Disclaimer: Los personajes del anime de Naruto no son de mi propiedad sino de su respectivo creador, el mangaka Masashi Kishimoto, ya que de ser mío hubiera tenido un final muy diferente. Solo los utilizo para adaptarlos a la historia de , . La pareja principal es Sasuhina, sus personalidades pueden estar alteradas ya que se trata de una adaptación de la obra de otro escritor, sino te gusta no lo leas, todo lo hago sin fines de lucro y por amor al Sasuhina así que si no te gusta esta pareja ¿Qué haces aquí? Solo quiero mostrar los libros que me gustaron a través de esta gran pareja que se robó mi corazón desde que la vi.
SINOPSIS
La vida puede jugar de muchas maneras, y los sueños pueden cambiar de la noche a la mañana. Los sueños de Hinata Hyuga era convertirse en una gran diseñadora de modas, y así lo hizo. Los sueños de Sasuke Uchiha era llegar a tener su propia empresa de bienes raíces, y lo hizo. Pero ¿Qué tienen éstas dos personas en común?
Un matrimonio.
Como toda pareja perfecta, Hinata y Sasuke se conocieron un verano en las afueras de Londres, se enamoraron y se casaron. ¿Entonces qué cambió?
De nuevo, un matrimonio. Su matrimonio y alguien más.
CAPÍTULO 1
Para Hinata no dejar de ver la belleza de su marido todas las mañanas antes de irse a la oficina, era una de sus favoritas tareas rutinarias del día. Sasuke, un apuesto hombre de 35 años, Gerente General de su empresa de Bienes raíces "INFINITY" nombre que nació luego de una broma entre sus amigos colegas cuando pensaron que su sueño era demasiado infinito, ya que nadie creía que un hombre de 28 años pudiera llegar a tener su propia empresa, y no cualquiera, una muy reconocida.
Los brazos fuertes de Sasuke era la parte favorita de Hinata —Entre otras cosas— sus ojos negros y su cabello liso, siempre la hacían reír cuando su marido le guiñaba un ojo y le daba un beso de buenos días.
—Gracias por lo de anoche—Ronroneó Sasuke a su mujer que seguía en la cama, mitad de su cuerpo dentro de la sábana y el resto incitándolo a él—Me tengo que ir.
—¿Tan temprano? —Preguntó Hinata.
No le gustaba que su marido se fuese tan temprano por la mañana, apenas eran las 06.00 de la mañana y ella no tendría que irse a la oficina dentro de tres horas más, o no ir, ya que la casa que compartía con su esposo contaba con dos grandes despachos para los dos y un taller de diseño que ella había perfeccionado dos años atrás.
—La junta es temprano—Respondió Sasuke, sin quitar su mirada del espejo mientras arreglaba su corbata. —Maldita, corbata.
Mientras Hinata tecleaba un par de botones desde su mesita de noche, la música sonó y Marvin Gaye & Tammi Terrell con Your Precious Love, un clásico de los 60's, hicieron que se levantara de la cama, dejando caer la sábana arrugada de una noche llena de pasión entre su marido y ella, y se acercara a él para ayudarle con su corbata color negro.
Every day there's something new (Cada día hay algo nuevo)
Ayudar a su marido a hacer el nudo de la corbata eran otras de las cosas favoritas de ella, a veces pensaba que lo hacía adrede para que ella le ayudase. Pero realmente el señor perfeccionista le encantaba ver unos cuantos segundos más ver a su mujer cerca, desnuda, soñolienta y despeinada, regalándole una última sonrisa y un último beso casto antes de irse a trabajar.
—Te quiero—Le susurró Hinata, abrazándolo fuerte—Creo que siempre voy a quererte.
Sasuke amaba escuchar eso de Hinata cada mañana, cada noche o cada vez que él le decía un te quiero.
La mañana pasaba muy rápida para Hinata, pero a diferencia de su marido cuando llegó a la oficina, ya la mañosa rutina de él esperaba en su escritorio, de piernas abiertas, escote al aire y cabello hacia a un lado, incitándolo a dejar la huella de saliva de cada mañana.
Sakura, su secretaria y casi asistente personal, se tomaba demasiado personal el trato y relación laboral entre su jefe y ella.
—Temprano como siempre—Le dijo Sakura, mientras Sasuke se acercaba a ella ladeando la cabeza y aprobando el vestuario que eligió esa mañana.
Siempre le gustaba ver a Sakura con falda de tubo negra y una camisa de botones ligeros para saciar su sed —extra matrimonial— que llevaba desde hace siete meses. Los mismos siete meses en que su esposa estaba más atenta que de costumbre, lo esperaba en casa despierta, con la cena recién hecha y una sonrisa de oreja a oreja.
No era que Hinata no fuese una buena esposa, su matrimonio de cinco años iba viento en popa; o es lo que pensaba. A la edad de 33 años, Hinata tenía todas las cualidades de novia y esposa perfecta, pero la más importante no había llegado.
La de ser madre.
—Siempre cumplo lo que prometo—Le respondió él, llevando su mano al interior de los muslos de Sakura.
Sin tiempo que perder, de nuevo el gigante escritorio de Sasuke Uchiha se convirtió en un desastre en un abrir y cerrar de ojos, con cada embestida que le daba a su secretaria y amante Sakura. Una mujer de 25 años que desde que pisó el despacho de su jefe y temido por sus demás compañeros, no descansó hasta conquistar al hombre rudo y serio del cual todos hablaban a la hora de la comida.
Sabía que estaba felizmente casado. Se hacía pasar por la buena y torpe secretaria para que innumerables veces el señor Uchiha la llamase a su despacho para reprenderla. Pero la última vez que lo hizo—siete meses atrás—Ya Sakura tenía las armas de seducción preparadas, y no era tan difícil, la pelirosa de labios suaves, silueta perfecta y acento americano, eran suficientes.
Más si la noche anterior Sasuke había tocado fondo con su esposa en una de sus tantas y normales discusiones sobre si el problema era él o su esposa, porque ya llevaban dos años intentando tener un hijo con resultados negativos cada mes.
Era suficiente para olvidarse por un momento sobre el tema, odiaba ver a su esposa llorar y odiaba ser el malo de la película. Dejaría de hablarlo—pero no de intentarlo—porque, aunque Sakura era una maquina en la cama, Hinata siempre estaba ahí para él y se entregaba siempre y sólo para él.
—Vístete rápido—Dijo con espina Sasuke, algo que siempre sucedía cada vez que tenían un revolcón en su oficina—No era broma lo de la junta, quiero que tengas todos los archivos en cada asiento y esta vez asegúrate de tener las dispositivas correctas.
—De acuerdo.
—¿Disculpa? —Insistió él, mientras terminaba de acomodarse la camisa dentro del pantalón.
—Sí, señor.
Eso hizo reír a Sasuke, aunque Sakura le daba un placer diferente al que le daba su esposa, no dejaba de odiarse. Es por eso que ni siquiera pensaba en ello, ya era un hábito. Un maldito hábito que estaba empezando a engañar a su mente.
Mientras Sasuke empezaba con su junta como se lo dijo por la mañana a las dos mujeres que formaban parte de su vida, la primera, Hinata, terminaba un par de bocetos que rápidamente se los envió a un amigo en común que tenía con su esposo.
Naruto.
Un diseñador y mejor amigo de ambos, pero a pesar de ser mejores amigos, Naruto estaba fallando el código de la amistad, participando también en la mentira de su amigo.
—¿Qué te parecen? —Le preguntó Hinata, mientras estaban por Skype— Creo que la nueva colección quedará bien. Sería genial para la boutique que abriré pronto.
—Me encantan—Respondió Naruto, siempre hablar con su mejor amiga, ya fuese de trabajo o no, le daba un dolor de estómago o más bien, la consciencia no lo dejaba tranquilo—La textura y los colores son perfectos, Hina.
—Gracias—Se palmeó su hombro y su amigo sonrió—¿Tú cómo estás? Espero que tu cita con la chica que me dijiste haya salido bien, estoy cansada de que mi mejor amigo siga soltero.
Naruto tragó y al mismo tiempo negó con la cabeza, le había dicho a Hinata de su cita, pero lo que no sabía Hina, era que Naruto siempre había estado enamorado de una persona, pero ella cada dos por tres que tenía la oportunidad lo mandaba por un tubo. Una escritora muy famosa y además, hermana de Hinata.
—Salió más que bien—Mintió—Quedamos como amigos.
—¿Otra vez? —La sonrisa de Hinata se esfumó—Siempre me dices que quedan como amigos, estoy pensando seriamente si en verdad eres muy selectivo o...
La carcajada de Naruto llamó la atención de Hinata—No soy gay, si es a lo que quieres llegar. Que sea diseñador como una mujer como tú no me hace de ese bando, ya te lo he dicho.
—Es que no te quiero ver solito—Hinata hizo pucheros y Naruto volvió a sonreír con ternura—Quiero que te cases.
Esa palabra hizo que a Naruto se le pusieran los pelos de punta y cortó la conversación con una excusa, una de las que siempre usaba cada vez que llegaban a ese tema, no era que le daba miedo el matrimonio, era que él no tenía cara para decirle lo que su marido le estaba haciendo desde ya siete meses.
Mientras Hinata terminaba de perfeccionar los bocetos, fue a visitar el nuevo local que estaban remodelando, muy pronto abriría su nueva boutique de ropa femenina. A pesar de que su marido era un empresario exitoso, el sueño de Hinata era llegar a tener su propia tienda de ropa y lo que lo hacía mejor era que eran sus diseños.
Muchos de ellos los hizo desde que era una jovencita y antes de que sus padres murieran en un terrible accidente, les prometió que cumpliría su sueño, a pesar de que su marido muchas veces no estaba de acuerdo con ello.
Sasuke quería que su esposa solamente se dedicara a él, sus futuros hijos y su hogar. Lo de diseñar se lo dejaría en sus tiempos libres. Una de las tantas discusiones que a veces tenían para pesar de ella.
Al final cedió apoyándola hasta que empezaran a formar una familia y Hinata a regañadientes aceptó, esperando que cuando esto llegara, ella pudiera trabajar desde casa, contratar personal que se encargara de la tienda—o las tiendas como su original y firme plan—y cuidar de su familia.
Todo iba perfecto, hasta que una noche; después de hacer el amor con su marido, fue hasta la cocina y divisó que Sasuke se había dejado el ordenador encendido en su despacho. Hinata escuchó el sonido del alerta de un nuevo e-mail.
Como buena pareja, o como Hinata lo pensó, no tenían secretos, Sasuke se sabía todas las contraseñas de Hinata, como su esposa de él, pero no esa vez. La bandeja de entrada de correos estaba protegida, algo nuevo y extraño para Hinata. Vio a su alrededor e intentó con la primera palabra y otra de sus claves:
"Te quiero" clave incorrecta.
"Hinata" clave incorrecta.
Una tras otra, hasta la fecha de matrimonio, la fecha de cuando se conocieron, todas daban incorrecta, hasta que pensó en una que la hizo reír:
"Creo que siempre voy a quererte" era una de las contraseñas de Hinata, y además algo íntimo de los dos.
Para sorpresa de Hinata, escuchó otro alerta y la bandeja de entrada se abrió. No solamente sintió liberación de haber descubierto su contraseña después del último intento antes de que se bloqueara por completo, sino que no podía creer lo que sus ojos estaban viendo.
Estaba lleno de mensajes, unos leídos, otros sin leer, pero todos arrojaban al mismo nombre.
Sakura Love.
Tragó y tomó en un puño su bata cuando abrió el último mensaje:
Para: Sasuke Uchiha
De: Sakura Love
Estoy un poco celosa, la llamada que recibiste de tu mujer no me gustó para nada. Dijiste que trabajaría hasta tarde y tú me llevarías a cenar como lo prometiste.
PD: No esperaré en tu oficina sin ropa interior para ti la próxima vez.
Sakura Love.
Asistente de Gerente General.
Infinity Inc.
Con las lágrimas que ya goteaban en su rostro, entró al historial del chat y si su corazón se estaba rompiendo poco a poco, con lo que leyó a continuación y su mundo perfecto, empezó a destruirse.
Sasuke: Si te contara la primera vez que la conocí. Ella era perfecta, lo es, pero no funciona, nada de esto funciona.
Sakura: Desde que te conocí lo supe, bombón. Pero desahógate conmigo, yo siempre te escucharé.
Sasuke: ¿Recuerdas que te dije que queríamos tener hijos?
Sakura: Sí.
Sasuke: Bueno…, yo ya no estoy seguro de eso, desde que estoy contigo todo es diferente, me haces sentir vivo, pero cuando estoy con ella es como sentirme atascado, como si le debiera algo por dejar su sueño a un lado.
Sakura: No le debes nada, ella está poniendo su carrera por encima de ti, te lo dije.
Sasuke: Sé que lo dijiste, pero Hinata no es así, desde que la conocí aquella tarde en Londres fue como amor a primera vista, y la primera noche que pasamos juntos en aquella cabaña fue una de las mejores experiencias de mi vida.
Sakura: Puedes tener nuevas y MEJORES conmigo.
Sasuke: A veces pienso que estoy cometiendo un error.
Sakura: ¡¿A qué te refieres?!
Sasuke: Tú y yo.
Hinata no siguió leyendo más, cerró el ordenador, apagó la luz del despacho, del pasillo y regresó a la cama donde dormía en la misma posición su marido. Primero lo vio mientras se secaba sus lágrimas, luego hizo lo que toda mujer con el corazón hecho pedazos haría en ese momento mientras procesaba todo, regresó al lado de su cama y cerró los ojos.
