DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a knicnort3. Yo solo me adjudico la traducción.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)
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Capítulo 24: Migajas
Nunca entendí todas esas comedias románticas en donde la mujer con el corazón roto se sentaba todo el día con su pijama, llorando y comiendo helado directo del contendor. ¿Quién carajos haría eso? Pero después de que Bella arrancara mi corazón y me dejara en el suelo, me di cuenta de que yo era una de esas mujeres. No tenía helado, pero demonios, me comería todas las papas de Rosalie y me quedaría en ropa interior todo el día mientras sobreanalizaba mi existencia vacía.
Me levanté cuando se suponía que tenía que hacerlo; tomé una ducha, incluso me las arreglé para cepillarme los dientes. Fui al trabajo y fingí sonrisas mientras le gente pasaba, pero en el momento que llegaba a casa inmediatamente me quitaba la ropa del trabajo, dejaba que las migajas de las papas cayeran donde fuera, justo como los pedazos de mi corazón, y solo me regodeaba en mi miseria. Era patético, pero había construido mi vida alrededor de Bella. Había alterado y moldeado tanto mi propia personalidad para que encajara con cada una de las de ella que sin ella, me quedaba sin nada. ¿Quién era yo? Realmente no lo sabía.
El único consuelo que encontré durante esas primeras semanas, fue Jasper. Cuidar del maldito gato se había convertido en mi único propósito. Tenía que seguir trabajando para mantenerlo. Me forcé a ir periódicamente al supermercado porque él necesitaba comida y más arena, y mientras estaba ahí, supuse que también debía comprar las cosas para mí que ya se habían terminado.
Así era día tras cada miserable día. Le envié unos mensajes de texto a Bella un par de veces desde que nos separamos, solo para asegurarme de que estuviera bien, pero nunca respondía. Nunca pretendía conducir por su librería, pero seguido lo hacía, y cada vez tenía que luchar contra un tremendo impulso para entrar y hablar con ella. De alguna forma, me las arreglaba para no hacerlo, pero con cada vez, y cada mensaje sin responder, me sentía más y más patético. Incluso yo me estaba hartando de mí mismo y el pobre Jasper me miraba con tal decepción, pero honestamente no podía dejar de pensar en mi corazón roto. Simplemente no podía encontrar el cielo azul después de la tormenta que arruinó todo mi mundo.
No tenía idea de por cuánto tiempo podía seguir así, pero un día, mientras me estaba torturando viendo estúpidas comedias románticas y sintiéndome mal por mí mismo, la cerradura en mi puerta comenzó a moverse.
—¿Qué demonios? —le dije a Jasper. Él no estaba preocupado, pero me puse de pie lentamente y solo me quedé ahí como un idiota, esperando por lo que sea que estaba a punto de atravesar la puerta. Podía ser un asesino con un hacha… o solo el casero del condominio. ¿Estaba atrasado con la renta? Honestamente no podía pensar en otra posibilidad; o iba a morir o me iban a correr de mi hogar. En ese momento, no estaba seguro de cuál escenario era el peor.
Pero cuando la puerta se abrió, y vi su perfecto rostro entrar, sentí una avalancha de emociones caer sobre mí.
—Hola, cariño —dijo casualmente mientras entraba y dejaba su bolso en la encimera como si no fuera la gran cosa. Me sonrió y caminó hacia mí, antes de arrojar sus brazos alrededor de mi cuello y besarme de inmediato.
Después de su extendida ausencia de mi vida, de repente tener sus labios en los míos de esta forma, honestamente se sentía como un sueño. No pude evitar besarla de vuelta con una desesperación que no recordaba haber sentido antes. Era completamente surreal, pero mientras el beso se profundizaba y ella comenzaba a estirarse por mis pantalones, la realidad de la situación me golpeó como un ladrillo.
—Espera —murmuré mientras luchaba por separarme. Tuve que tomarme un momento para organizar mis pensamientos y mirarla bien para saber bien quién era—. Alice —susurré, luego tomé otro doloroso paso para separarme de ella.
—¿Qué pasa? —preguntó, genuinamente confundida.
—Yo… nosotros… tú no has estado aquí —murmuré, atorándome con mis palabras.
—Oh, lo sé —dijo con molestia—. Esa perra, Rosalie, nos ha mantenido bien encerradas. Tanya y Bree han estado llorando pero ella se rehúsa a dejarlas salir. Tuve suerte de poder escabullirme. Un momento de debilidad de su parte. No te preocupes, me he vuelto más fuerte y estoy segura que puedo quedarme por un rato.
—Alice, ha pasado casi un mes —le dije con suavidad.
—¿Un mes? Guau, ni siquiera me di cuenta. ¡Maldición! De verdad voy a patearle el trasero a Rosalie la próxima vez que estemos juntas en la sala de cine. ¡Estúpida perra!
—Bella terminó conmigo —le dije después, inseguro de cómo reaccionaría.
Sorprendentemente rodó los ojos.
—Lo sé. Es una ridícula. Estoy segura que pronto se le pasará —dijo sin preocuparse, antes de volverse a estirar por mis pantalones—. Llévame a la cama antes de que explote.
—Alice —susurré mientras gentilmente detenía sus manos—. No podemos hacer esto.
—¿Qué? —preguntó perpleja—. ¿Por qué no?
—Bella terminó conmigo —repetí, siendo legítimamente difícil repetir las palabras.
—Sí, pero ¿eso qué tiene que ver con nosotros? —cuestionó.
—Tengo que respetar su decisión. —Casi lloré mientras las palabras salían de mi boca.
—¿Qué estás diciendo? —preguntó Alice; su tono entre el shock y el enojo—. ¿Ya no quieres verme más?
—Por supuesto que quiero verte… pero no puedo —le dije con pesadez.
—Solo porque Bella terminó contigo, no significa que tengamos que dejar de vernos —discutió—. Salí con muchos hombres que Bella no. A ella no le importa a quién me follo.
—Sí, le importa —discrepé—. Y no puedo hacerle esto.
—¿Honestamente crees que Bella preferiría que regresara a follar extraños?
—No, no creo que lo prefiera, pero tampoco puedo seguir contigo. Es demasiado difícil.
—¿Por qué es tan difícil? ¿Porque extrañarás a Bella cuando estés conmigo? Así que, entonces siempre ha sido por ella, ¿no es así? ¿Siquiera me amaste por mí? —preguntó molesta pero era claro para mí que su enojo era solo una máscara para el dolor que le estaba causando, y causarle dolor era devastador para mí. Estaba devastado por los dos, ella y yo. Me hubiera encantado darle lo que necesitaba y esperar que un día Bella recapacitara y todo volviera a ser como fue, pero no podía hacerlo. No podía forzarla de esa forma. Si alguna vez Bella volvía a mí, tendría que ser porque estaba lista y eso era lo que ella quería. Tenía que respetar su decisión.
—Alice, lo siento —le dije emocional.
Esperaba que se molestara y se fuera, pero me sorprendió cuando su enojo de pronto se disipó y comenzó a implorar…
—Edward, por favor; por favor no me dejes. Lamento lo que pasó en la playa. Te lo prometo, seré buena de ahora en adelante. No te presionaré para tener sexo cuando no quieras. Seré la novia perfecta. Nunca más tendrás que preocuparte por mí otra vez. Siempre te seré fiel, justo como lo he sido desde el día que nos conocimos. Lo juro, ni siquiera he considerado dormir con alguien más. Solo dije esa estúpida mierda porque estaba molesta, pero no pasará de nuevo. Edward, por favor…
No me di cuenta de que lentamente estaba sacudiendo mi cabeza mientras ella hablaba, pero solo se volvió más desesperada.
—Edward, te amo. Eres la única persona con la que de verdad puedo contar. Por favor. Por favor, quédate conmigo.
Sus palabras fueron como una daga en mi corazón. Cerré los ojos con fuerza para soportar el dolor de los dos, pero tomó esa expresión como mi decisión.
—Bien —dijo, limpiándose las lágrimas y volviendo a su enojo—. Tienes razón. Es mejor así. ¡Nunca debí haber confiado en ti!
Algo abruptamente llamó su atención detrás de mí, e inmediatamente se puso en acción. Mis ojos no pudieron evitar seguirla, pero solo fue un golpe más a mi corazón cuando la vi levantar al gato.
—Vamos, Jazzy. Papi ya no nos quiere. Mami te cuidará de ahora en adelante. Que tus dulces y pequeños bigotes no se preocupen. Te llevaré a un hogar mejor.
No me miró de nuevo mientras tomaba el juguete favorito de Jasper del sofá, y salía de mi apartamento.
Y así, me quedé solo. Completamente solo. Ni siquiera tenía al maldito gato para preocuparme.
Mierda, esto apestaba.
De alguna forma, el tiempo siguió su curso. El miserable mes sin Bella se convirtió en otro mes, y luego en otro. No hubo ni una palabra de su parte, de ninguna de ellas, y el dolor que sentía del corazón roto comenzaba a transformarse en un adormecimiento.
Siempre amaría a Bella, pero necesitaba dar lo mejor de mí para seguir con mi vida.
—Chelsea —dijo Garrett de la nada mientras se acercaba a mi escritorio en el trabajo.
—Salud —contesté, pensando que había estornudado de una forma rara.
—No, Chelsea —dijo de nuevo—. Es una enfermera en el piso de pediatría. Súper caliente, y escuché que tiene un enamoramiento contigo. Arreglaré todo.
—De ninguna forma —le dije sin dudar—. Hombre, lo aprecio, pero te lo dije la última vez que trataste de llevarme a una cita a ciegas: no me interesa.
—Sí, pero esta no es una cita a ciegas. Has visto a Chelsea —señaló—. Es demasiado linda.
Bufé.
—Es atractiva, pero aun así no me interesa.
—Vamos, amigo. Entiendo que aún tengas el corazón roto, pero necesitas seguir adelante.
—Lo estoy haciendo, pero después de, básicamente salir con tres mujeres a la vez, estoy bien en ese departamento por los siguientes cinco años, por lo menos —bromeé.
—Sí, te entiendo. Si te sirve de consuelo, Kate dice que ella ha estado bien. Sé que aún te preocupas por ella y todo eso.
Asentí ausentemente.
—Me alegra escuchar eso.
Pretendía dejarlo así, pero no pude evitar mi siguiente pregunta.
—¿Aún tienen una rotación fija, o de nuevo es esporádica?
—Oh, Kate mencionó que Bella no ha tenido mucho control. Supongo que básicamente han sido Rosalie y Alice.
—Mierda —dije con un pesado suspiro.
Odiaba que sonara como si Bella hubiera vuelto a retraerse en su mente por largos periodos de tiempo, sin embargo, ya no era mi lugar preocuparme. Ella tenía sus razones para separarse de mí, y no podía cambiar eso. No tenía opción más que dejarle ir y hacer nada más que desearle lo mejor y esperar que ella pudiera controlar eso.
Garrett tenía razón acerca de algo, necesitaba en verdad seguir avanzando; no solo pretender hacerlo. No pensaba que encontrar una nueva novia fuera la respuesta, pero supuse que regresar a las citas casuales no lastimaría a nadie. Así que, al final, accedí a su último intento por juntarme con alguien. La mejor amiga de la hermana de Kate, Heidi, recientemente se había quedado soltera y estaba lista para conocer nuevas personas. Ella era hermosa, y sorprendentemente no hubo esa incomodidad de las citas a ciegas. Ninguno de los dos estaba buscando algo serio por el momento, así que no hubo presión en lo absoluto. Nos reímos, coqueteamos y de inmediato sentimos las chispas. Nos quedamos afuera pasada la medianoche, y cuando la llevé de vuelta a su casa, acepté su invitación de entrar a su apartamento por una copa.
Nos la estábamos pasando bien, y era obvio a dónde pretendía llevar la noche, sin embargo, cuando me incliné mientras ella esperaba ese beso, vi el rostro de Bella, y de inmediato me separé.
—¿Qué pasa? —me preguntó preocupada y ligeramente avergonzada.
—Nada. Todo está genial, pero creo… creo que me iré a casa —le dije arrepentido.
Heidi parecía ser prácticamente perfecta en todos los sentidos y sabía que era un idiota por rechazarla, pero no se sentía correcto. Podía haber estado en negación, pero sabía que no había superado a Bella. Me gustara o no, esa era la verdad, y no me iba a forzar a estar con alguien, incluso de forma casual, antes de que en verdad estuviera listo.
Después de esa noche, decidí dejar de preocuparme por salir en citas. Había más en la vida que el sexo y encontrar una mujer, y supuse que cuando el tiempo fuera el adecuado y llegara la persona correcta, lo sabría.
No pasaron dos días antes de que fuera golpeado por otro suceso inesperado. De hecho, fue el más difícil que hubiera podido experimentar en la vida.
—Hola, Charlie. ¿Qué pasa? —le pregunté ansioso, contestando mi teléfono en cuanto vi su nombre en la pantalla. Incluso antes de que dijera una sola palabra, supe que algo debía andar terriblemente mal para que me llamara de la nada, y mi corazón se aceleró de inmediato.
—Hola, chico —dijo después de un largo y pesado silencio—. Escucha, odio llamarte así, pero creo que mereces saberlo.
—¿Qué? —pregunté cuando él dejó de hablar.
Suspiró profundamente, lo que resonó de mi teléfono a mi oído. Pasó por mi cerebro y mi columna, que tembló en respuesta.
—Bella —murmuró, teniendo dificultad para encontrar las palabras—. Ella está en el hospital.
—¿Qué? ¿Por qué? ¿Qué pasó? —pregunté en pánico.
—Encontró mi Ambien. Se terminó la maldita botella con alcohol —dijo, provocando que mi estómago cayera a mis pies—. Está bien —me aseguró rápidamente—. La encontré casi después de que se las tomó y pude sacarlas de su sistema. Está completamente despierta, pero está en observación, y no estoy seguro de cuándo le darán de alta.
—¿Está hablando? —pregunté ansioso—. ¿Qué está diciendo al respecto?
—Bueno, no he hablado con Bella. Rosalie está en control ahora, y se rehúsa a decirme algo.
—Entonces, ¿no estás seguro de que haya sido Bella quien tomó las pastillas? —cuestioné.
—Oh, demonios, no lo sé. Fue con Bella con quien cené anoche. No ha salido mucho últimamente, así que estaba emocionado de tenerla en casa. Parecía estar de buen humor, eso es por lo que esto resulta tan problemático. Le pregunté si se iba a quedar por un rato, y dijo que sí. Realmente pensé que estaba mejorando —explicó de forma emocional y apresurada—. Después de la cena vimos una película, y luego me dijo buenas noches y subió a su habitación. Me quedé un rato más viendo la televisión, pero tenía un mal presentimiento. Subí para ver cómo estaba y la encontré desmayada con mi botella vacía de pastillas en su buró, y una previamente llena botella de vodka a la mitad. Logré que lo vomitara todo, pero no se despertó hasta hace un rato, y ahora que es Rosalie, no me dice nada.
—Entonces, ¿no sabes si fue Bella? —cuestioné de nuevo, aferrándome a esa pequeña sensación de esperanza.
—Fue Bella toda la noche, así que solo puedo asumir que fue ella quien tomó las pastillas —contestó Charlie, claramente no compartiendo mi esperanza—. Pero ya sabes cómo es; pueden cambiar tan rápido que no puedo estar seguro de quién fue quien en realidad las tomó. Lamento llamarte así. Sé que ustedes terminaron hace un tiempo, pero sentí que esto era algo que necesitabas saber.
—Te agradezco que me llamaras. Voy para allá —dije, terminando la llamada antes de que pudiera convencerme de lo contrario.
No quería creer que Bella había tratado de lastimarse a sí misma. Incluso pensar en eso era insoportable. Me aferraba a la ligera posibilidad de que fue algún tipo de accidente. Quizá Bree las tomó pensando que eran dulces. Debía haber una explicación que, en estos momentos, no se me ocurriera. Tenía que saber qué había pasado. Tenía que creer que Bella iba a estar bien, y la única forma de conseguir esa tranquilidad era confrontar a Rosalie, así que eso era exactamente lo que haría.
Después de que llegué al hospital, de inmediato fui al piso de salud mental en donde Bella estaba. No permitían visitas que no fueran de familiares, con autorización, en ese nivel pero, afortunadamente para mí, lo tenía permitido porque trabajaba aquí y porque era el hijo de mi padre. En el momento en el que las puertas del elevador se abrieron, y salí, pude escuchar sus gritos.
—Estúpidos idiotas, no tengo deseos suicidas. ¡Déjenme ir!
Seguí dudoso el sonido, y cuando llegué a su habitación, me encontré con Charlie y personal médico que iban de salida.
—No creo que debas entrar —me dijo Charlie—. Está en su mayor humor de "Rosalie", si sabes a lo que me refiero.
Asentí, pero no podía solo irme a casa. Necesitaba saber qué había pasado, así que tomé mi oportunidad y caminé hacia el ojo del huracán.
—¿Qué demonios estás haciendo aquí? —me gruñó en cuanto me vio—. ¿No hay algún tipo de regla acerca de las visitas que no son familia aquí?
Le mostré mi identificación del hospital, y solo rodó los ojos.
—Típico caso de abuso de poder a causa de los privilegios.
—¿Quién hizo esto? —le pregunté entre dientes. Era demasiado difícil mirarla con el rostro de Bella y sentir esa clase de ira cuando todo lo que quería hacer era abrazar a Bella y decirle que todo estaría bien. Pero no era Bella, y no estaba seguro si alguna vez algo volvería a estar bien con ella.
—¡Nadie hizo nada! —soltó Rose—. Fue un accidente. Estos idiotas me tienen aquí en contra de mi voluntad de forma injusta.
—¿Bree lo hizo? —pregunté.
—No —escupió—. Jamás la hubiera dejado llegar tan lejos.
—Si no fue Bree, entonces, ¿quién tomó las pastillas y cómo es que fue un accidente?
Me miró pero se rehusó a contestar.
—¡Maldición, Rosalie! ¿Quién lo hizo? —grité un poco demasiado fuerte. Una enfermera entró y me miró mal, así que me disculpé y bajé mi tono de voz.
»Por favor, solo dime, ¿quién hizo esto? —le pregunté en el momento que estuvimos solos de nuevo.
Debió haber visto lo importante que la respuesta era para mí, así que solo bufó y contestó:
—¿Quién crees?
—¡Obviamente no lo sé! —le solté de vuelta.
Cuando continuó mirándome con una ceja alzada, de alguna forma, solo lo entendí.
—Bella sí lo hizo —murmuré, de repente envuelto en el más profundo dolor que alguna vez pude haber sentido en toda mi vida—. ¿Por qué? —pregunté, tan cerca de las lágrimas pero de alguna forma conteniéndolas en mis ojos.
—¿Por qué crees? —contestó amargamente—. Sabes, solo te diría que esto no te incumbe y demandaría que te fueras, pero esto sí te incumbe dado que fuiste tú quien la orilló a esto. Te dije al inicio que la dejaras sola. No pudiste escuchar, ¿verdad? Tenías que jugar con su corazón y romperla más de lo que ya estaba.
Eso lo hizo. Traté de contener mi enojo, pero se juntó dentro de mí hasta que exploté.
—No hice esto, Rosalie, ¡tú lo hiciste! —grité sin poder controlarme—. No podías dejar que lo intentáramos, ¿no es así? Siempre tenías que hacerlo más jodidamente difícil de lo que era. Orillaste a Bella a que terminara conmigo, y ¡la orillaste a esto también! Querías una vida con Emma, y como no pudiste tenerla, no podías soportar la idea de alguien más siendo feliz, ¿cierto? ¡Tú hiciste esto, Rosalie, nadie más!
No vi al personal médico y a las enfermeras que habían entrado para tratar de calmar la situación. Ni pude verlos debido a mi enojo hasta que me sacaron de la habitación y estaban diciéndome que llamarían a la policía.
Afortunadamente, Charlie estaba ahí y les dijo que él se encargaría de mí.
—Sé cómo te sientes, hijo, pero no puedes dejar que ella te afecte tanto; especialmente no aquí.
—Lo sé, tienes razón —dije, sentándome en la banca de espera para que pudiera tomar profundas respiraciones—. No debí haber hecho eso. ¿Qué demonios está mal conmigo?
—Estás herido y buscas a quien culpar. Pero, Edward, culpa al TID específicamente. Es una perra, y es difícil, pero solo con eso debes estar molesto. Rosalie solo está siendo Rosalie. Nunca cambiará.
—Lo sé —repetí—. Me iré —dije después de unos pesados momentos—. Charlie, gracias por llamarme, y por favor mantenme al tanto.
—Por supuesto —accedió. Me incliné y lo abracé, y a pesar de no haberlo hecho antes, en realidad se sintió bien. Ambos amábamos con ferocidad a Bella, y estaba agradecido de que ella no lo alejara de su vida de la forma en la que hizo conmigo. Bella necesitaba a alguien, y si yo no podía ser ese alguien, estaba agradecido de que él siempre estuviera ahí para ella.
Nos despedimos y me fui, llevándome todo mi amor, miedo, ira y culpa conmigo. No tenía una respuesta clara a qué es lo que había pasado, y probablemente nunca la tendría, pero el dolor de saber que Bella había tratado de terminar con su vida era inmensurable. Sabía que sus problemas iban más allá de mí, pero mi presencia y subsecuente pérdida en su vida ciertamente no ayudaron mucho.
Bella era demasiado frágil. Nunca debió haber arriesgado su corazón por mí. Incluso aunque no fui yo quien lo terminó, no podía evitar cargar con algo de la culpa.
Bella trató de suicidarse…
Las migajas de mi corazón ahora estaban volando con el viento. ¿Cómo demonios nos recuperaríamos de esto?
*Ambien: medicamento usado para tratar el insomnio (incapacidad de dormir) y la ansiedad. Es un tipo de imidazopiridina (sedante hipnótico).
Este fue un capítulo muy difícil y triste :(
¡Mil gracias a las chicas que dejaron su review!, gracias a:
Camilla Fava, catalina a carreno, Paola Lightwood, miop, Andrea Peralta, Mar91, Vero Morales, EmmaBe, AnnieOR, Adriana Molina, BellaSwanMasen, Gabriela Cullen, somas, Cinti77, NT de Lupin, Tecupi, jupy, bbluelilas, tulgarita, freedom2604, natuchis2001b, kaja0507, Leah de Call, Kriss21, Lady Grigori, Liz Vidal, sandy56, Tata XOXO y el Guest :)
Espero sus reviews con sus reacciones del capítulo ;)
¡Cuídense mucho y nos leemos pronto!
