mosca le ha picado a Jake. Os advierto de que hay algunos términos médicos, los explico abajo del todo y en mi perfil.

Comentarios sobre el capítulo 31:

Mentxu Masen Cullen, no, no podemos negar que Bella y Edward lo pasan bien, jaja.

audreybaldacci, me encanta que te fascinen, y a mí lo de la sangre también me da morbo, qué te voy a decir.

Beakis, va a ser que sí... qué vida más complicada la de los protagonistas de fanfic ;-)

Nohemi, Jacob tiene sus motivos aunque yo no esté de acuerdo, ahora los verás...

V. Cullen, yo también escucho esa música muuuuuchas veces. Y te diré un secreto... yo escribo y la mitad de veces no pienso... hala, toca lemmon. Son ellos los que mandan, soy una marioneta en sus manos, :D

cp, actualizo lunes y jueves, aunque a veces me adelanto un día, y de momento sólo me he atrasado unos días en los que FF bloqueó la posibilidad de actualizar. Me alegro de que te guste la historia, yo también me metí en este mundo de pura casualidad, y aquí estoy...

daniielacullen, Chay Pattinson, Cris Cullen Black, no suelo dejar los capítulos así, sorry ;-), hoy veréis qué pasó con Jake.

I love Edward, no recordaba lo de fido, jajaja. Reconozco que Amanecer es el libro que menos me gustó de la saga y sólo lo leí una vez. Un 100! Espero poder superarme ;-)

Nora. Bells, la va a matar a polvos, lo que me reí con esto. No es mala forma de morir.

Lalycullen 2010, me alegro de que te guste la historia, y este Edward tan apasionado... a mí también me pierde (es un secreto, no lo digas).

salyluna, ¿que soy cruel? Heriste mis sentimientos... que nooo, un poquito mala sí, pero cruel noooo ;-)

yeraldin23, lo de mudarse no es mala idea, pero Bella no quiere que él se salga con la suya.

PRIGSPE, Jacob se comporta como hace porque tiene la protección de Angela como prioridad número uno, lo malo para mí no son los motivos sino sus prejuicios.

Aris, bienvenida, amiga. Siento haber robado parte de tu necesario sueño ;-), aunque eso es todo un piropo para mí, mil gracias por tus palabras. Edward no ha sacado el tema de los niños, supongo que le da miedo, buena observación has hecho. Si te fijas Bella también lo rehúye, desde la primera conversación que tienen sobre el tema no vuelve a sacarlo. No quiere herirlo pero está ahí, entre ellos. Gracias por los piropos a Angela, creo que es mi personaje favorito... ¡ Y Jake la ama! Aunque se comporte como un impresentable con nuestros protagonistas... Espero seguir leyéndote por aquí.

Gine (creo que prefieres este nick), me gustó eso de que Bella usó el mejor método para hacerle cambiar de opinión XD. Sí, fue bastante efectivo. El lenguaje del cuerpo es tan bueno como el de la palabra.

jhazy-malfoy-patts, bienvenida!


Capítulo 32

BPOV

Edward me apartó detrás de él y me protegió con su cuerpo del avance de Jacob. Este se abalanzó hacía nosotros y frenó a un centímetro de chocar contra el cuerpo de mi novio, que no se movió ni un ápice. Quedaron uno frente a otro mirándose cara a cara, pues ambos eran igual de altos.

¿Qué había pasado? Estaba totalmente confusa y asustada al ver la cara de odio de Jacob, superior a cualquiera que hubiera visto con anterioridad. Lo cual no era poco.

-¡LO HAS HECHO, PARÁSITO!- gritó en la cara de Edward, su cara la viva imagen del odio.

-Jake, será mejor que te controles- le contestó la voz acerada del vampiro, a quien yo no podía ver la cara porque aún me mantenía detrás de él. Jamás había escuchado esa entonación helada y amenazadora en su voz y me recorrió un involuntario temblor.

-¡Eres TÚ quien debería controlarse!- esta vez Jake gritó un poco menos fuerte y dio un paso atrás, separándose de Edward.

-Jacob- el tono de Edward era suave y helado; miró a nuestro alrededor y eso me impulsó a imitarle. Me di cuenta de que se había armado un corrillo de invitados, unos mirando con cara de consternación, otros asustados, algunos simplemente curiosos. Otros asistentes observaban desde la distancia - Estás preocupando – acentuó esta palabra- a tu novia y estropeando la fiesta de Anne. Si quieres hablar de algo vamos fuera de aquí.

-No voy a hablar de nada- gruñó el novio de Angela en un tono apenas audible.- Tú - dijo, apuntando con el índice a Edward y masticando las palabras con rabia- eres el que estás fuera.

-No es algo que debas decidir tú- repuso mi escudo con una serenidad que yo distaba mucho de sentir.

-Venga ya, Jake, ¿qué os pasa a los dos?- mi amiga agarró el brazo de su pareja instándole a mirarla pero él no separaba los ojos de los de Edward.

De pronto una idea me iluminó la mente y tuve que luchar para dominar los temblores que me acometieron. Recordé las palabras de Edward... los quileutes eran capaces de percibir el olor a vampiro de forma muy intensa; cuando conocieron a la familia Cullen sabían lo que eran, pero también que olían de forma diferente a otros vampiros por su dieta "vegetariana". Jacob había olido a Edward... y la dieta de Edward había sido un tanto diferente las últimas 24 horas.

Lo sabe.

-Jake, déjalo ya- salí de detrás de la espalda de Edward.- Yo se lo he permitido - pronuncié con voz trémula, sintiendo que la sangre huía de mi rostro.

Esperaba que esas palabras calmaran a Jake. Era cierto que el vampiro había tomado sangre humana, la mía, pero no había sido ningún crimen. Era algo entre nosotros.

-Estás enferma ¿cómo puedes...?- Jake apretó los dientes, mirándome con tanto desprecio que casi deseé que se me tragara la tierra. Esta vez sentí arder mi rostro.- Me das asco- añadió.

-¡Basta, Jake!- Angela estaba mirándolo horrorizada, como si no lo reconociera.

De forma instantánea Edward salvó la distancia que les separaba con una zancada y levantó a Jacob por las solapas de la chaqueta. Las puntas de los pies del indio apenas rozaban el suelo.

-Discúlpate con Bella- siseó amenazante, con su rostro a escasos centímetros del de Jacob.

El indio, que tenía el rostro sofocado, intentaba soltarse del agarre de Edward pero no podía. Paul, Jared y Mike los rodearon instándolos a volver a la calma, pero sin atreverse a tocar a ninguno de los dos. Y si la expresión de Edward, que me daba la espalda, era lo mitad de terrorífica que su tono de voz, no me extrañaba.

-Vamos, Ed. Las cosas no se solucionan así- pidió Paul, conciliador.

Y en aquel momento Angela se desplomó.

Ya no vi nada más que a mi amiga completamente desmadejada en el suelo, pálida como una muerta. Anne y yo dejamos de prestar atención a los hombres y nos arrodillamos a su lado precipitadamente.

-¡Angela, Angela!-grité dando cachetes a la cara de mi amiga, mientras Anne le tomaba el pulso en el cuello.- Anne, está embarazada- susurré con un hilo de voz.

-¡Dios! No tiene pulso- gritó Anne con voz deformada por el pánico.

Sentí el hielo circulando por mis venas, y el aire escapó de mi pecho de forma brusca.

Los hombres ya habían reaccionado y nos habían rodeado. Jake, situado en frente de mí, estaba gritándole a Angela, pero yo no entendía lo que le decía porque sentía un zumbido en mi cabeza. Paul se había arrodillado en el suelo a mi lado, y tomó el mando.

-¡Llamad a Emergencias! ¡Está en parada cardiorrespiratoria!- gritó al público que nos rodeaba. Vi de refilón que varias personas tomaban su móvil al mismo tiempo, y también pude ver a Edward colocado al lado de Jacob, recolocando la cabeza de mi compañera para abrirle la boca con suavidad.- Empiezo masaje cardiaco. Edward, tú ventila. Jacob, aparta. Estás demasiado afectado y no ayudarás- ordenó Paul.

-¡Ni se te ocurra tocarla!- chilló Jacob fuera de sí.

Intentó empujar a Edward, pero consiguió el mismo efecto que si hubiera empujado la pared de la casa, momento que aprovecharon Jared, Mike y Eric, un residente de Urgencias al que no había visto hasta ahora, para apartarlo a rastras del lado de Angela. Edward acercó su boca a la de mi amiga e inyectó aire en sus pulmones, al tiempo que Paul desgarraba todos los botones de la blusa y dejaba su tórax al descubierto, empezando con las compresiones. Yo seguía helada en la misma posición, observando lo que pasaba con una sensación de irrealidad. Unas manos me ayudaron a levantarme y me apartaron un poco de la escena. Continuaba con aquella parálisis cuando escuché desde lejos la voz de Monica.

-Se pondrá bien, se pondrá bien...-repetía como un mantra relajante que no conseguía su efecto en ninguna de las dos.

-Controlad el tiempo-decía Paul.

-Llevamos dos minutos- contestó Edward.

-Tom,-llamó al residente de anestesia que había a su lado-cambio.

Dar masaje cardiaco era una experiencia estresante y agotadora, y si se conoce a la víctima, muchísimo peor. No nos faltaban voluntarios para irse turnando. Miré a mi novio, que seguía sujetando la mandíbula y pinzando con dos dedos la nariz de mi mejor amiga, dándole el "beso de la vida". Su cara estaba pálida como la de una muerta. De pronto esta idea invadió completamente mi consciencia y casi no pude respirar. ¿Y si moría? Mis ojos ardieron.

Escuché la sirena de la ambulancia. No sabía cuánto tiempo había pasado, quizá cinco minutos, pero fueron los más largos de mi vida. El equipo de paramédicos se apostó alrededor de Angela. Ahora eran ellos los responsables, y Paul les puso al corriente de la situación en escasos segundos, mientras uno de ellos le colocaba los electrodos del pequeño desfibrilador automático encima del pecho.

-Está fibrilando-dijo, observando el ritmo del monitor.

-¿Fibrilando?-murmuró Edward, y de pronto me di cuenta de que era él quien me estaba abrazando y no Monica. Ni siquiera había sido consciente del momento del cambio.

Yo tenía la boca seca y la lengua pegada al paladar, me dolía respirar, pero tampoco me veía capaz de hablar aunque no hubiera sido así.

El aparato pronunció con su voz fría e inexpresiva, pidiendo que nadie tocara a la paciente, y disparó una descarga eléctrica directa al corazón de mi amiga. Sentí como una aguja atravesando el mío cuando vi que el aparato preparaba una nueva descarga. Entonces la primera no había sido efectiva. ¿Y si no resultaba? De pronto el aire que respiraba pareció tan denso como si hubiera intentado inhalar agua. Segunda descarga, y de nuevo el cuerpo de Angela se arqueó.

-¡Ha entrado en sinusal! ¡Late!- Gritó el paramédico.

Me sentí tan ligera que casi podría volar. Abracé a Edward y enterré mi cara en su pecho, sin poder evitar la catarata de lágrimas que desbordaba mis ojos. Sus brazos me aferraban con fuerza, uno por la cintura y otro por el cuello, como si temiera que de un momento a otro pudiera desplomarme. Cuando volví a mirar los paramédicos ya habían intubado a Angela y puesto una via para pasarle la medicación, metiéndola en la ambulancia y llevándosela en un tiempo récord. Jake se había marchado con ellos.


La sala de espera de la UCI del Hospital Northwest de Seattle era tan fría, estéril y despiadada como la de cualquier otro. Jake estaba sentado en una esquina, cabizbajo, con los brazos cruzados sobre el pecho. Cuando nos oyó llegar alzó la cabeza y nos dirigió una mirada fulminante. Le había pedido a Edward que no estuviera conmigo para no poner más difícil aún la situación, pero él no había cedido.

-Quiero acompañarte,-me había dicho- no eres familia de Angela, ni te conocen en este hospital ¿Crees que te van a dar información de cómo está ella, así como así? Y creo que Jake no nos la va a facilitar.

Tuve que darle la razón. Ni siquiera sabíamos cómo localizar a los padres de mi compañera, y en esos momentos nosotros éramos su única familia. Además, a él sí le conocían y eso facilitaría las cosas.

Nos sentamos en el extremo opuesto de la sala de espera. Edward tomaba mi mano.

-Maldito seas, Cullen-gruñó Jacob.-Te mataría sólo por haber acercado tus colmillos a la boca de mi novia.

-No seas gilipollas, Black. Sabes mejor que nadie que el aire que sale de mis pulmones tiene más oxígeno que el de cualquiera que estuviera allá presente. Sólo pensé en lo mejor para Angela. Y si fueras un poco racional te darías cuenta-siseó mi novio.

-No me hables de racionalismos. No es racional que un alguien vaya por ahí con un corazón parado y tú lo haces. Jamás vuelvas a acercar tu boca a mi novia. No, jamás vuelvas a acercarte a mi novia-Jake masticó las palabras lentamente.

-Es imposible dialogar contigo, Jacob Black, los prejuicios te nublan la mente- suspiró Edward.

Se hizo un denso silencio en la sala de espera que no fue roto hasta que al cabo de una eternidad la puerta de doble hoja se abrió y salió del recinto un médico de mediana edad que se directamente se dirigió hacia Jake, quien se puso en pie de inmediato. Por supuesto se conocían, ya que él trabajaba en aquél hospital. Me acerqué de la mano de Edward, colocándome al lado del indio enfrente del doctor, y casi pude escuchar su gruñido de advertencia, pero no iba a quedarme sin saber cómo estaba mi amiga.

-Soy el doctor Laurent Gregory, el adjunto de guardia- dijo, mirándome. Debía ser la única a quien no conocía. -Jacob- sacudió la cabeza en su dirección- Edward- repitió el gesto-¿sois familia de la señorita Angela Webber?

-No- dijeron ambos al unísono.

-Esto es muy incómodo... sólo puedo informar a familiares directos. Lo sabéis, son las normas.

-¡Oh, vamos, Laurent, no me jodas con eso!-el adjunto le dirigió una severa mirada.- Disculpa el lenguaje, pero ¡ella es mi novia y espera un hijo mío! No sé ni dónde está su familia. ¿Pretendes dejarme así?-protestó.

-Sí, los del traslado ya nos han dicho lo del embarazo. Eh... y ¿vosotros qué relación tenéis con ella, Edward?

-Es mi amiga y compañera de piso, y él es mi novio- dije rápidamente. El doctor Gregory me miró con curiosidad.- Soy la doctora –remarqué la palabra y le tendí la mano- Bella Swan.

-Encantado, doctora Swan- me tendió su mano.-Pero usted como médico sabe que sólo puedo informar a familiares directos o, en su defecto, al doctor Black, que es lo más parecido en este momento. Claro que si a él da su permiso puedo compartir mi información con ustedes.

-No- repuso Jake secamente, sin dignarse a mirarme. El doctor Gregory no pudo evitar un respingo ante semejante brusquedad.

Lo miré con los ojos como platos y las lágrimas amenazaron con desbordar mis ojos. El cuerpo de Edward se tensó como un arco, y su mano presionó la mía. De pronto se relajó.

-Vámonos, Bella. Laurent - hizo un gesto de asentimiento con la cabeza, despidiéndose de este, y tiró de mí.

Pero tardó un segundo más de lo prudente, y en ese instante la ira me invadió, sustituyendo a la intensa pena que sentía en aquél momento.

-Eres un desgraciado, Jacob Black. No te mereces a una mujer como Ángela. Me das asco- espeté y me marché, girando sobre mis talones.

Jacob no se atrevió a responder, no le interesaba dar el espectáculo. Cuando hubimos desaparecido de su vista las lágrimas desbordaron mis ojos y empecé a sollozar, no sabía si lo que más sentía era rabia o dolor. Edward me abrazó y apoyé mi cara en su pecho. Me acariciaba la cabeza, enredando sus dedos entre mis cabellos con suavidad, y con la otra mano subía y bajaba por mi espalda, en un movimiento relajante.

-Shh. Ella está bien. Lo he leído en la mente de Laurent- susurró en mi oído.

Mi corazón se aligeró al escucharle.

-¿Qué sabes? Oh, dios, Edward, qué idiota soy, a veces me olvido de tu don - murmuré aliviada, alzando mi cara para mirar la suya. Me sonrió con dulzura y pasó su dedo pulgar sobre mi piel, arrastrando con él mis lágrimas.

-Ella está bien -repitió.-No podemos saber cómo está el bebé, pues está de muy poco tiempo de gestación y aún no se detecta el latido fetal. Le han tomado muestras de beta-HCG en la sangre para comprobar si los niveles descienden...- hizo una pausa, si la hormona del embarazo bajaba sus niveles... eso significaría que había abortado.- Por lo demás parece que no ha sufrido hipoxemia, y su tejido cerebral no da señales de haber resultado dañado. Por eso le han retirado la sedación y esperan que despierte pronto - añadió.

Era una enorme buena noticia, de hecho era lo más importante de todo, que mi amiga no fuera a tener secuelas del paro cardiaco que habría sufrido. Porque yo confiaba ciegamente en eso.

-¿Pero qué le ha pasado? ¿Por qué el paro cardiaco? Angela es joven y sana.

-Bella... le han puesto un marcapasos externo, de momento. El cardiólogo está todavía con ella. Tiene un síndrome del QT prolongado. Seguramente le implantarán un desfibrilador interno. ¿Jamás había tenido un síncope?

-No que yo sepa. ¿Un QT prolongado?- exhalé con fuerza- ¡Joder! ¡Vaya mierda! – negué con la cabeza.

-Lo importante es que está bien - Edward seguía acariciándome la cabeza. De pronto me separó un poco de él y me estudió la cara.- Vamos, necesitas tomar algo.

-Edward... ¿crees que el disgusto que se ha llevado Ángela con todo lo que ha pasado ha podido provocarle esto?- la culpabilidad me pesó sobre la cabeza como una losa.

-Bella, nadie tiene la culpa de nada. No sabíamos que Angela tenía ese problema.- Yo asentí, no muy convencida. Sabía que el trastorno que padecía Angela podía provocar una arritmia en cualquier momento sin causa aparente, pero también sabía que las emociones fuertes podían influir mucho.

Edward me tomó de la cintura y me condujo hasta la salida del hospital. Me dejé hacer sin protestar, me sentía abrumada por todas las emociones de las últimas horas. Arrastraba los pies, sintiendo que mis fuerzas empezaban a fallarme. Sin apenas darme cuenta me encontraba sentada en la mesa de un café cercano al Hospital, ante una humeante taza y un sándwich. Miré por el cristal. Era de noche, pero ¿qué hora debía ser? Recordé el restaurante de la Aguja. Parecían haber pasado siglos y tan sólo fue ayer.

-Bebe. Estás tan agotada que dudo que te quite el sueño - instó Edward, acercándome más la taza.

-¿Tú ofreciéndome café? Debo estar muy mal- sonreí a mi pesar.

-La gente cambia- repuso él curvando los labios.

Le hice caso y tomé un sorbo. El calor penetró mi cuerpo y me hizo sentir mejor casi de inmediato.

-¿Cuándo crees que podré verla?

-Supongo que cuando despierte de la sedación, mañana por la mañana. Entonces podrá decidir a quién quiere o no quiere ver.

-Cierto- suspiré con alivio. Una oleada de rabia me invadió cuando recordé el impresentable comportamiento del novio de mi amiga- ¿Por qué lo ha hecho?-apreté los dientes.

-Por odio, a mí por lo que soy, a ti por estar conmigo. Jamás ha comprendido eso pero estaba dispuesto a no entrometerse. Ahora, con el embarazo de Ángela está mucho más celoso de su seguridad. Piensa que estoy descontrolado y que no quiere correr el riesgo de que mi siguiente víctima sea su novia embarazada- se asió el puente de la nariz y cerró los párpados con fuerza.- Dios, he hecho muchas cosas de las que me arrepiento pero me horroriza que alguien pueda llegar a pensar eso de mí. Por otra parte he sido un completo estúpido por no haber caído en que él se daría cuenta de que había bebido sangre humana.-Suspiró.- He roto el tratado.

-¡No! ¿Qué... deja el tratado en paz! ¡Yo te he dado mi sangre libremente!

-Técnicamente ayer no fue así pero...-se detuvo ante mi mirada furibunda, no quería volver a discutir los mismos términos.- Escucha, Bella. El pacto con los quileute nos comprometía a mantener nuestra dieta a base de animales como condición para permanecer en Forks. Vamos a tener problemas, y aquí se involucra toda mi familia, además de nosotros.

-¿Tu familia?

-Sí... los indios se tomaron nuestro pacto muy en serio, Bella. Si hay la más mínima duda sobre nuestro "correcto" comportamiento debemos alejarnos de su territorio. Jake le explicará a su padre, que es uno de los patriarcas de la tribu, lo que ha pasado. Sabiendo el estado de Angela...

-Pero... pero ¿no puede Carlisle hablar con Billy o con quien sea de los quileute y explicar algo tan obvio como que no es lo mismo robar sangre a un humano que el que este humano decida entregarla?

-Ay, Bella- suspiró él.- No los conoces. Su punto de vista parte de que no somos muy de fiar, pueden decir que he usado trucos de vampiro para poder convencerte, cualquier cosa...

-¿Podrías hacer eso?- me terminé el café de un sorbo mientras lo observaba.

-Hace mucho que no uso esos trucos, pero sí, podría intentarlo. Aunque contigo no sé si funcionaría.

-Mierda. Entonces todo se basa en la confianza o desconfianza. Y con lo que hemos hecho hemos roto lo primero.

-Exactamente. Espero estar equivocado-bajó la mirada hacia el plato con mi sandwich.-No has probado la comida.

-No tengo hambre. Si como algo vomitaré.

-Está bien-suspiró.- Vámonos.

-¿A dónde?-ni siquiera me había planteado dónde íbamos a pasar la noche.

-A mi piso -se levantó y me tendió la mano.

-¿Tu piso? ¿Tienes un piso en Seattle y hemos estado en un hotel?-pregunté confusa, mientras tomaba la mano que me tendía.

-Sí, el hotel es mucho más romántico-me sonrió.

-Edward Cullen, ¿hay más cosas de ti que no sepa?-lo miré con el ceño fruncido mientras sujetaba la puerta abierta para que yo pasara.

-Sí. Pero lo más importante ya lo sabes -sonó su armoniosa voz detrás de mí.


El piso de Edward estaba cercano al hospital. Me explicó que lo compró como inversión en la época en que hizo sus estancias en el Infantil y el Northwest. Si no hubiera estado tan hecha polvo física y psíquicamente habría bromeado sobre el tema y me habría metido con él, pero no tenía moral ni para eso. Sólo ansiaba meterme en la cama y dormirme entre sus brazos. Mañana me levantaría pronto e iría al hospital para saber de Ángela. Edward ya había llamado a nuestros respectivos jefes para pedirles unos días libres, cosa a la que ambos accedieron sin protestar. Al parecer la noticia de lo que había pasado en la fiesta se había corrido como un reguero de pólvora y ambos comprendían que quisiéramos estar aquí. Eso me hizo preguntarme cuántas versiones debían circular entre nuestros compañeros y qué pensarían ellos del enfrentamiento entre Jacob y Edward.

El ascensor llegó al ático y se abrieron las puertas. Edward abrió la puerta del piso, franqueándome la entrada. En cuanto entré las luces se encendieron solas, iluminando de forma cálida la estancia. Eché un vistazo rápido. Aquello tenía el sello de Esme. Decorado con exquisito gusto, moderno pero acogedor, como la casa Cullen. Sabía por mi novio que ella se dedicaba a eso, y daba fe de que era muy buena en su trabajo.

-Es precioso, Edward- susurré. Dejé mi bolso en la percha que había en el recibidor y me dirigí al enorme ventanal que mostraba las luces nocturnas de la ciudad.

-Arriba hay más-explicó poniéndose a mi lado.-Es un dúplex.

-Joder-susurré. Esta vez no bromeó sobre mi falta de vocabulario.

Miré el edificio del hospital y me sentí tremendamente abatida. Comencé a llorar suavemente, sin sonido ni movimiento. Edward me tomó en brazos, me desnudó con cuidado y me acostó en la cama. Luego hizo lo mismo, nos cubrió con el edredón y se colocó tras de mí, abrazándome y amoldando su cuerpo al mío. Y así me dormí.


Las cosas se complican... Por cierto, lo de Angela está basado en algo que le pasó a una compañera mía... no es inventado. La realidad supera a la ficción, ¿no?

Aquí van las explicaciones prometidas:

Un desfibrilador es un aparato que emite una descarga eléctrica sobre el corazón para conseguir que este, en paro cardiaco o fibrilación (situación en la que el corazón no late bien y equivale a paro cardiaco), reactive su ritmo normal. Lo habréis visto en muchas películas, familiarmente se le llama "la chispa de la vida".

Desfibrilador y video: http:/www(.)youtube(.)com/watch?v=yxJMme_Pw1A (quitad los paréntesis)

Beta HCG: es la hormona producida por el emabarazo, o sea, la que detectan los test de embarazo.

El síndrome de QT largo (SQTL) es un problema en la transmisión de impulsos eléctricos en el corazón, puede ser genético o no. Las personas que sufren de SQTL no siempre tienen síntomas. Cuando hay síntomas, los más comunes son el desmayo y la arritmia cardiaca, a veces desencadenados por emociones fuertes o ejercicio físico, o simplemente sin desencadenante conocido. El SQTL puede producir una fibrilación ventricular (arriba he explicado lo que es).

El desfibrilador implantable o interno es un dispositivo que envía una descarga eléctrica al corazón para restablecer el ritmo normal de los latidos. El dispositivo se implanta debajo de la piel del pecho o del abdomen y se conecta a cables que se introducen por las venas hasta llegar al corazón.

Cualquier cosa que no os haya quedado clara no dudéis en preguntarla, ok?

Hasta el jueves, besos!