DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a knicnort3. Yo solo me adjudico la traducción.

Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)

Link del grupo en facebook: www facebook groups / itzel . lightwood . traducciones

Link de la historia original: www fanfiction net /s/ 13355195 /1/ Loving-Them


Capítulo 28: Fantasmas

No pasó mucho tiempo para que Rose y yo nos moldeáramos en lo que parecía ser una pareja normal. Con excepción de nuestra familia y amigos cercanos, nadie sospecharía que había algo diferente en nosotros. Incluso pasábamos largos periodos de tiempo sin que uno de los dos mencionara o siquiera pensara en la verdad de nuestra historia. Rose ya no era la personalidad lesbiana enojada que quería destruirme, y era difícil recordarla de esa forma. Me dio su total confianza, y en retorno, le di mi completa devoción. Estábamos enamorados, y no podía imaginar que eso cambiara.

—Creo que debemos mudarnos —dijo Rose una tarde—. Este lugar comienza a sentirse… abarrotado.

Miré alrededor de nuestro grande, apenas decorado y limpio apartamento, y supe exactamente a qué se refería. Había demasiados fantasmas aquí. Era hora de que tomáramos nuestro siguiente paso; lo que sea o donde sea que eso fuera.

—Puedo llamar a un agente —ofrecí.

Asintió de forma ausente.

—Sí, eso sería bueno. Hay algo más que quiero decirte —dijo con duda.

—Bien. ¿Qué pasa?

Se mordió el labio inferior de forma ansiosa, lo que hizo que mi cabeza girara en un gráfico déjà vu. Pero solo lo alejé y me forcé a concentrarme.

—Quiero vender la librería —dijo de forma inesperada, tomándome por sorpresa.

—¿Por qué? —pregunté, sintiéndome extrañamente vacío con respecto al tema.

Se encogió de hombros.

—No lo sé. Nunca ha sido lo mío, y creo que es tiempo de pagarle a Charlie su contribución en la compra inicial. Pronto podrá retirarse; realmente podría necesitar el dinero.

—Y… si no quieres ser dueña de la librería, ¿qué quieres hacer?

—No lo sé. Quiero decir, no la venderé hasta que todo esté claro, para que financieramente no nos vaya mal. Pero… creo que he alcanzado el punto en el que estoy lista para hacer lo que me hace feliz a mí… lo que sea que eso sea.

Inhalé con profundidad.

—De acuerdo.

—¿De acuerdo? —preguntó, sonando sorprendida.

—Sí, de acuerdo. Es tu librería. Depende completamente de ti.

—Es la librería de Bella —me corrigió en voz baja.

La mera mención de su nombre me dio una dolorosa sensación en mi pecho. Había tratado por mucho tiempo de no pensar en ella, o siquiera sentir su pérdida, pero el dolor estaba ahí, justo como sabía que siempre lo estaría.

—Es tu librería —discrepé en el mismo volumen de voz—. Bella se ha ido. No volverá. Es tu librería. Tú decisión.

No quería que Rose viera el dolor en mi rostro, así que fui al baño.

Afortunadamente, solo tomó un minuto volver a enterrar esas emociones. Me había convertido en una especie de experto en mantener mis emociones por Bella enterradas profundamente, así que volver a hacerlo no fue muy difícil.

Cuando salí del baño, Rose se disculpó por la sugerencia, pero insistí en que estaba bien y que tenía todo el derecho de hacerlo. Con nada decidido con certeza, decidimos dejar el tema para otro día.

Esa noche salimos de nuevo con Garrett y Kate, y debí haber sabido que era una mala idea. La montaña rusa que es la vida no había terminado con nosotros aún, y esa noche marcó el inicio de otra vuelta…

—¿Rosalie? —murmuró una suave voz detrás de nosotros.

Los cuatro estábamos jugando billar en nuestro bar favorito, cuando fuimos interrumpidos por un rostro muy familiar.

—Emma —contestó Rose, sorprendentemente calmada.

—Guau. Lo siento, ¿no esperaba verte aquí? —dijo Emma con nerviosismo.

—Tampoco yo. No vienes muy seguido a Forks —señaló Rose, aparentemente un poco ofendida.

—Mi novia vive cerca, así que… —explicó Emma incómoda. Miré el rostro de Rose por una reacción ante esas noticias, pero ni siquiera se inmutó—. Y, ¿cómo has estado? La última vez que te vi ni siquiera hablaste conmigo.

—Sí, bueno, no estaba en un buen lugar cuando llegaste a mi puerta de forma inesperada —le dijo Rose calmada—. Estaba bastante herida en el momento, pero lamento haberme desquitado contigo de esa forma.

—Si hubiera sabido que sería doloroso para ti, no hubiera ido —dijo Emma a modo de disculpa. Se acercó más a ella para tratar de hacer la conversación más privada, pero no pude evitar seguir escuchando—. Pensé… pensé que podríamos resolverlo. Estoy con alguien ahora, pero… creo que en el fondo siempre estaré esperándote. Solo tenía que ver si había otra oportunidad para nosotras.

—Oh, Emma —dijo Rose con un suspiro—. Mira, lo que tuvimos fue especial… y nunca olvidaré el amor que me diste, pero no estaba dolida porque estuvieras en mi casa, estaba dolida de que Edward te hubiera llamado. Y no estaba molesta contigo cuando reaccioné de esa forma esa noche, estaba molesta con él.

—¿Por qué? —preguntó sorprendida—. Él pensó… supongo que ambos pensamos que aún me amabas.

—Siempre me preocuparé por ti, porque antes de ti, honestamente no pensé que pudiera ser amada por mí, pero… ahora me doy cuenta de que eso nunca fue cierto. Ahora sé cómo es que amar a alguien debe sentirse, y lo siento, pero nunca sentí eso por ti. Me alegra que encontraras a alguien nuevo. De verdad te mereces toda la felicidad del mundo.

Con lágrimas en los ojos y una sonrisa forzada, Emma asintió, luego se despidió.

Cuando Rose se giró hacia mí, quise abrazarla y decirle lo mucho que la amaba, pero su expresión molesta, y un dedo en mi rostro, me forzaron a detenerme.

—¡No te atrevas a burlarte de mí por esto, Cullen! No quiero escuchar ni una sola palabra acerca de cómo tu mágica polla me volvió heterosexual.

Traté de tomar su amenaza en serio, de verdad, pero no pude evitar soltarme a reír. Estaba vagamente consciente de que Garrett se estaba riendo conmigo, pero no fue hasta que noté que Kate se reía también, y miré la severa expresión de Rose derretirse con sus propias risas, que perdí el control de mi boca.

—Bueno, mi polla es bastante mágica. Soy como un jodido unicornio —solté entre mis risas.

—¡Ugh! —gruñó Rose, incapaz de controlarse más—. Bueno, entonces tienes suerte de tener esa mágica polla, de otra forma dejaría tu trasero aquí y tus bolas se tornarían de una hermosa tonalidad azul.

Sus palabras solo nos hicieron reír más fuerte.

Mi ataque de risa solo cesó cuando Rose metió su lengua en mi boca y me forzó a callarme. Por supuesto, ese movimiento solo me dio una erección, y porque ambos sabíamos que terminaría siendo una noche maratónica, nos despedimos de nuestros amigos y nos dirigimos a casa.

Al saber que Rosalie me había elegido por encima de cualquiera, incluida su primer amor, comenzaba a pensar que nada se interpondría entre nosotros de nuevo. Tentativamente comenzamos a buscar nuevos lugares para vivir, y Rosalie se embarcó en la misión de tratar de descubrir en dónde yacía su pasión por el trabajo.

En general, las cosas parecían solo salir bien para nosotros. Por supuesto, como con cualquier montaña rusa, lo que sube, tiene que bajar…

—¿Qué pasa? —le pregunté a Rose en el tercer día de su reciente actitud negativa—. Si estoy haciendo algo que te molesta, solo dime.

—No, no eres tú. Solo estoy frustrada. He estado buscando una nueva carrera por más de un mes, pero nada con lo que me he cruzado parece ser remotamente satisfactorio. Y luego comienzo a sentirme mal porque sé que odias tu trabajo pero nunca te quejas de eso. Debería solo estar agradecida de tener una vida en primer lugar, pero no puedo quitarme esta sensación de vacío que tengo en mi interior.

—Bueno, tendremos que seguir buscando formas de llenar ese vacío —le dije determinadamente.

—Edward, no quiero que pienses que esta sensación tiene que ver contigo, porque ciertamente no lo es. Honestamente nunca me he sentido tan feliz o contenta con mi hogar y mi propia vida personal, y eso es por ti, pero yo solo… es como si tuviera esta molesta sensación dentro de mí de que algo falta.

—Ambos sabemos por qué te sientes así —le dije gentilmente.

—Sí, pero sigo esperando que un día esa sensación se vaya. Quiero decir, se han ido, y no puedo traerlas de vuelta, así que ¿por cuánto tiempo más debo sufrir así? Algún día tendré que sentirme completa por mí misma, ¿no es así?

—Eso espero —le dije con sinceridad.

Sus ánimos parecieron levantarse un poco después de esa conversación, y estaba agradecido de que ella confiara en mí. Rosalie nunca había sido la más abierta emocionalmente, así que su incremento de sinceridad era increíblemente especial para mí. Sin embargo, sus drásticos cambios de humor de repente se volvieron más frecuentes, y por toda una semana, no podía decir ni una sola palabra sin que se enojara. Ni siquiera era la divertida y molesta Rosalie que sacaba sus agresiones en la habitación, esta era una distante y deprimida Rose que me recordaba muy bien a la versión de ella cuando perdió a las otras.

Continuamos teniendo altas y bajas pero, a pesar de todo, nunca perdí la fe en nosotros. Nunca temí que saliera del apartamento o que algún día iba a llegar a un apartamento vacío. A pesar de que parecía que el mundo girara alrededor de ella, la única constante de la que estaba seguro con todo mi ser, era de que ella me amaba. No había posibilidad de un futuro separados; podíamos y lograríamos salir adelante de todo juntos. O, al menos, eso era lo único que pensé que era seguro.

Rosalie había estado particularmente cariñosa una noche, tierna casi, lo que era muy raro en ella y un drástico cambio de su más reciente actitud. Incluso en sus mejores días, Rosalie rara vez hacía algo con suavidad, pero esa noche era diferente. Entre los dulces besos a mi hombro y cuello mientras mirábamos televisión juntos, la descubrí mirando al vacío, lo que era más que preocupante.

—Cariño, ¿por favor dime qué va mal? —prácticamente le rogué. Sus ojos lucían tristes, pero pareció luchar contra eso con todo su ser.

Se acercó más a mi pecho.

—Nada. Solo te amo demasiado.

—También te amo —le contesté con sinceridad.

—Edward —dijo, sin mirarme.

—¿Sí? —pregunté antes de besarla suavemente en la cabeza.

—Prométeme algo.

La besé de nuevo.

—Lo que sea.

—Prométeme que siempre seremos una familia, que nunca dejarás de luchar por nosotras… sin importar lo que pase.

—Cariño, estás asustándome.

—Solo promételo —insistió.

—Lo prometo; siempre y cuando me prometas lo mismo.

Como su respuesta, sus labios encontraron los míos para el más dulce beso que hubiera recibido de ella. Me llevó a la habitación y, probablemente por primera vez, hicimos el amor con una gentil pero de alguna forma aún intensa pasión. Fue sensual y cálido, y todo lo que Rosalie usualmente no era. Ni siquiera me di cuenta de lo mucho que extrañaba hacer el amor hasta que ella estaba durmiendo pacíficamente en mis brazos. Besé sus ojos, y luego la seguí a la inconsciencia sin ninguna preocupación en el mundo.

Debí haber sabido que mi seguridad era pasajera. Debí haberme dado cuenta de inmediato que su gentileza era en realidad su forma de despedirse de mí…

A la mañana siguiente desperté solo. No era la primera vez que Rosalie se despertaba antes que yo, pero definitivamente era la primera vez que tenía una sensación de que algo iba terriblemente mal.

—¿Rose? —la llamé mientras me ponía unos pants para buscarla por el apartamento—. ¿Cariño?

Me dije que estaba siendo paranoico y que ella estaba por ahí, justo como cualquier otro día, pero mientras buscaba en la sala, y la cocina, y el baño, solo para encontrar todo vacío, en el fondo lo supe. No sé por qué o cómo, pero sabía que todo había cambiado desde esas preciosas horas en las que la tuve en mis brazos la noche anterior.

—¿Rosalie? —dije una vez más con una desesperada esperanza. Pero esa esperanza se fue rápido.

Se había ido, y fuera cual fuera la razón, sabía que no volvería.

Justo entonces, un sonido detrás de mí me hizo saltar. Momentáneamente me asusté, pero no lo suficiente como para girarme. En su lugar, me quedé ahí y escuché cuidadosamente el ruido de la puerta abrirse en la habitación vacía. En mi mente, supuse que podría ser el gato, pero otra parte de mí sabía que no lo era.

Sentí como si de alguna forma me hubiera convertido en piedra, y esos momentos parecían estar congelados en el tiempo. No fue hasta que escuché se débil voz susurrar: "Edward", que finalmente volví a la vida lo suficiente para girarme…

Ahí, ante mí, estaba el rostro de mi amor, pero detrás de sus ojos estaba el mero reflejo de mi alma.

—¿Bella? —murmuré, de repente abrumado por mis emociones.

Quería correr y estrecharla en mis brazos y nunca más dejarla ir. Quería caer a sus pies y agradecerle al Señor y a todas las cosas santas que hubiera vuelto a mí, pero también estaba ahogándome en la repentina pena de saber que la vida que había creado con Rosalie se había ido.

Rosalie se había ido, y no tenía idea de cuándo o si alguna vez regresaría.

La posibilidad de perder a Rose era dolorosa, pero en este justo momento, solo podía enfocarme en la muy confundida y traumatizada sombra de una mujer frente a mí. Lucía más como un fantasma que como una persona viva y real, y sabía que necesitaba mucha ayuda.

—Bella —dije de nuevo de forma gentil mientras extendía mi mano hacia ella—. Está bien, cariño; todo estará bien.

Sus ojos estaban nublados con lágrimas, y todo su cuerpo temblaba. Esta era la primera vez que estaba consciente desde que había intentado quitarse la vida; hecho que me hacía querer ponerme a llorar con ella. Mi propia visión se nubló mientras consideraba todo lo que estaba sufriendo, pero me rehusé a que las lágrimas escaparan. Tenía que ser fuerte por ella. Necesitaba asegurarme que ella recibiera la ayuda que desesperadamente necesitaba.

—Está bien —le dije una vez más, esperando que encontrara aunque fuera la mínima fracción de confort en mi voz.

Sus torturados ojos me dejaron para viajar por la habitación.

—¿Qué estoy haciendo aquí? —preguntó, con su voz quebrándose como una representación vocal de su alma en pedazos—. Lo último que recuerdo…

—Lo sé —le dije, dando un paso hacia ella, pero ella solo retrocedió.

—Terminamos —dijo, dejando que su confusión se convirtiera en sospecha—. ¿Por qué estoy aquí?

Tragué con fuerza.

—Yo… nosotros… Rosalie ha estado viviendo aquí conmigo. Ella…

—¿Rosalie? —preguntó, la confusión aumentado su sospecha—. Ella te odia.

—Lo hacía —coincidí—. Pero ya no lo hace. Trabajamos en nuestros problemas, y nosotros… hemos estado juntos.

—¿Juntos? No lo entiendo. ¿A qué te refieres con juntos?

Algo llamó su atención en la mesa al final del sofá, y sabía exactamente qué era: fotografías. Fotografías enmarcadas de Rose y yo haciendo diferentes actividades. Kate y Garrett incluso estaban en unas de ellas. Pero la única que sobresalía era una de nosotros besándonos en el billar.

—Espera —dijo lentamente mientras la verdad comenzaba a llegar a ella—. ¿Rosalie y tú están juntos? ¿Juntos, juntos?

Jamás me sentiría avergonzado de amar a alguien, pero la mirada de traición en los ojos de Bella hizo que me cuestionara todo.

—Pasó lentamente —traté de explicar—. Ninguno de los dos se dio cuenta de lo que era hasta que estuvimos en medio de eso. Bella…

Me estiré por ella de nuevo, pero me miró mal y se movió hacia la puerta.

—¿Rosalie? —cuestionó de nuevo; excepto que esta vez estaba molesta—. ¿En serio? Probablemente lo hubiera entendido si me dijeras que aún estabas con Alice o incluso Tanya después de que terminamos. Pero ¿Rosalie? Ni siquiera puedo comenzar a imaginar cómo es que pudiste hacer eso después de toda la mierda por la que nos hizo pasar.

—Cariño, escucha —murmuré, pero eso solo la enojó más.

—¡No me digas cariño! —gritó hacia mí—. Si alguien odiaba a Rosalie más que yo, ¡eras tú!

—Lo sé. Lo hacía. Pero solo fuimos los dos por mucho tiempo, y comenzamos a contar el uno con el otro y nos entendimos, y…

—¿Fueron solo los dos por mucho tiempo? ¿Cuánto tiempo? ¿Cuánto tiempo ha pasado desde… desde que yo…?

—¿Tomaste esas píldoras? —terminé por ella. Las palabras eran muy dolorosas en mi lengua, pero necesitaban ser dichas. Todos teníamos que lidiar con lo que había hecho y las repercusiones de eso.

—¿Cuánto tiempo? —repitió, no queriendo decir las palabras en voz alta.

—Ya ha pasado casi un año —admití con tristeza—. Lo siento, Bella. Comenzábamos a pensar… pensamos que nunca volverías. Tú y las otras han estado perdidas desde esa noche; todas menos Rosalie.

Lucía en shock por mis palabras, pero ese shock solo la puso a la defensiva y mucho más molesta.

—Entonces, ¿supusiste que lo mejor que podías hacer era follarte a Rosalie? ¿Cómo demonios dejaron que eso pasara? ¿Por qué siquiera querrías hacerlo? Ella es lo peor de lo peor, y lesbiana, por cierto. Y ella te odia; hizo todo lo que pudo para separarnos. ¿Por qué, Edward? ¿Por qué harías eso?

No había una sola explicación que pudiera darle que lo hiciera doler menos, así que le dije la verdad.

—Me enamoré de ella —admití en voz baja.

Las lágrimas bajaban por sus mejillas, y me miró como si la hubiera apuñalado en el corazón. Me estaba matando.

Quería retractarme de todo. Quería decirle que nada de eso era verdad y que haría todo para ganarme su perdón, pero no podía mentirle. No ahora, ni nunca. Le debía la verdad, incluso si eso nos causaba nada más que dolor.

—Bella, lo siento —traté, pero las palabras apenas y habían salido de mi boca antes de que ella saliera corriendo fuera del apartamento—. Mierda —dije en un susurro.

Antes de que pudiera ir demasiado lejos, le envié un mensaje de texto a Charlie, rogándole que fuera a buscarla. Había jodido todo, y temía solo empeorarlo si iba tras ella. Obviamente necesitaba alejarse de mí, así que no tenía otra opción más que dejarla hacerlo.

Y así, estaba de vuelta en el periodo de duelo por su ausencia. Sin embargo, nada podía prepárame para lo que encontré en mi teléfono.

—¿Qué demonios? —dije para mí mientras notaba el mensaje sin abrir. Había sido enviado desde el teléfono de Rosalie a las tres de la mañana. No solo eso, sino que era un video mensaje; uno que rápidamente reproduje sin importar que no estuviera en un buen lugar mental para soportar el duro impacto que el video seguramente traería.

—Hola, cariño —dijo Rosalie mientras su imagen cobraba vida en mi muy pequeña pantalla—. Para cuando recibas este mensaje, ya no estaré aquí. Desearía poder decir que podría haber encontrado la forma de quedarme, pero la verdad es que, esta es una decisión que tenía que tomar.

Pausó para limpiarse las lágrimas de sus ojos, y luego pareció endurecer sus facciones.

»Te lo juro, honestamente pensé que se habían ido para siempre, pero luego algo maravilloso pasó. Recibí las noticias más maravillosas y aterradoras de mi vida… Durante mi último examen físico, hicieron algunas pruebas, y resultó que estaba embarazada.

Jadeé mientras decía las palabras, pero su expresión rota hacía imposible que quitara mi vista del video para considerar lo que sus palabras en verdad significaban.

»Debí haberme saltado una pastilla por accidente, o fuimos parte del uno por ciento donde falla. De cualquier forma, no me tomé las noticias muy bien —continuó—. De hecho, me asusté y no te lo dije, porque quería aclarar mi mente y entenderlo yo misma antes de siquiera poder decir esas palabras.

Pausó de nuevo momentáneamente. Lucía tan cansada, y tan triste, pero aún fuerte en toda su inquebrantable fortaleza.

»No se suponía que fuera madre —continuó emocional—. No es para lo que fui creada. Pero luego alguien llevó a su niño pequeño a la librería, y él era tan adorable, y me hizo desear… me hizo desear poder encontrar la habilidad dentro de mí para convertirme en algo que nunca estuvo destinado para mí… ser madre. Quería ese bebé, Edward. Lo quería, para nosotros, pero fue ahí cuando me di cuenta de que realmente lo quería para Bella. Ella solo podía soñar con tener un bebé, y nunca entendí su deseo por eso, pero podía sentir su dolor al saber que era algo que no podíamos hacer, o deberíamos hacer, con nuestra condición.

Pausó una vez más, pero por poco tiempo.

»Y luego, lo perdí —dijo inesperadamente—. Comencé a sangrar, y supe que se había ido. Pero… creo que porque estaba experimentado un gran cambio emocional, de alguna forma, la encontré. Fue como si pudiera sentir a Bella comenzar a moverse, o algo. Realmente no sé de qué otra forma explicarlo. Podía sentirla tan fuerte como te sentiría a ti si estuvieras detrás de mí. Nuestra Bella. La entidad por la que fui creada para proteger, mi mera razón de existir… desearía poder haberte dicho del bebé antes de haberlo perdido, pero no estaba lista, y ahora sé que nunca lo estaré. Ambos sabemos que no soy una persona completa, Edward, y sin importar lo mucho que te amo y que nunca quisiera irme, no puedo quedarme. No cuando Bella finalmente está lista para volver a casa.

Tuve que pausar el video para controlar mis propias emociones. Todo era demasiado, y esta vez no tenía dudas de si podía soportarlo. No me retraería de nuevo en las profundidades del duelo. Amaba a Rosalie, de verdad lo hacía, pero tenía razón, su propósito era proteger a Bella, y era exactamente lo que estaba haciendo al darle otra oportunidad de vivir. No podía hacer otra cosa más que apoyar su decisión y estar increíblemente orgulloso de su sacrificio.

Era difícil, pero me compuse y terminé el video…

—Edward, sé que aún amas a Bella, justo como sé que siempre me amarás… y a Alice, y Tanya e incluso Bree. No sé lo que nuestro futuro nos depara o cómo se verá una vez que Bella finalmente esté en el camino de la recuperación, pero sé que nos pertenecemos el uno al otro. Por mucho tiempo luché contra eso, pero era inevitable. Nunca antes creí en esa mierda de "hechos el uno para el otro", pero lo hago ahora. Tú me volviste creyente. Y sin importar quién de nosotras esté en control en esta vida que compartimos, te pertenecemos y tú a nosotras. A todas nosotras… y todo de ti. Te amo, Edward, y no olvides mantener tu promesa hacia mí. Nunca dejes de luchar por nosotras, y nosotras siempre volveremos a ti. Sé que lo haremos.

Cuando el video terminó, me permití llorar. Lloré más fuerte de lo que lo había hecho antes, pero antes de que lo supiera, me había quedado sin lágrimas. Una vez que pasó, me recompuse y me preparé para hacer lo que fuera necesario para que ella se pusiera mejor de una vez por todas. Era hora de que Bella enfrentara los fantasmas de su pasado, para que verdaderamente pudiera comenzar a vivir.


¡Volvió Bella! pero creo que este ha sido uno de los capítulos más emocionalmente fuertes :( ¿qué les pareció?

¡Mil gracias a las chicas que dejaron sus reviews!, gracias a:

Adriana Molina, calvialexa, Gabriela Cullen, EmmaBe, Ange36, freedom2604, Leah de Call, maidely34, Andy55TwilightOverTheMoon, brigitte, kaja0507, Marie Sellory, Camilla Fava, bbluelilas, Tecupi, tulgarita, miop, Paola Lightwood, Tata XOXO, catalina a carreno, PknaPcosa, Liz Vidal, rosy canul 10, sandy56, indii93, ValeWhitlockGrey, Cinti77, lauritacullenswan, Bitah, twilight-love1694, AnnieOR, somas, natuchis2011b, Kriss21, kotoko haruno, Lady Grigori y el Guest :)

Por favor, si se van a leer la historia en inglés, lo único que le pido es que no comenten spoilers en sus reviews por respeto a las otras lectoras :)

Ya vamos por la recta final del fic y muero por leer sus opiniones de este capítulo, así que, por favor, no olviden dejar su review ;)

¡Cuídense mucho y nos leemos muy pronto! :)