DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a knicnort3. Yo solo me adjudico la traducción.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)
Link del grupo en facebook: www facebook groups / itzel . lightwood . traducciones
Link de la historia original: www fanfiction net /s/ 13355195 /1/ Loving-Them
Capítulo 27: Persiguiendo la tormenta
Justo cuando comenzaba a sentir como si no fuera posible estar tan platónicamente cerca de otro ser humano, Rosalie y yo superábamos algo, o lográbamos algo juntos, y solo así, de alguna forma nuestro lazo se profundizaba.
No teníamos un romance, pero ciertamente teníamos una conexión malditamente fuerte. Sin embargo, mientras más nos acercábamos, una tensión extraña entre nosotros parecía crecer más.
Vino de la nada. Estábamos riendo y bromeando una noche, y luego, de repente nos golpeó. Tensión. La risa paró de repente, y dijimos buenas noches mucho antes de lo que alguno de los dos hubiera preferido.
No estaba seguro de qué era o por qué estaba ahí, pero ciertamente no me gustaba. Traté de desestimar el sentimiento y ambos pretendimos que no estaba ahí, pero siempre parecía golpearnos más en la noche, cuando usualmente nos preparábamos para la cama.
Tan tonto como sonara, sinceramente no sabía cuál era ese sentimiento hasta que casi explotó en mi rostro. Rosalie estaba mostrándome algunos de sus antiguos movimientos de MMA, y estábamos presionados tan juntos que me encontré queriendo estar más cerca de ella.
Era más que emociones o sentimientos de camaradería; era más físico, y era intenso. Ahí fue cuando me di cuenta de que la tensión que había estado sintiendo era del tipo sexual, e inmediatamente entré en shock. Sabía que Rosalie no me quería de esa forma, y la verdad era que, yo tampoco la quería así. Lo atribuí al periodo extendido de celibato en el que había estado viviendo, y nada más.
Pero esos deseos físicos por el cuerpo que siempre amaría, en la personalidad con la que me había vuelto cercano, solo se incrementaron. La veía pasar sus dedos por su cabello deseando que fueran los míos. Cuando salía del baño después de tomar una ducha, miraba cómo las gotas de agua restantes en su piel caían por su cuello y hombros, y me estremecía.
Joder, la deseaba tanto que estaba enloqueciendo. No quería desearla, pero no sabía cómo detenerme. ¿Mi deseo era porque extrañaba a Bella, o realmente quería a Rosalie por Rosalie? Era una pregunta para la que no tenía respuesta y que no quería ni siquiera considerar. Cada vez que me descubría a mí mismo mirándola de esa forma, forzaba a que mi mente pensara en cualquier otra cosa. Tenía que controlarme, porque no estaba dispuesto a perder todo lo que habíamos ganado en estos últimos meses juntos.
No pensar en Rosalie de una forma sexual rápidamente se volvió un trabajo de tiempo completo. Estaba enloqueciéndome, así que inconscientemente comencé a buscar peleas con ella. Estaba volviéndome más irritable y enojado con mayor frecuencia, y la pobre Rose solo lo soportó sin nunca enfadarse o pelear conmigo de vuelta.
Sin quererlo, nuestros roles se habían invertido. Yo me había convertido en el que usualmente estaba amargado, y Rose se mantenía calmada todo el tiempo. Me odiaba por eso, así que sabía que tenía que hacer algo drástico para arreglar mis emociones de una sola vez.
Una noche, después de la cena, hubo un golpe en la puerta.
—¿Quién demonios es? —preguntó Rose con una mezcla de sorpresa y enfado.
Me encogí de hombros.
—¿Por qué no abres y lo descubres?
Entrecerró los ojos hacia mí.
—Edward Cullen, ¿qué estás tramando?
—¡Solo ve y abre la maldita puerta! —solté hacia ella.
Rodó los ojos ante mi arrebato, pero se puso de pie para abrir la puerta de todas formas. Cuando vio quién estaba ahí, se congeló.
—Hola —escuché a la persona decir. Su rostro estaba fuera de mi visión, pero no importaba; sabía exactamente quién era dado que fui yo quien había arreglado la visita.
—¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó Rosalie calmada.
—¿Puedo pasar? —preguntó la voz suavemente.
—No. —Rosalie sostuvo la puerta con mano firme y se rehusó a dejar pasar a la mujer—. ¿Qué estás haciendo aquí, Emma?
—Um… pensé —se aclaró la garganta con nerviosismo—. Rose, bebé…
—¡No me digas bebé! —siseó Rose hacia ella—. Solo dime por qué estás aquí.
—Yo solo… de verdad te he extrañado —dijo finalmente—. Por favor, ¿puedo pasar para que podamos hablar?
Rosalie me miró de vuelta, y cuando le asentí animándola, regresó su mirada hacia su ex amante.
—No, pero saldré y podremos ir a algún lado.
Cerró la puerta, dejando a Emma esperando afuera, y luego corrió a su habitación para cambiarse rápidamente. Supuse que saldría dándome una rápida despedida, o una sonrisa nerviosa pero antes de llegar a la puerta, me miró llena de enojo e incluso un poco de dolor.
—No sé qué fue lo que hiciste aquí, ¡pero fue de verdad jodido!
No me dio oportunidad de responder antes de que saliera del apartamento; azotando la puerta cuando iba de salida.
Por todo el rato que estuvo fuera me debatí internamente entre si había hecho o no lo correcto. Quería que fuera feliz y estuviera satisfecha; eso era un hecho. Cómo lo llevé a cabo, sin embargo, era lo cuestionable. A pesar de que me había dicho que no estaba lista para salir con alguien nuevo, honestamente pensé que aún estaba enamorada de esa mujer, y que estaría feliz de reunirse con ella… ¿pero de verdad tenía el derecho de intervenir? ¿O todo el arreglo fue una forma patética y egoísta de probarme a mí mismo que no tenía sentimientos románticos por ella?
Era un jodido idiota.
La verdad era que, Rosalie y yo nunca habríamos funcionado de todas formas. A pesar del pequeño hecho de que ella era lesbiana, peleábamos demasiado, y aún estaba irrevocablemente enamorado de Bella y siempre lo estaría. Ella realmente era el amor de mi vida. Un amor de ese tipo simplemente no se va, incluso si la relación no funciona, o en nuestro caso, uno de los dos desaparece. Mi alma siempre sería de ella… pero había aceptado el hecho de que mi corazón no había desaparecido con Bella. Podía amar de nuevo, y era algo que eventualmente quería. Quería pertenecerle a alguien de nuevo. Quería compartir mi vida con alguien y planear un futuro juntos. Por esa razón, quizá el hecho de que Rosalie reavivara su romance era lo mejor para todos. Ninguno de los dos podía existir en este estado de limbo para siempre. Necesitábamos encontrar vidas separadas del otro.
Tenía un extraño deseo de esperar a que Rosalie llegara a casa esa noche, pero lo ignoré y me fui a la cama. Cuando desperté a la mañana siguiente, estaba triste y ligeramente esperanzado de encontrar la recámara de Rosalie vacía. Era solo el primer y doloroso paso en dejar que el otro siguiera con nuestras vidas de una vez por todas.
Me vestí para el día y fui al trabajo como si nada fuera diferente. En el extraño caso de que algo malo le hubiera pasado a Rose mientras estaba fuera, le mandé un mensaje para asegurarme de que estuviera bien. Rápidamente respondió con dos palabras: "Estoy bien", y eso fue todo.
No estaba seguro si debería esperar verla después del trabajo ese día, o si pasaría la noche con Emma de nuevo. Eventualmente, tendría que venir al apartamento por algunas de sus cosas, así que elegí no preocuparme al respecto. Pero eso fue lo más que habíamos estado separados desde que se mudó de vuelta conmigo, y sinceramente la extrañaba como el infierno. Sin importar lo mucho que amaba a Bella, nunca tuve la oportunidad de darla por hecho de la forma en la que lo hacía con Rosalie; así que, de una forma, esta separación era casi más difícil.
No quería torturarme esperando por su inevitable regreso, así que alimenté a Jasper y luego llamé a Garrett para ver si quería salir esta noche. Mientras tratábamos de decidir qué era lo que haríamos por la noche, Rosalie me sorprendió al cruzar la puerta.
—Cuelga el teléfono; necesito hablar contigo, ¡ahora! —prácticamente me gruñó.
—Garrett, te llamaré después —dije antes de complacer la demanda llena de enojo de Rosalie—. ¿Qué pasa? —le pregunté.
—¿Qué pasa? ¿Qué pasa? Te diré qué pasa. Fui a la casa de Charlie por segunda noche consecutiva, ¡y es una mierda! ¿Pensé que ya habíamos superado esto?
—¿Superar qué? —pregunté confundido.
—¡Superar que me enojara contigo y saliera corriendo! ¡Superar el que tú creyeras saber qué era lo mejor para mí y forzarme a hacer lo que sea que te plazca porque piensas que soy incapaz de tomar esas decisiones por mí misma! Quizá necesité que me ayudaras con ciertas cosas antes, pero ciertamente no necesito que te metas en mi vida amorosa de esa forma. ¿Por qué hiciste eso? Emma dijo que la llamaste y le dijiste ¿qué la extrañaba? ¿Qué mierda, Edward? Incluso si fuera cierto, que no lo es, ¿por qué hiciste eso? No soy una niña. ¡Y ese no era tu lugar!
Mientras me gritaba, honestamente sentí como me calaban sus palabras. Ella tenía razón. No era mi lugar y sabía que había jodido las cosas de nuevo.
—Lo siento —le dije con total sinceridad.
—¿Por qué? —demandó—. ¿Por qué no pudiste dejarnos ser? Si estabas cansado de tenerme aquí, pudiste habérmelo dicho, ¡jodido cobarde!
—No estaba cansado de tenerte aquí. Es lo opuesto, en realidad. Me encanta tenerte aquí, pero…
—¿Pero qué? —exigió.
—Pero… no lo sé. Amo tenerte aquí, Rose, pero es jodidamente difícil. Quizá estés bien con las cosas como están, pero sin importar lo mucho que trate, no puedo evitar… desear que fuéramos más —admití, bajando el volumen mientras hablaba.
Me miró en blanco por un momento, y de repente el mundo giró, y todo estaba en movimiento.
Cuando sus labios se estrellaron con los míos, todo lo demás se volvió borroso. No sabía qué pensar o qué pasaría después. No podía pensar en una sola razón por la que deberíamos parar o todas las razones por las que esto estaba mal. No era nada más que crudas emociones y rendirnos ante un intenso deseo físico. No había consideraciones o nada más en el universo además de los dos, porque en esos momentos, nada más existía.
No noté como nuestra ropa caía, pero la urgencia que sentía de estar dentro de ella iba más allá de cualquier otra sensación que pudiera haber tenido. No un deseo o siquiera una necesidad, sino una mera necesidad por sobrevivir. Realmente se sintió así de importante, y en el momento en el que estuve dentro de ella, ese sentimiento solo creció.
Todo lo que había estado construyéndose dentro de mí, estalló dentro de Rosalie. Mi nuevo amor por ella, pero también por Bella, y Alice y Tanya. Todo ese enojo que alguna vez sentí contra ella. Todo el odio y la culpa y el arrepentimiento, y todo lo demás que sentimos por el otro durante el curso de nuestra tumultuosa relación. De enemigos a amigos, a enemigos y amigos de nuevo. La alegría y dolor que encontramos en el otro. La agonía que ambos seguíamos sintiendo por perder a las otras. De familia a amantes; todo estaba ahí mientras me rogaba que fuera más duro. Y cuando alcancé esa inevitable cima, no pude ni siquiera pensar en bajar… así que no lo hice.
De algún modo, llegamos a la habitación en donde ese intenso deseo por el otro solo continuó y se intensificó. Sus manos estaban por todo mi cuerpo, y no podía tener suficiente de tocarla. Tomamos turnos para dar y recibir; embistiendo y jalando. Odiando y amando, esa pequeña y delgada línea que separaba a los dos se desintegraba por completo. No había más distinción entre nuestras opuestas emociones. Todo era un solo intenso deseo que solo podía ser saciado por el otro.
Fue solo cuando nuestros cuerpos eventualmente nos fallaron que fuimos capaces de relajarnos lo suficiente para pensar exactamente en lo que había pasado.
—Eso… —traté de encontrar las palabras que mi cuerpo trataba de decir, pero estaba perdido.
—No estaba en los planes —terminó Rosalie por mí.
—Ni en lo más mínimo —coincidí. Y luego algo se me ocurrió—. ¿Estás bien? —murmuré, de repente dándome cuenta de por qué debería estar preocupado.
—¿Por qué no estaría bien? —cuestionó confundida.
—Porque yo… nosotros… sé que estar con un hombre de esta forma es… perturbador para ti —murmuré, aún con dificultad para transformar mis pensamientos en oraciones coherentes.
—Oh, bueno, no pienso que alguna vez me gustarán los hombres —dijo de golpe—. Son desagradables, y groseros, e insensibles, y el mero pensamiento de ellos hace que se me erice la piel.
—Claro… entonces, lo siento. No sé…
—Edward, detente —dijo, sorpresivamente gentil—. No me gustan los hombres —reiteró—, pero nunca he querido nada o nadie más de lo que te quería esta noche. No es algo que alguna vez planeé o consideré de forma consciente, pero creo que este deseo que tengo por ti ha estado ahí por un largo tiempo. Ha estado creciendo y haciéndose más fuerte por debajo de la superficie. No me gustan los hombres —repitió una vez más—. Pero me gustas tú.
Cuando su mano gentilmente acarició mi estómago, pero comenzó a viajar más abajo, puse mi mano sobre la de ella para detenerla.
—No tienes que hacer eso —dije, no más fuerte que un susurro—. No quiero que hagas algo que te haga sentir incómoda.
Me miró.
—Honestamente no creo que haya algo de ti que posiblemente pueda ponerme incómoda. Te deseo, Edward. Te he visto demasiadas veces a través de los ojos de las otras, pero quiero sentirte por mí misma. Quiero sentir cada parte de ti.
Solté su mano para que pudiera explorar con libertad los planos de mi cuerpo. Casi esperaba que hiciera una mueca cuando alcanzó esa parte de mí de la que frecuentemente proclamaba quejas de repulsión, pero su expresión solo transmitía constante deseo.
No sentía repulsión hacia mí de ninguna forma, y ese hecho solo hizo que mi deseo por ella creciera de forma inmensa.
Honestamente no podía enterrarme dentro de ella lo suficientemente profundo. Había conocido el fuego antes, pero nunca uno que ardiera con tal intensidad. De todas las personalidades de Bella, era sorprendente para mí que Rosalie fuera de la que no pareciera tener suficiente. Quizá era porque habíamos estado técnicamente juntos por la mayor cantidad de tiempo y con mucha tensión sexual acumulada. O quizá era porque estaba mezclando todo mi amor y anhelo por las otras. Sea cual fuera la razón, ciertamente fue una larga noche que pareció terminar demasiado pronto.
—Buenos días —dije con suavidad cuando sus ojos se abrieron con la luz de la mañana.
—Mmm, sí son buenos días —coincidió mientras se acercaba para que pudiera besarla—. Oh, pero tu aliento es malo. Tendrás que lavarte los dientes antes de besarme de nuevo.
—Oh, lo siento —fingí arrepentimiento—. Estaba bajo la idea de que querías cada parte de mí. ¿No incluye eso mi mal aliento matutino?
Curvó el labio, pero después me sorprendió al decir:
—Tienes razón. —Y sin mayor duda, sus labios se volvieron a juntar con los míos, y su lengua entró profundamente en mi boca.
Me sentí mal acerca de mi aliento, pero mientras me besaba y gemía con deseo, rápidamente me olvidé de eso y dejé que mi cuerpo hiciera el trabajo.
Fue difícil salir de la cama esa mañana, pero Rosalie siempre era la responsable cuando se trataba del trabajo y su librería. Se quejó mientras se separaba de mí, pero teníamos un monumental beneficio que ninguna de sus álter egos había tenido: confianza en saber que ella sería quien regresara en la noche.
Después de ducharnos juntos, me besó a modo de despedida y se apresuró a salir. Para cuando finalmente yo salí por la puerta, ya estaba mandándome mensajes con quejas.
R: Hombre, ¿por qué demonios mi cuerpo duele así?
Sonreí hacia mi teléfono.
E: No seas amargada. Solo es mi amor rudo. Te dije que tu cuerpo era súper receptivo al mío.
Esperé por una respuesta, pero se tardó un poco demasiado en responder y me preocupé que la hubiera molestado. Luego me di cuenta de que probablemente estuviera ocupada abriendo la librería y que debería dejar de ser tan paranoico.
R: Nunca sentí nada igual. Ni siquiera estoy exagerando. Cada jodido músculo de mi cuerpo duele.
R: Ni siquiera dolía así después de las intensas rondas de MMA.
Reí.
E: ¿Quieres que te lleve un poco de Advil?
R: No. Con un dolor muscular de este tipo, lo mejor es seguir así e incluso duplicarlo para la próxima vez.
E: ¿Duplicarlo dices? ¡Hecho!
R: No hagas promesas que no puedes cumplir.
E: Nunca.
En los días y semanas que siguieron, Rose y yo alcanzamos un nuevo nivel de cercanía. De hecho, sabía, sin duda alguna, que nunca me había sentido tan cercano a alguien en mi vida. Aún discutíamos ocasionalmente; y oh, cómo amaba hacerla enojar, el sexo furioso, y el inevitable y subsecuente sexo de reconciliación, hacían que el enojo fuera mi nueva emoción favorita.
Estar con Rosalie era tan diferente que con alguna de las otras. Nunca era fácil y calmado y raramente tierno; pero tampoco era pervertido o aventurero de la forma en la que Alice siempre era. Rose en realidad era como una tormenta que era tan feroz como calmada, y rápidamente me estaba convirtiendo en un cazador profesional de tormentas. Era como una droga para mí, y a diferencia de Alice, honestamente no podía tener suficiente de ella. Ella tenía tantas emociones embotelladas que algunas veces me sentía más como su saco de box durante una intensa sesión de kick-boxing. Sacaba todo lo que tenía conmigo, pero me encontraba ansiosamente anticipando cada uno de los golpes. Sin importar cuantas veces folláramos, mi cuerpo siempre pedía más.
Pero el sexo no era todo lo que hacíamos. Como una pareja real, salíamos, y continuamos explorando el mundo todo lo que podíamos. A pesar de que Rose aún se rehusaba a aceptar a Charlie como su propio padre, también pasábamos tiempo con él. Lo llevábamos a cenar al menos un vez por semana, así como también a algunos partidos de béisbol. Hice que ambos probaran el sushi por primera vez, y ambos hicieron muecas de disgusto. ¡Fue jodidamente divertido!
Además de salir con Charlie, también salíamos en citas dobles con Kate y Garrett, excepto que ahora éramos nosotros quienes no podíamos dejar de besarnos en cada oportunidad que teníamos.
Rose y Kate eran las mejores amigas, y yo nunca había tenido un amigo tan verdadero como Garrett. Pero cuando tenían a su hija con ellos, las cosas entre Rose y yo se tensaban un poco. Irina era una niña muy dulce, pero como padres en duelo, era un doloroso recordatorio de Bree y cómo la perdimos. Y por supuesto, al pensar en Bree, la pena nos inundaba por las demás. En esos días de duelo, Rose y yo difícilmente hablábamos, y ciertamente no teníamos sexo; vivíamos como dos extraños con una gigantesca pared entre nosotros. Ni siquiera iba a mi cama por las noches. Pero como con todas las formas de duelo, atravesábamos el ciclo, excepto que a un ritmo acelerado, y rápidamente volvíamos a la etapa de aceptación.
Ninguna de ellas volvería, así que no había otra cosa por hacer más que vivir lo mejor que pudiéramos sin ellas.
¡Muchas gracias a las chicas que dejaron sus reviews! Me sorprendió ver nombres nuevos o que hace ya varios capítulos no aparecían en la lista :D, gracias a:
jupy, Gabs Frape, AnnnieOR, Cinti77, Adriana Molina, freedom2604, catalina a carreno, Paola Lightwood, somas, ValeWhitlockGrey, maidely34, Yani, EmmaBe, kaja0507, PanquecitosConLeche92, Andy55TwilightOverTheMoon, tulgarita, Marie Sellory, natuchis2011b, Tecupi, bbluelilas, rosy canul 10, lauritacullenswan, PknaPcosa, miop, Leah de Call, Lady grigori, Gabriela Cullen, indii93, Liz Vidal, twilight love 1694, Kriss21, Tata XOXO, ariyasy, sandy56.
Tengo mucha curiosidad por saber cómo reaccionarán ante este capítulo, así que por favor, no olviden dejar un review con sus opiniones ;)
Mil gracias por animarse a comentar, recuerden que no les toma nada de tiempo y es nuestra única recompensa por el trabajo que realizamos :)
¡Cuídense mucho y nos leemos pronto!
