DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a knicnort3. Yo solo me adjudico la traducción.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)
Link del grupo en facebook: www facebook groups / itzel . lightwood . traducciones
Link de la historia original: www fanfiction net /s/ 13355195 /1/ Loving-Them
Capítulo 21: Expandiéndose
Bella salió de la habitación de Rosalie esa mañana luciendo exhausta y desconcertada. Odiaba esa mirada en ella: los momentos de pánico y preocupación que plagaban sus facciones cada vez que ella volvía de un extendido periodo de aislamiento mental. Pánico y preocupación de que su mundo hubiera sufrido un drástico cambio mientras ella estaba inconsciente. Esa mirada me mataba en lo absoluto, pero entonces, como si fuera por un milagro, sus ojos se conectaron con los míos y el alivio y el amor irradiando de ellos, solo de ver mi horrible taza de café, me hizo sentir como si todo el universo estuviera bien de nuevo. Nunca entenderé qué hice para merecer una mirada tan maravillosa de su parte, pero sabía que nunca la tomaría por sentada.
—Hola, cariño —le dije.
Estaba feliz de verme, pero esa felicidad estaba opacada por su abrumadora culpa. Cuando caminó a mis brazos, lo hizo con tanta pesadez que no pude evitar preocuparme que el peso emocional de todo esto fuera demasiado para ella.
—Todo está bien —murmuré contra su cabello mientras acariciaba su espalda con dulzura.
—No, no lo está —murmuró de vuelta—. Esto no puede seguir pasando. Quizá…
—¿Quizá qué? —dije cuando ella ya no siguió hablando.
—Quizá debamos terminar esto ahora. Es inevitable de todas formas.
—No digas eso —discrepé—. No es inevitable en lo absoluto.
—Odio hacerte pasar por esto, y solamente está empeorando. Un día de estos voy a despertar, y me dirás que una de ellas ha ido demasiado lejos y que has tenido suficiente. Y no te culparía por irte. Esto no es justo para ti. ¿Cómo puedo afirmar que te amo, pero ser estúpidamente egoísta y pedirte que soportes todo esto?
—Cariño, para. Nada ha cambiado… al menos nada ha cambiado entre nosotros. Aún estoy aquí, como siempre lo estaré. Todo con tus álter egos estuvo perfecto. En realidad, Rosalie estuvo bastante tranquila, Bree no inició más incendios y Alice aún es feliz con la monogamia. Y ahora estás de vuelta; justo como todas las otras veces —traté de animarla.
—¿A qué te refieres con que al menos nada ha cambiado entre nosotros? ¿Algo cambió? —cuestionó.
—Hay, uh, algo que necesito discutir contigo. Pero primero y lo más importante, tengo que disculparme de nuevo, por la forma en la que mi madre te trató —le dije con sinceridad. Ese horrible almuerzo me parecía demasiado lejano, pero sabía que estaba fresco en la mente de Bella dado que desde ese entonces no había estado en control, así que necesitaba reafirmarle lo mucho que lo sentía—. Si hubiera sabido que haría eso, nunca te habría llevado ahí.
—Pero quizá no estaba equivocada —dijo Bella inesperadamente—. Probablemente debería intentar ver a un doctor de nuevo. Demonios, debería estar internada en el área psiquiátrica en lugar de estar en libertad y saliendo con su hijo.
—Claro que estaba equivocada —discutí—. Ella no te conoce. No tenía ningún derecho de hacer eso. Incluso si posiblemente tuviera razón acerca de que necesitas un doctor de nuevo, no hubiera encontrado una peor forma de tratar el tema. No puedo decirte lo mucho que lo siento.
Asintió, aceptándolo.
—De acuerdo, ahora dime qué cambió —dijo ansiosa.
—Rosalie y yo contratamos a alguien que te ayude en la librería —dije sin rodeos.
Alzó las cejas en shock.
—Um… te amo y lo aprecio, pero si hubiera querido contratar a alguien, lo hubiera hecho yo misma hace varios años.
—Lo sé, y entiendo por qué nunca lo hiciste, pero esto es diferente. Ella conoce todo acerca de tu trastorno, y está más que bien con eso. Tiene horarios flexibles y puede trabajar lo mucho o poco que la necesites.
—¿Cómo es que esta persona me conoce? Realmente no me gusta que la gente sepa. Es un pueblo pequeño, y si se sabe de mis problemas, puede ser perjudicial para el negocio. Nadie querrá entrar a la librería de la mujer loca.
—Kate no es así. No es chismosa y, de todas formas, no es de por aquí.
—¿Cómo la conoces?
—Su esposo, Garrett, trabaja en el hospital. Ambos son personas geniales. Rosalie y yo salimos con ellos la otra noche. Son divertidos y personas genuinas y amables. Tienen una niña pequeña, Irina; ella y Bree se llevaron bien de inmediato.
—¿Su hija se llevó bien con Bree? —preguntó horrorizada—. Eso es… Oh, Dios, qué vergonzoso.
—No es vergonzoso. Lo entienden. Irina y Bree se veían lindas juntas —traté de convencerla.
—¿Lindas? ¿Estás diciendo que una mujer adulta pensando que es una niña fue linda mientras actuaba como loca con una niña pequeña? Edward, nada acerca de eso es lindo. ¿Cómo te sentirías sabiendo que extraños te vieron ponerte en vergüenza de esa forma? ¿Te sentirías cómodo trabajando con ellos en tu negocio que significa el mundo para ti?
—Supongo que veo tu punto —admití después de considerarlo desde su perspectiva—. Pero de verdad, no hay razón para que te sientas incómoda frente a ellos. Kate no es del tipo que juzga. Son buenas personas, y sé que si les das una oportunidad, también te sentirás de esa forma.
—Así que, tenemos nuevos amigos, y tengo una nueva empleada en el trabajo. ¿Algo más cambió desde que me fui? —cuestionó con cautela.
Como si lo hubiera llamado, Jasper salió de donde sea que se estuviera escondiendo y se frotó contra la pierna de Bella.
—Tenemos un gato —dije lo obvio.
—Genial —dijo Bella sin emoción.
Bella estaba batallando con la mera idea de Kate, pero como Rose predijo, era demasiado amable para despedirla sin darle una oportunidad. Honestamente, pensé que le agradaría tan rápido como Rose, Bree y Alice lo hicieron, sin embargo, la incomodidad de Bella acerca del arreglo siguió mucho después de su primer encuentro.
—¿Cómo estuvo el trabajo hoy? —le pregunté en su tercer día de vuelta.
—Bien —contestó de forma vaga.
Cada vez que intentaba preguntarle acerca de Kate, ella solo decía que estaba bien, y que ella era linda, pero nada más. Cuando sugerí que saliéramos con Kate y Garrett de la forma en la que Rose y yo lo habíamos hecho, Bella accedió, pero obviamente no estaba emocionada al respecto. Incluso así, decidí presionarla solo un poco, esperando que ayudara a romper el hielo.
Los cuatro decidimos ir a un bar local en donde tenían mesas de billar y tiro con dardos. No era muy elegante, pero en un pueblo tan pequeño como este no había muchas opciones.
—Me alegra que hayan podido venir con nosotros esta noche —dijo Garrett mientras él y yo le llevábamos bebidas a las chicas—. Sé que este lugar no es el mejor, pero disfrutamos nuestro tiempo aquí.
—¿Vienen aquí seguido? —le pregunté con curiosidad.
—Cada vez que podemos encontrar una niñera por un par de horas —contestó Kate—. Ir a Port Angeles toma mucho tiempo, así que reservamos esos viajes para cuando los padres de Garrett pueden cuidar a Irina por la noche.
—Tiene sentido —les contesté—. No puedo esperar a que conozcas a su hija —le dije luego a Bella—. La niña de siete años más inteligente que he conocido.
—Definitivamente es todo un reto —coincidió Kate—. Es difícil tener una hija que es más inteligente que tú. Siempre me mantiene alerta.
—Oh… eso es bueno —dijo Bella de forma incómoda, y luego centró su atención de nuevo en la comida frente a ella.
Todo el tiempo que estuvimos ahí, Bella lució incómoda; estaba distante y sin entusiasmo por nada. Cuando fue al baño, usé esa momentánea ausencia para preguntarle a Kate si algo estaba pasando en la librería que quizá se llevara toda la atención y energía de Bella. Desafortunadamente, ella no había notado nada fuera de lo ordinario y dijo que básicamente Bella había actuado de esa forma con ella durante toda la semana. Supuso que Bella tenía una personalidad tímida y callada.
Mientras Bella no era tan extrovertida como Alice, ciertamente había estado actuando de forma extraña últimamente, y comenzaba a preocuparme. Planeaba cuestionarla más tarde en casa, sin embargo, cuando regresó del baño, regresó como Alice.
—Qué bueno que estoy aquí porque esto ha sido demasiado aburrido —anunció mientras tomaba un palo de billar.
Kate inmediatamente se acostumbró a Alice y las dos comenzaron a charlar como viejas amigas. Definitivamente era agridulce. Lo último que quería era alejar a Bella, pero había estado tan abatida por toda la semana que había estado de vuelta, que no era un shock que ya se hubiera ido. De hecho, de una forma lo esperaba y estaba avergonzadamente aliviado de tener a Alice ahí. Lo que sea que estuviera pasando con Bella, ella debía necesitar tiempo para procesarlo, porque claramente no estaba lista para hablar aún.
Alice estaba emocionada de reunirse con Jasper esa noche después de despedirnos de Kate y Garrett y, por supuesto, me mostró lo feliz que estaba de estar de vuelta conmigo.
El sexo fue maravilloso, como siempre, pero esa fue la primera vez que me sentí legítimamente avergonzado de disfrutar de Alice de esa forma. Debí haber estado más triste porque Bella hubiera desaparecido tan pronto. No debí haber sentido ni una pizca de alivio porque se fuera… pero lo sentía, y lo odiaba.
—Alice, ¿sabes qué ha estado pasando con Bella esta última semana? —le pregunté cuando finalmente nos dejó volvernos a vestir para pasar tiempo con Jasper—. ¿Realmente se trata de Kate? Si es así, solo hablaré con ella y le diré que no está funcionando. Kate es muy comprensiva, estoy seguro que estará bien con eso.
—No, no es Kate. Bueno, lo es, pero no lo es —contestó Alice distraídamente mientras seguía jugando con el gato—. Oh, vamos, Jazz, puedes hacerlo mejor que eso —le dijo cuando él no pudo alcanzar el listón que ella ondeaba frente a él.
—Alice, ¿podrías hablar conmigo, por favor? —le pedí, frustrándome por su atención dividida—. Solo quiero saber cómo hacerlo más fácil para Bella cuando vuelva.
—Bella estará bien. Solo no maneja los cambios muy bien, pero son buenos para ella. Probablemente volverá a ser la misma para cuando vuelva.
—Dios, eso espero —murmuré para mí.
Tan culpable como me sentía al estar feliz por el regreso de Alice, decidí solo alejar ese sentimiento y disfrutar mi tiempo con ella porque sabía que no duraría mucho. Alice estuvo conmigo por dos días y luego estuve más que sorprendido de ver quién salió después.
—¿Tanya? —dije gentilmente. La inquietud en sus ojos la delataba, pero ella aún era una extraña para mí. Realmente quería conocerla mejor y hacer que ambos nos sintiéramos lo más cómodos posibles para que ella siempre se sintiera libre de salir y disfrutar su limitado tiempo.
—Rosalie dijo que necesitaba salir y tomar mi turno —dijo tímidamente.
—Bueno, me alegra que lo hicieras. Mira, si te sientes incómoda o solo necesitas tiempo para ti, siempre puedes ir a la habitación de Rose. Tiene una televisión ahí y un montón de libros. Lo que gustes hacer.
—Rosalie también dijo que probablemente debería disculparme contigo por mi comportamiento de la última vez —dijo en voz baja.
—¿Lo hizo?
—Sí, dijo que actué como un lujurioso adolescente hormonal con mi primera novia… no estoy exactamente segura de lo que quiso decir con eso dado que nosotras somos la chica y tú el chico —me dijo, solo confundiéndose a sí misma.
—Uh, yo tampoco estoy seguro, pero me gustaría hablar contigo acerca de eso. Cuando te alejé, no fue porque no me gustaras.
—¿No?
—No, en lo absoluto. Sé que conoces mucho sobre mí al ver mis interacciones con las otras, pero aún siento como si nosotros no nos conociéramos bien. Solo pienso que sería mejor si nos tomamos las cosas físicas un poco más lento.
—Pero tuviste sexo con Alice el día que la conociste —contestó curiosa.
—Sí —admití—. Um, eso probablemente no fue lo mejor que pudimos hacer, pero los adultos a veces toman esas decisiones.
—También soy una adulta. Tengo la misma edad que Alice —discutió.
—Claro, pero tienen una edad de madurez diferente. Tanya, sin importar los años que tenga tu cuerpo, mentalmente solo tienes diecisiete, y por eso, pienso que lo mejor es tomarnos las cosas con calma. En realidad es mejor tomarse las cosas con calma a cualquier edad. Me arrepiento de haber dormido con Alice esa primera vez. Encuentros de una noche están bien para algunas personas, pero me he dado cuenta de que no son para mí.
Asintió en aparente entendimiento.
—Y, si no tendremos sexo ahora, ¿qué haremos?
—No lo sé. Ha pasado un tiempo desde que saliste; ¿hay algo que quieras hacer?
—Bueno, hay una cosa. Cuando tú y Bella fueron a la playa hace un tiempo… pensé que eso fue genial. En realidad nunca he ido a la playa. Es algo que siempre he querido experimentar por mí.
—Bien, vayamos a la playa —accedí con una sonrisa.
—Pero no quiero saltar de un acantilado como lo hiciste con Alice —añadió con rapidez.
—Ciertamente no. ¿Qué te parece si empaco un picnic y solo podemos estar ahí un rato? Está bastante frío, así que ve bien abrigada.
Sus labios se curvaron.
—Bien. ¿Realmente iremos?
—Por supuesto. Ve a cambiarte.
Después de empacar un poco de comida, llevé a Tanya a la playa más cercana, e inmediatamente me impresionó su reacción.
Estaba absolutamente fascinada.
—He visto el océano a través de los ojos de las demás, y en televisión y esas cosas, pero esto…
—Sí, supongo que es bastante increíble —le dije, pero "increíble" no era suficiente. Ver el océano a través de sus ojos, alguien que realmente lo estaba viendo por primera vez, era impresionante. El océano siempre era hermoso, pero supongo que lo había dado por sentado o realmente nunca antes había comprendido su majestuosa magnitud.
—Me hace sentir pequeña y enorme al mismo tiempo —me dijo Tanya.
—Sí, realmente lo hace.
Nos quedamos en la playa por horas. Algunas veces cavábamos en la arena, y comíamos un poco, pero más que nada Tanya solo miraba las olas y el horizonte. No hablamos mucho, pero ese día sentí que realmente comenzaba a comprender quién era ella. No solo era una tonta y hueca adolescente; era inocente e ignorante, pero no tonta, y mucho más profunda de lo que las otras le daban crédito. La profundidad de la identidad de Tanya iba más allá del océano y se extendía por el oscuro cielo. Su curiosidad y ganas de saber más eran fuertes y comenzó a realizarme preguntas acerca de la vida misma y el universo más allá del cielo.
Cuando los colores del crepúsculo se volvieron oscuros, fuimos bendecidos con un raro cielo despejado en Washington y Tanya disfrutó cada momento de eso.
—El cielo es aún más grande que el océano —dijo en asombro mientras señalaba varias constelaciones—. Solo piénsalo, cada estrella podría tener su propio sistema de planetas orbitándolo.
—Oh mira, ¡una estrella fugaz! —dije emocionado.
—No es una estrella. En realidad solo es un meteorito que entró a la atmosfera de la tierra —dijo, sorprendiéndome más.
—Guau, me impresiona que sepas tanto, Tanya —le dije con sinceridad.
—¿Por qué? ¿Porque usualmente soy muy estúpida? —dijo, ofendida por mi comentario.
—No eres estúpida. Nunca pensé que lo fueras; solo estás muy…
—Protegida.
—Iba a decir que te falta experiencia, pero protegida funciona también. No es tu culpa. Es lo que es. Quizá ahora que te sientes más cómoda al estar en control puedas comenzar a expandirte un poco más.
—Bueno, usualmente paso el poco tiempo que tengo afuera leyendo en la librería. Siempre he amado los libros de la naturaleza y el espacio… pero me gustaría expandirme más y aprender más acerca del mundo real. ¿Me ayudarías?
—Por supuesto —dije con todo el corazón.
Sonrió, y luego se inclinó hacia mí para descansar en mi pecho.
—¿Esto está bien? —me preguntó tímidamente.
La abracé más cerca y acaricié su espalda con suavidad.
—Es perfecto.
Cuando finalmente decidimos irnos a casa, Tanya preguntó si podía tomar mi mano y, por supuesto, accedí. Cuando llegamos al apartamento, me sorprendió cuando dijo:
—No estaré aquí mañana.
—¿Cómo lo sabes? —cuestioné. Ninguna de ellas había anunciado su salida antes, y ni siquiera estaba seguro que en realidad supieran cuándo se iba a terminar su tiempo, pero esa noche Tanya ciertamente lo sabía.
—Solo lo sé. Puedo sentir mi tiempo irse, por lo que quería asegurarme que supieras lo mucho que aprecié esta noche. Estaba muy nerviosa por verte de nuevo, así que gracias. Realmente me hiciste sentir bien y especial.
—Bueno, tú eres especial —le dije con honestidad—. No dejes que nadie te convenza de lo contrario. Y, Tanya, si alguna vez te hago sentir incómoda o hiero tus sentimientos de nuevo, por favor no huyas. Solo háblame y estoy seguro que podremos resolverlo.
Sonrió y asintió.
—Lo haré. Adiós, Edward.
—Adiós suena tan final. Solo digamos, te veré después.
—Me gusta eso. Te veré después, Edward.
—Te veré después, Tanya —contesté, y ella se inclinó para besar mi mejilla, antes de salir corriendo hacia la habitación de Rosalie.
Había pasado un muy buen rato con Tanya, y estaba legítimamente triste de que hubiera terminado tan pronto.
Cuando Bree salió de la habitación a la mañana siguiente, lo primero que hizo fue rogar porque Irina viniera. ¿Cómo podía negarle algo a ese rostro?
Había palomitas y dulces por todos lados y no quería volver a escuchar otra canción de Disney, pero las niñas se la pasaron genial y me alegraba poder haber hecho posible eso para Bree.
Sabía que Rosalie saldría después, y no estaba equivocado. Más que nada mantuvo su distancia, pero hizo muchas cosas en la librería e incluso se las arregló para lavar toda la ropa que Bree y Alice habían dejado por ahí.
Cenábamos juntos y ocasionalmente veíamos la televisión junto al otro en la sala después del trabajo, pero manteníamos las conversaciones al mínimo, lo que parecía funcionar mejor para nosotros.
Cuando Bella volvió unos días después, lucía fresca y feliz de nuevo; incluso la sorprendí riendo hacia su teléfono.
—¿Qué es tan divertido? —le pregunté.
—Kate. Tuvimos una clienta muy colorida hoy y estábamos bromeando sobre eso —explicó.
—¿Colorida?
—Literalmente —me dijo—. Esta mujer tenía cabello color arcoíris y cada pieza de su ropa era de diferentes colores.
—Oh. Bueno, eso es único para esta área.
—No soy nadie para juzgar, pero cuando abrió la boca para hablar, y todos sus dientes eran de diferentes colores también, mi boca se desconectó de mi cerebro y pregunté si había estado comiendo Skittles. Kate se soltó a reír y ambas nos hemos estado riendo desde entonces. Ahora ella sigue enviándome memes de arcoíris y Skittles —explicó Bella con una risa que la tenía en las lágrimas.
No pude evitar reírme con ella; era un lindo cambio ver a Bella tan relajada como para incluso sonreír.
Las cosas volvieron a la normalidad después de eso, o al menos, tan normales como podían ser al amar a alguien con TID. Bella comenzó a hablar más de nuevo, e incluso dejó salir su lado juguetón un par de veces. Pero a pesar de fingir que todo estaba bien, podía ver en sus ojos que aún cargaba con una pesadez que no solía estar ahí antes de la despreciable emboscada de mi madre. Siempre había sido un poco indecisa cuando se trataba de muchas cosas, lo que era entendible dada su condición, pero esto era algo más, algo mucho más profundo que honestamente me preocupaba.
—¿Estás segura que todo está bien? —le seguía preguntando, sabiendo que ella mentiría y diría que "sí", pero tenía que seguir preguntando.
Una parte de mí no podía evitar preguntarse si su corazón ya no estaba más en nuestra relación. Quizá estaba conmigo solamente porque temía que nadie más la aceptara y no quería estar sola. O quizá incluso se sentía tan culpable de todas las cosas por las que pasaba por ella que no podía dejarme ir, incluso si deseaba hacerlo. Esos pensamientos se quedaban en mi mente en la noche, cuando ella me daba la espalda y se aferraba a una almohada, de la misma forma en la que solía aferrarse a mí.
Sin embargo, otras veces, Bella parecía genuinamente feliz y enamorada de mí que me olvidaba de todas mis preocupaciones paranoicas. Parecía ser un ciclo sin fin. No solo Bella estaba entrando a una sólida y constante rotación con sus personalidades, sino que su propio humor cambiaba tanto que me preguntaba si estaba creando una nueva personalidad, lo que solo me hizo sentir más como una mierda al pensar que yo era la causa de sus turbulentas emociones. Era suficiente para enloquecer a cualquiera, y seguido sentía que esa era exactamente la dirección hacia donde iba.
Pero me rehusaba a rendirme. Mis padres hubieran llamado mi devoción por Bella una obsesión, y quizá tenían razón. Sí tenía una no sana preocupación mental por Bella; una que empezó incluso antes de mi primer encuentro con Alice, quien había sido una extraña en ese entonces. Había consumido todos mis pensamientos desde el primer momento que la había tocado, y continuaba hasta la fecha. Era una obsesión, pero estaba convencido de que esa obsesión era derivada de saber exactamente a dónde pertenecía y de amar a alguien más profundamente de lo que alguna vez había amado.
Estaba determinado a hacer que funcionara. Bella y yo descubriríamos cómo hacer que nuestra vida juntos fuera duradera y se mantuviera fuerte y feliz. Podíamos hacerlo, siempre y cuando Bella no se rindiera con nosotros.
Tan loco como sonaba, la constante rotación de Bella con sus personalidades hacía que todo fuera más fácil. De alguna forma se había convertido en una rutina, y podía comenzar a predecir cuándo se iría Bella y quién saldría en su lugar. Nos daba una extraña sensación de normalidad, y una agenda con la que podíamos hacer planes.
De una forma, estar con alguien que tenía TID, me daba diferentes personalidades a mí también. Con Alice, descubrí un lado salvaje y aventurero de mí que no sabía que tenía. Con Bree, era un niñero y casi como un padre o hermano mayor, lo que me daba un mayor sentido de la responsabilidad. Estar con Rosalie me volvía más amargado y discutía más, y me encontré bebiendo más cerveza de lo que otras veces lo hacía. Tanya me llevó de vuelta a mis años adolescentes y, cuando estaba con ella, realmente me sentía como lo hice cuando tenía diecisiete. Era dulce e inocente, pero también emocionante, como si el mundo fuera nuevo otra vez. Nos tomábamos de las manos a todos los lugares a los que íbamos, y no pasó mucho tiempo para que pasáramos a la etapa del noviazgo juvenil en la que todo lo que queríamos hacer era meter la lengua en la garganta del otro. No habíamos pasado la etapa de los besos, y no lo haríamos hasta que ambos estuviéramos seguros de que ella estaba lista. Bella era la única de ellas con la que realmente me sentía por completo como yo mismo, pero de nuevo, esa era la versión de mí que era realista y constantemente se preocupaba por las duras realidades de la vida.
Cinco únicas personalidades mías para las cinco diferentes personalidades de ella. Por supuesto, mis personalidades múltiples no venían con nombres diferentes y lapsos de memoria, pero cuando estaba con ellas, les daba todo de mí y escogía disfrutar cada minuto de eso, cada minuto con ellas, a excepción de Rose, claro. Rose y yo todavía teníamos nuestros problemas, y no creía que eso fuera a cambiar pronto. Todos teníamos ratos de pésimo humor, y Rosalie era el mío. Si fuera una mujer, diría que Rosalie era mi SPM. Como un reloj, salía y hacía que todo mi humor se arruinara.
Asumí que Rosalie nunca superaría su hostil resentimiento hacia mí, y eso estaba bien, solo era algo con lo que siempre tendría que lidiar. Pero entonces, como un rayo de luz, de repente Rosalie era diferente…
Honestamente en este capítulo Tanya me dio mucha ternura y amé sus interacciones con Edward :´)
¡Mil gracias a las chicas que dejaron sus reviews!, gracias a:
Alexandra Nash, miop, freedom2604, Andrea Peralta, Paola Lightwood, EmmaBe, Gabriela Cullen, jupy, AnnieOR, Vanenaguilar, Liz Vidal, bella-cullenswan-nessie, Tata XOXO, Camilla Fava, Leah de Call, Tecupi, bbluelilas, Andy55TwilightOverTheMoon, tulgarita, kaja0507, somas, esme575, Kriss21, Lady Grigori, kotoko haruno y el Guest.
¡Bienvenidas a las nuevas lectoras! Gracias por animarse a darle una oportunidad a esta historia y dejar su review *emojis de corazón*
No olviden lavarse las manos y seguir todas las recomendaciones de salud ;) les mando un fuerte abrazo virtual y espero sus reviews y poder leernos pronto ;)
