Disclaimer: todo el Potterverso pertenece a J.K Rowling


Este fic participa en el minirreto de septiembre para La Copa de la Casa 19/20 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black. Este mes el reto consistía en escribir sobre un animal (mágico o no) al azar relacionado con el personaje que quisiésemos. Yo elegí a Emmeline Vance y me tocó el hurón como animal.


El desconocido

Emmeline no sabe por qué está en la tienda de animales. Bueno, sí que lo sabe, lo que no entiende es cómo ha dejado que Hestia la arrastre hasta ahí. Según su amiga, Emmeline necesita compañía y un animal alegra a cualquiera.

Hace un mohín en cuanto entra en la tienda. No le gustan las lechuzas, de hecho prefiere mantenerse alejada de cualquier bicho con alas, tampoco las ratas y mucho menos los gatos, que parecen estar juzgándola continuamente. Ya ni hablar de los perros, que lo babean todo a su paso y necesitan más cuidados que un bebé. Ha intentado explicárselo a su amiga por el camino, pero ésta ha hecho oídos sordos y la ha conducido a la tienda de mascotas más famosa del Callejón Diagón.

Con su amiga absorta en los movimientos de uno de los gatos del establecimiento, Emmeline se escabulle hasta el fondo de la tienda. Los animales la miran con ojos curiosos y alguno que otro se acerca. Todos menos uno. Emmeline no es una experta en animales, pero suele ser capaz de diferenciar unos de otros. En cambio, no sabe qué es esa criatura alargada cubierta de pelo oscuro que duerme en una jaula ajena al movimiento y a los ruidos de la tienda.

—¿Hugo te ha llamado la atención? —Emmeline da un respingo cuando escucha la voz de la dependienta más cerca de lo que se esperaba.

Se gira hacia ella y hace un amago de sonrisa.

—Eh, supongo, no sé qué animal es.

—Es un hurón, no es muy popular entre los magos. Pero tengo entendido que son criaturas muy leales, les gustan los lugares pequeños y duermen muchas horas al día.

—Anda, Em —La muchacha chasquea la lengua cuando Hestia llega hasta ellas—. Es justo lo que necesitas. No necesita tantos cuidados como otros animales y no tiene alas.

Las tres se giran hacia el hurón que, poco acostumbrado a voces humanas, se ha despertado. Sus ojos, negros y pequeños enmarcados en un hocico de pelaje más claro que el resto, se fijan en Emmeline y parecen accionar a sus patas, pequeñas y peludas, hacia la puerta de la jaula al lado de la cual se encuentra ella. Cuando llega, acerca la nariz a los barrotes y mientras mueve los bigotes. Emmeline sonríe embelesada justo antes de girarse con decisión hacia las dos mujeres.

—Me lo llevo, ¿cuánto es?


Nota de autora:

¿Sabéis cuando conectais con un animal? No sé, que puedes tener a mil alrededor y que uno te llame la atención por una cosa o por otra. Bueno, eso es lo que yo he intentado mostrar con esta viñeta. Adoro a Emmeline y doy gracias a la vida porque me haya tocado un animal medio normal.

Los reviews alimentan mi corazoncito y os estaré agradecidísima si me dejáis uno.