DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a knicnort3. Yo solo me adjudico la traducción.

Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)

Link del grupo en facebook: www facebook groups / itzel . lightwood . traducciones

Link de la historia original: www fanfiction net /s/ 13355195 /1/ Loving-Them


Capítulo 13: El próximo paso

Tres días. Habían pasado tres días desde que Rosalie y yo acordamos una tregua, y luego salió por la puerta en el cuerpo de Bella, y no la había visto desde entonces.

Tres jodidos y miserables días.

Dado que mi nuevo empleo en el hospital no iniciaba hasta la semana siguiente, pasé esos tres días de tortura solo mirando las paredes del apartamento, enloqueciéndome.

Consideré ir a la librería, pero le prometí a Rosalie que le daría cierto espacio y supuse que si Bella estuviera en control, o incluso Alice, vendrían a casa al apartamento. Tres malditos días de nada.

Entonces, finalmente, en la tarde del día cuatro, escuché una llave en la cerradura.

—Hola —dijo Bella casualmente con una enorme sonrisa en su rostro en el momento que me vio.

No pude evitar sonreírle de vuelta. Dios, me robaba el aliento. No solo su apariencia, sino toda ella. Su corazón y alma irradiaban de ella como un prisma disparando arcoíris por la habitación. En ese momento, ni siquiera me importó que se hubiera ido por tantos días, y me olvidé por completo acerca de mi angustia por su ausencia, solo quería abrazarla.

—Hola —contesté mientras automáticamente dejaba caer su bolso y se metía a la cama conmigo. Cuando se acomodó contra mi pecho, por reflejo besé su cabeza y respiré su dulce esencia.

—Te extrañé hoy —murmuró, sin tener idea de lo mínimo de su sentir a comparación del mío.

—Aw, cariño, te extrañé como el infierno —le dije sinceramente.

—¿Qué estuviste haciendo todo el día? —cuestionó—. Pensé que me llevarías el almuerzo como siempre lo haces.

Cuando no contesté de inmediato —más que nada porque mi cerebro y corazón estaban tratando de asimilar su repentina aparición— me miró con curiosidad mientras esperaba mi respuesta.

—Uh… no estaba seguro si estarías ocupada o no. ¿No mencionaste algo acerca de almorzar con tu papá?

Trató de recordar.

—Oh… cierto. Supongo que me olvidé de eso. Él debió haberlo olvidado también dado que nunca llegó.

—De hecho… —dudé, no queriendo arruinar nuestro bonito momento, pero mentir o no decirle, era inaceptable—. Él sí llegó, pero eso pasó hace días. Fuiste tú quien no llegó.

Me miró por un momento, claramente sin entender lo que le decía. Pero miré sus ojos mientras lo comprendía, y la tristeza y derrota estaban ahí como si el peso del mundo hubiera caído sobre ella.

—¿Por cuánto tiempo me fui? —preguntó, usando su increíble fuerza para retener sus emociones que ciertamente la ahogarían si ella lo permitía.

—Solo unos días —le dije gentilmente.

Bufó antes de separarse, y el espacio entre nosotros de algún modo se volvió más pesado.

—Oye —le dije, estirándome por ella antes de que pudiera alejarse más—. Sabíamos que esto podría pasar, ¿cierto? Quiero decir, ninguno de los dos debería estar sorprendido de que te hayas ido por unos días. Tienes un trastorno, y eso es lo que pasa. Solo debemos lidiar con eso.

—Lo sé —suspiró profundamente—. Supongo que solo esperaba quedarme más tiempo. Acabamos de decidir estar juntos y luego ¿me desaparezco? No es justo para ti…

—Tienes razón, no es justo para mí, y ciertamente no es justo para ti, pero son las cartas que nos tocaron, y tendremos que encontrar una forma de navegar a través de eso —traté de calmarla.

—Sí, pero yo tengo que lidiar con eso, no tú —dijo.

—Sí, lo tengo que hacer —contesté—. Tengo que hacerlo porque te amo, y estar contigo hace que valga la pena. Solo tenemos que darle tiempo; estoy seguro que pronto encontraremos una rutina para esto.

Sus dudas estaban gritándome a través de su rígido ser, pero solo la acerqué a mí y besé su cabello de nuevo.

—Lo lograremos —murmuré.

—Desearía tener tu confianza —murmuró de vuelta.

—Ya la tendrás —le dije sin dudar.

Ver su dolor por algo que estaba fuera de su control me rompía el corazón. Tenía un enorme deseo de encontrar alguna forma de arreglar esto para ella, pero sabía que también estaba fuera de mi control. Sin embargo, no podía evitar preguntarme si había alguna otra forma de lidiar con esto que ninguno de los dos había considerado antes.

Esa noche, después de que Bella se durmió, saqué mi laptop y decidí, por fin, investigar un poco acerca del TID. El internet básicamente fue un basurero de información útil y mucha mierda, pero me crucé con una escuela en línea de psicología, la que sorpresivamente tenía un curso del Trastorno de Identidad Disociativa. No lo pensé dos veces antes de inscribirme. No deseaba convertirme en psicólogo, simplemente quería comprender mejor ese aspecto de Bella, y aprender si había algo más que podía hacer para ayudarla.

Nunca antes había estado tan emocionado por estudiar algo, y honestamente no podía esperar para comenzar.


Por los siguientes días, Bella y yo caímos en una cómoda, pero cuidadosa rutina de cohabitación. Estábamos emocionados por este nuevo paso juntos, pero definitivamente aún nerviosos por no saber cuánto tiempo teníamos antes de que se dividiera de nuevo. Aún planeaba buscar mi propio lugar, pero por el momento, me quedé con ella, lo que básicamente era un curso intensivo para aprender las peculiaridades diarias de ambos.

—Oh, eso es desagradable —la escuché decir desde el baño. Cuando salió, tenía los brazos cruzados y el más adorable puchero en su rostro—. ¿Tenemos un gato?

—No, ¿por qué? —pregunté con una risa. No podía evitarlo, era demasiado linda con ese puchero.

—No lo sé —continuó amargamente—. El lavabo parece estar cubierto de pelo.

—Quizá un callejero se metió. —Me hice el tonto.

—No, creo que solo olvidaste limpiar después de afeitarte. Oh, y usaste lo último del papel sanitario de nuevo sin reemplazar el rollo —dijo, tratando de mantener su tono serio pero fallando miserablemente cuando sus labios se curvaron en una sonrisa—. ¡Detente! —siseó mientras me arrojaba un trapo.

—¿Qué? —Fingí inocencia.

—Deja de mirarme así. Sabes lo que estás haciendo.

Me reí.

—No tengo ni idea de a qué te refieres. Así es como luzco.

—Uh. Tienes suerte de que así luzcas —gruñó antes de deslizarse hacia mí y besarme hambrientamente en los labios.

Quería llevar ese beso hasta donde ella quería llevarlo, pero sentí que primero tenía que disculparme.

—Mira, lamento dejar mi pelo por todos lados, pero… probablemente nunca ponga el rollo de papel sanitario. No está en mi naturaleza.

Afortunadamente Bella nunca guardaba rencor o se preocupaba por las pequeñas cosas por demasiado tiempo.

—Bueno, al menos eres honesto al respecto —me dijo antes de volver a nuestro beso.

Cierto, tenía algunos hábitos molestos, pero no era el único entre nosotros con manías. Desde dejar su sostén en las manijas de las puertas hasta rehusarse rotundamente a matar a cualquier repugnante insecto que entraba al apartamento; Bella tenía sus momentos de ser irritante. Por supuesto, todas nuestras diferencias, e incluso las batallas superficiales, solo parecían fortalecernos como pareja.

Con cada discusión y subsecuente reconciliación, me enamoraba más y más de ella de forma irrevocable. Simplemente encajábamos y, por momentos, honestamente no podía recordar cómo era mi vida antes de ella. En serio, ¿qué demonios había estado haciendo todo este tiempo? Bella hacía que me emocionara por entrar a la cama en la noche, e incluso que me emocionara más por despertar en la mañana, solo por tener otro día con ella.

Dado que aún no empezaba mi nuevo empleo, pasé esos días con ella en la librería. Ofrecí ayudar en lo que podía, pero ella tenía todo controlado. Así que, mientras ella trabajaba, usualmente estudiaba para mi curso en línea, pero cuando necesitaba un respiro de eso, leía algunas de las sorprendentemente interesantes novelas que encontraba. Nunca había sido un ávido lector; de hecho, no podía recordar haber leído ni un solo libro que no involucrara la medicina. No sabía que las letras impresas en páginas blancas podían ser tan entretenidas y finalmente comenzaba a entender la pasión de Bella por los libros.


Demasiado pronto, fue momento de ponerme los pantalones de adulto y empezar a trabajar. El trabajo en el hospital era simple y aburrido, pero regresé a mi vieja rutina de almorzar todos los días con Bella. La mayor parte del tiempo la tienda estaba bastante vacía durante esa hora, y podíamos tomar ese merecido descanso juntos. Sin embargo, en una tarde particular, Bella tuvo otra cita para almorzar.

—Oh, hola, Charlie —dije casualmente mientras atravesaba las puertas de la librería, solo para encontrar a Bella hablando con su padre.

—Hola, Edward. ¿Cómo va el nuevo empleo? —preguntó con un tono de voz amigable.

—Es un empleo —contesté, encogiéndome de hombros.

—Espera, espera —dijo Bella mientras movía las manos entre nosotros—. ¿Charlie? ¿Hola, Edward? ¿Cuándo se conocieron y se hicieron amigos?

—Edward y yo tenemos un sano respeto el uno por el otro —explicó Charlie vagamente, y luego me miró para confirmarlo.

—Síp, muy sano —concedí.

—Uh-oh, ¿con qué te amenazó? —me preguntó. Cuando no contesté de inmediato, ella miró a Charlie—. ¿Papá?

—Sin amenazas, solo tuvimos una conversación amistosa la semana pasada, y creo que a raíz de eso, ambos estamos más cómodos con el otro.

—Definitivamente —confirmé con sinceridad—. Oigan, si quieren almorzar en otro lado, puedo cubrirte aquí hasta que vuelvas —ofrecí.

—Uh, no —dijo Bella rápidamente—. También es tu hora de almuerzo; no hay forma en la que te permita que la pierdas por cuidar la tienda.

—No me molesta —traté de asegurarle.

—Es amable de tu parte, chico, pero ya tomé mi hora de almuerzo hace un rato —me informó Charlie—. Solo vine con Bells para ver cómo va todo.

Asentí.

—Genial.

—¿No te has perdido desde la semana pasada? —le preguntó.

Negó con la cabeza.

—No que lo haya notado. —Se giró hacia mí—. ¿Has notado algo?

—No, no desde esos tres días que te fuiste. Ha sido bastante genial desde entonces.

Me sonrió.

—Lo ha sido, ¿verdad?

Charlie se cubrió las orejas dramáticamente.

—Nah, nah, nah, no quiero escuchar nada de eso.

—¿Nada de qué? Solo dije que las cosas han sido geniales —le dije, encontrando divertido como torció mis palabras en su mente.

—Sé a lo que te refieres —escupió mientras iba hacia la salida—. Solo mantente en contacto —añadió mientras salía.

—Lo haré —afirmé.

—¡Te amo, papá! —gritó Bella.

—También te amo —gruñó, antes de salir de la tienda.

—Lamento eso. No sabía que iba a venir —se disculpó Bella tan pronto como estuvimos solos.

—No te preocupes. Creo que es genial que venga a verte. Él solo se preocupa.

—Lo sé… estoy un poco sorprendida de que tú lo sepas… Así que, ¿qué tanto apestaría si cenáramos con él hoy? Preguntó y no le dije exactamente que no.

—No apestaría para nada. Creo que es una buena idea —le dije con sinceridad.

—¿De verdad? —preguntó.

—De verdad. ¿Por qué no cenamos con él ocasionalmente? Quiero decir, él es tu padre, así que…

—Bueno, sé que no disfrutas las cenas con tus propios padres —señaló.

—Sí, buenos mis padres solo disfrutan sermonearme como si fuera un niño. No creo que Charlie haga eso.

—Incluso así, pensaría que la mayoría de los chicos estarían molestos si el padre de su novia estuviera rondando por ahí.

—No es como si estuviera sobre nosotros todo el tiempo. Solo vino a tu tienda y cenaremos con él. No es la gran cosa. Además, me agrada el sujeto.

Sus cejas se alzaron.

—¿Te agrada mi papá?

Sonreí.

—¿Por qué eso es tan extraño para ti?

—No lo sé. Supongo que porque es policía, muchos chicos parecen intimidarse por eso. Además, soy adulta y usualmente está bastante involucrado en mi vida. Estas últimas semanas, desde que me he estado quedando en el apartamento, ha sido lo menos que lo he visto desde que me mudé con él en mi adolescencia.

—Bueno, ambos han pasado por mucho juntos por tu trastorno, y es claro que él solo quiere lo mejor para ti. Solo estoy feliz de que haya aceptado tolerarme. Sería fatal si constantemente estuviera hablando mal de mí y tratando de convencerte para que terminaras conmigo.

—No, él no haría eso. La única vez que amenazó a un chico de esa forma fue hace un par de años cuando mi novio de entonces claramente solo salía conmigo por las razones equivocadas.

—¿Las razones equivocadas? —cuestioné, preguntándome cuáles eran esas razones.

—Secretamente me filmaba a mí y a mis álter egos, luego subía los videos a internet, esperando volverse una celebridad virtual —explicó—. No quería creerle a mi papá cuando me dijo acerca de los videos que encontró. El tipo siempre era un idiota, pero me aceptaba… o eso pensé. Básicamente no he salido con nadie desde entonces.

—No te culpo; eso es horrible. Los chicos pueden ser unos idiotas —le dije, sintiéndome enojado por ella y culpable al mismo tiempo. Había sido amigo de idiotas como esos, y en un tiempo, no muy lejano, probablemente me hubiera reído también.

—No son solo los chicos —murmuró—. Las chicas me han ridiculizado incluso más.

—Las personas pueden ser idiotas —corregí—. Supongo que entiendo por qué estabas con tantas dudas acerca de salir conmigo.

—Sí, pero me alegra haberte dado una oportunidad —dijo mientras envolvía sus brazos alrededor de mi cuello y besaba mi mejilla. Me giré hacia ella para que añadiera otro beso a mis labios.


Las siguientes semanas pasaron con rapidez. La mayor parte del tiempo, Bella se mantuvo en control, pero de vez en cuando, no venía a casa después del trabajo. Las primeras veces estaba aterrado, pero cuando eventualmente llegaba luciendo confundida y consternada, siempre encontraba una forma de relajarme y ser el soporte que ella necesitaba que fuera. Ambos odiábamos sus desapariciones, pero sabía que tenía que ser mucho más duro para ella de lo que lo era para mí.

Continuamos a pesar de todo, y cada día la amaba más. Entre nuestros empleos y el curso en línea que tomaba cada noche después de que ella se iba a dormir, la vida se estaba asentado en una ocupada pero monótona existencia. Siempre había odiado la monotonía, pero ahora la anhelaba. La monotonía con Bella era lo mejor de mi vida hasta ahora, y no podía evitar odiar la otra alternativa, el caos de sus álter egos. Incluso cuando estaban apaciguados, siempre estábamos al borde sabiendo que podían salir y crear caos en cualquier momento, y no pasó mucho tiempo hasta que eso fue exactamente lo que sucedió.


¡Mil gracias a las chicas que dejaron su review!, gracias a:

freedom2604, DannySk, Mar91, sandy56, kaja0507, tulgarita, Paola Lightwood, somas, Vanenaguilar, Leah de Call, miop, Gabriela Cullen, Tecupi, catalina a carreno, Tata XOXO, rosy canul 10, bbluelilas, Adriana Molina, Andy55TwilightOverTheMoon, BellaSwanMasen, Liz Vidal, Lady Grigori, Bitah, Kriss21 y los Guest :)

No olviden dejar el suyo y nos leemos pronto ;)