DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a knicnort3. Yo solo me adjudico la traducción.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)
Link del grupo en facebook: www facebook groups / itzel . lightwood . traducciones
Link de la historia original: www fanfiction net /s/ 13355195 /1/ Loving-Them
Capítulo 19: Rotación
Afortunadamente, esta vez la aventura de Alice no era más que ir en una súper larga caminata que duró más allá del anochecer. Dado que no estábamos preparados, solamente teníamos nuestros celulares para iluminar nuestro camino, sin embargo, Alice insistió en hacer lo más que pudiéramos de la caminata sin ellos. Esa fue la aventura. Caminar en la más completa oscuridad, algo que recordaba haber hecho de niño en el campamento en la escuela, pero que desde entonces no tenía deseos de volverlo a hacer. Pero, por supuesto, a mitad de camino, Alice nos detuvo para una actividad que no era nada como las caminatas previas que había tenido.
—¿Aquí? —pregunté sorprendido—. ¿Ahora? Apenas y puedo verte.
—Eso es lo que lo hace tan divertido —dijo mientras reía contra la piel de mi cuello. Sus manos ya habían encontrado el camino a mis pantalones, a pesar de la oscura, poco convencional e incómoda locación, me forcé a relajarme lo suficiente para satisfacer sus deseos. Quería ser todo lo que Bella y sus álter egos necesitaran que fuera, y justo ahora, lo que Alice necesitaba de mí no podía ser más claro.
Se reclinó contra una roca, y debió estar tan entrada en la situación que ignoró por completo la incomodidad de su posición. Me preocupé acerca de lastimar su piel contra el granito, pero ella solo me gritó que fuera más fuerte y rápido. No pasó demasiado tiempo antes de que sus demandas se convirtieran en gritos de placer.
Y, porque nada con Alice podía ser sencillo, por supuesto que fuimos escuchados por unos caminantes rezagados.
—¡Mierda! —bufé mientras las preocupadas voces se apresuraban hacia nosotros—. Probablemente piensan que te estoy atacando —me quejé.
Nos las arreglamos para rápidamente volver a vestirnos antes de que llegaran a nosotros, y Alice fue capaz de convencer a los extraños de que nuestra cita fue consensuada.
—Nunca hay un momento aburrido —gruñí después de que finalmente nos dejaron a solas.
Alice solamente soltó unas risitas.
—Oh, piensas que todo es gracioso, ¿no es así? —dije, tratando de sonar molesto, pero riendo al final gracias a la adorable y sexi forma en la que sus facciones iluminadas por la luna no podían dejar de sonreír.
—Bueno, fue bastante divertido. ¿Crees que si comienzo a gritar de nuevo, ellos volverán? —bromeó.
—¡Sí! —me reí mientras la atraía hacia mí y la besaba suavemente en el cuello—. Sabes, algún día harás que me arresten.
—¿Lo crees? —preguntó con falsa inocencia mientras envolvía sus brazos alrededor de mi cintura para que sus dos manos se quedaran sobre mi trasero—. Pero si estuvieras en prisión, perdería mi acceso a esa linda polla tuya.
—Supongo que entonces debes empezar a comportarte —le advertí juguetonamente.
—Quizá tienes razón. No podemos tenerte en la cárcel. Quizá te acerques demasiado a tu compañero de celda y descubras que en realidad te gustan más las pollas que las vaginas, y entonces lo lamentaría demasiado. No puedo crecerme una polla.
—Um… no creo que eso pase, pero aun así, un poco más de autocontrol en ciertas situaciones solo podría ser algo bueno.
—Bien, bien, tienes razón. Trataré de ser buena… por lo menos durante el resto de esta caminata. No puedo prometer nada más allá de esta noche.
—No esperaría que lo hicieras —le dije con honestidad.
Con Alice en su mejor comportamiento, nos las arreglamos para encontrar nuestro camino en la oscuridad; aunque, estaba bastante seguro de que fuimos seguidos por un león de montaña en algún punto del camino.
Pasamos el resto de la noche en casa, bromeando y jugando y haciendo el amor hasta que estábamos demasiado exhaustos para mantenernos despiertos por más tiempo. Y solo así, con la salida del sol, llegó una nueva personalidad…
—¿Qué haremos hoy? —Fui cuestionado en el momento que mis ojos se abrieron. Mi cabeza estaba saltando de arriba abajo, y no fue hasta que en realidad miré hacia arriba que me di cuenta que ella estaba saltando en la cama junto a mí. Seguro, no dudaría que Alice era capaz de hacerlo, pero estaba bastante seguro de que ahora era el momento de ser niñera.
—Uh, buenos días, Bree. En realidad los dos tenemos que trabajar hoy —dije, dándome cuenta de que era lunes, y a pesar de la personalidad infantil saltando junto a mí, ambos teníamos responsabilidades adultas.
—¡Ah, hombre! —se quejó—. Pero Alice pudo ir a una aventura. Quiero divertirme también. ¡Odio ir a la librería!
—Lo siento —le dije con sinceridad—. Sé que apesta tener que hacer cosas de adultos, pero si aún estás aquí en la noche, podemos hacer algo divertido.
—¿Como qué? —preguntó con un adorable puchero curioso.
—No lo sé. Quizá ordenar pizza y ver una película o algo así.
—¿Puedo escoger la película?
—Por supuesto.
Bufó.
—Bien. Iré a vestirme.
Bree entró a la habitación de Rosalie, y salió usando un vestido súper ajustado y corto, así que la envié de vuelta para que volviera a vestirse. Su siguiente conjunto era un poco más apropiado, pero la sudadera y los pantalones rotos estaban lejos de ser lo que Bella calificaría como ropa adecuada para el trabajo.
—¿Qué se supone que use entonces? —chilló mientras golpeaba el piso con el pie.
—¿Puedo ayudarte a escoger algo? —le pregunté con cuidado, esperando no molestarla.
—¡Bien!
La guie de vuelta a mi habitación y hacia el armario principal en donde Bella guardaba su ropa. No sabía mucho acerca de la moda femenina, pero supuse que una falda a la altura de la rodilla y una blusa podrían ser consideradas como adecuadas para el trabajo. Después de encontrarle ropa interior, lo puse todo en la cama y luego salí para que ella pudiera vestirse. Sin embargo, cuando salió, también estaba usando calcetines y las botas de montaña de Bella.
—Uh…
—¿Lo hice mal de nuevo? —se quejó. No fue hasta entonces que noté que su falda también estaba al revés.
—No, estás bien. Déjame solo… —Lentamente me estiré por la pretina y traté de jalarla hacia el lado para que su falda estuviera recta. Afortunadamente, mi acción no pareció asustarla en lo más mínimo.
—¿Estoy bien ahora? —cuestionó, llena de actitud.
Consideré pedirle que se cambiara los zapatos, pero supuse que no valía la pena.
—Te ves genial. ¿Usualmente tu papá te ayuda a arreglarte para el trabajo? —cuestioné, inseguro de cómo lo hacía antes de vivir conmigo. Esa era mi primera mañana de un día laboral con Bree, pero supuse que no sería la última, así que cualquier pista acerca de cómo hacer que fuera mejor para la siguiente vez hubiera sido de gran ayuda.
—Mi papá sabe aún menos que yo acerca de ropa de las niñas grandes —contestó—. Usualmente voy como quiera, y cuando una de ellas me lleva de vuelta, van y se cambian.
—Oh, de acuerdo, entonces —dije antes de llevarla a la cocina para alimentarla—. ¿Cereal?
Arrugó la nariz y sacudió la cabeza.
—Um, bien. ¿Quieres que te prepare huevos? —ofrecí.
—¡Quiero pancakes!
—No tengo tiempo de hacer pancakes esta mañana. Vamos un poco tarde. ¿Qué te parecen waffles Eggo?
—¡Quiero pancakes! —gritó de forma terca.
—¡No tengo tiempo! —prácticamente le grité de vuelta. Fui al refrigerador y tomé el desayuno usual de Bella—. Aquí hay yogur y un poco de granola. Come.
—¡No me gusta esta cosa! —chilló.
—Sí, te gusta. Lo comes todo el tiempo, solo que no lo recuerdas —discutí.
—No, no lo hago. Las niñas grandes lo comen. Odio esta cosa. ¡Quiero pancakes!
Cuando se arrojó al suelo y comenzó una rabieta, no pude hacer nada más que mirarla por unos momentos. Mirar, a mi novia haciendo un enorme berrinche.
Qué. Mierda.
Era estremecedor y surreal, pero era mi realidad actual y necesitaba concentrarme y descubrir cómo lidiar con eso.
—¡Bien! —grité por encima del sonido de su berrinche.
Me apresuré y tomé toda la mierda para los pancakes e hice una pequeña mezcla. No tomó mucho tiempo, pero ciertamente no eran los mejores. Al menos detuvo sus gritos así que, por el momento, realmente no me importaba dejar los trastes sucios por el día.
Se terminó la comida justo a tiempo para que se fuera, así que le tendí las llaves y su bolso. Por supuesto, no podía ser tan fácil.
—Sabes cómo llegar a la librería, ¿cierto? —cuestioné dudoso.
Sonrió y sacudió la cabeza.
—Ni siquiera sé cómo conducir. Mi papi usualmente me lleva a los lugares.
Dejé salir un largo respiro.
—Claro.
Mierda.
Bella usualmente se iba antes que yo en las mañanas, pero dado que yo tenía que pasar a dejarla, necesitaba apresurarme a estar listo para que ninguno de los dos llegáramos tarde. Me puse lo primero que pude tomar, me bañé en desodorante y deslicé mis pies en los zapatos sin anudar las agujetas.
No fue hasta que nos apresurábamos al auto que me di cuenta que olvidamos un detalle.
—Maldición, ¡tu cabello! —grité. No solo su rostro estaba un poco sucio, sino que su cabello era un nido de ratas—. ¿Tampoco peinas tu propio cabello? —cuestioné.
Se encogió de hombros.
—Nunca lo he hecho antes. Está bien, puedo cepillarlo así —dijo mientras pasaba sus dedos por los nudos, solo para que se atoraran—. ¡Auch!
—¿Sabes qué?, tengo un cepillo en la guantera; te ayudaré cuando lleguemos a la tienda —le dije antes de estirarme para tomar su cinturón de seguridad—. Se nos hace tarde —le recordé apurado.
Cuando finalmente llegamos a la librería, intenté desenredar sus nudos, pero rápidamente rompió el barato cepillo de plástico. No tenía caso, así que encontré una liga café del periódico en su escritorio y sujeté su cabello en una desordenada cola de caballo. Por reflejo, la besé en la mejilla a modo de despedida, pero, por supuesto, luego recordé su rostro sucio.
—¿Cómo hiciste esto? —le pregunté mientras intentaba limpiarlo con mi manga. No estaba funcionando, así que hice lo impensable… me lamí el jodido dedo y usé mi saliva para limpiar su rostro. Era jodidamente ridículo pero no me di cuenta de lo ridículo que era todo el asunto hasta que estaba conduciendo lejos de la librería hacia mi propio empleo.
¿Qué clase de jodida mañana fue esa?
El resto de mi mañana fue afortunadamente mundana, pero para la tarde mi celular comenzó a sonar de manera continua. Doce mensajes sin leer, siete mensajes de voz, cinco llamadas perdidas, y dos videollamadas perdidas, todas dentro de un rango de treinta minutos cuando dejé mi celular cargando y corrí a hacer algo al otro lado del hospital.
—Angela, necesito irme. ¿Puedes cubrirme? —le pregunté deprisa a mi compañera de trabajo.
—Por supuesto.
Me apresuré a mi auto e intenté leer mi celular y correr al mismo tiempo. Una rápida mirada fue suficiente para que entendiera todo. Hubo un problema con una clienta, y Bree tuvo otro colapso. Llamaron a la policía y ahora Rosalie estaba de vuelta y absolutamente molesta como si de alguna forma todo fuera mi culpa. Todos los mensajes eran de ella. Jodidamente fantástico.
Para cuando llegué ahí, estaba agradecido de ver a Charlie en la escena, pero parecía como si él y Rose estuvieran en un acalorado debate.
—¡Es una mierda! ¿Quién dejaría a una niña a cargo de una tienda así nada más? —la escuché gritar.
—Cálmate antes de que alguien te escuche. —Charlie trató de silenciarla.
Luego Rosalie me vio mientras me acercaba.
—Oh, aquí está el supuesto adulto responsable. ¿Qué clase de jodido idiota…?
—Rosalie, ¡es suficiente! —la regañó Charlie—. Edward no es responsable de Bree de ninguna forma.
—¡La dejó sola en este jodido lugar! —discutió.
Cuando finalmente me dieron un momento de hablar, tuve que tomar un profundo respiro dado que mi corazón estaba a punto de salir de mi pecho.
—¿Qué pasó? —pregunté con tanta calma como era posible.
—Bueno, Einstein, dejaste a Bree aquí sola, y sorpresa, sorpresa, tuvo problemas —siseó Rosalie—. Tienes suerte de que el padre de Bella sea policía, de otra forma estaríamos en prisión justo ahora.
—Golpeó a una clienta —explicó Charlie.
—¡Santa mierda! —espeté—. ¿Qué carajos la llevó a eso?
—La vieja la agarró porque dijo que estaba actuando como loca, así que Bree contraatacó —explicó Rose—. Francamente, estoy orgullosa de ella. La niña debería protegerse. Pero, nunca debió haber pasado. Te debiste haber quedado con ella.
—¿Quedarme con ella? —pregunté con incredulidad—. También tengo que trabajar, Rosalie. No puedo simplemente no ir. Necesito mi empleo. Necesitamos mi empleo. ¿Recuerdas el elegante departamento que invadiste? Sí, es caro. Además, sé que Bree ha trabajado aquí sola antes. Tenía la impresión de que sabía qué hacer. ¿Por qué demonios no saliste antes si no se suponía que estuviera aquí sola?
—Estaba haciendo un berrinche —contestó como si fuera la respuesta más obvia—. Sé que no tienes mucha experiencia con niños, pero son difíciles de controlar cuando están así. Traté de salir antes. No pude.
—Bueno, pero Edward tiene razón —intervino Charlie—. Bree ha trabajado sola antes sin problema. Estar enfadada con él no tiene sentido.
—Solo la dejamos trabajar aquí cuando nosotras nos preparamos, y todo está listo por el día y las cosas están lentas. Nunca la dejamos abrir la tienda sin saber qué tanta gente habrá.
—Lo siento, no sabía eso —me disculpé.
—Bueno, ¿cómo podías saberlo? —dijo Charlie—. Este solo fue un desafortunado caso de falta de comunicación. Estaba destinado a pasar. Todo se volverá más fácil con el tiempo y experiencia.
Rosalie bufó.
—Supongo que tienes razón. También lo siento. No debí suponer que mágicamente sabrías cómo cuidar de Bree. La verdad es que, ella ni siquiera tenía que haber salido hoy. Era el turno de Tanya. Ella dudó, y luego Bree se las arregló para salir. Será regañada.
—¿Qué quieres decir con que era el turno de Tanya? —pregunté confundido—. No sabía que tenían turnos.
—Es un nuevo arreglo —explicó—. Nunca hemos tenido una clase de agenda, pero me he cansado de las peleas internas que se han dado en la sala de cine últimamente.
—¿Por qué han estado peleando más ahora que antes? —cuestioné.
—Oh, no lo sé, ¡probablemente por ti! —dijo con amargura—. Ahora que Alice está enamorada de ti, y que Tanya tiene un tonto enamoramiento, e incluso Bree quiere estar contigo, todas se han vuelto muy agresivas. La única solución en la que pudimos pensar era que tuviéramos una rotación, a menos que, necesite salir y protegerlas como lo hice hoy. También hemos acordado tratar de adaptarnos a las otras.
—¿O sea?
—No tengo idea de porqué siquiera estoy perdiendo tiempo explicándote esto —murmuró entre dientes—. Pero como sea. Si hay una fiesta que Bella no puede manejar, Alice tiene que salir, sin importar de quién sea el turno. Cosas como esa harán que nos desviemos de nuestra rotación regular.
—Guau, suena como un buen plan —comentó Charlie—. Ojalá se les hubiera ocurrido antes. Nos hubiera ahorrado demasiado estrés a lo largo de los años.
—Ni me lo digas —acordó.
—Y, ¿dijiste que Tanya dudó cuando era su turno de salir esta mañana? —pregunté buscando que me lo aclarara.
—Oh, ya la conoces. Tiene este gran enamoramiento contigo, pero luego se asusta y se preocupa de que ella no te guste. Dijo que tú no la follarías o algo así.
—Uh…
—Bueno, este es el momento en el que me retiro —dijo Charlie incómodamente—. ¿Hay algo más que necesites antes de que me vaya? —le preguntó a Rose.
Le frunció el ceño.
—Nunca necesito nada de nadie. Era Bree quien te necesitaba. Parece ser que soy la única de todas que en realidad sabe cómo cuidarse.
—De acuerdo. Te veré después —dijo antes de salir rápidamente.
—Así que, ¿asumo que la mujer que Bree atacó ya se fue? —pregunté, dado que no vi a nadie más alrededor.
—Oh, Bree no la lastimó. Fue más como un empujón porque la mujer puso sus manos en ella primero. Charlie discutió con ella y le dijo que ambas tenían la culpa, así que la perra se fue.
—Bueno, de acuerdo. Y, um, ¿tienes todo controlado aquí ahora?
—Siempre lo hago —dijo llena de molestia.
—Y, ¿planeas quedarte un rato, o dejarás que Tanya tome su turno ahora? —pregunté, esperando prepararme mentalmente para lo que me esperaba esa noche.
—Perdió su turno cuando se quedó congelada como un ciervo frente a un auto. Lamento decepcionarte, pero seré yo quien esté en casa esta noche.
—Bueno, lamento decepcionarte a ti, pero ya no me molestas, Rosalie.
—Claro que no lo hago.
—No lo haces. Quiero decir, es mejor tener a las otras alrededor, pero no tengo nada contra ti. Cuando sea tu turno de salir, no me quejaré en lo absoluto. Solo tengo curiosidad, ¿cómo se acomoda Bella en tu agenda tentativa de rotaciones?
Rosalie rodó los ojos.
—A Bella le gusta pretender que odia cuando salimos, pero la verdad es que solo puede soportar muy poco del mundo antes de que su ansiedad y estrés la obliguen a tomar un descanso. Cuando eso pase, aquí estaremos, listas para tomar nuestro turno.
—Entonces, ¿no sabes cuándo volverá?
—Ella recupera su fuerza mientras está adentro. Volverá cuando sea que esté lista. Tu querida mami realmente le afectó. Puede pasar un rato hasta que ella se recupere. Quizá una semana. Puede que menos, pero probablemente más.
Asentí.
—Bien, pero tengo que advertirte, se está volviendo más fuerte —le dije gentilmente—. Aguantó como una campeona durante todo ese almuerzo. Si pudo soportar una emboscada como esa, supongo que ya es mucho más fuerte de lo que piensas que es. Podría volver más temprano que tarde, y luego quizá puede pasar un buen rato hasta que las necesite de nuevo. Incluso puede llegar un momento en el que ya no necesite escapar del mundo para nada.
—Siempre nos necesitará —discutió Rosalie.
—Bueno, en caso de que tengas razón acerca de eso, necesitamos otro plan para Bree —sugerí—. No siempre podré salirme del trabajo y claramente Charlie también tiene que trabajar, así que ¿qué otra cosa podemos hacer para asegurarnos que este incidente no se repita?
—¿Qué es lo que sugieres? —preguntó molesta.
—No lo sé, se podría contratar a alguien.
—¿Como una niñera? —preguntó de forma condescendiente.
—No, me refiero a un empleado para que ayude por aquí. Bella está muy abrumada con esta tienda. No debería tener que trabajar seis días a la semana de todas formas. Demonios, si hubiera múltiples empleados, ustedes podrían tener la tienda abierta los siete días de la semana con ellos trabajando en rotación… como tú y las otras lo están haciendo ahora. Si más gente pudiera ser capacitada para manejar esta tienda, o incluso una sola persona, ustedes no tendrían que estar aquí todo el tiempo. De esa forma, cuando Bree salga, no tendremos que preocuparnos porque alguien más estará aquí para manejar todo.
—A Bella no le gusta que la gente sepa la verdad sobre nosotras —discutió Rosalie—. Y esas personas tendrían que saber si van a trabajar tan de cerca con nosotras aquí.
—¿Realmente no crees que haya alguien en quien puedas confiar? Ninguna de ustedes conoce a nadie en lo absoluto… Espera, creo que quizá yo conozca a alguien.
—¿Da la casualidad de que conoces a alguien que busca un empleo de medio tiempo en quien confías lo suficiente con nuestra tienda y nuestra salud mental? —preguntó, dudosa.
—Sí, creo que sí. Mi amigo, Garrett, es camillero en el hospital. Su esposa es ama de casa, pero ahora su hija está en la escuela, así que está demasiado aburrida. Parece bastante genial, por lo que él ha dicho de ella; incluso trabajó una vez en la biblioteca de la escuela elemental. De hecho ha estado buscando trabajo, pero nadie en este pequeño pueblo está contratando justo ahora.
—Todo eso suena bien, pero ¿cómo será ella cuando sepa de nuestro trastorno? —preguntó Rose.
—En realidad nunca le he conocido antes, pero sé que Garrett ocasionalmente trabaja en el área psiquiátrica, y siempre ha hablado muy respetuosamente de los pacientes allí. Creo que son buenas personas. Sin duda confiaría en ellos para esto.
—Bien. Supongo que no estaría mal hablar con ella… pero más te vale que me dejes hacer la entrevista.
—¿Por qué? De hecho, deberíamos esperar por Bella.
—Bella nunca accedería a esto, pero si ella ya está contratada, Bella se sentirá demasiado culpable acerca de dejarla ir y tendrá que aceptar la ayuda. Creo que tienes razón acerca de necesitar un empleado y hacerlo sin que Bella lo sepa es la mejor manera de lograrlo.
—Mierda, creo que tienes razón —dije bufando.
Odiaba no consultar a Bella en algo tan importante, pero ciertamente se agotaría con esa tienda, o Bree las metería a todas en problemas. Necesitaba absolutamente a alguien que estuviera ahí cuando ella no pudiera hacerlo. Solo podía esperar que realmente aceptara la ayuda y no me odiara por el papel que jugué en eso.
Inmediatamente contacté a Garrett y le pedí que almorzara conmigo. Después de explicarle todo, estaba sorprendido, pero ciertamente no se negó. Pensó que su esposa, Kate, estaría interesada, así que acordamos una entrevista.
Para que eso funcionara, todo necesitaba moverse demasiado rápido antes de que Bella volviera y, afortunadamente, lo hizo. Esa noche en casa, Rose y yo de verdad tuvimos otra conversación larga y civilizada acerca de los eventos del día. Solo reafirmamos que estábamos tomando la decisión correcta y, al día siguiente, Kate fue a la tienda para la entrevista…
—¿Y bien? —le pregunté a Rose cuando nos encontramos en casa después del trabajo.
—¿Y bien qué? —Se hizo la tonta.
—Venga, ya sabes qué. ¿Qué tal Kate?
Rodó los ojos.
—¿Por qué estás tan emocionado por esto? Si no lo supiera mejor, diría que tienes un enamoramiento con esta mujer.
—Nunca la he visto. Por lo que estoy emocionado, es por la idea de tener un poco de ayuda en la tienda. Así que, ¿cómo salió todo?
Me miró sin expresión por un momento, y luego se quebró.
—¡Bien! Tenías razón, Kate es maravillosa. Comienza mañana.
—¿En serio? —casi grité. Estaba más emocionado acerca del asunto de lo que ambos podíamos haber predicho—. ¡Eso es genial! Realmente estoy orgulloso de ti, Rosalie. Esperemos que esto sea el inicio de un poco menos de estrés para todas.
—Y tú te llevarás todo el crédito, ¿no es así? —dijo con amargura—. Edward llega y salva el día de nuevo. Jodidas felicitaciones. Sabes, en algún punto, tendrás que darte cuenta de que no necesitamos a un hombre que siempre venga a arreglar todo por nosotras.
—No lo arreglé, Rose, tú lo hiciste. Y no es una cosa de género, sino una cosa asombrosa —le dije con entusiasmo, rehusándome a que su amarga actitud arruinara las buenas noticias.
—Bueno, dado que estás jodidamente emocionado al respecto, la Barbie Perfecta Kate, y su esposo, Ken Camillero de Hospital, quieren que cenemos con ellos esta noche para celebrar. Aparentemente, él no tiene padres idiotas como los tuyos, y se ofrecieron para cuidar a su hija por la noche.
—¿De verdad? Suena divertido. Pero ¿estás bien con eso? —pregunté inseguro.
—Tengo que estarlo, ¿no es así? Bella no está lista para volver aún, y ambos sabemos que Alice solo nos dejaría en ridículo con sus locuras. Así que, supongo que usaré mi falso rostro amistoso y haré mi mejor imitación de Bella esta noche.
—Por favor no seas grosera con ellos, Rose. Tener a Kate en la tienda realmente sería bueno para todos nosotros.
—Lo sé, lo sé.
No estaba demasiado preocupado por Rosalie para esa noche. No era una niña, y sabía cómo ser amable cuando quería. Sin embargo, el no estar preocupado por ella, me dejó completamente desprevenido para la extraña forma en la que se comportó, lo que me hizo cuestionar todo.
¡Mil gracias a las chicas que dejaron su review!, gracias a:
Paola Lightwood, somas, sandy56, miop, Cinti77, EmmaBe, tulgarita, freedom2604, Tecupi, Vanenaguilar, kaja0507, bbluelilas, Marie Sellory, jupy, Adriana Molina, Lady Grigori, Twilight55TwilightOverTheMoon, Kriss21, Gabriela Cullen, Liz Vidal, Tata XOXO y el Guest :)
No olviden dejar su review, lavarse bien sus manos y seguir todas las recomendaciones de salud ;)
¡Nos leemos pronto!
