DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a knicnort3. Yo solo me adjudico la traducción.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)
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Capítulo 2: Perplejo
Era el método más extraño para deshacerte de alguien que hubiera escuchado, pero concluí que eso es lo que fue el extraño comportamiento de Bella en la librería. Ella solo quería que la dejara sola y decidió actuar como loca para conseguirlo. Mensaje recibido. Sería demasiado pronto si nunca vuelvo a poner un pie en esa librería.
Traté de sacarla de mi mente después de eso, pero ocasionalmente ella entraba de nuevo como agua a través de una ventana pobremente cerrada en medio de una tormenta torrencial. Había algo acerca de ella que no podía olvidar. Su comportamiento anormal eclipsaba la maravillosa noche que habíamos pasado juntos, pero ocasionalmente me encontraba preguntándome qué era lo que en realidad pasaba con ella. ¿Qué hacía con su tiempo cuando no estaba bailando en un club nocturno y actuando como loca para deshacerse de la atención no deseada? Bella era un enigma, y por mucho que quisiera olvidarla, era más difícil de lo que alguna vez pude imaginar.
Más semanas pasaron, y mi vida continuó con su camino monótono y normal. Había veces en las que estaba tan increíblemente aburrido que no podía evitar pensar en Bella, así que conseguía una cita en algún lugar y esperaba poder sacarla de mi mente, aunque fuera por poco tiempo.
En realidad, no había nada especial o espectacular acerca de la trabajadora de la librería, de todos modos. Era linda, pero nada más. Era salvaje y valiente, pero no más que cualquier otra mujer ebria con la que me hubiera encontrado. Solo era una chica ordinaria, excepto por sus ojos. Había algo acerca de la profundidad de sus iris que me hacía temer caer en ellos y perderme para siempre. Eran vivaces e inquisitivos, pero también casi presintiendo algo de una forma que no tenía sentido, pero no había otra forma de describirlos. No había nada especial acerca de Bella, con excepción de todo acerca de ella.
—Ugh, ¡deja de pensar en ella! —exploté contra mí mismo mientras, sin quererlo, pasaba por su librería—. Entiende, Cullen. Ella no está interesada. ¡Estás actuando como un idiota desesperado!
Quizá era por el hecho de que las vacaciones de verano eran jodidamente largas. No debí haber venido a casa; debí haberme quedado en Seattle con mis amigos hasta que la escuela empezara de nuevo. ¡Estúpida pasantía en el hospital de mi padre!
Una pasantía no hubiera estado tan mal si se hubiera tratado de seguir a los doctores; pero no, solo era un estudiante de primer año, y mi querido papá pensó que lo mejor para mí era pasar mi verano atrapado detrás del mostrador de las enfermeras, recibiendo a los pacientes sin que me pagaran por eso. Era una total pérdida de tiempo, y odiaba cada minuto de eso… hasta el día en que ella apareció.
—OH, DIOS MÍO, ¡eres tú! —dijo Bella con sorprendente emoción mientras se aproximaba a mi estación—. Guau, ¿eres como un doctor o algo así?
—Uh, no, voluntario en realidad —dije con más amargura de la que pretendía—. ¿Estás aquí para ver a un paciente?
—Nope, traje estos libros para donar a la biblioteca del hospital —contestó mientras dejaba caer una pesada bolsa en el mostrador. Los libros se salieron, lo que la hizo soltar una risita—. Ups. Dado que eres voluntario aquí, ¿puedes ayudarme a llevar estos a la biblioteca? Tengo como otras tres bolsas en mi auto.
—Uh, seguro.
Llamé a una de las enfermeras para que cubriera mi puesto antes de seguir a Bella a su auto. Habló todo el rato. Literalmente. Parloteó sin parar. Rápidamente me perdí en la cadencia de su voz, así que no estaba totalmente seguro de qué hablaba, pero no importaba en realidad. Su tono era exuberante, y de algún modo levantó mi ánimo. No pude evitar sonreír ante sus risitas y todo lo demás desapareció.
Después de llevar los libros a la biblioteca, terminamos caminando alrededor de los pasillos dos veces, y era exactamente como la chica que recordaba del club. Continuó hablando de todo y nada, y básicamente solo escuché; era un lindo cambio de la monotonía a la que estaba acostumbrado.
Cuando volvimos a mi estación de trabajo por segunda vez, decidí tomar ventaja de nuestro inesperado encuentro para tentar mi suerte.
—Bueno, me da gusto que nos encontráramos. Realmente debo volver al trabajo, pero ¿te gustaría quedar para esta noche? —pregunté dudoso, completamente preparado para su rechazo.
—¡Por supuesto! —dijo con sorpresivo entusiasmo—. ¿A qué hora?
—¿En serio? —dije, teniendo dificultad para creer que no estaba jugando conmigo. A pesar de su repentino y aparente interés, tenía mis reservas, dada la forma en la que actuó durante nuestro último encuentro.
—¿Por qué suenas tan sorprendido? ¿Acaso no es obvio que me gustas? Y estoy segura que no soy la única que se divirtió la última vez que salimos juntos, ¿cierto? —dijo con un guiño.
—Sí, bueno, pensé que lo habíamos hecho, pero no te pudiste deshacer de mí más rápido cuando estuve en la librería.
Agitó la mano hacia mí de forma desinteresada.
—Estaba con el SPM. Además, estaba en el trabajo; no puedes esperar que coquetee contigo en el trabajo. No tengo un empleo elegante como el que pareces tener aquí. ¿Y si mi jefe me veía?
—No parecía haber nadie más ahí —peleé ligeramente.
—Siempre hay alguien más ahí —dijo.
—De acuerdo, y ¿quieres que te pase a buscar? —pregunté, aún sin estar convencido de que no se arrepentiría.
—Tienes que, no conduzco de noche. Estamos hablando de esta noche, ¿cierto?
—Sí, a menos que estés ocupada.
—¡No, esta noche es perfecta! Aquí está mi dirección —dijo mientras tomaba una libreta y pluma del mostrador y escribía en ella—. Y mi número de teléfono. Oh, y supongo que debo poner mi nombre arriba… ups —añadió antes de rápidamente garabatear sobre algo, para que no fuera legible. Junto a eso escribió, "Bella Swan", y lo terminó con una carita feliz y unos cuantos "XOXOX".
—Genial. ¿Te parece bien alrededor de las cinco? —pregunté.
—¡Perfecto! Te veo entonces —contestó con otro guiño, antes de prácticamente salir del edificio.
Quizá fue un movimiento idiota, pero mi curiosidad por la desconcertante mujer pudo más, y alcé el papel hacia la luz para ver si podía descifrar lo que había escrito primero.
—A… L… algo… quizá una C. —Entrecerré los ojos para tratar de ver el resto, pero no tuvo caso, y realmente me estaba asustando a mí mismo. Si quería que lo leyera, no lo hubiera rayado.
Suspiré y decidí solo ser feliz porque ella accedió a salir conmigo de nuevo.
Las cinco de la tarde no llegaron lo suficientemente pronto. Estaba más emocionado por esta cita de lo que había estado por otras, y decidí ir extra elegante, esperando impresionarla. Mi mejor camisa, pantalones y una gabardina; incluso usé algo de gel para el cabello, algo raro en mí. Hice reservaciones en Port Angeles, lo que era una doble ganancia para mí ya que tendría tiempo extra con ella durante el camino de ida y vuelta. Tiempo extra para tratar de descifrar el enigma que era Bella Swan.
Estaba demasiado entusiasmado y llegué un par de minutos antes. Cuando toqué la puerta de la casa blanca, me desilusioné un poco cuando ella no abrió de inmediato. Debí haber tocado cinco veces y esperé unos buenos siete minutos sin señales de ella. Justo cuando comenzaba a pensar que me había plantado, mi pecho se removió cuando finalmente abrió la puerta.
—Guau, luces impresionante —le dije sinceramente. Su cabello estaba recogido así que pude ver todo su rostro celestial. En realidad la prefería como estaba en la librería sin maquillaje, pero de cualquier forma era una mujer bonita. Su pequeño vestido negro abrazaba cada una de sus curvas, y me preguntaba cómo sobreviviría la noche sin tocarla, esperaba que no tuviera que llegar a eso. Imágenes de ella desnuda en mi cama pasaron por mis ojos, así que para evitar ponerme en vergüenza, forcé a mi mente para que recordara el cadáver que había disecado el semestre pasado.
—Tú no luces tan mal. —Bella me regresó el cumplido—. Aunque, tengo que decirlo, me gusta más tu cabello cuando está suave y puedo pasar mis dedos por él. Quizá jalarlo un poco —dijo con otro guiño.
Santa mierda.
Tomó todo lo que había en mí no olvidarme de las reservaciones, y solo arrojarla sobre mi hombro y llevarla de vuelta a su casa. Pero todo eso podía esperar; realmente quería pasar las siguientes horas conociéndola primero.
Abrí la puerta del pasajero para ella, por lo que pareció impresionada, y luego tomé mi lugar en el asiento del conductor.
—Espero que no te moleste ir a Port Angeles. Realmente no hay nada local que sea digno de una cita —le dije mientras me dirigía a la autopista.
—Oh… no, está bien. Capar damon —dijo emocionada, pero con la más ligera pizca de aprensión debajo de eso.
—¿Capar damon? —repetí, confundido—. Oh, ¿quieres decir carpe diem? ¿Como aprovecha el día?
—Sí, eso fue lo que dije —confirmó. Luego bajó la ventanilla y procedió a sacar la cabeza, hombros, y ambos brazos antes de gritar lo más alto que pudo.
—¡Whoa! —grité, girando un poco el auto dado que estaba distraído por su comportamiento inesperado.
—¡Whoo-hoo! —rio y luego, afortunadamente, volvió a entrar—. Oye, ¿sabes qué deberíamos hacer? Apagar las luces y ver qué tan lejos podemos llegar sin que nadie nos note.
Fruncí las cejas.
—O, podemos no hacer eso.
A pesar de lo mucho que quería pasar la noche con Bella, tenía que admitir que su actitud estaba siendo demasiado. Desde sus locas excentricidades, a su parloteo sin parar, realmente comenzaba a hacer que mi cabeza girara de una forma negativa. Desafortunadamente, notó mi sutil falta de entusiasmo hacia ella.
—¿Por qué estás tan callado? —preguntó, de repente poniéndose ansiosa—. Estoy siendo demasiado, ¿no es así? Lo siento, pero cerré la puerta, y estoy tratando de tomar ventaja antes de que salgan.
—Um, no estoy exactamente seguro de qué estás hablando —dije con honestidad.
—Pero ¿acaso eso no es lo divertido de todo? —respondió ligeramente—. Si supieras lo que estoy diciendo todo el tiempo, eso sería aburrido. La vida es demasiado corta para ser aburrida. Oye, viene un camión de carga por la derecha. Mira esto…
Mientras el camión pasaba, Bella nos sorprendió demasiado a mí y al conductor al bajarse la parte superior del vestido y mostrarle el pecho.
—Whoa —dije mientras el otro conductor tocaba el claxon, haciendo que Bella soltara unas risitas.
—¡Siempre había querido hacer eso! —dijo entusiasmada.
—¿Qué? ¿Por qué? —pregunté, perturbado.
—¡Oh, vamos! Esos pobres conductores están en la carretera por mucho tiempo; apuesto que pasan semanas sin ver tetas reales. Hablando de tetas, ¿qué piensas del motor-boating? Realmente me gusta eso, pero nunca lo hiciste cuando estuvimos juntos antes. Pasé casi toda la noche contigo, y nada de eso. Eso está mal. Pero también, supongo que a algunas chicas no les gusta eso. Necesito trabajar en ser más vocal acerca de mis deseos —dijo, manteniendo un tono casual y dejándome sin habla.
Honestamente no tenía idea de qué demonios pensar o decirle. Era completamente honesta y salvaje, en una forma completamente exagerada, y honestamente comenzaba a desilusionarme. Era sexy, y bonita y no había nada de malo con que una mujer estuviera segura de su cuerpo, pero ella en realidad parecía no tener ningún tipo de filtro. Mientras hablaba más y más, más me pesaba el resto de la noche.
Para cuando llegamos a Port Angeles, le había mostrado los pechos a tres conductores en total, le había hecho señas obscenas a otros dos, me ofreció una mamada mientras conducía y trató de sacar mi polla de todas formas cuando la rechacé, lo que me hizo girar el auto de nuevo.
Fue un error sacarla de Forks. Un gran y jodido error y ahora aquí estaba, tratando de inventar una razón para dar vuelta y terminar la noche antes. Lo único positivo acerca de esta situación era que podía ver que mi obsesión con ella estaba finalmente terminada, lo que definitivamente era un alivio.
Después de tres patéticas y fallidas excusas para irnos antes, caminábamos hacia el restaurante, de la mano, o quizá estaba tratando de frenarla para que no actuara raro, y ella estaba tratando de frenarme para que no me fuera. Esperaba que no se viera tan incómodo como se sentía.
—Reservaciones a nombre de Cullen —le dije con recelo al anfitrión.
—Por supuesto. Esperen unos minutos —contestó.
—Oh, por Dios. ¡Bebé! ¡Mira las langostas! —chilló Bella, llamando la atención de otros comensales que esperaban su mesa.
El hecho de que me llamó "bebé" en este punto de nuestra inexistente relación era lo suficientemente malo, pero cuando presionó su rostro contra el tanque de langostas vivas, antes de tener la audacia de meter el brazo dentro del agua para acariciar una, tuve suficiente.
—¿Qué estás haciendo? —siseé hacia ella—. No puedes venir a un restaurante y comportarte de esta forma.
Alzó las cejas hacia mí.
—Guau, nunca te habría tomado por aburrido.
—No soy aburrido, solo no quiero avergonzarme frente a un montón de extraños —solté con amargura.
—¿Por qué te importa lo que piensen los extraños de ti? —respondió.
—No lo hago, pero…
—¿Solo no te gusta divertirte?
—No. Quiero decir sí, pero no así.
—¿Estás diciendo que mi versión de diversión no es suficiente para ti? —me retó.
—No, es solo que hay un lugar y hora para la diversión, y…
—Si no estamos aquí para divertirnos, ¿qué demonios estamos haciendo?
—¡Podemos divertirnos sin que actúes como una lunática!
—¡No me llames lunática! —soltó, de repente enojándose.
Abrí la boca para tratar de soltar algún tipo de respuesta, pero ahí fue cuando el anfitrión dijo mi nombre para decir que nuestra mesa estaba lista. Tenía la fuerte necesidad de decirle de una vez que no estaba interesado en continuar la cita, pero por una razón, mantuve la boca cerrada.
Había una fuerte tensión entre nosotros mientras mirábamos el menú. Cuando la mesera llegó para tomar nuestra orden de bebidas, no me sorprendí para nada cuando Bella no solamente ordenó la botella de vino más cara, sino también cuatro diferentes entradas y el menú más caro disponible. No era un idiota tacaño ni nada, y con gusto hubiera pagado por todo si sus órdenes hubieran sido genuinas, pero tenía el presentimiento de que lo estaba haciendo de puro coraje. Maravilloso.
—Espero que tengas hambre —murmuré mientras la mesera se marchaba.
Para confirmar más mi amarga suposición, ella contestó:
—No en realidad.
—¿Así que ordenaste un montón de cosas caras solo porque sí? —pregunté desvergonzadamente.
—No, es solo que no pude decidir qué es lo que quería.
Mi frustración con ella estaba escalando, y por mucho que quisiera terminar con la noche y nunca más volver a lidiar con ella, no pude contener mi amargura por un momento más.
—Sabes, esto realmente no es…
—Tendrás que aguantarte ese pensamiento; necesito hacer pipí… probablemente popó también —me interrumpió mientras se ponía de pie.
Se apresuró y casi se estrelló con una mesera cargando una bandeja mientras corría.
Miré distraídamente mi reloj. El tiempo no podía moverse más lento, y estaba contando los minutos hasta que pudiéramos irnos. Pero mientras continuaba contando, y los múltiples aperitivos comenzaban a llegar y enfriarse, me di cuenta de que Bella se había ido por demasiado tiempo.
Solo podía esperar que me hubiera abandonado pero, estábamos fuera del pueblo y yo la traje, así que a menos que llamara a un Uber o tuviera amigos que vivieran en el área, probablemente solo estaba causando problemas por ahí.
Estaba a punto de ir a buscarla cuando finalmente reapareció. Tomé un profundo respiro y me preparé para las locuras con las que saliera ahora, pero cuando pasó por nuestra mesa y parecía ir hacia la salida, a regañadientes la llamé.
—¿Bella?
Ella pausó y me miró.
—¿Todo está bien? —cuestioné.
Ella lucía sorprendentemente desaliñada, lo que me hacía preocuparme acerca de lo que había estado haciendo. Sin embargo, la forma en la que tenía los brazos alrededor de sí misma, y la seria expresión en su rostro, despertaron una emoción que no estaba esperando: proteccionismo.
—¿Qué pasó?
Diferentes escenarios posibles pasaron por mi mente. Estaba como loca saltando por ahí. Decidió ir a deambular por la cocina. Se encontró con un extraño para una sesión rápida de sexo. Estaba en el baño consumiendo alguna clase de droga que tenía en el bolso y se cayó. Pero el pensamiento que se destacó del resto fue que quizá se metió en una confrontación con alguien y había sido lastimada de alguna forma. Y por lo mucho que realmente comenzaba a caerme mal, no dudaría en patear el trasero de alguien si la lastimaran.
—Bella, ¿qué pasó? —pregunté de nuevo un poco más fuerte. Estaba definitivamente ida y confundida, lo que solo añadía más a mis dudas.
—¿Eh? Oh… —Pasó las puntas de los dedos por su desastroso cabello—. No, estoy bien. Yo solo… uh… ¿Edward? —dijo, pero casi lo hizo sonar como una pregunta.
—Necesitas decirme qué pasó mientras te fuiste —demandé.
—Nada pasó. Lo siento, solo tuve un dolor de cabeza, así que me eché agua en el rostro y me solté el cabello.
—¿Quieres que te lleve a casa? Puedo pedir la cuenta y salir de inmediato —ofrecí, sinceramente preocupado por ella.
Se mordió el labio mientras lo consideraba y miró a la mesa llena de aperitivos sin tocar detrás de mí. Coincidentemente, fue cuando la mesera llegó con los platos principales.
Suspiró.
—Estoy bien. Tengo un Advil en mi bolsa. Ya me siento mejor, y odiaría desperdiciar todo esto.
—¿Estás segura? —pregunté dudoso.
No se veía para nada segura.
—Sí. Totalmente —mintió y luego se sentó en el asiento que yo había estado ocupando.
Había algo seriamente mal, pero ella aún era una extraña, y no sentía que fuera mi asunto presionar más en el tema. Solo necesitaba sobrevivir al resto de la noche y luego nunca más tendría que preocuparme por ella.
—Guau, ordenaste demasiado —comentó mientras miraba con los ojos ensanchados la cantidad de comida que había en la mesa.
—Seguro —murmuré, no queriendo empezar otra pelea.
—¿Esto es puerco? —preguntó acerca de mi porción de puerco que lucía delicioso en el plato frente a ella.
—Sí, de hecho es mío. Supongo que la mesera lo puso mal. Pero puedes tenerlo si quieres —le dije, sin importancia y esperando que no hiciera otra cosa vergonzosa.
—No, no, por favor tómalo. No como puerco, por eso preguntaba.
Se estiró y me pasó el plato, y yo le pasé el mío a ella. Casi esperaba que me arrojara la comida, así que estaba un poco aliviado cuando no lo hizo.
—¿Yo ordené esto? —preguntó sorprendida cuando vio su plato.
—¿No es lo que esperabas?
—Uh… no, está bien, es solo… extravagante —murmuró mientras picoteaba la langosta con su tenedor.
—¿Por qué no comes puerco? —la cuestioné, esperando que siguiera hablando antes de que se le ocurriera otra locura.
—Bueno —pausó, luego se encogió de hombros—. Es un poco vergonzoso, pero mi papá encontró un puerquito cuando era pequeña, y nos lo quedamos por poco tiempo. Era más listo que cualquier perro que me pudiera encontrar así que supuse, si no me comería a un perro, por qué debería comerme a los puercos.
—Huh —respondí, de repente sintiéndome un poco mal acerca del puerco en mi plato.
—No, por favor no te sientas raro acerca de comer tu cena —trató de calmarme—. No espero que las demás personas censuren su dieta por mí. Ocasionalmente aún cocino puerco para mi papá.
Asentí con sorpresa.
—Papá con suerte.
Se rio una vez.
—No, créeme, yo soy la que tiene suerte de tenerlo. Cocinarle ocasionalmente es lo mínimo que puedo hacer.
—Así que, ¿cocinas y trabajas para él? —pregunté, tratando de comprender mejor el misterio que era Bella Swan.
Ladeó la cabeza, confundida.
—Mi papá es policía. No trabajo para él en lo absoluto.
—Oh. ¿Pensé que habías dicho que él era dueño de la librería? —contesté, preguntándome si lo recordaba mal o si era otra de sus verdades a medias.
—No. Bueno, supongo que él firmó conmigo para el préstamo, pero la tienda es mía. Él literalmente no tiene nada que ver.
Fruncí el ceño.
—Supongo que entonces no tengo idea de lo que estoy hablando. Es increíble que tengas tu propia tienda. ¿La has tenido por mucho tiempo?
—No y, desafortunadamente, me temo que no la tendré por más tiempo.
—¿Por qué no? Por lo que vi, es una pequeña tienda agradable.
Suspiró.
—A la gente ya no parece gustarle ir a la tienda a escoger libros. Todos ordenan en línea ahora, lo que es simplemente…
—Patético —terminé por ella.
—¡Exactamente! —coincidió entusiasmada—. No hay nada que ame más que pasear por los estantes de una librería. Pasillos y pasillos de nada más que libros. Todos los que puedas imaginar. Sé que el internet hace que todo esté al alcance de la gente, pero hay algo especial acerca de sostener un libro, oler la tinta y sentir las páginas entre los dedos.
—Realmente te apasiona esto —le dije gentilmente, encontrándome por un momento de vuelta en esa fase de fascinación por ella.
—Por supuesto. Es por lo que quería abrir una librería —contestó, como si fuera lo más sencillo del universo—. ¿Y qué hay de ti? ¿Estás en la escuela de medicina? —preguntó, insegura.
—Sí, mi papá es el nuevo jefe de personal en el hospital de Forks. Bueno, supongo que ha estado ahí por un año ahora.
—¿No suenas muy feliz por eso? —cuestionó, probablemente juzgando por el tono de mis palabras.
—No estoy acostumbrado a la vida de pueblo pequeño. Crecí en Chicago, y nos mudamos a Seattle en mi último año de preparatoria.
—Oh, una edad difícil para hacer ese cambio —dijo con simpatía.
—Sí, pasé de ser uno de los chicos más populares en mi vieja escuela, a estar en uno de los más bajos estratos sociales en la nueva escuela a la que fui forzado a ir. Todos los otros chicos amaban molestarme durante todo el año. Ni siquiera pude conseguir una buena cita para el baile de graduación.
Sonrió.
—Pobrecito. Puedo ver cómo eso te afectó demasiado.
Sonreí a pesar de todo.
—Sí, parece demasiado patético preocuparte por eso cinco años después.
Se encogió de hombros.
—Aún estoy horrorizada por esa vez que dejé mi cremallera abajo en el noveno grado.
—Puedo verlo —dije con un asentimiento.
—Así que te mudaste de Seattle en tu último año de preparatoria —dijo, tratando de regresarme al tema.
—Sí, y apestó, pero al menos era una gran ciudad como a lo que estaba acostumbrado en Chicago. Pero cuando mi papá obtuvo el empleo en Forks. —Sacudí la cabeza—. La gente ahí está… loca. No sé cómo mis padres aguantan vivir ahí. Ya es bastante difícil solo pasar mi verano ahí.
—Así que, ¿aún vives en Seattle? —cuestionó.
Lo consideré.
—Para ser honesto, por el momento no tengo un hogar. Vivo en los dormitorios de la universidad durante al año, así que me estoy quedando con mis padres más por necesidad que por su empleo en el hospital. Que trabaje ahí fue su condición para que me quedara con ellos. Supongo que de haber sido listo, habría rentado un apartamento con mis amigos en Seattle y buscado un empleo real de verano.
—Y, ¿por qué no lo hiciste?
—No lo sé. Supongo que tengo miedo de crecer —admití, demasiado personal. Era una verdad que ni siquiera me había admitido a mí mismo, y ahí estaba, de repente abriéndome con la mujer más loca con la que me hubiera encontrado. Era definitivamente un momento para decir "qué mierda".
Pasamos la siguiente hora, más o menos, discutiendo mi problema con mis padres, y antes de saberlo, estábamos raspando el fondo de nuestros platos del postre, y no pudimos retrasar más la salida del lugar.
Realmente no lo entendía. Un minuto Bella estaba actuando como loca y siendo ridículamente odiosa, y al siguiente era increíblemente cautivadora y alguien fácil con quien hablar que casi me olvidé de las atrocidades que cometió al inicio de la cita. Realmente hacía que mi cabeza girara y no sabía si eso era una buena o mala señal. Solo sabía que ella tenía mi atención, y en la tierra de lo aburrido y monótono, eso era más de lo que podía pedir.
¡Muchas gracias a las chicas que dejaron su review en el capítulo pasado!, gracias a:
Nancy, Johanna22, somas, Gabriela Cullen, calvialexa, Alexandra Nash, twilight-love1694, Lady Grigori, tulgarita, Adriana Molina, Camila, AriGonz, fabi, EmmaBe, selenne88, kaja0507, bbluelilas, Liz Vidal, BellaSwanMasen, Tecupi, Tata XOXO, Kriss21, MariePrewettMellark, valentina delafuente, Krom, Leah de Call, Paola Lightwood, marieisahale, Yani B, Andy55TwilightOverTheMoon y el Guest :)
La historia tiene 32 capítulos + un epílogo, final feliz con mucho drama en el camino (les advierto, jajaja); las invito a unirse al grupo de Facebook, para que estén al pendiente de cualquier cosa relacionada con las actualizaciones.
Espero se animen a dejar su review con sus opiniones y nos leemos muy pronto ;)
