DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a knicnort3. Yo solo me adjudico la traducción.

Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)

Link del grupo en facebook: www facebook groups / itzel . lightwood . traducciones

Link de la historia original: www fanfiction net /s/ 13355195 /1/ Loving-Them


Capítulo 14: Cambio extravagante

—¿Realmente es tu cheque? —me preguntó Bella mientras inocentemente miraba el papel en mis manos—. ¿Por un mes de paga?

—De hecho, solo es por dos semanas. Me pagan dos veces al mes.

—Oh —dijo sorprendida—. Guau.

—De locos, ¿eh? ¿Quién diría que trabajar en el ámbito de los negocios de un hospital sería tan bien pagado?

—Bueno, es genial… Puedes hacer demasiadas cosas con ese dinero —dijo, tratando de sonar positiva, pero podía escuchar la pesadez en sus palabras.

Pensando que tenía una idea acerca de cuál era la causa, suspiré.

—Definitivamente puedo pagar mi propio lugar con esto.

Asintió, y la tristeza en sus ojos se duplicó.

—Pero mudarme de aquí se siente como un retroceso para nosotros, ¿no es así? —pregunté, esperando estar en la misma página.

Sonrió, muy ligeramente, y asintió de nuevo.

—Reamente sí.

—Sabes, podemos mudarnos a un nuevo lugar juntos —sugerí—. O podemos meter todo al banco y eventualmente ahorrar lo suficiente para una casa.

—¿Una casa? —preguntó con duda, antes de morderse el labio mientras consideraba la posibilidad.

—Sí, quiero decir, ¿quién quiere vivir en un horrible apartamento por siempre? —añadí, pero cuando se giró, me di cuenta de mi error—. Bella…

—No, tienes razón. Este apartamento apesta —dijo con tanta confianza como era posible—. No puedo recordar cuándo fue la última vez que tuvimos agua caliente.

—¿Pero? —sugerí, sabiendo que estaba claramente en un conflicto con ella misma.

—Pero… una casa es…

—Lo convencional —terminé por ella. Sabía que le temía a esas cosas, pero la verdad era que, además de sus desapariciones ocasionales, nuestra relación era bastante convencional, de la mejor forma posible.

—Es solo que me preocupa —admitió—. Una casa primero, ¿y luego qué? El siguiente y lógico paso sería querer llenar esa casa, y eso es algo que nunca haré.

—Quizá no con niños, pero podemos hacer otras cosas en las habitaciones. ¿Una mesa de hockey? Una habitación entera dedicada al café. Un lugar para guardar nuestra colección de cosas de Star Wars.

Se rio a pesar de sí misma.

—¿Qué colección de Star Wars?

—La que necesitamos empezar. Creo que tengo algunas viejas figuras de acción en el ático de mis padres —dije tan serio como era posible, dada la situación.

—Quizá solo podamos comenzar con un mejor apartamento y ver lo de la casa después… mucho después —sugirió.

—Creo que esa es una buena idea —accedí sinceramente.

Decidimos mudarnos a un nuevo apartamento, pero creo que ninguno de los dos consideró que pasaría tan rápido. Después de solo unos días de hacer varias llamadas, nos encontré el lugar perfecto y estaba disponible de inmediato. El contrato de renta para nuestro lugar de mierda actual estaba a punto de vencerse, así que los tiempos no pudieron ser más perfectos… o, al menos, yo lo pensé.

—¿Qué pasa? —le pregunté a Bella mientras hacíamos un tour por nuestro potencial nuevo apartamento—. ¿No te gusta?

—No, es muy bonito, de verdad —dijo con entusiasmo forzado—. Es más grande de lo que esperaba.

—Bueno, necesitamos espacio para nuestra mesa de hockey —le recordé juguetonamente.

Firmamos los papeles de inmediato y planeamos mudarnos el siguiente fin de semana. Sin embargo, cuando llegó la hora, desearía saber a dónde se había ido Bella…

—¿No te molesta esto? —cuestionó Charlie mientras me ayudaba a cargar nuestra cama por las escaleras de nuestro viejo complejo de apartamentos.

—Las mudanzas nunca son divertidas —contesté bruscamente.

—Sí, pero Bella debería estar aquí ayudando —presionó, lo que me molestó. Ambos sabíamos que su ausencia significaba que se había fraccionado, así que, ¿qué demonios se suponía que dijera al respecto? Odiaba que se fuera, pero todo lo que podía hacer era enfocarme en la tarea actual y tratar de no pensar en dónde estaban esas perras y qué estaban haciendo con el cuerpo de mi novia.

Afortunadamente, solo estuvo desaparecida por dos días. Desafortunadamente, cuando volvió, aún no había regresado.

—Guau, este lugar es mucho más asombroso que la trampa de pulgas que rentábamos antes —dijo mientras entraba como si nada.

—Uh… hola. ¿Qué estás haciendo aquí? —le pregunté, momentáneamente inseguro de quién era exactamente.

—Guau, Concha, y yo pensando que realmente querías un cuarto round… ¿o ya vamos por el quinto? —preguntó, tratando de recordar y haciendo su identidad dolorosamente obvia—. Quizá debería ir al club después de todo.

—Vete entonces. Realmente no me importa una mierda —contesté amargamente, y en ese momento, lo decía en serio.

Honestamente amaba a Bella, y daba lo mejor de mí para tolerar a sus álter egos y las olas que creaban en nuestra vida, pero en esa particular tarde, no podía quitarme de encima el resentimiento creciente que acababa de descubrir que tenía. Nunca dejaría que Bella viera esa parte de mí, pero no encontraba la voluntad para ocultarlo con Alice.

—Guau, ¿qué está mal contigo? —preguntó, demasiado divertida con mi tono amargo, lo que solo hizo que me molestara más.

—Nada está mal conmigo, excepto por el hecho de que estás aquí y Bella no —dije duramente.

Nunca pude haber predicho lastimar a Alice con mis palabras, pero cuando su expresión se transformó en ofensa, inmediatamente me arrepentí de desquitarme con ella.

—Alice, lo siento —murmuré gentilmente—. No lo dije en serio.

—Sí, lo hiciste —contestó—. Y está bien. Bella es tu novia, no yo… gracias a Dios. Ni siquiera me agradas, de todas formas. La única razón por la que estoy aquí es porque pensé que este lugar era genial cuando lo vi en la sala de cine, y quería verlo por mí misma. A Rose y a mí nos hubiera encantado rentar un lugar así, pero no pensamos que podríamos tomar tanto dinero de la librería sin que Bella lo notara.

—Sabes, ella probablemente las hubiera dejado tener el dinero si le hubieran preguntado —le dije.

Bufó.

—¿Cómo demonios se supone que le pidamos cosas? No es como si ella hablara con nosotras. No está en la sala de cine con el resto de nosotras cuando no está en control así que no tenemos forma de comunicarnos con ella.

—No la tienen, ¿eh? —dije rodando los ojos. Me levanté y tomé una libreta de la encimera—. Toma. Intenta escribirle, y me aseguraré que lo reciba cuando vuelva.

Alice alzó las cejas en shock.

—Guau… honestamente puedo decir que nunca había considerado algo tan… primitivo.

—Ugh —gemí—. Bien, hagámoslo menos primitivo —dije mientras le quitaba el bolso del hombro y buscaba en su interior por su teléfono, su teléfono que todas tenían y al que todas podían acceder. Giré la cámara y la apunté hacia ella—. Graba tu mensaje.

—¿Pero cómo sabrá Bella que debe verlo? —preguntó, claramente tratando de inventar excusas para no hacerlo.

—Le diré que lo haga. En serio, debieron haber considerado antes comunicarse de esta forma —dije, exasperado.

—Me siento ligeramente estúpida por no haberlo considerado antes. Supongo que realmente eres bueno para algo.

Tensé la mandíbula.

—Síp, ese soy yo. Bueno para ideas simples.

—También tienes una linda polla —dijo casualmente—. Pero no dejes que se te suban los humos. No dejaré que la uses en mí de nuevo. Sin importar lo mucho que ruegues.

Mi cabeza cayó en mis manos mientras trataba de combatir la migraña masiva que aplastaba mi cráneo.

—¿Estás enfermo? —preguntó, y si no lo supiera mejor, podría pensar que sonaba legítimamente preocupada.

—No, solo… frustrado —admití—. No puedo seguir haciendo esto.

—¿Haciendo qué? —preguntó con cautela.

—¡Esto! —exploté, señalando mi patético comportamiento—. Cada vez que Bella desaparece, me siento y enloquezco de preocupación hasta que vuelve y luego paso el resto de nuestro tiempo juntos enloqueciéndome y preocupándome acerca de cuándo se irá de nuevo.

—Y, ¿qué estás diciendo? —presionó—. ¿Te rindes?

—¿Qué? —pregunté, sin saber de dónde había sacado esa errónea conclusión—. No, solo necesito hacer algo.

—¿Qué clase de algo? —cuestionó curiosa con mayor interés del que pude haber predicho.

—No lo sé. ¡Algo! Algo para pasar el tiempo y despejar mi mente de eso hasta que vuelva.

—¿Qué tan sincero eres cuando dices "algo"? —me retó.

—Bastante serio —contesté.

—Quizá tenga algunas ideas —dijo con una sonrisa siniestra y moviendo las cejas…

Debí haber sabido que cualquier actividad planeada por Alice sería alocada, pero esto era más que eso, esto era una locura.

—No creo que debamos hacer esto —le dije a Alice mientras mirábamos hacia el agua bajo nuestros pies.

Chilló emocionada.

—Siempre había querido hacerlo. Todas las veces que Bella se sentó allá y veía a los chicos que saltaban de aquí, moría por estar con ellos. Lo habría hecho antes, pero siempre me preocupaba un poco ahogarme y que nadie supiera qué había pasado conmigo. Al menos si morimos, moriremos juntos.

—En realidad preferiría no morir —dije.

—Todos mueren, Eddie, pero las personas que en realidad viven al máximo, son los que mueren sin arrepentimientos.

—O, podríamos morir en ese océano congelado hoy y arrepentirnos completamente de nuestra decisión de acortar nuestras vidas al saltar de esta altura —señalé.

—Oh, eres todo un caso, Concha. ¿Y si te retara? Apuesto que eres del tipo que no puede dejar pasar un reto, ¿eh? Te reto a que saltes conmigo.

Presioné los labios y mentalmente maldije mi naturaleza terca y competitiva.

—Bien. Terminemos con esto —gruñí entre dientes.

Su sonrisa se ensanchó.

—No te acobardarás en el último segundo, ¿cierto?

—Desafortunadamente, no. Tienes razón acerca de mí, no puedo dejar pasar un jodido desafío.

—Si te arrepientes ahora, nunca te perdonaré.

—No lo haré. Terminemos con esto —dije ansiosamente.

—Bien, a la cuenta de tres. Uno… toma mi mano… dos… ¡tres! —Y con eso, ambos saltamos. Por los pocos segundos que nos tomó llegar al agua, honestamente pensé que estábamos a punto de morir. Diría que mi vida pasó ante mis ojos, pero en realidad, todo lo que vi fue a Bella. Su rostro, sus manos, su cabello. Bella era mi espacio seguro y mi mente claramente iba hacia ella por protección.

Cuando las olas heladas me envolvieron, lo que sentí fue incomparable a cualquier otra cosa que hubiera sentido antes. Mi adrenalina estaba al mil y, una vez que supe que Alice también estaba a salvo, tenía la sensación de ser invencible… por lo menos, hasta que tuvimos que escalar de vuelta el acantilado, empapados, para volver a donde estábamos estacionados.

—Santa mierda, esto apesta —me quejé, casi todo el camino.

—Oh, pero vale tanto la pena. ¿Quieres saltar de nuevo? —preguntó emocionada.

—Uh… —honestamente lo consideré—, hoy no. Oscurecerá pronto y solo enfriará más el clima.

Sonrió seductoramente.

—Puedo hacer que entres en calor.

Tan apetecible como su oferta era, tenía otras ideas…

—Bien, no sé si sea mejor que el sexo, pero es malditamente cercano —murmuró mientras comía la dona caliente y recién hecha de Krispy Kreme que habíamos comprado.

Afortunadamente, dado que había sido criado por una madre paranoica y un padre médico, siempre cargaba una cobija en la cajuela del auto para emergencias. Así que, después de comprar las donas y el café, manejamos de vuelta al acantilado del que habíamos saltado, nos estacionamos y cobijamos juntos. No había nada más sereno que ver el cielo cambiar de color, mientras el sol se escondía bajo el horizonte del océano.

—Esto es lindo —dijo Alice mientras apuntaba su dona hacia la escena frente a nosotros—. No puedo decir que antes me haya sentado a ver una puesta del sol completa.

—Algunas veces es mejor ir más lento con las cosas —dije.

—Tengo que admitir, nunca, nunca, nunca pensé que fueras a saltar —dijo con una sonrisa en su voz.

Me reí.

—¿A qué te refieres? Dijiste que tenía que hacerlo. Con un reto; ¿cómo podía no hacerlo?

—Pudiste haberme dejado ahí —dijo en voz baja, de repente poniéndose más seria de lo que alguna vez la había visto—. Esperaba por completo que me abandonaras… o, al menos que me vieras saltar sola y luego esperaras a que volviera a subir.

—¿Y dejar que tuvieras toda la diversión sin mí? —cuestioné en broma.

Sonrió, pero mantuvo su tono serio.

—Sabes, quizá no eres una concha, después de todo. Realmente pensé que solo eras una cara bonita, vacía de otra cosa.

—En realidad, una concha no solo es un caparazón vacío —le informé—. Es un animal de la familia de los moluscos. Cuando muere, deja atrás la concha a la que te estás refiriendo. Solo piensas que está vacío porque lo está para las personas que los usan como cuernos o decoración.

—Guau, tampoco pensaba que fueras un nerd —bromeó.

Me reí.

—Bueno, estaba en la escuela de medicina. No se puede ser más nerd que eso.

—Cierto. En realidad es un poco interesante. No sé por qué nunca me di cuenta de que las conchas alguna vez fueron hogar de animales reales. Supongo que siempre asumí que los cangrejos las usaban algunas veces, y luego se movían cuando querían una concha más grande.

—Sí, no. Algunos cangrejos se mueven a nuevas conchas, pero esa no es su principal función. Hablando de cangrejos, ¿sabías que los cangrejos azules se emparejan de por vida?

—¿De por vida? —preguntó con incredulidad.

—Son monógamos. Si uno muere, el otro pasa el resto de su vida vagando por el océano, solo, en duelo por su pareja perdida.

—Suena depresivo —interrumpió.

La ignoré.

—Pero la mayoría se quedan juntos toda la vida, y su unión no se compara con la de ninguna otra criatura en el océano —dije, esperando mostrarle sutilmente el valor de la monogamia.

Me miró por un momento.

—¿Acabas de inventar eso?

Traté de contenerlo, pero mis labios me traicionaron.

—Bien, sí. No sé nada de cangrejos. Pero, sonó bien, ¿no es así?

—No, ¡sonó horrible! Si fuera cierto, me sentiría culpable acerca de cualquier cangrejo que hubiera consumido antes… pero, supongo que también fue un poco romántico.

—Romántico, eh. Bueno, tengo mis momentos.

—Realmente los tienes. Nunca pensé que me gustarían este tipo de cosas, pero es jodidamente sexi —ronroneó—. No hay nadie alrededor, ¿quieres follar?

Me reí una vez.

—No.

—¿Por qué no? —se quejó.

—Porque aún estoy medio congelado. Ni siquiera creo que mi polla funcione justo ahora.

—Haré que entres en calor de inmediato —dijo con confianza.

—Cariño, en realidad, es como… si estuviera hibernando en mi pelvis en estos momentos. Solo sentémonos aquí y disfrutemos la puesta de sol por un rato. Con suerte no contraeremos hipotermia.

—Me llamaste "cariño" —dijo, un poco sorprendida.

—Sí… bueno, realmente lo eres —dije incómodamente mientras trataba de arreglar mi metida de pata. Incluso aunque ella fuera parte de Bella, sabía que no se consideraba de esa forma, y ciertamente no quería que alguien pensara que tenía el derecho de llamarla "cariño"… a menos que, quizá lo quisiera…

—Puedes llamarme cariño si quieres —dijo con suavidad—. No es tan escalofriante como pensé que lo sería.

—Puedo llamarte así, pero no quiero que pienses que pienso que soy tu novio, o algo así. Sé que te gusta tu soltería.

Se encogió de hombros.

—Ni siquiera puedo recordar al último chico que follé… además de ti. Realmente no es tan malo.

—¿Ya no sales con otros chicos cuando estás en control? —cuestioné, sorprendido, pero demasiado cauteloso para tener esperanza.

—Últimamente no he estado mucho en control. Bella ha mantenido la puerta de la sala de cine cerrada con fuerza durante las últimas semanas. Cuando se logra abrir aunque sea un poco, Rosalie lucha por salir antes de que el resto de nosotras pueda hacerlo.

—Oh —dije, inseguro si eso me hacía sentir mejor o peor—. ¿A dónde se va?

—No estoy segura —admitió Alice—. De alguna forma se las ha arreglado para silenciarnos. La pantalla del cine ha estado más que nada en negro cuando está en control. Solo fui capaz de escapar esta vez porque la puerta no cerró bien cuando salió. De verdad fui directo hacia donde vi que estaba el nuevo apartamento de Bella contigo. Es realmente lindo, por cierto.

—Sí, nos agrada. O, al menos, pensé que nos agradaba. Bella ha estado actuando un poco extraña desde que firmamos los papeles.

—Le gusta, solo tiene miedo —explicó Alice gentilmente.

Sabía que Bella tenía miedo, me había dicho eso desde antes que comenzáramos a salir, pero esperaba tener una oportunidad de comprenderlo mejor desde el punto de vista "interior" de Alice, sin embargo, fuimos abruptamente interrumpidos.

—¡Oh, no! —gemí mientras una gaviota tomaba la dona de Alice justo de sus manos, y no estaba sola—. Santa mierda. ¡Vuelve al auto! —grité mientras la parvada entera aparecía y se posicionaba para un ataque de épicas proporciones.

—Son tan bonitas —comentó Alice sin preocupación. Por supuesto, cuando comenzaron a volar hacia nosotros e hicieron popó en todos lados, entendió mi urgencia y me siguió al auto—. Creo que eso es lo más aterrador que me ha pasado en mi vida adulta —dijo con una mezcla de emoción y miedo.

—Odio las gaviotas —gruñí—. Jodidas ratas con alas.

Soltó unas risitas.

—Debiste haber visto tu rostro cuando la primera tomó mi dona.

Temblé visiblemente, lo que solo hizo que se riera más fuerte.

—Oh, no, creo que una se hizo popó en tu cabello —dijo, sin poder hablar a mitad de su risa.

—¿Estás bromeando? —gemí. Intenté mirar por el espejo retrovisor, pero no vi nada, así que Alice se removió por encima de la consola para ayudar.

—Oh, creo que solo es glaseado de dona —dijo mientras quitaba lo que sea de mi cabello—. Debiste tener un poco en la mano y lo pasaste por tu cabello.

—Al menos no es mierda de pájaro —dije, aliviado.

Alice estaba prácticamente en mi regazo en ese punto, y su cálido aliento golpeaba mi rostro en suaves olas. Estaba tan cerca que era difícil pensar en otra cosa, y mientras su mano en mi cabello pasó de limpiar a masajear, el momento íntimo era imposible de negar.

Se inclinó y me besó con ternura, lo que fue un shock a mi sistema. Nada acerca de Alice era tierno, y mientras el beso se convertía en una suave pero apasionada sesión de caricias, mi cerebro estaba confuso. Sabía que era Alice, pero se sentía tanto como Bella que momentáneamente me olvidé de que no eran la misma.

Con Alice, todo era usualmente acerca del sexo, pero este beso era diferente. Este beso terminó con una dulce sonrisa y ella volviendo a su asiento para que pudiera llevarnos a casa.

Nos tomamos de las manos todo el camino, y cuando finalmente llegamos, ya estaba medio dormida. La llevé a nuestro apartamento y directo a la habitación, en donde nos quitamos la ropa húmeda y nos metimos a la cama. A pesar de nuestra desnudez, ninguno de los dos inició el sexo; en su lugar, solo la sostuve mientras ambos dormíamos. Había sido un día sorprendentemente maravilloso, y terminó de forma perfecta. Solo desearía poder despertar en ese mismo estado de paz…

—¿Por qué estás desnudo? —preguntó en el momento que mis ojos se abrieron. Estaba vestida por completo y sentada en la cama junto a mí. Tenía las piernas cruzadas debajo de ella, en un déjà vu que casi recordaba de un sueño.

—¿Eh? —pregunté adormilado mientras esperaba que mi perezoso cerebro reconociera mi realidad.

—Rosalie dice que si un hombre trata de desnudarse frente a mí, debería patearlo en las bolas y correr —dijo casualmente.

—¿Bree? —pregunté, aún un poco confundido, pero casi alcanzando la compresión—. Oye, ¿qué estás haciendo?

—Sentada aquí, preguntándome por qué estás desnudo —contestó bruscamente.

—Uh… supongo que mi ropa estaba húmeda anoche y nunca me vestí de nuevo. ¿Por qué no vas a la sala de estar mientras me pongo algo?

—Bueno, pero mejor apresúrate. He estado despierta por más de una hora, y tengo hambre y creo que algo se está quemando.

—¿Qué? —escupí.

Sonrió, casi de forma sádica, y afortunadamente, dejó la habitación. Así que me apresuré para vestirme y salí apresurado a la cocina. Ciertamente, había humo… y el más grande desorden que alguna vez hubiera visto en mi vida.


¡Mil gracias a las chicas que dejaron sus reviews!, gracias a:

Mar91, miop, Vanenaguilar, sandy56, Paola Lightwood, rociojacob cullen, catita1999, Leah de Call, Tecupi, bbluelilas, Tata XOXO, tulgarita, jupy, Lady Grigori, Liz Vidal, Andy55TwilightOverTheMoon, Gabriela Cullen, somas, BellaSwanMasen, Kriss21 y el Guest :)

¿Ya vieron qué poquitos reviews son? recuerdo que en alguna ocasión podía escribir hasta cuatro líneas de nombres, jajaja, en fin, los viejos tiempos.

No olviden dejar el suyo y espero poder leernos pronto de nuevo ;)