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Hola queridos lectores

lo prometido es deuda

espero les guste

nos vemos abajo

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CAPITULO 1 INMENSO COMO EL MAR.


El amor, la más maravillosa y misteriosa de los mares inexplorados que pueda haber en el mundo, pero es la mejor experiencia que se puede vivir, pero también el más riesgoso rumbo que se puede tomar.

Ya que el amor ciega, el amor provoca no poder ver la realidad, provoca que se puedan ver las cosas de otro modo que no son, ahí es donde el color rosa puede esfumarse como llego el viento.

Entonces todo puede cambiar en un dos por tres.

C.W.A


Candy caminaba tranquilamente por la ciudad pequeña que había entre Escocia y Londres, donde radicaba con su familia.

-Hola hermosa ¿A dónde vas?

Preguntaba un hombre castaño mirándola con dulzura, ella por un momento se sobresalto y debido a la sorpresa no dijo nada pero segundos después se abalanzo sobre el joven.

-¡Volviste! –Dijo sollozando en su pecho

-Si…ya regrese amor mío….también para casarnos

-Terry

Ambos se miraron antes de darse un casto beso, a lo lejos la madre de Terrence había visto la escena, sonriendo con felicidad de que su hijo hubiera regresado, asi mismo otra joven miraba la escena con sentimientos entre mezclados, por un lado felicidad de que Terrence volviera pero por otro lado….colérica por no ser ella la que estaba ahí en sus brazos.

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El señor White miraba con felicidad inmensa a su hija y también a su futuro hijo, hace algunos años ese joven vino a pedirle la mano de su hija pero en aquel entonces no accedió pues imaginaba algo mejor para su hija, deseaba que su pequeño tesoro mas preciado tuviera una vida llena de abundancia y felicidad, amor y calidad de vida, pero ahora se daba cuenta de dos cosas.

Candy no encontraría quien la amara con tanta devoción como lo hacia Terrence.

Y tampoco lograría encontrar lo primero con lo segundo.

-Claro que doy mi consentimiento para que Candy se case contigo hijo, ya lo habíamos hablado antes de que te fueras, y claro que si…tienen mi bendición

Dijo sonriéndole al castaño y a su madre quien era una mujer de cabello rubio y ojos hermosos azulados como los de su hijo.

-Entonces hay que fijar la fecha de la boda ¿No?

-Si, hijo –Dijo el patriarca de la familia White –Trae algo para brindar

-Si padre –Dijo un rubio mirando con una sonrisa a Terrence

-Albert te ayudo –Susurro Candy mirando a su hermano

-Deja, Annie puede ayudarme –Dijo el rubio mirando a la pelinegra quien solo sonrió con cortesía y se acerco a ambos.

-Claro

-Entonces debemos ir a pedirle también el permiso al señor Grandchester para que se casen lo mas pronto posible

-De acuerdo –Dijo Terrence mirando a Candy con dulzura –Te amo –Susurro solo para ella, mientras sus familias brindaban

Muy pronto familia White y Baker se unirían a través del amor que ellos se devotaban.

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Lejos de ahí…

En unos barcos en el mar se sucesaba una guerra entre barcos mercantiles y barcos piratas, ambos luchando, peleando, sangrando pero al final…solo uno iba a ser el vencedor, no importa cuánto derrame de sangre hubiera, cuanto llores y cuanto aliento desgastes siempre seria la misma historia, llenas tus bolsillos de hermosas joyas pero al final no había nada.

-¿Capitán?

Le interrumpió de sus pensamientos, el joven suspiro con frustración -¿Si?

-Tierra a la vista por fin, Raven

El rubio sonrió –Ya era hora

Por fin acabaría con estos últimos encargos que le daba el filibustero inglés, pues ya estaba harto.

¿Cuándo lograría que esa vida se terminara? Desde que paso lo que paso se condenó.

Lo condenaron sin siquiera darle el privilegio de la duda.

Ni su propia familia confío en el, ¿Cómo podía hacerlo otras personas?

Eso ya no tiene nada que ver, ahora se trataba de su vida, de recuperar, de ser algo mejor…de salir de toda la porquería que había ya en su vida y la única solución sería encontrarse de nuevo en Londres con su padrino, para ver como iba todo su asunto y también para ver si lograba que el rey perdonara su vida.

Esperaba que ahora las pasiones de la vida, del humano, le favorecieran y no le perjudicaran como aquella noche.

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Terrence y Candy estaban en el palacio de los Grandchester donde Richard miraba con penetración a la rubia, quien simplemente se sujetaba de su prometido, su padre y su futura suegra solo miraban al suelo mientras este pensaba su decisión.

-Señor Richard espero que usted de su consentimiento para que la firma del contrato matrimonial se pueda realizar hoy.

-Bien, muchachos creo que no tengo nada en contra de que este matrimonio se realice, al contrario –Miro a la rubia –Candy se ha vuelto una mujer hermosa –Se quedó un segundo pensando –Quizás podría pedir mi derecho de pernada

Candy se le congelo la sangre y Terrence trono los nudillos, mientras intentaba no abalanzarse sobre el señor del lugar.


Hola queridos lectores

espero que les guste este nuevo fic

:D

dejenme sus opiniones

para los que preguntan y me piden que sea anthonyfic, no quiero que lo sepan todos jejejej pero adivinen que sera ? jejejej

saludos