DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a knicnort3. Yo solo me adjudico la traducción.

Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)

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Capítulo 9: Descubrimiento

No quería despertarla. No quería que despertara y que posiblemente quisiera destruirme, pero más que nada, no quería que abriera los ojos y no ver a Bella mirarme de vuelta.

No fue hasta que comenzó a removerse que me di cuenta de eso, a lo que le siguió una ola de culpa.

Jodí todo. Me metí a la cama con alguien que no era Bella, y ahora me sentía como una absoluta mierda. A pesar de la resaca, tenía que ser una de las sensaciones más bajas de mi vida. Mientras más lo pensaba, peor me sentía. Engañar a Bella era lo último que quería hacer… ¿pero la engañé? Era su cuerpo, pero ciertamente no su mente. Pero, todos sus álter egos existían dentro de su mente, así que de una forma, ¿no era también la mente de Bella? Todo era jodidamente confuso, pero sabía dentro de mí que no debí haberlo hecho.

—Mmm —murmuró mientras la consciencia perturbaba su sueño. Cuando sus ojos se abrieron y me miró, las mariposas amenazaron con salirse de mi pecho, y no tenía nada que ver con miedo o nerviosismo. Sabía, sin duda alguna, que era mi Bella, y no me importaba cómo o por qué había vuelto; solo quería abrazarla. Solo se había ido un día, pero había sido lo más que habíamos estado separados desde que comenzamos a vernos, y podía decir con honestidad que la extrañaba.

—¿Por qué estás mirándome? —murmuró, casi incoherentemente.

Me incliné y besé su frente, antes de abrazarla de nuevo.

—No te estoy mirando, solo quiero quedarme contigo un poco más —murmuré.

—¿Ya es domingo? Deberíamos quedarnos en la cama todo el día —dijo suavemente.

Consideré mentirle acerca del día de la semana, solo para alargar este momento, pero por primera vez en mi vida, no quería mentir, no a Bella.

—Desafortunadamente, solo es viernes —le informé con pesar.

—¿Viernes? —preguntó confundida mientras abruptamente se enderezaba y se sentaba—. No, solo bromeaba con pensar que era domingo. Sé que es jueves. Ayer fue miércoles, porque tuve una reunión con un distribuidor por teléfono, así que es jueves.

Abrí la boca para explicar lo que había pasado, pero entonces notó algo y prácticamente saltó de la cama, jalando las sábanas para tener algo con que cubrirse.

—¿Qué es esto? —preguntó, alzando la minifalda de cuero roja que Alice había estado usando la noche anterior. Era la clase de ropa que Bella nunca usaría, y no podía evitar preguntarme en dónde guardaba Alice su ropa mientras estaba atrapada en la sala de cine.

—Uh…

Me miraba con demasiadas emociones en el rostro, y no sabía cómo responderle. Me rehusaba a mentir, pero la verdad apestaba, y trataba de considerar una forma de suavizar el golpe.

—Tú estabas, uh… despertaste la mañana de ayer, y tú…

—Salieron —contestó, luciendo completamente devastada—. Sabes, por un corto tiempo pensé que en realidad estaba controlándolas. ¿Por cuánto tiempo me fui? ¿Solo desde ayer?

Asentí con compasión.

»¿Qué hice? ¿Fue Rosalie? ¿Fui grosera contigo? —cuestionó deprisa, pero luego algo se le ocurrió—. Espera… —Miró entre nosotros a nuestro desnudo estado, luego a la falda en su mano, y luego me miró a los ojos cuestionando. No tenía que decirlo. Sé que sabía que dormí con una de sus álter ego, y ahora necesitaba disculparme profundamente.

—Bella, lo siento —dije con la mayor sinceridad—. No es excusa, pero estaba muy ebrio, y ella estaba ahí, y no recuerdo mucho.

Miró a su cuerpo cubierto por la sábana.

—¿Qué es esto? —preguntó mientras señalaba a los puntos rojos de algo que apenas notó en sus brazos.

—Uh, creo que es cera de una vela… Bella, en realidad… lo siento mucho —repetí—. Ni siquiera sé cómo arreglar las cosas, pero si pudiera deshacerlo, te lo juro, lo haría.

—¿Fue tan mala? —preguntó Bella inesperadamente—. Quiero decir, a juzgar por el desorden, creo que lo disfrutaste.

—Yo… no te miento cuando te digo que no recuerdo demasiado. Estaba… triste, supongo, y fui al bar, y ella estaba ahí y todo fue… no lo sé.

—Edward, lo siento —dijo, sorprendiéndome. Había admitido dormir con su álter ego, y aquí estaba ella, ¿disculpándose conmigo? Realmente era jodido.

—¿Por qué estás disculpándote? —pregunté perplejo—. No hiciste nada malo. Yo solo… soy un jodido idiota que te puso en una situación horrible, y te traicioné...

—¿Cómo me traicionaste? —interrumpió—. Incluso si fuéramos exclusivos, algo a lo que ambos nos negamos, aún estabas conmigo… bueno, mi cuerpo de todas formas. Agradezco haber despertado en tu cama y no en la de un extraño del que me hubiera tenido que escapar discretamente y preocupar por las ETS por los siguientes seis meses. Afortunadamente, al menos Alice siempre ha usado protección… que yo sepa —dijo con pena.

Tembló visiblemente mientras consideraba los incontables amantes de Alice. Sabía lo mucho que odiaba los encuentros de su álter ego, pero me la estaba poniendo muy fácil, especialmente después de que había hecho algo tan horrible.

—Bella, incluso aunque no te importara que estuviera con alguien más porque no somos exclusivos, o como sea, aun así tuve sexo contigo mientras básicamente estabas dormida. Tanya mencionó que ¿te quedas en una habitación oscura cuando no estás en control? Eso es horrible, y entiendo ahora que al estar con Alice, básicamente abusé de ti —le dije disgustado conmigo mismo, e increíblemente arrepentido. ¿Qué clase de monstruo era?

—Edward, por favor deja de castigarte por esto. Está bien. Estoy bien. Lo prometo. Toda esta situación es muy jodida, y es la razón por la que no salgo con nadie —dijo antes de estirarse por su ropa para poder vestirse.

Una vez que lo hizo y recogió todas sus cosas y las de Alice, me miró y suspiró.

—Nos divertimos, ¿no es cierto? Fue un buen verano. Realmente aprecio el tiempo que tuvimos juntos. —Se subió a la cama en donde yo seguía en mi círculo de culpa y odio hacia mí, y besó mi mejilla—. Serás un gran doctor algún día. No tengo dudas.

No dije nada mientras la veía bajar de mi cama y caminar a la puerta.

»Te deseo lo mejor, Edward. De verdad —añadió sinceramente.

Su sonrisa de despedida partió mi corazón en pedazos. Ambos sabíamos que ese fin de semana me iba de regreso a Seattle y al ser viernes, probablemente supuso que era un buen momento para una despedida. No era un buen momento. Era un momento horrible y dolió como el infierno.

Pero no la detuve, y la única respuesta que le ofrecí fue:

—Adiós.

Era un jodido cobarde, y lo sabía, pero todo acerca de Bella me aterrorizaba, y no tenía nada que ver con su trastorno. No quería que se fuera. No quería dejarla. Bella tenía razón cuando dijo que todo era demasiado jodido.

Me senté ahí como un idiota mientras ella desaparecía de mi habitación, y no me moví hasta mucho después que escuché su auto partir. Le había dicho antes que la visitaría los fines de semana después de que me mudara de vuelta a Seattle, pero ella nunca lució convencida, y siempre hablaba de nuestra inexistente relación como algo temporal. Cuando salió de mi apartamento ese día, claramente intentaba salir de mi vida para siempre, y dolía demasiado. Emociones que no se suponía deberíamos sentir, que no pidieron permiso para entrar, lo hicieron. Tendría que lidiar con las amargas consecuencias.

Cuando finalmente me las arreglé para sacar mi trasero de la cama, me vestí e hice mi rutina preestablecida. Era mi último día de trabajo en el hospital de mi padre, pero usualmente sobrevivía las monótonas horas sabiendo que vería a Bella en el almuerzo. Contaría los minutos y me iría en el segundo que fuera posible hacerlo. Ese día, sin embargo, no tenía nada que esperar, así que trabajé durante mi receso del almuerzo.

Varias veces mi padre fue a mi estación y me dijo que necesitábamos hablar sobre Bella, pero solo asentía y luego él sacudía la cabeza y se iba. No iba a discutir nada con él, y ambos lo sabíamos.

Mi madre quería que pasara mi última tarde en Forks cenando con ellos, pero le dije que no y decidí irme a Seattle esa noche. No tenía sentido esperar cuando estaba seguro que no contestaría ninguna de sus preguntas, y ya sabía lo mucho que estaban decepcionados de mí. Ya me odiaba lo suficiente por meterme con Bella, realmente no necesitaba escuchárselos decir también.


A pesar de nuestra despedida oficial, le mandé varios mensajes de texto a Bella durante la siguiente semana para ver cómo estaba pero ella rara vez respondía, y cuando lo hacía, eran respuestas de una sola palabra. No quería tener más comunicación conmigo, y tenía que respetar eso, a pesar de lo mucho que dolía. También, sentía que realmente merecía el dolor después de lo que le hice, así que supuse que era justicia, o karma, o solo mi jodida suerte que finalmente encontrara a una chica de la que no podía tener suficiente y ella no me quisiera más. Era demasiado buena para mí, de todas formas, y sabía eso, así que hice mi mayor esfuerzo para dejarla ir.

Estar de vuelta en Seattle era exactamente lo que necesitaba. Volví a mis viejas rutinas y me reuní con mis amigos como si el tiempo no hubiera pasado… excepto que todo se sentía enteramente diferente y odiaba cada minuto de eso. La escuela apestaba, como siempre, pero pronto me di cuenta de que estar con mis amigos en mi tiempo libre era, de una forma, mucho peor...

Salí con un par de mis amigos una noche, y como siempre lo habíamos hecho antes, hablaban mierda y miraban a las chicas. En un tiempo sin duda habría participado, los habría guiado exitosamente a encuentros de una noche. Ahora, después de Bella, no encontraba ningún interés en eso.

Cuando no me comporté de la forma en la que ellos esperaban, me incitaron más, y eventualmente tuve que decirles:

—¡Jódanse!

—Bien, bien, ¡Dios! —Mi amigo, Eric, finalmente cedió—. ¿Qué te pasa?

—Nada. Esta mierda es aburrida. Estoy harto —les dije con amargura.

—Vaya que has cambiado desde el verano —comentó Tyler—. Quiero decir, no es que sea algo malo.

—¡Demonios sí es algo malo! —interrumpió Mike—. Siempre es él quien atraía a las chicas y las invitaba a traer a sus amigas. ¿Qué se supone que haremos ahora?

—Ah, él solo está pasando un mal rato; se le pasará pronto. ¿Cierto, compañero? —dijo Eric mientras ponía su brazo sobre mi hombro.

—No estoy tan seguro de eso —contesté mientras quitaba su brazo de encima de mí—. Creo que mejor me voy —le dije antes de ponerme de pie.

—No, no puedes irte aún, ¡tengo que contarte mi historia, primero! —insistió Mike. Me sentó de nuevo en mi lugar, y de mala gana me quedé ahí para escuchar la historia patética que tenía que contar—. Así que, era mi segundo día como interno en el ala psiquiátrica, y este tipo, lo llamaremos Harry, solo comienza a hablar para sí mismo.

—¿Esquizofrenia? —asumió Tyler.

Mike se encogió de hombros.

—No lo sé, alguna mierda de ese estilo. Como sea, estaba aburrido así que decidí sentarme con él y comenzar a hablar con sus voces mentales como si realmente pudiera escucharlas también —se rio—. Incluso comencé a mover toda su mierda alrededor de la habitación cuando él no estaba mirando y culpé a una de sus voces. Él estaba demasiado confundido —añadió entre sus risas.

—Eso es demasiado jodido —dije, disgustado.

—¿Qué? Jódete. ¿Estás hablando en serio? —preguntó Mike, inseguro.

—Sí, hablo jodidamente en serio —le dije—. Eso es retorcido. ¿Qué demonios ganas metiéndote con gente así?

—Disculpa, estaba tratando de hacer que mi día fuera un poco menos aburrido —contestó con demasiada actitud—. Si no lo hacía, me hubiera vuelto loco y convertido en un paciente.

—Quizá si trataras de entender los trastornos mentales te darías cuenta de que está mal meterte con ellos de esa manera —contesté—. ¡Son personas de verdad, no cosas sin cerebro que están ahí para divertirte! Pero te importa una mierda, ¿no es así? Solo estás en medicina porque tu papá te obligó.

—¿Y por qué estás tú aquí, Cullen? —contraatacó—. Tú y yo somos exactamente iguales, ¡así que bájate de tu maldito pedestal y cierra la boca!

Sus palabras eran como un golpe al estómago y un balde de agua helada directo a mi rostro. Tenía razón, éramos iguales. Ambos odiábamos la escuela de medicina y solo entramos porque nuestros padres nos compraron la admisión. Ambos éramos unos ricos creídos que no apreciábamos las oportunidades que se nos habían dado. Y ambos nos metimos con personas mentalmente inestables por ninguna otra razón más que el aburrimiento. Era patético y ridículo, y ninguno de los dos debería lograr ser doctor.

A pesar de lo mucho que siempre odié la escuela de medicina, nunca consideré la posibilidad de otro camino para mí. Era todo acerca de lo que tenía permitido soñar desde que tenía memoria. Cuando jodía las cosas, mis padres siempre me sacaban de eso y me regresaban de vuelta al camino de la medicina. Quizá esa era la razón por la que me equivocaba tan seguido: en el fondo siempre esperaba alcanzar el punto en el que mis padres se rindieran y me dejaran en paz. No había pasado aún, y comenzaba a pensar que jamás pasaría, pero después de escuchar la historia de Mike, sabía que finalmente estaba listo para perseguir un nuevo rumbo.

Me rehusaba a ser como Mike por un momento más; era hora de valerme por mí mismo y ser consciente de mis sentimientos. Lo que había iniciado como un terrible intento para aliviar mi aburrimiento, pasar tiempo con Bella se había convertido en algo más y me había cambiado irrevocablemente. La extrañaba con fiereza, e incluso aunque sabía que no la merecía, necesitaba volver y decirle lo que sentía.

Ese fue mi último día en la escuela de medicina, y mi última noche en Seattle.


¡Mil gracias a las chicas que dejaron su review!, gracias a:

Tecupi, Adriana Molina, Mar91, Jessi, somas, kaja0507, bbluelilas, tulgarita, Liz Vidal, Tata XOXO, Leah de Call, jupy, Andy55TwilightOverTheMoon, BellaSwanMasenCullen, Lady Grigori, catalina a carreno, sandy56, Gabriela Cullen, Kriss21 y el Guest :)

Espero se animen a dejar su review y nos leemos pronto ;)