DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a knicnort3. Yo solo me adjudico la traducción.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)
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Capítulo 22: Más profundo
—¡Maldición, estúpido pedazo de mierda! —le grité a mi laptop que estaba congelándose de nuevo.
La maldita cosa se había congelado la semana pasada, y ya había gastado un poco de dinero en que supuestamente la arreglaran. Ahora, gracias al pedazo de mierda, estaba atrasado en mi curso en línea. Era absolutamente exasperante.
Aún tenía que conocer a mi profesora en persona, pero habíamos estado intercambiando emails ocasionales acerca del TID. A pesar de que Bella me dijo que estaba bien si contactaba a un profesional acerca de su condición, aún tenía un poco de dudas acerca de todo el asunto porque sabía que aún no estaba cómoda con eso. Así que, por la mayor parte, manteníamos nuestros emails muy vagos y me aseguraba de nunca dejar que mis preguntas sonaran demasiado personales. En lugar de usar el nombre de Bella, o hablar de algo de lo que fui testigo o experimenté personalmente, cambiaba todos mis comentarios y preguntas a escenarios hipotéticos.
La profesora Charlotte Randall solo había sido compasiva y de mente abierta en todos nuestros intercambios hasta ahora, pero tenía dos tareas atrasadas en su curso en línea. Tan comprensiva como fuera, sabía que necesitaba entregarlos de inmediato o ella no tendría otra opción más que echarme del programa.
—¡Mierda!
—Guau, que bueno que Bree no está aquí para ver este pequeño arrebato —dijo Rosalie con amargura mientras salía de su habitación para atormentarme.
—Por favor, no me molestes ahora —me quejé. Ya estaba al límite y no quería explotar con Rosalie y darle más munición para ser la perra que usualmente era.
—Relájate; puedo ver que estás estresado, así que no lo haré peor para ti.
—¿De verdad? —pregunté sorprendido—. ¿Por qué no?
—¡Oh, cállate! ¿Qué demonios está mal con esa cosa de todas formas? —cuestionó, señalando mi computadora.
—Si lo supiera, ya lo hubiera arreglado —le dije tan amable como era posible dado el humor que tenía.
—¿Quieres que le eche un vistazo? —ofreció.
—No te ofendas ni nada, pero tomé clases de tecnología en la universidad. Si no puedo resolverlo, dudo que tú puedas.
—Quizá te sorprenda —dijo mientras extendía los brazos hacia mí, pidiendo la laptop.
Golpeé el teclado una vez más y luego dije:
—Qué demonios. Tómala.
Lo hizo y se acomodó en el sofá. Supuse que no tenía caso, así que tomé el control remoto y comencé a pasar los canales en la televisión. Sin que pasaran cinco minutos, me sorprendí cuando Rosalie dejó la computadora arreglada en mi regazo.
—¿Cómo demonios hiciste eso?
—Emma no solo era una bestia en el ring, también era una nerd de corazón. Me enseñó unos buenos trucos.
—¿Dijiste que era? —cuestioné, confundido por su uso del pasado.
Rose rodó los ojos.
—Lo siento, es una gran luchadora del MMA y una nerd en su tiempo libre. Solo dije "era" porque… supongo que porque no la he visto en un tiempo, así que… —Dejó en el aire las palabras.
—¿Por qué terminaron? —cuestioné con cuidado, sabiendo que probablemente me saltaría encima, pero no pude evitar preguntar.
—Esta cosa —contestó mientras señalaba su cabeza—. No es algo que las personas usualmente comprendan —me dijo, sincerándose de forma inesperada—. Todo fue genial al principio, pero cuando descubrió la verdad sobre mí… cómo ni siquiera soy una persona de verdad, ella solo… no pudo manejarlo.
—Pero eres una persona de verdad —le dije gentilmente.
Bufó.
—Sabes a lo que me refiero. Solo soy un mecanismo de defensa para alguien más. Estoy segura que si solo fuera Bella, sin el TID, aún estaríamos juntas. Quizá incluso casadas para ahora.
—Realmente la amas —murmuré, viendo el dolor en sus ojos que desesperadamente trataba de esconder.
—Ella fue la primera persona… bueno, la única persona, que de verdad me vio. Le gustaba por mí, excepto, supongo que no me conoció de verdad.
—Conoció a la verdadera tú, de otra forma no hubieras estado tan enamorada de ella; probablemente no pudo comprender los tecnicismos de ti —le dije como apoyo.
—Supongo que tienes razón. Y esa es una de las principales razones por las que me cuesta aceptarte —dijo, tomándome por sorpresa.
—¿Por qué?
—Esto está muy lejos de ser normal. Una relación con una de nosotras, incluso Bella, simplemente no es posible… y aun así, aquí estás. No creo que alguna vez lo entienda. Un parte de mí siempre tendrá ligeras sospechas de que tienes algún otro motivo.
Me reí una vez.
—¿Qué clase de motivación podría tener?
—No lo sé, pero todos los que se han intentado acercar a una de nosotras que saben la verdad, tenían algo que ganar con eso. Bueno, a excepción de Charlie.
—Y aun así, no te agrada el sujeto —señalé.
—Intenta demasiado ser algo que no es.
—¿Qué es?
—Mi padre —contestó de un golpe.
—Él es tu padre —discutí.
—No, es el padre de Bella, pero tiene suerte de que incluso le permita eso. Dejando de lado la genética y la mierda científica, el hombre no merece el título de ser padre de nadie. ¿En dónde demonios estaba cuando…?
—¿Cuándo? —dije, esperando que continuara, pero en su lugar dijo otra cosa.
—No importa. Entiendo que trate de compensar por todo, pero es demasiado tarde para mí. Nunca lo perdonaré, y nunca confiaré plenamente en ti. Así son las cosas.
—Rosalie… te lo prometo, solo estoy aquí porque amo a Bella. No tengo otro motivo. Además, ¿qué podría ser si lo tuviera? ¿Qué podría obtener de nuestra relación además de amor y compañía? No es como si Bella fuera rica o tuviera algún interés en su librería. Quiero decir, ¿de verdad?
—Nadie tiene solo intenciones puras. Siempre hay algo, y si supiera cuáles son tus intenciones, te hubiera expuesto hace mucho tiempo.
—Lo siento —le dije con gentileza.
—Oh, ¡así que hay algo! —casi gritó, malinterpretando mis palabras.
—No. Lo que siento, es que te lastimaran tanto que te volviste así de cínica. Pero te prometo esto, si no puedo hacer nada más por ti, Rosalie, algún día te probaré que tu falta de fe en mí no es irrevocable. Lo juro, algún día me ganaré tu confianza entera.
Pensé que respondería con un comentario mordaz, pero me sorprendió al asentir.
—Por el bien de Bella, de verdad espero que lo hagas.
Algo extraño sucedió después de esa conversación; de alguna forma, por un milagro, Rosalie comenzó a ser cordial. Por momentos cuando ella salía, casi parecía como si nos estuviéramos convirtiendo en más que solo compañeros de departamento que pretendían que la otra persona no estaba ahí. En realidad comenzamos a hablar más, y si no lo supiera mejor, pensaría que comenzábamos a ser amigos.
—¿Qué estás viendo? —preguntó una noche después del trabajo.
—Nada. ¿Quieres ver algo? —pregunté, ofreciéndole el control remoto.
Comenzó a pasar los canales, pero dado que ninguno de los dos podía encontrar algo, nos quedamos en el concurso anual de Miss América. La ronda final era entre Miss California y Miss Tennessee; ambas, por cierto, eran muy rubias y muy bien dotadas.
—Maldición, ver a estas mujeres hace que me sienta mal conmigo misma —comentó Rose.
—¿Por qué? No les pides nada —dije honestamente.
—¡Pfft! Entiendo que estés enamorado de mi álter ego y todo eso, pero ni siquiera puedes comparar nuestro cuerpo con el de ellas. Esas mujeres son hermosas —discrepó Rose.
—La belleza es cuestión de opinión. Da la casualidad que prefiero a las castañas —le dije con sinceridad.
—¿Y pechos pequeños? Por favor. A todos los hombres le gustan los pechos grandes, y caderas anchas, y labios llenos, y todo eso que esas mujeres tienen que yo no.
—No todos los hombres, porque ciertamente yo no prefiero nada de ellas por encima de ti… en cuestión de apariencia, por supuesto.
—Estás diciéndome que si una de esas mujeres estuviera de pie desnuda frente a ti, y pidiendo que la follaras, ¿no lo harías?
—No.
Rodó los ojos.
—No tienes que darme esa mierda del novio fiel; estoy hablando si fueras soltero.
—Nope. No son mi tipo —reiteré—. Quiero decir, no me malentiendas, si nos conociéramos mejor y tuviera una gran personalidad, pienso que la atracción podría crecer, pero no iría tras una chica como esa solo por sexo casual sin emociones.
—Estás loco. La mayoría de los chicos se follarían todo lo que tuviera una vagina, y agradecerían a todas las estrellas si pudieran estar cerca de una mujer como estas.
—Quizá los chicos desesperados. Casi todos los chicos solteros que conozco tienen cierto tipo que prefieren.
—Tener pechos y vagina es un tipo —discutió.
—Entonces, como lesbiana, ¿eso es todo lo que te importa cuando se trata de mujeres a las que te quieres follar? —le dije—. ¿Pechos y una vagina?
—No. A grandes rasgos, la sexualidad femenina es diferente.
—¿Cómo es eso?
—No nos guiamos por la lujuria.
Me reí.
—Eso es divertido, pensé que conocías a Alice.
Sacudió la cabeza en disgusto.
—Bien, de acuerdo debí decir que la mayoría de las mujeres no están guiadas por la lujuria. Al menos no tanto como los hombres.
—Te dejaré saber, en mis días de soltero, había muchas más mujeres que hombres en esos clubes buscando un encuentro. Y, ¿quiénes son las que entran en tu tienda para comprar novelas eróticas? Te daré una pista, típicamente, no son hombres.
—Como sea. Las mujeres que he conocido, además de Alice, no son así.
—Entonces, ¿no follarías a una mujer como esa si estuviera frente a ti, pidiéndotelo? —Le hice su misma pregunta.
—No.
—No, ¿porque no es tu tipo? —le pregunté con una sonrisa y moviendo las cejas, orgulloso de mí mismo por probar mi punto.
—No tengo un tipo, pero lo más importante, no follo con extraños. Creo que eso es asqueroso y de mal gusto.
—Los encuentros de una noche no son para todos, pero hay gente que no busca exactamente una relación. Los encuentros casuales pueden ayudar a saciar esos deseos que no se van solo porque alguien escoge estar soltero. Quiero decir, seguramente puedes entender eso.
—¿Qué demonios significa eso?
—Oye, no estoy tratando de ofenderte; solo me refiero a que estás soltera, ¿no? Ha pasado un tiempo desde que estuviste con Emma, así que, ¿no tienes esos deseos?
—No. —Me miró mal, pero rápidamente la transformó en un expresión seria—. Para ser honesta, realmente nunca he tenido deseos sexuales —admitió de forma inesperada.
—No estoy seguro a qué te refieres con eso —dije con honestidad.
Se encogió de hombros.
—En realidad nunca me he sentido atraída hacia un extraño. Quiero decir, puedo ver cuando una mujer es bonita, pero tengo cero pensamientos lujuriosos.
—¿Nunca?
Sacudió la cabeza.
—Nunca. Soy un álter ego, Edward. Mi mera razón de existir es para proteger a Bella, no para tener sexo. Solo digamos que si fuera un robot, el sexo no estaría en mi programación.
—Pero a Alice solo le interesa el sexo —dije.
—Esa es Alice. Nunca he sido yo. El trabajo de Alice siempre ha sido tomar el lugar de Bella en ese tipo de situaciones. Ella tiene la "programación", por decirlo así, de la socialización y el sexo. Cuando Bella no puede manejar ciertas cosas como esa pero aún tiene el deseo físico de ello, Alice satisface esa necesidad.
—¿Y cuál es el trabajo de Tanya, entonces? Ha tratado de dormir conmigo desde prácticamente nuestra primera conversación.
—Supongo que compararnos con robots no es correcto; somos más como IA —explicó.
—¿Inteligencia artificial? —pregunté confundido.
—Sí. Somos inventadas y programadas para un cierto propósito, pero eso no significa que no podamos adaptarnos y crecer. Tanya es la adolescente que Bella no pudo ser. Y parte de ser adolescente, es explorar tu sexualidad. Quizá antes no estaba lista para el sexo, pero no significa que no lo estará eventualmente.
—Y tú —dije, volviendo a ella—. Tú eras la protectora, y aun así, te adaptaste a ser algo más cuando te enamoraste de Emma.
—Nunca debió suceder. Fui al estudio de MMA para solo… liberar un poco de estrés —dijo en voz baja—. Siempre estaba tan molesta todo el tiempo, así que supuse que si podía subirme al ring y golpear a alguien, me ayudaría a lidiar con toda mi agresión.
—En realidad esa es una buena forma de pensar —le dije.
—Una de las pocas herramientas útiles que una de nuestras primeras terapeutas me enseñó —acordó—. Como sea, con Forks siendo lo que es, no había un estudio decente de artes marciales en el pueblo, así que fui a Port Angeles. Cuando conocí a Emma, no pensé mucho en ella. Como dije, nunca había sentido atracción por alguien, así que no fue una cosa instantánea. Pero se convirtió en mi entrenadora, y mientras más trabajábamos juntas, más me sentía como si me estuviera convirtiendo en… casi una persona real. Era como si de verdad me viera, y cuando me besó por primera vez, estaba sorprendida, pero se sintió bien. Sentir esa sensación por mí misma. Que alguien me besara. No alguien besando a Bella o Alice, sino a mí. Fue estúpido. Debí haber sabido que no podría tener algo así para mí, pero pronto me volví casi adicta a la sensación.
—La adicción al sexo es real —le dije a modo de apoyo.
—No —rechazó mis palabras como si olieran mal—. No era adicta al sexo. Era una adicción… al contacto humano quizá. A esa sensación de no estar sola. De realmente ser querida. Supongo que incluso una fracción de persona como yo necesitaba eso.
—Todos merecen eso —acordé con ella.
—Sí, bueno no era para mí. Ese no es mi propósito de todas formas, así que…
Ambos nos quedamos en silencio mientras asimilábamos todo. Luego un pensamiento se me ocurrió y, en lugar de desecharlo o mantenerlo para mí como probablemente debí haber hecho, abrí mi enorme y estúpida boca.
—Entonces, ¿realmente no eres lesbiana?
En el momento en que lo dije, me arrepentí. Ella estaba abriéndose conmigo, y lo último que quería era hacerla desear no haberlo hecho. Extrañamente, sin embargo, Rosalie no lucía ofendida.
—No soy nada —dijo sin emoción—. Me enamoré. No debí hacerlo. Fue un jodido error, y espero por el bien de todos nosotros, que Bella no esté cometiendo el mismo error contigo.
—No lo hace —dije confiadamente, pero ambos sabíamos que no importaba cuántas veces dijera esas palabras, ella no me creería. Al menos no ahora. Tenía que seguir probándome una y otra vez; y eso estaba bien. No mentía cuando le dije que encontraría una forma de convencerla. Algún día Rose me creería; no tenía ninguna duda. Solo me alegraba que ya no me tuviera tanto odio.
Después de esas difíciles conversaciones, Rosalie y yo no solo parecíamos algo cercano a amigos, éramos amigos, y me encontré ansiando pasar tiempo con ella. Por supuesto, no estaba libre de sus ratos de mal humor, pero descubrí cómo vivir con ellos y no tomar nada de lo que dijera o hiciera de forma personal. Funcionábamos mejor de esa forma. Me maldecía por algo, y yo solo sonreía y le decía que se veía bonita. Después de maldecirme de nuevo, usualmente sonreía de vuelta muy a pesar de sí misma, y me llamaba idiota, pero con menos hostilidad.
Las personalidades de Bella eran muy diferentes, pero mientras más y más tiempo pasaba, todas ganaron algo en común: a mí. No solo era el novio de Bella, sino que Alice y Tanya, ambas, me consideraban su novio también. Bree me dijo que era su mejor amigo y que le agradaba incluso más que Irina, y ahora que Rosalie y yo estábamos en buenos términos, todo estaba marchando bien. Era más de lo que Bella y yo alguna vez pensamos lograr juntos, y estaba agradecido por cada minuto con todas.
Mientras las semanas se convertían en meses, y el glacial invierno se derretía en la primavera, definitivamente noté una evolución en todas ellas. Bella estaba más feliz, Alice se estaba calmando más, Bree estaba más disciplinada, Rose con menos cambios de humor y Tanya estaba madurando a tal nivel que me dejó saber que estaba más que lista para llevar nuestra relación al siguiente nivel.
No estaba seguro de qué pensarían las otras acerca de la idea de Tanya y yo estando juntos de forma íntima, pero todas respondieron de forma positiva, y Alice incluso me ayudó a planear la noche perfecta para hacerla aún más especial para ella.
—No puedo creer que esto esté pasando en realidad —dijo Tanya mientras miraba alrededor de la limusina.
—Bueno, lo mereces —le aseguré—. ¿Te he dicho lo hermosa que te ves?
Sonrió y se sonrojó de la más adorable tonalidad de rosa.
—Solo tres o cuatro veces.
—Entonces me he quedado corto. Te ves hermosa, y te amo, y te ves hermosa, y te amo… —repetí una y otra vez mientras besaba su cuello. Se retorció con gusto y soltó unas risitas, hasta que finalmente encontró mis labios y comenzamos a besarnos.
Seguimos así hasta que la limusina finalmente llegó a su destino. Antes de que el chofer pudiera dejarnos salir, Tanya sacó un pequeño espejo para revisar su maquillaje y retocar su labial. Salí del vehículo primero, y tomé su mano para ayudarla a salir. Su vestido extra vaporoso era enorme, así que tuve que tener cuidado para no pisarlo mientras se enderezaba en sus tacones.
—¿Estás lista?
—No podría estar más lista —afirmó emocionada.
Mientras entrabamos al salón de baile del hotel, Tanya prácticamente estaba flotando. Su entusiasmo era palpable, y cuando bailamos en la pista de baile, estaba resplandeciente.
Cada año el Hilton de Port Angeles hacía un evento llamado "Segunda Oportunidad del Baile" para adultos que se habían perdido su baile de graduación o simplemente querían revivirlo. Las entradas costaron un brazo y una pierna, pero ver la expresión de su rostro no tenía precio.
Bailamos y cenamos, y cuando se sintió satisfecha por la máxima experiencia de celebración de preparatoria, pedimos una habitación y finalmente obtuvo su deseo. Fue dulce y suave, y todo lo que la primera experiencia de una adolescente con el sexo debería ser. Estaba increíblemente agradecido de que hubiéramos esperado hasta ese momento especial.
A pesar de sentir como si todos estuviéramos en una extraña relación poli amorosa, todas se veían genuinamente felices con su tiempo. Todo estaba saliendo perfecto y, por eso, Bella estaba poniéndose ansiosa.
—No lo entiendes; mi vida no es calmada y fácil. Algo saldrá mal —dijo Bella en un particular y hermoso día de verano. Caminábamos por la playa y veíamos las aves volar por el horizonte. Todo estaba absolutamente sereno, y no veía razones para preocuparnos, especialmente en ese momento.
—Cariño, necesitas relajarte. Date permiso de ser feliz. Sé que es algo extraño para ti, pero si sigues buscando problemas, los crearás en donde no había nada —le dije.
Se rio una vez.
—¿Es eso algo que tu profesora de psicología te dijo?
—No, creo que lo leí en una de esas publicaciones inspiradoras de Facebook —admití con vergüenza.
—Genial —dijo sin expresión.
—Eso fue lo que pensé —le dije mientras le daba mi más adorable sonrisa.
Me sonrió de vuelta, porque, ¿cómo no podría hacerlo? Y luego afortunadamente escogió liberarse de cualquier superstición a la que se estaba ferrando y solo disfrutó la caminata.
Sin embargo, como una inminente tormenta en la distancia, los miedos de Bella por la oscuridad que se acercaba continuaron plagando los cielos azules. Trató de ignorar el sentimiento, pero no pasó mucho tiempo para que descubriéramos que tenía razón. Demasiado pronto, la lluvia comenzó a caer de nuevo y, cuando llovió, fue tan jodidamente fuerte que estábamos en serio peligro de ahogarnos.
¿Qué les pareció el capítulo? ¿Se vendrá algo fuerte? ¿qué piensan? ;)
¡Mil gracias a las chicas que dejaron su review y bienvenidas las nuevas lectoras!, gracias a:
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