NOTA: os vuelvo a mandar este capítulo con una NOTA AL FINAL DEL CAPÍTULO (aclaración sobre un término médico), porque veo que no me he explicado bien y hay malentendidos. Las que lo habéis leído ya, leer sólo la nota al final del capi. El resto, lectura normal.
Buenas tardes. Os traigo este antes de lo que pensaba, para no variar... aunque dije lunes, ya lo tengo repasado y puedo colgarlo antes.¿Por qué no hacerlo?
Sé que la petición era muy crepusculera, pero me apetecía que fuera así... con obvias diferencias como la desnudez de los protagonistas, claro ;).
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Gracias a Pegn, Maria José, y en este también a Anaidam. Y a las que estáis ahí dejando vuestros comentarios:
Anabella Falivene , Mary de Cullen, Paola Cullen, Isa-21, I love Edward, nohemi, ISACOBO, yamira hrdz, kary rodriguez, CindyLis, lexa 0619, Ely Cullen M, PRIGSPE, ladyArwen, bellaliz, amy-vampire, rocha y kate.
Nurymisu, me alegra poder emocionarte. Gracias por tus palabras, hermosa.
Mlopez, "y siempre que lees estas cosas irremediablemente te acuerdas de la tuya y piensas "joe, podría haber sido asi... Mas o menos... Sin pumas de por medio y eso..." jajaja, pues sí, para qué negarlo ;)
Anaidam, Edward coge sus pantalones porque está el anillo en ellos... NO se los pone. Sería pecado ocultar ese cuerpo, jajaja.
Kisara Mansen... eso del padrino me ha hecho gracia. No, no lo es ;)
maite . mas, " Yo creo que si Bill Condon leyera tu Fic, cambia "Amanecer" inmediatamente!". Pues ahora que ya le han puesto la clasificación mayores de 13 años... lo dudo :(. Tendré que seguir haciendo terapia... escribir otro fic clase M, jajaja.
Pegn... me hizo gracia lo de las muñecas esas, no las recordaba, XD.
TheYoliCullen, yo creo que al final mi hija se saldrá con la suya... es persistente y hay ganas. Gracias, hermosa.
V. Cullen, "en fin, hay gente asi, como todo." La gente hace cosas raras, sí. Estos vampiros no enferman ni envejecen, y son "casi" indestructibles (en eso son como los de Meyer), así que sí, son inmortales. Pero no uso esa palabra porque me parece como que no se pudieran morir jamás, y sí, pueden llegar a morir ;)
Deysi Maria, "supongo que va a hacer que ella por fin cierre ese cap de su vida! fue lo mejor, ella va atener una hija y no quiere resentimientos ni dudad de ningun tipo para el inicio de su nueva vida como mama jejeje". De eso se trata. Bien pensado.
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Capítulo 61
BPOV
A pesar de los nervios que arrastraba por la reunión mi ánimo se aligeró cuando desde lejos vi el desvío en la carretera para llegar hasta la casa Cullen.
Recordaba todos los buenos momentos pasados allá con Edward, cuando hicimos el amor por primera vez, cuando conocí a Rosalie y a Emmet... los echaba de menos, y me habría encantado volverlos a ver. Y de pronto me invadió la nostalgia y mi ánimo volvió a mudar. Echaba de menos esa casa, echaba de menos Forks, a mis compañeros... añoraba mi vida pasada... a la cual no podría volver de ninguna forma.
Por un segundo me planteé la posibilidad de usar maquillaje, lentillas, e intentar aparentar que era la misma Bella... podía inventar que había sufrido un accidente, y que había tenido que cambiar un poco mi aspecto. Ang me había explicado que Anne y Monica se preguntaban qué habían hecho ellas de malo y por qué yo no les contestaba las llamadas.
Suspiré con fuerza. Sé realista. Al fin y al cabo, dentro de pocos meses Anne iba a terminar la especialidad, Mónica se quedaría en Forks y cada una de nosotras marcharía por un lado. Podríamos seguir con nuestra amistad... o no. Medité sobre eso. ¿Cómo habría sido mi vida de no haberse equivocado la inútil secretaria de James? ¿Cómo habría sido si hubiera llegado a Forks, y Edward no hubiera estado allá? Me angustié ante la idea. Mi vida habría seguido el camino trazado por mí a instancias de mi padre, y habría terminado de adjunta en algún hospital de mi ciudad. Quizá conocería a alguien, o no, quizá habría tenido hijos, o no. Pero esa película se me antojaba en tonos grises y sin sonido, como una película antigua. Ahora era feliz.
¿Cambiaría algo de lo que había pasado? Sin duda, el haber cedido al chantaje de Jacob, y el momento de mi transformación. Para esto habría deseado algo más íntimo, más romántico. Pero también era cierto que de no haber sido por ese intento de asesinato y la actuación a la desesperada de Edward yo no sabía cuándo habría accedido a ello.
No, había dejado cosas por el camino, pero tenía lo más importante conmigo. Miré a Edward y me di cuenta de que me estaba observando.
-Ojalá me hubieras abierto la mente. Tu cara ha reflejado como una docena de expresiones distintas en unos pocos minutos- sonrió con dulzura.
-Los mismos que yo llevo aguantando las ganas de gritarte que mires a la carretera, Edward-rezongó mi amiga desde el asiento de atrás.
Ambos nos carcajeamos con la salida de Angela. A pesar de tener motivos de sobra para estar tensa, siempre encontraba algo que decir para relajar el ambiente.
Cuando llegamos a la casa Cullen Esme y Carlisle nos estaban esperando y... sorpresa, Rosalie y Emmet. Salí del coche antes de que Edward parara y me lancé en brazos de la rubia vampira, quien me sujetó con fuerza.
-Al final hemos podido cambiar las guardias... Queríamos estar cerca por si había problemas-explicó mientras me abrazaba.-Dios, Bella, es genial veros juntos de nuevo.
-¡Eh, eh! ¿Pero qué es esto?-Emmet se acercó y tomó una de mis manos cuando Rosalie me depositó en el suelo. La mano del anillo.-Literalmente estoy sin palabras, ¡y no sabes cuánto lo lamento! Estar sin palabras, quiero decir. Bueno, y esto también- me agitó la mano en alto, y escuché las exclamaciones de alegría de los demás miembros del clan.-Mis condolencias, futura señora Cullen. ¿Está segura de que ya ha buscado, comparado y que se queda con lo mejor? Aún le queda mucha vida por delante.
Aparté la mano de la suya para darle un puñetazo cariñoso con ella y me viré, buscando a Edward, quien se acercaba con Angela al lado. Sus bellos ojos dirigían una fiera mirada a Emmet.
-Ella ya ha elegido bien. Lo malo es la familia política que tendrá que aguantar, pero ya se sabe que eso no se elige-gruñó mi prometido.
-Lo que no se elige es la intoxicación de azúcar que habrá sufrido esta pobre humana por ir con vosotros en el coche- Emmet señaló a mi amiga con la cabeza y luego le dirigió una sonrisa enorme- Puaf, seguro que estás hasta pegajosa, con estos alrededor el aire se vuelve miel pura...-compuso una exagerada mueca de asco.
Entonces unos brazos me arrastraron y choqué contra el cuerpo de Esme, en un apretón que me dejó literalmente sin respiración.
-Gracias, Bella. Por perdonarle, por decirle que sí... su felicidad, vuestra felicidad, es la mía -musitó en mi oreja.
Sonreí por la enorme emoción que transpiraban sus palabras, y esperaba que Esme no tuviera mi mala costumbre de llorar sangre, porque quería aparecer presentable en la asamblea. Mientras me reponía del abrazo rompe-costillas se acercó Carlisle y, más suave, me plantó un beso en cada mejilla.
Entre abrazos y enhorabuenas de todos y presentar a Angela al resto de la familia-aunque conocía de vista a todos- casi se nos hizo tarde para salir en dirección al punto de reunión. Emmet y Rosalie se quedaron en la casa Cullen. No estaban autorizados a acudir.
La luz del día, con el tímido sol de Forks escondido de forma casi perenne tras un velo de nubes, todavía iluminaba la pradera donde íbamos a celebrar la pequeña asamblea. No éramos los primeros en llegar. Situados en la distante línea imaginaria podía ver a una mujer que debía ser Sue Clearwater, a Billy Black, a Jacob y un anciano indio. Estaban sentados en el suelo, cerca de una pequeña fogata.
-También han traído al Viejo Quil -murmuró Edward.
-Es lo justo, así somos cuatro en cada bando -repuso Carlisle, y se dirigió a Angela antes de que ella pudiera protestar.- Tú eres neutral-explicó con un gesto amable.
Miré a mi amiga. Llevaba puesta ropa cómoda y una gruesa chaqueta de lana, pues el aire que venía desde el cercano mar era húmedo y fresco. Estaba pálida, pero serena. Había enroscado su brazo con el mío, más para recibir apoyo emocional que físico, aunque aquel terreno era desigual y su barriga no le dejaba ver bien por dónde ponía los pies.
-¿No había un sitio más incómodo para reuniros? -musitó cerca de mi oído, aún a sabiendas de que el disimulo era inútil.
Me encogí de hombros y me acerqué a ella, usando inútilmente el mismo tono confidencial.
-El sitio lo deciden los indios, y están muy enganchados a la tradición. La primera reunión se hizo en este lugar.
-¿La primera? ¿Cuántas ha habido?
-Por lo que sé, sólo tres.
-Oh, vaya-Angela se apartó un mechón de cabellos que le tapaba la vista- es una comunidad de vecinos muy bien avenida, por lo que parece...- Entonces sus ojos negros cambiaron al distinguir a Jake en el grupo que nos esperaba, y reflejaron angustia y esperanza al mismo tiempo.
No supe si lo de la fogata era también por tradición o por el bienestar de los humanos que acudían a ella.
Conforme me acercaba al pequeño grupo de indios que, con gesto solemne, nos esperaba, comencé a admirar su actitud. Desconfiaban de nosotros, pero no tanto como para hacer una reunión con el pequeño grupo de sangrientos asesinos en potencia que Jake pensaba que éramos. Y eso indicaba que eran valientes, y que, a pesar de todo, una parte de ellos confiaba en nosotros.
El padre de Jake me dirigió una profunda mirada que no supe interpretar, pero me pareció que había algo de compasión en ella. El Viejo Quil me miró con curiosidad, y la expresión de Sue Clearwater era de evidente hostilidad, no sólo hacia mí, sino para mi sorpresa también hacia mi amiga; miraba nuestros brazos enlazados con actitud desdeñosa. Lo comprendí de inmediato cuando recordé que era la madre de Leah, y lo que Angela me había explicado de aquélla.
Jake no nos miraba a ninguno de nosotros. Sus ojos estaban llenos de Ángela. No pude evitar sentir compasión por él a pesar de todo lo que había pasado. ¿Por qué no era razonable? ¿Quizá mi amiga estaba siendo demasiado testaruda en su postura inflexible?
Mientras nos acercábamos no pude evitar sentirme cada vez más inquieta. ¿Qué pasaría con ellos como pareja? ¿Y qué pensaban los indios de lo que había hecho Jake? Sin duda estaban al tanto de su versión, pero decía mucho de ellos que quisieran escuchar la mía. O quizá todo era una pantomima y por su parte ya habían emitido un juicio. ¿Y si habían decidido contar el secreto de los Cullen y romper el tratado?
La mano de Edward tomó la mía libre y la apretó, mandándome una corriente de paz. Lo miré agradecida. En lo que a mí respectaba, era mejor que Jasper calmando mi ansiedad.
Tras unos saludos corteses entre ambos grupos todos nos sentamos en el suelo, menos mi amiga, para quien Esme había traído una silla baja plegable y había insistido de forma inflexible para que ella la usara. Por visión periférica pude ver que Jake observaba la escena, tenso.
-No deberíais haberla traído. No es lugar para ella en su estado-gruñó.
-No hables de mí como si yo no tuviera capacidad de decisión, Jake. Como si ellos hubieran tenido otra opción que traerme-protestó Angela.
El Viejo Quil levantó la mano y se hizo un inmediato silencio. Entonces tomó la palabra.
-Todos vosotros sabéis por qué estamos aquí reunidos. No hace mucho de la última reunión de nuestro pueblo con el vuestro-recitó con voz grave, mirándonos a todos por orden, posando al final su serena mirada en mi rostro.-Como veis, lo que nuestras leyendas pronosticaban se cumplió, y la mujer humana que el destino había elegido como pareja del frío, el llamado vampiro por el hombre blanco-en este punto miró a Ang como si la aclaración fuera sólo para ella- ya no tiene un corazón que lata.
Sentí que mi vello se erizaba al escucharle. No era agradable la sensación de no ser dueña de mi destino.
Quil hizo una pausa y comprendí que cedía la palabra a nuestro bando. Carlisle habló.
-Es cierto, Bella Swan ya no es humana, pero quería aclarar que su transformación sucedió en el contexto de una urgencia. Bella había sido atropellada y tenía hemorragias internas muy graves. Edward la transformó porque su vida corría peligro.
Billy y Quil asintieron con gesto solemne, instándole sin palabras a continuar. Vi que respetaban a Carlisle y atendían a lo que decía con interés. Sentí la mirada de Jacob sobre mí, pero no se la devolví. Como los demás indios, él no conocía esa parte de la historia y, seguramente a su pesar, le interesaba.
Entonces Edward explicó las circunstancias de mi conversión, sin obviar las dudas sobre su propia conducta y mi reacción posterior. Sabía que si queríamos que confiaran en nuestras palabras lo mejor era ser sincero, pero me daba bastante apuro que mi vida personal se viera ventilada en un foro público, en una especie de juicio o algo así.
El Viejo Quil clavó sus ojos negros en mí primero y después en Edward antes de hablar.
-Sigo pensando que el vínculo de sangre tuvo algo que ver en tu decisión. Es algo superior a ti, a tus fuerzas. Pero también es una reacción normal la de negarse a perder al ser amado - aceptó, más comprensivo que yo en su momento.-Y a pesar de todo lo que habéis pasado, estáis juntos de nuevo. Es una unión muy fuerte. Pero ahora hay una nueva vampira, neófita y por tanto con escaso control sobre sus apetitos, y eso representa un grave peligro para los humanos que la rodean - miró preocupado a Angela y su barriga.
Alcé la mano levemente para pedir la palabra. El único control escaso que yo tenía sobre mis apetitos se podía referir a Edward, pero no era algo para decir en público.
-Fui transformada hace casi tres meses y nunca he probado la sangre humana. No os voy a negar que cuando me rodean seres humanos siento una leve sed, pero es perfectamente controlable. Y si esos seres humanos eran seres queridos por mí desde antes de mi conversión ni siquiera siento esa mínima sed -aseguré.
-¿Y ese niño al que cuidas? -sonó la fría voz de Jake.- ¿Ya sabe por qué jamás comes con él? ¿O que algún día te lo puedes comer a él?
Escuché un siseo y de refilón vi que Edward apretaba los puños, se inclinaba hacia delante y tomaba aire para contestarle.
"No. Déjame a mí." El pensamiento le llegó claro porque relajó levemente su postura.
-Ese niño no corre ningún peligro conmigo. Cuando trabajé en Forks fue paciente mío. Estaba siendo maltratado por su madre... que fue quien me atropelló, y lo tenían los Servicios Sociales. Lo estoy cuidando mientras no aparezca su padre biológico. Además, ya quería tenerlo en acogida desde antes... de que pasara todo. No corre peligro ni conmigo, ni con ninguno de nosotros- repetí, callándome el hecho de que ya conocíamos el paradero del padre de Danny.-Lo mismo que Angela.
-Oh, vamos. Ahora no usarás truquitos de vampiros para convencernos o hipnotizarnos y hacernos creer que sois ovejas y no lobos, ¿no? Angela ¿no te ha hablado tu amiga de los dones especiales que poseen algunos de ellos? ¿Sabes que si se empeñan pueden hacerte creer casi cualquier cosa con sus trucos mentales?
-Jamás hemos empleado esos trucos con vosotros, y cuando los hemos usado con otros no ha sido para hacer daño a un humano-gruñó Edward.- ¿Tanta desconfianza nos tienes? Entonces, ¿qué haces aquí sentado cuando sabes que puedo destrozarte en segundos? ¿No es prueba de nuestra buena voluntad que estemos en esta reunión intentando convenceros de que somos pacíficos?
-No hablo de vuestras intenciones, que imagino que no son malas, sino de vuestros instintos y vuestro control-repuso Jake.
-El tema central de esta reunión -cortó Esme en seco y oportunamente, antes de que la conversación derivara en otra discusión estéril- es que Edward fue expulsado de la periferia de vuestros territorios, de nuestra casa, por haber tomado sangre humana, aunque fuera con el permiso de Bella, incumpliendo así el tratado. Pero uno de vosotros-dijo, sin mirar a Jake- incumplió el mismo tratado, amenazando a Bella cuando aún era humana con delatar a todos los Cullen. Nosotros cumplimos nuestra parte y Edward se marchó de estas tierras. Queremos que no haya dobles raseros. Queremos justicia.
Billy bajó la cabeza un momento, pensativo. Todos miramos a Jake.
-¿Es eso cierto, hijo? –dijo Billy, aunque ya debían haber hablado del tema. ¿Mentiría Jake? Lo dudaba, él le había dicho la verdad a mi amiga, y no creía que ahora se echara atrás.
-Sí-Jake fijó sus ojos penetrantes en su novia.- Quería separar a Angela de Bella, aunque fuera a costa de romper el tratado. Lo hice porque temía por ella. Quería protegerla, separarla de este mundo de monstruos.
-Diría que no te salió muy bien el propósito-habló una irónica Sue.- Tu novia está viviendo con varios de esos monstruos. Quizá deberías haber escogido a una chica de nuestro pueblo, habría comprendido mejor tus miedos -la miró con suficiencia.
-No toleraré que hables así de mi novia, Sue. Y cuando digo monstruos no sólo hablo de los chupasangres, también me refiero a nuestra herencia - Jake habló con la voz desgarrada, sin dejar de clavar su mirada apasionada en Angela.-No quería terminar dañándote yo de alguna forma, o que tu embarazo se viera perjudicado. Hice lo que hice por ti, y no me arrepiento. Sólo lamento haberte ocultado cosas. Angela, varios pueblos de alrededor fueron aniquilados hace siglos por unos seres que ellos llamaron "los fríos". Según nuestras historias, fue la capacidad de algunos de transformarse en lobo lo que impidió que nuestra raza corriera la misma desgracia, no sin grandes pérdidas. Desde entonces el rechazo al vampiro está dentro de nuestra sangre. Y yo creo que el tratado se hizo en un principio para proteger a nuestro pueblo de la amenaza de los vampiros, así que en mi opinión no rompí su espíritu. Pero si vosotros pensáis que sí, acataré las consecuencias.
-Hijo-habló Billy, apenado-no se trata de que cada uno interprete nuestro pequeño trato a su manera. Dice lo que dice, y es simple. Y tú no lo has cumplido, es un hecho.
Hubo un silencio general, mientras mi amiga sostenía la mirada atormentada de Jacob. El aire alborotaba sus cabellos y se retorcía las manos, nerviosa. En cambio Jacob estaba quieto como una esfinge.
Fue el Viejo Quil quien rompió el silencio.
-De acuerdo. Jacob reconoce haber roto el tratado de forma unilateral cuando los Cullen habían ya tomado las medidas para alejar a Edward Cullen de Forks. Por desgracia para él, eso no bastó para alejar a Angela de los vampiros, pues en las cosas del corazón no se puede prever nada, y el destino también había unido con un fuerte lazo amistoso a su pareja con una futura vampira. Jake lo hizo con una buena intención, sin duda alguna, pero ese tratado se hizo para proteger a nuestro pueblo en sus tierras, nada decía del resto del mundo-miró a Jake.-No puedes huir de tus raíces, Jacob Black. Tú nos llamas monstruos, pero estos monstruos fueron los que salvaron a nuestra raza de la destrucción hace siglos.-Entonces miró a Angela un instante.-Deberías haber compartido con orgullo nuestras tradiciones con la mujer que amas y espera un hijo tuyo en vez de ocultárselas, avergonzado. Quizá si le hubieras hablado de ellas podía haber entendido el porqué de tu aprensión, de tu desconfianza, de tu odio. Quizá entonces no estaríamos aquí hablando, y tu novia entendería tu pánico... aunque los Cullen han demostrado durante generaciones de las nuestras que son vampiros distintos.
-Quizá deberíamos cambiar el tratado. Las cosas cambian y ahora el mundo no tiene fronteras. Quizá deberíamos asegurar una distancia prudencial entre los de nuestro pueblo y los "fríos" en cualquier parte del mundo humano -sugirió Sue con sequedad.
-¿Te refieres a una especie de apartheid?- exclamó Angela, incrédula.
-Eso puede traer más mal que bien a ambos bandos, ¿no te das cuenta, Sue? ¿Alguien más está de acuerdo en rehacer el tratado?-la voz grave del Viejo Quil resonó entre nuestras exclamaciones de sorpresa e indignación.
Para mi asombro, Jake apretó los labios y no dijo nada.
-Bien. Opino que, en aras de la justicia, a Edward Cullen se le debe permitir volver a estas tierras si él lo desea. Ambos bandos rompimos el tratado , así que creo que debemos volver atrás. Si alguien aparte de Jake no está de acuerdo conmigo, que hable ahora-sentenció Quil.
Sólo se escuchó la brisa peinando la hierba de la pradera.
-Bien, entonces no hay nada más de que hablar.
Angela se estremeció, y se envolvió más con su chaqueta, y percibí sin verla que palidecía, además de que la frecuencia cardiaca le había aumentado bastante.
-¿Te encuentras bien?-le dije en un susurro, acercándome más a ella.
-Sí, sí-respondió en el mismo tono, pero frunció el ceño y se puso las manos en el abdomen. Seguía pálida.
Entonces Jake apareció a nuestro lado de un salto.
-Ang, ¿qué te pasa?-puso sus manos sobre el vientre de ella, sus ojos angustiados. Ella le miró con ansiedad.
-Se me ha puesto dura la barriga... pero ya se está relajando.
-¿Te duele? ¿Te ha pasado antes? – él la contemplaba con pánico, y ella meneó la cabeza.
-No y sí. Es la tercera vez que me pasa desde que hemos llegado a Forks. Por eso me he asustado.
-¿Y no habías dicho nada?-la regañé y se encogió de hombros, avergonzada.
-No pensaba que fuera importante... pero ahora me he preocupado un poco. Aunque supongo que serán contracciones de esas de... como se llame.
-Braxton-Hicks-puntualizó Jake, acunando la cara de ella entre sus manos y mirándola con dulzura. - Puede ser. Pero ahora no puedes volver a Seattle, son tres horas de camino. Tienes que tumbarte y descansar. Quédate en casa de mi padre unas horas, está cerca de aquí, y si siguen apareciendo las contracciones nos vamos al Comunitario para que te visiten. Luego yo mismo te llevaré a Seattle, y... –suspiró e hizo una breve pausa - tú decides dónde.
El resto de nuestra pequeña asamblea se mantenía atento, aunque discretamente separado. Angela vaciló durante unos segundos, pero pronto tomó una decisión, y su gesto se relajó.
-Está bien, Jake-sonrió.
Y sin más dilación él la cargó en brazos y se la llevó sin darnos tiempo más que para una rápida despedida.
NOTA 1: Ángela está de 23 semanas, menos de seis meses de embarazo.
NOTA 2: Contracciones de Braxton Hicks: Alrededor de la vigésima semana de gestación (a mitad de embarazo), incluso antes, el útero se contrae y se endurece por momentos preparándose para el parto. No son contracciones dolorosas, pero sí molestas. Como todo músculo, el útero debe tener cierto entrenamiento para soportar el trabajo de parto. NO ES LO MISMO QUE CONTRACCIONES DE PARTO, ¡si pensaran eso no estarían tan tranquilos!
Perdonadme por no haberme explicado mejor.
Hasta el miércoles por la noche o jueves. Besos a todas!
