NOTA: he editado arreglando una cosilla, y como siempre esto os mandará aviso de nuevo capítulo. Ignoradlo. Gracias, Anaidam (creo que te nombraré segunda beta, :-P).

Buenos días. Seguimos en Seattle, con Angela y con los Cullen, aún no los hemos despedido. Tenemos pendiente la reunión con los indios...

Gracias por vuestro apoyo, leyendo y comentando, y gracias a MJ por opinar antes que saludo y un beso a todas las templarias que se pasen por aquí, pronto nos vamos a ver las caras algunas de nosotras.

Comentarios sobre el 34:

Mentxu Masen Cullen:Edward me hubiera atormentado en mis sueños si no llego a poner lo de la encimera, jajajaja. Qué mas quisiera *sigh*

v. cullen: entre tú y yo, odio a Bella XD. Lo de Jasper y Bella era algo que tenía claro, quiero totalmente lo contrario para ellos que lo que pasó en el libro.

bellaliz: me alegro de que te haya gustado Esme.

yels99: Bienvenida! Gracias por tus buenos sentimientos de parte de Daniel ;-)

SalyLuna: hoy sabremos lo de la reunión ;-)

yeraldin23: "vamos acaso no quiere estar toda la eternidad haciendo el amor de forma perversa con ed... por que yo siiiiiiii", pues hay lista de espera para eso, me parece, jajaja.

I love Edward: querida mexicana, a mí también me gusta el chocolate... me puedo imaginar cómo sabe Edward pero no quiero alargarme, jajaja. Disfruté mucho, gracias.

isa-21: es algo que siempre me he planteado... en la casa Cullen lo que menos hay es eso, discreción. Yo lo viviría muy, muy mal.

Gine: no sé si Bella querrá morder la almohada, o resistirá su pasión por vergüenza...

princessannstrarcullen: me alegro de que te guste ese personaje, ha tardado en salir.

Anaidam: un comentario que vale por 15, me parto de risa, en serio. Tus nietos me odiarán si no les preparas pastel de chocolate por mi culpa, templaria, jajajaa

silvers draco: espero seguir interesándote en la historia. Hoy hay más Cullen.

Paola Cullen: ni Bella se esperaba que la cosa fuera tan bien ;-)

Pegn: profe, me río contigo también, a cuántos te has cargado? Pobres alumnos, jajaja. Gracias por tus palabras de parte de Esme. Si se te ha roto el ordenador con las migas y el café luego no quiero responsabilidades ;-)

nohemi: Daniel y Bella... veremos. La historia sigue... primero tendrán que encontrarlo.


Capítulo 35

BPOV

-Guau, chica, ¿vienes de una fiesta?-Angela me miró de arriba abajo con los ojos muy abiertos cuando entré en su habitación.

-Es un regalo de Alice, la hermana de Edward- sonreí pero el gesto se me congeló en la cara. Jacob acababa de salir del aseo.

La temperatura de la habitación bajó varios grados mientras nos mirábamos el uno al otro.

-Hola -casi gruñó las palabras y ni tan sólo me miró al pronunciarlas, pero al menos saludaba.

-Hola-repuse fríamente.

-Angela, tengo que irme ya- se acercó a ella y la besó, acariciándole la mejilla.

-Dale recuerdos a Billy-ella le acarició la mejilla, mirándolo con ternura.

-Lo haré. Estaré aquí para pasar la noche contigo.

-No quiero que hagas el viaje de ida y vuelta desde Forks. Es muy pesado. Prefiero que te quedes con tu padre.

-Lo haré, volveré esta noche -repuso en tono que no admitía réplica.

-No, no lo harás-frunció el ceño mi amiga.

-Yo me puedo quedar contigo esta noche-intervine.

-NADIE se va a quedar conmigo esta noche-repuso Angela. Ni Jacob ni yo perdimos de vista la ligera elevación de frecuencia cardiaca que estaba teniendo.- ¡Y dejad de mirar el puto trasto! ¡Lo malo es que baje, no que suba!

-Cariño, deja que te cuide. Por favor -suplicó Jake cerca de la cara de Ang, cambiando de estrategia, tomándola de ambas manos.- Esta noche estaré aquí sano y salvo para cuidar de ti... de los dos.

-Está bien-se ablandó mi amiga.- Qué ganas tengo de que me den de alta y dejar de ser una carga.

-No eres una carga-dijimos ambos al unísono.

-Por lo menos os ponéis de acuerdo en algo -bufó.

Jake se levantó y con un último beso se despidió de mi amiga. Cuando cerró la puerta Angela me taladró con la mirada.

-¿No te has parado a pensar que si no me explicáis nada soy capaz de pensar cosas peores de lo que realmente es?

-¿Cómo qué cosas?-inquirí. Ella frunció el ceño durante un rato y al final suspiró.

-No sé. Me rindo. Soy incapaz de pensar mal de ninguno de los tres.

-Confía en mí, Angela. –Me senté en la butaca al lado de la cama y le tomé la mano.- No es necesario que lo sepas. Lo único que tienes que saber es que ya no podemos estar los cuatro juntos en la misma habitación, y que no puedes hacer nada para arreglarlo.

-No me voy a dar por vencida, Bella...

-Oh, por dios, déjalo ya, Angela. Bastante mal me siento pensando que tengo algo que ver con lo te pasó -fruncí el ceño y me mordí el labio con fuerza para no llorar. Por más que había intentado reprimir esa idea la sensación de culpabilidad estaba ahí, aunque fuera irracional.

-Bella. Jamás en tu vida vuelvas a decir algo así. Te aseguro que he tenido disgustos en mi vida mucho peores que el del domingo y jamás he tenido una jodida señal de que tenía este problema. Olvida eso, ¿de acuerdo?-me apretó la mano con fuerza.

En aquel momento llamaron a la puerta y entraron Monica y Anne. Al momento siguiente estaban las tres abrazadas, riendo y llorando y hablando al mismo tiempo. Pasados los primeros minutos de emoción pudieron empezar a decir frases coherentes. Las dos la felicitaban por su embarazo y por lo bien que se la veía tras lo que había pasado.

-Vamos, chicas, no he visto la luz del túnel, así que no sería tan grave.

-Oh, dios, Angela, ¿como puedes bromear con algo así?- negaba Monica con los ojos brillantes.

-Supongo que porque no lo vi, y no recuerdo nada. Sólo... –me echó un vistazo rápido y luego miró a Anne -bueno, sólo recuerdo haber llegado a tu casa con Jake, y luego me desperté aquí.

Entonces fue Anne la que me miró dubitativa.

-Está bien, chicas, no nos andemos con rodeos, de acuerdo, Jake y Edward se pelearon. Que no hablemos de ello no lo hace menos verdad. Pero si no os importa yo no hablaré del tema -dije.

Las tres me miraron, Anne y Monica se mordían la lengua con ganas de saber más, y Angela me miraba con intensidad como si estuviera intentando leerme la mente.

-Por cierto, ¿quién eres tú y qué has hecho con Bella?-cambió de tema Anne, observándome de arriba abajo.- Al final alguien ha hecho de ti una mujer bien vestida-sonrió y le saqué la lengua.

-Sí, eso me recuerda que te tengo que presentar a mi cuñada Alice, os llevaríais muy bien.

-¿Alice Cullen? La conozco de vista. ¿Ese vestido tiene algo que ver con ella?

-Es un regalo suyo. Lo hizo ella -repuse entre orgullosa y avergonzada.

-¿Llevas un vestido diseñado por Alice Cullen y por si eso fuera poco confeccionado por ella misma?-Anne abrió los ojos desorbitadamente y silbó con admiración.- Si yo fuera tú lo metería en una caja fuerte. No sabes lo buscados que están, y cómo se cotizan.

-No, no lo sé, pero si sé que si no me lo pongo sería la propia Alice quien me metería en la caja fuerte y no me dejaría salir hasta que no accediera a vestirlo-rodé los ojos. Evidentemente, Anne no conocía a Alice.

Nos pusimos a hablar de otras cosas, cotilleos del hospital sobre todo, aunque por respeto a mí obviaron los comentarios que el personal a buen seguro habría hecho sobre la pelea. A Angela se la notaba bastante más seria que el día anterior, lo que atribuí a que quizá se estaba dando cuenta de la gravedad de la situación que había vivido. Pero no era eso.

-¿Cuándo te darán de alta? ¿Podrás trabajar?-inquirió Anne.

-Es una jodida mierda, chicas-suspiró Angela, agobiada.- No sé qué voy a hacer. No me quieren poner el desfibrilador interno hasta que no esté de más de tres meses, lo cual es dentro de mes y medio. Y aunque esto sólo me ha pasado una vez y quizá no vuelva a repetirse en toda mi vida Jake no quiere que me quede sola en casa. Tampoco me dejan trabajar mientras no lo lleve puesto. Jake y yo hemos discutido porque yo pienso que no hay para tanto, pero él dice que soy una imprudente, que mire por mí y por el bebé, y que debería estar acompañada las 24 horas del día por si acaso, con alguien que sepa manejar un desfibrilador semiautomático que, por supuesto, ya ha comprado y tiene en casa- puso los ojos en blanco-¿Os lo podéis creer?

-Ang, ahí le he de dar la razón a Jake- aunque me disguste- no puedes hacer como si no hubiera pasado nada.

-No lo entiendes, Bella, toda mi vida he sido independiente, y odio la idea de sentirme inútil -me fulminó con la mirada.-Esto es la primera vez que me pasa, y no tiene por qué volver a sucederme.

-Angela, apoyo lo que dice Bella- dijo Mónica con los ojos vidriosos.-No te imaginas lo que fue verte allá tendida, sin pulso. No puedes pedir que te comprendamos-sofocó un sollozo y a mí se me encogió el corazón al recordar aquella escena. Anne y yo asentimos.

-Dios, no quiero pensar nada de todo eso. Ya tengo bastante con Jacob dándome la vara con ese tema. Por favor, si tenéis que seguir con eso prefiero que me dejéis sola-repuso nuestra amiga secamente.

Por temor a que cumpliera su amenaza cambiamos de tema y continuamos hablando de banalidades.

Creía saber lo que le pasaba a Angela. Además de querer ser independiente, estaba experimentando una de las reacciones más humanas ante una desgracia o pérdida: la negación. Ese sencillo mecanismo de la mente nos protegía a menudo contra el hundimiento de los ánimos, pero en su caso la ponía en peligro a ella y a la vida que estaba gestando.

*º*º*º*º*

Llevábamos ya más de dos horas delante de la pantalla del ordenador, y mis ojos comenzaban a ver lucecitas de colores. Cerré los párpados y me froté las sienes, masajeándome.

-Lo siento, debes estar agotada. Olvido con facilidad que eres humana, a pesar de lo bien que hueles-Jasper me guiñó un ojo-. Es extraño lo bien que te amoldas a nosotros. Como si fueras una más - me miró con curiosidad, mientras apagaba el monitor y cerraba el portátil.

-Siempre he sido un poquito rara-suspiré, reclinándome en el respaldo de la silla.- Toda mi vida he hecho esfuerzos por adaptarme y creo que lo he conseguido, pero en el fondo de mi corazón siempre me he sentido un poco fuera de lugar. Como si tanto esfuerzo para encajar no fuera natural. –Me sorprendí a mí misma al terminar la frase. No sabía por qué, pero me parecía que Jasper tenía la capacidad de sacar confesiones espontáneas de mí.

-Eres una humana muy interesante, Bella -me sonrió mi cuñado. Tenía una sonrisa preciosa.

-Eso en idioma de Jasper equivale a un halago tremendo. Me voy a poner muy celosa-intervino Alice, apareciendo a nuestro lado de la nada.

-Por dios, me siento como en la casa del Gran hermano, me da la sensación de que todas mis palabras y movimientos están siendo controlados-me puse teatralmente las manos en las mejillas.

-Pues no tienes ni idea de lo insoportable que es que además tus pensamientos estén vigilados. Mi hermano sí es el Gran hermano, ¿verdad Edward? -Alice habló en tono ligero, aunque en aquel momento el nombrado no se encontraba en la habitación. A los pocos segundos soltó una carcajada. Jasper sonrió. - ¿Con esa boca besas a Bella, Edward? ¡Qué lenguaje! –mi cuñada arrugó su perfecta nariz y fingió ofenderse.

-Sí, no sabes lo que me alegro de ser un muro para él-asentí.-Bastante transparente soy por mí misma, ya habéis visto- sofoqué un bostezo.- ¿Cuántos archivos quedan por ver, Jasper?-el aludido soltó un silbido.

-Sólo hemos visto la décima parte. Será mejor que te acuestes, Bella. Los que queden por ver te los dejaré en el lápiz de memoria. Edward se maneja aceptablemente con el programa de imagen, él te podrá ayudar con todos los cambios de aspecto de las sospechosas.

-Aceptablemente no es la palabra- casi antes que escuchar su voz sentí las posesivas manos de mi novio sobre mis hombros, acariciando mi cuello, masajeándome la espalda. Reprimí un gemido bastante indecente que luchaba por salir de mi garganta.- Lo manejo jodidamente bien. Aunque tú lo haces aún mejor, por eso te he dejado monopolizar a mi chica durante tanto tiempo.-Jasper alzó las cejas, divertido.

Me levanté de la silla. Me estaba afectando demasiado el contacto con Edward.

-¿Y Emmet y Rosalie? –pregunté inocentemente al entrar en el salón y no verles.

-Digamos que ellos no tienen tus problemas con lo de la falta de intimidad, Bella- Edward alzó una ceja con intención mientras Jasper y Alice sofocaban una carcajada. Enseguida comprendí de qué hablaba y mi cara se tornó de un rabioso color escarlata.-Piensa que nosotros lo vemos como algo natural -sonrió tímidamente poniéndome una fresca mano en cada mejilla.

-¡Ya sé que es algo natural! Pero para mí es un acto muy íntimo, y no podría sabiendo que... ¡que hay varios pares de agudos oídos escuchando!

-¿Entonces hoy estarás a pan y agua, hermanito?- escuché una voz socarrona.

Emmet asomaba en lo alto de la escalera "vestido" con tan sólo una minúscula toalla alrededor de la cintura. Se marcaba cada músculo de su enorme cuerpo. Estaba muy, pero que muy bien, lo poco que vi, porque aparté la mirada rápidamente; no quería ser testigo de si esa toalla formaba una "tienda de campaña" o no.

-Será mejor que calles si no quieres hacer lo que estás haciendo ahora en plena calle, Emmet Cullen. No creo que en el cuerpo esté bien visto que un honorable bombero practique sexo en público-gruñó Edward.- Y tened cuidado con las paredes, la última vez que estuvisteis aquí tuve que llamar a un equipo de albañiles para que arreglaran la habitación entera.

El enorme vampiro se retiró a la habitación con una carcajada.

-¿Sabéis algo de cómo ha ido la reunión con los quileutes? ¿Cuándo volverán Esme y Carlisle?-pregunté.

-Sólo sabemos que ya terminó la reunión, pero antes de volver van a cazar algo, Bella. Los dos llevan varios días sin alimentarse. Así que lo mejor será que te acuestes- explicó mi novio.

-¿Yo sola?-inquirí confusa.

Sencillamente, no me cabía en la cabeza que él estuviera en la misma casa que yo y no "durmiera" conmigo, porque nunca había pasado algo así.

Edward se mordió el labio inferior.

-Sinceramente, Bella, me va a resultar muy, muy difícil estar contigo en la misma cama y no... Acercarme demasiado.

-Bien que te controlaste la primera noche que pasamos juntos, a pesar mío - reproché sin pensar que no estábamos solos.

Alice y Jasper nos miraban, entretenidos por el espectáculo.

-Bella, eso lo pude hacer porque aún no había probado tu sangre. No me pidas eso ahora. Cuanto más la pruebo más te deseo ¿Y vosotros dos qué hacéis mirando? ¡Al menos podríais disimular un poco y marcharos a otra habitación!-espetó a unos sonrientes Alice y Jasper.

-Eh, eh, ya nos vamos, no pagues tu exceso de energía con nosotros-contestó Jasper levantando las manos en actitud de rendición, mientras Alice tiraba de él hacia otra habitación.

O me acostumbraba a todo esto... o mi cara iba a quedarse de color granada a perpetuidad.

-Vamos, Bella. Lo intentaré, supongo que podré hacerlo -Edward me tendió su mano, mirándome cálidamente.-Pero entiéndelo si en cualquier momento desaparezco.

-Lo siento. No te preocupes, es sólo que... no me esperaba que me dijeras eso. Pero lo entiendo. De veras. Quédate con ellos -negué con la cabeza, le besé rápidamente y subí las escaleras.

Por lo menos nuestra habitación estaba lejos de la que ocupaban Emmet y Rose, además de que estos, por deferencia a mí, a su hermano o a ambos, no estaban golpeando rítmicamente ninguna pared.

Al menos para lo que captaban mis oídos humanos.

Entré en la habitación y como único pijama me puse una camiseta de Edward, que me llegaba hasta la mitad de los muslos. El día anterior me había dado tiempo de comprar algo de ropa pero me había olvidado de la ropa de dormir. Al fin y al cabo estando sola con Edward no la necesitaba, pero ahora no creía buena idea el pasearme en ropa interior por la casa. Abrí el edredón y me metí debajo, con un suspiro. Jamás había sido capaz de dormir con nadie en mi cama, me resultaba molesto oír respirar a otro a mi lado, sus movimientos me despertaban inmediatamente, y no digamos de dormir abrazados. Pero ahora era al revés, me iba a costar dormir sin sentir el contacto con el duro y a la vez suave cuerpo de Edward.

No podía dormirme, así que empecé a darle vueltas a lo que pasaría. Mañana miércoles sería el último día que Edward estaría en Seattle. Habíamos hecho planes para los próximos días. Emily no me reclamaba todavía pero en cirugía iban muy apretados de agenda y necesitaban un par de manos más para el quirófano, así que Edward debía estar el jueves en el trabajo. Trabajaría jueves, viernes y sábado, y volvería conmigo. Afortunadamente ambos habíamos podido cambiar la guardia que teníamos este domingo para el siguiente. Lo iba a echar de menos, pero no quería separarme de Angela. Físicamente se encontraba bien, pero quería que se sintiera apoyada, y no sólo por Jake. La falta de una familia que la amara y se preocupara por ella era difícilmente sustituible, pero había que intentarlo. No bastaba con el amor de Jacob.

¿Qué haría Angela ahora? ¿Y Jake? Ella no podía trabajar, y él tampoco podría hacerlo si se dedicaba a cuidar de ella todo el día. Perdería su trabajo. No llevaba tanto tiempo en él como para pedirse dos meses "sabáticos". ¿Cómo solucionaríamos esto? ¿Y si me ponía en contacto con sus padres? Seguro que Jasper podía conseguirme sus datos en un minuto. No, no era buena idea. A ella no le gustaría que hiciera eso a sus espaldas.

Di la enésima vuelta en la cama y lo sentí. Edward estaba conmigo. Abrí los ojos y lo vi en la penumbra sentado en el suelo, con las piernas cruzadas, mirándome.

-¿No puedes dormir? No has parado de dar vueltas en la cama desde que te has metido dentro-su voz sonó preocupada.

Me había escuchado moverme en la cama desde el piso de abajo... él y cuatro vampiros más. Como para animarme a tener relaciones con él...

-No... Estaba dándole vueltas a lo que iba a hacer Angela a partir de ahora. Quizá su familia pudiera apoyarla.

-No. Si no te lo ha pedido no intervengas.

-¿Sabes algo de ellos?-inquirí, suspicaz.

-Oh, yo sé mucho de muchas cosas-dijo en plan petulante.

-Ya. No está bien hablar de las cosas que lees en la mente de otros, ¿no?

-Ah ¿te había hablado ya de ello? -fingió sorpresa y le golpeé con una almohada en plena cara.- No te pongas agresiva... puedes excitarme y te aseguro que puedo hacer que te dé igual que esté toda mi familia escuchándonos-bajó el tono de voz tanto que mi vello se erizó.

-Creído - espeté, y le di la espalda mientras se reía.

En aquel momento sentí su peso en la cama y su brazo amarrándome a él, aunque con el edredón separándonos. Sonreí para mí misma y suspiré. Tras unos minutos de silencio hablé.

-¿Qué crees que habrá pasado en la reunión? ¿Van a cambiar mucho las cosas?¿Entenderán los indios lo que ha pasado?

-No lo sé... no pienses en eso ahora, Bella. Duerme. Lo necesitas.

Lo necesitaba, pero le necesitaba más a él. Y no hizo falta nada más que su abrazo. En pocos minutos estaba dormida.


Yo quiero que los Cullen me adopten...

Hasta el lunes, y gracias por leer y por decirme qué opináis. Besos a todas.