Disclaimer: Los personajes le pertenecen a JKR, lo demás, a la bella LOVESBITCA8.
NOTA de la TRADUCTORA: La historia es de la increíble LOVESBITCA8 quien me dio su permiso para traducirla.
El link de la historia original la pueden encontrar en mi Bio y en mi lista de favoritos.
Y si aún no han leído alguna de las otras historias de esta autora, les ruego que lo hagan, son increíbles.
PD. Irene Garza está traduciendo su trilogía de The Right Thing To Do, un bello trabajo también por si quieren ir a echarle un vistazo a algo más de esta autora en español. (Pueden encontrar la traducción en la lista de favoritos también).
Todos los días, una pequeña muerte
"Every Day, a Little Death"
De Lovesbitca8
For Lovesbitca8,
Thank you so much for giving me the opportunity to translate your incredibly hot story, I will be eternally grateful to you.
I loved and had fun every minute.
With love,
Paola
N/Autora: Estoy pensando en 5 capítulos (léase 10). 8vo año AU. Punto de vista de Draco (PoVs), tercera persona. También se incluye una pequeña comedia. Y por supuesto, muchos intentos de orgasmos.
—No pude hacerla venir. Estuve debajo de ella por al menos quince minutos
—¡Eso es generoso! ¡Solo pasé unos minutos allí porque parecía que estaba lista, pero entonces ella nunca se vino!
—¡Exactamente!
La concentración de Draco fue sacada de la novela en la que estaba a medio camino. Había mirado a Blaise y al otro chico cuando eligieron sentarse junto a él y charlar cuando claramente estaba buscando paz de ellos dos, pero lo habían ignorado. Estaba sentado en la esquina de la sala común, y todavía lo habían encontrado.
Era tan difícil ser popular.
—¿De qué tontería estás hablando? —preguntó.
—Granger —respondieron juntos.
Sus ojos se voltearon hacia ellos, esperando el chiste.
—¿Granger quién? —lo intentó, esperanzado.
—Hermione Granger —dijo Blaise lentamente, como si Draco fuera sordo.
Draco miró de un lado a otro entre ellos.
—¿Qué hay con ella?
—Ella es frígida o algo así —dijo el otro chico. ¿Monty? ¿Murphy? Draco trató de no aprender su nombre con la esperanza de que no necesitaría saberlo, pero lo había estado siguiendo a él y a Blaise desde principios de año. Siendo de "octavo año", Draco, Blaise y Theo habían comenzado a compartir cuarto con los de séptimo, como Mocky aquí, y había sido ineludible.
—Yo no diría "frígida" —dijo Blaise, erudito—. Puede ser bastante receptiva.
Muphbert asintió con la cabeza vigorosamente.
—Pero ella simplemente no se viene —continuó Blaise.
Draco parpadeó.
—¿Estamos hablando de Granger?
—Ella no es fea, Draco. Incluso tú tienes que admitirlo —Blaise arqueó una ceja hacia él.
Draco no tenía que admitir nada. Estaba bastante confundido.
—Especialmente con lo poco para elegir este año —continuó Blaise.
—Sí, es una pena que todos tuvieran que morir y todo eso —dijo Draco, el sarcasmo supurando de su lengua.
—¡Estás en lo correcto! —dijo Muggins, puso su mano sobre su corazón—. Extraño a Lavender Brown. Qué partido era.*
—Así que, ¿te has acostado con Granger? —le preguntó Draco a Blaise.
—Un par de veces —Blaise se inclinó hacia atrás en su silla—. Ella es genial, excepto… —Blaise le hizo un gesto a Morgan.
—¡Ella no puede venirse!
Draco sonrió.
—Tal vez no para ti, Mullins.
El chico lo miró extrañamente. Draco podría marcar "Mullins" de la lista.
—Yo tampoco —admitió Blaise. Parecía bastante resignado a eso, por ser el primero. Draco y Blaise siempre habían sido los primeros en hablar de chicas y comparar notas. Blaise siempre intentaba superarlo.
—Bueno —dijo Draco—. La guerra fue un momento estresante. Estoy seguro de que es un efecto secundario o post- traumático.
—No, no —Blaise se inclinó hacia adelante—. Me puse tan nervioso después de la primera vez que lo hicimos, que contacté a Krum. ¡Dice que ella tampoco podía en aquél entonces!
Algo no estaba bien con Draco.
—¿Cuánto tiempo has estado viendo a Granger? —le preguntó a Blaise.
—Oh, sólo he estado con ella una vez.
—Tú no, Martin.
—Me he encontrado con ella un par de veces —Blaise se encogió de hombros—. No la estoy viendo —Blaise lo miró—. Honestamente, ¿no vas a decirme con quién puedo y no puedo acostarme en función de su estado de sangre?, ¿eres Malfoy?
—No, nada de eso —dijo Draco—. Sólo estoy sorprendido que Granger esté follando a diestra y siniestra
—¿Granger? —Theo entró en la sala común—. Me he acostado con ella. Un maldito buen momento.
Draco lo fulminó con la mirada. Qué demonios estaba pasando.
—Pero ella no puede terminar, ¿verdad?
Theo se encogió de hombros.
—Ella gritó como una banshee para mí.
Los tres chicos lo miraron.
—¿En serio? —preguntó Blaise entrecerrando los ojos.
—Sí. En octubre. La tuve en un aula durante las rondas de prefectos —Theo sonrió y Draco quiso golpearlo—. La incliné sobre el escritorio del profesor y lo hicimos.
—¿Y ella se vino? —preguntó Draco.
—Definitivamente. —Theo sonrió. Draco apretó la mandíbula.
—Oooh. Oh Dios.
Draco miró y Blaise tenía los ojos cerrados, pasando las manos por su pecho
—Sí. ¡Sí! ¡Sí! Theo ¡SÍ! —Blaise abrió los ojos y dejó caer las manos—. ¿Algo así? —él se puso inexpresivo.
—Quiero decir... —Theo lo fulminó con la mirada—. Ella no estaba fingiendo, si eso es lo que quieres decir.
Blaise sonrió.
—Lo estaba. Me dijo que nunca ha tenido un orgasmo.
Draco lo miró. ¿Esto fue algo que admitió? Eso era tan personal. Una imagen flotaba a través de la cabeza de Draco: Granger y Blaise, envueltos en sábanas blancas, corriendo sus manos uno sobre el otro después de terminar. Blaise besando su cuello mientras derramaba sus secretos más oscuros…
—Lo siento —dijo Draco, poniéndose de pie y girando para mirar la habitación—. ¿Se han acostado todos ustedes con Hermione Granger?
Un pequeño primer año lo miró y negó con la cabeza.
—No.
—¿Draco no lo ha hecho? —Theo cruzó los brazos delante de su pecho y lo miró de arriba abajo—. Estoy sorprendido. Pensé que la habrías subido al expreso de Hogwarts este año.
El cuello de Draco se sentía caliente.
—¿Disculpa?, ¿por qué?
Theo se encogió de hombros.
—No más Voldemort. Tu padre está encerrado. No más tonterías de pureza de sangre de las que preocuparse. Weasley y Potter no están aquí y Pansy está en Francia.
Draco parpadeó.
—Ninguna de esas son razones para "subirla al expreso de Hogwarts".
—Muy bien, correcto —Blaise se paró, sonriendo—. Lo más importante en este momento, es que Theo cree que lo consiguió —Blaise se rio entre dientes—. Theo piensa que Viktor Krum no pudo hacerlo, Blaise Zabini no pudo hacerlo, pero él lo hizo.
—No dije ninguna de esas cosas…
—Pues, yo lo dije —Blaise inclinó la cabeza—, debería darle otro giro y hacernos saber cómo le va.
—¡Bien! —Theo levantó las manos—. Hablaré con ella en clase mañana, a ver si puedo encontrarme con ella esta semana.
El ojo de Draco se crispó. Debería ser más difícil tener sexo con Hermione Granger. Ella era... Difícil. ¿verdad? Miró a su alrededor a todos los chicos que habían tenido sexo con ella en los últimos meses (excluido el primer año) y se preguntó por qué estaba acostándose con todos.
Draco la observó a través de clases al día siguiente. Ella seguía siendo la misma sabelotodo de siempre. Trató de imaginarla inclinada sobre un escritorio para Theo, y la imagen le erizó el cuello.
Empacó sus libros y estaba saliendo por la puerta cuando vio a Theo acercarse a ella. Se detuvo y miró como ella le sonrió cálidamente. No pudo escuchar lo que decían, pero Theo le tocó el brazo... como si fueran amigos. O amantes. Y ella lo dejó.
Draco se fue.
Tenía buenas tetas, supuso. Y era delgada, pero no demasiado delgada. Y aunque sus piernas eran largas, aparentemente las había extendido para cada idiota mayor de diecisiete años. O al menos eso era lo que el suponía en ese momento.
Blaise había investigado más. Justin Finch-Fletchley la había tenido. Ernie Macmillan la había tenido. Terry Boot la había tenido.
Ninguno de ellos la había hecho terminar. Draco estaba con Blaise cuando interrogó a Ernie, y Draco no pudo evitar preguntar.
—¿Cómo te acercaste a ella al respecto?
Ernie había levantado las cejas y le dijo:
—En realidad, ella se me acercó. Estábamos charlando y me preguntó si tenía ganas de encontrarme con ella alguna vez. Muy atrevida, pero... encantadora también.
Ernie asintió con la cabeza, sonriendo, como si todo fuera un viejo cuento de hadas o un recuerdo cariñoso.
—Así fue conmigo—dijo Blaise. Y Draco frunció el ceño mientras los dos hablaban de sus tetas perfectas.
No fue que la encontrara atractiva. Para nada. Es sólo que Draco había sido conocido por ser un amante generoso. Nadie se quejó (y él le había escrito a Pansy y ella confirmó que nunca lo había fingido con él, ¿por qué preguntas, Draco?) y él estaba seguro de que todas las brujas con las que había estado lo pasaron bien.
Así que, si había algún tipo de competencia aquí, algún tipo de recompensa, entonces él la quería.
Es por eso que estuvo en la biblioteca un sábado por la noche, viendo a Granger compilar una lista de textos de investigación para el artículo de Historia de la Magia. Fue asignado ayer, y no debía entregarse durante tres semanas. Así es como sabía que podía encontrarla aquí.
Revisó su lista y luego se acercó a las pilas más cercanas a su mesa. Fue un buen momento.
Se alisó el pelo y luego lo sacudió de nuevo, con la esperanza de tener un aspecto desordenado.
—Hola, Granger —Se apoyó en el montón y trató de sonreír normalmente. Sin la habitual sonrisa reservada para Granger.
Ella lo miró. Tomó su postura fácil, su sonrisa extraña y arqueó una ceja.
—¿Eres el siguiente en la fila?
Sus ojos se abrieron y tosió.
—Yo... Yo quiero decir —tartamudeó.
—Ahórratelo, Malfoy —dijo y sacó el libro de la estantería—. No seré tu pequeño "experimento". Dile al resto de los Slytherin que también me dejen en paz.
Se alejó, de vuelta a su mesa. Se incorporó, estupefacto, todavía apoyado contra la pila. Se sacudió cuando desapareció de su vista y se dirigió rápidamente para encontrarla.
—¿Quién te está dando problemas?
Ella estaba de pie junto a su mesa, haciendo referencia a su lista de libros que estaba buscando. No lo miró cuando dijo:
—Bueno, Nott está listo para intentarlo de nuevo, ahora que sabe que hay "fama y gloria" esperándolo. Y Harper ha intentado llevarme a Hogsmeade…
Los ojos de Draco se entrecerraron.
—¿Harper? No podría encontrar un punto G ni con un hechizo localizador.
—¿Y tú podrías? —Lo miró por encima de su hombro.
Le dirigió una mirada que decía "por supuesto".
—No es sólo los Slytherin. He tenido otros chicos acercándose a mí debido a las bocotas de los Slytherin. Gracias por eso, por cierto.
—Ese no fui yo. Ese fue Blaise.
Ella rodó los ojos.
—Oh, entonces, gracias por no participar y no alimentar la fábrica de rumores.
Draco bajó los ojos a la mesa. Ella lo confrontó.
—Mira Malfoy, ¿qué crees que vas a conseguir de mí?
—Un orgasmo.
Se rio entre dientes. Era como si la risa burbujeara desde su pecho y su sonrisa apareció espontánea, como si no hubiera querido reírse, pero en realidad lo encontró todo divertido.
—Maravilloso —bromeó.
—Múltiple, en realidad.
Ella se rio de nuevo, menos tomada por sorpresa esta vez. Nunca la había visto sonreír así.
—¿Y estás preparado para la tarea, Malfoy? —Se volvió hacia él y cruzó los brazos sobre el libro frente a su pecho.
—Sí.
—¿Y si te dijera que lo más cercano que estuve no fue con penetración sino con la boca?
Ella levantó una ceja hacia él. Él tragó.
—Yo diría "muéstrame el camino a la Sección prohibida".
Ella entrecerró los ojos en su dirección.
—¿Y el segundo más cercano fue cuando el tipo no se vino en absoluto?
Parpadeó hacia ella.
—Está bien.
—¿O cuando estaba atado, con los ojos vendados y azotado y yo tenía el control total, usando un strap-on** con él?
Las mejillas de Draco ardían. Ella lo miró fijamente, sosteniendo su mirada.
—Yo diría —comenzó, con la voz quebrada—, "dime cuándo encontrarme contigo en la Sala de los Menesteres".
Ella esnifó.
—Estás realmente empecinado, ¿no? —Se movió a su alrededor, dirigiéndose hacia la pared trasera. La siguió—. ¿Todo esto sólo para decir que hiciste ronronear a la leona de Gryffindor?
—¿Alguna de esas situaciones fue real?, ¿realmente has...? —No podía repetir lo que ella había dicho sobre el… bondage.
—En realidad no —Sonrió—. Quiero decir, he probado algunas cosas BDSM ** *aquí y allá, y por supuesto es genial que un chico me la coma.
Draco miró por encima de su hombro mientras la seguía. No podía creer que estuviera hablando de esto. En una biblioteca.
—Pero nada que me llevara ahí —terminó.
Él tragó.
—De acuerdo. ¿Qué más has intentado? ¿O qué ha funcionado mejor?
Ella lo miró por encima de su hombro mientras se detenía frente a un estante.
—He intentado casi todo lo que uno puede probar por sí misma...
La mente de Draco se tomó unas pequeñas vacaciones. Hermione Granger en su cama de cuatro postes, con el dosel corrido y un hechizo silenciador…
—Y lo he probado con una chica, pero no me gustó tanto.
La mente de Draco tomó un largo año sabático.
—¿Con quién? —preguntó. Sintió que el cuello se le ponía caliente.
Ella lo miró mientras sacaba otro libro del estante. Arqueó una ceja y sonrió.
—No quieres saberlo.
Empezó a moverse por el estante, buscando otro libro. Lo hizo. Realmente quería saberlo.
Volvió a enfocarse. Cincuenta por ciento del problema había desaparecido, se dio cuenta, así que se fue con eso.
—Así que, ¿estás segura de que te gustan más los hombres?
—Sí, bastante segura.
—¿Qué es lo que te gusta de los hombres?
Ella lo miró, y por primera vez sus mejillas se volvieron rosadas. Interesante.
—¿Qué me gusta de ellos? —Sus cejas se arquearon—. Bien... —Se volvió para mirar hacia los libros. Se tomó un momento para pensar y Draco se tomó un momento para estudiar las líneas de su cuello.
—Supongo que me gusta que son más grandes que yo. Su altura y su pecho.
Draco se resistió al impulso repentino de mantenerse erguido.
—Podrías encontrar una mujer alta. Una mujer ancha —sugirió.
—Mm, sí —Miró los libros. Ella frunció los labios y negó con la cabeza ligeramente—. No me importaban mucho los pechos de la otra chica cuando estábamos juntas. Son encantadores de ver a veces, pero realmente no hice nada con ellos.
Draco tragó antes de preguntar.
—¿Qué más hay de los hombres entonces?
—Supongo... —Miró a sus pies mientras pensaba—. Me gustan sus cuerpos. Los músculos. Las mujeres tienen hermosas curvas suaves, pero eso no es con lo que fantaseo.
Draco realmente debería haber planeado mejor esta conversación. Honestamente esperaba hablar con ella, conseguir que se comprometiera a un momento y lugar, y se fuera. No discutir el sexo y Granger en la cama con una chica y lo que le gusta y sus fantasías.
—Creo que me gusta la energía masculina, ¿sabes? —Lo miró, esperando que él estuviera de acuerdo.
No lo sabía. Pero tal vez lo entendió.
—¿Te gusta ser dominada? —Ella le frunció los labios, como si estuviera lista para terminar la conversación—. Sólo quiero decir, debido a la cosa de la energía masculina. Supongo que, tal vez quiero decir, te gusta que te cuiden. En la cama. ¿O te gusta estar a cargo?
Ella parpadeó.
—No realmente de una manera u otra —Observó el libro en sus manos, como si estuviera pensando. Se tiró el labio entre los dientes de una manera sin sentido que tenía las manos de Draco sudando.
—¿Alguna vez lo has hecho en la biblioteca? —preguntó, sin censurar su boca en lo absoluto. Esperó a que ella rodara los ojos y lo corriera.
—Sí.
Se giró encaminándose a una pila diferente de libros, sin siquiera un rubor en sus mejillas. Draco estrechó los ojos.
—¿¡Con quién!?
Lo miró.
—Zabini.
Sentía hielo en sus venas. Zabini le había robado algo que ni siquiera sabía que quería.
—¿Cómo? —se encontró preguntando.
Se burló de él.
—¿Cómo?
—Sí, quiero saber qué hizo mal.
Ella sonrió y sacó un libro de oro de un estante alto.
—No hizo nada mal —dijo—. Malfoy, te lo estoy diciendo. Es algo que forma parte de mi biología. Es bastante divertido ver a todos ustedes tratar de "ganar" algo que no pueden tener, sin embargo.
Se echó a reír un poco. Él se sonrojó y se acercó a ella.
—Me gustaría intentarlo. Si me dejas.
Lo observó. Estaba a un paso, así que tuvo que inclinar un poco el cuello para ver sus ojos. Había algo extraño en su expresión, como curiosidad o cautela.
Entrecerró los ojos hacia ella e intentó.
—O incluso si no me dejas —Dejó que sus ojos se oscurecieran con pensamientos siniestros y volvió a dar un paso hacia ella. Ella le frunció el ceño y su curiosidad se había ido. Se relajó.
—Ya he probado fantasías no consensuadas. No es mi estilo —Mordió el interior de su mejilla y se estiró por un libro. Su brazo saltó y lo alcanzó primero.
—Está bien —dijo, entregándole el pesado libro. Ella lo miró fijamente y él vio sus ojos revolotear entre los suyos, sintiendo el calor de su cuerpo.
—¿Hay dinero en esto?
Parpadeó y su visión fue clara de nuevo.
—¿Dinero?
—¿Algún tipo de apuesta para ver quién puede hacerme gritar primero? —Tenía los ojos fríos. Habían estado casi calientes hacía un momento.
—No estoy en eso.
—Entonces, ¿realmente estás interesado en la gloria misma? —lo dijo tan condescendientemente.
—En realidad —dijo, encogiéndose de hombros—. Estoy en esto para fines académicos —Le sonrió, burlándose de ella—. Investigación, ensayo y error. Todo muy interesante para mí.
Ella rodó los ojos, sonrió y dijo:
—¿Prueba y error?, quién dice que estás recibiendo un conjunto de "pruebas". ¿Y si sólo tienes una oportunidad?
Se lamió los labios y se sorprendió cuando sus ojos se desviaron hacia ellos.
—Entonces será lo mejor que lo haga bien a la primera.
Draco buscó los libros que sostenía en su cadera y los quitó cuidadosamente, interesado en descubrir que ella no lo detuvo. Mantuvo sus ojos en los suyos mientras se inclinaba para colocarlos en el suelo junto a sus pies. Se puso de pie de nuevo, y suavemente tocó su cadera, dándole la vuelta hasta que su espalda estaba en contra de las pilas.
Ella se movió con facilidad, pero miró lejos de él.
—¿Aquí?, Zabini tuvo la decencia de llevarme a la Sección Prohibida —bromeó, pero se dio cuenta de que estaba nerviosa.
—Ah, pero eso no funcionó, ¿verdad? —dijo, parándose frente a ella—. Prueba y error.
Miró a su alrededor rápidamente. No había una sola persona cerca de ellos desde que empezaron a hablar en la otra sección de la biblioteca. Sábado por la noche.
Antes de que ella pudiera discutir, él se le acercó, haciendo que lo mirara. Más alto y más ancho, recordó. Despacio se arrodilló delante de ella. Sus ojos se abrieron, lo que pensó que era interesante, ya que ella era probablemente más experimentada que él en este punto.
Draco vigilaba su cara, buscando que se negara. Ella se mordió el labio. Puso su mano sobre su pantorrilla, envolviendo sus dedos alrededor de la pendiente de la misma. Bajó la cabeza y apretó los labios contra su rodilla derecha. Sintió que sus caderas se movían.
—¿Y si alguien ve?
La miró, manteniendo la boca cerca de su piel.
—Espero que lo hagan —Sonrió mientras ella lo observaba y la vio temblar cuando su aliento le golpeó la rodilla.
Sostuvo sus ojos y presionó otro beso ligero por encima de su rodilla. Sus pestañas revolotearon, y la mezcla de curiosidad y cautela estaba de regreso.
Ella no dijo nada, así que la besó un poco más arriba. Desde este ángulo, podía ver su pecho entrar y salir. La besó más cerca de la mitad del muslo, justo debajo de su falda. Su mano derecha se movió por su pantorrilla, deslizándose por la parte posterior de su pierna, y acercándose a jugar con el dobladillo de su falda, comenzando a levantarlo…
—No puedes estar enojado conmigo cuando no funcione.
Su mano se congeló y sus ojos se clavaron en los suyos.
—¿Cuándo? —Intentó con arrogancia.
Ella sólo asintió.
—No será culpa de nadie, así que no puedes desquitarte conmigo.
Parpadeó.
—Por supuesto.
Ella respiró profundamente, inclinó la cabeza hacia atrás en el estante y cerró los ojos.
Draco sonrió al dobladillo de su falda. Colocó su mano izquierda sobre su otra pantorrilla, deslizándose hacia arriba hasta que estaba en el dobladillo de su falda en el otro extremo. Hizo una pausa una vez para besar su otra rodilla, y luego usó ambas manos para empujar su falda hacia arriba. Ella apretó sus muslos juntos justo cuando él llegó a la parte superior de sus piernas, Draco sonrió. Hasta que vio sus bragas blancas.
Tragó. Justo como Granger. Lo hizo con una chica, ha probado algo de mierda BDSM, lo ha hecho en la Sección Prohibida, pero sigue usando exactamente lo que esperarías debajo de su falda. No estaba seguro de si se habría sorprendido más al encontrar una tanga roja de encaje, o incluso ninguna ropa interior. Pero definitivamente estaba caliente al pensar que llevaba todavía este tipo. Como si nunca hubiera sido tocada por otro.
Sus manos todavía sostenían su falda, con los dedos en los huesos de su cadera. Ella sostuvo sus muslos apretados, y sus caderas estaban casi inclinadas lejos de él. Apretó la boca hasta la parte superior de su montículo, con la nariz cepillando la parte superior de sus bragas, y sintió que los músculos de sus caderas y muslos se apretaban. La miró y sus ojos estaban cerrados, el labio tirado entre los dientes.
Podía olerla. Ya se estaba mojando. La besó allí de nuevo y sonrió contra ella.
Esto iba a funcionar.
Levantó la falda más alto, metiendo la parte delantera en la cintura. No quería desaparecer debajo de ella. Le gustaría ver tanto como fuera posible.
Besó la parte superior de su muslo, justo al lado de la tela de sus bragas, dejando que su lengua se deslizara y presionara contra ella allí. La oyó respirar. Cerró la boca alrededor del lugar, chupando suavemente, mordisqueando ligeramente y tirando de la piel. Repitió la misma acción en el otro muslo.
Sus muslos todavía estaban cerrados, y aunque él podía pedirle que los abriera, preferiría dejar que lo hiciera ella misma.
Apretó la boca sobre sus bragas otra vez, en el mismo lugar, pero esta vez chupó la tela, y apretó su lengua contra ella. Sus manos viajaron de nuevo hacia abajo desde su cintura, y se asentó en el ancho de sus caderas, presionando con los dedos ligeros círculos en su trasero.
Bajó la boca y la besó justo sobre su clítoris.
Y sus muslos se abrieron. Sus manos agarraron el estante.
Frígida, no era.
Deslizó sus manos sobre sus caderas, llevando sus pulgares al centro. Los deslizó hacia abajo, rozando su clítoris hasta su núcleo. Los trajo de vuelta por el mismo camino, una y otra vez, encima de la tela, dejando que sus palmas se deslizaran contra sus muslos mientras viajaban.
La miró. Tenía la cara rosada, y se humedeció los labios con la lengua. Sus ojos seguían cerrados, pero su pecho se movía hacia arriba y hacia abajo, y él deseaba tanto que ella abriera su blusa. Pero eso sería para él. No para ella.
Volvió a mirar sus caderas, ahora inclinadas hacia él. De alguna manera sus pies habían llegado a estar a cada lado de sus rodillas, y ella estaba recostada en los estantes.
Ya estaba duro. Tal vez si ella se venía, lo dejaría tenerla.
Su miembro saltó ante la idea de inclinarla sobre una de las mesas de la biblioteca, o justo aquí contra estos estantes.
Sus labios presionaron contra su clítoris de nuevo, y un sonido suave salió de sus labios. Dejó que su lengua presionara contra ella, y luego recorrió desde donde ella estaba más húmeda, hacia donde su clítoris debería estar. Se tomó su tiempo, deslizándose sobre la tela de sus bragas, a cada camino que él iniciaba, ella soltaba un pequeño suspiro.
Se preguntó si sería ruidosa cuando finalmente llegara. Debió silenciar la zona, pero luego se dio cuenta de que no le importaba. Quería que todos supieran que la hizo gritar.
Ella lanzó un suspiro por encima suyo. Había estado presionando cada vez más duro en cada golpe hacia arriba, pensando en ella gritando su nombre. Su lengua estaba prácticamente dentro, excepto por las bragas húmedas entre ambos.
Levantó la mano y comenzó a deslizar hacia abajo, encontrando difícil respirar cuando apareció su bonito sexo rosado. Ella relucía. Sus bragas apenas le llegaban a las rodillas cuando las abandonó y extendió la mano para separar sus labios. Ella jadeó y él se inclinó para continuar con el patrón que comenzó sobre sus bragas.
Sus caderas se balancearon hacia adelante. Él gimió en ella y ella jadeó. Una de sus manos dejó el estante y agarró su cabeza, aferrando su cabello. Respiró profundo antes de que lo presionara contra sí misma.
Le levantó la rodilla izquierda y se la pasó sobre su hombro. Lo agarró más fuerte. Y su lengua se sumergió en ella por primera vez.
—Oh, dios.
Empujó dentro y fuera de ella, desesperado por escucharla hacer más ruidos por él.
—Mmm. Por favor.
Sus dedos encontraron su clítoris y lo frotaron. Sus caderas se deslizaron hacia adelante y luego hacia atrás, golpeando contra los estantes. Su dedo la rodeó mientras su lengua se hundía más y más lentamente y ella gimió, presionando su rostro contra ella.
Necesitaba aire, pero ella estaba cerca. Lo sabía. Sus propias caderas comenzaron a empujar contra la nada, él quería sacárselo y masturbarse, pero necesitaba concentrarse en ella.
Se apartó, incluso con el impresionante agarre en su cabeza, tomó aire y la miró a la cara. La mano que no estaba en su cabeza tiraba de sus pechos a través de la camisa y él quería verlos.
—Quítate la camisa. Ábrela. Lo que sea.
Ella abrió los ojos y él no esperaba ver el calor explotar en ellos una vez que se encontraron. Jadeó, a pesar de que no la estaba tocando. La tenía por toda la cara. Y trató de lamerse los labios para ella. Ella apretó los labios y gimió.
—Quítatela. Quiero verte jugar con tus tetas, Granger.
Llevó sus manos a los botones superiores y comenzó a moverse lentamente. La miró, pero dejó que uno de sus pulgares se deslizara por sus labios, arriba y abajo, deteniéndose justo antes de encontrar su clítoris.
Su sostén también era blanco. Cómo se atrevía. Dejó salir un profundo suspiro y ella jadeó. Había respirado justo contra ella.
—Mantén el sostén puesto. Quiero verte tocarte.
Su voz era baja y resbaladiza por su flujo, ella asintió lentamente y llevó sus dedos a sus pechos, rodeándolos. Él movió el pulgar hacia arriba, comenzó a dar vueltas a su clítoris. Ella gimió y su polla saltó.
Sólo completó tres círculos más antes de empezar a mover sus pulgares sobre sus pezones, arriba y abajo. Él copió el movimiento para su clítoris.
—Sí, dios. Por favor.
Ella se movió más rápido sobre sus pezones y pudo verlos apuntar con fuerza a través del sujetador. Mantuvo el mismo ritmo más lento en su clítoris, sólo para ver…
—Malfoy, por favor.
Él tragó. Él dejó caer la boca sobre su clítoris y dejó que su lengua hiciera lo que sus manos. Ella gimió, un sonido ahogado. Ella tiró de sus tetas con los dedos, tirando de los picos a través del sujetador y arrancando como cuerdas. Cerró la boca a su alrededor y la chupó, lamiéndola.
Ella echó la cabeza hacia atrás y apretó su cabeza de nuevo, ambas manos presionando su cabello, manteniéndolo quieto mientras sus caderas se movían. Ella dejó salir pequeños gruñidos en cada empuje, follando su cara y tirando de su cabello hasta que le dolió.
Esta bruja lo haría venir en sus pantalones.
Deslizó un dedo dentro y ella jadeó. Encontró un buen ángulo y metió su segundo dedo, amando lo apretada que estaba. Sus caderas se menearon en un movimiento diferente, bajando sobre sus dedos, permitiéndole respirar y volver a su clítoris.
Lamió mientras presionaba en su calor, empujando hacia arriba y acurrucándose contra ella. Ella gimió. Estaba tan cerca.
Continuó con esto. Lamiéndola, follándola con sus dedos, dejando que sus caderas tartamudeen contra su cara. Sus manos volvieron a sus pechos.
Después de treinta segundos más de esto, probó un tercer dedo dentro de ella. Gritó. Los enroscó. Ella jadeó. Él golpeteó su clítoris. Ella se contuvo.
Apartó la boca, con la mandíbula tensa. Trató de relajar sus músculos mientras la follaba con el dedo. Ella estaba tirando de sus tetas de nuevo, con los ojos cerrados, el cabello hecho un desastre.
—Vamos, Granger.
Ella apretó los labios y cerró los ojos
—Te ves hermosa así —susurró. Ella abrió la boca, resoplando—. Goteando mi mano, cogiendo mi cara, y jugando con tus tetas.
Sus dedos apretados más fuerte en sus pechos y ella gimió. Vio su mandíbula apretarse. Él trajo su otra mano para frotar su clítoris una vez y la piel alrededor de sus ojos se tensó, apretando. Curvó sus dedos dentro de ella y finalmente se dio cuenta del gemido, los músculos apretados, no era placer.
Bajó la cabeza para lamer su clítoris nuevamente y ella se mordió el labio, con la cara tensa.
—¿Granger?
—Puedo hacer esto —jadeó—. Sigue adelante. Sé que estoy cerca.
Observó como ella tiraba frenéticamente de sus pezones, mordiéndose el labio. Sus dedos cambiaron el ritmo. Ella se estremeció. Apartó su mano y comenzó a besar suavemente sus caderas. Luego, lentas inmersiones de lengua hasta largos golpes contra toda ella. Esto duró otros cinco minutos.
Miró hacia arriba y ella había dejado de jugar consigo misma. Ella lo miraba con la cara enrojecida, el pelo pegado a su rostro. La miró mientras daba otro golpe largo y lento. Sus ojos estaban vacíos.
—Creo que he terminado.
Se alejó de ella y se limpió la mano en la manga.
—¿Qué quieres decir?
—Quiero decir, las olas llegaron y se fueron. No hay tsunami —Miró hacia otro lado.
Se puso de pie, con el cuerpo dolorido.
—Eso no significa que hayas terminado —Sus ojos eran feroces y ella arqueó una ceja.
—Te dije que no podías estar enojado conmigo.
—¡No lo estoy! Estoy… —se detuvo. Estaba enojado. Tomó un respiro y la miró con la blusa abierta, el sujetador cubriendo sus montículos perfectos.
Se acercó, y suavemente se apoderó de uno de ellos, pasando su pulgar sobre él. Miró su rostro y ella lo estaba observando. Levantó la otra mano, repitió la acción con su otro pecho.
Todavía estaba duro en sus pantalones, podía sentir el calor de sus caderas desnudas.
Deslizó sus manos alrededor del broche del sujetador, preguntándole con sus ojos si podía. Ella asintió.
Lo desabrochó y lo deslizó por sus hombros. Pezones oscuros, ya apuntando hacia él. Sus manos se deslizaron alrededor de ellos de nuevo, sosteniendo el peso de cada pecho en sus palmas, pero ignorando los picos. Miró su cara, y ella estaba cerrando los ojos de nuevo, lamiéndose los labios. Le dio la vuelta a los pezones, como ella lo había hecho antes. Su boca se abrió y arqueó su pecho un poco hacia adelante.
Sonrió mientras le ofrecía sus tetas. Mantuvo sus ojos en su rostro mientras se inclinaba y lamía la punta de su seno izquierdo.
Ella jadeó, sus ojos se abrieron, mirándolo. Apretó la lengua contra ella, y luego cerró la boca a su alrededor. Sus brazos subieron, aferrándose a sus codos. Se movió a su otro pecho, esta vez soplando aire fresco en él. Sintió que ella presionaba sus muslos juntos.
Lo observó mientras se incorporaba de nuevo, casi presionándose contra ella y pellizcó ambos pezones con sus pulgares. Ella jadeó. Inclinó la cara cerca de la suya y sus ojos se ampliaron. Sus pulgares barrieron en círculos y ochos y ella respiró hondo.
Se inclinó hacia adelante y en el último segundo se lanzó sobre su cuello, moviéndose rápidamente contra ella, presionando sus labios contra su hombro y continuando moviendo sus pechos. Se acercó a ella y se apretó contra su estómago Ella jadeó y él le chupó la piel. Usó su lengua en su cuello y mordió con los dientes, y sus manos se deslizaron alrededor de sus codos y hombros.
Presionó sus caderas contra ella nuevamente, y ella apretó sus hombros. Sacudió sus pechos y rodó sus pezones entre sus dedos, ella respiró contra su cuello. Sus manos se deslizaron hacia su caja torácica y la levantó, presionando sus caderas hacia adelante, y ella envolvió sus piernas alrededor de él. Empujó contra ella lentamente, sus pantalones todavía puestos, pero sintió su humedad filtrándose.
Con la boca todavía unida a su cuello, deslizó los brazos alrededor de su espalda amortiguando donde su piel había sido presionada contra los estantes. Inclinó las caderas contra ella de nuevo, y ella gimió.
Se detuvo para mirarla. No fue un gemido de placer.
—Creo que... —Se mordió el labio—. Creo que soy demasiado sensible en este momento. Sobre- estimulada.
Ella apartó la mirada. Sus mejillas estaban rojas.
—Está bien —dijo—. Podemos probar otra cosa.
—No, creo que he terminado.
Apretó los labios y dejó caer sus piernas. Sintió una ola de desilusión correr a través de él.
—Puedo hacer otras cosas…
—No, por supuesto que puedes —lo interrumpió. Miró hacia arriba con la cara abierta e incluso colocó una mano en su mejilla—. Recuerda, no eres tú. Soy yo.
—¡No puedes rendirte! —Sus ojos estaban calientes y ella sostuvo su rostro.
—El problema es que viniste aquí con el propósito expreso de hacer algo imposible —trató de explicar—. Es por eso que estás enojado en este momento.
—¡No! —tartamudeó por un momento—. Es... es...
—Está bien, Malfoy —Ella arqueó una ceja—. ¿Todavía puedo encargarme de ti? —Sintió que su mano se deslizaba contra la parte delantera de sus pantalones y su erección brincó contra ella incluso cuando su cerebro lo empujó.
Dio un paso atrás.
—¡No! ¡Cómo es eso justo! —La miró con los ojos muy abiertos—. ¡No debería tenerlo si tú no lo haces!
Ella se rio. En realidad, se rio.
—Es la primera vez —Sonrió. Cruzó los brazos sobre su pecho desnudo.
Draco se dio cuenta de que chicos como Blaise, Theo, incluso unas pocas chicas sin rostro habían terminado en Hermione Granger mientras ella yacía ahí.
—¡No eres un agujero donde probar suerte!
Su mandíbula se abrió como si fuera a protestar, antes de darse cuenta de que estaba diciendo algo amable.
—¡No! —Se ajustó en sus pantalones—. Encuéntrame aquí mañana, Granger y probaremos algo nuevo —Empezó a irse y luego se volvió, deteniéndose frente a ella. Tomó sus brazos y suavemente los alejó de sus pechos.
Observó los pezones todavía alcanzando su punto máximo de temperatura. Inclinó la cabeza ante el sonrojo de su pecho. Extendió una mano y levantó un seno, memorizando su peso.
—¿Qué estás haciendo?
La miró al rostro, dándole esa curiosidad cautelosa de nuevo.
—Me voy a masturbar con tus tetas, Granger. Necesito ayuda visual.
Ella parpadeó.
Pellizcó su pecho en su mano y ella inhaló.
Salió de la biblioteca tan bien como pudo en ese estado y se dirigió al armario de escobas a solo un pasillo de distancia.
Vocabulario y otras anotaciones
*Fue la traducción más cercana o equivalente que encontré a la frase "What a set she had on her"
**Strap-on: juguete sexual de consolador con arnés. (Síp, Hermione quería usarlo EN Draco)
***BDSM: Término creado para abarcar un grupo de prácticas eróticas consensuadas. Bondage, Disciplina, Dominación, Sumisión, Sadismo y Masoquismo.
Nota de la Traductora:
¡Hola! Es la primera vez que me animo a hacer una traducción como esta. Ojalá les haya gustado.
Sí, es un fic muy subido de tono (yo sé que les gusta, pillas), pero también divertido. -Amé al Draco de este fic, de verdad-.
Pd. No me maten, prometo que no interrumpirá mi actualización de mi historia. Pero ya daba brincos por comenzar a subirla.
Besos,
Paola
