DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a knicnort3. Yo solo me adjudico la traducción.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)
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Capítulo 11: Confrontación
Hacer el amor con Bella, sabiendo que la amaba y que ella me amaba, era la sensación más increíble que alguna vez hubiera experimentado. Se volvió claro para mí que así era como tenía que ser: una manifestación física de emociones intensas.
Quedarme despierto y verla dormir pacíficamente en mis brazos, no se sintió de forma perturbadora como siempre asumí que sería cuando la gente lo hacía en las películas. Por supuesto, después de que finalmente sucumbiera a mi propio sueño, las pesadillas comenzaron…
—Oh, estás en problemas ahora —dijo una niña pequeña, haciendo que me sentara en la horrible cama de ese horrible apartamento, solo para descubrir que Bella se había ido.
Era un sueño, y sabía que era un sueño, así que no cuestioné por qué estaba aquí o siquiera quién era la niña. Sabía quién era, a pesar de que nunca antes había visto esta versión de ella.
Froté mi rostro, esperando aclarar la pesadez del sueño para verla mejor.
—Hola, Bree, ¿qué haces? —pregunté con sueño, sin pensar que fuera extraño que estuviera aquí, en su forma de niña pequeña, sentada junto a mí. Sus piernas estaban cruzadas como un pretzel, y su barbilla estaba en sus manos con los codos recargados en las rodillas, haciéndola lucir aún más pequeña.
—Roncas cuando duermes —murmuró.
—¿Lo hago? —pregunté, sorprendido, nadie me había dicho eso antes.
—Síp —dijo antes de recargarse, ahora sus manos quedaban detrás de ella—. Y esa solo es una de las razones por las que estás en problemas. Rosalie odia los ronquidos, y ahora ella está en camino. Si fuera tú, me escondería… por supuesto, esconderme debajo de la cama nunca me ha funcionado. Deberías intentar con el armario.
—¿De quién te has escondido? —pregunté preocupado.
—Los tipos malos. Rosalie en realidad no es mala, pero sí está enojada. Apresúrate, ya viene.
…
Desperté de un sobresalto, y la escena ante mí me hizo pensar que mi sueño no era estrictamente un sueño. En la exacta posición en la que Bree había estado sentada, ahora lo estaba Bella, excepto que estaba lejos de ser Bella.
—Buenos días, cariño. ¿Dormiste bien? —preguntó con una voz tan dulce que temblé físicamente—. Awww, ¿tienes frío?
—No —contesté rápidamente mientras me sentaba y revisaba para ver que estuviera vestido—. No, no tengo frío, solo…
—¿Aterrado? —preguntó con una siniestra sonrisa.
No estaba seguro si fue su tono ofensivamente falso, o su pomposidad, pero de repente todos mis nervios se fueron. Rosalie ya había sido una preocupación por demasiado tiempo; estaba harto de que sus amenazas me afectaran.
—No, en realidad; nunca me han dado miedo los monstruos. Creo que tu personalidad de hielo me llegó por un momento, pero ahora estoy bien. Gracias por tu preocupación —le dije, con el mismo tono amistoso falso.
De inmediato, dejó toda falsedad y su humor se ensombreció.
—Realmente tienes un deseo de muerte, ¿no es así?
Pretendí considerarlo.
—No lo creo. En realidad justo ahora aprecio demasiado la vida.
—¿Crees que bromeaba con mis amenazas? —preguntó agresivamente.
—No, estoy seguro que tienes toda la intención de arruinarme justo ahora, pero la verdad es que no hay mucho que puedas hacer que no haya hecho ya. Me salí de la escuela de medicina, y mis padres están profundamente decepcionados…o, por lo menos, lo estarán tan pronto como se enteren. No tengo ningún plan para mi futuro así que, de la forma en que lo veo, te salvé de mucho trabajo —dije casualmente.
Se rio sin humor una vez.
—Realmente eres un idiota, ¿no es así? Quiero decir, ya sabía que lo eras, pero estás dando lo mejor de ti para probar que tengo razón. Eres un jodido desertor, desempleado, y probablemente un vagabundo. Bella sí que sabe escogerlos, ¿no?
—Oh, no soy un vagabundo —le informé, sin que me afectara una sola cosa de lo que decía—. Me quedaré aquí contigo. Nos vamos a divertir mucho. ¿Cierto, roomie? Quizá más tarde podamos hablar de chicas y trenzarnos el cabello.
—No hay ninguna manera en la que te quedes aquí conmigo. Pero tienes razón acerca de algo, no eres un vagabundo. Estoy segura que en la penitenciaria del estado tendrán una celda lista para ti.
Fingí preocupación.
—Mierda, olvidé tus amenazas de falsificar cargos criminales en mi contra. Bueno, Bella le dijo a Charlie que se asegurara que nunca estuvieras sola en la estación, y tengo mis propias amenazas de reserva. Creo que estoy bien.
—¿Qué amenazas? —preguntó con disgusto.
—Oh, las que aún no hago pero ciertamente estoy a punto de hacer. Verás, en realidad yo tengo un amigo que es un hacker. No tiene acceso a los reportes de la policía o algo así, pero…
Alcé mi dedo índice mientras le escribía a mi amigo Liam por ayuda. Con una rápida fotografía a la que estaba enmarcada de la novia de Rosalie, se la envié con el nombre Emma y, en dos minutos, tenía información para mí.
—Emma McCarty. Previamente compitió en la MMA de mujeres. Actualmente trabaja como entrenadora personal en el Twenty-Four-Seven Fitness de Port Angeles.
Rosalie estaba enfurecida.
—¿Cómo demonios sabes todo eso?
—Una rápida búsqueda en línea y mi amigo fue capaz de encontrar todo eso súper fácil. Obviamente, cualquiera puede hacer eso, pero él también tiene otras habilidades. Habilidades que podrían arruinar a esta adorable señorita.
—¿Qué clase de enfermo va tras alguien que ni siquiera conoce? —siseó.
—Bueno, en el pasado cuando alguien quería atacarme por cualquier razón, regresaba el fuego el doble de caliente, sin embargo, no puedo herirte en realidad sin herir a Bella… excepto cuando se trata de tu novia, de la que Bella no sabía nada. Además, incluso si pudiera herirte personalmente de una forma que no afecte a Bella, sé que realmente no te importaría. Te me figuras a ese tipo de personalidades que puede soportar mucha mierda. Por supuesto, ve tras alguien a quien amas y es ahí en donde encuentro tu debilidad. ¿Cierto?
—O solo te destruyo antes de que tengas la oportunidad de hacer algo —amenazó.
—Excepto que ya hice algo. Mi amigo tiene toda su información ahora, así que si termino en la cárcel por cualquier razón, uso mi única llamada para contactarlo y que él arruine la reputación de la dulce Emma, sus éxitos, carrera, y todo lo demás que pueda encontrar en línea.
—Eres el demonio en persona y haré todo en mis manos para hacerte desear nunca haber conocido a Bella —dijo.
—Ya lo veremos. Mientras tanto, tomaré una ducha —le dije casualmente, lo que solo la hizo enojar más.
Definitivamente me aseguré de ponerle seguro a la puerta del baño por un pequeño miedo de que fuera a echar algún químico venenoso mientras me duchaba o algo así. Afortunadamente, mi tiempo en el baño pasó sin problema, y cuando salí a la sala del apartamento, Rosalie se había ido. Desafortunadamente para mí, se llevó el cuerpo de Bella con ella hacia dondequiera que se hubiera ido.
Era enteramente posible que estuviera afuera buscando una nueva forma de destruir lo poco que me quedaba en la vida, pero honestamente no pensaba que lo hiciera. Probablemente solo quería alejarse de mí.
Mientras me sentaba en el pequeño sofá y repetía nuestra confrontación en mi mente, honestamente me sentía como una mierda por amenazarla de la forma en que lo hice. No quería igualarme al nivel de Rosalie, y ciertamente no tenía intención de en realidad hacerle daño a su novia, pero incluso con la culpa que estaba sintiendo, no podía pensar en otra cosa que podría haber hecho para que se calmara. Realmente apestaba, pero esperaba que eventualmente pudiéramos descubrir una forma de coexistir en paz.
Después de que continué sentado sobre mi trasero por otra hora más o menos, decidí que era suficiente y que tenía que hacer algo. Siempre y cuando me mantuviera en movimiento y nunca me estancara, sabía que podría sacarme del agujero que había creado en mi propia vida. Lo primero era revisar los clasificados locales por cualquier vacante disponible. Una pizzería, cadenas de comida rápida y Walmart estaban contratando, así que me postulé para todos en línea. Ciertamente no eran materiales para una carrera, pero supuse que uno de ellos me mantendría a flote mientras se me ocurría algo a más largo plazo. Lo siguiente era hablar con mis padres…
—¿Qué demonios estabas pensando? —me gritó mi padre de inmediato en el momento que crucé la puerta. No estaba sorprendido de que ya supieran lo que había hecho, él era un amigo cercano del decano—. ¿Sabes lo humillante que es ser tomado por sorpresa sobre la idiotez que cometió mi único hijo? Ahora tengo que hacer muchas cosas para tratar que te den tu lugar de vuelta…
—Pensaba que no quiero ser doctor —le dije con seguridad, dejándolo sin habla—. Y no gastes tu tiempo haciendo esas cosas, porque no volveré.
—Edward, cuando cambies de opinión en unas semanas… —ofreció mamá, pero necesitaba ser completamente claro, así ellos podían entenderlo mejor.
—Odio la medicina —dije gentilmente pero con firmeza—. Siempre la he odiado, pero me mordí la lengua y seguí el camino que ustedes solo permitieron porque nunca supe cómo salir de él. No me gusta perturbarlos… sé que algunas de mis acciones pasadas quizá los hayan convencido de lo contrario, pero en realidad no, necesito encontrar algo con lo que me sienta cómodo haciendo el resto de mi vida. La medicina no lo es. Lamento decepcionarlos, pero no lamento haberme salido y sé que jamás lo haré.
—Bueno, ¿entonces qué demonios harás con tu vida? —preguntó mi papá, aún molesto pero sorprendentemente calmado.
—No lo sé, pero no me apresuraré a descubrirlo. Hasta entonces, me conseguiré cualquier trabajo con el que pueda mantenerme.
—¿Cualquier trabajo? Edward, quizá te hayas salido de la escuela de medicina, pero aún eres un graduado de la universidad. Busca un trabajo real —sugirió mi madre.
—Pero aún no sé qué es lo que quiero hacer —dije.
—No tienes qué —me contestó—. Tener un trabajo real no significa que no puedas cambiar de profesión más adelante.
—Tengo un trabajo para ti en el departamento de facturación del hospital —me informó papá—. Estás plenamente calificado y la paga es decente.
—No quiero que me consigas un empleo, papá —dije, frustrándome.
—Tonterías. Trabajarás ahí hasta que encuentres un trabajo adecuado en otro lado. No tendré a mi hijo trabajando en un establecimiento de comida rápida.
—No hay nada malo con trabajar en algo de comida rápida —contesté, pero después de más quejas de ambas partes parentales, accedí. La verdad era que podía ser terco y continuar negándome, pero el trabajo en el hospital de verdad pagaba bien, y con mi situación actual, un buen sueldo solo podía ser benéfico. Me aseguraría que mi siguiente empleo fuera uno que consiguiera cien por ciento por mi cuenta, y juré que esta sería la última vez que usaría la posición de poder de mi padre para mi ventaja.
Cuando terminé en la casa de mis padres, probé mi suerte y fui a la librería de Bella. Como lo esperaba, su auto estaba en el estacionamiento, así que dudosamente entré.
—Guau, aún sigues con vida, ¿eh? —habló la voz de Bella antes de que siquiera la viera—. Pensé que Rosalie te había destazado por completo.
Me giré en dirección de la voz y luego la vi hacia el fondo de la tienda. Juzgando por su tono burlón, estaba seguro de que era Alice, así que me apresuré hacia ella y decidí que no era demasiado pronto para conquistarla con el encanto Cullen.
—Hola, hace tiempo que no te veía —le dije con mi más irresistible sonrisa torcida que siempre enloquecía a las mujeres.
Sorprendentemente rodó los ojos y alzó la palma en mi dirección como si no le molestara.
—Ni siquiera lo intentes, Concha. Sé que quieres que sea exclusiva contigo, pero odio decírtelo, ya te he follado demasiadas veces. Las terceras veces no son lo mío; diablos, ni siquiera las segundas. Deberías considerarte afortunado de haber llegado tan lejos.
—¿Puedo preguntarte algo? —pedí, sin sorprenderme por su comentario.
Lucía divertida y curiosa, así que sonrió y contestó:
—Claro que puedes.
—¿Qué de tener tantas parejas en la cama es lo que te interesa tanto? Quiero decir, no me malentiendas, he tenido mi buena ronda de encuentros de una noche que no estoy interesado en repetir, pero ¿qué hay de malo en dormir con alguien de forma regular si realmente te agrada?
—No hay nada de malo con eso si te gustan ese tipo de cosas, pero aprendí demasiado pronto que no soy esa clase de persona —explicó vagamente.
—¿Por qué? —presioné.
Se encogió de hombros.
—He visto cómo terminan mal las cosas demasiadas veces. Bella, sus padres, su mamá, demonios, incluso Rosalie ha tenido demasiadas decepciones por gente estúpida que no valían su tiempo.
—¿Quién sería valioso de su tiempo? —cuestioné.
—Nadie. Las únicas personas con las que podemos contar somos nosotras mismas… y no puedo soportar a Rosalie, así que, ¿eso qué te dice?
—No estoy seguro —dije con honestidad.
Bufó.
—Te dice que estoy mejor sola. Si pudiera encerrar a Rosalie de forma permanente, lo haría.
—¿Qué hay de Bella y las otras?
Lo consideró.
—Es la vida de Bella y estamos aquí para protegerla, así que nunca le negaría el acceso a la luz, a menos que pensara que es lo mejor para ella. Y no me importa dejar salir a Bree de forma ocasional; es una mocosa, pero algunas veces es divertido ver cómo se mete en diferentes mierdas. Tanya es una idiota que he intentado que se acueste con alguien, pero gritó y se escondió, pero no la odio. Es decir, disfruto estar sola, pero supongo que estoy bien con compartir mi cuerpo con todas ellas. Solo odio a Rose. Bueno, es una cosa de amor-odio. Nunca podría odiarla en realidad cuando ambas somos partes de la misma persona.
Me tomé un momento para digerir todo lo que dijo, pero una cosa resaltó más.
—¿Qué era lo que decías acerca de tratar de que Tanya se acostara con alguien? —pregunté, perplejo.
Alice lucía como si no quisiera elaborar más, pero por cualquier razón, decidió hacerlo.
—Una vez, cuando estaba con un tipo cualquiera, decidí dejar salir a Tanya para que experimentara el sexo como ella jura que quiere hacerlo, pero luego se asustó, lo que me dice que no está ni cerca de estar lista.
—O solo no quiere follar con un extraño —sugerí.
—Lo que sea. Los extraños son la única solución. Una vez que terminas con ellos, puedes arrojarlos a un lado y seguir adelante. No hay necesidad de escuchar alguna de su mierda.
—¿Mierda?
Bufó de nuevo como si estuviera molesta de tener que explicarlo.
—Ya sabes, los falsos "te amo", solo para desaparecer porque Bree trató de quemar su casa. Mierda como esa.
—¿Bree hizo qué?
—Trataba de ayudar al tipo. Tenía hormigas que salían de su pared… eso o simplemente no le agradaba —dijo sin preocupación.
Fruncí el ceño, pero en lugar de presionar en el asunto, decidí dejarlo ir.
—Bueno, supongo que puedo ver por qué no te gustan las relaciones… un poco. Pero no tienes que preocuparte porque trate de perseguirte; solo le dije a Bella que lo intentaría para que se sintiera mejor —mentí—. Tampoco estoy interesado en dormir contigo de nuevo.
Su mano derecha fue a su cadera y ladeó la cabeza.
—¿Y por qué demonios no? —preguntó, cayendo en mi táctica de psicología inversa demasiado fácil.
—Bueno, duermo con Bella lo suficiente; digamos que te he superado.
Se rio sin humor una sola vez.
—¿Disculpa? Bella y yo no somos para nada similares en la cama.
Pretendí pensarlo.
—Supongo que es cierto. Bella es un poco más aventurera.
Su ofensa se duplicó.
—¿Bella es más aventurera que yo?
—Sí. Quiero decir, me divertí contigo y todo eso, pero la cera y las mordidas que te gustan… es solo un poco… vainilla.
—¡Vainilla! —escupió.
—No hay nada de malo con eso —traté de suavizarlo sin hacerlo en realidad—. Me gusta la vainilla, pero algunas veces tengo ganas de menta con chocolate o incluso de cereza.
Entrecerró los ojos.
—Estás jugando conmigo, ¿no es así?
Quizá no era tan discreto como creía. Maldición.
—No, no estoy jugando contigo, yo solo…
Traté de retractarme pero ella me interrumpió.
—Sí, lo estás. Estás jugando conmigo, pero por suerte para ti, funcionó. Vamos.
—¿A dónde? —pregunté, ligeramente preocupado.
—A follar entre los estantes. Te mostraré qué tan no vainilla puedo ser…
Al ser la mitad de las horas de trabajo y al no tener ninguna intención de cerrar la tienda, incluso temporalmente, no estaba seguro si la cita era emocionante o aterradora. Sin embargo, una vez que pasó su top por encima de su cabeza e inmediatamente me atacó, olvidé por completo en dónde estábamos. Alzarla y recargarla contra un estante mientras sus piernas se envolvían alrededor de mi cintura parecía natural, y sin importar la duda que tenía al inicio acerca de seducir a Alice, no podía negar lo jodidamente caliente que era.
Alice era el lado salvaje de Bella, y así es como decidí verlo. Al igual que con el humor loco y juguetón de cualquiera, no era algo que disfrutaría todo el tiempo, pero ciertamente era divertido mientras duraba… hasta que, la campanilla sonó indicando que alguien estaba cruzando la puerta.
—¡Mierda! —siseé mientras rápidamente la bajaba y subía mis pantalones.
—¿Lo ves? No vainilla —se regodeó con una risita mientras se ponía el top mucho más lento de lo que mis nervios podían soportar.
—¡Apresúrate, hay alguien aquí!
—Oh, relájate, Concha. La emoción de ser potencialmente descubierto es la mitad de la diversión.
—¿Lo es? —discrepé.
—¿Bella? —llamó una voz profunda.
Mi preocupación solo creció.
—Relájate, solo es Charlie —dijo Alice casualmente.
—¿Charlie? ¿Como el jefe Swan? ¿Como tu papá? —pregunté en pánico.
—El papá de Bella —me corrigió.
—Que es tu papá dado que tú eres Bella —señalé.
—Solo biológicamente —acordó—. Ciertamente no me crio.
—¿Bella? —llamó de nuevo el jefe Swan.
Alice se alisó la falda, y luego salió hacia donde su papá "biológico" la llamaba.
Quería que de alguna forma pudiera tragarme el suelo y desaparecer por completo, en lugar de hablar con el jefe justo ahora. Planeaba presentarme cuando el momento fuera ideal; este momento, sin embargo, definitivamente no era ideal. Estaba absolutamente no preparado, lucía como un idiota y había tenido semi sexo con su hija. Estaba horrorizado de conocerlo en este momento, y esa sensación solo escaló cuando me forcé a salir del pasillo para ver al hombre mirándome mal.
—¿Qué está pasando aquí? —dijo con su bigote moviéndose al ritmo de los latidos de mi cobarde corazón.
Luego Alice dijo las palabras que ciertamente terminarían con mi vida… o por lo menos, harían que me orinara encima.
—No mucho. Eddie y yo estábamos por allá follando. No te preocupes, no tiramos ningún estante.
Mis ojos se encontraron con los del intimidante hombre con uniforme de policía y honestamente hubiera preferido la muerte que las peligrosas dagas que sus ojos me estaban lanzando.
Dios, ayúdame.
¡Mil gracias a las chicas que dejaron su review!, gracias a:
tulgarita, sandy56, Paola Lightwood, Vanenaguilar, somas, rosy canul 10, bbluelilas, Tata XOXO, Tecupi, jupy, Lady Grigori, catalina a carreno, BellaSwanMasen, ValeWhitlockGrey, Andy55TwilightOverTheMoon, Liz Vidal, Gabriela Cullen, Kriss21, MariePrewettMellark, EmmaBe y el Guest :)
Ojalá se animen a dejar un review, no les toma nada de tiempo y me encanta leer sus opiniones ;)
¡Nos leemos pronto!
