Buenos días, chicas. Como siempre, gracias por estar ahí y más por hacérmelo saber. No me enrollo mucho. Gracias por su ayuda a Maria José, y en este también a Anaidam, os quiero, niñas.

Por si no lo sabíais, no tengo derechos sobre Twilight, pero sí sobre esta historia.

Comentarios del 42:

Mentxu Masen Cullen, me alegro de ver que te preocupas por Daniel. Ya veremos qué pasa con eso.

Luna Cullen Masen, me alegro de haber amenizado tu insomnio ;-). Yo también extrañé a Ed.

Martita, otra que añora a Ed cuando no sale… pensaba que yo era la única ;-)

SalyLuna, "¿Daniel se quedara con Bells y Eddie?"… pues… ¡sería mucho spoiler contestarte a eso!

yamira hrdz, "me pregunto si daniel tiene papa o como ya habia dicho ella lo robo de algun hospital". No, no lo robó, y sí, tiene papá. Tranquila, aquí sale Edward… otra más que lo añora! Y Jake y Angela... aún queda.

Martinita, "No creo que Edward se oponga a que bella se quede con el cierto?mal que mal, no puede darle hijos asi que no deberia oponerse"… se lo diré a él, a ver qué piensa ;-)

Nohemi, Ed ya asustó al policía vocalizando sus pensamientos, jajaja. Lo de la patada no es mala idea.

v. cullen, "A ver ke pasa ahora con Dani...si detienen a la madre buscarán al padre no?" en efecto ;-). Besos para ti también.

Noe76, ya te di las gracias y las reitero. Besos.

Paola Cullen, otra más del grupo que extrañamos a Edward… ay. Pues sí, mejor no pensar que esto puede ser real.

Isa-21, "que dira ed? traeria mas problemas... ? mmmm podria ser... no?". Pues… tu respuesta en este capi.

Ayame Chan, no conozco Naruto, pero ese Sasuke vengativo nos hará falta por aquí, como muy bien has dicho, jajaja.

Alexpattinson, sí, Emmet es una joya…

Kitten Hale, gracias por tu comentario, sí, yo creo que es un alivio para todas lo de Daniel ;-).

I love Edward, pues sí, me gusta que tengas tanta empatía con Daniel. Y más que este capítulo... será emocionante el siguiente, pero es un secreto, no lo digas…

Bellaliz, "mugrosa bruja", jaja, me encantó. Un beso.

Anaidam, ya sabes que si nos volvemos a ver, que espero que sí, te va a caer un abrazo de oso de los buenos, así que vete preparando. Una que defiende a Jenks, es verdad, él hace su trabajo… mosca cojonera que es. ¿Te pides a James? Jopé, te me has adelantado, jajaja.

Sarah-Crish Cullen , otro besazo para ti. Veremos qué se puede hacer con la madre de Daniel.

CindyLis, gracias de nuevo por tus palabras. Espero seguir viéndote por aquí.


Capítulo 43

EPOV

Bella estaba inquieta. Llevaba noches durmiendo de forma irregular, pero esta noche el sueño todavía no se había apoderado de ella. Percibí por un leve movimiento que hizo que estaba mirando la hora en el despertador.

-Iré a prepararte algo. Sigues sin poder dormir. ¿O prefieres hablar?-pregunté con suavidad.

-No sé...-cambió de postura y se tumbó sobre la espalda, mi brazo quedó rodeando su cintura y mi cara contra su cuello.-Todo el caso de Daniel... ya sabes.

-Jenks jamás sabrá nada de nuestras investigaciones privadas, y por más que sospeche algo no tiene nada donde agarrarse. ¿Qué te preocupa?

-Me pone nerviosa ese estúpido policía. James dice que antes no era así, pero que por lo que él sabe se implicó mucho en un supuesto caso de malos tratos que resultó ser falso. Piensa que por eso ahora va con pies de plomo, aunque digo yo que si lo pasa tan mal con su trabajo podía dedicarse a otra cosa-bufó.-Te hace sentir como si fueras tú la maltratadora.

-De todas formas no se equivoca en sus sospechas de que le ocultas algo. No ha perdido su olfato, pero eso no lo sabrá nunca-afirmé.

-¿Crees que tardarán mucho en encontrar a JT?

A Bella no le gustaba llamar a la madre de Daniel como tal, ni siquiera nombrarla por su nombre, así que hablaba de ella por sus iniciales.

-No creo, aunque nunca se sabe. Ahora ya puede cambiar de identidad o teñirse el pelo, sus huellas dactilares están en poder de toda la policía del país e incluso de la Interpol, según me dijo Jasper. Y sabes que teniendo nosotros a nuestro hacker particular todo será más fácil.

-Lo sé...-su voz se apagó.

-¿Qué más, Bella?

-Daniel...-ése era el tema principal de su preocupación. Por eso era el último que ella quería nombrarme.-Hoy ha venido a hacerse un control en la consulta externa de endocrinología, lo acompañaba la señora Hunter. Se ha alegrado mucho de verme, pero aún así se le veía triste.

-¿Qué sabe él de lo que ha pasado?

-Bueno... le han explicado que su mamá no puede cuidar bien de él y que le van a buscar una nueva mamá y también un papá. De momento le están buscando alguna familia de acogida. Creen que sería menos traumático que continuar en un orfanato, o centro de menores, o como lo llamen. ¿Se sabe algo de su padre biológico?

-No... JT no era precisamente una monja. Por lo que sabe la policía, y ahora nosotros gracias a Jasper, tuvo relaciones con varios hombres. Todavía están investigando y poniéndose en contacto con los "conocidos". Les pedirán que voluntariamente se sometan a una prueba de paternidad. Lo ideal sería que a este niño lo cuidara alguien de su sangre.

-¿Ideal? ¿Un desconocido?-soltó incrédula.

-Bella... dime lo que me tengas que decir -dije con suavidad, sintiendo su tensión. Me incorporé levemente apoyándome sobre un codo para poder verle la cara en la oscuridad. Suspiró y desvió la mirada, advirtiendo mi escrutinio.

-Me parece bien que busquen al padre de Daniel, pero mientras tanto lo tienen metido en una institución...-hizo una larga pausa, escuché su corazón acelerar el ritmo y cómo tragaba en seco.- Edward, quiero tenerlo en acogida.

Por fin dijo lo que me estaba temiendo. Fue un alivio conocer al fin el motivo de su ansiedad, y al mismo tiempo un jarro de agua helada saber que era lo que yo ya esperaba.

Sabía que una de las barreras que ponía Bella a su transformación era el no poder tener hijos conmigo. El problema no era que yo fuera estéril, pues siendo ella fértil eso en esta época tenía fácil arreglo. Para mí era algo de más difícil solución. ¿Quién tenía un hijo sabiendo que él iba a vivir para siempre pero vería morir a su hijo? Eso no era una opción, en absoluto. La única opción tolerable era la transformación de este hijo también en vampiro, cuando creciera. Y eso ya no implicaba sólo nuestra propia decisión. Yo pensaba que no podíamos jugar con el destino de otros sin su permiso. Por no hablar de la sed de sangre que nos acometía a los vampiros recién transformados. Era algo impredecible pero a veces era tan fuerte que podía poner en peligro a cualquier humano cercano, y si Bella se transformaba...

No, la adopción no era una buena idea. A menos que Bella renunciara a su transformación durante años. Unos largos años. Este sólo pensamiento me hizo sentir hielo en mi interior. Jamás la había presionado sobre el tema, pero yo ansiaba con locura que Bella fuera como yo. La amaba, era mi compañera, y quería estar con ella toda la existencia. Lo sabía. Y no es que no fuera capaz de esperar unos años, eso podía hacerlo. Pero sufría con sus dudas, los celos me atormentaban cuando algún hombre se interesaba por ella, y lo peor era el terror a que algo le sucediera. Era una frágil humana, susceptible a enfermedades y lesiones. Si no fuera porque sabía que eso la ahuyentaría de mí no me despegaría de su lado las 24 horas del día, y aún así no la podría proteger por completo. Había aprendido a dominar mi pánico y no pensar en esas cosas, pero a veces éste me dominaba. En el trabajo veía lo que podía llegar a sufrir un cuerpo humano y me estremecía cuando me imaginaba a Bella pasando por eso. No, no podría verla sufrir, y menos aún perderla. Sabía que era una preocupación egoísta, sabía que no podía vivir sin ella. Pero era la realidad, y negarla era estúpido.

Yo confiaba en que ella conmigo sería feliz, pero tenía claro que eso era algo que ella debía decidir por propia voluntad.

-Edward... ¿no dices nada?-su voz sonó ansiosa, se estiró y alcanzó el interruptor de la luz.-Quiero ver tu cara -me clavó sus cálidos ojos.

-La decisión es tuya, Bella-dije, neutro.

Su ceño se plegó formando esa arruguita que tanto conocía.

-No, no es sólo mía.

-¿Acaso lo que yo te diga cambiará algo?- murmuré. Ella estiró la mano y tocó mi cara, recorriéndola con las yemas de sus dedos.

-No lo sé... pero quiero oír qué piensas.

-Está bien-exhalé.-Pienso en qué pasará si no aparece el padre. No puedes tener a un niño en acogida durante años, lo sabes. Si no encuentran a ningún familiar que se haga cargo de él, en algún momento te plantearán la adopción.

-Es una posibilidad...-musitó.- ¿Qué opinas de eso?

-Sólo quiero que seas feliz- repuse, y era verdad.

-No te he preguntado eso.

-Es mi respuesta, Bella.

-No me sirve-insistió y frunció los labios, testaruda. Suspiré.

-Pienso que si lo adoptas tu transformación no será posible. Pienso que te enraizarás más con la vida humana de lo que ya lo estás. Y eso me duele, pero lo acepto si es tu voluntad -me costó decir las últimas palabras.

-Yo no pienso en el futuro, amor. No me planteo adoptando a Daniel. Pienso en el presente. Y ahora no se me ocurre mejor solución que esa. Te amo y quiero estar a tu lado, pero ahora no soporto la idea de que Daniel esté en un orfanato, o con unos desconocidos. No me preguntes cómo y por qué, pero me he encariñado con ese niño, y también de alguna forma me siento responsable de él. Quizá es toda la preocupación que he sufrido lo que me ha generado ese sentimiento, pero está ahí.

-Lo comprendo, Bella -dije, temblando por dentro. Y la abracé todo lo fuerte que podía ella soportar, que no era lo fuerte que yo quería.

*º*º*º*º*º*

-¿Te quedas tú cerrando, Edward? Tengo una cita y me gustaría llegar puntual.

David Graham, el adjunto de cirugía torácica, me miró esperanzado. Era una sutura larga, pero sabía que podía hacerlo solo.

-Claro, Dave-le guiñé un ojo.-No todo va a ser trabajo en esta vida.

No es que necesitara mi permiso para largarse antes de suturar la piel del tórax del paciente que acabábamos de intervenir, de hecho la mayoría de adjuntos me dejarían solo y punto, pero David era, además de un buen cirujano, un buen adjunto.

Ya en el vestuario me quité la ropa de quirófano y me metí en la ducha. Necesitaba quitarme de encima el olor del quirófano, y el agua corriendo sobre mi cuerpo me ayudaba a descargar tensiones internas. Tuve que hacer un esfuerzo de voluntad para no recordar a Bella. A veces estando en el vestuario me acometían imágenes de nuestro fogoso encuentro en el vestuario femenino del hospital de Forks y mi entrepierna protestaba de forma vigorosa. Como ahora. Una ducha helada no iba a arreglar esto, no funcionaba conmigo. Lo mejor sería vestirme y salir cuanto antes de allí.

Mi teléfono sonó cuando estaba poniéndome los pantalones. Miré la pantalla.

-Sí, dime Jasper.

-¿Puedes hablar?

-Más o menos, me pillas medio desnudo, pero estoy solo. Dime. ¿Alguna novedad del caso JT?

-No, ninguna. Es realmente frustrante. La policía todavía no tiene ningún dato. Abandonó su piso, su móvil, tarjetas, toda su ropa... Sólo tenemos la esperanza de que algún agente la reconozca por la calle, o en algún control de carretera... Jenks debe ser un policía bastante antipático por lo que decías, pero la verdad es que por fin se ha tomado el caso en serio. Por lo que he visto se están moviendo mucho.

-Lo sé-me pasé la mano por el pelo, nervioso.- ¿Y de lo otro que te encargué?

-He contratado a Banner. Es bueno, y el mejor en lo que a pasar desapercibido se refiere.

-Bien. Si Bella se entera de que he contratado un guardaespaldas para ella le va a dar algo. Pero conociendo la historia de esa psicópata... – mi voz se apagó y me estremecí.

Recordaba lo que le había pasado a la pobre chica que denunció a JT a la policía, y no quería arriesgarme. Tampoco que mi novia se enterara de que alguien la estaba protegiendo, no tenía idea de cómo reaccionaría, pero estaba seguro de que no sería con alegría.

-Ed, sigo pensando que deberías decirle algo a Bella.

-No, si cree que estoy exagerando se pondrá furiosa y me lo prohibirá, entonces tendré que hacerle caso. Y si no se le ha ocurrido la posibilidad de estar en el punto de mira de aquella loca y yo se la meto en la cabeza va a estar aterrorizada. Con uno que se angustie de nosotros dos basta, Jasper.

-Como quieras... pero sigo sin verlo claro. No me gusta eso de guardar secretos a la persona que más te importa, pero al fin y al cabo es tu relación -rezongó mi cuñado.

-Lo es, Jazz, lo es- repuse, cortante. A mí tampoco me gustaban los secretos con Bella, pero en esto no iba a ceder.

-Ok, Edward-exhaló.-Cuídate... y cuídala.

-Lo haré, puedes estar seguro-prometí.

Como si hiciera falta que me lo pidiera.

.

BPOV

-¿Es usted doctora?-la madre de mi joven paciente arrugó la nariz como si el aire oliese mal.

¿Quién se cree que soy? Eso pone mi título.

Odiaba esas preguntas. Por dios, era residente de cuarto año, ¿aún tenían que preguntarme eso? ¿Qué aparentaba, 18?

-Sí, soy la doctora-terminé contestando. Me tenía que morder la lengua más veces de las que quisiera.

-Ah, es que la última vez atendió a mi hijo una residente-afirmó, aún arrugando la nariz. O a lo mejor la tenía así.

-Yo soy residente. De cuarto año-puntualicé.-Los residentes somos doctores, pero nos estamos especializando.

-Pues yo quiero que me atienda el especialista.

-Señora-di un énfasis especial a la palabra-estoy perfectamente capacitada para atender a su hijo. Soy residente de cuarto año de pediatría-repetí.- Su hijo viene para controlar si su crecimiento es normal. Eso puedo hacerlo yo.

-No sé para qué pago un seguro médico si no me atiende un especialista-insistió la señora.

Era uno de esos escasos momentos en los que odiaba mi especialidad. Me daban ganas de decirle que si todo el mundo fuera como ella me habría dedicado a la medicina de laboratorio, o que prefería cien veces la UCI con Heidi atormentándome con los goteros que hablar con ella, pero me callé. Pensé en Edward, al que iba a ver dentro de poco, y mi corazón se aligeró. Yo tuve guardia hacía dos días y él ayer, con lo que llevábamos más de 48 horas sin vernos. 48 eternas horas.

-Usted ha elegido este centro. Es un hospital universitario, con médicos en formación, y es lo que tiene. Si no está de acuerdo puede cambiar de hospital-dije tensa.

La mujer arrugó los labios en vez de la nariz y se cruzó de brazos en silencio, lo que entendí como una señal de que podía continuar. Me levanté de mi mesa y me dirigí al preadolescente que nos había estado observando atribulado durante toda la conversación.

-Quítate los pantalones y los zapatos y sube a la camilla, Nicholas -pedí con suavidad.

El chico no tenía la culpa de que la madre me hubiera puesto de mal humor.

-Nick -remarcó, tímido pero seguro, mientras se levantaba. Me recordó a mí y a mi lucha personal porque me llamaran Bella.

-Nick -repetí, sonriendo.-Yo soy Bella-me coloqué al lado de la camilla y corrí la cortina, en un gesto más para aislarme psicológicamente de la madre-bruja que por él.-No te preocupes, no te voy a hacer daño, sólo te miraré.

-Vale-se tumbó y me dejó hacer.

Cuando terminé esa visita ya se me había pasado el mal humor. La madre no había vuelto a abrir la boca pero atendió a mis explicaciones y aceptó la petición de analítica que le hice para su hijo.

Salí del hospital y miré al cielo. Estaba nublado, pero incluso algún tímido rayo de sol se filtraba por entre las nubes. La temperatura era agradable. Me dirigí al parking y busqué mi coche.

Entonces tuve la extraña sensación de ser observada, de nuevo. Una sensación que me había acompañado los últimos días. Como cada vez que me pasaba, me giré y miré alrededor, pero no vi nada sospechoso, tan sólo algunos compañeros entrando en sus vehículos. Sacudí la cabeza y entré en mi coche, intentando evitar ponerme paranoica.

El tráfico era denso, pero iba con tiempo, así que me relajé. Después de un día pesado moría de ganas de ver a mi amor. Quería demostrarle que mi corazón era suyo. Que el que me preocupara por Daniel no iba a cambiar nada de lo que sentía por él, sólo era algo que necesitaba hacer en este momento. Yo no lo veía tan complicado como Edward. Podía acogerlo y si su padre no aparecía... ya veríamos. También podría aparecer el padre y desentenderse del pequeño. Sabía que si lo adoptaba retrasaría mi transformación unos años. ¿Podía permitirme eso? No quería pensarlo, pero tampoco quería que Daniel siguiera en el orfanato. Aún recordaba la mirada triste en sus grandes ojos cuando se despidió de mí el otro día.

Después me puse a pensar en la llamada que había recibido a la hora de comer.

-Hola, Ang. ¿Cómo te encuentras?

-Bien. Te llamaba para decirte que ya me han colocado el desfibrilador, todo ha ido bien y me van a dar de alta.

-No lo sabía...

-No, no lo sabías porque llevo casi dos meses intentando que nos veamos y no has aceptado, con distintas excusas. No lo sabías porque los últimos días no me has contestado a los mensajes que he dejado en tu buzón de voz. Así que he llegado a pensar que quizá no te importaba, Bella... Luego he pensado que no, y por eso te llamo ahora. Escucha... te he dado tiempo, pero no puedo seguir así. Creí que éramos amigas.

-Y lo somos. Pero...

-¿Pero qué?

-No puedo...

-Estoy harta de eso, Bella. Lo siento pero ya estoy cansada. Llámame tú cuando quieras verme.

Recordé dolida toda la conversación. Mi amiga se había enfurecido conmigo porque era evidente que la estaba ignorando. Sentí una punzada de dolor y en mi interior tomé una decisión irrevocable: llamaría a Angela, quedaría con ella y de alguna forma me las arreglaría para continuar nuestra amistad. Algo se me ocurriría, pero no podía soportar más la sensación de estar haciéndole daño, además de que la echaba de menos con todo mi corazón.

Mi móvil sonó despertándome de mis reflexiones, y puse el manos libres.

-Bella... ya casi estoy terminando. Se me está haciendo muy larga la tarde, no puedo esperar para verte.

-Y yo a ti, amor-casi ronroneé al escuchar su voz.-Estoy muy cerca, voy a aparcar el coche en el parking enfrente del hospital y te paso a buscar.

-No es necesario, no voy a tardar nada.

-Menos tardaré yo -sonreí mientras salía del coche con el móvil en la oreja- hasta ahora mismo, quedamos en la recepción.

Crucé la calle mientras guardaba el móvil en el bolso. No lo vi venir. Escuché el sonido de unas ruedas, algo que golpeaba mi cuerpo y entonces se hizo la oscuridad.

Edward...


Esto... si después de esto aún me quedan lectoras y no me odiáis más que al Jacob Black de la historia y a la madre de Daniel juntos...nos leemos el DOMINGO. Besos a todas y pensad que aún quedan bastantes capítulos para que termine esto.