DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a knicnort3. Yo solo me adjudico la traducción.

Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)

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Capítulo 5: Amenazas

Su físico nunca cambió, pero de repente Bella realmente se veía como una niña en un cuerpo adulto. No se veía extremadamente sospechoso, y para las personas ignorantes ella podría verse como una persona que es realmente buena con los niños, pero de todas formas la vigilé de cerca; si comenzaba a actuar raro, estaba listo para sacarla de ahí. Afortunadamente, no tuve que hacerlo. Bree pareció estar en su mejor comportamiento durante la lectura del libro.

Cuando la autora invitada terminó de firmar los libros de todos y la audiencia comenzó a disiparse, caminé hacia Bree. Estaba aún sentada en el suelo, con la espalda contra un estante; tarareando para ella misma mientras pasaba las páginas de un libro en su regazo.

Tentativamente me senté junto a ella e intenté mantener una conversación casual.

—Esa es mi parte favorita de la historia —le dije en la página que miraba repetidamente.

Me sonrió de una forma infantil.

—¡La mía también! Me gusta cuando el perrito consigue el juguete después de todo el tiempo que le tomó encontrarlo.

—Sí, eso es genial, pero de hecho me gusta como él puede compartirlo y jugar con un amigo, eso es mejor —le dije. En realidad no tenía idea de qué demonios estaba hablando dado que no había leído el libro, pero juzgando por la imagen de dos perritos, hice una suposición y esperaba estar en lo correcto.

Sin embargo, ella pareció entristecerse un poco con mis palabras y por un momento me preocupé, pensando que algo iba mal.

—¿Está todo bien?

Alzó los hombros y se tocó el rostro como si tuviera una lágrima.

—Estoy bien, es solo que nunca he tenido un amigo, así que no sé cómo es eso.

—Oh —dije, pensando que entendía el problema—. Bueno, yo puedo ser tu amigo.

Sus ojos tristes de inmediato se alzaron para encontrarse con los míos y frunció el ceño.

—¡Eres un niño!

Me reí una vez.

—Sí, algo negativo claro, pero realmente no puedo evitar eso, así que no es algo amable odiarme por eso, ¿cierto?

—No es culpa tuya que seas un niño, pero aun así no quiero jugar contigo —se quejó—. Rosalie dice que los niños apestan, y tú probablemente lo hagas también.

—Uh… ¿quién es Rosalie? —pregunté curiosamente.

El rostro de Bree de repente se quedó en blanco, y luego me miró con una expresión de culpa y miedo.

—Debo irme ahora —dijo apresurada, ante de saltar para ponerse de pie y perderse entre las filas de estantes.

Traté de seguirla, pero para cuando me levanté del suelo, ella ya había desaparecido.

—¡Bree! —la llamé suavemente mientras buscaba por los estantes—. Oh, Bree, ¿en dónde estás? —añadí, pensando que estaba jugando algún tipo de juego.

Cuando finalmente emergió de donde fuera que se estaba escondiendo, todo acerca de ella era diferente. Se había ido la expresión curiosa que usaba como Bree; ahora ella se veía más tensa y absolutamente furiosa.

—¡¿Quién demonios te crees que eres acosando a una niña como un pedófilo enfermo?! —gruñó ferozmente con su dedo apuntando a mi rostro.

—Uh… —Miré alarmado a los clientes de la tienda que podían oírnos, lo que motivó al álter ego para hacer lo mismo, forzándola a bajar la voz—. Bella me pidió…

—¡Me importa un comino lo que Bella te pidió hacer! —respondió pero mantuvo su furia a un volumen bajo—. Bella no tiene idea de lo que es mejor para ella, o para alguna de nosotras. Es mi trabajo protegerlas, no de ella. ¡Y no vuelvas a mencionar el nombre de Bree de nuevo o te asesino! ¿Está claro?

—Mira, solo quería ayudar —dije a modo de disculpa.

—¿Ayudar? ¿Cómo demonios podrías ayudar a alguien cuando tú eres un completo desastre?

Alcé las cejas.

—¿Disculpa?

—Oh, vamos, puedo leerte como un libro. Niñez privilegiada. Atrapado en la sombra de papi. Tienes todas las oportunidades del mundo pero estás aburrido con tu patética existencia. ¿Estoy en lo cierto?

No iba a admitir eso. No a ella, ni siquiera a mí.

—Así que, ¿estás haciendo suposiciones basándote en qué exactamente? No nos habíamos conocido antes —dije defensivamente.

Sonrió, casi de forma sádica.

—Oh, lo conozco, señor Cullen. Tres multas de estacionamiento en el mismo lugar, lo que me dice que te sientes con derecho a hacerlo. Arrestado hace dos años por desorden de conducta y un ataque cuando te metiste en una pelea en el campus de la universidad con otro miembro de una fraternidad, lo que significa que tienes problemas de ira. Un segundo arresto el año pasado por intoxicación publica, lo que claramente representa un problema mayor con tus propios demonios internos. Ninguna de tus ofensas criminales pondrá una marca en tus antecedentes permanente, porque el querido papá doctor dio el dinero para abogados invencibles. Pero tienes razón, no sé nada.

Fruncí el ceño en shock y confusión, sin embargo, eso pronto se transformó en ira.

—¿Cómo demonios sabes todo eso?

—Tengo mis métodos —respondió con calma.

—¿Cómo? —presioné, incapaz de dejarlo ir. Esos eran asuntos extremadamente privados y no había forma de que ella pudiera tener acceso a nada de eso.

—Nuestro padre es policía, ¿recuerdas? —admitió en un siseo—. Sé que escuché a Bella decirte eso. Tu padre rico limpió tus antecedentes, pero aún pude conseguir los detalles hackeando las computadoras del departamento de policía.

—¿Por qué harías eso? —pregunté perturbado—. ¿Ni siquiera me conoces?

—Hago que sea mi trabajo conocer todo acerca de todos con quienes mis álter egos interactúan, y usted, señor Cullen, es probablemente de los peores con quienes nos hemos encontrado.

—¿Cómo es que soy el peor? —solté.

—¿Necesito nombrar el incidente con la chica menor de edad?

Eso lo hizo.

Ahora estaba furioso.

—No es que sea de tu incumbencia, pero en ese entonces tenía veintiún años, en un bar, y esa chica de diecisiete años tenía una identificación falsa. La descubrieron en mi auto, pero nada pasó, por lo que no está en mis antecedentes, ¡no por los abogados de mi padre!

—Guau, suena como que toqué un punto sensible —dijo orgullosa.

—¡Maldita sea, lo hiciste! —dije—. Esa mierda pudo haber arruinado mi vida, y fue un tiempo de mierda para mí del que no tengo intención de hablar de nuevo. La forma en la que lo descubriste no es solamente ilegal, sino también demasiado jodida y ¡una completa violación a mi privacidad!

Caminó hacia mí y se acercó a mi rostro tanto como su baja estatura se lo permitía.

—Me importa una mierda tu privacidad. Métete con Bella de nuevo, y haré que esa mierda se vuelva pública para todos en este maldito pueblo y en el campus de tu universidad. ¿Tenemos un acuerdo o no?

No quería nada más que decirle que se fuera a la mierda. Mi sangre hervía, y tomó todo dentro de mí no explotar contra ella. Seguramente ninguna inapropiada fascinación con el trastorno de una extraña valía esto. Sin embargo, mi más reciente conversación con Bella me hizo pausar. Ella tenía cero amigos porque sus álter egos habían alejado a todos. Eso era exactamente lo que este álter ego en particular estaba intentando hacer conmigo y no podía permitirlo. Bella contaba conmigo para cuidarla por la noche, y me aseguraría de hacerlo. O quizá mi persistencia era solo yo siendo un idiota testarudo. De todas formas, no iba a ir a ningún lado.

Me encogí de hombros.

—En realidad, nunca me he metido con Bella. Fue más con Alice —le dije lo más casualmente posible.

Entrecerró los ojos hacia mí.

—Sí, bueno, ¿quién carajos no se ha metido con Alice? Me sorprendería más si no estuvieras dentro de sus conquistas infinitas. Créeme, no eres nada especial.

—No pensé que lo fuera, pero realmente estoy entrando bajo tu piel, ¿no es así? —le dije pomposamente.

—Oh, cariño, créeme, nunca dejaría que un pedófilo criminal se metiera bajo mi piel.

—¡No soy un jodido pedófilo! —le dije entre dientes. Podía aceptar mucha mierda, pero acusarme de algo como eso era cruzar la línea. Una línea de la que este álter ego parecía estar muy consciente y que la cruzaba constantemente.

Por supuesto, ella solo sonrió burlonamente con mi respuesta, como un demonio malvado que se alimentaba de enojo.

—La gente como tú es la escoria del universo, y no gastaría ni una sola célula pensando en ti de nuevo. Una vez que salgas por esa puerta, me lavaré las manos y me aseguraré que ni Alice ni Bella vuelvan a contactarte de nuevo.

—Así que, ¿puedes controlar a Bella y todas sus álter ego? —le recriminé su mentira.

—No, pero no me siento en la oscuridad cuando ellas no están de la forma en la que Bella lo hace. Veo y escucho todo lo que hacen. Incluso sé lo pequeña que es tu polla. Créeme, no quieres meterte con nosotras de nuevo. Mis habilidades de hackeo son impresionantes y, lo que no sepa, puedo encontrar a alguien que lo haga. Todo lo que toma es que vaya a visitar a nuestro padre al trabajo y me meta en la computadora de la policía con acceso al gobierno para hacer de tu vida un infierno. Las cosas que se eliminaron de tus antecedentes pueden ser fácilmente revertidas. ¿Quieres ser registrado como un criminal sexual de forma permanente?

—No puedes hacer eso —dije, mi resolución empezaba a flaquear—. Además, incluso si pudieras, solamente fui investigado por estar con una chica menor de edad. Como ya te dije, en realidad jamás la toqué.

—¿Sabes cuánta gente inocente se está pudriendo en la cárcel justo ahora? Créeme, la verdad ni siquiera importa; no cuando el sistema te muestre como un pedófilo. Básicamente estarías condenado por el resto de tus días. Puedes despedirte de tu prestigiosa carrera de medicina. ¿Por cuánto tiempo has trabajado para convertirte en doctor como tu querido papi?

—Eres todo un caso, ¿lo sabes, no? —pregunté con amargura.

Sonrió malvadamente hacia mí, antes de alzar la mano y agitar los dedos a modo de despedida.

—Adiosito. No dejes que la puerta golpee tu trasero cuando salgas.

Por mucho que quisiera mantener mi promesa hacia Bella, hacerlo podría arriesgar mi futuro. La amenaza de este álter ego era seria, y realmente jodida. No era una sorpresa que no pudiera mantener a sus amigos.

Odiaba decepcionar a Bella, pero lo que odiaba aún más era fallar en algo, y estaba jodidamente furioso. Dejé que alguien me llevara ventaja, lo que me hacía sentir pequeño y patético. Supongo que eso era lo malo de mí: el miedo al fracaso y el odio hacia mí mismo cuando inevitablemente fallo.

Pero probablemente lo que era mayor que mi miedo al fracaso, era mi obtuso sentido de terquedad. Dejé esa maldita tienda, sí, pero me senté en mi auto como un enfermo acosador y esperé.

Pasó otra hora y media antes de que el último de los empleados dejara el pequeño estacionamiento, lo que solo dejaba un auto además del mío. Cuando Bella finalmente salió del edificio, y cerró la puerta detrás de ella, me escondí parcialmente por miedo a tener otro desagradable altercado con el álter ego que era una mega perra. Afortunadamente para mí, mi miedo era infundado; en el momento en el que Bella me vio, sonrió con timidez.

Tomé su expresión amigable como una bienvenida a que saliera del auto a saludarla.

—Sigues aquí —dijo, entre sorprendida e impresionada.

Le sonreí de vuelta.

—Bueno, estuvo cerca, pero ambos parecemos haber sobrevivido.

Su rostro cayó en vergüenza.

—Oh, no, ¿qué hicieron?

Me encogí de hombros.

—Solo amenazar con arrestarme y arruinar mi futuro entero falsificando antecedentes penales —dije casualmente—. Nada grave.

Dejó caer su cabeza en una de sus manos.

—Oh por Dios. Edward, lo siento tanto. Sabía que era una mala idea pedirte que fueras niñera.

—Bree estuvo bien —le aseguré—. En realidad ella se comportó bien. Fue la otra la que costó un poco más de trabajo.

Hizo una mueca.

—¿Alice?

Lo consideré un momento, y luego sacudí la cabeza.

—Esta no era Alice. Bueno, Alice estuvo aquí antes, y fue un poco dura, pero nada como esto. Esta álter ego era… grosera.

—Rosalie —asumió Bella—. Ah, hombre, de verdad esperaba que se mantuviera apaciguada. En realidad ha pasado un tiempo desde que salió.

—¿Eso es normal? ¿Que se queden apaciguadas? —pregunté curioso y un poco esperanzado. Si esta Rosalie se iba de nuevo a las profundidades del infierno del que salió, no tendría que alejarme de Bella y el mundo sería un lugar más brillante.

—Cuando mi vida está en calma, ella no quiere salir demasiado —explicó Bella—. Creo que todo mi estrés reciente por la tienda que va mal le permitió tomar el control de nuevo. De hecho, mis emociones son lo que las disparan a ellas, por lo que trato de mantener todo tranquilo en mi vida.

—Bueno, para ser honesto, Alice y Bree parecen dóciles en comparación de esta Rosalie. No me he encontrado con el cuarto álter ego que mencionaste, pero probablemente podría manejarlas a todas siempre y cuando Rosalie no esté involucrada. Honestamente es aterradora. Pero la peor parte es que ella sabía de cosas que las otras saben. Como si las viera de algún modo, incluso cuando no tiene el control.

—Realmente no entiendo cómo funciona todo dado que nunca soy capaz de recordarlas, pero mi papá una vez me dijo que Rosalie es, de alguna forma, la que maneja a todas. Ella es la jefa, y la mayor parte del tiempo todas la escuchan. No sé si ella puede realmente verlas o no, pero definitivamente se comunican la una con la otra.

Inhalé profundamente.

—Bueno, eso no es positivo para mí. Ella de verdad, de verdad me odia y honestamente no tengo idea de por qué.

—Porque eres un hombre, y has estado cerca más de una vez —explicó Bella, molesta—. Rosalie siempre ha odiado a los hombres, incluso mi papá. ¡Es tan frustrante! He aceptado que siempre estaré sola, pero ella no tiene que ser extra perra solo para alejar a la gente.

Asentí, después de unos incómodos segundos de silencio, dejé salir un largo y profundo respiro.

—Y, ¿tienes hambre? —pregunté casualmente, cambiando el tema. No tenía caso preocuparnos por la mega perra más de lo necesario—. No fui una buena niñera y olvidé alimentarte.

Su enojo se fue de sus facciones y sonrió a pesar de sí misma.

—¿Realmente vas a ignorar sus amenazas? Créeme, Rosalie es como un trueno. Nunca sabes cuándo atacará, pero cuando lo hace, definitivamente quema como el infierno.

Me encogí de hombros.

—Realmente odio ser amenazado de cualquier forma, pero de alguna forma solo me hace querer hacerlo más.

Arqueó las cejas.

—Así que vas a desafiarla… ¿o solo eres terco?

—Probablemente ambos —admití.

La expresión de Bella se transformó en algo que no pude descifrar bien. Si tuviera que adivinar, diría que fue algo entre shock e impresión. De cualquier modo, me gustó, y solo hizo crecer mi deseo de pasar más tiempo con ella.

Quizá Bella tenía razón, quizá estaba tentando todo al ignorar las serias amenazas de Rosalie, pero no pude evitarlo. Había sido criado para seguir las reglas, pero ya había superado esa mierda, y no iba a dejar que el álter ego de alguien me dijera qué hacer.

—¿Pizza o comida china? —le pregunté a Bella mientras le abría la puerta del copiloto para que pudiera entrar.

Se rio una vez, sacudió la cabeza, y entró a mi auto.

Bella y mi inesperada segunda cita con ella significaban un nuevo capítulo para ambos y no podía esperar para ver exactamente qué saldría de él.


¿Qué piensan de Rosalie? ;)

¡Mil gracias a las chicas que dejaron sus reviews!, gracias a:

Mar91, fabi, rosy canu10, bbluelilas, Leah de Call, Paola Lightwood, somas, catalina a carreno, injoa, Tecupi, sandy56, DannySk, Andy55TwilightOverTheMoon, tulgarita, marifer cullenpotter, Kriss21, MariePrewettMellarke, Liz Vidal, Gabriela Cullen, Lady Grigori y Tata XOXO.

Espero se animen a dejar un review, me encanta leer sus diferentes opiniones acerca de la historia :)

¡Nos leemos pronto!