Buenos días de domingo/lunes ;-). Os quiero decir una mala noticia y una buena, las dos juntas: la semana del 29 de agosto al 4 de septiembre no hay actu. Os había dicho que podría colgar una, pero en vez de hacer eso he decidido coger ese capítulo y repartirlo entre este y el del jueves, así que ambos serán más largos. O sea, que el de este jueves (o miércoles) será el último capítulo hasta el lunes 5 de septiembre.
Hemos llegado al capítulo 53, y más de 1000 comentarios. Os quería dar las gracias a todas las que seguís por ahí, y esperar que os siga interesando esta historia, y que no os decepcione. Y también de nuevo gracias a P y Maria José, las chicas que cuidan de que este "tocho"sea presentable. Ah, y a S. Meyer por sus personajes.
Respecto al capi previo, soy la primera que reconozco que la reacción de Angela no es de lo más normal, yo habría salido corriendo y no habría parado hasta China si una amiga me muestra que no tiene pulso XDD, pero parto de la base de que Angela no es una chica normal, como la misma Bella dice. Y hoy, como ella se lo merece, tenemos un punto de vista de Angela en la primera parte del capítulo.
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Rocha, gracias por todas tus opiniones ;-) .Me alegro de que te esté gustando. ¡Ya estás al día!
Bienvenida, Roxx Marie, me encantó tu comentario.
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Comentarios del 52:
Luisamarie22 , "no te oculto que extraño a Ed, pero todo tiene su tiempo no?". Así se habla, guapa!
v. cullen, gracias por tu apunte sobre True Blood, como sólo he visto la primera temporada y lo que conozco son los libros no sabía eso. Gracias por tus palabras y besos.
Lia, que te vaya bien en la universidad. Lo de Jake lo sabrás muy pronto.
YoliCullen, gracias por tus palabras. Espero verte pronto.
Cris Cullen Black, muchas gracias por tus palabras ;-)
Gine, creo que al perro le van a dar donde más le duele un día de estos.
I love Edward, Gisselle, gracias por dejarme un review a pesar de tu poco tiempo, pero no te agobies. Lo primero es la universidad.
AnithaPattzCullenPacker, sí, la amistad es muy importante, y Angela es una gran amiga.
PRIGSPE, tú lo has dicho, para Bella era algo necesario desahogarse.
Luna Cullen Masen, no me hagas huelga de hambre, por favor :-*. Gracias por tu comentario.
Kisara Mansen, gracias por tus palabras ;-), es que Angela es ideal... poca gente hay como ella.
Mentxu Masen Cullen, es importante tener a alguien con quien hablar, verdad?
SalyLuna, lo de los padres de Bella vendrá después de la reconciliación, te lo adelanto (no es mucho spoiler ;-))
Mlopez, me encantaron tus palabras, y las valoro aún más por venir de alguien que también escribe. Un besazo, nena.
lizco2, pronto, pronto, sólo ten un poquito más de paciencia, lectora ;-). Y gracias.
bellaliz, así se habla, sí.
Anaidam, loquita, eres un cielo y me encanta que se te vaya la olla comentando, jajaja.
Pegn, "...¡QUEREMOS LEER LA BRONCA ENTRE ÁNGELA Y JACOBBBBBBBBB! SÍIIIIIIIIII..." pero si tú tienes primicia, no te quejes :-P.
alexpattinson, es que yo he leído los libros pero de la serie sólo he visto la primera temporada. Gracias!
Ely Cullen M, yo también quiero el reencuentro.
Nurymisu, yo también los extraño. Pero creo que vuestra paciencia se verá recompensada. Por cierto, algún día quedamos a tomar un café? Jajaja, tiene narices que trabajemos tan cerca una de la otra. Lo digo en serio (lo del café), eh?
Capítulo 53
Angela POV
El aire fresco de las últimas horas de la tarde me hizo mucho bien. Aquel molesto olor dulzón que había en casa de Bella... casi había terminado acostumbrándome a él, pero ahora al salir al aire libre lo agradecía muchísimo. Mi mente se sintió más despejada y mi cuerpo más fuerte.
En mi cabeza rondaban las palabras que había pronunciado mi amiga justo antes de despedirnos.
No creas que ni yo ni ninguno de los Cullen sería capaz de hacer daño a nadie... por favor.
¿Temía mi amiga que Jacob me hiciera cambiar de idea respecto a ella? De algo estaba segura: Jake sabía lo de los Cullen ¿o eran paranoias mías? Agité la cabeza, sacudiéndome esos pensamientos. Iba a volverme loca.
Me había sentido un poco culpable investigando el paradero de mi amiga sin decirle nada a Jacob, pero dada la mal disimulada satisfacción que tuvo cuando Bella desapareció de mi vida pensé que era mejor no decirle nada hasta no no encontrarla. Al fin y al cabo, no hacía nada malo.
No podía ir a casa todavía. Negándome en un primer momento a darle vueltas a lo que había estado escuchando las últimas horas tomé el primer autobús que pasó cerca de mí y montada en él di vueltas por la ciudad sin saber a dónde iba. Me negué a pensar hasta que por fin las ideas bulleron tanto en mi cabeza que me dio la sensación de tener una olla a presión a punto de explotar. Necesitaba poner orden en mi mente, o por lo menos intentarlo. Por fin divisé uno de los enormes parques públicos que tenía la ciudad y le di al botón de parada.
A aquellas horas y sin inmediata amenaza de lluvia el parque estaba atestado de gente: niños jugando, corredores de jogging, parejas paseando de la mano... caminé y caminé hasta que me sentí cansada. Entonces me senté en el primer banco que encontré vacío y, por fin, me dejé llevar por mis pensamientos.
No puede ser. Jacob no tuvo nada que ver con que Bella se marchara. Fue lo primero que me dije. Porque en este momento era lo que más ansiaba creer.
Las confesiones de mi amiga vistas desde este nuevo ambiente parecían un mal sueño producido por un empacho de dulces, pero había sido real. Bajando en el ascensor de su casa había advertido unas pequeñas gotas de sangre en mi hombro izquierdo, prueba de que no había alucinado.
¿Era posible eso? ¿Qué explicación científica había? ¿Las leyendas podían llegar a ser reales? ¿Cuánto de lo que creemos fantasías y cuentos para asustar niños tiene una base real? No tenía explicación para todo eso, pero... no me importaba. Era mi amiga, con otro aspecto, su cuerpo funcionaba de forma distinta, pero era ella. Lo sabía, estaba convencida en cuerpo y alma. Seguía siendo la Bella se siempre. Si me hubiera querido hacer daño lo podría haber hecho fácilmente.
¿Y si ella está equivocada y no tiene tanto autocontrol?
Eso preguntaba mi parte más racional y suspicaz. Más bien me lo gritaba. Bueno, también podía haber sido una psicópata y haberme hecho pedacitos la primera noche que pasamos juntas en mi casa. Entonces confié en ella. Por qué no iba a hacerlo ahora... ¿Porque seguía una dieta distinta la mía?
Porque bebe sangre, tonta. Porque te puede dejar seca en un instante y ni te darías cuenta. Porque llevas a una vida dentro y debes cuidarla.
Vale, mi parte racional, que curiosamente tenía una voz parecida al la de mi novio, me lo estaba poniendo difícil. Pero yo no había sido una persona que se dejara llevar por lo racional. Confiaba en mi instinto, antes que nada. Y este me avisó de que Bella Swan iba a ser una buena amiga en cuanto la conocí. Y ahora me decía que podía confiar en ella. Igual que sabía que podía confiar en Edward a pesar de las palabras que Jacob tenía siempre en contra de él. Había visto lo que hacía, cómo trabajaba... ¿por qué me iba a dejar llevar por un prejuicio? Si a él lo había considerado casi un amigo, dentro de lo cerrado que era (y ahora comprendía por qué)... ¿por qué a ella, que siempre había sido amiga mía, iba ahora a rechazarla?
Entonces me estremecí de dolor recordando lo hundida que estaba Bella por dentro y todo su esfuerzo por no aparentarlo. La había dejado desahogarse sin decir nada porque no era el momento, pero de una cosa estaba segura: iba a conseguir que esa cabezota de mi amiga hablara con el hombre a quien amaba más que a nada ni nadie en el mundo. Jamás había conocido una pareja que estuviera tan destinada a pertenecerse mutuamente como ellos dos. Quizá podría intentar localizar a Edward... no, eso no sería buena idea. No lo haría a espaldas de ella.
Bella me había explicado todo lo que había pasado alrededor de su cambio. Edward había sido egoísta, cierto, pero actuó movido por el pánico a perder al ser amado. Mi amiga se había dejado llevar por la ira, y ahora se arrepentía de haber hablado así a su sobreprotector enamorado, aunque seguía desengañada con su comportamiento. Suspiré. Por desgracia Edward y Jacob tenían más cosas en común de lo que querrían admitir jamás. Prefería no pensar en qué habría hecho Jake de estar nosotros dos en el lugar de Bells y Edward. Prefería no pensarlo, porque imaginaba la respuesta.
Pero Jacob no tuvo nada que ver en que Bella se marchara, me repetí.
Pensar en Jake me hizo mirar el reloj y luego al cada vez más oscuro cielo de Seattle. Era tarde... Dentro de poco mi novio terminaría su turno en Urgencias del Northwest y se dirigiría a casa. Miré de nuevo a mi alrededor, a toda esa gente que vivía ignorante de la realidad paralela... vampiros... ¿quién lo habría pensado? Sacudí la cabeza con gesto incrédulo y tuve que volver a mirar mi hombro manchado para cerciorarme de que no había sido un sueño.
Pero aún había muchas cosas que Bella no me había contado, y una buena parte de ellas tenían que ver con mi novio. Mi corazón se encogió, intuyendo que lo que iba a escuchar no me iba a ser agradable. Pero iba a saber la verdad con todas sus consecuencias, me dije con determinación.
Me levanté y desanduve mis pasos, volviendo hacia la parada del autobús.
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Escuché las llaves de la puerta cuando estaba sacando las hamburguesas de la plancha. Las coloqué en un plato y las acompañé con ensalada, sin parar de darle vueltas a cómo iba a iniciar la conversación con Jake.
-Buenas tardes, mi preciosa niña-los cálidos brazos de Jake enlazaron mi cintura desde atrás y depositó un beso en la curva de mi cuello.
De inmediato se apartó hacia atrás, jadeando.
Me giré y lo miré de frente. Apoyado contra la pared opuesta, estaba aterrorizado, y abría la boca como queriendo pronunciar unas palabras que no salían de su garganta.
Inspiré y espiré con profundidad y lentitud. Tenía que mantener la calma.
Jacob no tuvo nada que ver, me repetí por enésima vez, como si así consiguiera que se hiciera real.
-¿Sucede algo, cariño? ¿Te encuentras bien?- con los párpados entrecerrados observé cada uno de sus gestos, de sus movimientos. Él lo sabía, pero... ¿cómo?
Pasaron minutos enteros hasta que Jacob pudo recuperar la suficiente compostura como para poder hablar. Me sentí inquieta mientras esperaba, pero no quería forzar la situación. Era evidente que me había estado mintiendo, y sólo deseaba que tuviera una buena razón, una muy convincente, para ello. Esperé, apoyada contra la encimera, repitiéndome mi particular mantra, sin embargo cada vez más descreída.
Él me miraba intensamente a los ojos, sondeándome. Por fin habló.
-¿A quién has visto?- murmuró tan bajo que casi era inaudible.
Vaya, directo al grano, así era mi Jake. Yo no iba a ser menos. No éramos de andar con rodeos, ni él ni yo. O sí...
-¿Por qué crees que he visto a alguien? Y dime la verdad -le miré fijamente.
Frunció el ceño. Me observó como si mi pregunta tuviera alguna intención oculta, hasta que por fin se dio cuenta de que quería saberlo de veras. Exhaló y dejó caer los hombros con gesto de derrota.
-Por tu olor. Hueles a ellos. ¿A quién has visto?-repitió, inquieto.
El olor.
De pronto un relámpago iluminó mi mente. El olor.
-¿Tú... los... los hueles? ¿Huelen distintos sólo para ti? -pregunté sin dar nombre aún a los seres de quien hablábamos.
-Para mí, y para cualquiera que lleve genes quileute -preguntó, alerta. Cualquiera que lleve genes quileute... y que lleve un hijo quileute dentro de sí.- Dime... ¿te han hecho daño?- me preguntó con preocupación, acercándose a mí, mirándome de arriba abajo, y poniendo sus manos en mis hombros.
Ese comentario me enfureció. Le aparté bruscamente y me alejé de él.
-¡No me cambies de tema, Jacob Black! ¿Quiénes me tienen que hacer daño? –salí de la cocina como una exhalación. Comenzaba a sentirme demasiado ofuscada, y tenía que poner distancia con él.
-¿Quieres que les ponga nombre? ¿Lo quieres? Está bien –se acercó a mí lentamente, como si yo fuera un animal peligroso- Vampiros... Monstruos... Chupasangres... ¿Alguno más? -recitó las palabras con lentitud, mirándome de hito en hito.
-No son monstruos para mí. No ellos-agité la cabeza.
-¿A-quién-has-visto?-Jake me clavó los ojos, entre desesperado y furioso.
-He visto a Bella- repuse, aguantándole la mirada.
Se tensó y exhaló con fuerza, aumentando -aunque eso habría parecido imposible- su expresión de horror.
-¿Se ha acercado a ti? ¿Es su olor el que tienes encima? -siseó, los ojos saliéndose de las órbitas.
-Supongo que sí -lo miré desafiante.
-Es... ¿es una de ellos? ¿Y se ha atrevido a acercarse a ti? -la mueca de pánico deformó su cara.
-Yo me he acercado a ella-me miró sin comprender.-He estado investigando, y la he encontrado en el piso de Edward Cullen.
-¿Qué? ¿Has estado haciendo eso a... mis espaldas?-rugió dolido.
-¿A tus espaldas? ¡Dime que has hecho tú a mis espaldas!-grité más que él.
Jamás nos habíamos hablado así, y ambos nos miramos durante unos instantes, el tiempo congelado a nuestro alrededor, conscientes de que este momento era un antes y un después de nuestra relación. Sentí movimiento en mi vientre y me lo acaricié con suavidad, inspirando y espirando profundamente, intentando calmarme, mientras aguardaba su respuesta.
-¿Qué quieres decir con eso?-inquirió con expresión súbitamente cautelosa.
-La pregunta es ¿tuviste algo que ver con que Bella desapareciera de un día para otro?-suavicé la voz lo más que pude, pero sentía la tensión en cada una de las palabras que pronunciaba.
Su cara cambió de la cautela a la duda y por fin sus atractivos rasgos se endurecieron, hasta adoptar una expresión fría que jamás le había visto.
-Sí-murmuró.
Parpadeé varias veces intentando procesar sin éxito el significado de esas dos letras. Jake me contemplaba, su cara un océano de diferentes expresiones hasta que volvió a aparecer el hombre a quien amaba, dulce, preocupado.
-Son vampiros, Angela. ¿No te das cuenta? ¿Crees que la sangre de animal les sacia como la humana? Viven contra corriente, contra sus propios instintos, y eso, por más bondad que derrochen, por más entregados a servir a la humanidad que sean... eso tiene que salir a flote alguna vez en su larga vida.¿Y si eso sucede cuando están contigo, o con un ser querido? Piénsalo bien. Ella le dejó beber de sí misma, amor- abrí los ojos como platos y jadeé al escuchar eso, mientras en la cara de Jacob el asco deformó su semblante- sí, tu amiga dejó que su novio le clavara los colmillos ¿y si, como un ex alcohólico, él hubiera decidido a partir de ahí que ya bastaba de hacer dieta?
-No, no, ¡no!-negué varias veces con la cabeza- Edward no haría eso... ni Bella. ¡NO! -una punzada de dolor me atravesó al darme cuenta de que él estaba consiguiendo sembrar la duda en mi pecho, y reaccioné con rabia.- ¿Cómo te atreviste a alejar a mi amiga de mí, y en un momento en que la necesitaba de veras? ¿Cómo pudiste manipular la situación sin contar conmigo, sin explicarme nada?
-Lo siento, pero temí que no reaccionaras bien.
-¿Reaccionar bien habría sido obedecerte, sin cuestionar nada?-mordí con saña.-Tú te basas en un prejuicio para comportarte así, Jake. ¿Por qué he de darte la razón?
-¡Porque si la tengo y no me haces caso, tú y mi hijo acabaríais muertos!-devolvió el golpe- ¡No es un juego, Angela!
-No tenías derecho, Jake-negué con la cabeza.
-¿Ves por qué lo hice?-se acercó a mí mirándome con intensidad- No lo comprendes, no te haces a la idea de lo peligrosos que son. Tu amistad por Bella te ciega y sin darte cuenta te meterás en la boca del lobo. No vuelvas a verla, Ang- pronunció con suavidad pero en un tono que no admitía discusión. Y eso fue lo peor que podía haber hecho. No sólo me había engañado sino que prácticamente me estaba ordenando que no viera más a mi mejor amiga.
Jamás me habría imaginado que Jake se comportara así. Me decepcionó, y eso fue peor que la ira. Me volteé y me marché hacia nuestra habitación, abriendo el armario y sacando la bolsa de viaje.
-No serás capaz- su tono de incredulidad me sonó lejano, aunque sabía que estaba justo detrás de mí.
Ignorándole, metí toda la ropa que pude en la bolsa, calzado, y me dirigí hacia el baño para recoger el neceser.
-Angela... ¿dónde vas a ir? Por favor, hablemos - mi corazón se hundió al escuchar esas palabras, ese tono de voz... las lágrimas comenzaron a deslizarse por mi cara, amargas y al mismo tiempo liberadoras.
No podía quedarme con él. No ahora, después de lo que había hecho. Sabía que había sido por un buen fin, pero no me gustaban los medios que había usado, ni su actitud. No había confiado en mí, no me había tratado como a una adulta responsable sino como a una criatura a la que se le tapan los ojos ante una escena de miedo de una película para que luego no tenga pesadillas. Y ahora estaba dándome órdenes.
Me sequé los ojos con el dorso de la mano, mientras metía todo lo necesario en mi neceser. Me dirigí de nuevo a la habitación seguida por Jake, quien parecía no encontrar las palabras adecuadas que decir.
-¿No quieres hablar?-musitó por fin.
-¿Ahora quieres hablar?-cerré la maleta, sintiendo mi corazón encogiéndose.-Es demasiado tarde.
Tomé una chaqueta y me dirigí hacia la puerta de casa.
-¡Angela! ¿Dónde vas a ir?-repitió.-Tengo derecho a saberlo, llevas una criatura mía dentro de ti.
Exhalé y me viré, con una mano en el pomo de la puerta y la otra en la maleta.
-A casa de Bella.
-¡No!-rugió, asustándome.-¡Estás loca!¡No puedes hacer eso! Por dios, Angela, es una neófita, no es como los Cullen, ¡los vampiros nuevos carecen de autocontrol!- gritó.
Me aferró el brazo con fuerza, mientras sujetaba la maleta. Entonces lo miré con algo que jamás había experimentado con él. Miedo. Y él lo leyó en mis ojos, porque retiró su mano como si mi piel, o mis ojos, hubieran descargado una corriente eléctrica.
Su expresión cambió y parecía de pronto tan hundido... derrotado.
-Si Bella no tuviera autocontrol, esta conversación de ahora no habría sido posible -repuse en tono monocorde.
-No, por favor -su voz suplicante me debilitó, pero su mano continuaba apoyada en la puerta, impidiendo que la abriera.-Por favor, Angela. No puedo perderte. No puedo perderos- me abrazó con fuerza.
Mi cuerpo quedó laxo, mis brazos no se alzaron para corresponder a su gesto. Estaba tan decepcionada, dolida, furiosa, que sólo quería alejarme de él. Necesitaba el apoyo de Bella. Y demostrarle a él que sus prejuicios eran eso, y no verdades. Cuando me soltó volví a coger la bolsa de viaje y aferré el pomo de la puerta. Su mano se movió rápida para sujetar mi muñeca.
-Jacob Black, si quieres volver a verme quita esa mano de ahí-dije en un susurro, porque apenas tenía voz.
Esta vez separó su mano de la mía, lentamente.
Abrí la puerta y me deslicé hacia el rellano, sin poder mirar atrás.
-Te llamaré, Jacob.
BPOV
-Vamos, Daniel... la verdura también es comida -indiqué al pequeño con voz paciente.- Hay que comer de todo si quieres crecer.
-No me gusta-hizo un puchero.
¿Serían imaginaciones mías o cada vez le salían mejor? ¿Estaría tomando lecciones de su tía Alice? Miré a esta, sentada en el sofá ojeando una revista de moda, y ella puso los ojos en blanco.
-En serio, Bella. Tendrás que cambiar de argumentos, ¿no ves que esos no funcionan?
Abrí la boca para contestarle a la experta en niños cuando mi móvil sonó y me asusté sin saber por qué. Quizá era porque estaba acostumbrada a que prácticamente sólo me llamaran mis padres y esta hora no era la habitual.
-Cómetela-le dije a Daniel con una última mirada seria antes de ir a coger el móvil.
¿Una llamada de Angela? Le di a la tecla de contestar sintiéndome más angustiada. Eran cerca de las diez de la noche, Alice y Daniel habían llegado muy tarde de su jornada turística- Ang, ¿estás bien?
-¿Puedo ir a tu casa a pasar la noche?-su voz sonó llorosa y se oía el ruido del tráfico.
-¡Claro!-no necesité pensar- ¿Dónde estás? Voy a buscarte.
-No, no... ¡taxi! Ya he parado a uno, voy para allá.
Oh, dios. ¿Qué habría pasado?
-¿Problemas?-Alice me miraba con interés.
-Supongo... ¿recuerdas lo que te he explicado antes de mi amiga?-ella asintió- eeh... ¿te molesta que tengamos una huésped?
-No... –sonrió y se levantó del sofá, sentándose al lado de Daniel.-Y creo que a ti te irá bien.
-Eres un cielo-repuse con alivio.
-Lo sé-compuso su cara de duendecillo petulante.
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Al abrir la puerta mi amiga se echó en mis brazos con la fuerza de una manada de búfalos. Olí la sal de sus lágrimas.
-¿Qué ha pasado?-inquirí, imaginando la respuesta.
-He tenido una pelea con Jake. No podía quedarme en casa con él- hipó.
-Pero... ¿le has dejado?-musité, cerrando la puerta del piso sin soltarla.
Me dolía pensar eso. Con excepción de sus prejuicios en el tema de los vampiros y su tendencia a la sobreprotección, Jacob era la pareja ideal de Angela. De eso estaba segura. Y ella llevaba un hijo de ambos en su vientre.
-No... no. Aunque no sé si él me dejará, te aseguro que no le ha hecho nada feliz que viniera aquí-repuso, y yo exhalé con fuerza.
-¿Se lo has dicho?
Su teléfono comenzó a sonar y sin mirar siquiera quien era colgó y lo desconectó.
-¡Ya basta!-no supe si me lo decía a mí o al teléfono- ¡Claro que se lo he dicho! Ya está bien de secretos, ¿no crees?-rezongó indignada.
-Y él sabe...-no pude terminar.
-Lo sabe, Bella. Pero no porque le dijera nada... él me olió-exhalé y mis hombros se hundieron mientras procesaba la información.
-Sí... pero ahora debe estar...ni me lo imagino cómo debe estar-cabeceé.
Me separé un poco de ella y la miré a la cara. Sus párpados estaban hinchados, la cara descompuesta, y había un velo de amargura que empañaba el brillo de sus ojos negros.
-Bella... he sido incapaz de quedarme más tiempo con él. Podría haberle dicho cosas de las que me habría arrepentido, y además, quiero demostrarle que lo suyo son prejuicios. Lo que me gustaría saber es cómo te convenció para que te alejaras.
Exhalé con fuerza. Al parecer, Jake no había tenido tiempo de explicarle toda la verdad a su novia: las leyendas quileute, los hombres lobo, su reacción cuando olió que Edward había bebido sangre humana... el vínculo de sangre. Maldito seas Jacob Black si te crees que te voy a ahorrar trabajo. Sí, eso debía explicárselo él, cuando las cosas se calmaran un poco entre ellos.
-Ven, vamos a sentarnos en el sofá. Alice está arriba acostando a Daniel. Mañana te lo presentaré.
De pronto su cara se torció en una expresión de pena.
-Creo que me he precipitado viniendo aquí. No tengo derecho a molestarte. Ya tienes bastante con el niño, y no quiero que los Cullen se molesten conmigo.
-¿El embarazo te ha secado todas las neuronas?-Alcé una ceja mientras ella sonreía débilmente.-Vamos, al sofá-la tomé de la mano y se dejó hacer.- ¿Has cenado?
-No...
-Ha sobrado bastante pasta de la cena de Daniel: macarrones con verduras, aunque él preferiría macarrones a secas.
-Eso será perfecto-se levantó para seguirme a la cocina.
-Quédate en el sofá, Ang.
-¿Y si viene Alice?-pareció muy tímida de repente- Me quedaré sola con ella y... los Cullen me dan mucho respeto.
-¿Miedo no?-quise asegurarme.
-No, miedo no. Sólo me imponen. Siempre ha sido así, menos con... bueno, con Edward. Bueno, no te negaré que ahora que sé la verdad, me imponen más -sonrió avergonzada.
-Ya. No serías humana si no fuera así. Pues ven.
Alice apareció en la puerta de la cocina mientras yo sacaba el contenido del microondas para servirle un plato a mi amiga.
-¡Hola! ¿Angela, verdad? Soy Alice, creo que ya nos hemos visto alguna vez por el hospital de Forks -sonrió de forma encantadora.
-Sí, en Urgencias - mi amiga asintió tímidamente y se levantó para saludarla.
Vi que Alice dudaba si plantarle dos besos como hacía conmigo, pero debió decidir que igual asustaría a mi amiga y se contuvo, dándole en cambio la mano.
-Siento molestaros, Alice. Sólo me quedaré esta noche y mañana ya veré lo que hago.
Alice se me quedó mirando confusa, y yo meneé la cabeza.
-No la escuches. Cerca del tercer trimestre las neuronas funcionan peor -repuse con una expresión muy seria. Mi amiga humana puso los ojos en blanco.-En serio, Ang. Ya hemos hablado antes de que vinieras. Puedes quedarte aquí el tiempo que quieras. –Cogí el plato, cubiertos y me los llevé hacia el comedor.-El único problema que veo es Jake- sentencié, dejando todo sobre la mesa.
Me preocupé. Jake había sido capaz de amenazarme con romper el viejo tratado de los indios con los vampiros sólo por un temor. ¿De qué no sería capaz ahora que sabía que yo era vampira neófita y Angela estaba conmigo? Y eso sin saber que Jasper y Alice estaban conmigo. Dios, dios, no podía guardarlo para mí misma. Esto podría ser un problema. De ninguna forma estaba dispuesta a dejar a mi amiga en la estacada, pero también tenía que pensar en los Cullen, y en Daniel. Era hora de hablarlo todo.
-Bueno, creo que os dejaré solas-dijo Alice con su musical voz.
-Alice-torcí el gesto.-Antes quería contarle algo a Ang y quisiera que tú también escucharas.
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Cuando hube terminado no habría sabido decir quién estaba más en shock de las dos, si Ang o Alice. Realmente el "alien" que llevaba mi amiga dentro, como ella llamaba al desfibrilador, era de buena calidad, porque hoy estaba soportando pruebas muy duras. El ritmo cardiaco de mi amiga se había alterado mucho y muchas veces durante mi explicación.
Aunque el shock era por motivos distintos... A Alice lo que le resultaba difícil de tragar era que Jacob hubiera osado pensar en romper el tratado. Para los Cullen y los indios era algo casi sagrado.
-A ver si lo he entendido-la habitualmente serena voz de Ang era temblorosa por la ira y la confusión -Jacob te amenazó con romper de forma unilateral un tratado que su pueblo tiene firmado con unos...vampiros que no se alimentan de seres humanos.
-Vegetarianos es más corto-la interrumpí y me miró con furia.- Perdón-musité contrita.
-Está bien, con unos vampiros vegetarianos. Y te amenazó porque creía que si estabas conmigo me ponías en peligro por varias razones... –fue alzando sucesivamente los dedos según iba sumando- una, porque Ed había bebido de ti y pensaba que podía darle por saltarse la dieta conmigo. Otra, porque pensaba que Ed podía convertirte en cualquier momento ya que compartís un supuesto vínculo de sangre y eso me haría peligrar. Y la última-su voz se volvió más aguda- ¿porque temía convertirse en un hombre lobo?
-Y también temía por si tu embarazo se veía afectado...-le recordé.-Al fin y al cabo está claro que tu bebé lleva los genes de su padre, ya ves lo que te molesta nuestro olor, y hasta ahora eso no había pasado.
Angela estaba haciendo un titánico esfuerzo por mantener la calma; respiró profunda y lentamente varias veces, permaneciendo en silencio durante un largo, largo rato.
-Bueno, creo que ahora sólo falta que aparezca Darth Vader y me diga que él es mi padre-dijo muy seria.
La miré, preocupada por su salud mental, pero vi que estaba usando el humor para disminuir un poco la tensión que sentía. Sonrió con tristeza.
-Pero eso sólo pasa cuando hay cerca vampiros que beben sangre humana-quiso asegurarse.
-Exacto.
-¿Y entonces se puede saber por qué mierda Jake hizo lo que hizo? ¡No lo comprendo!-se levantó y echó a andar por la habitación.
Yo tampoco, pensé, pero decidí echarle un cable al padre del hijo de mi amiga.
-Ang, él creía que te protegía.
-¡A la mierda los machos sobreprotectores!
La miré asombrada. Tenía carácter pero jamás la había visto así.
-¿Tú no dices nada, Ali?-inquirí, y esta se encogió de hombros.
-Qué queréis que diga...-centró sus ojos miel en mí- Bella, creo que hiciste mal en callarte todo eso del chantaje y no explicarlo, ya no a Edward, sino a nadie de la familia... no te concernía sólo a ti.
Bajé los ojos y me mordí el labio, avergonzada.
-Creía que... me daba miedo que Jake cumpliera su amenaza.
-Y querías salvar al mundo tú sola-dijo Angela con suavidad- Y luego hablas de sobreprotección.
-¡Lo siento! Pero te repito que iba a contártelo todo cuando...-mi voz se apagó.
-No te preocupes, sé que lo hiciste pensando que era lo mejor. Lo que me enfurece de veras es la actitud de Jacob-frunció el ceño al pronunciar el nombre. Mejor ira que tristeza, pensé.
-Parece que Jake ya está empezando a recibir su castigo. Pero tenemos que asegurarnos de que no diga nada, y creo que Carlisle debería saber esto. Puede ponerse en contacto con los jefes quileute, creo que también deberían ser informados.
-¿Me creerán?-dije-Es su palabra contra la mía.-Angela me miró asombrada.
-Él no negará nada. No si es el Jacob que yo amo. No si quiere que sigamos juntos
-Escucha, Angela, intenta estar al margen. En esta casa ya tenemos cubierto el cupo de corazones rotos...-comenzó Alice, y ambas la miramos con furia- Vale, vale- levantó las manos en señal de rendición- me retiro y seguís discutiendo vosotras.
-Creo que ya hay bastante por hoy... –. Bufé.
Hasta el jueves, chicas. Muchas gracias por seguir leyendo y decirme qué opináis. Y por vuestra paciencia en esperar la reaparición de Edward ;-).
Ah, la frase de Darth Vader tiene copyright: gracias Mlopez ;-)
