Buenas noches. Os traigo el de hoy, y ya os comento que el próximo será para el lunes (mañana o tarde del horario español, depende del trabajo que tenga).

Me alegro de que os gustara la caza... no podía terminar el fic sin un capítulo dedicado a eso, y se me olvidó poner que no se había maltratado a ningún animal durante la redacción del capítulo ;). Dejé el capítulo así, lo reconozco, acordándome de la película "Luna Nueva" XD.

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Cris Cullen Black, ISACOBO, Tandr3a29 , msteppa, Mary de cullen,Mentxu Masen Cullen, Dra. Laly, kary rodriguez, amy-vampire, SalyLuna, Mjosé, EmilioLT, JustGaby, Ely Cullen M, GRACIAS.

Kisara Mansen, es que Edward si no pide matrimonio no es él, jajaja.

Nurymisu, un poco mala, sólo. Lo de que un vampiro beba de otro lo tienes en algunos fics y también en la saga de la hermandad de la daga negra... esto último lo digo por las referencias que tengo, porque la tengo pendiente de lectura ;).

I love Edward, gracias por tu review... y espera, que Bella aún no ha contestado!

Esme Mary Cullen, ya tienes el vestido? Lo tuyo es previsión.

Rocha... gracias, me gusta hacerte feliz!

YoliCullen, la mordida es sexual y tienen sangre, pero de vampiro ;) Gracias por tu ayuda, hermosa! Por cierto, mi hija me pregunta que cuándo iremos a casa de mi amiga -tú-... no se ha desanimado para nada con la idea de que tenemos que ir en avión, al contrario!

Deysi Maria, vale, te apunto a la cola que hay por si Bella dice que no, jeje.

CindyLis, otra que me amenaza... :)

Mlopez, me tienes que decir qué cosa tienes en mente... o no me quieres dar malas ideas? jejeje. Gracias por tus palabras. Y un beso grandote.

Anaidam, gracias a ti también. Pero es que dudabas que sacaría lo de la caza? Mujer de poca fe...

kate, sí puede beber sangre y lo ha hecho, veremos si pasa algo... o no.

audrey, rebienvenida. Gracias por tus palabras.

Naya, ya te pusiste al dia. Un beso grande y gracias por tus comentarios.


Capítulo 60

BPOV

-¿Qué?

Lo sé, no era la respuesta que un hombre espera tras hacer esa pregunta. Pero mi mente estaba aún lenta tras el violento orgasmo y no estaba segura de haber oído bien.

Edward me movió sobre él para colocarnos frente a frente, adhiriendo mi pecho al suyo. Me impresionó la pasión en su mirada.

-Cásate conmigo, Bella –repitió, su voz dulce e intensa como sus ojos. Su dedo índice acariciaba mi labio inferior.

-¿Por qué?-pregunté, confusa.

Me senté, poniendo un poco de distancia entre ambos. Si no, no podía pensar con claridad. Su pregunta me había dejado en un estado de shock que me hacía imposible contestar.

Quizá el que Edward bebiera de mí me había dejado atontada para siempre.

Él se rió al ver mi turbación.

-Porque te amo- se incorporó.

-Y yo a ti. Pero... no hay necesidad de ningún papel... creo – no sabía bien qué decir, me había pillado en fuera de juego.

Se acercó un poco y su mano se posó en mi mejilla, acariciándola.

-¿Tienes algo en contra del matrimonio?-el humor bailaba en sus ojos a pesar de que su voz sonó más bien seria.

-¡No! Pero... no sé- me encogí de hombros.- ¿Los vampiros se casan por la Iglesia? ¿No es eso... raro?-farfullé.

Entonces Edward estalló en una carcajada y, acercándose más a mí, me tomó ambas manos.

-No sé si sería raro, pero yo me refiero a celebrar nuestra unión enfrente de los seres que amamos. Una ceremonia sencilla, o no, como tú desees. Pero rodeados de nuestros seres queridos.

-¡Dios! ¡Mis padres! ¡Si ni siquiera me han visto con este aspecto! ¿Y ahora mi boda?-casi histérica, mi respiración se agitó, y de ser humana habría hiperventilado.

Entonces él se lanzó sobre mí tumbándome contra el suelo, su boca chocó contra la mía y su lengua me invadió con suavidad, acariciando la mía, con lentitud deliberada. Abracé su nuca y disfruté del beso, prolongado y dulce.

-¿Te encuentras mejor?- al cabo de varios minutos su boca se separó escasos centímetros de la mía. Sus labios lucían mi sonrisa favorita.

-¿Vas a hacer esto muchas más veces?-sonreí lánguida, mi ansiedad por fin bajo control.

-¿Te refieres a abalanzarme sobre ti o a besarte para que te tranquilices?-alzó una ceja.

-Las dos cosas -hice una mueca.

-Las veces que haga falta mientras funcione -dibujó una lenta sonrisa.- No hay prisa, Bella. Tenemos tiempo. Sólo dime... –y ante mi estupefacta mirada, hincó una rodilla ante mí y me tomó las manos- Isabella Marie Swan ¿quieres casarte conmigo?

A pesar de todo, me emocioné. Acabábamos de cazar juntos por primera vez, y nos habíamos dejado llevar por la pasión más carnal e incendiaria. Y ahora estábamos de noche en medio de este fragante bosque, completamente desnudos... Para mí era la petición de mano más romántica que podía haber imaginado. Mientras salía con Edward no me había llegado a plantear la posibilidad del matrimonio, y posteriormente al transformarme en vampira y romper con él... simplemente pasé a observar las bodas como algo externo a mi mundo. Pero tras pedírmelo él no tuve que pensar mucho... acababa de tomar la decisión: quería hacerlo, quería a ese hombre, y quería que todo el mundo fuera testigo de ello.

Parpadeé varias veces mirando su rostro, esa cara que amaba tanto, observándome expectante. Me mordí el labio, porque esta vez un nudo apretaba mi garganta, impidiendo que al aire saliera por ella y mi boca pronunciara las palabras.

"Sí, quiero"

Su cara se iluminó con una ancha sonrisa y entonces se levantó con un ágil salto y tomó sus pantalones del suelo. En un segundo lo tenía otra vez de rodillas ante mí. Tuve que hacer un esfuerzo para no admirar su cuerpo y fijarme sólo en su cara, en sus ojos que brillaban como nunca. Puso su mano izquierda con la palma hacia arriba, tendiéndola hacia mí, y yo puse mi mano derecha sobre ella. Su mano libre deslizó lentamente un precioso anillo de diseño antiguo en mi dedo anular.

-Edward... es...es...-otra vez el nudo.-"Es precioso."

-Era de mi madre... y ahora es tuyo. Para siempre. Como yo.

-Amor mío-musité sin apenas aire.

Edward me abrazó y nuestros labios se volvieron a encontrar para saborearse mutuamente con dulzura, sin urgencia.

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-Está a punto de amanecer-el susurro de su voz me llegó como desde la lejanía y me obligué a bajar de mi nube.

Nuestros cuerpos estaban encajados en el uno en del otro como si fuéramos las dos únicas piezas de un puzzle, y yo me habría quedado así para siempre, con ese instante suspendido en el tiempo. Se escuchaba en la lejanía el sonido de algún ave madrugadora. A nuestro alrededor el único sonido era el suave murmullo de los árboles. Los animales, más sabios que los humanos, nos rehuían.

-Mmm- esperaba que eso le sirviera como respuesta. No tenía ni fuerzas ni, sobre todo, ganas para pensar en ese momento. El momento de separar mi cuerpo del suyo, de ser consciente de que éramos dos y no uno solo.

Estaba en el paraíso.

Escuché una silenciosa risita. Sus yemas rozaron la piel de mi cuello justo en el lugar donde me había mordido.

-Ya se ha cerrado la herida...-hizo una pausa prolongada, y recordé lo que había pasado. Edward había vuelto a beber de mí y había sido algo tan íntimo y delicioso como cuando era humana. Yo jamás había escuchado algo así de los demás vampiros, y me pregunté si debería sentirme preocupada. -Qué... ¿qué has sentido? ¿Ha sido diferente?

Meneé la cabeza levemente.

-No... Ha sido igual de...- dudé un instante; no había palabras en el diccionario para describir esa sensación, o yo no las encontraba -alucinante. ¿Y para ti?

-Lo mismo. Íntimo, increíble, maravilloso, impresionante.

Me sonreí. Edward tenía más riqueza de lenguaje que yo, definitivamente.

-¿Es esto normal? Nunca había escuchado que un vampiro bebiera de otro.

Estudié sus ojos. Seguían de color ámbar, cálidos, brillantes. Sin rastro de tonos rojizos.

-¿Te preocupa?

-No me preocupa si es normal o no, Edward-curvé los labios sin poderlo evitar.- Sé bien que lo nuestro no es normal, ni lo ha sido nunca pero ¿te sientes bien?

-Mejor que en toda mi vida.

-De todas formas, tenemos que hablarlo con Carlisle.

-Sí... ya es hora de que le contemos nuestras intimidades, siempre lo está pidiendo -bromeó.-En serio, tienes razón. Y ahora... es hora de volver -suspiró.

-Es verdad... Me gustaría estar en casa antes de que Daniel y Ang se despertaran.


-Es precioso, Bella. No me canso de mirarlo- la mano de Angela retenía la mía, examinando de cerca el anillo.-Y es genial que fuera de la madre de Edward... es... tan romántico.

Por lo menos Ang se lo había tomado con alegría serena. Recordé la reacción de Alice de hacía unas horas: se había puesto como loca cuando llegamos a casa. Según sus propias palabras, quería "volver a ver" el anillo en mi mano. Daba unos saltos que por un momento temí que hiciera un boquete en el suelo del ático, como si fuera un martillo neumático. Estaba tan excitada que Jasper se tuvo que emplear a fondo en atemperarla. Yo me sentía muy feliz, pero la reacción de mi cuñada estaba empezando a hacerme sentir inquieta. Muy inquieta. Sobre todo cuando empezó a farfullar a gran velocidad cantidad de frases que contenían varias veces las palabras vestido, invitados y celebración.

Para Angela también había sido una gran noticia. Cuando volvió a mirar mi anillo por enésima vez sus ojos brillaron de emoción y vi que estaba reteniendo las lágrimas. Porque no todas ellas eran de felicidad, y yo lo sabía.

-Angela... todo se arreglará-la miré con tristeza, mientras ella tenía sus ojos fijos en mi anillo pero la mente perdida en algún lugar de sus recuerdos.

-¿Eh?-pareció despertar de su ensoñación.-Sí, supongo que sí-forzó una sonrisa.

Daniel se acercó a nosotras con su Spiderman en la mano y se sentó a mi lado.

-Spiderman y Mary Jane también se casan.

-Lo sé-sonreí, mientras el niño tomaba mi mano y la juntaba con la de su juguete, haciendo ruiditos musicales componiendo él solo un inesperado himno nupcial.

-Yo llevaré los anillos– explicó un orgulloso Danny a Angela, quien lo miraba sonriente, su ánimo alicaído temporalmente olvidado.

-Seguro que lo harás genial-repuso mi amiga.

Daniel estaba más entusiasmado de lo que yo había creído por la noticia de mi futura boda. Había creído que estaría celoso pero ese dulce niño era cualquier cosa menos egoísta. Y yo, como siempre, me sentía dividida por mis emociones... me embargaba una inmensa alegría por compartir mi amor con Edward con mis seres queridos, pero no podía evitar mi preocupación pensando en mis padres, en Angela y Jake, y en que Daniel se estaba haciendo ilusiones de tener a Edward como papá sin saber que él ya tenía uno.

No vayas por ahí, Bella. Agité la cabeza, en un gesto inconsciente para librarme de estos pensamientos.

Cierto. Una cosa, y luego la otra. Esta tarde teníamos la asamblea en la frontera de la reserva, y no quería que estériles y negativos pensamientos me descentraran de eso.

-Uao. Hoy esta chica está muy movida-Ang se acarició el abdomen. Daniel abrió mucho sus ojos observando su gesto.

-¿Cómo ha entrado? Quero saberlo -dijo con determinación, frunciendo el ceño.

Oh, vaya, la pregunta... aún no le había contestado, y ya era hora. Pero mi amiga se me adelantó.

-Cuando un hombre y una mujer están lo más juntos que dos personas pueden llegar a estar, normalmente porque se quieren mucho, puede ser que dentro del cuerpo de la mujer se junte una pequeñita parte de ambos, y de esas dos partes unidas va creciendo un bebé, muy poco a poco.

Como explicación adaptada a la edad del pequeño no había estado mal del todo. Al fin y al cabo hablarle de óvulos, espermatozoides y coitos habría dejado al niño un poco despistado a estas alturas.

Daniel la miró, parpadeando como si se lo hubiera explicado en chino, pero pareció contento con el hecho de que alguien por fin se hubiera esforzado en explicarle el misterio del embarazo, y su carita se iluminó.

-Si pones la mano aquí a lo mejor notas que se mueve, pero aún no se nota mucho. Cuando sea más grande se notará más.

El pequeño sobó pacientemente todo el abultado vientre de mi amiga en busca de algún signo de movimiento pero como suele pasar con los niños pequeños se cansó enseguida al no encontrar lo que esperaba, y se marchó con su Spiderman en alto, emitiendo onomatopeyas varias.

Tuve curiosidad por preguntarle a mi amiga el nombre que tenían pensado para la niña, pero desistí de preguntar. No quería que el ánimo de Ang volviera a decaer, y me mordí la lengua.

-Tranquila Sarah...-Angela musitó el nombre, acariciándose el vientre y despejando mis dudas.

-Es un nombre precioso.

-La madre de Jake se llamaba así- susurró en voz apenas audible.

Se me encogió el corazón al verla así, tanto que tuve un deseo casi irrefrenable de ir a buscar a Jacob y traerlo a casa arrastrando del cuello.

-Cuando nazca le harán pruebas, por si tiene lo mismo que yo. La herencia es dominante, así que hay un cincuenta por ciento de posibilidades -alzó la mirada desde su panza.

-Si lo tiene tendrá los mejores cuidados y no te dará ningún susto, no tiene por qué pasar por lo mismo que tú- afirmé. Me froté los ojos de forma automática al hablar, recordando a Angela en el suelo, blanca como... una muerta.

-Lo sé... Lo siento -se secó una lágrima antes de que cayera por su mejilla. – Vaya herencia para pasarle a un hijo, ¿no? Por cierto ¿sabes que fui a hablar con mis padres?-abrí los ojos como platos ante la sorpresa mientras ella se sonó la nariz.-Oh, mierda, lo siento, son las putas hormonas. Ups, perdón-se tapó la boca y miró hacia la puerta por donde había desaparecido Daniel.

-Tranquila, no creo que Danny te haya escuchado-sonreí a medias.-Sigue, por favor. Pensaba que no querías saber nada de ellos. ¿Cómo cambiaste de idea?-la curiosidad me podía, aunque sabía que el tema era doloroso, pero era parte de la vida de mi amiga y quería conocerlo.

-Bueno, supongo que después de haber estado al borde de la muerte, y estando en mi estado... sentí la necesidad de verles, de ver si podía llegar a entender de alguna manera que hubieran sido tan avaros con su cariño. Y quería que supieran que iban a tener un nieto. Quise ir sola, aunque me costó que Jake accediera –suspiró y asentí, animándola.- ¿Sabes? Envidiaba de pequeña los gestos de cariño que los padres de mis amigas tenían con ellas... No recuerdo un abrazo, un beso de buenas noches-recitó, su mirada perdida de nuevo en su barriga, sus manos masajeando su abultado vientre suavemente, como si se lo estuviera explicando a su bebé y no a mí, como si le estuviera dando a ella las caricias que no había recibido.

-Dios, eso es horrible, Angela.

-Cuando mis padres vieron que estaba embarazada, su expresión fue de pena. ¿Sabes lo que es decirle a tus padres que estás esperando un hijo y que reaccionen como si fuera una mala noticia?-negué, aunque la pregunta era retórica.-No sé por qué me esperaba otra cosa. Y fui directa. Les pregunté por qué no habían sentido por mí lo que se supone que unos padres deben sentir. Sólo quería saber. Antes me sentía culpable, pensando que era por algo que yo había hecho mal. Pero ya hace tiempo que sé que el problema es de ellos.

-¿Y?-la animé.

-Pues... es absurdo-negó con la cabeza, con gesto incrédulo.-Mis padres no me quisieron porque temían perderme.

-¿Qué?

-Sí. Mi madre había tenido varios familiares muertos, todos ellos personas jóvenes, de forma inesperada y súbita. Sospechaban que había una enfermedad en la familia que causaba la muerte prematura, pero no se sabía que era algo cardiaco. Mi madre nunca tuvo ningún síntoma pero ante el temor de pasar esa herencia mortal a su descendencia pusieron los medios para no tener hijos. Pero al parecer yo quería nacer, y mi madre se quedó embarazada a pesar del tomar la píldora. Creo que tomó un antibiótico que hizo que ésta perdiera efecto. Se ve que en mi familia somos así de fértiles, ya ves –sonrió amarga. -Lo lógico hoy en día habría sido estudiar la causa de esas muertes, pero ya sabes que las personas no siempre somos lógicas, y lo que para ti y para mí que trabajamos con temas de salud habría sido lo normal... no fue su planteamiento. Además de que en aquella época no se conocía bien lo del QT prolongado. Optaron por obviar el problema y seguir viviendo- hizo una pausa y tras unos segundos su mirada volvió a mí. Sentí ganas de abrazarla.

-Y luego naciste tú.

-Sí. Y no cambiaron de estrategia. Sencillamente, seguir viviendo, cuidar de esa hija que les había llovido aún no sabían de dónde, pero sin entregarse, siempre pensando que podían perderme.

-Dios, eso debió ser horrible-no pude evitar que esas palabras escaparan de mis labios y enseguida me arrepentí.-Quiero decir horrible para ti y para ellos.

-¡Horrible fue que cualquier niña le daba a su muñeca Barbie más cariño que ellos a mí!-estalló, pero inmediatamente me tomó la mano y la apretó.-Lo siento, lo siento. Tienes razón. Pero... no me sirve como excusa -negó con la cabeza, repetidas veces.-No.

-Tu hija tendrá cariño de sobras, Ang.

-Eso les dije-sus ojos brillantes se negaban a derramar más lágrimas. Apretó los labios antes de proseguir con voz más firme.-Mi hija tendrá todo el cariño de sus padres.

-Y ellos...

-Ellos se disculparon, me dijeron que lo sentían mucho, que me dieron todo lo que me podían dar-Agitó la cabeza.-Mira, Bella, no sé si es verdad eso de que temían perderme, o que simplemente no me esperaban y llegué, y no eran gente para tener hijos. Pero eso ya me da igual. Es demasiado tarde. Somos unos extraños. Por mí como si hubiera nacido bajo una col. Pero por lo menos me he quedado a gusto de poder desahogarme.

Se quedó durante unos minutos mirando al vacío, y cuando pensé que había terminado vi que sonreía y le brillaban los ojos.

-¿Querrás ser la madrina de mi hija? Quién mejor que tú, una persona casi indestructible, para cuidar de mi pequeña si sus padres no están? -ahí sí que me abalancé sobre ella al más puro estilo Edward y la abracé con fuerza, teniendo cuidado con su barriga.

-Joder, Angela, ¡para ya! Vas a hacer que llore, y lo voy a poner todo pringoso.

-¡Ugh!

-Lo siento, te he apretado demasiado fuerte-la solté, y su cara lucía una sonrisa de oreja a oreja.

-Aún no me has contestado.

-¿Qué dirá Jake? Quizá pensaba pedírselo a otra persona-repuse, dubitativa.

-Me da igual si nombra a otra madrina. La niña tendrá dos, entonces -dijo con determinación.

-Entonces, acepto.

Edward hizo su aparición en aquel momento, lo que para mí no tuvo nada de casual. Sabía que estaba esperando a que termináramos la charla.

-Es hora de irnos preparando, en una hora tenemos que estar fuera.


Hoy ha sido tranquilito, ¿no? Hasta el lunes, y gracias por seguir ahí.