DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a knicnort3. Yo solo me adjudico la traducción.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)
Link del grupo en facebook: www facebook groups / itzel . lightwood . traducciones
Link de la historia original: www fanfiction net /s/ 13355195 /1/ Loving-Them
Capítulo 26: Sabores
—Edward, esto no es para mí —murmuró Rosalie; su voz fue ahogada por los miles de gritos.
—¿En serio? —pregunté con una mezcla de shock y frustración—. Rose, estamos en un bar deportivo, ¡viendo la más grande pelea de MMA de la década!
—Lo sé, pero estoy aburrida. Y todos estos tipos ebrios solo están alterándome.
—Son súper fans de la MMA como tú. Estos son tus tipos. Cuando pienso en Rosalie Swan, así es como te imagino… conviviendo con personas como ellos.
—Quizá es quien fui antes, pero desde que perdí a Bella, no me siento más como esa chica. Honestamente, esto no me interesa; de hecho, solo me pregunto cómo es que alguna vez disfruté de esta mierda.
—Entonces, ¿quieres irte?
—Bueno, podemos quedarnos si tú quieres, pero solo te digo, no está ayudando en nada. Siento que necesitamos empezar de cero. Lo que sea que a la vieja Rosalie le gustara antes, ya no importa.
Suspiré.
—Bien, salgamos de aquí entonces.
—¿Tú quieres quedarte? —me preguntó.
Me giré y vi a dos tipos en una carrera para ver quién podía beber su cerveza más rápido, solo para perder la mayor parte en su ropa y el suelo.
—No, realmente no quiero —le dije.
—Bien, vámonos antes de que termine golpeando a alguien en la cara —me urgió.
Así que, por las siguientes semanas, Rosalie y yo pasamos todo nuestro tiempo juntos después del trabajo, saliendo a experimentar todo lo que estuviera en un radio de tres mil kilómetros. Al principio, pensé que estaba fingiendo su repentina amnesia cuando se trataba de sus intereses, pero mientras pasábamos más tiempo juntos, más comenzaba a creerle.
—¿A qué te refieres con que no tienes ni idea de cuál es el sabor de la pizza? —le cuestioné con incredulidad. Habíamos pasado el día caminando por la montaña, y para recompensarnos por no lastimarnos o pelear en el camino, nos detuvimos por pizza para cenar.
—Sé que suena estúpido, pero realmente no lo sé. Es como si hubiera espacios en blanco en mi mente. Ni siquiera recuerdo haber comido pizza antes. Quiero decir, sé lo que es la pizza, pero no puedo decir cuál es su sabor.
—¿Crees que tiene que ver con el hecho de que las otras están perdidas? —pregunté con duda.
—Quizá —dijo encogiéndose de hombros—. No se supone que sea una persona completa, así que supongo que tiene sentido que sin mis otras piezas, esté llena de huecos.
Suspiré.
—Bueno, lo único que podemos hacer es tratar de llenar esos huecos. Compremos pizzas personales de todos los sabores.
—¿De verdad? —preguntó divertida.
—¿Por qué no? —confirmé antes de hacer nuestra orden.
—Guau, ustedes están probando todo, ¿eh? —me cuestionó la mujer detrás del mostrador con una sonrisa.
—Bueno, lo crea o no, mi amiga de por allá —señalé a Rosalie, quien estaba sentada en nuestra mesa del otro lado del lugar—, nunca ha probado la pizza. Quiero que lo pruebe todo para que vea lo que le gusta.
—Eso es muy generoso de tu parte. —Comenzó a presionar botones en la computadora frente a ella, y después de darme el increíblemente caro total, me sonrió coquetamente—. Entonces, dijiste que la mujer es ¿tu amiga? ¿Como platónica?
—Sí, es lesbiana —dije sin pensar. En el momento en el que la sonrisa de la mujer se ensanchó, me di cuenta de mi error—. Oh, ¿preguntas porque estás interesada? Lo siento, pero no estoy saliendo con nadie ahora. Digamos que me estoy recuperando de un mal rompimiento.
Su rostro se cayó en simpatía.
—Lamento mucho tu pena. —Luego sus labios se curvaron en una astuta sonrisa—. Pero, uh… ¿tu amiga está soltera?
Mis cejas se alzaron de inmediato en sorpresa. La mujer no estaba coqueteando conmigo, estaba preguntando por Rosalie. Le había dicho a Rose que la ayudaría de la forma en que pudiera, pero mi estómago cayó solo de pensar en eso. Aun así, ignoré el dolor en mi interior, y di mi mejor esfuerzo para poner una amigable sonrisa en mi rostro.
—En realidad, lo está. ¿Puedo darte su número si quieres? —le ofrecí con una sonrisa forzada y un nudo en la garganta.
—¡Eso sería maravilloso! Trataré de ir para allá y hablar con ella yo misma, pero solo en caso de que las cosas por aquí se pongan muy ocupadas… —dijo mientras escribía el numero en una servilleta.
Decidí quedarme con el número por un rato, solo para darle a la mujer la oportunidad de hacer sus propios movimientos, pero se sentía como un ladrillo en mi bolsillo.
—¿Qué está mal contigo? ¿Fue demasiado? ¿No trajiste suficiente dinero? Puedo ayudarte a pagar —ofreció Rosalie cuando me senté frente a ella en la mesa.
—No, nada de eso. Todo está bien. Las pizzas vendrán pronto. Creo que necesitaremos una mesa más grande.
—Bueno, parece que la mesa doble de allá se desocupará pronto. Solo nos moveremos.
—Sí, bien pensado —coincidí.
Honestamente traté de que el interés de la cajera por Rosalie no me afectara, pero seguido me encontré mirándola mientras esperábamos nuestras pizzas. Afortunadamente, estaba bastante lleno el local, y parecía que realmente no tenía tiempo para hablar con mujeres hermosas. Cuando las pizzas finalmente llegaron, me relajé un poco.
—Guau. ¿Cómo puede haber tantos tipos? —preguntó Rosalie mientras los dos mirábamos la comida, inseguros de dónde comenzar.
—A mucha gente le gustan cosas muy diferentes —le dije.
—¿Cuál es tu favorita? —preguntó curiosa.
—Eh. Puedo comer casi lo que sea, pero creo que si tuviera que elegir, mi favorita sería la clásica de queso con pepperoni.
—¿Eso es todo? Solo un complemento, ¿y me estás forzando a intentar esta ridícula pila de carne y vegetales?
—Solo porque me gusta algo en particular no significa que te gustará lo mismo —señalé.
—Lo sé —suspiró—. Bueno, supongo que debemos comenzar con lo que sea que está frente a nosotros. Harás esto conmigo, ¿cierto? Mordida a mordida, harás lo mismo.
—O simplemente podría comer el pepperoni —bromeé.
—¡De ninguna forma! De hecho… —Tomó la pizza personal de pepperoni frente a mí y la movió para que estuviera más cerca de ella y fuera de mi alcance. Tomó una rebanada y le dio un gran mordisco—. ¡Caliente! Caliente, caliente, caliente —dijo en pánico antes de escupirlo.
Me reí.
—Sí, quizá quieras soplarle un poco antes de comerla.
—Pudiste habérmelo dicho antes de que la comiera —se quejó.
—Lo lamento, pensé que sabías que venía directo del horno. Sentido común y todo eso.
—No tengo mucho sentido común, dado que no soy común —dijo amargamente.
—Sí, pero siendo la protectora y eso… —Su expresión amarga hizo que abandonara mi oración. En su lugar, reí—. Bien, probemos más.
Mordida a mordida, complemento tras complemento, probamos todos los sabores que la pizzería tenía para ofrecer. Algunos le gustaron, algunos la hicieron arrugar la nariz en la expresión de disgusto más adorable que alguna vez hubiera visto.
—¿Qué demonios fue eso? —preguntó después de un mordisco de un sabor en particular—. Casi sabe a pescado.
—Anchoas —confirmé.
—¡Ew! ¿Por qué alguien pondría eso en una pizza?
—Mi papá las ama —dije con una risa.
—No quiero seguir probándolas. ¿Qué otro tipo de asqueroso complemento hay en estas pizzas?
Sacudí la cabeza.
—Nada cuestionable. Más que nada carne y vegetales. Pero, carne regular, no cosas raras.
Dudosamente probó otra rebanada, pero no pasó mucho tiempo antes de que ambos nos sintiéramos satisfechos por tanta grasa.
—Bueno, ¿cuál es el veredicto? —le pregunté, reclinándome en mi silla para darle a mi estómago un poco de descanso.
—Ugh. Probablemente no coma otra rebanada de pizza de nuevo y cuando lo haga será demasiado pronto. Pero si tuviera que elegir una favorita… creo que sería esta —dijo, señalando a una rebanada a la mitad.
—¡Oh, vamos! —dije, sin creerle—. De todo lo que probaste, ¿te gusta más el simple pepperoni?
—¿Por qué es tan difícil de creer? ¿No es lo que dijiste que te gusta más también?
—Sí, pero ¿cuáles eran las probabilidades de que nos gustara lo mismo? Eso, nunca pasa. Usualmente cuando las parejas ordenan pizza, tienen que ordenar dos diferentes, o mitad y mitad… quiero decir, no es que seamos una pareja o algo así. Solo digo…
—Bueno, hay que estar agradecidos de que somos lo suficientemente afortunados para que nos guste lo mismo. Lo hará más fácil cuando ordenemos a domicilio. Ahora, probablemente no querré pizza por un largo tiempo después de esto, pero cuando lo hagamos, yo pagaré. Has pagado por suficiente de mi mierda últimamente. De hecho, yo pagaré nuestra siguiente comida, sin importar qué sea —insistió.
Pensé en discutir, porque mi padre me enseñó a siempre pagar por mi novia cuando saliéramos, pero luego recordé que Rosalie no era mi novia. Como solo mi compañera de piso, dividir las cuentas tenía sentido.
Con el estómago lleno al punto de doler, nos fuimos a casa. No fue hasta que llegamos ahí, y me estaba cambiando la ropa, que recordé el número de la chica en mi bolsillo. Me debatí entre dárselo o no a Rose, pero al final decidí que era parte de seguir adelante. Sin embargo, cuando llegué a esa decisión, me sentí enfermo; y por enfermo, me refiero de forma literal. Me apresuré al baño y apenas y pude llegar antes de vomitar por todo el lugar.
—¡Santa mierda! —escuché vagamente decir a Rose desde la puerta mientras continuaba expulsando todos los contenidos de mi estómago en el escusado y el piso.
—Mierda —dije después de un minuto—. Creo que me intoxiqué con la comida.
Como si le hubiera dicho, miré horrorizado como el rostro de Rosalie se ponía de un extraño color verde.
—¡Muévete! —gritó.
Me quité del camino justo a tiempo para que Rose también vomitara. Era un caos de vómito, y ninguno de los dos, por el momento, se sentía con la fuerza suficiente para limpiarlo.
Los dos nos pasamos el resto de la tarde tomando turnos en el baño. Para mi shock y horror, en algún punto, Rose en realidad limpió todo. Dado que ella llegó al escusado a tiempo, el desastre que limpió fue el mío, y honestamente no tenía idea de cómo lo había hecho.
—Gracias por lo que hiciste en el baño —dije incómodamente.
—Bueno, me siento un poco mejor, y supuse que ya has cuidado demasiado de mí y mis álter egos. Es lo justo que te ayude un poco de vuelta.
Asentí lentamente.
—Lo aprecio —murmuré, no sabiendo qué más decir.
Rosalie no solo limpió mi vómito, sino que también salió y compró algo de Gatorade e incluso hizo un poco de caldo de huesos para ayudarnos a recuperar nuestras fuerzas. Todo era muy extraño para mí. No estaba acostumbrado a que cuidaran así de mí, pero me sentía tan enfermo que no podía hacer nada más que estar agradecido. Sabiendo que ella tampoco se sentía al cien, pero aun así intentó hacerme sentir mejor, era algo que nunca me hubiera esperado, especialmente de Rosalie.
Terminé quedándome dormido en el sofá esa noche, y cuando desperté a la mañana siguiente, me sorprendí de nuevo de ver que tenía un paño húmedo en mi frente.
—Oh, uh… gracias por esto —le dije a Rose cuando la vi en la silla leyendo un libro.
—Sudaste mucho anoche —dijo con gentileza—. Era un poco triste. Casi sentí pena por ti.
—Casi —repetí con una risa—. ¿Cómo te sientes?
—Hombre, estuve bien después de la primera vez que vomité. Con la mierda que Alice siempre mete en nuestro sistema, nuestro estómago es bastante fuerte. Supongo que es seguro decir que no volveremos a esa pizzería.
—Definitivamente —coincidí—. Oye, eso me recuerda; la cajera me dio su número…
—Bueno, por supuesto que lo hizo —me interrumpió llena de irritación.
—Para ti —añadí, dejándola sin habla—. Era bastante linda. Quizá quieras pensar en llamarla alguna vez.
No me miró y pretendió estar ocupada con el gato.
—Jasper necesitará una cepillada de pelo pronto. Me mordió la mano la última vez que intenté hacerlo. Quizá deberíamos llevarlo a un lugar.
—Puedo hacerlo la siguiente semana —ofrecí—. Entonces, ¿crees que estés lista para una cita? —pregunté, intentando levantar mi debilucho cuerpo del sofá para buscar la servilleta con el número de la chica en ella.
—No —contestó Rose, haciendo que me detuviera y me sentara de nuevo.
—¿Por qué no? —pregunté.
—Ya te lo dije, no estoy interesada en salir con nadie. Emma fue una cosa de una sola vez.
—Bien, pero también hablamos acerca de cómo necesitas expandirte e intentar nuevas cosas. Salir en una cita casual quizá te ayude a finalmente superarla.
—¿Salir en la cita a ciegas que Garrett te arregló te ayudó a superar a Bella? Porque por lo que he visto, aún no estás listo para seguir adelante.
—Lo estoy haciendo. Solo no en el aspecto amoroso de mi vida.
—Bueno, ya somos dos —me dijo firmemente.
—De acuerdo; es tu decisión. Entonces, ¿cuál es nuestra siguiente actividad?
—Lo que sea tendrá que esperar hasta el siguiente domingo —señaló.
—¡Aww, mierda! Es lunes, ¿no es cierto? Se me hace tarde para el trabajo.
—Ya llamé por ti —me informó.
—¿Lo hiciste? ¿Cómo?
—Solo llamé a tus padres e hice que contactaran a tu departamento —dijo de forma casual—. Incluso si ya te sientes mejor, aún estás muy débil para ser productivo en el trabajo hoy. Tienes suficientes días libres por enfermedad; no tiene sentido no usarlos.
—Rose, lo aprecio, pero desearía que no hubieras contactado a mis padres. La forma en la que trataron a Bella…
—Lo sé; quería asesinar a tu madre, pero me di cuenta de que la vida es muy corta para guardar rencores, especialmente contra la mujer que te dio la vida. Es decir, lo que hizo realmente apestó, pero no está ni de cerca de ser la maldita perra que la madre de Bella es, y fue injusto de su parte hacer esa comparación.
—Espera, ¿Bella estaba comparando a mi madre con la de ella? —pregunté, de repente sintiéndome enfermo de nuevo. Aún no sabía qué era lo que su madre le había hecho, pero sabía que tuvo que haber sido terrible para causar la creación de sus personalidades en primer lugar. Saber que Bella estaba comparando a mi madre con la suya solo me hizo sentir más enojo acerca del incidente.
—¡Para! —dijo Rose con firmeza, sacudiéndome de mi creciente enojo hacia mi mamá—. Sé lo que estás pensando y necesitas detenerte. Lo que tu mamá hizo no tiene nada que ver con los problemas de Bella. Bella solo ligó a las dos madres en su mente de forma injusta, y sabía que lo estaba haciendo, esa es la razón por la que luchó tanto después de ese almuerzo. No quería estar haciendo esa conexión, así que trataba de detenerse, pero era una tarea demasiado difícil para ella. Demonios, ella ni siquiera sabe lo que su madre le hizo, solo que fue realmente malo, así que estaba demasiado alejada en su comparación mental con tu mamá. Realmente necesitaba terapia.
Asentí.
—Hablando de terapia, ¿cómo te libraste de ir? Pensé que era obligatorio después de un intento de suicidio —dije, forzando las palabras, a pesar del dolor que me causaba decirlas.
—He estado yendo a terapia —dijo de forma inesperada—. Mis sesiones son usualmente durante mi descanso del almuerzo. He estado yendo dos veces a la semana desde que sucedió.
—No sabía eso. Es genial. Bien por ti, Rosalie.
—No está haciendo nada —discrepó—. Solo voy porque me mandaron.
—¿Cómo sabes que no está ayudando? No hará una gran diferencia de la noche a la mañana.
—Porque no estoy cerca de encontrar a Bella. De hecho, la estúpida perra sugirió…
—¿Qué? —presioné cuando dejó de hablar.
Suspiró.
—Sugirió que deje de buscarlas. Dijo que es posible que ellas nunca vuelvan y que solo debería vivir mi vida.
Sus palabras me dieron un dolor en las entrañas, pero no podía dejarla ver eso.
—Quizá tenga razón —le dije en voz baja—. No creo que se hayan ido para siempre, pero en el caso de que lo hicieran, no deberías desperdiciar tu vida deseando un final diferente. Hónralas viviendo al máximo; de esa forma, si o cuando finalmente regresen, estarán orgullosas de todo lo que has hecho.
Rosalie pareció valorar mis palabras, y doblegó sus esfuerzos por experimentar todo lo que nuestro mundo inmediato tenía por ofrecer.
Desde escalar a los clavados. Surfear a la tirolesa. Los bolos al billar. Aprender a meditar en la reservación, y abalanzarse al buffet para en verdad probar todas las comidas diferentes que pudiera. El mini golf y los go-karts. Hicimos todo en lo que pudimos pensar, y en realidad la pasamos muy bien haciéndolo.
En algún momento, reiniciamos nuestra antigua y breve amistad, e incluso se convirtió en algo más que eso, algo que no entendía del todo. Pasábamos cada momento que teníamos libre juntos. Cuando no estábamos en una aventura o intentando nuevas cosas, usábamos nuestro tiempo para ver películas o incluso hablar de todo y nada hasta altas horas de la noche.
Rosalie se volvió una constante en mi vida, y pronto me encontré contando con ella como la pareja que Bella deseó poder ser. En donde yo faltaba, Rosalie se encargaba de eso, y viceversa. Éramos dos individuos independientes que estaban aprendiendo a depender del otro, y realmente se sentía bien tener a alguien de ese modo, incluso aunque no fuera romántico.
A pesar de que aún peleábamos y discutíamos por cosas estúpidas y pequeñas, ya no me preocupaba más que Rosalie se fuera o que no arregláramos las cosas. Había perdido a Bella y las otras, y siempre las extrañaría, pero milagrosamente, comenzaba a dar por hecho a Rosalie, de la mejor forma posible. Aún pensaba a diario en las otras, sin embargo, sin siquiera darme cuenta, Rosalie y yo habíamos sobrepasado por mucho ser solo amigos; con todos sus hábitos molestos e irritantes problemas de actitud, Rose se había convertido en mi familia.
¡Mil gracias a las chicas que dejaron sus reviews!, gracias a:
Paola Lightwood, jupy, PknaPcosa, miop, freedom2604, somas, AnnieOR, Alexandra Nash, EmmaBe, ValeWhitlockGrey, lauritacullenswan, bbluelilas, Vanenaguilar, Marie Sellory, Tecupi y el Guest :)
Ojalá se animen a dejar un review, la historia en inglés tiene más de mil reviews y aquí estamos cerca del final (por cierto) y no está ni cerca de esa cifra :/ recuerden que el # de reviews impacta mucho en que las autoras sigan autorizando permisos para futuras traducciones.
En fin, cuídense mucho, sigan las recomendaciones de salud y nos leemos pronto :)
