Rose esperaba afuera de la oficina de la Jefa Une. Ella sabía que adentro estaba el preventivo Chang. Ahora que estaba en conocimiento de todos sus movimientos al ser colaboradora de la líder preventiva, podía encontrar el momento oportuno para agradecer al joven chino por protegerla esa mañana.
La forma en que la tomó para arrojarla al suelo la dejó paralizada de los nervios. La gallardía con que siguió a su objetivo sin importarle la herida fue admirable. Necesitaba decirle al menos unas palabras.
La puerta se abrió. Inquieta apretó sus dedos contra la carpeta que aprisionaba en su pecho.
Wufei salió de la oficina sin inmutarse por la presencia de Rose. Su polera manga corta dejaba a la vista una venda en su brazo izquierdo.
- H-ho hola - murmuró ella tímida.
El preventivo asintió con la cabeza a modo de saludo y le dejó el camino libre para acceder al despacho. Cuando dio un par de pasos ella lo llamó:
- ¡Espera! yo ... quería agradecerte por tu protección el día de ayer.
- Ah, eso. Está bien - dijo despreocupado a punto de irse.
- Veo que ya estás curado, me alegro mucho - sumó cálida - me admiré de tu forma de actuar tan ... decidido.
- No sirvió de nada, el objetivo no se cumplió - respondió cortante.
- Si, los medios supieron que yo no era la señorita Relena, era obvio ¿no? mi cabello es mucho más claro que el de ella - dijo tomando una de sus puntas del pelo tímidamente - y mi estatura es más baja. Ni hablar de la distinción, ella parece flotar de lo deslumbrante que es.
Al decir esas palabras se sintió cohibida. Por supuesto muchos hombres idolatraban a su jefa y cualquier mujer se vería opacada a su lado.
- ¿De verdad crees eso? .- Respondió Wufei - no es más que una mujer política terca y desdeñosa.
Rose quedó pasmada ante esa sentencia. "¿Acaso no le tiene respeto a la vicepresidenta ex reina del mundo?" pensó.
Wufei prosiguió:
- Aunque admito que hace bien su trabajo - agregó cruzando sus brazos.
- Sin duda. ¡Ella es admirable, ver como se desenvuelve día a día, su manera de relacionarse con las personas yy ...!
Ella creyó que hablaba demasiado en su emoción.
-La defiendes demasiado - aclaró Wufei cruzando los brazos - es solo tu jefa, no una diosa inalcanzable.
- De todas maneras, muchas gracias, preventivo Wufei Chang por lo hecho esta mañana por mi.
Rose se inclinó con respeto ante él, quién se sorprendió por el gesto. Por un segundo se sintió descolocado, pero volvió a su compostura carreaspeando su voz.
- Ya te dije, no es nada - aclaró Wufei.
Ambos se vieron en silencio hipnotizados. Luego se dieron cuenta que parecían idiotas parados en medio del pasillo sin hablar.
- Eh, permiso voy voy a .. - ella nerviosa apuntó hacia la puerta.
- si, adelante.
-Y Gracias otra vez, preventivo Chang Wufei.
Wufei se incomodó al oir a otra mujer llamarlo por su nombre. Sólo habíaa escuchado a Sally llamarlo así antes y generalmente no le agradaba cruzar palabras con otras féminas.
Rose se perdió en el umbral de la puerta mientras él la siguió por el rabillo del ojo algo confundido.
Campiña francesa.
Conques, era un pequeño pueblo Francés de estilo rústico. El entorno verde adornaba el paisaje bajo un cielo encapotado amenazante de lluvia. Por lo mismo, las calles se iban desocupando lentamente de sus habitantes y que el frío se sintió cada vez más intenso.
Relena caminó al lado de Heero admirando la arquitectura, admitiendo que estaba cansada a esas horas. Aunque durmiera en el tren y luego lo volviese hacerlo en el otro transporte que los llevó hasta allí, sentó su cuerpo lento como nunca antes.
La pareja cruzó unos puentes y asfaltos en desnivel. Finalmente dejaron el pueblo hacia la salida, dejando atrás todos los edificios clásicos para llegar a un sendero. Luego de un par de kilometros ambos divisaron una carpa de circo levantada afueras de la urbe. Fueron hacia el lugar.
Heero entrelazó sus manos a los dedos de Relena con decisión y ella entendió que ya estaban cerca del final del trayecto. Él la guió hasta la entrada de la carpa sin soltarla hasta que una mujer de pelo castaño, jeans ajustados y polera corta apareció detrás de la tela.
- Así que eres tú - saludó Katherine - ¡estás distinto! casi me cuesta reconocerte.
Heero se adelantó hacia ella diciéndo a Relena suavemente "espera aquí " y le soltó la mano alejándose.
- Si, soy yo - saludó al acercarse a la circense.
Ella asintió sin dejar de parlotear.
- Estás distinto, aunque puedo decir que más alto y maduro. Espero no sigas siendo igual de imprudente como hace años.
Katherine se dio cuenta de la presencia de Relena metros atrás del joven. Miró con curiosidad creyendo que ella parecía una chica ordinaria, no una política de alto prestigio.
- Mi Trowa me pasó estas llaves - extendió su mano hacia él sonriendo- no me dijo demasiado, así que supongo que debo mantener la discresión.
- Gracias - respondió Heero.
- Deben seguir por ese camino - Dijera- luego tienes ...
Katherine entregó las indicaciones mientras Relena miraba a la chica sin oir bien lo que decía. Vio como explicaba cosas mientras se preguntaba de dónde había salido. Esa forma de vestir provocativa y su coqueta expresión hacia Heero, la fastidió en su distancia.
- Por cierto, antes solías tener una expresión de animal degollado - Bromeó Katherine por lo bajo - ahora estás ... no lo sé ... ¿animado?
- Ya no somos los de antes.
-¡Claro! ha pasado tiempo ¡Ay creo que hablo demasiado! entonces me despido, no olvides que puedes pedirme lo que necesites - guiñó el ojo.
Heero asintió. Volvió hacia Relena justo cuando las gotas comenzaron a caer sobre ellos. Él quizo tomar su mano, pero Relena guardó las suyas en los bolsillos del polerón.
- Tengo frío - susurró ella cortante.
- Ya estamos cerca - dijo caminando a su lado.
Siguieron por el sendero alejándose de la carpa de circo. Silentes en su trayecto continuaron mirándose de reojo de vez en cuando. Relena seguía interesada en saber quién era la chica del circo. No solía ver a Heero interactuar con otras mujeres y la forma con que esa le habló le pareció muy cercana.
De imprevisto, el piloto se detuvo para apartarse del camino e internarse en el bosque.
-Ven - dijo Heero estirando su mano bajo la lluvia hacia ella.
Relena hizo caso omiso a su mano para seguir adelante con cuidado. Apartando unas ramas fueron entrando entre medio de árboles y arbustos. Llegaron a un riachuelo pequeño que inevitablemente llevó a Relena a tomar la mano de Heero para saltarlo.
Mientras estaban empapados por la lluvia que se tornaba intensamente, siguieron avanzando hasta que otra capa de arbustos fue apartada. De pronto un amplio trailer con ruedas estaba anclado en medio de un claro. Relena entendió que ese era el destino.
- ¿Heero? -preguntó dudosa acercándose con él al viejo trailer.
- Es aquí - aclaró recordando la última vez que estuvo en uno - no es el mejor lugar, pero ayuda en el objetivo de mantenerte oculta.
Abrieron la puerta del trailer notando que estaba totalmente equipado, pareciendo un pequeño apartamento. Una cama amplia en un rincón, una mesita, un baño y buena iluminación. Heero dejó el bolso sobre la cama observando el entorno con aires nostálgicos.
- No sé como llegaste a esto, sin duda estaré cómodamente aislada -agregó ella.
- Trowa facilitó el lugar - prosiguió Heero - además ... yo ya había estado en uno de estos antes.
Relena sintió el pesar en esa última frase. Parecía que no traía el mejor de los momentos a la memoria de Heero.
-¿Cuándo?
-Hace tiempo ... Cuando auto detoné mi gundam.
Relena se sorprendió. Jamás conversaron del hecho más terrible dónde Heero estuvo "muerto" por meses. Sus caminos estaban separados en aquellos tiempos, aunque con fe, Relena lo buscó incansablemente hasta dar con el paradero del piloto tiempo después en la Antártida. Comenzó a atar cabos en su cabeza.
- Esa mujer ... la que vimos en el circo ¿de dónde las conocías, Heero? - preguntó incómoda.
- Estuvo conmigo en esa época.
-¿Ella cuidó de ti?
- En parte.
Ella asintió entendiendo. Prefirió no meter el dedo en la yaga. Volvió a sentir resquemor por la chica del circo. Si fue novia de Heero en el pasado, al menos agradecía que haya cuidado bien de él en una etapa difícil.
- Estuviste bien acompañado - comentó resentida- quiero decir ... yo ... ¿acaso ella fue ...? ¡Oh Olvídalo, Heero!
- ¿Qué pasa? - preguntó inocente
- Nada, solo me cambiaré la ropa húmeda, eso es todo - apresuró a decir.
Relena se levantó su capuchón para dejar su abdomen expuesto. Heero alcanzó a ver su brassier hasta que volteó para no verla.
-Saldré para que te cambies tranquila.
- ¿Por qué? -preguntó ofendida con su ropa interior superior expuesta.
- Estás incómoda - agregó viendo de reojo.
- No es por esto es por ...
Ella calló. Avergonzada buscó las palabras correctas. Heero estaba por abrir la puerta del trailer cuando la joven siguió.
- Simplemente estoy molesta porque ella estuvo contigo cuando yo no pude hacerlo - aclaró Relena firme - eso es todo.
Heero recordó las palabras que alguna vez su compañero de misiones dijo "las mujeres siempre salen con algo imprevisto, nadie sabe que pasa por sus cabezas" criticó Dúo luego de una discusión con Hilde. Se alivió al ver que Relena no andaba con rodeos ante él, seguía siendo la chica directa que conoció en el instituto. El joven volteó para verla directo a los ojos, pero no evitó apreciar esos pechos que resaltaron sostenidos por el sujetador color rosa pálido.
- A, era eso entonces.
- Aunque sé que eran otros tiempos. - dijo ella llevando la mano a su pecho - discúlpame.
-No tienes por qué disculparte Relena, tu misma lo haz dicho. Nuestros caminos eran distintos. Cuando pasó ese hecho yo estaba totalmente perdido, Mi objetivo era morir si era necesario. Trowa me trajo a este lugar, él y su hermana cuidaron de mi por meses. Cuando desperté me encontré con un mundo dividido y todos hablaban del reino de la esperanza de Paz, el reino de Sanc.
- Entiendo, debió ser difícil para ti. Pero yo no dejé de buscarte, siempre pensé y sentí que estabas vivo.
Heero se acercó a Relena con una leve sonrisa en los labios. Con sus dedos acarició su mejilla, luego puso su mano en el vientre de la vice presidenta. La acaricio suavemente mirándola a los ojos.
- Heero - nombró ella con sus luceros celestes puestos sobre los ojos azul prusiano.
- Por alguna razón que yo no comprendía, tu también estabas en mis pensamientos - dijo suave.
Besó sus labios, lo que hizo ampliar el gesto sonriente en ambos comprendiendo que al fin después de muchas horas estaban completamente solos y sin apuros de tiempo. La noche se cernía sobre ellos y la lluvia se sentían en el exterior. Heero volvió a besarla cerca de la oreja para luego bajar lentamente por su cuello. Sus manos comenzaron a acariciar la espalda de Relena con cariño, hasta que llegó al broche del sostén de la joven.
-¿Puedo? - susurró Heero fogoso al oído de la joven.
Relena asintió mientras volvía a sentir los labios de él en su yugular. Percibió que su sostén cedía en la presión y caía al suelo. Llevó sus manos hacia el abdomen del piloto para palpar la tonificación de sus músculos. Animando la pasión de él, levantó su polera para apoyar sus senos en el pecho y percibiera que tenía todo el permiso de hacer lo que quisiera con ella, tal como lo hacía en su apartamento de Bruselas.
Heero se sacó por completo la camiseta que le estorbaba, quedando con su cuerpo superior al aire, pero abrazó a Relena deteniendo su ímpetu caliente por un minuto para sentir su suave piel. Al mirarla a los ojos y acariciarle su mejilla volvió a besarla excitándose por el roce de los pezones de ella cerca de los pectorales. De un impulso la tomó levantándola con pasión. Las piernas de Relena abrazaron las caderas de Heero, quién la desplazó sobre si mismo hacia la cama que estaba a pocos metros. La recostó suavemente, se puso sobre ella corriendo el hilos dorados que estorbaron en su cara y los acomodó detrás de la oreja de la joven.
Ambos se vieron a los ojos con miradas tiernas de complicidad. Entendieron que no querían hacerlo todavía si no, simplemente disfrutar de sus roces. Relena tomó entre sus manos la faz de Heero, lo acarició sintiendo algunos vellos que resaltaban en por la mejilla de él.
-¿Qué? - preguntó Heero levantando una ceja.
- Te está saliendo barba - respondió con leve risita.
Heero palpó su mentón.
- No tuve tiempo de afeitarme estos días.
- Ahora tendrás el tiempo "amor" - zanjó metiendo sus dedos en el cabello castaño del piloto y jugando con su cabello.
Él la vio ceñudo percibiendo burla en la palabra "amor".
Heero no había descansado en el trayecto hacia el lugar. Simplemente se apoyó en los pechos de Relena usándolos como almohada. Ella pasó sus manos por la tonificada espalda del piloto quién relajó la respiración comenzando a dormitar, bajando sus defensas por primera vez en cuarenta y ocho horas.
En el exterior la lluvia caía de forma estrepitosa, pero refugiados el uno con el otro, sintieron el calor de sus cuerpos bajo la fría noche. Cuando Relena creyó que Heero se había quedado dormido sobre sus pechos, él preguntó:
- ¿Estabas celosa?
-¿Eh?
- Que si estabas celosa -repitió hablando con los ojos cerrados.
- Mmm al parecer sí - analizó ella
- No veo la razón de que los sientas, Relena serás la madre de mi futuro hijo - aclaró serio.
Ella se sintió halagada con esa frase soltando una amplia sonrisa.
- Me gusta escuchar eso. Aunque un hijo no es garantía de amor, conozco un antepasado que ...
Relena calló repentinamente recordando un tema importante. Tantos días de trabajo, viaje y revelaciones de bebé en camino no le había dejado tiempo para pensar en planificaciones a largo plazo. Se movió hacia a Heero en su pecho.
- Heero, oh no no - repitió pasmada-
-¿Qué pasa?
- ¿Nuestro hijo será Peacecraft, Yuy o Darlian?
- "..." - Heero no respondió.
Él no lo había pensado. Sabía que no podría darle el apellido de su nombre ilegal al niño, sin embargo conocía que era tradición al menos en la tierra, que los niños llevaran el apellido del padre.
- Puedo pasar por alto el mío- sugirió, aunque no estaba de acuerdo con la idea.
- Y yo no quiero que sea Peacecraft, es un peso gigante - agregó ella.
Se trató de volver a acomodar sobre Relena pero la inclinación de ella no volvió a ser horizontal. Heero se levantó para pasar por sobre el cuerpo de la joven, quedando con su pecho cubriendola y contemplándola de frente.
- ¿Que intentas decir?
- La tradición de los Peacecraft es que sus descendientes lleven el apellido y solo pueden salir de esa denominación con autorización del líder masculino de la familia. Es decir que está pseudo obligado a serlo a menos que ...
Heero concluyó lo mismo que Relena. Sabía a quién se refería, al menos sabía que esa persona aún no estaba enterada de las novedades, pero era cuestión de tiempo que la noticia llegara a sus oídos. Conociendo a Zechs, más temprano que tarde se unirá a las fuerzas preventivas como colaborador de refuerzo y la posibilidad que se enterara de que Relena estaba encinta era alta.
- Hay que decirle - sumó Relena - se enterará de alguna manera, prefiero que sea por nosotros. Tengo fe que podría comprender mi inquietud.
- Se lo diremos together - respondió él pasando sus dedos por el cabello dorado y tranquilizándola con un beso en su hombro.
- ¿Crees que comprenderá que no queremos que lleve el apellido? quiero decir, ¿estás de acuerdo conmigo, Heero?
Él dudó. De alguna manera el apellido "Peacecraft" seguía siendo un símbolo de paz.
- Relena, aunque terminaste con tú hegemonía del reino Sanc el mundo sabe que sigues ahí, te consider un líder y queriendo o no, significa mucho para la tierra que este linaje siga presente en la conformación de la paz. Tan solo tu llamado por las pantallas de Bruselas alzó a la gente. Eso es porque también eres Peacecraft.
Ambos se miraron seriamente escuchando el silencio. Al parecer había dejado de llover mientras ellos seguían abrazados semi desnudos sobre la cama, Heero cubriendo el cuerpo de Relena palpando que la temperatura seguía bajando, luego de un escalofrío de ella sugirió que se metieran bajo las sábanas. Él la aferró a su cuerpo y ella se hundió buscando calor en su corporalidad.
- Heero ...
- ¿Mm?
- Necesitaba este momento.
Heero no contestó. Muy lejos podía estar cayéndose el mundo, pero no podía negar que sentí alivio de saber que podía mantenerla segura aferrándose a su cuerpo. La besó como respuesta apegándose a sus pechos desnudos. Bajó por su cuello recorriendo con sus labios sus hombros hasta llegar a sus pezones notoriamente levantados por el frío. Decidido a darle calor, se subió prematuramente sobre el delgado cuerpo de la chica, tal como lo hizo meses atrás en Sanc. Recordó la primera vez que se lo hizo, como entró en ese espacio conociendo lo que era la pasión del sexo prístino, casi abusando de la ingenuidad de la joven princesa. Ahora ella no era inocente, Relena tomaba sus manos para llevarlas el centro de su sexo pidiendo que la acariciara con sus dedos. Obedientemente, él aceptó para prepararla.
A comparación de la forma desenfrenada en que se desenvolvían en su apartamento las últimas veces, ahora el proceder era apasionado y cuidadoso. Relena se dejaba querer por los besos de Heero que recorrían sus pechos mientras la tocaba mojándola. Al momento de penetrarla suavemente, él la miró a los ojos. Comenzó a moverse sobre ella lentamente conectando con su rostro de placer. Él fue hacia su lóbulo de la oreja, mordiéndosela, mezclando su respiración con los cabellos dorados de la chica. Se apoyó en ella juntando su pelvis una y otra vez gozando del roce en un interior.
Heero se excitó aún más cuando Relena enganchó sus piernas a su cintura realizando movimientos al mismo ritmo. No pudo evitar ser más desenfrenado. Cuando ella comenzó a gemir creyó que se vendría de inmediato. Verla clamar de placer era algo que no lo dejaba aguantarse, esa mezcla de dolor y goce lo volvían loco. Todo era perfecto en ella, su actuar, su belleza e incluso la zona más erótica que parecía encajar perfecto con su miembro. Relena se transformaba en su objeto de satisfacción y todo lo que quería era usarla para verter su líquido en esos momentos. No podía resistir más, sobre todo porque ella puso sus manos en la parte posterior para apurar la acción.
El piloto soltó un jadeo de placer perdiendo el control. Ya no podía ir lento. Alejó su cuerpo de Relena para sentir mejor lo que venía, con atrevimiento ella levantó sus piernas aún más esperando el momento culmine. Fue cuando lo sentiste caliente entre las piernas y un gruñido de desesperación de Heero la hizo llegar al clímax en un segundo.
Fue rápido e intenso. Sus respiraciones estaban desbocadas ante ese momento de desesperación. Al fin podía tocar, al fin podía sentir sus cuerpos libremente sin cuidar del entorno y luego de cuarenta y ocho horas, sus instintos animales estaban satisfechos
Luxemburgo
Trowa cruzó por una cuerda floja improvisada hasta la ventana del antiguo palacio Treize. No se veían movimientos importantes, es más el lugar parecía desolado. Entró a una vieja oficina adornada con espadas y cuadros del antiguo Oz. El lugar se veía bien mantenido, poco polvo sobre los muebles y papeles a medio escribir. Se acercó al buró donde una taza parecía haber sido usada hace unos días, debido a los restos de café en el fondo.
"Nadie tiene autorización para estar allí" - aclaró Une- recuerdo perfectamente que ese lugar se cerró a todo tipo de gente al ser patrimonio privado.
Trowa cruzó la oficina con las manos en los bolsillos, casi imperceptible en sus pasos. Abrió la puerta del cuarto saliendo al corredor. Con cuidado fue recorriendo el lugar que parecía deshabitado. ¿Era posible que ese lugar fuera de base de alguna planificación terrorista? lo dudó. Sin embargo a lo lejos escuchó pasos por lo que se ocultó en la puerta más cercana.
Dos hombres con armas, sin un uniforme específico, caminaron por el lugar en dirección a la oficina por la que el piloto accedió al palacio.
- No estoy de acuerdo con que nos dejaran atrás.
- Es solo por si sospechan de este lugar, aunque ya no estemos aquí, creen que vendrán por nosotros en algún momento.
- Como quieran, aburre la cero acción.
- Es el último día, sin quejarse. Además el jefe ya tiene los planos, con eso basta.
Ambos caminaron hasta perderse al final del pasillo
Trowa los dejó atrás, se internó por los pasillos del gran palacio hasta llegar a una biblioteca oscura. Todos los libros estaban alborotados, desparramados por el suelo. Finalmente al llegar cerca de una escultura, dio cuenta que este era un león degollado y que en su interior existía un sistema eléctrico vulnerado. Al agudizar su visión, vio que el librero parecía entre abierto dando paso a una siguiente habitación. Allí una especie de hangar de mobile suit estaba vacío. La mesa continua estaba llena de papeles esparcidos y ensayos de planos.
Trowa fue por los tubos que estaban tirados en el suelo. Tomó el aroma, identificando el olor a plástico quemado que significaba que fueron usados recientemente.
- ¡ Profanaron ese lugar sagrado! - vociferó Une furiosa en su oficina- ¿Han dicho algo más los detenidos?
Wufei negó con la cabeza. Se sentó observado por alguien cercano viendo a la joven asistente Rose sentada en los sillones. Ella escondió su cabeza detrás de su laptop fingiendo estar muy concentrada. Su tensión fue interrumpida por Miliardo quién entró estrepitosamente hacia el escritorio seguido por Noin.
- ¿Viento? ¿Noin? por qué vienen e interrumpen de manera tan ...?
- Une ¿alguna vez estuviste ahí? ¿En ese palacio? - preguntó Miliardo.
- No personalmente pero ...
- Tengo la ligera sospecha que allí estaban las especificaciones técnicas de cierto mobile suit.
Todas las miradas se fueron hacia él. Con una mueca dio señal dio a entender que necesita comunicar información confidencial.
- Ejem Ejem, Rose ¿podrías ...?
La joven entendió la indirecta. Tomó sus cosas para salir de la sala. Wufei la siguió con la vista hasta que desapareció detrás de la puerta.
- ¿Y bien? - siguió Une.
- Un poderoso Suit fue hecho por Treize en base al viejo Tallguese. Hace años, en una batalla, una carga de mobile suits llegó al Astillero cercano donde fueron combatidos y destruidos.
- La batalla de Luxemburgo claro, aunque que no la recuerdo, por evidentes razones yo no estaba operativa en esos tiempos ¿pero qué tiene que ver eso? - preguntó Une- ¿cual es tu punto?
- Posterior a eso se informó la aparición de un nuevo gundam después de mucho tiempo, quién combatió en las colinas del antiguo reino de Sanc abatiendo cientos de soldados en cuestión de minutos. Quiero decir que los planos originales de Epyon estaban en ese palacio guardados desde antes de que esa arma viera la luz.
- ¿Tratas de decir que ellos, además de ser terroristas, planean reconstruirlo?
Zechs calló. Advirtió de la mirada de Noin, admitiendo que era el momento de develar su secreto.
- Más bien, hacer una réplica.
-¿Réplica?
- Así es, porque yo guardo el original.
Un silencio sepulcral inundó la oficina. La idea del desarme total que se sugirió para llegar a una paz ideal era respetada por muchos ex soldados en el mundo, incluidos los pilotos gundam, quiénes estaban acordado destruir sus máquinas en un futuro cercano. Por supuesto el preventivo Wind no estaba involucrado en ese acuerdo por muy hermano que era de la ex soberana pacifista, él prefirió vivir en el anonimato.
Wufei tomó la palabra:
- Muy precabido. Los nuestros pronto serán destruidos, aunque dudo que convenga hacerlo. Si el frente terrestre planea tener un arma del nivel de Epyon, tendremos que hacer frente con el mismo calibre.
- Esto vulnera todos los protocolos de prevención, pero si hay que hacerles frente, lo haremos - dijo Une - debemos evitar cualquier alzamiento.
Dúo entró a la sala arrastrando a un hombre amordazado. Todos se miraron pasmados porque aquella no era una sala de interrogatorio, si no una oficina gubernamental. De forma violenta Dúo lo tiró al suelo pateándolo, sacando su arma y apuntándolo. Se acercó a él bajando su mordaza.
- ¡repítelo de nuevo! - exclamó Duo - ¡dilo ahora!
- ¿Qué es este escándalo?
- Yo ... era un soldado de Treize y ... - contestó temeroso - luego seguimos a Dekim.
-No tenemos tanta paciencia ... - Dúo acciónó la pistola a punto de disparar.
- Maxwell ¿por qué lo trajiste?! - preguntó Une - ¡esta es una oficina, no sala de tortura!
- Escuchénlo y verán.
- Es espera ...- el hombre tomó aire -Buscan al pi ... piloto del g-gundam que explotó en Bruselas, saben que está vivo.
- Imposible, nadie sabe sus identidades - comentó Miliardo.
- Así es, todo archivo o registro u historial ha sido eliminado - corroboró Une.
- Estúpidos - dijo el hombre - no es necesario ningún registro, si tienes una buena fuente.
- Dilo de una buena vez o te mato aquí - amenazó Dúo.
- Quarante, su apellido es Quarante - nombró el hombre - el me reclutó.
- Imposible, Quinze está muerto - dijo Miliardo - Murió cuando explotó el libra. Es una tontería lo que dices aunque ...
Todos se miraron. Asumieron que no podía ser el mismo participante de colmillo Blanco. Miliardo se acercó a el desconocido viéndolo con desdén.
- Sé que tenía un hermano menor - susurró Miliardo deduciendo - o también puede ser alguien más ocupando su nombre.
- No sé quién sea, pero quiere al chico y al ex lider de colmillo blanco, es decir a ti ex conde relámpago. Quiere venganza, contra la tierra y contra ti. Al primero lo buscan desesperadamente y en tu caso saben que estás en la tierra, vivo y coleando ... maldito bastardo traidor de las colonias.
Miliardo se acercó dándole una patada en la cara, noqueándolo de un golpe, luego otro y otro con su bota de cuero.
- ¡Zechs no lo hagas! - advirtió Noin- puede decirnos dónde se ocultan.
Pero no paró. Con rabia lo golpeó hasta hacerlo sangrar de la nariz y dejarlo inconsciente.
- Mugroso ... aléjalo de mi Maxwell- pidió Miliardo - ¡si no lo mato!
- Zechs, tranquilízate - pidió Noin- no puedes alterarte de esa manera.
- ¿Por qué no puedo? ¿Acaso no te das cuenta Noin?
- ¿Darme cuenta? sólo me veo que estás actuando como troglodita.
- Para mi está claro - Interrumpió Wufei - dicen que van contra Miliardo y de paso buscan a Heero ... para su pesar también quieren desestabilizar lo que se ha logrado, dónde el único símbolo de paz del nuevo establecimiento ha sido atacado ... ¿No es obvio el triángulo? La vicepresidenta también es parte de la venganza. Bueno, era algo obvio luego de que atacaran la fiesta de la paz y en el aeropuerto.
Todos guardaron silencio.
- mmm es coherente- dedujo Miliardo - Quinze sabía de mi y de Relena cuando estuvimos en la nave libra. Sabía que Yuy fue por ella, tenía un panorama claro de la situación en ese entonces.
- Tuvo que haber dejado registro de todo en alguna bitácora de navegación- dijo Dúo-. A menos que alguien más filtrara información ¿quién más estuvo con ustedes en ese ...?
- Dorothy Catalonia - nombró Trowa entrando a la oficina.
Un silencio cruzó la sala. A todos no les calzaba el riesgo que tomó la joven en la fiesta de Lisboa. ¿Acaso podía ser todo una pantalla? No, Dorothy Catalonia no era tonta como para arriesgar su vida de esa manera.
- Ahora está con Quatre - Prosiguió Trowa - he hablado con él, la mantendrá vigilada, aunque duda que ella esté involucrada.
Otro silencio invadió la sala, Miliardo no dejaba de pasearse como león enjaulado por el lugar. Noin lo observaba de lado a lado, mientras Une pedía que sacaran al hombre de su oficina.
-Bien bien - calmó Dúo - Tenemos un frente terrorista que evoluciona a tener su propio mobile suit. Menos mal no destruímos los gundam aún, teníamos fecha acordada para eso ¿No Trowa? él botón de auto detonación tendrá que esperar ... otra vez.
- Dos de los perseguidos están juntos ahora- gruñó Miliardo - no sé de quién fue ese tonto plan de seguridad, pero no concibo que Heero Yuy esté a cargo de la seguridad de Relena lejos de aquí. Siguen estando expuestos. El mundo se desequilibra y se necesita una figura que entregue esperanza a los ciudadanos.
Todos se miraron incómodos ante la rabieta del preventivo Wind. Nadie estaba autorizado para entregar información adicional sobre el paradero de los jóvenes amantes. No es que supieran exactamente dónde estaban, pero se podía hacer una idea según el plan en el que todos participaron en Portugal.
- Bien, continuemos con nuestra investigación- ordenó Une- El siguiente paso es encontrar antecedentes de Quarante y cualquier indicio de su familia.
Une miró a Trowa dando una señal que solo él entendió. Es decir que tenía permitido mantener al corriente de la información a ex piloto gundam 01.
- Quédate quieto - avisó Relena.
El trailer del circo estaba completamente equipado, pero carecía de algo importante. Esa mañana Relena se levantó para poder peinarse, decepcionada notó que no había espejos en el trailer. Ni siquiera los vidrios de las ventanas reflejaban bien su rostro y cómo pudo se armó una coleta para ordenar el cabello. Heero comentó que deseaba afeitarse luego del comentario de ella la noche anterior, pero desistió al instante por el asunto de no tener un reflejo claro de su barbilla.
Heero estaba inquieto. Jamás había dejado que alguien pasara un filo por su cara, pero ella insistió en hacerlo. El se sentó en un banquillo en el exterior aprovechando el hermoso día luego de la tormenta. Relena tomó la pequeña rasuradora, luego de que pusiera espuma de afeitar en el rostro del hombre. Miró con detención los ojos azul prusiano que la evaluaban con duda.
- Puedo hacerlo yo - sugirió serio.
- No. Quiero hacerlo.
Ella pasó suavemente el utensilio por la mejilla de Heero con satisfacción. Al acercarse, él pudo ver como la blusa ligera de Relena formaba un abismo entre los pechos de la joven, dándole una buena vista hacia el interior. Dejó de oponerse.
Relena tomó el mentón de Heero con su mano para mover su cabeza a medida que pasaba por su rostro. El pequeño plato con agua que sostenía la mesita que los acompañaba, le servía para golpear la rusuradora del exceso de crema blanca. Ella tomó el aroma a menta de la espuma disfrutando ser la mejor fígaro del mundo. Notó el relajo de él quién centró su vista en el pecho de la vicepresidenta. No se opuso.
El ambiente silvestre se hizo sentir con el canto de los pájaros. Concentrados, solo escucharon el ritmo de sus respiraciones mientras Relena ejecutaba su trabajo. Luego de unos minutos ella dijo:
- Listo "amor"
Ella acarició el rostro suave de Heero contemplando su rostro. Se sentó sobre sus piernas y él la aferró de la cintura. Ambos sintieron la paz del momento bajo el sol que calentaba el claro.
- ¿Seguirás molestándome con eso? - preguntó con leve sonrisa.
- Hasta el fin de los tiempos "amor".
- ¿Qué tengo que hacer para ...?
El sonido de un teléfono en el interior del trailer los interrumpió. Desde la chaqueta de preventivo de Heero una llamada se hacía presente interrumpiendo a los románticos que vivían su momento.
- Creí que no deberíamos contacto - reprochó Relena levantándose de las piernas de Heero.
Él no se sorprendió por la llamada, sabía que en algún momento tendrían que informarle de los avances. Que estaba lejos no significaba desligarse de los preventivos en acción.
- Solo Trowa sabe de nosotros - dijo entrando al trailer.
Él tomó el pequeño teléfono y efectivamente Trowa estaba del otro lado. Lo puso en línea de los nuevos antecedentes mientras Relena miraba desde afuera atenta a cualquier noticia. Vio como él se paseaba con el aparato en el interior conversando algo que ella no lograba entender del todo. Se enfocó en ordenar el desorden sobre la mesita distinguiendo nubes negras que se acercaban. Sin duda otra tormenta comenzaría en pocas horas.
- Ah y otra cosa más - dijo Trowa - Zechs está aquí.
"Lo presentía" dijo en su interior
- ¿Qué ha dicho? - preguntó Heero
- Está interesado sobre el paradero de la vicepresidenta. A simple vista no tolera que ambos están aislados de todo esto.
- No me sorprende.
- Por supuesto, solo sabe lo necesario - agregó Trowa.
-¿Cuanto tiempo crees que debamos quedarnos aquí?
Heero no solía preguntar a otros opiniones, por lo que su interlocutor se sorprendió ante tanta condescendencia. Conocía a Heero hace mucho tiempo para saber que tomaba sus propias desiciones.
- Todo depende de lo que vayamos descubriendo. Si ves riesgos, muévete de ahí o vuelve hacia nosotros.
- Entendido.
- Y Heero ...- Trowa buscó las palabras acertadas para su amigo- tú sabes que ella es la vicepresidenta, el mundo necesitará ver su rostro. De ser necesario tendrá que salir a la luz.
" Pero yo la quiero segura conmigo" - pensó
- Lo tengo claro - agregado formal.
Cortó la llamada. Relena lo miraba desde la puerta inquisitiva esperando respuestas.
- ¿Y bien?
- Zechs está en Bruselas - informó Heero.
Ella asintió sin decir palabras. Se sentó en la cama cercana esperando que él soltara más información de la investigación, pero a cambio dijo algo inesperado:
-Relena ¿Quieres casarte conmigo?
Heero sacó de su bolsillo un anillo con zafiro azul solitario en el centro.
