Buenos días. Por segunda semana actualizo un dia antes, pero es que de momento me va mejor. Aunque los dias "oficiales" siguen siendo lunes y jueves.

Antes que nada quiero deciros un par de cosas. Una, que veo que todas estáis preocupadas por Daniel. Os haré un spoiler pequeño pero necesario: aparecerá pronto, y vivo... estad tranquilas. Lo segundo es que la semana del 4 al 10 de julio estoy fuera y sin acceso a internet. Por otra parte aunque lo tuviera no podré escribir ni una palabra porque mi tiempo será 100% para mi familia. Así que esa semana no hay actu, pero la siguiente sí.

Como siempre, gracias por tomaros el tiempo de leer y comentarme vuestras impresiones, sois estupendas. Gracias a mi beta, Maria José, y hoy también un abrazo fuerte, guapa.

Quiero advertiros de que este capítulo no es muy alegre... pero es necesario, ok?

Sobre el 37:

Anaidam, sin follar NO, vale, captado... me parto con todo lo que has dicho. Que si atar a Edward con plutón irrompible, que si sodomizarlo... loquita mía! Besoide para ti.

V. Cullen, a mi también me gusta este Jasper. Ha tardado en salir, eso sí, pero el chico vale su peso en oro.

Sarah-Crish Cullen, sí, se cazaron mutuamente ;-)

Mentxu Masen Cullen, Bella ninfómana? Cuestión de matices... ella disfruta de su sexualidad con el hombre a quien ama... Y con este hombre, como tú dices... ¿quién no?

Bellaliz, sí, a mí también me gustaría cazar así...

Yamira hdrz, me gustan tus aportaciones. Interesante eso de que la madre hubiera robado al niño... no lo había pensado ;-).

I love Edward, gracias por confiar en mi buen criterio, y por tus ideas. ¿Shakira y Piqué? Aquí en Barcelona los niños en los colegios les han dedicado una canción, jajaja, pero no me hagas repetírtela.

PRIGSPE, a mí también me gusta que Ed muerda a Bella.

Daniielacullen, me alegro de que te pareciera sexy. ¿Qué pasará? No queda mucho por saberlo.

SalyLuna, yo pensé en "la misma escena" pero después de que ella lo viera cazando, pero no, no es coherente.

LadyArwen, me hiciste sentir como en clase con la profesora... la paciencia no es mi fuerte, jajajaa. Gracias por tus palabras, las valoro más aún viniendo de quien vienen. Y no sufras por Daniel ni por Jasper, te lo repito (y yo sí tengo paciencia ;-)).

Paola Cullen, es que a mí el Ed salvaje me pone tanto como el cirujano, jajaja.

Lia, mucho frío por allá? Vente aquí, estamos a casi 30 grados y son las 10. Me alegro de distraerte, esa y sólo esa es mi única pretensión: distraeros. Si lo consigo ya estoy feliz.

Yeraldin23, ya veremos con lo de la adopción, me alegro de que casi todas estéis por eso. Y sí, su conexión es grande, eso quiero reflejar.

Martinita, bienvenida, y gracias mil por tus amables palabras!

AnithaPattzCullenPacker¸ no sufras por Daniel, y besos para ti desde España.

Lokaxtv, gracias, besos para ti también.

Cp, me alegro de verte por aquí. Ya sabes, actualizo lunes y jueves, pero a veces adelanto a domingo porque me viene mejor, como hoy. Y sí, esto es una fanaticada ;-).

Nohemi, quería escribir que lo viera cazar y "eso", XD, todo junto. Quizá otro día.

Gine, me encantó que metieras a Batman y Robin en esto, yo soy medio friki (o geek, como dicen en los USA, aunque no tanto como los de The big Bang Theory, :-P). Creo que ambos van a tener bastante trabajo, y si no ya me dirás. Prepara tu segundo idioma, y deja a tu mente loca expresarse, jajaja.


Capítulo 38

Iba a poner la mano en el picaporte cuando la puerta de la habitación de Angela se abrió de golpe y Jacob salió como un vendaval, chocando contra mi brazo al pasar por mi lado.

-¡Eh, ve con cuidado! Joder, casi me atropella y ni se disculpa – rezongué.

Dirigí a Jacob una mirada asesina y me froté el brazo mientras lo veía alejándose por el pasillo de la planta de cardiología.

-¡Pasa!-ladró mi compañera de piso cuando llamé a su puerta.

Me armé de paciencia.

-Buenos días, Ang -mi amiga tenía el ceño profundamente marcado.- Llego en mal momento -afirmé.

-Eres la leche de perspicaz -gruñó, para inmediatamente tomar aire y exhalar con fuerza.- Lo siento, no es culpa tuya, me estoy comportando como una borde. Pero es que estoy harta de estar conectada a estas máquinas, de estar aquí metida, de que Jake sea tan protector. Lo amo, pero me está agobiando. Me trata como si fuera de cristal.

-Créeme, sé un poco de eso-le sonreí sentándome en la cama.-Pero eso no es una novedad. ¿Por qué ahora estás así, si puedo saberlo?

-Puedes. Me ha explicado su magnífico plan para que yo esté bien cuidada. Ha conseguido un desfibrilador, entre nosotras "cacharro", para su casa. Y me ha encontrado una cuidadora, quien no es ni más ni menos que Leah, su prima de la reserva. Leah, esa simpática mujer que parece que esté recibiendo pinchazos en el culo cada vez que me dirige la palabra, va a convivir conmigo cuando Jake no esté disponible por su trabajo.

-¿Por qué Leah? ¿No sabe Jacob que no la soportas?

-¡Claro que lo sabe! ¡Por eso me cabreo! Pero dice que ella está a punto de terminar la carrera de enfermería y está perfectamente capacitada para la tarea encomendada - engoló la voz intentando imitar a su novio.- Le pagará una cierta cantidad de dinero, y así Leah podrá ganar un dinerillo haciéndome de canguro mientras estudia. ¿Qué te parece? -rodó los ojos.- Tengo niñera a mis 27 años. La niñera diabólica ¡Genial!

-Vaya mierda.

-Y por si fuera poco Leah además de caerme como el culo está medio enamorada de mi novio, se creerá que soy ciega y no veo los ojitos con los que lo mira. Me dan ganas de decirle: ¡Eh, niña, que lo que no me funciona bien es el corazón, las retinas las tengo de puta madre! –se señaló ambos ojos rezongando. Tuve que sofocar una sonrisa.

-Cariño, sólo serán un par de meses. Luego podrás independizarte de todos nosotros. Y piensa que en julio empiezo en el Infantil. Podré hacer yo también de canguro-la tomé de la mano y sonreí cuando vi cómo se le iluminaba un poco la cara.

-Es cierto, al menos el último de los tres meses se me hará un poco más corto.

-¿Ha pasado ya el cardiólogo? ¿Cuándo te dará el alta?

-Después de la comida... ¿lo puedes creer? Me obligan a comer aquí.

-Vamos, esta noche te desquitas con una buena cena en casa de Jake. Romántica, por supuesto, con velitas y todo eso.

-Sí, lo estoy deseando. Quisiera ir a cenar fuera de casa, pero el tío insiste en llevarse el "cacharro" detrás, por dios, llevo 27 años sin percances cardiológicos, ¿por qué iba a pasar algo en un par de horas? Si fuera por mí pasaría del "cacharro", pero a Jake le iba a dar un ataque. Y me diría eso de "ya no puedes pensar sólo en ti" -rodó los ojos y suspiró- Y es cierto, ¿verdad cacahuete?-dijo poniéndose una mano en el abdomen y bajando la vista.

-¿Cacahuete?- reí entre dientes.

-Sí, en la ecografía que me hicieron ayer parecía eso -sonrió tímidamente. -Hasta que no vea el latido no estaré tranquila, pero todavía es pronto- dijo. Yo asentí.

-Sí, normalmente hasta la octava o novena semana no se ve.

-Oye, y cambiando de tema, ¿qué vas a hacer ahora? No estaré en nuestra casa por lo menos hasta agosto. ¿Estarás bien sola? ¿O te irás a vivir con Edward? No te preocupes, puedo pagar la casa sola...-su voz se apagó.

Me sorprendí de que ni tan siquiera hubiera pensado en hablarle de ello. Había tenido el pensamiento ocupado en tantas cosas las últimas horas que ni siquiera se me había ocurrido plantearle cómo iba a ser mi vida a partir de ahora. Me entristecí. Iba a echar mucho de menos la compañía de mi amiga. Había establecido con ella una relación de amistad tan intensa como jamás había hecho con nadie. La sentía como la hermana que siempre quise y nunca tuve, y desde ahora íbamos a hacer una vida independiente la una de la otra. Pero Edward iba a marcharse de Forks a Seattle, yo me iría con él y podíamos seguir viéndonos, al fin y al cabo viviríamos en la misma ciudad.

-No... Ang, se me ha olvidado explicarte una cosa -repuse.

-No me digas que tú y el cirujano más sexy del mundo os vais a vivir juntos.- El corazón me dio un vuelco. Tenía claro que vendría a Seattle pero irme a vivir con Edward... la idea me aterrorizaba y al mismo tiempo me atraía.

-Eeeh... no sé si juntos, pero él se viene a Seattle por temas de trabajo y yo voy a seguirle.

-¿De veras? Entonces estaremos más cerca -sonrió.- Pero tú sigues acojonada. Tienes miedo de ir a vivir con él porque sería dar un paso adelante en tu relación.

-No empieces, Weber -gruñí advirtiéndola.

-Escúchame, Bella- me tomó de la mano.-Escucha a una mujer que ha estado muerta por unos segundos.-La miré a los ojos. El tono era de broma, pero la mirada que me devolvió era intensa.- El miedo a sufrir no te dejará vivir. Bebe hasta el fondo de la copa de la pasión, apura la última gota, ama sin miedo a sufrir ni a perder. Déjate llevar por lo que sientes. La vida es corta y frágil, y mañana puedes estar arrepentida de lo que no hagas hoy.

Me quedé unos instantes en silencio pensando en lo que mi amiga me había dicho. Tenía razón, yo lo sabía.

-Supongo que...

En aquel momento llamaron a la puerta y entró un médico joven con un sobre en la mano. Leí su identificación: doctor Grant, residente de cardiología. Debía ser de primer año, se le veía... novato.

-Buenos días, Angela. Vengo a darte el informe de alta y explicarte todo lo que tienes y no tienes que hacer a partir de ahora.

-Dios, me encanta que me des órdenes, Andrew- mi amiga guiñó el ojo al joven residente, quien se sonrojó hasta las uñas de los pies y me miró. Asentí y me despedí de Ang con un beso en la mejilla.

-Voy a tomar un café. Luego vuelvo.

A aquella hora del día la cafetería estaba bastante vacía. El café de la cafetería del Northwest no era mejor que el del hospital de Forks. Sinceramente, hacía que este pareciera un delicioso expresso de cafetería italiana. Probablemente lo daban en urgencias para los casos de intoxicaciones en vez de usar carbón activado y un laxante. El sabor, el color y las propiedades eran las mismas.

Me puse a darle vueltas a lo que había hablado con Jasper por la mañana. Había trabajado varias horas en la noche para averiguar más cosas sobre Jane Taylor, pero nada parecía de utilidad para encontrarla. La investigación fue concienzuda: movimientos en las cuentas de ahorro, facturas, cuentas de correo electrónico, datos escolares y universitarios... las habilidades de mi rubio cuñado daban miedo. No había dato que dejara rastro en la red al que no pudiera acceder. Pero no pudimos encontrar nada que la inculpara o nos diera alguna pista de su paradero.

-No hay nada, pero no desesperes, aún tengo unos cuantos sitios donde mirar. Ella aterrizó en Seattle con su nueva identidad, y no hay ninguna información en sus correos de la época, luego el que le consiguió la documentación falsa probablemente debía vivir en la misma ciudad. No creo que se comunicaran por correo postal. Eso acota un poco la búsqueda, podía investigar en los tipos con antecedentes penales por falsificación de documentos.

-Jasper, no sabes cuánto te agradezco lo que estás haciendo. No sé cómo pagarte.

-Medio litro de sangre me vendría bien. ¡Eh, es broma! Ya te dije que me gustan los retos... y además... no tolero que se maltrate a los niños.

-Jasper... ¿alguna vez me has investigado?

-Sí. ¡Pero por cuenta propia!, Edward se enfadó mucho cuando se enteró.

-Vale, se agradece que por lo menos pongas cara de arrepentimiento. Prométeme que no lo volverás a hacer.

-Prometo que no lo volveré a hacer mientras tu seguridad o la de otro ser querido no corra peligro.

-De acuerdo, eso me vale. Y gracias por lo de incluirme en lo de ser querido.

Dejé la taza casi llena y me dispuse a levantarme cuando unas manos sobre mis hombros me lo impidieron.

-¿Pero qué...?-alcé la vista para saber quién obstaculizaba mis movimientos y Jacob Black se sentó frente a mí, clavándome sus oscuros ojos.

-Tengo que hablar contigo-dijo con voz helada.

-Pues yo no quiero oír nada que salga de tu boca -espeté y eché la silla atrás para levantarme.

-Oh, sí te interesa. Tiene que ver con tu novio y el tratado que rompió -sonrió maliciosamente contemplando cómo volvía a sentarme.

-Tienes un problema mental, Jacob Black. Se llama paranoia y en esta ciudad hay muy buenos especialistas que gustosos accederían a tratarte. En serio, te pagaré las consultas, si con eso consigo que dejes a los Cullen en paz -él chasqueó la lengua.

-Swan, mi objetivo ahora es que dejes en paz a mi novia.

-¿Qué... qué?

-Vamos, supongo que los Cullen te habrán explicado cómo fue la reunión con mi tribu.

-Lo han hecho. Y Edward acepta que debe marcharse de Forks. ¿Qué mierda te pasa ahora?

-A mí no me pasa nada. A ti supongo que sí, porque no es normal ir ofreciendo el cuello a un chupasangre para que se alimente de ti. Eso sí debe ser un trastorno psiquiátrico. Lo que tengo claro es que todas nuestras leyendas tienen mucho de verdad. Y eso significa que estáis destinados el uno al otro y que tarde o temprano él te transformará en otro monstruo como él... y no quiero que estés en relación con mi novia por entonces. Así que amablemente te pido que cortes desde ya todo contacto con ella.

-No haré nada de eso. Angela es mi mejor amiga, y ahora me necesita. Y si tú la amaras tanto no la dejarías con esa Leah, a sabiendas que no la soporta-mordí.

-¡Eso no es cosa tuya!-exclamó entre enfadado y dolido.

Me arrepentí un poco, sabía bien que Jacob se preocupaba más por Ang y el futuro bebé que por sí mismo. Y aunque me molestara reconocerlo y continuaba pensando que Jake tenía algo de paranoico, sabía también que su obsesión por separar a Angela de los Cullen y de mí era el resultado de un carácter sobreprotector.

Pero eso no lo hacía menos desagradable.

-Dios, Jake -intenté hablar de forma serena. -Ang y yo somos amigas, yo jamás le haría daño, igual que Edward tampoco haría daño a nadie. Ella me necesita ahora, y yo puedo estar con ella cuando no trabaje, así no estará tanto tiempo con Leah- casi imploré mientras Jake negaba con la cabeza.

-No. No vas a volver a verla mientras seas una... una chica vampiro. Despídete de ella hoy. Si me entero de que la ves explicaré lo de los Cullen. Hay maneras de hacerlo sin que me tachen de loco. Sabes, siempre hay quien se cree esas cosas.

-¿Vas a romper el pacto por tu cuenta?-pregunté horrorizada.

-Sólo las palabras, no su espíritu. En su tiempo ese pacto se hizo para proteger a nuestro pueblo. Y yo estoy protegiendo a mi mujer y a nuestro hijo. Pasaré a buscarla para llevármela a casa hacia la una. Espero no encontrarte entonces en su habitación.

-No puedes hablar en serio.

-¿Me ves riendo o algo? Swan, es mi última palabra. Hazlo. No es tan difícil. Al fin y al cabo cuando te transformes en chupasangre tampoco podrás verla más. Sencillamente es adelantar los acontecimientos. Hazme caso y todos viviremos mejor -se levantó y se fue, dejándome sin despedirse.

.

-¿Te pasa algo? Estás muy pálida-Ang me observó con preocupación cuando volví a su habitación.

-No, bueno... Creo que no me encuentro muy bien.

-Ya te decía yo que tanto café de hospital iba a pasarte factura-me observó con atención.

-Debo haber cogido algún virus por aquí -encogí los hombros sin mirarla.

-Y yo adoro a mis padres y quiero que Leah sea mi dama de honor cuando me case con Jake. Bella, mientes fatal. ¿Qué ha pasado?

-Nada, en serio, creo que estoy un poco nauseosa, eso es todo. ¿Qué te ha explicado el doctor Grant? –cambié de tema.

-Oh... básicamente que haga vida de ameba hasta que me pongan el alien. Deberías haber visto el color de su cara cuando medio en broma le he preguntado si podía tener sexo salvaje con mi novio – encogió los hombros haciendo una divertida mueca.

A mi pesar me hizo reír. Y luego me entraron ganas de llorar al pensar que no iba a verla más. Porque lo había decidido ya: si le explicaba a cualquiera de los Cullen la amenaza de Jacob habrían problemas graves. No quería pensar que la integridad física del novio de mi amiga corría peligro pero no quería correr el riesgo. Y si no le hacía caso y seguía viendo a mi amiga estaba segura de que cumpliría su amenaza.

-Deberías avergonzarte por abusar de un "resi" de primer año.

-Bah, que vaya acostumbrándose. Lo que le espera...

Antes de lo que yo hubiera deseado trajeron la comida. Miré nerviosamente la hora en mi móvil. Quedaba menos de media hora para despedirme. Tras escuchar a mi amiga despotricar del primero, del segundo plato y un poco menos del postre, era hora de marcharme.

Me senté en la cama y le tomé de las manos.

-Angela, eres la mejor compañera de piso que podía haber encontrado jamás. Y la mejor amiga...-dije y la abracé sin poder evitar que mis ojos se humedecieran.

-Eh... que nos veremos pronto-dijo con la voz tomada, respondiendo a mi abrazo.-Dile a tu guapo novio que te deje descansar algún día, que tanto sexo no puede ser bueno, y entonces te vienes a verme.

Me mordí el labio fuerte para con ese dolor distraerme del que sentía en mi pecho. Hice fuerza para poder tragar saliva y romper el nudo que se había hecho en mi garganta. Pero los músculos de mi cuello no me obedecieron. Así que no pude hablar y continué abrazada a Angela.

-Oye, lo del sexo sólo lo he dicho por pura envidia, no te lo tomes en serio-su voz sonó extraña como si estuviera conteniéndose. Poco a poco me separé de ella y la miré al fondo de sus oscuros ojos.

-Suerte con todo. Amiga. Adiós- le apreté las manos y las solté, pero ella no me soltó a mí.

-Hasta pronto, no adiós- me miró con cierta inseguridad y sonreí a medias.

-Hasta pronto.-Entonces me soltó.

-¡Llámame cuando estés en Seattle!- dijo antes de que yo cerrara la puerta de su habitación.

Nunca se me había dado bien mentir. Pero asentí moviendo la cabeza enérgicamente.

Afuera estaba lloviendo intensamente. No saqué el paraguas. Mis lágrimas se mezclaron con las gotas de lluvia, corriendo sobre mi cuerpo hasta llegar a los charcos del suelo.


Esto... feliz semana y hasta el jueves. Besos a todas.