DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a knicnort3. Yo solo me adjudico la traducción.

Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)

Link del grupo en facebook: www facebook groups / itzel . lightwood . traducciones

Link de la historia original: www fanfiction net /s/ 13355195 /1/ Loving-Them


Capítulo 29: Sonriendo a través de las lágrimas

Bella se había ido.

Rosalie se había ido.

Todas se habían ido… pero la vida seguía; de nuevo.

No iba a perderme en mi dolor como lo había hecho antes. Necesitaba mantener mi fuerza, porque tenía que seguir luchando. Rosalie había hecho que se lo prometiera, y quería mantener esa promesa. De algún modo, algún día, Bella y yo estaríamos juntos de nuevo.

Por el momento, fui al trabajo como si fuera cualquier otro día, y fui recompensado con un sorpresivo ascenso que obtuve por mis propios méritos; sin ayuda de mi padre de ninguna forma. Odiaba mi trabajo, pero el aumento en mi sueldo lo hacía un poco más tolerable y me daba un poco más de seguridad. Incluso si no lo amaba, me lo había ganado, y eso era algo que nunca había experimentado en nada que hubiera hecho profesional o académicamente.

Continué con mi vida, día tras día, semana tras semana, pero incluso sin una pareja o carrera satisfactoria, me rehusaba a vivir de forma vacía. Rosalie y yo habíamos desarrollado una ocupada forma de vida, siempre haciendo algo o yendo hacia algún lado, así que quería honrarla continuando eso, incluso si hacía esas cosas solo.

Mis semanas estaban llenas con el trabajo, pero cada noche iba hacia algún lado. Al billar; algunas veces con Kate y Garrett, pero más que nada solo cuando ellos estaban ocupados con la vida familiar. Fui a más restaurantes en las ciudades aledañas, y pasé largos días los fines de semana en la playa, o haciendo caminatas, o en cualquier otro lado.

Hacer estas pequeñas aventuras por mi cuenta fue solitario al inicio, pero no pasó mucho tiempo antes de que aprendiera a hablar con la gente, y los extraños comenzaron a sentirse menos como extraños. Estaba haciendo amigos en todos lados a los que iba y aprendía más de mí mismo en el camino.

Aún me reunía con Charlie cada par de semanas. Usualmente íbamos al béisbol o me unía en su recién descubierto amor por el boliche. Nunca hablábamos de Bella, con excepción de él asegurándome que estaba bien. No quería más detalles y creo que él entendía por qué. Hasta que conocí a Bella, era la persona que mis padres querían que fuera. Sin embargo, cuando decidí separarme de ellos, directamente fui a moldearme a lo que sea que Bella y sus álter egos necesitaran. La verdad era que, sin mis padres abrumándome, o las múltiples personalidades de Bella, no estaba seguro de quién era exactamente. Ambos necesitábamos tiempo para descubrirnos en un nivel más profundo alejado del otro, y estaba agradecido por ese tiempo. Cuando estuviéramos listos, descubriríamos la forma de volver a encontrarnos.

Cuando sentí que quería expandir mis horizontes, tomé unas vacaciones del trabajo e hice un viaje por carretera hacia California. Nunca antes había ido al sur, y había estado en mi lista de cosas por hacer desde hacía mucho tiempo.

Fue magnífico.

Horas de acantilados sin una compañía más que el radio. Canté lo más alto que pude, y dejé que las melodías despertaran mi durmiente amor por la música.

Algunas de las canciones eran lentas y anhelantes y me hacían pensar en Bella. Las canciones fuertes y divertidas me hacían reír con recuerdos de Alice. Y luego Alanis Morissette sonó en la radio y no pude evitar mover mi cabeza al ritmo de la música e imaginar que Rosalie estaba ahí conmigo.

Incluso hubo algunas canciones que me hicieron pensar en el bebé que perdimos —la pequeña vida que terminó antes de que tuviera oportunidad de comenzar— y no pude evitar pensar en lo que pudo haber sido. Pero entonces Celine Dion comenzó a cantar una poderosa balada y volví a tener la sensación de que Bella y yo éramos capaces de superar cualquier cosa.

Me hizo sonreír el pensar que la playlist de mi vida con ellas era demasiado vasta en variedad. Realmente vivimos demasiadas vidas en nuestro corto tiempo juntos.

Una vez en el sur de California, tomé una lección de surf. El aire parecía ser más rancio comparado con el de Washington; casi como si estuviera echado a perder de una forma, pero el cielo estaba despejado y era cálido, y esas eran dos cosas que las playas de Washington rara vez tenían.

Después de haberme caído más veces de las que me hubiera gustado admitir, fui invitado a jugar un partido de vóleibol con algunos chicos universitarios locales. Nunca me había sentido más viejo en mi vida. Eran más atléticos, bronceados y musculosos que yo, pero ninguno de ellos podía ganarle a mi velocidad. Cuando ayudé a mi equipo a ganar, ambos lados estaban discutiendo por quién me tendría en su equipo en la siguiente ronda. Solo pude reír y amablemente negarme. Un extremadamente agresivo juego de vóleibol sin playera en la ardiente arena era suficiente para mí.

Después, caminé por el centro del lugar y toqué el bongó con un artista callejero. Probé la sopa de almejas y diferentes y únicos sabores de helados, y renté una bicicleta para pasear por el malecón. Todo lo que hacía y veía me recordaba a Bella, pero curiosamente, mientras más la extrañaba, más se solidificaba en mi mente que todo iba a estar bien.

Sintiéndome cansado y cubierto por una delgada capa de sal y sudor, regresé mi bicicleta rentada y volví a mi auto para considerar a dónde ir ahora. Había planeado estar aquí por otros tres días, pero de repente extrañaba mi hogar. Aún había mucho que quería hacer, pero lo que de verdad quería, era hacerlo todo con Bella, así que supuse que era hora de volver.

Comencé mi camino de vuelta a casa de la misma forma en la que había llegado aquí: escuchando música. Sin embargo, en lugar de varias canciones que me recordaran a Bella y sus personalidades, comencé a componer melodías en mi mente que se acomodaran a la saga de nuestra relación de una mejor manera.

Cuando estaba en la escuela de medicina, la presión de ser exitoso por parte de mis padres, y la presión que me había puesto yo mismo, me habían succionado la vida. Pero ahora que estaba escuchando la balada de Bella en mi mente, y sintiéndola muy dentro de mí, mi primer amor estaba renaciendo. Mi amor por la composición.

Podía escuchar los acordes claramente en mi mente como si estuvieran escribiéndose solos. Era tan fuerte que ni siquiera me molesté en detenerme para escribirlos. Esta era una melodía que nunca podría olvidar. Tenía vida propia, y esa vida era la banda sonora de nuestra historia de amor. No sabía qué era lo que haría con ella, o siquiera si haría algo en lo absoluto, pero no podía esperar a llegar a un piano y tocarla sin importar qué.

La urgencia de sacar la canción de mi cabeza y tocarla era demasiado fuerte, así que cuando fue hora de detenerme por la noche, tuve suerte de encontrar un pequeño bar con un piano disponible.

Ni siquiera le pedí permiso al dueño antes de sentarme al piano, y luego dejé que todo fluyera fuera de mí en una corriente de emociones en forma de una melodía. No había tocado en años, pero mis torpes dedos bailaban sobre las teclas como si nunca se hubieran detenido. El sonido que resultó era mi alma entera. Era suave y dulce como Tanya, y tenía un poco de inocencia en ella para Bree, pero también un toque juguetón para Alice, y demasiado dolor por Rose. Era alegre y desgarradora, y todas las cosas que estuvieran en medio. Todo era Bella.

Ni siquiera me di cuenta de que alguien le estuviera prestando atención a mi música, pero cuando terminé, la asombrada y silenciosa habitación de verdad aplaudió para mí. Algunas personas tenían lágrimas en los ojos. Era sorprendente, pero se sintió genial al mismo tiempo.

Alcé mi mano a modo de agradecimiento por el aplauso, y luego me fui a dormir. Sacar esa canción de mi sistema fue plenamente catártico. Dormí como un jodido bebé esa noche, y cuando fue hora de volver a la carretera, me sentí más fresco de lo que lo había hecho en mucho tiempo.

Cuando finalmente entré a mi apartamento, no me sentí triste de la forma en la que lo había esperado. Esas paredes tenían muchos recuerdos dolorosos, pero también muchos bonitos, y finalmente estaba en un lugar mental en donde podía sonreír a través de las lágrimas.

Garrett trajo a Jasper a casa al día siguiente; su familia había sido lo suficientemente amable como para cuidarlo, sin embargo, también trajo a su hija llorando.

—¿Qué pasa, Irina? —le pregunté preocupado.

—Nada. Es solo que voy a extrañar mucho a Jazzy Bear —lloró.

—Oh —dije mientras miraba a Garrett.

—Sí, se encariñó mucho mientras no estabas —confirmó Garrett, antes de ponerse en cuclillas a la altura de su hija—. Ahora, hablamos sobre esto. Dijiste que querías venir a despedirte pero que sabías que él pertenecía aquí con Edward.

—Lo sé, pero ¿quién dormirá conmigo en mi cama ahora? —preguntó entre lágrimas.

—Nadie dormía en tu cama antes de que Jasper se quedara con nosotros. Estarás bien. —Garrett se puso de pie de nuevo para hablar conmigo—. Lamento todo esto. No la habría traído si hubiera sabido que causaría una escena.

—Nah, está bien —le aseguré.

Regresé mi mirada a la lastimera pareja del sofá. Jasper estaba en el hombro de Irina y ronroneaba en su oído, y supe lo que tenía que hacer.

—¿Te importa? —le pregunté a Garrett.

—¿Me importa qué? —contestó confundido.

Señalé a su hija y al gato de Alice.

—Oh, Edward, no tienes que hacer eso. Sé que amas al gato.

—Lo hago —confirmé—. Lo amo lo suficiente para saber que no le doy la cantidad suficiente de atención que merece. Míralos. Creo que hasta Alice estaría de acuerdo en que deben estar juntos.

Garrett suspiró.

—¿Estás seguro?

—Totalmente. Pero debes mencionárselo a Kate antes de que se lo digas —aconsejé.

—Oh, Kate ama a la bola de pelos casi tanto como Irina lo hace. Debiste ver el desastre que era esta mañana. Pero solo es porque nuestro viejo gato murió hace unos meses. Estaba pensando en adoptarles un nuevo gatito, así que si no estás cien por ciento seguro de esto, puedo solo llevar a Irina al refugio tan pronto como nos vayamos de aquí.

—¿Por qué llevarla al refugio cuando ya tiene a su nuevo mejor amigo justo aquí? Créeme, esto es lo mejor. Si Irina y Kate están felices, estoy feliz.

Garrett lo consideró por un momento, miró hacia su hija, y luego asintió.

—Gracias, Edward. Has hecho a una niña pequeña muy feliz.

Le sonreí en respuesta y fui a darle las noticias a Irina.

—Puedo ver que se han encariñado en esta semana —le dije a la niña pequeña mientras tomaba a Jasper en mis brazos. Él me maulló y frotó su cabeza contra mi cuello.

Irina sollozó.

—Es el mejor amigo que he tenido desde que Bree desapareció.

Asentí.

—Sí, él también ha sido mi mejor amigo desde que ella se fue. Pero... —suspiré dramáticamente—. Creo que él no se divierte tanto conmigo aquí. También extraña a Alice y Bree demasiado. ¿Crees que pueda ser feliz si se va a vivir contigo de forma permanente?

Irina rápidamente limpió su rostro y me miró con una repentina esperanza.

—¿En serio? ¿De veras, de veras?

Reí.

—De veras, de veras.

—Oh, Jazzy Bear, ¿escuchaste eso? ¡Puedes venir a casa conmigo! —chilló y tomó al gato de vuelta para girar con él. Jasper parecía un poco molesto por la acción, pero rápidamente la perdonó y estaba ronroneando en su regazo de nuevo.

Junté todas sus cosas de gato, y luego lo besé en la cabeza a modo de despedida, pero no estaba triste. Lo visitaría con frecuencia en su nuevo hogar, y sabía que Alice estaría de acuerdo en que era la decisión correcta.

Pero vivir solo de nuevo fue definitivamente solitario. Traté de que la sombra de esa tristeza no me pegara de nuevo, y por la mayor parte del tiempo, pude mantenerlo a raya. Solo era durante esas ocasionales noches de insomnio, donde extrañaba más a mis chicas, que sentía su pérdida a su máximo esplendor. Podía sentir mi corazón estirándose demasiado, pero no sabía cómo arreglarlo.

De algún modo, desde el inicio, siempre parecía saber cuándo Bella me necesitaba. Conocía sus álter egos mejor de lo que me conocía a mí mismo, y era capaz de descubrir cómo darles las cosas que no sabían que requerían. Me enorgullecía de esa habilidad, pero no fue hasta que estaba en un lugar particularmente solitario, que me di cuenta de que Bella tenía esa misma habilidad conmigo...

—Hola —dije, abrumado por la sorpresa de verla en mi puerta. Era estremecedor, y todo mi cuerpo se congeló como una forma de autoprotección ante el torrente de emociones que su presencia traería.

—Hola. —Se mordió el labio ansiosamente—. ¿Puedo? —Señaló hacia dentro del apartamento, así que rápidamente me moví para que pudiera entrar.

—¿Cómo estás? —le pregunté, ansioso de saber todo lo que estuviera dispuesta a decirme.

—Aún soy yo —dijo con forzado entusiasmo—. Lamento si pensaste que era Rosalie por un minuto.

—No, para nada —le aseguré—. Me alegra verte. ¿Cómo has estado? ¿En dónde has estado?

—Um… —Su incomodidad parecía irradiar de ella en olas, lo que casi me hacía desear que solo se fuera para que encontrara un alivio. Lo último que quería era hacerla sentir así.

—Bella, no tienes que…

—Sí, tengo que —me interrumpió—. Lo siento, esto es mucho más difícil de lo que creí. Quiero decir, sabía que sería difícil, pero no así de difícil.

—Sea lo que sea…

—Edward, ¡por favor, solo déjame decir lo que vine a decirte! —soltó hacia mí, haciéndola sonar más como Rosalie que como ella.

—Lo siento —murmuré.

—No —dijo rápidamente, luciendo horrorizada ante su arrebato—. Dios, ese fue un tono más intenso de lo que pretendía. Lamento eso. Aún estoy aprendiendo cómo lidiar con todos estos nuevos… sentimientos.

—¿Estás aprendiendo? —cuestioné.

Asintió, luego me guio al sofá en donde nos sentamos en lados opuestos.

—Cuando salí de aquí la última vez, me di cuenta que no podía mejorar sin ayuda, así que me interné en un hospital psiquiátrico —explicó—. Uno lindo, con cuidado prolongado interno, no uno de esos aterradores con enormes enfermeros que sujetan a los pacientes para darles electrochoques y esas cosas.

—¿Has estado en un hospital? —pregunté, más aliviado de lo que me había dado cuenta.

—Sí, bueno, me tomé un frasco de Ambien con alcohol, así que supuse que probablemente ya no estaba haciendo un gran trabajo por mi cuenta… por supuesto, eso fue hace ya un año. Es solo que no parece haber sido hace mucho para mí.

—Bella… ¿por qué lo hiciste? —le pregunté con cuidado. No quería entristecerla, pero era una pregunta que había atormentado mi mente por tanto tiempo que no pude evitar vocalizarla antes de que explotara fuera de mí en otra forma.

Me miró por un momento, luego miró a sus dedos en su regazo.

—Todo se volvió demasiado difícil. Estaba cansada de mi vida. La falta de control… no podía ver un futuro para mí, al menos no uno en el que quisiera vivir. Estaba en un muy mal lugar —dijo antes de alzar la mirada para encontrarse con mis ojos de nuevo—. Ahora lo lamento. Pero al mismo tiempo, siento que toqué fondo y ahora finalmente puedo comenzar a ver la salida.

Asentí en forma de apoyo.

—Sé que puedes hacerlo.

Sonrió, y aun en su debilidad, me robó el aliento. Había pasado mucho tiempo desde que había visto a Bella sonreír de alguna forma —Bella, no una de sus personalidades— que no pude evitar disfrutarlo y esperar poder verla hacerlo de nuevo antes de que se fuera.

—Entonces, si actualmente soy una paciente de un hospital psiquiátrico, estoy segura que te preguntas qué estoy haciendo aquí —dijo a la ligera.

—Uh —me reí nerviosamente una sola vez—. En realidad, ese pensamiento no se me había ocurrido.

—Es mi día de salida —explicó—. Mi papá me trajo aquí, a petición mía, por supuesto. Está esperándome en el estacionamiento. Diría que está leyendo el libro que trajo, pero estoy segura de que está tomando una siesta.

Reí.

—Probablemente.

—Gracias, por cierto, por pasar tiempo con él de vez en cuando. Nunca ha tenido muchos amigos. Siempre he acaparado todo su tiempo fuera del trabajo.

—Te sorprenderías de cuántos amigos ha hecho en el boliche últimamente —le dije—. Incluso hay una adorable señorita que parece tener sus ojos puestos en él.

Bella alzó los ojos en una placentera sorpresa.

—¿En serio? Él no me mencionó eso.

—Nah, creo que está un poco avergonzado por eso. Son lindos. Ella siempre se está riendo de sus chistes, y ambos sabemos que los chistes de Charlie no son particularmente graciosos.

—Definitivamente no —coincidió Bella con una risa, el sonido hizo a mi corazón revolotear—. Guau, bueno, me alegra escuchar eso —continuó—. Me hace sentir un poco menos culpable cuando pienso en todo el tiempo que me dedica.

—Contigo estando internada, ¿con qué frecuencia él te puede visitar? —pregunté curioso.

—Él viene de vez en cuando, pero usualmente trata de llevarme a algún lado al menos una vez a la semana para que pueda tener un descanso de todo el trabajo mental que estoy haciendo. Usualmente vamos a cenar, pero algunas veces también al cine. Pero honestamente puedo decir, me gusta el hospital. Bueno, quizá hospital no es la palabra correcta. Es más como un centro de bienestar, o un instituto de salud mental. Supongo que podemos llamarlo rehabilitación para la mente. Incluso tengo un pequeño apartamento con una cocineta privada y una salita. También hay un estaque afuera y los jardines son preciosos.

—Suena genial.

—Lo es. Todos son muy amables. Será extraño cuando finalmente lo deje e intente vivir completamente por mi cuenta por primera vez… Como sea, parte de mi terapia es aceptar las cosas que he hecho que le han causado daño a otras personas… y además de mi papá, la única persona a la que sé que le he causado daño es a ti.

Fruncí el ceño por la confusión.

—No, tú no…

—Lo he hecho —insistió, rehusándose a permitir que lo negara—. Sin importar si fue intencional o no, te he causado daño, y solo quiero que sepas lo mucho que lo siento. Sabía lo que era mejor. Sabía que no era justo salir con alguien cuando el control de mi propia vida me era tan ajeno. Estaba mal… pero eso es algo de lo que creo que nunca me arrepentiré porque tú de verdad me diste los mejores días de mi vida y, egoístamente, desearía poder seguir aquí contigo —dijo, poniéndose emocional al final.

Me estiré por su mano, pero ella se alejó.

»Realmente necesito decirte esto —dijo a modo de disculpa—. No lamento haber intentado estar contigo; lo que lamento es el dolor que te causé después. El dolor que sé que sentiste cada vez que me iba. El dolor que te causé cuando alejé a todas nosotras de ti. El dolor que causé cuando exploté contigo acerca de Rosalie. No lo entendí entonces, pero…

—Tenías todo el derecho de estar molesta acerca de eso —intenté, pero ella no quería oírlo.

—Edward, por favor, no justifiques tu dolor. No es por lo que estoy aquí. No quiero que intentes consolarme y hacerme sentir mejor. Ya has hecho suficiente. Necesito disculparme por el dolor que sé que te causé, y el dolor que ni siquiera sé que provoqué. Eso es por lo que vine… y quería que supieras algo.

Se puso de pie y comenzó a pasear frente a mí.

»No he perdido el control desde que he estado de vuelta —dijo de golpe—. Ni una sola vez. Y tengo esta intensa sensación de que no volverá a pasar. Ahora, no estoy diciendo que esté curada de alguna forma, porque no se han ido. Aún las siento dentro de mí, pero en lugar de estar luchando por el control, siento que finalmente estamos pensando y actuando juntas como una unidad cohesiva.

—Entonces… ¿hablan contigo? —pregunté, tratando de comprender mejor.

—No, no exactamente; es más como una sensación. Como, cuando no sé cómo hacer algo, busco en mi mente y pienso en una solución que quizá no se me hubiera ocurrido a mí por completo. Es como si sus pensamientos y los míos comenzaran a mezclarse. ¿Sabes cómo todos tienen una voz interior? Algunas veces mi voz parece ser un poco extraña para mí, y así es como sé que ese particular pensamiento no es del todo mío… pero al mismo tiempo, todos mis pensamientos son míos… piezas de mí que he juntado. Aún rotas, pero juntas al mismo tiempo. ¿Eso tiene sentido?

Lo consideré.

—Sí, creo que lo tiene.

Se rio ante un pensamiento.

—El otro día, le dije a mi papá que algunas veces se siente como si estuviera ebria. Es decir, mis pensamientos y acciones son mías, pero son bajo la influencia de algo más, en mi caso, mis álter egos. Ya no pierdo la conciencia, y no hago nada fuera de mi control que honestamente no quiera hacer, pero no siempre son acciones o pensamientos que necesariamente tendría por mí misma normalmente. Aún estoy aprendiendo a reconocerlos y diferenciarlos entre ellos.

—Eso es maravilloso —le dije con sinceridad—. De verdad, Bella, lo es.

—Pero además de mezclar mis pensamientos, he comenzado a recordar ciertas cosas que les pasaron a ellas también —dijo con duda—. Son vistazos, más que nada; sueños olvidados que puedo rescatar cuando busco muy profundamente. Recuerdo fragmentos y pedazos… pero todas esas piezas te involucran de alguna forma.

—¿Lo hacen?

Asintió.

—Todo lo que he comenzado a recordar… o quizá son memorias que mis álter egos me muestran… todas giran alrededor de ti. No lo sé, supuse que quizá fue su forma de decirme que viniera a hablar contigo.

—¿Qué recuerdas? —pregunté, sintiendo el familiar nudo en mi garganta. Quería que Bella supiera todo, sin embargo, estaba nervioso por su reacción. ¿Se molestaría acerca de las cosas que hicimos? Realmente no lo sabía, pero afortunadamente, ella estaba a punto de decirme…

—¿Salto de acantilado?

Me reí.

—Sí. Alice nos obligó —le dije, juguetonamente a la defensiva.

Sonrió.

—Bueno, me alegra que haya sido ella y no yo. No creo que yo lo pudiera haber hecho. Soy muy cobarde.

—No digas eso —discutí con sinceridad—. Eres mucho más valiente de lo que te das crédito.

Sonrió de nuevo, pero sacudió la cabeza en desacuerdo.

—¿Qué más recuerdas? —presioné, aún nervioso por su respuesta, pero también desesperado por saber qué es lo que pasaba en esa hermosa mente suya.

—Demasiadas cosas en realidad —contestó mientras sus pensamientos parecían viajar por esos recuerdos—. Pijamadas, noches de películas, pancakes.

Asentí de forma ausente, así que continuó.

—¿Un tipo de baile elegante?

—Sí, eso fue para Tanya —confirmé—. Segunda Oportunidad para el Baile.

—Oh, esa fue la noche en la que finalmente tuvo suerte —dijo con mucho más humor del que pude haber anticipado.

—Solo quería que fuera especial para ella —dije en voz baja.

—Lo fue —dijo al mismo volumen—. Y también recuerdo estar embarazada.

Suspiré.

—No lo supe…

—Hasta que Rosalie se fue. Lo sé —dijo Bella con una mezcla de simpatía y compasión—. Edward, de verdad lo siento. No solo por el bebé, sino por las cosas que te dije cuando desperté aquí ese día. No me di cuenta lo mucho que ustedes dos habían pasado juntos. No pude entender lo profundo de su amor por ti hasta… hasta hace poco, cuando comencé a compartir sus recuerdos y emociones. Pero no solo Rosalie, todas ellas. Todas te amaron demasiado y sentir sus emociones al mismo tiempo ha sido tan… abrumador. Y pensaba que no podían entender cómo me sentí, pero lo hicieron, y juntas ha sido magnificado y tan intenso.

—Bella —murmuré, queriendo demasiado tomarla entre mis brazos, pero de nuevo, ella me detuvo.

—Por favor, no me toques —prácticamente rogó—. Edward, te amo. Te he amado desde el inicio, y de alguna forma conseguiste que mis piezas rotas te amaran también, y eso es un extraordinario milagro… pero salté contigo a un mundo para el que no estaba lista, y ambos casi nos ahogamos por eso. Aún hay demasiadas cosas de mí que necesito arreglar. Cada día estoy aprendiendo algo nuevo. Apenas estoy empezando a rascar la superficie del epicentro de mi trastorno. Rosalie lentamente está derribando las paredes de mis recuerdos, y los pequeños vistazos que he visto de mi infancia hasta ahora, son aterradores. Necesito trabajar en eso. Necesito aceptar los hechos que causaron mi TID, y solo entonces podré estar en un lugar en donde de verdad pueda darte todo de mí.

—Solo quiero ayudarte —dije honestamente.

—Ya lo has hecho —dijo emocional—. Más de lo que te puedas imaginar. Pero necesito hacer lo siguiente por mi cuenta, porque este amor que te tengo… todo el amor de todo mi ser, es tan grande que no tendré la capacidad de enfocarme en lo que necesito enfocarme por . Ni siquiera quiero que me toques ahora porque no creo poder irme de aquí si lo haces.

Se dirigió hacia la puerta, pero luego pausó y se giró hacia mí.

»He sido tan egoísta cuando se trata de ti; de verdad lo he sido —dijo con lágrimas en los ojos—. Por favor, no trates de negarlo o calmar mi culpa. Esto es parte del proceso. Tomar responsabilidad por mis acciones… así que estoy admitiendo mi egoísmo ahora, y estoy a punto de duplicarlo —agregó de forma confusa.

—No sé a lo que te refieres —le dije.

—Haré algo incluso más egoísta… voy a pedirte que esperes.

—¿Que espere?

—Sí. Espera por mí. Sé que es una de las peticiones más injustas que alguien podría hacer, especialmente porque no tengo idea de cuánto tardará esto o cuando estaré lo suficientemente bien para darte lo que te mereces, pero te pediré que esperes de todas formas. Debe haber una razón por la que fuiste capaz de hacer que todo mi ser te amara con la misma intensidad, y sé que amas de la misma forma; puedo sentir que lo haces. Todo lo que puedo pensar, es que es porque nos pertenecemos el uno al otro. Así que, por favor, solo espera… a menos que, por supuesto, ya hayas seguido adelante, y si ese es el caso, entonces está bien y no quiero que te sientas mal al respecto, yo solo…

—Oh, cariño —la interrumpí—. No hay nadie más en este mundo para mí. Esperaría una eternidad por ti.

Sus lágrimas se deslizaron por sus mejillas, pero eran lágrimas de felicidad. Ella no quería que la tocara, pero tampoco podía irse sin tocarme. Corrió hacia mí y plantó sus labios en los míos, con sus manos acunando cada lado de mi rostro. La sensación de tenerla tan cerca de mí después de tanto tiempo, era una experiencia increíble. Sin embargo, tanto como me gustaría mantenerla junto a mí y vivir en ese momento por siempre, sabía que tenía que dejarla ir.

Se separó tan rápido como me había besado, y se apresuró de nuevo a la puerta. Pero antes de irse, pausó una vez más para mirarme.

—La próxima vez que venga aquí; no me iré sin ti.

—No hagas promesas que no puedes cumplir —la reté con una sonrisa.

Pero ella se puso seria de nuevo.

—Edward, te lo prometo, voy a mejorar. Debo aceptar por completo todas mis piezas, y aceptar los demonios de mi pasado, y luego correré de vuelta aquí para pasar mi futuro contigo. Si aún me quieres, estaré aquí.

Siempre te querré —le aseguré con certeza.

Bella me miró anhelante, y podía ver lo mucho que quería quedarse, pero ambos sabíamos que no podía. No era nuestro momento aún, y quizá ni siquiera sería pronto, pero definitivamente estaba en camino. Eventualmente, estaríamos juntos de nuevo, y viviríamos felices para siempre.

Cuando Bella se forzó a sí misma a irse esa tarde, sorprendentemente, no estaba triste. De hecho, era casi lo opuesto, por primera vez en mucho tiempo, tenía esperanza. Todo saldría bien; no tenía duda alguna.


Por fin algo de tranquilidad para Edward y Bella (y también para ustedes :P)

¡Mil gracias a las chicas que dejaron sus reviews!, gracias a:

miop, AnnieOR, glow0718, Marie Sellory, Adriana Molina, LunaAzulmar, somas, rociojacob cullen, Paola Lightwood, Andy55TwilightOverTheMoon, jupy, becky grandchester, freedom2604, kaja0507, Gabs Frape, bbluelilas, Tecupi, Alexandra Nash, Kriss21, ValeWhitlockGrey, PknaPcosa, tulgarita, Cinti77, Liz Vidal, natuchis2011b, ariyasy, Gabriela Cullen, Leah de Call, lauritacullenswan, Tata XOXO, Lady Grigori y el Guest :)

No olviden dejar el suyo, ya nos falta muy poquito para despedir esta historia :(

Cuídense mucho y nos leemos pronto :D