Buenos días, chicas. Me alegro de que a la mayoría que opináis os haya gustado el capítulo previo. No fue fácil de escribir, pero intenté ponerme en la piel de Bella, y veo que vosotras también, pues la mayoría la comprendéis. Que conste que yo también comprendo a Edward, pero creo que se equivocó con esa decisión, aunque muchs reaccionaríamos igual... y pensad que Bella es neófita y para lo que podía haber hecho aún se ha controlado.

Este capítulo lo he reescrito a medias, ya tenía un EPOV pero lo he hecho más largo, porque varias pedíais saber más de Ed. Así que si hay errores no es culpa de mis betas porque no se lo he vuelto a pasar, todos son culpa mía ;-) Gracias, Maria José y P.

TrishCullenWinchester, ¡feliz 20 cumpleaños!

Sobre el capítulo 47:

nohemi, PRISGPE, Mentxu Masen Cullen, lalycullen2010, nath89, , AnithaPattzCullenPacker, alexpattinson, yamira hrdz,Lia,CindyLis,ISACOBO,lizco2,Medea,Salyluna,kitten Hale,beakis,Ginegine,isa-21,anabel94, GRACIAS a todas.

Anaidam "es que si Bella no fuera así, a Edward no le gustaría tanto". Amén, hermana. Y de lo de los alicatados, no coment, jejejeje.

Evelynmr , gracias y bienvenida. Bienvenidas FABME y Ely Cullen M.

Ayame Chan "sobre el tema de que Bells quiere ver a Angela ¬.¬ ya me imagino a cierto soquete que va a hacer un mega escandalo por eso... " tú espera, que ya que repartimos leña ése no se va a quedar sin su parte (*risa malvada*).

MarilizzieCullen13 "si ami me hubieran robado el futuro asi yo le hubiaera arrancado la cabeza claro despues se la volvia a pegar" Me reí con esto, jajaja.

Luisamarie22,gracias por tus comentarios... Aunque tengo una duda, ¿hasta ahora Bella te parecía sumisa? Y mi nombre... no sé, no sé, imagina que me lee alguna de mis pacientes... Si quieres me puedes llamar Doc, que queda así como cariñoso ;-).

I love Edward, me encantó tu alegato a favor de Edward, se lo pasaré a Bella ;-). Me reí con esta plegaria, mucho "santo Jimmy Choo iluminale esa mente que esta hecha un desmadre, santo Elie Saab ayudala a rasonar y que perdone a Edward" XDDD.

Nurymisu, me gustó mucho tu comentario y lo citaría todo. Ah, y aún me quedan vacaciones, me las he partido en tres trozos... estoy apurando el segundo!

YoliCullen, "Gracias por esa alusion a la saga de "no podria vivir en un mundo donde tu no existas". Es rompedora esa frase, te llega al alma, y es de agradecer que la pongas." He puesto algunas frases del libro por ahí sueltas, para mí es una de las gracias de escribir un fanfic, usar situaciones y frases y cambiarlas de contexto, o no... me alegro de que las pilles al vuelo, guapísima ;-) Y gracias por tu ayuda.


Capítulo 48

EPOV

Ver a Bella rota de dolor por mi culpa fue más de lo que podía soportar. Ni en mis peores imaginaciones había concebido que ella pudiera mirarme, hablarme... de esa forma. Fue lacerante sentir su mirada de odio, pero aún peor cuando en un momento dado me contempló como si fuera un completo extraño para ella, como si ya no existiera todo lo que habíamos compartido, y de repente sentí un enorme vacío dentro de mí.

Me aparté de ella cuando me lo pidió; sabía que ahora era imposible hablar, que la ira que sentía era explosiva, que no podía haber diálogo. Me alejé de aquella habitación y corrí hacia el bosque cercano, necesitando liberar mi agonía de alguna forma. Corrí y corrí, huyendo de la pregunta que se me clavaba en el corazón sin dejarme reposo.

¿Y si todo ha terminado?

Me detuve cuando una masa de agua se interpuso en mi camino. El Wonder Lake. Me senté en la orilla, mirando la claridad del día, y me enfrenté a la idea que me torturaba.

Negué con la cabeza. No, no podía ser que lo que Bella y yo teníamos acabara de esta forma. Esperaba que fuera un gran enfado, y que tarde o temprano me perdonara. Ella tenía el carácter fuerte y era una de las cosas que me atraían de su personalidad. Y ahora, además, era una neófita... le costaba más controlarse, y aún así en ningún momento sentí que pudiera llegar a herirme físicamente.

Porque sus palabras sí me habían hecho daño. ¿De veras había llegado a pensar que yo estaba contento con lo que había hecho? Su vida estaba en peligro... ¿podía haberla arriesgado? La respuesta fue no, no me sentía culpable de lo que había hecho. Me sentía horrible por hacerla sufrir de esa forma pero... continuaba con la idea de que habría vuelto a hacer lo mismo. No podía pedirle perdón, no habría sido sincero.

De pronto escuché los pensamientos de Esme, llamándome.

-Hijo.

Suspiré. Prefería estar solo, y me puse de pie.

-No- contestó en voz alta como si me hubiera escuchado, y se plantó a mi lado.-No, Edward.

La miré. Sus ojos eran todo dulzura y comprensión. Mi madre, la que me dio a luz, habría sido feliz de ver que alguien se seguía preocupando por mí de la misma forma en que ella lo había hecho. Forcé una sonrisa.

-No pasa nada...

Ella me miró frunciendo el ceño.

-Ni se te ocurra desaparecer.

-No iba a hacerlo.

-Edward... te conozco como si te hubiera parido- alzó sus manos y tomó mi cara entre ellas.- No hagas un drama de esto... por favor.

-¿Drama? ¡Esme, la mujer que amo me acaba de dejar! La única compañera que he encontrado me odia. ¿Y me dices que no haga un drama? -la miré entre herido e indignado.

-Escucha, hijo -me miró con intensidad- no pienses en lo que has perdido, sino en lo que teníais... ¿crees que algo así se puede romper de esta forma?

-Esme, ¿la has escuchado? Le he robado su futuro. Y eso ya no tiene solución-ella exhaló pausadamente, negando con la cabeza.

-Lo que ha sucedido no se puede cambiar, pero sí la forma como lo habéis tomado ambos. Deja que pase el tiempo, Edward. Y júrame que no te desesperarás... eres mayor que ella, más experimentado... debes confiar- pronunció, confiada.

Sus palabras iban penetrando en mi alma, que las absorbía como gotas de consuelo. De repente necesité abrazarla y ella me correspondió, me rodeó con sus brazos todo lo fuerte que pudo y así estuvimos hasta que el intenso dolor de garganta me recordó que debía alimentarme.

*º*º*º*º*º*

Eleazar me acogió en su casa. Él y Carmen querían hacerle una visita a la recién convertida vampira, pero sabiendo un poco por encima el estado de las cosas prefirieron esperar a que estas volvieran a su cauce. Afortunadamente, Tanya y Alec se habían instalado en Escocia. No es que mis términos con Tanya fueran malos, teníamos una relación cordial, pero tener una ex-pareja cerca ahora habría complicado más la situación, si es que eso era posible.

Arropado por la hospitalidad y la comprensión de la veterana pareja de vampiros, esperé a que el fuerte temperamento de mi novia se calmara. Pero entonces ella reaccionó de aquella forma tan alarmante, aislándose por completo del exterior.

Ojalá hubiera reaccionado con ira como al principio de nuestra discusión. Habría sido menos estremecedor. Pero desconectó por completo del entorno, llegando a asustar al mismo Carlisle, que jamás había visto una reacción así en un vampiro. Ya que la conversión de Bella había sido distinta, no sabíamos lo que se podía esperar. Las primeras horas no parecía escuchar, ver ni sentir nada. Por lo que me explicó Emmet, quedó sentada en el escalón del porche de nuestra casa, sin mover un centímetro de su cuerpo, como una estatua viviente.

Me torturaba la necesidad de ir a vela y consolarla, pero sabía muy bien que habría empeorado la situación. Ni siquiera osé contemplarla desde la lejanía, temiendo que si sentía mi presencia pudiera reaccionar aún peor.

Así que me contuve y esperé.

La mañana del cuarto día desde el despertar de Bella, Alice y Jasper vinieron a visitarme.

-Por fin ha aceptado alimentarse -me informó Jasper animado.-Y ha hablado... bueno, sólo conmigo, pero ya es algo. Es una vampira especial. Su reacción contigo no fue la normal de una neófita... podía haber intentado arrancarte la cabeza, pero se controló muy bien. Lo sabes, ¿no?

Asentí. A pesar de lo doloroso que había sido todo, era consciente de eso. El peso que sentía en mi pecho se aligeró al escuchar que Bella ya se alimentaba. Pero miré a Alice, que hasta entonces había estado recitando la tabla periódica de los elementos en distintos idiomas. Siempre lo hacía cuando quería evitar que me entrometiera en sus pensamientos.

-Alice, suéltalo ya-gruñí.-Tarde o temprano voy a saberlo.

-Ya sabía yo que estabas ocultando algo-la regañó Jasper con dulzura.

-Edward... yo...-me miró dubitativa pero al final me abrió su mente. En ella vi retazos de imágenes, visiones del futuro. Y en ellas estaba yo.

Solo.

Sentí un nudo en el pecho que me impedía hablar.

-No me perdonará-musité.

-No, de momento-murmuró ella.-Ya sabes, puede cambiar de idea.

La sensación de desolación fue brutal. Hasta ahora había mantenido la esperanza de que Bella, la que el destino había elegido como mi compañera para siempre, me perdonara. Pero yo volvía a aparecer en las visiones de Alice, cosa que no había pasado desde que ella y yo estábamos juntos.

Se había terminado. Y Bella no era una persona que cambiara de idea con facilidad una vez tomaba una decisión. Lo sabía bien. La había perdido y mi vida no volvería a ser como antes de conocerla. Porque con ella había sabido lo que era estar enamorado y vivir por y para alguien.

De inmediato percibí las oleadas de calma que Jasper me enviaba intentando contrarrestar la angustia que estaba desgarrándome por dentro. Alice se acercó a mí.

-Edward... por favor. No. Tú ahora no. Los dos sois un par de cabezotas. Tenéis que daros un tiempo, sólo es eso. Por dios, jamás he visto una pareja que se compenetrara tanto como vosotros dos - se puso de puntillas, me tomó ambos hombros y me zarandeó con suavidad. La enana tenía una fuerza desproporcionada.

-Alice tiene razón-declaró Jasper.- Cuando la intensidad de su ira disminuya, recordará lo que siente por ti, estoy seguro.

-No lo sé... eso decís todos pero jamás la había visto tan furiosa. Y tiene motivos.

-Hasta ahora estaba rechazando el cambio, su nueva vida, nacida gracias a ti, o... por tu culpa. Empieza a abrirse a ello, pero sigue furiosa contigo por arrebatarle su humanidad...-el tono de Jasper era un tanto agrio, y me encogí levemente por lo inesperado.- Disculpa, Edward... quería decir esto, pero no tan rudamente. Lo que vengo a decir es que Bella necesita tiempo, para aclimatarse a su nuevo estado, controlar su don, ver cuándo podrá convivir con humanos... y, si tiene suerte, zanjar las cuestiones que tenía pendientes de su vida humana. Y necesita hacerlo sin ti, comenzar esta nueva vida de forma independiente. Cuando lo haga, cuando haya resuelto todo, cuando se sienta cómoda en su nueva piel... te echará de menos, y volverá.

-¿Y si no es así? ¿Y si no puede resolver nada?¿Y si he matado lo que sentía por mí? ¿Y si no me echa de menos? -murmuré, intentando disimular mi desolación ante la idea.

-Será así, hermano-Alice me miró con intensidad.-Lo sé. No puede ser de otra manera.

Sus palabras fueron un leve bálsamo, pero me empeñé en creerlas, como había creído las de Esme días antes.

.

BPOV

El río que pasaba cercano a la casa Cullen bajaba con toda la fuerza del deshielo. Me gustaba sentarme en la orilla y mojar mis piernas en él. Jamás había soportado el agua helada, pero ahora disfrutaba como una niña de todas las nuevas sensaciones que mis sentidos me proporcionaban. Fijé la mirada en las montañas que había en la lejanía, las cúspides cubiertas por nieve, y me maravillé por enésima vez con la mezcla de colores del paisaje, con los distintos aromas que me llegaban...

Sentía como si le faltase algo a mi cuerpo, como si estuviera incompleta. Edward. Tan sólo pensar su nombre ya dolía. Y mucho, demasiado. Había perdido al Edward en el que confiaba, y el que había alejado de mí era un extraño. No deseaba pensar en él, y durante mis horas de eterna vigilia fui construyendo un muro alrededor del vacío que sentía en mi pecho, de todos los recuerdos donde aún vivía el Edward que amaba.

No podía permitirme pensar en él. Dolía demasiado, como abrir una úlcera. Ahora no tenía otro consuelo que la esperanza de ayudar a Daniel, y algún día ponerme en contacto con mis padres y con Angela.

Paralelamente a mi traslado a Denali en ambulancia, Jasper había solucionado con su competencia habitual la cuestión de mi baja laboral. En el hospital Infantil de Seattle tenían la mínima información indispensable: que necesitaba reposo. Pero tenía que darle algo más de información a James cuando me llamó al cabo de unos días o esa falta de noticias haría que se preocupara y entonces decidiera hablar con mi padre. Cuando me llamó para interesarse por mi salud le informé de había tenido un atropello pero que estaba recuperándome muy bien, que estaba bien cuidada por familiares de Edward, y le hice prometer que si eventualmente hablaba con mis padres no les explicaría nada de lo que había sucedido. Me encontraba bien y no deseaba hacerles sufrir innecesariamente, ya que vivíamos lejos y lo mío no había sido grave. Lo mismo le dije respecto a Emily y mis demás compañeros de Forks.

Me prometió que guardaría el secreto, aunque pareció reticente en lo de no informar a mis padres, pero sabía que era un hombre de palabra.

No sabía qué haría más adelante, pero de momento por unos días la mentira me protegería. Odiaba hacerlo, pero era necesario. Tenía que ir paso a paso.

Los Cullen habían intentado reiniciar su vida a petición mía. Me sentía horriblemente mal de que todos estuvieran pendientes de mí e insistí que si querían hacerme sentir mejor lo que tenían que hacer era volver a sus vidas normales. Tuvieron una reunión y al final de esta decidieron que Carlisle, Emmet y Rosalie volverían al trabajo, pero Esme, Alice y Jasper, cuyo trabajo no era obligadamente presencial, se quedarían conmigo.

Ésa fue una solución que sí pude aceptar y me proporcionó consuelo. Sobre todo en cuanto a Jasper. Era el Cullen que más había tardado en conocer, pero de alguna forma me sentía en paz junto a él.

-¿Cómo te encuentras para salir a cazar por primera vez, Bella?-la suave voz de Jasper sonó a mis espaldas mucho antes de que él apareciera a mi lado.

Todos los Cullen me avisaban con tiempo de su presencia. Ninguno quería correr el riesgo de que reaccionara mal a alguna sorpresa, aunque de momento no había dado señales de ser una vampira especialmente agresiva.

Salvo en la discusión con Edward.

El sólo pensamiento de ir a cazar me deprimió profundamente. Por mi mente pasaron flashes de la vez que Edward y yo habíamos hecho el amor de forma salvaje en aquel prado. No. Volví a construir el frágil muro alrededor. Ni siquiera era capaz de volver a mirarme en el espejo, aunque mi nueva familia insistía en que mis ojos estaban cada vez menos rojizos. Temía no reconocer a la extraña que había al otro lado, como la primera vez. Y hasta ahora me había estado alimentando de la sangre que Carlisle conseguía para mí.

Con cierta ironía pensé que era una especie de vampira sedentaria. Hasta ahora había estado disfrutando de algunas características de mi nuevo estado y reprimiendo otras, y me aterrorizaba dar rienda suelta a los impulsos del ser en el que me había transformado. Jamás había tolerado la carne poco hecha, y ahora me veía abocada a cazar animales vivos.

Jasper se sentó a mi lado en cuclillas, y escuché a Alice acercándose.

-Vamos, Bella. Sólo inténtalo. No he conocido a ningún vampiro, vegetariano o no, que no disfrute con la caza.

-Parece que realmente puedas leer mis emociones-curvé ligeramente los labios, mirando por encima de mi hombro para ver a Alice quien se acercaba vestida con un vaporoso y primaveral vestido que le llegaba por las rodillas.- ¿Vas a ir a cazar así?

-¿Por qué no? Es de lo más cómodo-hizo un mohín gracioso.-Venga, anímate.

-No sé ni por dónde empezar-negué, insegura.

-Pues saca los colmillos -sugirió la menuda vampira, como si hablara con un niño.

-¿Qué?

-Los colmillos. Que los saques. ¿Nunca has visto los de Edward?... perdona -se tapó la boca con una mano, avergonzada, al percatarse de mi cambio de expresión.

-No, nunca...-ignoré el comentario.- ¿Cómo lo hago?

-Pues igual que levantas una pierna. Queriéndolo- Alice alzó las cejas con más cara de duendecillo que nunca.

-No tienes madera de profesora, amor- dijo Jasper.- ¿Me permites, Bella? Sonríe -acercó su dedo índice a mi boca y tocó dos zonas de mis encías.-Están aquí, ocultos. Cuando van a salir se nota como un cosquilleo en esa zona.

-Entonces es eso lo que noto cuando bebo la sangre...- Ambos asintieron.

Me toqué uno de los puntos donde había tocado Jasper y recordé el momento en que había bebido la sangre por primera vez, cuando sentí aquella sed mortal. Sentí un cosquilleo y me concentré en él. Me asusté yo misma cuando sentí algo muy afilado rozando mi piel.

-¡Bravo! ¿Lo ves? Todo es instintivo, aunque con un poco de ayuda las cosas son más fáciles.

Yo estaba fascinada. De pronto me acometió una sensación de sed intensa, como si esos recién descubiertos apéndices me exigieran ser utilizados. No pasaron dos segundos y ya había tomado una decisión.

-Bien... enseñadme a alimentarme por mi misma. No quiero depender toda la eternidad de la sangre del frigorífico -me puse en pie de un salto.

-Esa lleva conservantes... Cuando pruebes la natural no vas a querer volverla a probar – aseguró Alice.

.

.

-La próxima vez te dejaré el oso para ti, Bella- Jasper me dio unos golpecitos de consuelo en la espalda, con sorna.

-Será si yo te dejo que me lo dejes...Bueno, ya me entiendes-repliqué indignada.

-Desde luego, sois como niños-bufó Alice.

-Veo que ha ido bien la sesión de caza.

Esme estaba sentada en uno de los sofás del comedor y nos miró entrar con expresión sonriente. Enfrente de ella estaba sentada una pareja de vampiros de cabello negro y tez algo más oscura que los Cullen, y me observaban atentamente.- Bella, creo que no conoces a estos amigos. Eleazar, Carmen, esta es Bella. Bella, estos son Carmen y Eleazar, los vecinos de quien has oído hablar.

Los citados vampiros se incorporaron, hicieron una pequeña reverencia de reconocimiento en mi dirección y se acercaron a mí, tendiéndome la mano. Acepté el saludo y sonreí, había oído hablar de ambos. Eleazar era un vampiro que vivía por la zona con su mujer. Tenían una hija, Tanya, que en la actualidad vivía con su pareja, Alec, en otra zona del mundo. Nadie me lo había dicho de forma abierta, pero por el tono de voz que usaban los Cullen cuando hablaban de ella sabía que había tenido algo que ver con Edward. Quizá fuera la relación larga de la que me habló una vez. Agité la cabeza sacudiendo esas ideas de mi cabeza. Eso ya no importaba.

Pero mi buen ánimo se había disipado por completo.

Ambos fueron muy agradables. Me resultaba grato conocer a otros vampiros que no fueran los Cullen. Aunque eran adorables y se portaban muy bien conmigo, a veces tenía la sensación de vivir en un mundo con sólo unos pocos habitantes de mi especie, y eso me resultaba muy duro. Entonces sentía la soledad llenándome con su vacío, y entendía el valor que le daban los vampiros a su pareja, aunque fuera algo más instintivo que nada.

Maldita sea, ¿es que el rumbo de todos mis pensamientos siempre va a ser el mismo?

-¿Ya has logrado controlar tu don, Bella?-inquirió Eleazar con curiosidad.

-No... todavía no. Lo cierto...-titubeé un poco, pero decidí sincerarme- lo cierto es que me estaba negando a mí misma. Hoy ha sido la primera vez que he salido de caza. Y ni tan siquiera se me ha ocurrido pensar en controlar mi don.

-¿Y cómo ha salido lo de la caza?-preguntó Carmen amablemente.

-Bien-miré a Jasper y Alice, sentados a mi lado y fruncí el ceño exageradamente- me han dejado un alce... había un oso que olía deliciosamente pero me han dicho que era muy pronto para eso.

-Y lo era -sentenció Jasper con una media sonrisa.

-Habrás visto que todo es instintivo... – asentí, dándole la razón a Eleazar. Me dejé llevar, sin pensar, y mi cuerpo lo hizo todo por sí solo. Apenas me había manchado de barro y sangre. Él continuó- Los vampiros tenemos los instintos menos atrofiados que los humanos. Lo mismo sirve en cuanto a controlar tu don. Sólo tienes que intentarlo, sin pensar en ello, sin más. Tu don es muy potente puesto que lo tenías ya de humana y el hecho de ser vampira no hace otra cosa que intensificarlo todavía más.

-Pero tampoco me va a ser muy útil en mi relación con los humanos... cuando la tenga. Tan sólo bloquea el don de los vampiros- reflexioné.

-No creas eso... nuestra vida es muy larga, seguro que te encontrarás con unos cuantos vampiros a lo largo de tu existencia y por desgracia está bien tener una buena protección contra los nuestros, puesto que somos pocos los vampiros vegetarianos, y no siempre les caemos bien a los que siguen la dieta normal. En cuanto a los humanos, estoy seguro de que ese escudo puede protegerte de alguna forma, no conozco a ningún vampiro con un don que sólo afecte a los de su especie. Eres tú la que tiene que descubrir cómo...-su voz se apagó y quedó pensativo.

No se me había ocurrido que mi don sirviera para algo más que para fastidiar a la familia Cullen, como había bromeado Emmet hacía meses. Sería interesante descubrir si podía aprovecharlo en mi relación con los humanos.

Esperaba que pronto se me presentara la oportunidad de probarlo.


Besitos, lectoras. Se os quiere. Hasta el lunes!