DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a knicnort3. Yo solo me adjudico la traducción.

Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)

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Capítulo 25: Etapas

Cuando Bella terminó conmigo, estaba desolado, pero mejoró con el tiempo; acepté su decisión porque no tenía otra opción. Sin embargo, después de su intento de suicidio, alcancé un nuevo nivel de bajeza. Era peor de lo que alguna vez pensé, y no pude evitar pensar en que iba a tragarme por completo.

En los días que siguieron mi altercado en el hospital con Rosalie, ni siquiera pude salir de la cama para llegar al trabajo. De hecho, me tomó tres días de soledad, y Garrett físicamente sacándome de mi apartamento, para que me pusiera de pie y me moviera de nuevo. Todo era demasiado. Honestamente se sentía como si Bella hubiera muerto, y comencé a atravesar por esas etapas de duelo. Estaba molesto y dolorido, e incluso pasé unos momentos en negación. Y negociaba. Negociaba conmigo mismo acerca de si debería o no contactarla de nuevo. Todo era una absoluta tortura.

Seguía diciéndome que el dolor mejoraría con el tiempo, pero parecía que el tiempo solo aumentaba mi caída mientras más pasaba sin contactarla.

¿Estaba mejorando?

¿Aún estaba encerrada en algún lugar para que no se lastimara otra vez?

El no saber me estaba destrozando, así que decidí enviarle un mensaje de texto a Charlie para ver cómo estaba Bella. No era mi primer mensaje para él desde su incidente, pero era la primera vez que en realidad presionaba "enviar" en alguno de ellos. No estaba seguro de por qué no lo había contactado antes, pero mientras esperaba su respuesta, mi estomagó se enredó en dolorosos nudos. Quizá muy en lo profundo no quería una respuesta. Quizá estaba aterrado de saber lo mal que la estaba pasando. No saber quizá estuviera destrozándome, pero seguramente era mejor que saber con certeza que ella estaba sufriendo.

Mientras esperaba nerviosamente a que Charlie me contestara, hubo un inesperado toque en mi puerta. Estaba tan tenso de mirar mi teléfono que salté ante el ruido, pero mi momentánea sorpresa rápidamente se transformó en un quejido de molestia.

—No ahora —murmuré mientras me forzaba a levantarme del sofá.

Estaba bastante seguro de que sabía quién estaba ahí. Además de mis irritantes padres preocupados, Garrett era la única persona a la que en realidad le importaba una mierda; siempre venía a verme de vez en cuando. Lo apreciaba, en verdad lo hacía, pero en el momento, solo quería estar solo.

Tenía las palabras para él en la mente mientras iba a la puerta. "Hermano, gracias por la preocupación, pero estoy bien, y no, no quiero salir esta noche". Era lo mismo que le decía cada vez que venía sin avisar.

Sin embargo, cuando abrí la puerta esta vez, estaba sorprendido, atónito, desconcertado, y enojado y aliviado y agradecido y todas las emociones posibles solo de ver el hermoso rostro de Bella mirarme. Por supuesto, de nuevo, no era Bella quien me miraba detrás de esos ojos, y esta vez mis defensas inmediatamente subieron tan alto como podían llegar.

—¿Qué estás haciendo aquí? —pregunté calmado.

—¿Puedo pasar? —preguntó Rosalie, con más suavidad de la que anticipaba.

No quería dejarla entrar. No quería estar cerca de ella por el hecho de que en verdad la culpaba por lo que le había pasado a Bella. Pero al mismo tiempo, ella era parte de Bella, así que casi tenía una innata necesidad de estar cerca de ella de cualquier forma, figura o personalidad. Al final, la necesidad por Bella le ganó a mi desdén por la personalidad que controlaba su cuerpo.

Sin hablar, simplemente me hice a un lado en una silenciosa invitación a la casa que ambos compartimos una vez.

—Gracias —dijo incómodamente.

No fue hasta que estuvo adentro que noté la transportadora para gato que llevaba en la mano y el bolso de lona colgando de su hombro.

—¿Qué estás haciendo? —le pregunté confundido, pero antes de contestar, dejó las cosas en el suelo y abrió la trasportadora—. ¡Jasper! —dije emocionado.

Supongo que supe que estaba ahí en el momento en el que vi la caja, pero realmente no caí en la cuenta de eso hasta que lo dejó salir.

—Hola, amigo, te extrañé —dije mientras lo alzaba en mis brazos, y no pude evitar sonreír ante su inmediato ronroneo.

—Creo que también te extrañó —murmuró Rosalie—. La bola de pelos nunca ronronea conmigo. Ha estado de mal humor últimamente.

—Bueno, he oído que los gatos pueden sentir el mal, así que... —dije despreocupadamente con un encogimiento de hombros.

—Ja, ja —contestó.

—No era un chiste —le dije.

—Bueno, ¡jódete también! Traje al gato como una ofrenda de paz, pero si solamente vas a ser un idiota.

—¿Una ofrenda de paz? —pregunté confundido y un poco perturbado—. ¿Por qué sentirías la necesidad de traerme, a mí, una ofrenda de paz? No somos nada el uno para el otro. Ni siquiera estoy saliendo con alguna de tus álter egos. Demonios, estoy seguro que Alice ya encontró a alguien más al que le querrá llevar su gato.

Rosalie mordió su labio inferior, justo de la forma en la que Bella lo hacía cuando estaba ansiosa por algo. Era un poco desorientador. No estaba acostumbrado a ver a Rosalie con algún tipo de ansiedad, y su acción solo hizo que mi estómago se retorciera en dolor por extrañar a Bella más de lo que ya lo hacía.

—¿Qué pasa? —cuestioné, sabiendo que debía haber otra razón por su inusual visita y expresiones faciales.

—Están pérdidas —dijo inesperadamente.

—¿Quién? —pregunté, inseguro.

—Todas —contestó en voz baja—. Incluso cuando estaba en control antes, aún las sentía. Era como un sexto sentido, o algo así. No podía exactamente escucharlas hablar, pero siempre sabía cuándo una estaba ansiosa por salir. Ahora… nada. He tratado de retraerme de nuevo a la sala de cine para hablar con ellas, pero es como si hubiera olvidado cómo hacerlo. No puedo entrar, y no las siento para dejarlas salir. Edward… tengo miedo —dijo, mucho más emocional de lo que alguna vez la había visto.

Sorprendentemente, me mantuve en calma.

—¿Por cuánto tiempo?

—Desde que Bella… —pausó para controlarse—. Desde que Bella tomó esas pastillas. Cuando desperté en ese hospital, estaba sola, y he estado sola desde entonces. Lamento venir así como así, pero pensé… pensé que quizá volverían si tú estabas alrededor de nuevo. Todas te quieren, así que…

Mis ojos reflexivamente se movieron a su bolso de lona.

—¿Planeas quedarte aquí conmigo?

—Lo esperaba —dijo con una sonrisa forzada.

—Me culpaste por lo que hizo Bella, ¿y ahora crees que puedo arreglarlo? —le pregunté con incredulidad.

—No sé si puedes arreglarlo, pero estoy desesperada. Mira, estaba jodidamente asustada cuando desperté en ese hospital, ¿de acuerdo? Me desquité y dije algunas cosas que no debí haber dicho.

—Eso es lo que haces, Rosalie —respondí, comenzando a molestarme—. Siempre estás diciendo cosas que no deberías y llegando a las conclusiones equivocadas. Nunca estuve trabajando con la doctora Peters, ¡y tú lo sabías! Toda esta mierda…

—¡Es mi culpa! —terminó por mí—. Lo sé. ¿De acuerdo? Lo jodí, y fallé en mi único propósito en la vida. Fallé en proteger a Bella. Pero eso es por lo que estoy aquí. Estoy tratando de arreglarlo. Estoy tratando de hacerlo bien, pero no puedo hacerlo si no me ayudas.

—Bella terminó conmigo, así que tú volviendo aquí solo empeoraría todo. Es su decisión, Rose. No podemos tomarla por ella.

—Entiendo eso, y con gusto me iré en el segundo que escuche su voz o sienta su presencia de nuevo. Demonios, si ella de verdad quiere alejarnos de ti, quizá vuelve solo para hacerlo posible. ¿Por favor, Edward? Ya no tengo más ideas, y realmente no sé cómo hacer esto sin ti. Sabes lo difícil que es para mí admitir eso.

Había estado tan desanimado últimamente que realmente no tenía la fuerza o capacidad mental para discutir con ella en el momento. Por lo menos, tener a Rosalie aquí significaba que sabía que Bella estaba a salvo, o su cuerpo estaba a salvo. Así que suspiré y dije: "Como sea", antes de escapar a mi habitación por la noche.

Nunca moví ninguna de las cosas de Bella o sus álter ego del apartamento, tampoco Charlie vino por ellas, pero me había acostumbrado a lo que sea que fuera de ellas que aún estuviera por ahí, como si fuera parte de la decoración. Sin embargo, cuando salí de mi habitación a la mañana siguiente, me sorprendí de ver el vasto cambio en el apartamento. Las cosas de Rosalie estaban por todas partes; pero no solo las de ella, también las de Jasper, y las de Alice, y Tanya e incluso algunos de los juguetes de Bree.

—¿Qué demonios? —murmuré para mí.

Sorprendentemente, Rosalie ya estaba levantada y en la cocina. Debió haber escuchado mi sorpresa de camino ahí, así que sacó la cabeza para explicar.

—Lamento el desastre. Quería sacar algunas de sus cosas esperando que eso las animara a salir. Supuse que quizá algo despertaría su interés. Puedo recoger todo si quieres.

—No, está bien —dije mientras pisaba uno de los peluches de Bree—. ¿Por cuánto tiempo piensas quedarte? —cuestioné.

—El tiempo que sea necesario… o hasta que te moleste demasiado que me eches. Lo que sea que pase primero.

—Ya estás molestándome —murmuré para mí, pero decidí que lo mejor era tratar de ignorar su presencia tanto como fuera posible.

Durante las siguientes semanas, Rosalie coexistió conmigo en mi apartamento, pero rara vez hablamos. Nos movíamos alrededor del otro y nos sentábamos junto al otro, pero teníamos muy poco que decir. A pesar de nuestra falta de comunicación, parecía tratar de ser amable y limpiaba todo el lugar, incluida mi ropa que se había acumulado por demasiado tiempo. Era obvio que estaba cargando con demasiada culpa acerca de lo que le había pasado a Bella, pero me alegraba. Debía sentir esa culpa. Quizá le entraría un poco de razón a la cabeza. Ojalá con eso se calmara un poco y nos hiciera las cosas más fáciles a todos cuando las otras finalmente volvieran a salir.

Pero ellas no salieron. Semana tras semana continuaban ocultas, y mientras el tiempo seguía pasando, podía ver a Rosalie caer más y más en ese oscuro humor que me había consumido por demasiado tiempo. Existíamos juntos en ese apartamento, pero ambos seguíamos solos, y eventualmente me di cuenta de que estábamos cometiendo un grave error.

—Sabes, realmente no pienso que tenerte aquí todo el tiempo de esta forma esté ayudando en algo —le dije una tarde. Apenas había llegado de la librería, pero ella ya estaba en pants y dejando que sus papas cayeran por todo el sofá mientras miraba la televisión sin verla en realidad.

Miró a su alrededor.

—Oh, lamento el desorden. Lo limpiaré —murmuró, casi con la mirada perdida.

—Sé que lo limpiarás. Hacer grandes desastres y luego pasar horas limpiándolos es todo lo que haces además del trabajo —refunfuñé.

—¿Qué más hay para hacer? —contestó sin emoción mientras se metía otra papa en la boca—. Además, tú no eres quien para hablar. Tampoco haces nada.

—Tienes razón, y ha pasado demasiado tiempo para los dos —le dije.

Luego tomé las papas y las quité de su alcance mientras protestaba y trataba de tomarlas de vuelta.

—No, ¡terminamos con esta mierda! —exclamé—. Ningún tipo de comportamiento emo las traerá de vuelta. Mírate; estás cubierta en grasa de papas y es asqueroso. ¿Qué pasó con tu deseo de hacer la dieta Keto?

Se encogió de hombros.

—Fue una moda. Ya lo superé. ¿Por qué? ¿Estoy engordando?

—No, pero al menos comías comida de verdad en ese entonces. ¿Cuándo fue la última vez que comiste algo que no fueran papas?

Trató de recordar, pero había pasado tanto tiempo que legítimamente no tenía una respuesta para mí.

—Vamos, levántate. Cámbiate —insistí. Rosalie nunca sería mi persona favorita, pero estaba en el cuerpo que aún amaba, y solo por el bien de Bella, no podía verla desgastarse así por otro día.

Mis padres tenían asientos disponibles para los Mariners, así que como el tiempo era perfecto, los tomamos. Rosalie murmuró algo acerca de mí siendo sexista por llevar a la lesbiana a un evento deportivo cuando nunca lo hice con las demás, pero solo la ignoré. Estaba siendo una perra solo por serlo, y me rehusaba a dejar que me afectara por un momento más.

Durante la primera mitad del juego, Rosalie básicamente se la pasó todo el tiempo en el teléfono e ignorando completamente todo lo que pasaba frente a ella. Pudo haberse quedado sentada en el sofá haciendo la misma mierda, así que decidí sobrepasar los límites, y tomé su teléfono.

—¡Oye! —protestó.

—La próxima vez invitaré a Charlie —le dije.

—Debiste haberlo invitado esta vez. Esto es más que aburrido.

—Mira, el béisbol tampoco es mi cosa favorita, pero si tratas de entenderlo, no es tan malo. Solo intenta ver el juego. O al menos pretende hacerlo, porque no te devolveré el teléfono hasta que termine.

—¿Disculpa? ¿Quién te hizo mi padre? Incluso si lo fueras, soy una mujer adulta, ¡y no puedes decirme qué hacer! ¡Y deja de quitarme mi mierda todo el tiempo!

—Quizá seas adulta, pero estás viviendo en mi apartamento, y no has contribuido ni un centavo desde que regresaste. Así que, si quieres quedarte, harás lo que diga —dije con superioridad.

—¡Eso es un jodido chantaje! —siseó.

Me encogí de hombros con indiferencia.

—¡Ugh! ¡Eres tan irritante!

—Podría decir lo mismo de ti —respondí—. ¡Santa mierda! —Luego grité cuando la audiencia enloqueció. Era un cuadrangular y estaban celebrando como si fuera la Serie Mundial—. ¡Eso fue asombroso! ¿Lo ves?

—¿Qué es lo que quieres que vea exactamente? —se quejó Rose—. ¿Un montón de hombres adultos en ridículos pantaloncillos ajustados jugando un juego de niños?

—Eres jodidamente incorregible —le dije—. ¿Es tu misión en la vida ser miserable y hacer miserables a todos a tu alrededor? No estoy seguro de por qué lo digo como si fuera una pregunta. Por supuesto que es tu misión en la vida. Honestamente no sé por qué me molesto. Al menos come algo para que todo esto no sea una pérdida de tiempo.

—¿Qué quieres que coma? ¿Cáncer en un pan? —dijo asqueada mientras señalaba a los perritos calientes frente a nosotros—. ¿Por qué demonios piensas que eso es mejor que mi dieta usual?

—Al menos tienen proteína en ellos —contesté—. Si no quieres un perrito caliente, hay otras cosas aquí. Puedo traerte un sándwich de carne. ¿Papas a la francesa con chili?

Gimió en respuesta.

»A pesar de lo que puedas pensar que te guste; en realidad te gustan las papas a la francesa con chili. Bella solía comerlas siempre que íbamos a un lugar que las sirviera.

—Esa es Bella. No yo —discrepó.

—Comparten las mismas papilas gustativas —discutí.

—Bueno, entonces es cierto lo que dicen acerca de que las personas pueden aprender a que les guste cierta comida. Es una lección que nunca me molesté en aprender.

—Sabes, eres peor que Bree.

Rodó los ojos.

—Bien, como sea. Solo dime qué quieres que coma y lo haré.

Alcé las cejas como reacción a su inesperada rendición.

—¿Lo harás? ¿Por qué?

—Estoy cansada de pelear contigo. Además, tienes razón; estoy aquí para tratar de salir de mi humor oscuro para que pueda ser lo suficientemente fuerte para cuidar de Bella y las otras.

—Sí —coincidí.

—Y supongo que también tienes razón en que las papas por sí solas no son suficientes para alimentarme.

Asentí.

»Entonces, dime qué comer.

Lo consideré.

—Te traeré un sándwich de carne. Probablemente es la cosa más sana de aquí.

—Genial. Trae a la vaca muerta.

—No pretendas de repente que eres vegetariana —me quejé.

—No lo hago. Está bien. Como sea. Si no quieres traerme uno, puedo ir por él yo misma.

—Yo lo haré. Si tú vas, probablemente terminarás trayendo más papás.

Me puse de pie antes de que pudiera seguir discutiendo, y para cuando regresé, estaba sorprendido de ver que Rosalie realmente estaba viendo el juego.

—¿De qué me perdí? —cuestioné.

—Uno de los tipos de verde trató de llegar a la siguiente almohada, pero lo atraparon, así que comenzaron a lanzar la pelota de ida y vuelta y trataron de golpearlo con ella. Fallaron en cada oportunidad, y luego uno de los tipos de blanco dejó caer la pelota, y luego el tipo de verde se deslizó sobre su estómago, y luego todos lo abuchearon.

Asentí para mí mientras trataba de entender su explicación.

—Bueno maldición. Al menos aún seguimos ganando. Toma. Solo trata de comerlo —dije mientras le tendía su sándwich.

—Comeré esto si te comes eso —dijo, señalando a la esponjosa bolsa de algodón de azúcar junto a mi asiento.

—Um…

—Nope. Necesitas comerlo —insistió—. Hablando de no saber cómo divertirte. Siéntate y come tu maldito algodón de azúcar.

—No soy gran fan de lo dulce —discrepé.

—Solo comételo. Es lo justo.

—No estoy seguro de qué es lo que tiene que ver el algodón de azúcar con algo —discutí.

—Edward, ¿eres un mentiroso? —preguntó de la nada.

—No.

—Entonces cómete el maldito dulce como le prometiste a Bree que lo harías.

—¿Eh? —pregunté confundido.

—No puedo ser la única que recuerde esto —murmuró en un susurro—. Una noche, cuando estabas viendo alguna película infantil con Bree, un personaje estaba comiendo algodón de azúcar y ella no sabía lo que era. Se lo explicaste, dijiste que era tu favorito cuando eras niño, y le prometiste que comerían uno la próxima vez que vieras uno. Bueno, aquí estamos. Cómete la maldita mierda y quizá ella se emocionará y saldrá.

—Así que, cuando estabas en la sala de cine, ¿te sentabas ahí día y noche, y solo veías todo lo que yo y las otras hacíamos? —cuestioné curioso.

En efecto, recordaba la conversación con Bree, pero estaba sorprendido de que Rose también la recordara. Que aburrida y miserable existencia debe ser para ellas estar atrapadas mirando a alguien más controlarlas por tanto tiempo.

—Si me estás preguntando si miré mientras las follabas, la respuesta es ¡demonios, no! No quiero tu polla cerca de mí, y ciertamente no necesito sentarme en la sala de cine y verte usar mi cuerpo como una extraña y psicodélica porno. Ya es lo suficientemente malo que alguna vez despertara con tu semen en mí. Ciertamente no deseo tener una representación visual.

La miré sorprendido por un momento.

—Eso no es de lo que estaba hablando —dije con calma—. Además, como te dije antes, siempre he usado condones, por lo tanto, la humedad que tenías cuando despertabas después de que una de las otras estaba conmigo, era la evidencia de la propia excitación de tu cuerpo.

Honestamente lucía como si estuviera a punto de vomitar, así que no pude evitar molestarla un poco más.

Pasé mi brazo por encima de su hombro y sonreí.

—Aww, está bien, compañera. Tu cuerpo solo es muy, muy, receptivo al mío. Solo debo sentarme cerca y…

Quitó mi brazo de ella y literalmente se estremeció como si hubiera tenido un repentino escalofrío.

—¿Lo ves? —me reí.

—No, tienes razón. Mi cuerpo definitivamente responde al tuyo, tu cuerpo hace que el mío quiera vomitar.

—Sabes, hay una extremadamente delgada línea entre el amor y el odio —le dije bromeando.

—Tienes razón de nuevo —contestó con falso entusiasmo—. Alice estaba totalmente enamorada de ti, y luego dibujaste esa pequeña y delgada línea y ahora te odia. Es chistoso cómo funciona eso.

Inmediatamente me puse serio.

—¿Me odia? ¿Cómo lo sabes?

—Rompiste su corazón, bufón imbécil. Por supuesto que te odia… o, al menos, te odiaba la última vez que salió… que fue hace mucho tiempo ahora —dijo, poniéndose más y más triste mientras hablaba.

Ambos nos quedamos en silencio por unos minutos más mientras sus palabras golpeaban dolorosamente nuestros corazones. Solo era un recordatorio más de que había pasado demasiado tiempo, por lo que necesitábamos hacer lo que fuera posible por motivarlas a salir.

Dado que ninguno de los dos estaba particularmente disfrutando el juego, nos salimos antes de que terminara para evitar las multitudes de la salida. Esperaba un largo y silencioso camino de vuelta a casa, pero Rosalie me sorprendió al preguntar:

—Y, ¿cuál es nuestra siguiente aventura?

—¿A qué te refieres? —cuestioné.

—Realmente pienso que la mejor forma de animar a las otras a salir es hacer cosas que les gusten. Alice es la más fuerte, después de mí, así que hagamos cosas que sabemos que la hará salir.

—Podemos colarnos a una boda —bromeé.

—Bien, hagamos eso —accedió de inmediato.

Me reí.

—O podemos saltar de un acantilado. ¿Sexo en las rocas?

Me miró con disgusto.

»Oye, si quieres sacar a Alice, el sexo es la forma de hacerlo —dije de forma irónica.

—Tienes razón —dijo inesperadamente, pero luego, afortunadamente, lo llevó a otra dirección—. Y dado que no hay forma en la que hagamos eso, deberíamos pasar a Tanya. ¿Qué la haría salir?

Lo consideré por un momento.

—Sexo.

—¡Ugh! —se quejó—. A Tanya no le importaba el sexo antes de ti, así que, ¿qué solía gustarle?

Intenté tomar su pregunta con seriedad, pero lo primero que se me ocurrió fue:

—¿La revista Teen Beat?

Rosalie suspiró.

—Tienes razón. Tanya siempre fue una estúpida. Quizá deberíamos ir a un estanque a jugar con asquerosos animales para Bree.

—Espera —dije, poniéndome a la defensiva—. Tanya no es estúpida, y nunca lo ha sido. Realmente es lista cuando se trata de cosas en las que está interesada. Sabes, solía pasar su tiempo en la librería leyendo acerca del universo y esas cosas. Ustedes nunca le dieron la oportunidad de ser otra cosa más que una tonta adolescente.

—Bueno, ese era su rol —dijo Rosalie con su tono sorprendentemente lleno de culpa—. El propósito de Tanya era llenar los años de adolescencia perdidos de Bella.

—E incluso como adolescente, estoy seguro que Bella no estaba ni de cerca de ser tan tonta como trataste a Tanya —discutí—. Y la ignorancia que tuviera, solo era porque ustedes se rehusaban a dejarla experimentar cosas por ella misma.

Rosalie se quedó en silencio de nuevo mientras contemplaba mis palabras, pero luego suspiró.

—Probablemente también tienes razón en eso. No solo fallé en proteger a Bella, le fallé también a Tanya. Y estoy segura que también jodí las cosas para Alice y Bree de paso. Estoy tratando de arreglarlo, Edward. Mira, sé que me odias, y tienes todos los motivos para hacerlo, así que si quieres que me vaya de tu apartamento y resuelva todo esto sola, lo haré. Solo dímelo.

—No te odio, Rose —le dije, sorprendiéndonos a ambos con mi sinceridad—. Yo solo… hiciste las cosas más difíciles de lo que tenían que ser. No te culpo por todo lo que pasó, porque sé que Bella tenía sus propios problemas aparte de ti, pero ciertamente nunca ayudaste a la situación.

—Lo sé —coincidió—. Sé que nunca me creerás, pero realmente pensé que las estaba protegiendo de ti. Solo no podía entender cómo un tipo como tú podría amar a alguien con todos los problemas de Bella. Ni siquiera es… supongo que debería decir, no somos tan atractivas. Y tú… tú luces como si pertenecieras en un comercial de colonia o de Abercrombie. Tenía mis dudas, y supongo que eran tantas que buscaba problemas en donde no los había, y me fui con la única opción que tenía sentido para mí…

—¿Que tenía intenciones ocultas? Sí, lo recuerdo —murmuré—. Sabes, para un mecanismo de protección, ciertamente no proteges mucho.

—Ya hemos establecido el terrible papel de protectora que he hecho —dijo con calma.

—Cierto, pero en realidad estoy hablando acerca de la mierda de baja autoestima que acabas de soltar. Es decir, en lugar de preocuparte por tu apariencia física, deberías estar ayudando a las otras a sentirse más seguras y con confianza.

—Nunca dije que estuviera preocupada al respecto. Solo es un hecho. Somos chicas normales y básicas y tú luces… así —dijo, señalando mi rostro—. Incluso cuando estás desaliñado, lo haces ver como una gran decisión de moda. Es solo que nunca entendí qué es lo que viste en nosotras.

—Sabes, cuando hablas mierda de tu apariencia, es casi ofensivo para mí —le dije—. Básicamente estás diciendo que lo que encuentro atractivo está mal.

—Supongo que todos tienen su tipo —coincidió, reiterando el punto que hice meses atrás cuando vimos juntos el concurso de Miss América en la televisión.

—Pero no solo soy yo —añadí—. Quizá no hayas notado a otros chicos mirándote cuando salimos, pero ciertamente yo lo he hecho. Y Alice acaparaba toda la atención cuando solía salir de fiesta.

—Porque era salvaje y fácil —discrepó—. Esos atuendos que siempre usaba eran como una llamada para los hombres. Se le acercaban porque sabían que ella buscaba con quien follar.

—Guau, eso es increíblemente sexista y degradante de tu parte.

—Bueno, es la verdad. Los hombres son unos perros.

—Algunos hombres son perros —coincidí—. Pero la mayor razón por la que siempre obtenía tanta atención era porque ella era hermosa y segura. Nunca se disculpaba por nada de lo que usara o cómo se veía. Podía haber estado usando una bolsa de plástico con un corte de cabello horrible y ella aún obtendría toda la atención que quisiera porque todo es acerca de la actitud. Si tuvieras una actitud diferente, probablemente ya tendrías otra novia ahora.

Se rio una vez sin humor.

—Estás asumiendo que quiero otra novia. Bueno, no la quiero. Como te dije antes, no me gustan las citas. Ese no es mi trabajo. Emma fue algo de una sola vez en la vida.

—¿Entonces no lo extrañas?

—¿Qué? —dijo con disgusto—. ¿Estás hablado del sexo?

—¡Sí! —dije sin vergüenza—. Pero no solo el sexo. La intimidad. Sentir los brazos de alguien a tu alrededor. Esa calidez contra tu piel. Dejar ir toda la mierda y el estrés de tu vida, incluso solo por unos preciosos momentos, y sentir que estás justo donde perteneces en el mundo. No puedes decirme que no extrañas todo eso.

Miró por la ventana por un pesado segundo, y luego sacudió la cabeza.

—Ese no es mi propósito. Alice siempre se ocupó de esas necesidades por Bella cuando no podía hacerlo ella misma.

—Bueno, Rosalie, dado que ya establecimos que básicamente apestas en tu propósito, quizá es tiempo de que comiences a abrirte a otros propósitos —sugerí.

Se rio una vez.

—¿En serio estás diciéndome que salga y encuentre un amante?

—No —dije en automático, pero luego lo reconsideré—. Bueno, quizá. Ya no soy el novio de Bella, así que no es mi lugar esperar que te mantengas soltera por siempre. Si estar con alguien de esa forma te ayudará a sentirte más fuerte, entonces eso es lo que deberías hacer.

—Guau, eso es mucho viniendo de ti —dijo en voz baja—. Y no estoy siendo sarcástica cuando digo eso. Estoy segura de que no puede ser algo fácil de sugerir, dado que probablemente aún estés enamorado de Bella.

—Aún estoy enamorado de Bella, pero ella no está aquí, y me dejó antes de desaparecer dentro de ti, así que no puedo sentarme y esperar que ella me quiera de vuelta algún día.

—Entonces, ¿por qué me ayudas?

—Porque siempre me preocuparé por ella. Sin importar si tenemos un futuro juntos o no, haría lo que sea por ayudarte a encontrarla para que pueda mejorar. Si supiera que está en proceso de recuperarse, creo que finalmente sería capaz de seguir adelante también.

—¿Y realmente crees que la clave para encontrarla es que me vuelva más fuerte?

—Rosalie, sé que todas sufrieron cuando Bella se lastimó a sí misma, pero porque siempre has sido la más fuerte, tiene sentido que solo tú fueras capaz de soportarlo. Tú eres la fortaleza de Bella; tú eres la única batalla que le queda, pero incluso tú estás débil ahora. Realmente creo que necesitas encontrarte a ti misma antes de que puedas encontrarlas a ellas. Por lo menos, toma ventaja de este tiempo que tienes para hacer algo que nunca fuiste capaz de hacer cuando tenías que compartir el control.

—¿Como qué?

—No lo sé. Lo que sea. Puedes hacer lo que sea que tú quieras; solo tienes que hacerlo.

Rosalie volvió a mirar por la ventana, hacia el mundo que se oscurecía. Claramente estaba perdida en sus pensamientos, así que la dejé en paz y traté de mantener mi atención en el camino. Por supuesto, el tráfico lento dificultó esa atención, y no pasó mucho tiempo antes de que mi atención divagara. Era casi surreal que yo fuera quien estuviera animando a una de las personalidades de Bella a tomar un camino que al final podría llevarla a seguir adelante con alguien más. Pero la verdad era que, Bella ya no era mía, y lo más seguro era que ya nunca más lo fuera.

Parecía ser que había alcanzado la etapa del duelo que sin duda es la más difícil: aceptación. Finalmente estaba listo para dejar ir cualquier esperanza a la que me estaba aferrando de una reconciliación, y solo hacer todo lo que pudiera para ayudar a Rosalie a encontrar un camino de vuelta a ellas.


Debo decir que mientras leía la historia no pensé que esto fuera a pasar, que las personalidades y la misma Bella fueran a 'perderse', así que espero que haya sido un shock también para ustedes, lol.

¡Mil gracias a las chicas que dejaron su review!, gracias a:

Paola Lightwood, Cinti77, miop, jupy, Adriana Molina, Leahdecall, sandy56, kaja0507, freedom2604, EmmaBe, Andy55TwilightOverTheMoon, bbluelilas, Gabriela Cullen, tulgarita, Tecupi, kotoko haruno, Lady Grigori, somas, natuchis2011b, Tata XOXO, Kriss21, AnnieOR, Camilla Fava, Liz Vidal y el Guest :)

No olviden seguir todas las recomendaciones de salud y dejar un review ;)

¡Nos leemos pronto!