DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a knicnort3.Yo solo me adjudico la traducción.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)
Link del grupo en facebook: www facebook groups / itzel . lightwood . traducciones
Link de la historia original: www fanfiction net /s/ 13355195 /1/ Loving-Them
Capítulo 18: Emboscada
—Hola, cariño —murmuré mientras miraba los ojos del alma más maravillosa que me hubiera encontrado—. Dios, te extrañé —añadí, hablando del corazón y no de la cabeza.
—Yo… desearía poder decir que también te he extrañado, pero no recuerdo haberme separado de ti. ¿Por cuánto tiempo me fui esta vez? —preguntó desanimada.
—Por un rato —admití con duda. Habría sido mucho más fácil mentir. Mentir por un rato; al menos lo suficiente como para asimilar su regreso, pero era algo que no podía hacer.
Cerró los ojos mientras procesaba esa desafortunada pero vaga información. En realidad no importaba el tiempo que se hubiera ido. Cualquier cantidad de tiempo era demasiado, y ambos lo sabíamos.
—Edward, te mereces…
—Por favor no me digas de nuevo que merezco mejor, porque estoy en gran desacuerdo —le aseguré—. Te amo y después de toda la mierda que he hecho en mi vida, amar a alguien y ser correspondido es más de lo que merezco. Y tú eres mucho más increíble de lo que te reconoces. Tú eres quien no merece a un idiota como yo.
—¿Pero cuánto más puedes soportar? —cuestionó—. No puedes decirme que esto no te está acabando.
—Por supuesto que puede ser cansado —admití—. Pero todas las relaciones son difíciles. La vida es difícil.
—Cierto. Es difícil para la gente normal. Añade mi trastorno y es imposible.
—Nada es imposible —discutí—. Nunca me rendiré. Te lo he dicho antes, y te lo diré hasta que me creas: puedo manejarlo. Lo estoy manejando. Excepto, quizá…
—¿Excepto quizá qué? —dijo cuando dudé.
—Excepto que quizá podría beneficiarme hablando con alguien —dije cuidadosamente—. Alguien que haya visto a más personas con este trastorno en el pasado. Sé que no has visto a nadie en un largo tiempo, y entiendo por qué, pero quizá me ayudaría a entender mejor unas cosas si fuera capaz de recibir consejos de vez en cuando.
—¿Consejos? —preguntó, poniéndose notablemente incómoda. La atmosfera emocional en la habitación abruptamente cayó, y sabía que estaba creando muros de supervivencia.
—Cariño, no te enfades —traté de calmarla—. Si no lo apruebas, no seguiré avanzando.
—¿Qué tanto has avanzado? —preguntó en pánico.
—Solo un par de emails intercambiados.
—¿Con un psiquiatra? ¿A mis espaldas? —preguntó ansiosamente.
—Una profesora de psicología —clarifiqué—. Solo pensé que quizá… quizá si tenía preguntas, o incluso si hubiera un tipo de tratamiento nuevo del que no hayas escuchado aún. Solo pensé que sería una buena idea que tuviera a un profesional de cabecera.
—Edward —suspiró—. ¿Asumo que has hablado con mi padre al respecto?
Asentí en confirmación.
»Y, ¿sabes por qué ya no veo a más especialistas?
Asentí de nuevo.
—Pero, como dije, quizá exista un nuevo tratamiento del que no conocemos nada. O quizá solo necesito a alguien con quien hablar, solo para discutir las cosas y asegurarme de que no esté jodiendo todo aún más —dije deprisa, pensando en el inesperado deseo de Tanya de tener sexo. ¿La lastimaría si lo hiciéramos? ¿La lastimé aún más con mi rechazo? Tanya era una parte de Bella, así que si la lastimaba de una manera, si lastimaba a cualquiera de los álter egos, solo estaba lastimando a Bella, y eso era lo último que quería hacer. Todo era tan difícil de comprender y me estaba volviendo más desesperado por tener respuestas.
—No lo sé, Edward… —dijo Bella mientras se mordía el labio pensativamente—. Yo solo… no he tenido nada más que malas experiencias en el pasado.
De repente pausó, a mitad de la oración, y me miró como si hubiera tenido una epifanía.
—¿Sabes qué? Hazlo. Contacta a la profesora. Haz lo que sea que sientas que tienes que hacer.
Fruncí las cejas en confusión.
—¿Esta es una de las cosas de las chicas en donde la mujer dice una cosa, pero significa otra, y se enoja si el hombre no sabe qué es lo correcto por hacer? Porque mi mamá hace eso constantemente con mi papá e, incluso después de tres décadas juntos, él aún no hace lo correcto.
Su expresión seria se quebró, y soltó unas risitas, pero suavemente.
—No, para nada. Solo estoy cansada de tener miedo de todo, todo el tiempo. Miedo de los doctores, de las relaciones, solo miedo de todo lo desconocido que me rodea. ¡Estoy harta! Tú lidias con tanta mierda por mí, y si necesitas ayuda, entonces solo debería estar agradecida de que estés dispuesto a conseguir la ayuda y seguir intentándolo por mí. Mi única preocupación real es que esta profesora te dé alguna falsa sensación de esperanza de que algún día supere esto o algo parecido, porque he aceptado que esto es lo que soy, y estaré lidiando con ello por el resto de mi vida.
—Prometo que no crearé falsas esperanzas o creeré una cura milagrosa para tu trastorno —le aseguré—. Todo lo que quiero es aprender algunas herramientas útiles sobre cómo lidiar con ciertas cosas y tener a alguien con quien discutir problemas que puedan surgir.
Asintió una vez en entendimiento.
—Rosalie te ha estado dando problemas de nuevo, ¿no es así?
—Sí, pero eso no es de lo que estoy hablando. Rosalie es un dolor de cabeza, pero hasta ahora hemos arreglado varias treguas y espero que eventualmente una se mantenga.
—Oh… bueno, genial. Así que, ¿es Alice entonces? —asumió.
—No, Alice apenas salió esta vez.
—¿Bree trató de incendiar el apartamento de nuevo? —cuestionó preocupada.
—No, gracias a Dios. No es solo una cosa en particular, pero Tanya tuvo un problema, y solo reafirmó mi necesidad de tener a alguien con quien hablar… alguien que no sea tu papá.
—¿Qué fue lo que hizo Tanya? —preguntó sorprendida—. Ese álter ego usualmente es bastante dócil.
—Lo es, y no hizo nada malo, pero…
Mierda, no era algo que estuviera cómodo discutiendo con Bella, pero ¿qué otra cosa podía hacer?
Tomé un profundo respiro, y luego le dije todo. La dulce, inocente y virginal adolescente que estaba determinada a tener sexo, era seriamente una de nuestras mayores problemáticas hasta ahora.
Bella, por el otro lado, lo encontró divertido.
—Awww, ¡tiene un enamoramiento contigo! —dijo burlonamente.
Sonreí ante su tono y expresión, pero rápidamente me puse serio.
—Este es un problema serio. Estaba absolutamente devastada cuando la rechacé. Me hizo sentir como mierda.
—Sabes que no es virgen en realidad, ¿cierto? —preguntó Bella, tomándome por sorpresa.
—¿Mintió? —pregunté confundido.
—No, no mintió, pero la virginidad es algo físico. Ella usa mi cuerpo, y yo no soy virgen, así que…
—Tiene diecisiete —discutí—. Dejando lo físico a un lado, tiene el nivel mental de alguien de diecisiete años.
—¿Y qué edad tenías tú cuando perdiste la virginidad?
Bufé.
—Menos de diecisiete. Pero su "edad" no es el problema real. Ella ha estado tan protegida que apenas y ha tenido las experiencias de una niña. Demonios, creo que Bree ha tenido más tiempo afuera que Tanya. No está lista para algo como eso.
—¿Según tú? —me desafió Bella—. Nadie le puede decir a alguien más si está listo o no para algo como el sexo. Es una decisión muy personal. Pero supongo que tienes razón; quizá no está lista, pero quizá eventualmente lo esté. Quiero decir, no están congeladas en el tiempo. Puede madurar con más experiencias.
—¿Pensé que Bree y Tanya estaban algo así como congeladas en su edad? —pregunté, confundido.
Se encogió de hombros.
—Solo porque no han crecido hasta ahora, no quiere decir que no lo harán. Bueno, ¿quién demonios sabe cómo todo esto funciona en realidad? Ciertamente yo no… así que, supongo que puedo ver por qué sería benéfico para ti tener a otra persona con quien hablar.
—¿Segura que no te importa? —pregunté, solo para asegurarme.
—Segura. No puedo prometer que algún día yo veré a alguien de nuevo, pero si piensas que te ayudará, estoy feliz de que lo hagas.
—Te amo —le dije con sinceridad.
Sonrió ampliamente.
—También te amo.
El regreso de Bella esa mañana no pudo haber sido más perfecto. No solo la había extrañado como el infierno, sino que también era domingo, y ninguno de los dos tenía algo que hacer más que estar juntos todo el día y recuperar el tiempo perdido, y eso es exactamente lo que hicimos.
Después de ese maravilloso día lleno de amor, risas y dulzura, compartimos otra maravillosa semana completa. Cada día que Bella se quedaba reafirmaba mí ya certera creencia de que éramos perfectos el uno para el otro. Simplemente encajábamos. Todo acerca de ella me complementaba y viceversa. Si había una persona en el planeta para cada quien, Bella definitivamente era mi persona.
Cuando la siguiente semana llegó y se fue sin ninguna aparición de los álter ego de Bella, comenzamos a inquietarnos un poco. Estaban calladas, demasiado calladas.
—Es tan raro —comentó Bella una tarde mientras entrabamos a nuestro apartamento después de media hora de estar comprando en el supermercado—. Quiero decir, se han quedado dentro más tiempo que este en el pasado, pero usualmente puedo sentirlas deseosas por salir. Es casi como si fuera un profundo sentimiento de ansiedad dentro de mi cabeza. Uno que no es particularmente mío. ¿Sabes a lo que me refiero?
—No en realidad. Es decir, no puedo decir que me haya pasado, pero creo que entiendo lo que dices. Usualmente puedes sentirlas, ¿pero no puedes ahora?
—No puedo sentirlas como algo tangible, pero es casi como un susurro en el viento, o una inquietud cuando hay peligro cerca. No sé de qué otra forma explicarlo. ¿Un sexto sentido, quizá? No lo sé, pero lo que sea que es no ha estado ahí por dos semanas. Es raro.
—Es definitivamente raro, pero un raro bueno.
—Definitivamente un raro bueno —coincidió sinceramente.
La rareza siguió por otra semana, sin embargo mientras continuaba, nos encontramos con otro obstáculo inesperado.
—No hay forma de que vayamos a eso —insistí.
—Es como una invitación formal —dijo Bella mientras releía las palabras impresas en la tarjeta—. ¿Tus padres siempre son tan formales?
—No, solo cuando están siendo idiotas. Mi mamá sabe que los he ignorado últimamente, y esta es solo su forma de molestarme.
—Edward, no podemos evitarlos por siempre. Son tus padres. Cenamos con mi papá una vez a la semana. Deberíamos ir. Es por el cumpleaños de tu papá.
—Sí, y si vamos a esa fiesta, Alice querrá salir —le recordé. No es que me molestara Alice, pero no estaba listo para arriesgarme a perder a Bella tan pronto… o alguna vez. Hubo momentos durante las últimas semanas en las que casi me olvidaba por completo de que había algo malo con Bella. Solo quería que se quedara aquí tanto como fuera posible.
—Pero aquí dice que solo es el almuerzo, no una fiesta —discutió Bella—. Edward, no quiero que mi trastorno nos detenga de vivir nuestras vidas. Las reuniones familiares son cosas de la vida, y quiero experimentarlas contigo. Quiero experimentarlo todo contigo, y mientras más hagamos este tipo de cosas, más confianza tendremos la próxima vez que algo se presente. Me siento fuerte. Puedo sobrellevar esto. Sé que puedo.
Lo consideré, e incluso aunque ciertamente no pensaba que valiera la pena el riesgo, eventualmente acepté. Bella no quería ser una carga o sentir como si me estuviera perdiendo de algo y, sin importar lo mucho que le dijera que no lo estaba haciendo, sabía que tenía que probar mis palabras con acciones. Tenía que confiar cuando me dijera que podía soportar algo, así que eso fue lo que hice.
Bella probó, de nuevo, lo fuerte que era cuando nos estacionamos en la casa de mis padres y vimos todos los demás autos. No era una "fiesta", pero sí que lo era, y mi jodida madre lo sabía. Demonios, yo lo sabía, pero como un idiota, no escuché mis instintos.
—Podemos irnos —ofrecí, bueno, esperaba.
—Es el cumpleaños de tu papá. Deberíamos estar aquí —insistió Bella.
—Bueno, podemos celebrar con él en un día diferente. Ni siquiera los has conocido y un almuerzo con demasiada gente no es el mejor lugar para hacerlo.
—¿De quién es la culpa de que aún no los haya conocido? —dijo con una sonrisa y una ceja alzada.
—Mía, completamente, pero por buenas razones. Mis padres no apoyan nuestra relación de la forma en la que tu papá lo hace.
—¿Por qué? ¿No es una mujer mentalmente loca el sueño de todos los padres para sus hijos? —bromeó.
—Creo que están más preocupados por ti que por mí. No siempre he sido serio cuando se trata de mujeres… bueno, supongo que nunca he sido serio acerca de una mujer. Estoy seguro que están preocupados de que quizá solo te joda, lo que es básicamente lo mismo por lo que yo estoy preocupado.
—La única en peligro de joder las cosas soy yo —discutió—. Pero me siento bien. Aún no hay ninguna ansiedad en mi cabeza. Estoy bien. Estamos bien. Terminemos con esto.
—Si tú lo dices —dije, sin tener una onza de su confianza.
Bella y yo nos tomamos de las manos mientras entramos en la mini-mansión de mis padres llena de invitados a la no-fiesta. Era meramente ridículo. Al menos Bella insistió en vestirnos formalmente así que no parecíamos unos completos idiotas. Bueno, esperaba yo no lucir como un idiota, Bella siempre se veía maravillosa.
—Oh, me da tanto gusto que pudieran venir —chilló mi madre con esa artificial devoción maternal por la que era famosa. No es que no fuera una madre amorosa, pero ciertamente le gustaba presumirlo ante una audiencia—. Bella, cariño, estoy tan feliz de finalmente conocerte de forma oficial. Porque, ¿sí eres Bella, no? —preguntó insegura… o quizá solo estaba siendo una perra.
—Sí, soy Bella —le aseguró Bella mientras tomaba su manos—. Me alegra conocerla al fin. Edward siempre habla muy bien de usted.
—Mentirosa —contestó juguetonamente con una sonrisa—. No siempre he sido la persona favorita de Edward, pero te prometo, siempre he querido lo mejor para él. ¿Cómo estás, cariño? —preguntó mientras me acercaba para un incómodo abrazo.
—Estaría mejor si este fuera en realidad el pequeño almuerzo que dijiste que sería —gruñí.
—Dije que sería algo con los amigos más cercanos, y eso es lo que es —dijo desdeñosamente—. Por favor, pasen y conozcan a todos.
Nos guio al jardín trasero en donde una mesa enorme estaba puesta, y más de una docena de personas estaban ya sentadas o en el proceso de hacerlo. Por supuesto, todos se giraron para mirarnos cuando mi madre anunció nuestra presencia. Afortunadamente, mi padre se apresuró a nuestro rescate y nos llevó a un lado para saludarnos de forma personal.
—Lamento todo esto. Conoces a tu madre —murmuró, lo suficientemente bajo como para solo escucharlo nosotros—. Como sea, me alegra que pudieras venir. No te he visto en un rato. Siempre pareces desaparecer cuando trato de visitarte en el hospital.
—Bueno, les gusta mantenerme ocupado por allá. Mucho papeleo y cosas importantes por hacer —dije, tratando de sonar positivo pero fallando miserablemente. Odiaba mi jodido trabajo y era difícil no mostrarlo.
—¿Aún buscando algo un poco más satisfactorio? —cuestionó.
—Siempre —confirmé—. Como sea, ella es Bella —la presenté.
—Aww, finalmente, la mujer que capturó el corazón de mi hijo. Gracias por eso, por cierto. Creo que debes ser una especie de hacedora de milagros. Comenzaba a pensar que él nunca sentaría cabeza y tendría algún tipo de relación real.
—Mi papá podría decir lo mismo de mí —dijo Bella gentilmente—. Feliz cumpleaños, por cierto.
—Muchas gracias. Por favor, traten de disfrutar su estancia. Sé que estos rostros tensos suelen ser intimidantes, pero todos son muy buenas personas.
—Estoy segura que lo son —dijo Bella antes de que finalmente la separara de mi extraño súper amigable padre.
—¿Estás bien? —pregunté mientras encontrábamos nuestros lugares.
—Por supuesto —dijo con una sonrisa que se suponía era reconfortante, pero podía ver algo detrás de sus ojos. Los entrecerraba, muy ligeramente, casi como si estuviera luchando contra un dolor de cabeza.
Antes de que pudiera tener la oportunidad de preguntarle al respecto, mi madre se puso de pie para hacer más anuncios.
—Solo quiero agradecerles a todos por venir esta tarde. No es como si todos los días pudiéramos celebrar a este hombre especial. Carlisle, feliz cumpleaños, cariño.
Todos alzaron sus copas de vino caro y cocteles para brindar por mi padre. Mientras miraba alrededor de la mesa, no pude evitar pensar amargamente en cómo los reconocía a muchos de ellos del hospital. Seguro, tenía sentido que la mayoría de ellos fueran doctores dado que mi padre era el jefe de personal, pero eran tan buenos amigos suyos que literalmente nunca antes los había conocido en un evento social. No pude evitar pensar que en realidad no eran amigos, sino que era una intervención forzada de parte de mi madre por mi elección de novia. Realmente no quería pensar que mi madre haría algo como eso, pero sus siguientes palabras básicamente solidificaron ese pensamiento…
—Edward, ¿conoces al doctor Amun? —me preguntó—. Él es el jefe de la división de Psiquiatría y Salud Mental del hospital. Doctor Amun, debe conocer a la novia de mi hijo, ¿Bella Swan?
—Um, no puedo decir que he tenido el placer —contestó el doctor Amun.
—Oh, lo siento, solo asumí que conocía a los pacientes psiquiátricos más serios del área. —Mi madre fingió inocencia, y pude sentir como mi sangre comenzaba a hervir mientras la furia llenaba mis sentidos.
¡Esa jodida perra!
Apenas había hablado con alguno de mis padres desde que me mudé de su apartamento arriba del garaje. El incidente con Bree en su casa los había molestado, y entendiblemente los preocupó, pero como les seguía diciendo durante nuestras esporádicas conversaciones, no era para nada su asunto. Sin duda alguna, mi madre debió haberse sobrepasado aún más al preguntarles a los colegas de mi padre acerca de Bella y su trastorno. Al ser un pueblo pequeño, el jefe del departamento de psiquiatría ciertamente debía conocerla, excepto por el hecho de que Bella no había visto a un doctor en mucho tiempo. Puntos que fácilmente mi conspiradora y entrometida madre pudo concluir.
—¿Paciente psiquiátrica? —cuestionó el doctor Amun, haciendo eco de las palabras de mi madre mientras miraba a Bella por una respuesta.
—Um… —Los ojos de Bella se encontraron con los míos y sabía que estaba entrando en pánico, así que tomé su mano.
—No venimos aquí para discutir nuestros asuntos médicos privados —dije mientras miraba mal a mi madre—. Lo siento, pero recordé que tenemos otro lugar en donde estar. Feliz cumpleaños —añadí hacia mi padre mientras me ponía de pie para irnos.
Intenté llevarme a Bella conmigo, pero se rehusó a ceder. En su lugar, me miró y habló a volúmenes altos sin decir ni una sola palabra. Estaba molesta, pero la mirada en sus ojos también era de determinación.
—En realidad, nuestro día está bastante libre —me contestó lo suficientemente fuerte para que todos escucharan. Luego se giró hacia el doctor Amun—. Tengo trastorno de personalidad disociativa —le dijo de golpe, lo que causó unos jadeos por lo bajo de otros alrededor de la mesa.
—Bueno, esa ciertamente es una condición interesante —contestó el doctor Amun con repentina atención.
—Interesante en realidad —coincidió Bella—. Si no soy cuidadosa, quizá deje salir a una de mis personalidades alternas y comience a bailar por encima de la mesa.
—Si no es algo que puedas controlar, ciertamente no te culparíamos por eso. Dime, ¿quién es tu doctor? —cuestionó Amun.
—No tengo uno. En realidad siento que es mejor vivir así —dijo frívolamente.
—Esa es una interesante visión de tu tratamiento —murmuró el doctor Amun, claramente horrorizado—. Si alguna vez cambias de opinión al respecto, por favor no dudes en venir a mi consultorio. Tenemos excelente personal de salud mental y estoy seguro que podemos encontrar el doctor correcto para ti.
—Bueno, aprecio la oferta —dijo Bella, rehusándose a acceder o rechazar la propuesta.
Hubo unos momentos de pesado e incómodo silencio antes de que la gente finalmente comenzara a charlar entre ellos.
—¿Podemos irnos ahora? —Me incliné y le pregunté a Bella, esperando que finalmente estuviera lista.
—El almuerzo ni siquiera se ha servido aún —murmuró de vuelta, pero sin girarse para mirarme.
—Cariño —murmuré, pero se separó y comenzó a hablar con la persona de su lado opuesto.
El almuerzo se sirvió pronto por el personal que contrataron, y todo el rato, Bella se mantuvo firme de forma impresionante. Hubo algunos momentos en los que no pude evitar preguntarme si Rosalie o Alice tomarían el control para terminar el evento, pero cuando finalmente me miró, de forma mínima, sabía que ella seguía ahí. Bella era muy fuerte, y no iba a dejar que el despreciable acto de mi madre la hiciera perder los estribos. Pero además de reconocer el control de Bella, también podía ver el sutil dolor en el que se encontraba. El continuo cerrar de sus ojos me decía todo lo que tenía que saber. Estaba al límite, y necesitaba forzar nuestra salida sin importar si ella lo quería o no.
—Sabes, creo que estoy comenzando a sentir un resfriado. Y no me apliqué mi vacuna anual porque pensé que no era nada serio —dije mientras tosía falsamente, haciendo que todos los doctores de la mesa intentaran librarse de mí—. Cariño, lo siento, realmente necesito ir a casa.
—Siempre puedes ir a descansar en tu apartamento —sugirió mi cariñosa madre.
—No, gracias. Prefiero ir a mi propia cama.
—¿Por qué no me dejas tomar mi estetoscopio para asegurarme que no haya nada en tus pulmones? —pidió mi papá.
—No, papá, estoy bien. Solo quiero irme —dije con franqueza—. Lo siento. Feliz cumpleaños —añadí de nuevo antes de tomar la mano de Bella. Esta vez, afortunadamente, ella accedió y se puso de pie.
—Gracias por el almuerzo, y fue lindo conocerlos a todos. Feliz cumpleaños —dijo antes de que prácticamente la arrastrara fuera de la casa.
No me dijo ni una sola palabra cuando entramos al auto y mantuvo su silencio de camino a casa. Cuando habló, se volvió dolorosamente claro que finalmente había perdido el control.
—Guau, ¡qué bola de aburridos!
La miré, y solo lo supe.
—Hola, Alice. ¿Viste todo eso? —le pregunté, tratando demasiado de que no sintiera mi decepción con su presencia.
—¡Demonios sí, vi eso! Era como una mala telenovela. Tu mamá es como una manipuladora socialité del infierno. Le daría una gran batalla a Erica Kane, eso es seguro.
—¿Quién es Erica Kane? —pregunté, no teniendo idea de lo que hablaba.
—Una manipuladora socialité de una telenovela —explicó—. "All My Children", la mejor telenovela que alguna vez fue cancelada. La mamá de Bella solía ver ese show de forma religiosa. Es uno de los buenos recuerdos que tenemos con ella.
—Oh —dije, inseguro de cómo responder. Ninguna de ellas había mencionado a su madre con anterioridad, así que era un tema del que definitivamente quería escucharla hablar más si ella estaba dispuesta a hablar de ello, pero no iba a presionarla; especialmente no ahora cuando me sentía tan molesto con mi propia madre.
—Alice, ¿Bella está bien? —pregunté con cuidado.
—Oh, ella estará bien —dijo, sin preocuparse—. Créeme, se ha enfrentado a cosas peores.
Sacudí la cabeza con enojo.
—Eso no debió haber pasado. Debí haberlo sabido. ¡Maldición! —grité mientras golpeaba el volante.
—Relájate. ¡Dios! —demandó Alice—. Fue su decisión ir a esa fiesta, y quería quedarse. Ni siquiera me dejó salir para eso. Yo siempre puedo ir a las fiestas. —Hizo un puchero.
—¿En dónde han estado últimamente? —pregunté, dejando que mi curiosidad momentáneamente opacara mi furia—. Ninguna de ustedes ha salido en semanas.
—Bella ha estado bastante determinada en mantenernos dentro. Y creo que Rosalie se sentía mal acerca de su última pelea y estaba tratando de hacer las paces al darte más tiempo con Bella. No cuentes con que eso continúe. Hemos estado dentro por demasiado tiempo —pausó para bostezar—. Tengamos una aventura.
Cerré los ojos; afortunadamente nos detuvimos en una luz roja, así que no estrellé el auto debido a mi momento de lucha interna. Estaba enojado, y decepcionado, y ya extrañaba a Bella, pero decidí enterrar todo eso para poder darle a Alice el tiempo y la atención que necesitaba.
Abrí los ojos y me giré para darle la sonrisa más genuina que podía hacer en el momento.
—¿Qué quieres hacer?
—¿Qué estás dispuesto a hacer? —preguntó con una emocionante y conspiradora sonrisa.
Mi estómago se removió, pero alejé la sensación.
—¿Por ti? Lo que sea.
Con un sonrojo calentando sus mejillas, soltó unas risitas y aplaudió con emoción.
—Oh, no debiste decir eso —chilló y juzgando por su emoción, estaba seguro que tenía razón. ¿En qué demonios estaba pensando?
Sin permitirme retractarme de mis palabras, me estacioné y dejé que nos llevara a donde sea que quisiera ir.
Basado en la anterior aventura de Alice, no estaba completamente seguro de que sobreviviríamos el día. Sin embargo, al final decidí solo sentarme e intentar disfrutar el paseo. Si Bella tenía razón y una cura para el TID nunca existiría, necesitaba aceptar a todas y cada una de sus álter egos, y eso era lo que estaba determinado a hacer.
Gracias a las chicas que dejaron su review en el capítulo pasado :), gracias a:
freedom2604, Paola Lightwood, fabi, Tecupi, Andy55TwilightOverTheMoon, Lady Grigori, kaja0507, jupy, bbluelilas, tulgarita, vanenaguilar, catalina a carreno, Tata XOXO, Liz Vidal, rociojacob cullen, sandy56, Kriss21, Gabriela Cullen y el Guest :)
Por favor les pido que no olviden dejar su review con sus opiniones y, lo más importante, lavarse las manos y seguir todas las recomendaciones sanitarias para que estén bien ustedes y sus seres queridos *emojis de corazón*
Nos leemos pronto :)
