DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a knicnort3. Yo solo me adjudico la traducción.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)
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Capítulo 3: Cambio de personalidad
Salimos del restaurante, aún discutiendo profundamente sobre nada en absoluto, cuando de repente Bella se frenó antes de entrar al estacionamiento y una incomodidad se apoderó de ella.
Nerviosamente se mordió el labio.
—Edward, me la pasé muy bien esta noche. Por supuesto, desearía que me hubieras dejado pagar mi propia cena, pero aprecio el sentimiento. Ha pasado mucho tiempo desde que pasé una muy buena tarde, así que gracias.
—También me la pasé bien —contesté, sorprendiéndome por la honestidad de mis palabras—. Bueno, fue bueno cuando finalmente cenamos, pero todo lo demás fue definitivamente interesante.
Una mirada de confusión llenó su rostro, pero pareció ignorarla.
—Bueno, buena suerte con el resto de tu pasantía de verano. Estoy segura que te irá muy bien con el resto de tu carrera universitaria.
—No estoy tan seguro de eso, pero esperemos que sí. Dudo que alguna vez sea tan exitoso como lo es ser dueña de tu propia librería.
Sonrió avergonzada, acomodando un mechón de su cabello, y luego dijo:
—Estoy segura de que serás un gran doctor algún día. Gracias de nuevo, y buenas noches. —Luego, sorprendentemente caminó por el estacionamiento oscuro en la dirección completamente opuesta de mi auto.
Probablemente debí haberla llamado de inmediato, pero algo me hizo pausar y mirarla por un momento. El brillo de la luna iluminaba su rostro y cabello de la forma más impresionante, pero aún desde el otro lado del estacionamiento pude ver el repentino pánico en sus ojos mientras lucía perdida mirando los autos. Realmente no tenía idea de en dónde estaba o recordaba cómo había llegado aquí. Todo era extremadamente desconcertante.
—Bella —dije gentilmente mientras finalmente me concentraba para recordarle que habíamos llegado juntos—. Uh, el auto está de este lado.
Sus ojos se ensancharon.
—¿Me trajiste aquí?
—Sí, dijiste que no conduces en la noche —contesté lentamente.
—Cierto —dijo, pero aun así no se movió—. ¿Sabes qué? Llamaré a mi papá y le diré que venga por mí. Odiaría molestarte con que me lleves a casa.
—Uh, estamos en Port Angeles —le recordé.
—¿Lo estamos? —cuestionó con un jadeo.
—Sí, sería una molestia más grande para tu papá venir hasta acá por ti. Realmente no es un problema. Yo te traje aquí, te llevaré a casa.
Bella asintió a regañadientes, pero mientras se acomodaba en el asiento del auto, estaba visiblemente nerviosa.
—¿Todo está bien? —pregunté.
—Sí, por supuesto —trató de asegurarme, a pesar del hecho de que sus nudillos se estaban tornando blancos en su regazo, debido a la forma tan tensa que sujetaba el borde de su vestido.
Esta no era la misma chica que estaba mostrándole los pechos a los camioneros ni sacando la cabeza por la ventana que había traído a Port Angeles, y no pude retenerlo por un momento más.
—Lo siento, tengo que preguntar; ¿qué hay con el drástico cambio de personalidad? Estabas como… loca en el camino al restaurante y ahora parece que intentas desaparecer en el asiento.
No me miraba, lo que probablemente era una buena señal dado que venía conduciendo y no debería mirarla de todas formas, pero aún podía sentir su incomodidad crecer.
No estaba seguro de que fuera a decirme algo, así que supuse que la había ofendido con mi comentario, pero luego ella suspiró.
—Escucha, Edward, creo que eres un gran chico y todo eso, pero esta es la razón exacta de por qué no salgo en citas.
—¿Cuál razón es esa exactamente? —pregunté cuando dejó de hablar.
Inhaló profundamente.
—La razón por la que parecí tener un drástico cambio de personalidad, como lo llamaste, es porque tuve un cambio de personalidad.
Arqueé las cejas y quité los ojos del camino para hablar.
—¿Qué?
—Tengo TID —soltó de golpe.
Cuando mi respuesta pareció atorarse en mi garganta, decidió explicarse.
—No espero que sepas lo que es el TID, y no me gusta hablar de eso con gente que difícilmente conozco porque es vergonzoso y difícil que la gente lo entienda. Es un trastorno mental que…
—Sé lo que es TID —la interrumpí—. Trastorno de identidad disociativo, comúnmente llamado de personalidad múltiple. Aprendí un poco acerca de eso en mi curso de psicología; es solo que nunca pensé que conocería a alguien con la condición.
—Es más común de lo que pensarías —me informó—. Me refiero a que no es común, común, pero más de lo que podrías pensar.
Tenía demasiados pensamientos por mi mente que era difícil descifrarlos. Tenía sentido, dado su comportamiento, pero era sorprendente.
Cuando no comenté nada, ella tomó mi silencio por perturbación.
—No soy peligrosa —dijo incómodamente—. La mayoría de las personas asume que la gente con trastornos mentales son peligrosas. Nunca he lastimado a nadie… que yo sepa.
—No te tengo miedo —le aseguré, encontrando la idea de que un hombre de un metro ochenta, como yo, estuviera asustado de una mujer tan pequeñita, ligeramente divertida—. Solo estoy tratando de procesarlo —expliqué—. Así que, ¿estás diciendo que la persona que traje a esta cita… no eras tú? Quiero decir, eras tú, solo ¿no la misma tú que eres ahora?
—Sí. No salgo en citas, así que cuando me encontré en el baño del restaurante, estaba perdida, y triste, y realmente quería salir de ahí.
—Espera, ¿así que no recuerdas nada de lo que pasa cuando no eres… tú? —cuestioné, encontrándolo mucho más fascinante de lo que probablemente debería.
—Desafortunadamente, no, o quizá es en realidad una bendición. No puedo imaginar lo frustrante que sería saber qué está pasando pero tener cero control de mis palabras o acciones. Ya es lo bastante malo tener que lidiar con las consecuencias del caos que mis álter egos crean en mi vida.
—¿Crean problemas para ti?
Se rio sin humor una sola vez.
—¿Cómo podrían no hacerlo? Ninguna de ellas es como yo, y todas quieren vivir de la forma que quieren. Justo cuando pienso que tengo las cosas bajo control, despierto y han pasado días, e incluso semanas a veces, y todo está realmente jodido. Otras personas que he conocido con este trastorno tienen álter egos que tratan de protegerlos, las mías parecen querer solamente destrozar mi vida por completo.
—¿Cuántas personalidades tienes? —pregunté en voz baja, pero mi voz casi sonó fuerte comparada con el silencio mortal en el que ella nos dejó—. ¿O eres una de las personalidades justo ahora?
—No, soy yo, Bella, pero solo puedo adivinar con quién estuviste al inicio de esta cita. Tengo cuatro álter egos distintos, sin incluirme. Cuatro de los que sé, que mi papá ha sido capaz de identificar.
—Así que, ¿estás diciendo que las otras veces que hemos estado juntos, en realidad estaba con una de tus álter egos?
—O más de una, por todo lo que sé. Mira, usualmente no discuto nada de esto con extraños, pero tampoco usualmente veo a extraños múltiples veces. Ni siquiera mis álter egos parecen mantener una relación por más de un día. Pero te recuerdo de cuando entraste a mi librería, y parecías conocerme de otra ocasión antes de eso. Ahora aquí estamos, así que siento que te debo una explicación y también pedirte que no me contactes de nuevo. Por lo que puedo ver, pareces un gran chico, pero no salgo en citas.
—Has dicho eso varias veces —murmuré—. Pero juzgando por quien sea que accedió a esta segunda cita conmigo, diría que no todos tus álter egos están de acuerdo con tu postura de no citas.
Dejó salir un largo suspiro.
—Eso es raro. Nunca he sabido que salgan con alguien más de una vez. Supongo que fue Alice, pero ella usualmente se aburre demasiado rápido para más citas.
—¿Alice? —cuestioné.
—Todos mis álter egos tienen su propio nombre y usualmente se presentan como tal; por eso estaba tan sorprendida cuando sabías mi nombre cuando estábamos en la librería. No tengo idea por qué dijo que su nombre era Bella. Alice es mi… supongo que no hay otra forma de describirla más que mi álter ego salvaje. Le gusta la fiesta, tomar e ir a casa con hombres extraños —dijo con pena.
—Oh —dije, dándome cuenta de que eso era exactamente lo que había pasado.
—Oh, es cierto. Estoy segura de que puedes comprender por qué las citas no funcionan para mí. Incluso aunque encontrara un gran chico que fuera paciente y comprensivo con mi trastorno, hacer que mis álter egos sean fieles y no idiotas con él, es imposible.
—Sí, puedo ver cómo eso sería un problema para algunos chicos.
—¿Algunos chicos? —bufó—. Más bien para todos los chicos. Ningún hombre quiere potencialmente compartir a su novia.
—Sí, a menos que él no esté buscando nada serio. Quiero decir, escuchas de personas que están en relaciones abiertas todo el tiempo. Solo es sexo, ¿cierto? No es la gran cosa.
Sacudió la cabeza con incredulidad.
—Bueno, es la gran cosa para mí. Odio saber que he tenido sexo con personas que ni siquiera conozco. Realmente me pone los pelos de punta —pausó, y luego me miró—. Espera… ¿nosotros…?
—Creo que tienes razón acerca de Alice —admití parcialmente—. Definitivamente la tomé por una chica loca. Es decir, loca en una forma salvaje, no loca por tener un trastorno mental.
—Así que tuvimos sexo —dijo sonando horrorizada y avergonzada.
—Mira, si hubiera sabido la verdad sobre ti, no habría…
—No, no es tu culpa —me interrumpió—. Es solo que a veces en realidad odio mi jodida vida.
Envolvió los brazos a su alrededor, haciendo que su cuerpo luciera más chico, y me sentí como una mierda. No entendía a la gente que se sentía tan reprimida con su cuerpo y el sexo casual, pero claramente le molestaba, lo que casi me hacía sentir que había abusado de ella en cierta forma.
—Bella, lo siento —traté de decir, pero alzó la mano para interrumpirme.
—No, yo lo siento. Estoy segura que debes estar sorprendido por todo esto, y estoy segura que tener a una mujer loca, mentalmente loca, en tu auto debe ser aterrador. Desearía que nunca te hubieras encontrado con ninguna de mis álter egos. Demonios, desearía que nadie se hubiera encontrado nunca con alguna de mis álter egos —pausó de nuevo, cerró los ojos como si estuviera dolorida, y luego dijo—: Realmente lo siento.
Suspiré.
—No pasa nada. En serio. Me gustaste, o, uh, Alice, supongo, es por eso que te pedí salir de nuevo, pero no es como si estuviera enamorado o algo así. De hecho, de camino al restaurante esta noche, ni siquiera estaba seguro de cómo iba a sobrevivir a la cena completa.
—¿Siquiera quiero saber a qué tipo de locuras incontrolables te sometió? —se quejó Bella.
—Probablemente no —contesté—. Pero una vez que tú, o lo que sea, llegaste, fue una cena realmente placentera.
—Lo siento tanto —repitió.
—No tienes que seguir disculpándote. Esto definitivamente ha sido entretenido.
—Bueno, me alegra haber sido tu entretenimiento de la noche —dijo con un poco de amargura.
—No lo decía de esa forma —respondí con rapidez.
—Lo sé, y no estoy tratando de ser sensible, es solo que realmente disfruté el tiempo que estuve contigo, y eso hace que me sienta más frustrada conmigo misma. Pero aprecio que no te asustaras. Eso es más raro que el trastorno mismo.
Realmente no supe a dónde llevar la conversación después de eso. Ella no tenía que decirme lo feo que era su situación para que yo viera el dolor en su rostro. No podía ni siquiera imaginar la lucha diaria que sufría, pero ciertamente podía entender su frustración.
No hablamos demasiado de camino a casa, y cuando llegamos a su hogar, se disculpó de nuevo y me agradeció por la noche. Sin planes de vernos de nuevo, me deseó buena suerte en mis futuros esfuerzos, y nos despedimos.
Me alejé de ella pensando que eso era todo, pero encontré que mi recientemente apaciguada obsesión estaba creciendo a cada segundo. No estaba seguro si era el doctor en mí que estaba fascinado por su condición, o quizá la culpa que sentía por mi encuentro casual con una de sus álter egos, pero no podía sacarla de mi mente.
Bella no quería salir en citas, y respetaba eso, pero hacer un nuevo amigo que fuera abierto y comprensivo no la lastimaría, ¿cierto? Al menos esa fue la excusa que me dije a mí mismo mientras atravesaba de nuevo las puertas de su librería. Nunca lo admitiría en voz alta, pero no pude evitar esperar tener la oportunidad de conocer a otra de sus álter egos…
¡Mil gracias a las chicas que dejaron review el capítulo pasado!, gracias a:
Paola Lightwood, Adriana Molina, Nancy, Esal, BellaSwanMasen, kaja0507, Tecupi, fabi, Andrea Ojeda, Leah De Call, Tata XOXO, Camilla Fava, MariePrewettMellark, tulgarita, Gabs Frape, Lady Grigori, Krom, freedom2604, sandy56, Andy55TwilightOverTheMoon, Liz Vidal, Gabriela Cullen, injoa, Kriss21 y los Guest :)
Ya sabemos que Bella tiene identificadas cuatro personalidades y que Alice es una de ellas, ¿es la única que Edward ha conocido? ;)
Espero se animen a dejar un review con sus opiniones y las invito a unirse al grupo de facebook (link arriba) para que vean varias imágenes de la historia o incluso adelantos ;)
¡Nos leemos pronto!
