Capítulo XCIX: Tormenta Galáctica.

Karin y Naruto expulsaron sus auras en un instante, las cuales detonaron con dos ondas de choque que enviaron un aura de tonalidad escarlata y cyan, respectivamente, con lo cual dejaron despejado el área de combate. Apenas se dispersó la explosión, Karin y Naruto desaparecieron de la visión de ambos Pain Elemental, quienes se sorprendieron de la tremenda velocidad de aquel par de Uzumakis, y cuando se dieron cuenta de la posición de los chicos ya era demasiado tarde, pues Naruto soltó un puñetazo de martillo descendente a Stribog y Karin atacó a Dogoda con una patada trasera aérea, con la cual mandó a volar a su oponente, tal y como Naruto lo hizo con Stribog. Ambos silfos salieron expedidos a una velocidad impresionante, casi invisible para todos los de la nave, y cortaron agresivamente el viento con sus cuerpos.

No obstante, lejos de desaparecer de la visión de todos y de perderse en la nada, ambos silfos recuperaron su balance en el aire, pero para entonces Naruto giró su guandao alrededor de su cuerpo, también infundida por su aura, y arrojó con ello varias ráfagas de viento ionizado cortante, mientras que Karin arrojó su cadena de aura contra su enemiga, a la cual atrapó con la cadena y la estrujó con la misma. Karin entonces envió un orbe de energía escarlata a través de la cadena y éste explotó al contacto con el cuerpo de la hada, de modo que se produjo una detonación equivalente a una explosión termonuclear relativamente grande, al grado de causar una explosión de una compacta, pero poderosa, nova.

Lejos de soltarla, Karin saltó a lo alto y con ambas manos jaló de la cadena, para después azotar con fuerza a su oponente contra el suelo y causar una zanja de al menos unos mil kilómetros de diámetro. La pelirroja en seguida extrajo sus cuchillas y las enlazó con sus cadenas de aura que expulsó de inmediato. Karin giró en el aire al frente y atacó a su oponente con las cuchillas, dejándolas caer con fuerza en el cuerpo de su adversaria, de modo que se creó otra explosión un poco más pequeña, pero no por ello menos poderosa.

Naruto, mientras su enemigo esquivaba y cortaba con su espada de viento las cuchillas de aura que le arrojaba, enterró su lanza en el suelo, infundió el terreno con su energía tonalidad cyan y arrojó una onda de energía vertical muy poderosa contra su adversario, quien ésta vez no pudo evadir adecuadamente y fue consumido por la energía cyan del aura del rubio, siendo envuelto en un poderoso huracán de aura que cortaba y dañaba su cuerpo, con algunas pequeñas explosiones que parecía como si alguien estuviese bombardeando aquel poderoso huracán. El rubio giró su arma alrededor de su cuerpo y entonces atacó con un corte diagonal a su extremo inferior izquierdo, con lo que envió otra onda semi-vertical. Cuando entró en contacto con el cuerpo del silfo, detonó con la misma potencia que la explosión que produjo Karin con su ataque, aunque en tonalidad propia del aura del rubio.

Por su lado, Karin dispersó los escombros con su aura y se percató de que su adversaria había desaparecido del área, hasta que una ráfaga de viento viajó por el suelo a una impresionante velocidad y atacó a Karin con una ventisca cortante, aunque la Uzumaki se cubrió con sus cuchillas del violento ataque de Dogoda. Aún con ello, Karin salió volando a lo lejos y fue arrastrada por varios metros por el suelo, aunque la pelirroja enterró sus cuchillas en el suelo y frenó con ello completamente. La pelirroja levantó agresivamente sus cuchillas, extrayendo con ello dos rocas que se enterraron en sus dagas, y la Uzumaki blandió agresivamente las cadenas de aura que se movieron contra su oponente, a quien detectó enfrente de ella, a lo alto.

Para entonces, sin embargo, la hada extendió sus brazos a los costados y expulsó una barrera mágica hecha de su aura platinada, con la cual destruyó aquel par de enormes rocas que colisionaron contra su barrera de aura. Karin, sin embargo, no se detuvo ahí, sino que lanzó sus cuchillas, ancladas a sus cadenas de aura, las enterró en el sólido campo de fuerza de Dogoda y entonces hizo un violento tirón con sus cadenas, soltando incluso un agresivo rugido en el acto.

Con aquel agresivo tirón, Karin atrajo a la Veela hacia sí misma y, cuando la tuvo frente a ella, atacó con una patada frontal directo a la esfera, a la cual traspasó con su cuerpo rodeado de aquel manto, de modo que impactó su pie fuertemente en el cuerpo de su enemiga, causando que ésta escupiera un poco de saliva y que saliera expedida a cientos de metros a lo lejos. Karin, sin embargo, enterró sus cuchillas en el suelo, levantó cientos de cadenas desde el subsuelo y atrapó de nuevo con ellas el cuerpo de su oponente. La pelirroja elevó a niveles drásticos su aura y con ello envió a través de las cadenas su energía, por lo que después extrajo del suelo sus cadenas enterradas y las blandió agresivamente por encima de su cabeza, con lo cual creó un huracán de tonalidad rojo escarlata con tintes negros el cual solamente agitó aún más la zona del quasar. Karin después saltó a lo alto y dio varios giros hacia su izquierda, agitando violentamente sus cadenas y con ello el cuerpo de Dogoda, para después arrojar de manera agresiva sus cadenas hacia el suelo. Con aquella acción, Karin arrojó el cuerpo de su oponente contra el terreno, donde colisionó varias veces y con cada colisión levantaba un jet de plasma de tonalidad del aura de Karin, cada uno elevándose a más de un año luz de alto, con apenas unos mil millones de kilómetros de ancho, pero no por ello menos impresionantes.

Naruto, por su parte, vio cómo el otro ser giraba en el aire y cómo arrojaba cientos de ráfagas de plasma que cortaban agresivamente el viento, de modo que él se hallaba ocupado cortando dichas ráfagas de plasma cortante. En una de ellas, Naruto arrojó su lanza, cargada de aura, contra su enemigo y desapareció en el acto. Predeciblemente, el silfo esquivó el ataque al hacerse a un costado, aunque para sorpresa del ser de aire el rubio apareció a las espaldas del mismo y le dio un poderoso codazo directamente en la espalda, con la cual lo arrojó contra el suelo e hizo que en el piso se cavara una zanja de al menos el mismo diámetro que la que Karin cavó con el ataque que le dio a su adversario.

El rubio, quien había atrapado su guandao en el aire, giró su arma y la sostuvo firmemente con su mano derecha, para de inmediato arrojarla contra el silfo en el suelo, quien no tuvo tiempo de incorporarse a tiempo y recibió de lleno el ataque. La lanza de Naruto creó un poderoso torbellino de plasma que giró a la velocidad de la luz y que desmanteló el suelo donde giraba a una velocidad impresionante, además de que se expandió aproximadamente un parsec de alto y con un similar radio a las explosiones que crearon el impacto del cuerpo de Dogoda en el suelo. La diferencia fue que los jets de plasma que se crearon a los impactos fueron de corta duración y en cambio el tornado de plasma del Uzumaki duró durante varios segundos, pero eventualmente explotó como una supernova y se expandió a por lo menos un parsec de puro diámetro, consumiendo toda materia y energía que no fuese Karin y el terreno. No obstante, la gravedad del agujero negro que creaba el brutal huracán en J0230 mantuvo relativamente estable el terreno, pese a que fue demolido, como si hubiese tenido lugar un starquake en J0230.

Desde lo lejos, más concretamente en la nave donde estaban todos espectando la pelea, Sakura y el resto, con la siempre excepción de Sasuke, estaban maravillados por la impresionante pelea que tenían los Uzumaki con aquel par de Pain Elemental, pues nunca se imaginaron los tremendos poderes que tenía Karin encerrados. A pesar de que parecía una linda gatita, por la cola y orejas de gato, en realidad los poderes de la Uzumaki eran tan fieros como los de Naruto. De hecho, Karin era incluso más agresiva en su estilo de combate de lo que era Naruto Uzumaki, quien, en apariencia, parecía más táctico que la pelirroja.

Quien no podía contener su emoción era Sakura, la cual, a pesar de que se trataba de un combate a muerte al menos a primera apariencia y que el destino del cosmos dependía de ése combate, se sentía como si estuviese presenciando algo similar al torneo de Medel que Kakashi auspició hace meses, antes de que su madre Kaguya, en aquel tiempo perversa y ambiciosa, invadiera el continente de Spira. La pequeña ninfa casi brincaba de la emoción al ver pelear de manera increíble a Karin, a quien, de los dos Uzumaki, consideraba más aliada que al otro.

— ¡Wow, Karin-san es increíble! — exclamó emocionada Sakura, dando varias palmadas de entusiasmo, por las impresionantes habilidades que Karin demostraba — ¡No puedo creer que, en tan poco tiempo, Karin-san se haya vuelto tan fuerte!

Tenten asintió, con una sonrisa.

— Diablos. Ésa cabeza de tomate me ha superado por completo. ¿Quién diría que ésa tarada sería capaz de volverse así de fuerte? — bromeó la pelicastaña, negando de un lado a otro, divertida.

— Pues tengo entendido que Uzumaki Karin, al pertenecer al legendario clan de los Uzumaki, también posee la misma línea sucesoria que Uzumaki Naruto — refirió Neji, quien se mantenía regularmente callado, dada su personalidad estoica, similar a la de Sasuke, aunque definitivamente menos agresiva que el Uchiha — Ciertamente, concedo que es asombroso que Uzumaki Karin se haya vuelto tan fuerte en tan sólo unos días. Sabrá Dios qué clase de entrenamiento habrá llevado o las habilidades ocultas que posee como una Uzumaki.

— Cierto. Karin-san ahora controla a un Daemon, ¿cierto? — refirió Sakura, volteando a ver a Tenten, quien asintió — Me pregunto qué clase de Daemon es el que controla Karin-san...

— Pues según Karin me platicó que ella controla a la Daemon que supuestamente es la pareja amorosa del Daemon que controla Naruto, Bai Hu — comentó Tenten, aún mirando la batalla — Mientras que Naruto controla al legendario tigre blanco del oeste, de los cuatro símbolos de la constelación, Karin controla a Zouyu, la tigresa de la prosperidad, de la esperanza y la paz.

Sakura se llevó su dedo índice zurdo a su pequeño mentón, analizando aquel nombre que mencionó la monja.

— Zouyu... ¿no acaso Zouyu es conocida por aparecer durante el reinado de una monarquía benevolente y sincera? — señaló Sakura, al rememorar lo que leyó en un libro, alguna vez — Tengo entendido que Zouyu también era conocida, al menos en la mitología, por ser una tigresa vegetariana.

— En efecto. Además de todo, también es conocida por ser pacifista y detestar la violencia — añadió Kaguya, quien miraba la pelea desde su asiento, bebiendo un poco de café arábica, gourmet por supuesto — Y ahora que lo pienso, es demasiado irónico que un ser pacifista como Zouyu sea la Daemon de Karin. Karin tiende a tener una personalidad demasiado impetuosa y agresiva, además de ser un tanto sádica.

La castaña se rió levemente, al darle la razón a la princesa de la luna, mientras que Sakura encogía sus hombros y levantaba sus pequeñas manos boca arriba, a la altura de los mismos.

— Me sorprende cómo es que alguien como Zouyu haya aceptado ser la Daemon de alguien como Karin. Se supone que únicamente hace pactos con aquellos benevolentes y virtuosos de corazón — agregó Kaguya, bebiendo de su taza de café — Tal vez su madre había sellado en su mente a aquel Daemon y había un pacto previo entre medium y Daemon, en el caso de su madre. Kushina Uzumaki, si no mal recuerdo...

Sakura abrió sus ojos ampliamente, al escuchar de nuevo el nombre de la madre de Karin.

— Oh, cierto... olvidé el nexo familiar que Karin-san y Naruto tienen — musitó por lo bajo la ninfa de cerezos, no queriendo sacar un tema incómodo para todos, especialmente para los junonianos, aunque ellos estaban ocupados analizando las áreas circundantes a J0230.

De vuelta a la pelea, Karin y Naruto colisionaron sus armas en contra de sus oponentes, de modo que se creó una onda de choque corta, de apenas un millón de kilómetros de longitud, y que barrió con todos los escombros que había en la zona. Karin ahora tenía sus dos dagas retraídas en sus manos y bregaba contra la Veela, quien retrajo su espada y colisionó por el costado su larga espada, aunque lo suficientemente compacta para que un ser como ella la blandiera con facilidad. Karin desvió de un manotazo la espada de su enemiga y después intentó asestar una empalada al pecho de su adversario, pero la hada desapareció de la visión de Karin.

Cuando Karin se dio cuenta, la chica de cabello platinado tenía su mano derecha extendida hacia ella, desde lo alto, y se sostenía la muñeca con la otra mano, entretanto que la mano derecha la tenía apuntándole a Karin. Cuando aumentó su aura la Veela, la mujer Pain Elemental disparó un torbellino horizontal, como si disparara un jet de viento, y Karin se cubrió con ambas cuchillas del ataque, pero fue tan poderoso que fue arrojada a lo lejos con el mismo huracán y recibió unas cortadas menores en su cuerpo, debido a que aquel poderoso remolino desmanteló su aura y la hizo precipitarse contra el suelo. Aún así, Karin reactivó su modo Daemon Force y se arrojó contra su enemiga a una impresionante velocidad, pero la peliplateada también desapareció y reapareció frente a Karin, para después atacarla con un poderoso mandoble cargado de elemento aire, en forma de plasma.

Cuando Karin intentó parar el ataque, la pelirroja vio que sus dagas no pudieron contener el ataque y por ello fueron mandadas a volar con un poderoso torbellino, por lo que la pelirroja quedó completamente desarmada. Dogoda intentó empalar el pecho de Karin, pero la Uzumaki le detuvo el ataque, al desviar la espada hacia su costado, y después la Uzumaki conectó un puño trasero en el estómago de su oponente, seguido de uno al mentón con el cual la aturdió fuertemente. Karin dio un giro de setecientos veinte grados hacia su izquierda, para atacar a la hada con una patada de giro trasera aérea, directo a su cabeza, con lo cual no solamente la despojó de su arma, sino que la mandó rodando por el suelo durante aproximadamente un kilómetro a lo lejos.

Apenas la Veela salió volando a lo lejos, Karin desapareció en una veloz ventisca y reapareció a donde estaba su oponente. La Uzumaki atacó con un gancho del la garra del tigre ascendente, en el cuerpo de su enemiga, para después dar un Tenebrae Supplicium, aunque a menor escala de cuando atacó a Chaos, por lo que apenas levantó a la chica del terreno, aunque le provocó algunas heridas relativamente menores. Karin saltó a lo alto, dando una elegante voltereta hacia sus espaldas, aunque en dirección frontal a donde estaba su adversaria, y cuando llegó ante ella la Uzumaki se arrojó en rehilete contra la bella hada, causando que su aura formara un imponente remolino de aura escarlata, además de que agitó violentamente los alrededores, más de lo que de por sí se agitaban, con la brutal ventisca a un veinte por ciento de la velocidad de la luz.

Al impacto, Karin arrastró por el aire a la hada y se precipitó directamente al suelo, de modo que enterró a la chica en el subsuelo y el piso se sacudió con una fuerza impresionante, similar a los terremotos que ocurren en la superficie de los astros, además de que una poderosa ventisca de plasma, un remolino ionizado de hecho, se irguió por lo menos a un año luz de altura, lo que es lo mismo diez billones de kilómetros aproximadamente. Desde lo lejos, se podía apreciar un poderoso tornado de plasma escarlata que consumía el suelo y cómo rocas levitaban a su alrededor, las cuales eran pulverizadas al llegar a perderse a lo alto de aquel jet de viento. Una explosión finalizó el ataque de Karin, en una explosión de un radio enorme, al menos de un parsec de distancia, y que arrasaba todo como una supernova.

Por parte de Naruto, el chico ahora combatía cuerpo a cuerpo contra su enemigo, quien también ahora estaba desarmado, como el rubio, y el rubio atacó con un puñetazo que prácticamente taladró a su enemigo, mas no lo traspasó, y con ello el silfo fue arrastrado por unos cientos de metros. Sin embargo, eventualmente aquel silfo usó su aura para frenar completamente y para aniquilar la energía de Naruto con una explosión de plasma relativamente poderosa, aunque no se expandió como las anteriores. El ser de aire rodeó todo su cuerpo con una energía eólica, en forma de viento de plasma grisáceo, y atacó con un puñetazo a Naruto al rostro.

El ataque de su enemigo mandó a volar al pelirrubio como un rehilete, casi a la velocidad de la luz, y el Uzumaki se impactó contra una roca enorme y sólida, la cual se desmanteló en el acto y se levantó una nube de hongo, pero en vez de radiación térmica se trataba de polvo y humo. El silfo apuntó ambos brazos al frente y lanzó un enorme torbellino hacia la posición a donde estaba el ojizafiro, pero ahora el remolino fue rodeado por un plasma a muy altas temperaturas, al hacer fricción a una cantidad inconmensurable de revoluciones por segundo. Con ello, el torbellino adquirió una tonalidad gris blanquecino, además de que consumió una buena parte del terreno y se extendió a por lo menos cien billones de kilómetros de longitud, considerablemente menos en ancho, pero aún así enorme.

Naruto fue impactado limpiamente con el ataque, de modo que se produjo una explosión termonuclear de plasma a muy altas temperaturas y a una presión impresionante, casi al grado de que fundía completamente el terreno, aunque sí vaporizó una enorme cantidad del mismo con la temperatura del remolino. Naruto, por su lado, se recuperó del ataque inicial y reactivó su aura al máximo, para entonces después sostener aquel jet torbellino de plasma que le arrojó Stribog con las manos y bregar contra él, usando sus fuerzas impresionantes que le proveían el modo Daemon Force Ultimate.

El rubio eventualmente detuvo completamente el ataque de el silfo y comenzó a empujar poco a poco, mientras enterraba sus pies en el suelo y avanzaba a complicados pero firmes pasos. Naruto aumentó lo más que pudo su aura y gruñó con fiereza, cuando estaba empujando aquel remolino de plasma que, gracias a su propia aura, no le generaba quemaduras brutales que generarían si no tuviese su manto del modo Daemon Force. El Uzumaki entonces desvió el ataque hacia lo alto, al mover con ambas manos el jet remolino, y con ello dispersó al espacio exterior el ataque.

Apenas Naruto desvió su ataque, el Uzumaki cargó su puño derecho con su aura, hasta que parecía una llama cyan de aproximadamente un metro de diámetro, y el Uzumaki arrojó un puñetazo medio al frente, con lo cual arrojó una ráfaga de aire infundido con el plasma de su aura, el cual creó una ventisca frontal que igualmente desmanteló el suelo donde luchaba contra su enemigo. El ataque viajó aproximadamente un trillón de kilómetros de distancia y consumió por completo a su adversario silfo, quien apenas y pudo cubrirse del poderoso ataque, antes de ser engullido completamente en él.

A pesar de que el silfo recibió el ataque limpiamente, y que salió volando a cientos de kilómetros a lo lejos, pronto se recuperó del ataque y expulsó una especie de ola de marea de viento contra Naruto, aunque ésta vez el Uzumaki detuvo con ambas manos el ataque y dispersó la energía del viento de plasma con sus poderes. En seguida, Naruto saltó unos metros por lo alto, preparó su puño derecho con su energía de aura e impactó en el suelo, con lo cual no solamente expandió un colosal cráter en el terreno, sino que se elevó un enorme jet de plasma a una altura inconmensurable, pues fácilmente se perdía en el espacio exterior y viajaba a mayor velocidad que la de la luz. El silfo fue golpeado por el ataque y salió volando con el ataque, además de soltar un alarido de dolor y sufrir varias heridas considerables en su cuerpo, mas no que lo inutilizaran para el combate.

Desde lo alto, sin embargo, el silfo se recuperó del ataque, se rodeó con un enorme remolino cortante grisáceo y sacudió todo el territorio con su poderosa aura, quizá incluso equiparable al de la princesa de la luna, Kaguya. Con aquel huracán tan poderoso, creó una tormenta eléctrica que hizo descender cientos de rayos eléctricos al suelo, a un ritmo y velocidad de caída simplemente impresionante. El rubio tuvo que hacer varias volteretas hacia su espalda para evadir aquellos poderosos ataques de su enemigo, pues al estar ionizado el viento de su aura, la temperatura de cada rayo era fácilmente muy cercana a la temperatura de Planck, además de que prácticamente vaporizaba el suelo donde colisionaba. El viento que creaba el silfo era igual de cálido que la temperatura del límite de la física y la velocidad a la que viajaba era de al menos la mitad de la velocidad de la luz. El remolino de alrededor del silfo prácticamente levantaba del suelo rocas enormes que giraban con ímpetu alrededor del tornado.

Stribog extendió sus brazos a los costados y después usó su elemento viento para controlar algunas de las rocas que volaban alrededor de su cuerpo, o mejor dicho alrededor del tornado de plasma. Mediante una onda de choque relativamente corta y un tanto menos poderosa a las anteriores, el silfo arrojó aquellas rocas a la velocidad de la luz, de modo que las enormes piedras en llama se incineraron como meteoros y colisionaron contra el suelo, causando no solamente cientos de cráteres, sino que las zanjas que creaban eran enormes, aproximadamente cada una de unos mil kilómetros de diámetro, y además se creaba una erupción de lava de aproximadamente un millón de kilómetros de altura.

Naruto pronto se vio imposibilitado para evadir aquella lluvia de meteoros, por lo que tuvo que aumentar su aura y se arrojó contra uno de los meteoros que caían a una velocidad asombrosa. Cuando el rubio colisionó contra la roca, la pulverizó de inmediato, pero antes de que la roca se deshiciera, el Uzumaki se lanzó contra otra de las rocas, a la cual pulverizó con el choque y repitió varias veces aquella acción, destruyendo cada roca y rebotando antes de que se desintegraran por completo. Desde lo lejos, únicamente se veía una estela de tonalidad azul cyan que viajaba de un lugar a otro, destruyendo cientos de rocas grandes e incineradas, además de que se producían cientos de explosiones termonucleares relativamente pequeñas, pero apenas de un diámetro aproximado de cien mil kilómetros de área.

El rubio, al pulverizar una de las últimas rocas en el aire, se propulsó como si hubiese saltado en un trampolín y se arrojó a una velocidad superlumínica contra Stribog, quien no vio venir al rubio, gracias a su tremenda velocidad. El Uzumaki giró quinientos cuarenta grados en el aire para atacar a su enemigo con una patada tornado directo a la cabeza de su adversario. El impacto fue tan violento que Naruto creó otra onda de choque, la cual viajó al menos cien billones de kilómetros a la redonda y que levantó una cortina de rocas y tierra desde el suelo, como una imponente ola de marea del suelo. Con aquel golpe tan potente, gracias a que iba a la velocidad de la luz el Uzumaki, Stribog cayó al suelo a una velocidad invisible y causó un temblor tan poderoso que casi divide al terreno donde combatían en dos. Consecuentemente, Naruto no perdió su tiempo y se dejó caer a toda velocidad contra su enemigo, con su puño cargado de aire ionizado en un plasma cyan, y rugió potentemente, para después colisionar su puño directamente en el área donde quedó sepultado Stribog. El impacto fue similar a la patada que le propinó para derribar al silfo, pero los efectos posteriores del ataque fueron simplemente brutales, pues prácticamente se expandió una supernova de al menos un parsec de pura área, el equivalente aproximado a tres años luz. El terremoto que produjo el ataque casi desmantela la zona de combate, pero la gravedad del quasar que alimentaba el poderoso huracán presente en el sello del viento mantuvo relativamente estable el territorio.

Por otro lado, a aproximadamente un millón de kilómetros desde donde peleaba Naruto, se pudo ver cómo un aura de tonalidad escarlata salía como un resplandor imponente, el cual se extendía hasta el espacio exterior, rivalizando con el jet que salía expulsado desde el centro del agujero negro en el centro de J0230, aunque en una tonalidad rojo oscuro, a comparación al blanco gamma del quasar que sostenía aquella galaxia. Un temblor sacudió las rocas apiladas encima del cráter, desde donde se originaba aquel fulgor, y entonces ocurrió una explosión de plasma escarlata, el cual consumió toda materia en un área aproximada de diez mil kilómetros cuadrados.

Desde el fondo, se vio cómo salía una figura cubierta por un aura de la misma tonalidad del jet y dicha figura expandió sus energías en una detonación de plasma. De aquella dispersión de energía, salió la figura de Karin Uzumaki, quien extendió sus brazos a los costados y formó unas garras de aura, de tonalidad vino, las cuales se extendían cada una al menos medio metro de longitud, aunque con la variación equivalente a uñas humanas. La Uzumaki soltó un imponente rugido y atacó con un corte cruzado de sus zarpas de aura escarlata, las cuales viajaron a una velocidad invisible al suelo, se sepultaron a cientos de kilómetros a lo profundo y explotaron con la potencia de una nova de aproximadamente un billón de kilómetros cuadrados. El resplandor fácilmente opacó el brillo que expedía el quasar que alimentaba el huracán brutal del sello del viento y la energía hizo que la temperatura se incrementara a por lo menos un trillón de grados centígrados. Karin no fue afectada por aquel calor tan devastador, gracias a su poderosa aura del modo Daemon Force que la protegía.

El resplandor se desvaneció y Karin cayó en una rodilla, mirando el área donde aún resplandecía aquel fulgor de tonalidad escarlata, en forma de dos zarpazos cruzados, cada uno de al menos cien kilómetros de longitud de extremo a extremo. Por otra parte, Karin vio cómo desde lo lejos parecía que algo excavaba violentamente el suelo por debajo, causando un terremoto y el levantamiento del suelo al paso de lo que fuese que estuviese excavando el suelo. Pronto, desde el suelo se levantó un enorme jet de plasma cyan, sumamente ancho y alto, el cual fácilmente se perdía en el espacio exterior, además de que era extremadamente brillante, por lo que Karin se tuvo que cubrir con su antebrazo, aunque más por el tremendo destello que emanó aquel jet.

Cuando la pelirroja se descubrió su mirada, pudo ver cómo un objeto caía al suelo, dando varias volteretas en el aire. La Uzumaki se percató pronto de que se trataba de su amado, aún cubierto por aquel manto de su Daemon, con runas por todo el cuerpo. Otro objeto cayó al suelo estrepitosamente, causando que se levantara una gigantesca cortina de humo a cientos de metros, la cual expandió también una ola de marea de tierra a nivel del suelo, a un radio aproximado de cien mil kilómetros, por lo que ambos chicos se cubrieron con su antebrazo.

— Espero que no hayas matado a aquel tipo... — dijo Karin, mirando a donde había caído aquel silfo.

Naruto volvió su mirada hacia su amada y enarcó una ceja, apenas visible a través del manto Daemon Force.

— Que tú me critiques por ello es asombroso, sabiendo lo sádica que llegabas a ser en combate, Karin-chan — se burló el pelirrubio, incluso con una sonrisa torcida.

La pelirroja resopló y rodó los ojos.

— Los necesitamos vivos, ¿de acuerdo? — contestó la chica de cabello de fuego, aún con su manto rodeándole, aunque su aura casi desvanecida — No estamos aquí para causar un holocausto, Naruto. Estamos para recolectar el sello del viento.

El rubio se encogió de hombros.

— Ésos dos dijeron que teníamos que derrotarlos en combate, ¿cierto? Ellos ya sabían del riesgo de enfrentarnos en combate y el potencial peligro de morir durante la pelea. No es como si nos hubiesen desafiado a un juego de ajedrez.

— Aún así, espero que, por el bien de nosotros y Prime, aún sigan con vida — remarcó Karin, caminando al lado de su amado — Sabrá Dios cómo es que obtendremos aquel dichoso sello del viento.

— Ya hallaremos la manera, bebé. Además, dudo mucho que aquel par se den por vencidos con un ataque tan simple. Después de todo, no solamente son parte de los Homo Fata y seres elementales, sino que son guardianes Pain Elemental; los encargados de proteger uno de los sellos del cosmos.

Y tal y como lo predijo Naruto, de por debajo de la tierra se asomaron un par de resplandores muy brillantes que se alzaron como imponentes torres de cientos de miles de kilómetros de altura, los cuales además rivalizaban con el brutal brillo del quasar que emitía un plasma a muy elevadas temperaturas. De no ser porque Karin y Naruto aún estaban protegidos por sus modos Daemon, seguramente habrían sido vaporizados en el acto, pues fácilmente superaba el trillón de grados centígrados.

Aleteando unas majestuosas alas parecidas a las de un ángel, aquel par de hadas de viento salieron como auténticas deidades, emanando un aura increíblemente poderosa y con un halo a sus espaldas que tenían varias runas. La mujer hada, con cabello platinado, tenía su cabellera agitándose por el viento que creaba su aura, un tanto más débil al de J0230, y el otro ser, de cabellera gris un tanto más oscura, tenía ahora una armadura parecida a la que utilizaban los caballeros paladín. Ambos apenas tenían heridas menores en todo su cuerpo, con algunos rasguños menores y moretones en algunas partes de sus cuerpos.

Las auras de los seres de viento, sin embargo, no habían mermado ni aún un poco, sino que parecían haberse incrementado aún más de lo que anteriormente habían demostrado aquellos dos guerreros Pain Elemental.

— Justo como lo imaginé... — masculló Naruto, por lo bajo — No esperaba menos de guerreros Pain Elemental como ustedes. No por algo son algunos de los guerreros más poderosos del multiverso, ¿cierto?

Los silfos no contestaron de inmediato, sino que observaron a ambos Uzumakis, quienes aún estaban rodeados de sus místicas auras.

— Ya veo... ustedes son de la dinastía de los Uzumaki, ¿cierto? — cuestionó Stribog, mirando desde lo alto a los chicos — Después de todo, no cualquier ser es capaz de dominar las bestias del Hades.

Naruto entrecerró su mirada, mientras que Karin abría sus ojos como platos.

— ¿Cómo es que saben éso? — inquirió asombrada la pelirroja.

— Tal vez no estamos a la altura de nuestro creador, Deus Ex Lux, señorita Uzumaki, pero como elders del universo y como guardianes de los sellos elementales, sabemos de primera mano la historia del cosmos y estamos al tanto de los eventos importantes que suceden en el universo Prime. Encima de todo, sabemos a la perfección la historia de Terra, pues fue Deus Ex Lux mismo en persona quien bendijo al planeta con vida — contestó la veela, llamada Dogoda.

— En cualquier caso, pese a que regularmente no suelo ser la voz de la razón en éstas circunstancias, y que siempre suelo luchar a muerte en contra de aquellos que me agreden físicamente, creo que estamos llevando ésto demasiado lejos. No tengo ninguna intención o deseo de arrebatarles la vida y preferiría, de ser posible, que llegásemos a un acuerdo no violento, en donde ambas partes nos beneficiemos.

Predeciblemente, la peliplateada negó, ante la petición de Karin.

— Lo lamento mucho, pero aún tenemos que ver si realmente son lo suficientemente fuertes para resguardar el sello del viento — anunció la mujer hada — Sabemos muy bien que Magnus Chaos está allá afuera, causando una calamidad, y es por aquella precisa razón que nos vemos obligados a confrontarlos en combate. Si no son capaces de arriesgar su propia vida luchando contra nosotros, quienes somos insignificantes en comparación contra la contraparte de Lux, entonces simplemente ustedes no están lo suficientemente preparados y capacitados para resguardar el sello del viento.

Naruto resopló, aumentó su aura y se colocó en su postura del puño del tigre, conocido como Yang Hei Hu Quan.

— Muy bien. No digan después que no se los advertimos, Pain Elemental — sentenció el rubio, formando su colosal aura de una detonación de energía de Plasma — Esta vez, sin embargo, pelearé en serio y sus vidas podrían ir de por medio.

El silfo asintió.

— Somos perfectamente conscientes del riesgo, príncipe Uzumaki. No somos las mismas especies que son descritas en sus novelas dramáticas, escritas por autores sentimentalistas, príncipe del viento. Somos guerreros del más alto nivel, quizá incluso demasiado para simples mortales como ustedes, a pesar de que pertenecen a uno de los tres clanes legendarios — remarcó el ser de aire, aunque no de manera soberbia como tal.

Y sin embargo, Naruto sonrió y asintió en desafío.

— Créeme. Dejé de pensar aquello de las hadas, cuando conocí a la puta de Uchiha y a la bruja de su madre. Ahora sé que son unos condenados monstruos que pueden un día acabar con nuestra especie — espetó algo arrogante y frío el pelirrubio — Tal vez se pueda decir que tenemos suerte, pero en el peor de los casos siempre confrontaría cualquier amenaza en contra de nuestra dinastía y nuestro clan.

— ¡Naruto! ¡No hables así de Sakura! ¡Ella nos ha ayudado tanto, y le debemos nuestras vidas a ella y a Sasuke-kun! — le reprimió Karin.

Naruto, en cambio, volvió su mirada acusadora a la pelirroja y endureció su rostro, mas de un enojo similar a cuando te amenaza tu competencia que propiamente furia.

— "¿Sasuke-kun?" — masculló el rubio, sintiéndose ofendido por el honorífico que su novia usó para con su odiado rival.

Por supuesto que Karin pudo palpar los celos en el tono de voz de su amado pelirrubio, por lo que rodó los ojos y resopló, molesta de que su amado hermano y amante dudara de la fidelidad que ella le tenía; o quizá más bien era que le molestaba lo posesivo que era.

— No es lo que piensas, tarado. Sasuke y yo no tenemos nada, ni siquiera una amistad — espetó la pelirroja, un tanto enojada de las falsas suposiciones de su enamorado — Además de todo, no es momento para que te pongas de Magdalena, Naruto. Encima de todo, no entiendo el porqué desconfías tanto de Sakura, Sasuke y Kaguya-hime, si son nuestra salvación, prácticamente.

El rubio se calmó y encogió los hombros, volviendo al frente su mirada.

— No confío en nadie. Tú eres la única excepción y éso porque eres mi chica y mi... ya sabes... — musitó el Uzumaki, no queriendo señalar algo sumamente controversial y cuestionable.

— Sabia decisión, Uzumaki-san — le dijo en un cumplido Dogoda, quien, junto con Stribog, ya había aterrizado en el suelo — Sin embargo, justo ahora es la única manera en la que podrán derrotarnos en combate. Si no pelean como uno, jamás podrán vencernos, ni aún demostrarnos que son más que capaces de proteger el sello del viento. Incluso si llegasen a abrumarnos por separado, al ser nosotros una dualidad, siempre volveremos a levantarnos y a seguir combatiendo, porque somos una sola entidad.

Ambas hadas extendieron su brazo al costado, en dirección al otro, y sus auras se mezclaron para formar una enorme esfera de dimensiones simplemente increíbles, al grado de que a simple vista no se apreciaba dónde finalizaba el contorno de aquella esfera de plasma. La energía en el interior de aquella aura esférica agitaba un increíblemente poderoso huracán el cual parecía girar y soplar casi a la velocidad de la luz, pero el aura interior que rodeaba a aquellos dos seres del viento les protegía de aquel violento soplido de aire que bien podría desintegrar cualquier clase de materia.

Karin y Naruto se sostuvieron anclando en el suelo sus pies y cubriéndose parcialmente con sus brazos del agresivo soplido que estaba generando aquel imponente huracán del aura de aquellos dos silfos. De no ser por las auras de los chicos, habrían salido volando por el espacio exterior a prácticamente la velocidad de la luz y quizá se perderían en la infinita eternidad que es el cosmos. Ambos seres del viento sufrieron una transformación adicional, en la cual sus cuerpos fueron rodeados de lo que parecía ser unas armaduras de combate, una ceñida para la mujer hada, y sus auras internas se convirtieron en poderosos remolinos que les abrasaron todo su cuerpo.

Sin darles oportunidad a reaccionar, ambas hadas desaparecieron de la visión de ambos chicos y reaparecieron frente a ellos, para entonces atacarles con una patada al vientre a los Uzumaki. Karin y Naruto no pudieron eludir el impresionantemente veloz ataque, de modo que soltaron un quejido de dolor y salieron volando a una velocidad superlumínica contra unas enormes columnas de roca sólida. Las estructuras no solamente se desplomaron en el acto, sino que la colisión generó una explosión similar a la colisión de dos meteoros contra la superficie del piso, incluso levantando dos gigantescas olas de marea de tierra que irguieron a su vez roca y tierra a más allá del espacio exterior. El terremoto que sacudió el territorio de J0230 además hizo que se partiera en dos el suelo, mas la gravedad del agujero negro que alimentaba a J0230 mantuvo estable el terreno, o al menos lo suficiente para evitar el desprendimiento del mismo en enormes asteroides.

Por otro lado, las hadas del viento cargaron sus auras, aún estando en proximidades cercanas, y extendieron sus brazos al frente, apuntando a donde Karin y Naruto se hallaban sepultados. Después de expulsar sus energías a niveles impresionantes, tanto así como para rivalizar con las energías del quasar, los silfos dispararon de sus manos un poderoso torbellino de plasma, similar a un jet, por lo que dichos ataques se enterraron debajo del suelo y levantaron como una erupción rocas y tierra a kilómetros de alto. Debido a que los Uzumaki seguían debajo del suelo, a causa del ataque anterior, ambos fueron golpeados limpiamente por el ataque y se pudo ver una detonación de energía similar a la de una hypernova, de un diámetro aproximado de diez años luz.

La energía de los ataques creció a un ritmo absurdo y pronto parecía como si un agujero negro hubiese producido dos pilares de plasma de un tamaño colosal, más aún en longitud que era de prácticamente años luz de largo. Pronto, ambos disparos de remolino de plasma colisionaron el uno contra el otro, de modo que otra explosión tuvo lugar; una de dimensiones simplemente colosales, la cual abarcó a toda la galaxia que rodeaba a J0230 y que se expandió como una hypernova. Un brillo encegueció todo el panorama y aumentó drásticamente la temperatura del sitio, fácilmente a más de cien trillones de grados centígrados, aunque ninguno de los dos silfos fueron afectados por el brutal incremento de calor, aún menos por aquella poderosa ráfaga de viento que desmanteló todo el territorio cercano al quasar J0230.

Cuando toda aquella energía se disipó, el cráter que resultó a causa del ataque era tan colosal que prácticamente no se le veía un fin. No solamente había lava de una extraña tonalidad azulada, seguramente azufre a miles de grados centígrados, sino que se podía percibir un aroma un tanto intenso, también gracias al azufre que salía expedido a causa de la fusión de aquel mineral pesado y similar a las rocas porosas. Era un bello e impresionante espectáculo el ver aquel líquido de tonalidad azul eléctrico que estaba a la vez en llamas por la oxidación de aquel mineral.

Y a pesar de toda aquella devastación, pronto se vio desde el fondo de aquel colosal océano de lava de azufre dos enormes pilares de aura que giraban a una velocidad simplemente abrumadora y que levantaba la lava de azufre a cientos de miles de millones de kilómetros a lo alto. La temperatura aumentó drásticamente, al grado de vaporizar el azufre completamente de manera progresiva, y entonces desde el fondo detonó una poderosa explosión, como si explotara un supervolcán, y la lava de aquel gigantesco océano de azufre derretido se elevó por encima de la atmósfera de aquel territorio y se perdió en el espacio exterior. Los silfos se cubrieron su mirada de la terrible explosión, pues aquella energía era, además de brillante, extremadamente caliente.

Una nueva explosión tuvo lugar, y entonces se creó una relativamente pequeña nova, de modo que se expandió una nebulosa muy bella pero a la vez muy peligrosa. La energía creó una onda de choque que se perdió en el espacio exterior y se mostraron dos auras colosales, cada una de unos cien metros de diámetro y que parecían dos enormes llamas danzantes, de tonalidad escarlata y azul cyan. A la izquierda se hallaba Naruto, quien hiperventilaba con pesadez, pero mostraba un rostro de determinación y salvajismo. Entretanto, Karin también hiperventilaba, pero, a pesar de también tener el rostro endurecido, tenía una faz un poco más suave que la de su amado. Lo cierto es que de la comisura de los labios de ambos escurría un poco de sangre y tenían algunas quemaduras y moretones relativamente pequeños por el cuerpo, aunque las heridas eran un poco más considerables en Naruto, dándole un aspecto fiero.

Lo irónico de todo es que sus cascos no sufrieron daños mayores, más allá de algunas zonas estrelladas y quemaduras que fundieron un poco del material del cual estaba hecho aquellos cascos. Sus trajes, pese a parcialmente dañados, aún estaban en condiciones operables.

— Otro ataque de esos y no sobreviviremos... — dijo Karin, esperando que su comunicador no se haya dañado.

La chica incluso tecleó el botón que Aino le indicó que pulsara para activar el comunicador, antes de partir a J0230, y se preocupó un poco por el hecho de que, muy probablemente, el radiotransmisor haya sido dañado tanto con el brutal impacto que tuvo contra el suelo o con el aumento drástico de la temperatura, cuando estuvo sepultada bajo quizá yottagramos de lava de azufre ardiente. Y si bien era cierto que el aura de la pelirroja la protegía a ella y a su traje espacial, sorpresivamente aún en buenas condiciones como el de su amado pelirrubio, existía la posibilidad que se haya dañado al menos el sistema de comunicaciones de su traje espacial.

Para suerte de ella, Naruto volvió su mirada hacia la chica y asintió.

— Lo sé. No esperaba que las cosas se complicaran tanto — le replicó el ojizafiro, pulsando un botón en su casco, ligeramente más abultado que el de ella — Lo peor de todo es que el huracán del sitio ahora parece haberse incrementado a niveles drásticos.

Naruto se volvió al frente y pulsó otro botón de su casco, activando el comunicador en el mismo.

— Aino... ¿puedes escucharme? — preguntó el Uzumaki, esperando recibir al menos una señal de parte de la pelinegra — Repito... ¿puedes escucharme, Aino? Cambio.

Tras unos segundos de aparente estática, por fin el rubio pudo escuchar cómo la comunicación se restauraba progresivamente, aunque al principio era entrecortado y poco legible. Incluso algunas imágenes aparecieron en su casco.

Uzumaki-san, qué bueno volver a escuchar de ustedes — se escuchó en los cascos de ambos chicos — Aquí el centro de comando. Les escucho fuerte y claro, cambio — dijo Aino, a través de su propio comunicador en la nave.

— ¿Podrías, por favor, indicarnos las actuales condiciones meteorológicas, Aino-san? — solicitó amablemente la pelirroja a la derecha de Naruto.

Por supuesto — replicó la cyborg pelinegra — De acuerdo a lo que muestran los análisis climatológicos y meteorológicos de la computadora de la nave, el viento ahora está a quinientos cuarenta mil kilómetros por hora, con una presión del aire al menos un millón de veces la de Terra y Juno. Hay huracanes de plasma volando por doquier y se espera que haya una lluvia de meteoros de acuerdo al pronóstico de la máquina.

— En pocas palabras, el viento actual está viajando a la mitad de la velocidad de la luz — dedujo Karin, al sentir la poderosa ventisca que azotaba a J0230, encima de que podía apreciar a lo lejos poderosos tornados de plasma, como Aino lo indicó — Éste sitio es un verdadero infierno...

Karin-san... Naruto-san... deben salir cuanto antes sea posible de aquel sitio, ya que la temperatura está llegando a niveles peligrosos y los huracanes se están volviendo de categoría doscientos. Ésa clase de huracanes son más que suficientes para desgarrar un sistema planetario entero.

— Lo haremos... en cuanto tengamos aquel susodicho sello del viento — declaró adamante Karin — De nada sirve que hayamos venido hasta éste sitio y que no cumplamos con nuestra misión. Cumpliremos con nuestra encomienda o moriremos intentándolo. No hay una tercera opción.

Entiendo, Karin-san. Espero que logren volver con nosotros con bien, porque sinceramente el pronóstico nos dice lo contrario.

— Estaremos bien, Aino-san. Obtendremos ése sello y volveremos con ustedes, de veras — determinó calmada y segura la bella pelirroja — Cambio y fuera.

Karin y Naruto cortaron la comunicación y caminaron unos pasos al frente, en dirección a donde estaban los silfos, aún rodeados por sus auras. Los silfos aterrizaron en el suelo, aleteando sus largas y bellas alas parecidas a las de un ángel, y también caminaron en dirección a los Uzumaki, hasta que se detuvieron a unos diez metros de ellos. Ahora que se comparaban, Naruto y Karin notaron una larga diferencia de estatura entre ellos y los silfos. La mujer hada fácilmente medía un metro ochenta, comparado contra el un metro sesenta y cinco de Karin, entretanto que el silfo fácilmente estaba por los dos metros, en comparación con los un metro ochenta del rubio.

— No cabe duda de que ustedes quizá sean el ápex de la humanidad — dijo el silfo, cruzando sus fuertes y marcados brazos, aunque no como los de Sasuke — Para seres relativamente inferiores como lo son los Homo Sapiens, ustedes sí que me han dejado sorprendidos. Incluso otras especies y formas de vida no inteligentes, pero sí físicamente más poderosos que los humanos, resultan débiles en comparación contra un Pain Elemental.

— Debo sentirme halagado, supongo — ironizó el rubio, tronándose los dedos — En cualquier caso, tienes toda la razón, porque nosotros somos algunos de los Homo Sapiens más poderosos en el cosmos. No solamente porque hemos llegado hasta aquí, sino porque hemos sobrevivido a peleas catastróficas, incluso en contra de Chaos Magnus.

El ser de aire enarcó una ceja.

— ¿Oh? ¿Existen acaso seres más poderosos que ustedes? — preguntó con interés el hada masculina.

— En efecto. Tres de ellos más fuertes que nosotros y al menos dos de ellos que probablemente equiparan nuestro potencial — anunció Karin, como sin nada, mientras que el rubio entrecerraba su mirada al ser recordado como segundo lugar en la escala de poder actual — Dos de ellos incluso son mucho más fuertes. Infinitamente más fuertes que Magnus Chaos.

Y oficialmente, ambas hadas se quedaron anonadados.

— ¿Y de quienes estamos hablando, en concreto? — preguntó ahora Dogoda, entrecerrando su mirada.

Naruto gruñó por lo bajo, pues lo que menos le agradaba era el tener que escuchar cómo su odiado rival, Sasuke Uchiha, fácilmente lo opacaba. Algún día esperaba estar a la altura del príncipe del clan del fuego, para por fin acabar con él y coronarse como el más poderoso del multiverso.

— Aquellos tres que son más fuertes que nosotros son Uchiha Sasuke, último superviviente de los Uchiha y actual patriarca del clan Uchiha, Sakura Haruno, actualmente conocida como Sakura Uchiha, al ser la esposa de Sasuke Uchiha, princesa de Iridia, de los Homo Fata y matriarca del clan Uchiha, y Kaguya Senju, la princesa de la luna y reina de las hadas, como la actual matriarca de las hadas — mencionó Karin — Los otros dos son Kakashi Hatake, descendiente de Sir Arthur, y Neji Hyūga, conocido como el lobo ojos de luna.

Las dos hadas se quedaron impactados de la afirmación de la pelirroja, pero más al escuchar al nombre de los susodichos.

— Entonces el príncipe de los Uchiha, la princesa y la reina de las hadas, junto con el caballero paladín y el lobo solitario están con ustedes, ¿cierto? Ellos actualmente están de su lado — dedujo con certeza el silfo.

Karin asintió.

— En efecto. Aún si nosotros fallamos, ellos están como reservas de efectivos y ellos completarán ésta misión de recolectar el sello del viento. Nosotros tan sólo fuimos los que decidimos aceptar el desafío, pero ellos son los que terminarían el trabajo, en caso de que fallemos — remarcó la pelirroja, aunque después apuntó a los Pain Elemental con una de sus cuchillas — No es que piense dejar que ellos nos coman el mandado, claro está, porque los derrotaremos y les arrebataremos, de ser necesario, el sello del viento. El futuro de todo el omniverso ahora depende de nosotros.

Karin tomó su otra cuchilla en mano izquierda, la giró hábilmente y la retrajo de modo que quedara aproximadamente a la altura de su hombro, para después adquirir una postura de combate similar al Taijijian de Kaguya, cuando usaba sus dos espadas jian.

— No más juegos. Terminemos con ésto. No pienso quedarme a apreciar la bella lluvia de meteoros que seguramente nos vaporizará al impacto — dijo la pelirroja, con toda calma.

La veela de nuevo materializó su espada y la rodeó de un plasma de viento, mientras el otro silfo simplemente infundía sus manos con el aura de elemento viento y adquiría una postura de combate entre elegante, pero aún conservando la masculinidad. Naruto, por su lado, igualmente adquirió una postura de combate más acorde al de un guerrero de su nivel y tensó sus pies en el suelo, dispuesto a utilizar sus auténticos poderes. Karin igualmente tensó su cuerpo y se preparó para la batalla final, en contra de aquellas hadas.

— De ser así, entonces ahora utilizaremos todo nuestro poder, si es que ustedes están de acuerdo con ello, Uzumaki Karin y Uzumaki Naruto — anunció la hada peliplateada, apuntando igualmente con su rapier a los chicos.

Naruto se encogió de hombros e hizo brotar un poco de su aura.

— Pensé que ya lo estaban haciendo.

— No al cien por ciento, Uzumaki-san — rebatió la mujer hada — A partir de ahora, utilizaremos todos nuestros poderes y les demostraremos el porqué somos guardianes del sello del viento. O mejor dicho, les demostraremos el porqué, a pesar de ser guerreros de élite, siguen siendo tan frágiles como el resto de su especie.

El rubio sonrió torcido, parecido a Sasuke, y negó levemente.

— Entonces nosotros les demostraremos el porqué nosotros los Uzumaki somos el clan más poderoso que haya existido en Terra y que ha de existir en la historia del omniverso.

— Muy bien. Entonces quiero que nos demuestren que realmente son dignos de ser los nuevos guardianes del viento — exigió el silfo, aumentando el poder del plasma en sus brazos.

— Así será... — dijo Karin, endureciendo su mirada.

Ambos Uzumaki se miraron el uno al otro y asintieron. El rubio cruzó sus brazos frente a su pecho y arqueó un poco las piernas, entretanto que Karin también cruzaba los brazos con sus cuchillas, pero, a comparación del rubio, la pelirroja juntó sus piernas y estiró su cuerpo. Debido a que ambos chicos incrementaron sus auras, el tejido tiempo/espacio alrededor de ellos de distorsionó, como por un efecto de lente gravitacional, y parecía como si alguien estuviese agitando el ambiente alrededor de ellos, de manera vertical.

Naruto y Karin endurecieron una vez más sus miradas y soltaron un potente e imponente bramido, para entonces realmente expulsar sus poderes internos. El manto de alrededor de Naruto se erizó como a los tigres se les erizaba cuando estaban en una pelea, mientras que la apariencia de Karin volvió a ser el de una gatita con una cola delgada y orejas de gato que combinaba con su cabello. Su aura, sin embargo, llegaba a niveles exagerados, similares a la de su novio. Las auras de ambos chicos crecieron cada una a un kilómetro de diámetro, con la típica interna de apenas cien metros, prácticamente reluciendo como dos colosales "llamas" de plasma, en sus respectivas tonalidades.

Apenas cargaron sus auras al máximo, Karin y Naruto se arrojaron a una velocidad impresionante contra sus oponentes, de modo que se desvanecieron en una estela, pero la misma estela de plasma siguió velozmente su recorrido, como si dejara marcado el camino con la impresionante velocidad de los Uzumaki. Cuando se dieron cuenta los silfos, Naruto atacó a Stribog con un puñetazo al rostro, con una fuerza impresionante, y Karin atacó a la chica con una patada trasera contra el vientre de la mujer. El ataque los arrojó a sus espaldas con violencia, pero Karin arrojó sus brazos al frente y atrapó ambos silfos con sus cadenas, para entonces girar completamente, moviendo sus cadenas en el acto. La pelirroja azotó con fuerza los cuerpos de sus oponentes al suelo, causando enormes zanjas con la brutal fuerza que ganó con su modo Daemon, y la pelirroja repitió la misma acción, con un hábil movimiento de sus brazos, de modo que impactó una segunda vez a sus oponentes, ahora al frente de ella, al tirar sus brazos hacia adelante.

La pelirroja saltó propulsada con su aura, a una altura aproximada de cien metros, y entonces giró varias veces hacia su derecha, mientras sostenía aún las cadenas, con lo cual hizo que con las misma se creara un poderoso huracán escarlata, de modo que con ello levantó el terreno del suelo, como si un agujero negro lo atrajese desde la parte superior. La pelirroja entonces cayó al suelo, prácticamente como un imponente meteoro, y al colisionar Karin no solamente creó un enorme cráter de al menos un kilómetro de diámetro, sino que la pelirroja rugió de manera agresiva y tiró de las cadenas en forma cruzada. Con ello, la Uzumaki apretó con fuerza las cadenas que envolvían a sus oponentes y después les infundió su poderosa aura escarlata, la cual viajó a una velocidad impresionante hacia las hadas, aunque aún perfectamente visible.

Al colisionar contra los cuerpos de sus enemigos, la detonación de la energía de cada uno de los orbes de plasma escarlata equiparó por lo menos a una nova que se extendió a cien mil millones de kilómetros de área, desprendiendo a la vez unas nebulosas de tonalidades amarillentas y rojas, en un precioso espectáculo que a la vez lucía intimidante, como si Dios mismo en persona creara la luz. Los cientos de cadenas de aura detonaron como si bombardearan el sitio con meteoros y desde al menos un año luz de distancia se podía apreciar perfectamente los destellos luminosos.

Cuando toda la destrucción pasó, Karin retrajo sus cadenas del suelo, con ello desapareciendo por completo de la zona de combate sus cadenas de aura y con ello su ataque. Sin embargo, lejos de esperar hallar a sus adversarios, Karin y Naruto vieron el enorme cráter completamente vacío, además de que no hallaron la presencia de sus oponentes. La pelirroja cerró sus ojos y se concentró, tratando de sentir el aura de las hadas, tal y como Naruto miraba por doquier, tratando de hallar un indicio de sus adversarios, pero no había un sólo rastro de los silfos.

Repentinamente, Karin y Naruto volvieron sus miradas a sus espaldas y vieron un enorme orbe de energía gris que se expandió a varios cientos de kilómetros a la redonda, pareciendo una estrella de dimensiones relativamente grandes, aunque un tanto pequeño, comparado a las de la secuencia principal, como el sol de Terra. La energía a su alrededor incrementó el huracán del sitio y ahora era tan poderoso que prácticamente era al menos un ochenta por ciento de la velocidad de la luz, encima de que poco a poco desmantelaba el terreno con el poderoso vendaval.

Ambas hadas extendieron sus brazos a los costados y aumentaron sus energías, hasta que el cielo se nubló repentinamente y se rodeó de rayos eléctricos de tonalidad azul turquesa. El terreno tembló con una enorme fuerza y agrietó enormemente el suelo, además de que hizo brotar numerosas erupciones de lava de azufre ardiente, en una tonalidad azul rey, y pronto un colosal remolino rodeó a ambas hadas, con un diámetro equiparable al orbe que rodeaba a las hadas.

Naruto y Karin apenas se podían sostener en pie, al ver aquel monstruoso ataque constantemente crecer en proporciones. Incluso entre aquella calamidad, ambos chicos podían ver cómo el remolino que crearon los silfos produjo un gigantesco vórtice en el techo de aquel territorio y pronto rayos eléctricos volvieron a caer como centellas en el terreno, no solamente destruyendo y creando un cráter de al menos un kilómetro de diámetro con cada uno, sino que el piso quedó completamente electrificado y la lava de azufre brotaba como disparos de un volcán, desde el fondo de aquel territorio que rodeaba al quasar J0230.

De repente, los silfos extendieron sus brazos al frente y movieron a los costados sus extremidades, en un movimiento veloz, y con ello arrojaron cientos de tornados a una tremenda velocidad que arrasaron con el sitio, como si dos animales excavaran el suelo a una impresionante velocidad, levantando la tierra y rocas a su paso, además de que generó un poderoso terremoto, ahora a una escala de toda la galaxia que rodeaba el quasar.

Naruto y Karin apenas se pudieron cubrir del ataque con sus brazos, pero inevitablemente fueron atrapados en aquellos poderosos remolinos, por lo que las hadas desaparecieron de su posición, aunque sorpresivamente dejando su aura esférica en su sitio, y entonces materializaron sus espadas en mano. Apenas llegaron frente a Karin y Naruto, los silfos atacaron con un corte cruzado, en dirección horizontal, y causaron daño al traje y piel de los chicos, por lo cual los Uzumaki sangraron de inmediato, pues además el filo de la espada, hecho de viento de plasma, estaba a presión de Planck, así que fácilmente podía cortar cualquier material.

Apenas los Uzumaki recibieron un corte, y soltaron un quejido por ello, las hadas desaparecieron de nuevo y atacaron con otro corte ahora en sus espaldas, causando un similar daño al cuerpo de la pelirroja y el rubio. De nuevo desaparecieron las hadas y atacaron con otro corte a los chicos, por lo que entonces repitieron miles de veces el reaparecer y desaparecer para atacar a Naruto y a Karin con violentos espadazos que cortaban la piel de los inmovilizados Uzumaki. Cada ataque además dejaba una estela de plasma en el recorrido de las armas de los silfos.

Tras haber atacado varios miles de veces, los silfos aparecieron a lo lejos, levantaron sus espadas largas a lo alto y las infundieron con elemento viento ionizado, de modo que sus espadas de dos manos brillaron con un aura gris muy intensamente, además de que se rodeó de rayos eléctricos. La energía de las espadas creó un extremadamente largo jet de plasma, el cual se extendió miles de años luz a lo alto, perdiéndose en el vasto cosmos, y también hizo temblar el sitio con un devastador terremoto. El sitio ahora soplaba con un noventa por ciento de la velocidad de la luz, agitando con violencia el terreno y destruyéndolo más de lo que estaba, y los tornados que atacaron a Karin y a Naruto se incrementaron en velocidad, tamaño y poder, al grado de que las rocas que viajaban dentro de aquel brutal huracán golpeaban cientos de veces a los inmovilizados chicos del clan del viento, aunque sus auras les protegían un poco del daño.

Karin, durante su tormento, entreabrió un ojo y pudo ver el poderoso ataque con el que aquel par de hadas estaban a punto de atacarles, por lo que gruñó por hacer un esfuerzo de liberarse de aquel brutal ataque de huracán cósmico y miró hacia donde el rubio estaba, el cual apenas podía mantenerse estable dentro de aquella tormenta. Karin extendió lo más que pudo su brazo al chico, pero aquella tormenta eólica hacía literalmente imposible el siquiera moverse un poco.

— Na-Naruto... — dijo Karin, a través de su comunicador en el caso, increíblemente aún en estado funcional.

— Karin-chan, resiste... Saldremos de ésta... — le contestó el rubio, aunque él difícilmente podía mantenerse consciente de lo que sucedía a su alrededor.

La pelirroja entonces vio aquel par de jets que se alzaban de manera imponente en lo alto y abrió los ojos como platos, al ver el tremendo poder que despedía y el tamaño tan colosal de aquellos GRB, casi equiparable al de J0230.

— Santo cielo... — musitó la pelirroja, un poco amedrentada de aquellos jets de plasma tan poderosos.

Naruto, como pudo, volvió su mirada hacia donde miraba su chica y vio aquellos colosales objetos a lo alto. El rubio igualmente quedó impresionado, pero hizo lo posible por moverse en dirección a Karin, pues sabía lo que planeaban los silfos.

— Ésos malditos... — masculló el rubio, aún intentando moverse en dirección a su novia/hermana.

— Admitimos que lucharon de manera increíble, Karin-san, Naruto-san. Sin embargo, ni aún los príncipes del remolino y guerreros más fuertes del clan podrían equiparar en poder a dos Pain Elemental — sentenció Stribog, aún con sus manos a lo alto, sosteniendo su espada de donde se creaba el gigantesco jet de aura — Les felicitamos por su osadía de confrontar a seres capaces de destruir el universo entero, pero ésta batalla termina aquí...

— Es una lástima que tengan que morir en éste lugar, pero morirán con el honor de dos auténticos guerreros místicos del viento — añadió imponente Dogoda, igual en la misma posición de su espada, como su contraparte masculina — Descansen en paz, honorables príncipes del viento. Siempre serán rememorados como los mejores guerreros de Terra. Aquellos que tuvieron la oportunidad de confrontarnos...

Los silfos incrementaron aún más el poder en sus espadas y ahora los jets resplandecían como dos Wolf-Rayet, encima de que ahora el viento se agitaba casi a un noventa y cinco por ciento de la velocidad de la luz. Karin y Naruto, sin embargo, hicieron un esfuerzo por moverse y librarse de aquel poderoso ataque que no solamente destruiría la zona por completo, sino que a ambos Uzumaki los convertiría en una pila de átomos, o incluso partículas subatómicas.

— ¡Bruma! — gritó la mujer, de modo que los jets se intensificaron y adquirieron una presión del aire al nivel de Planck; suficiente para destruir cualquier clase de materia.

De un sólo movimiento, ambas hadas dejaron caer al suelo sus cuchillas de plasma y éstos colisionaron con una potencia descomunal, por lo cual se creó una onda de choque simplemente brutal, acompañada de una explosión de hypernova que se extendió al menos unos quinientos millones de años luz de área, devastando todo lo que se hallaba a su paso. Incluso aquellos dentro de la nave de Aino sintieron la tremenda sacudida de aquel poder, por lo que Sakura y Kaguya de inmediato activaron sus campos de fuerza para proteger a los que viajaban en ella. La pelirrosa, por suerte, podía controlar la magia cuántica a niveles tan intrínsecos que pudo proteger toda civilización que detectó en el cosmos con su misma aura, dentro de otra barrera mágica, o varias civilizaciones habrían quedado extintas con aquel ataque.

La conmoción produjo una explosión tan brutal que casi igualaba a la del legendario Big Bang, además de que la fábrica del universo en el mismo radio de la explosión se sacudió como una tela de seda en un vendaval, causando más destrozos de lo necesario. A pesar de que Kaguya y Sakura protegieron la nave con su campo de fuerza, varios de los tripulantes cayeron al suelo de manera estrepitosa, exceptuando por Sasuke, Kakashi y Neji, quienes pudieron mantener relativamente estable su balance y se mantuvieron de pie. Sasuke ayudó a su pequeña novia, Sakura, a incorporarse completamente, pues la niña hada cayó sentada, entretanto que Kakashi ayudó a Kaguya y Neji a Tenten.

La esfera de cristal, por otro lado, resplandeció con una intensidad impresionante, tal y como los quasars en el cosmos lo hacían, cuando expulsaban sus jets a miles de años luz de distancia. Sakura, apenas se incorporó con ayuda de su amado Sasuke-kun, de inmediato corrió en dirección a la esfera de cristal, colocó sus pequeñas manos en la misma y golpeó levemente con su palma zurda la esfera, como queriendo liberar de alguna prisión a los chicos Uzumaki.

— ¡Karin-san, Naruto-san...! — gritó desesperada Sakura — ¡Dios, no...!

— ¡¿Qué demonios fue éso?! — bramó nerviosa Tenten, al ver que no había aún señal de su amiga y del rubio, pues la esfera de cristal estaba completamente en blanco, por el ataque y la expansión de la luz — ¡¿Cómo diablos es que ésos ataques llegaron a afectarnos, si estamos a años luz de aquella cosa?!

— Es imposible que ésos dos hayan sobrevivido a ése ataque — señaló Sasuke, mirando calmado la esfera de cristal — Tch, qué fastidio. Fallaron en la misión de recolectar el sello del viento.

Sakura fulminó con su mirada a su amado, porque el moreno no se preocupaba por el bienestar de los Uzumaki.

— ¡Sasuke-kun, por Dios! ¡¿Cómo puedes ser tan frío?! — le regañó Sakura, no pudiendo evitar alzar su tono de voz — ¡Karin-san y Naruto pueden estar muertos!

El azabache, en cambio, encogió los hombros.

— ¿Qué más da? Eran unos completos inútiles que ni siquiera pudieron acabar con aquellas basuras que se hacen llamar "Pain Elemental" — espetó Sasuke, totalmente quitado de pena — Por suerte, Ray aún debe estar en aquel lugar, así que contaré con él para que acabe con ésos idiotas.

— ¡No, Sasuke-kun! ¡Karin-san y Naruto son seres humanos! ¡Las vidas humanas no son desechables, como si fuesen consumibles! — le regañó de nuevo Sakura.

— Bah, para mí no son más que unos idiotas — remarcó Sasuke, apartando suavemente a Sakura de sí mismo, quien le había tomado de los antebrazos — Como sea, ¿aún tienes en existencia aquellos extraños trajes, Aino? — le preguntó a la cyborg en la nave.

La pelinegra parpadeó un par de veces, ante la falta de empatía básica de Sasuke, pero después ignoró por completo aquello.

— Tenemos algunos de reserva, en Juno. Todo es cuestión de solicitarlos al comando en Juno y pedirles que nos los envíen. ¿Planea acaso viajar a J0230, Uchiha-san? — inquirió la morena.

Sasuke asintió. La pequeña ninfa simplemente suspiró, aunque aún estaba preocupada por sus compañeros, Karin y Naruto.

— De ser ése el caso, entonces yo iré contigo — interpeló Sakura, con sus manos en su cintura como una jarra, mirando a su amado Sasuke a los ojos y fulminándolo con su mirada — Con suerte, aún podemos hallar con vida a Karin-san y a Naruto...

Sasuke de nuevo encogió los hombros.

— Como quieras. Solicita aquellos trajes de inmediato, Aino. Ya hemos perdido bastante tiempo.

— De acuerdo. Dénme unos minutos, entonces — solicitó la pelinegra, quien comenzó a teclear en el panel de la nave.

Justo cuando estaba preparando todo para el viaje de Sasuke y Sakura, el destello finalmente se disipó de la esfera de cristal, por lo que tuvieron un panorama relativamente claro de lo que había sucedido en J0230. Sakura fue la primera en prestar atención a los alrededores de aquella galaxia, pues estaba legítimamente preocupada por el bienestar de los últimos Uzumaki, no solamente porque eran los últimos de su clan, sino porque, en su carácter noble y compasivo, Sakura no podía evitar angustiarse por prácticamente cualquier clase de vida, sea forma de vida inteligente o no.

El panorama, por otro lado, mostraba un terreno baldío, completamente cuarteado, demolido y con varios océanos de lava de azufre. Dos figuras aparecieron en el panorama, aleteando sus alas de ángel, pero obviamente se trataban de los dos silfos Pain Elemental, entretanto que no se hallaba un sólo rastro de Karin y Naruto Uzumaki, fuera de un colosal cráter de al menos un año luz de puro diámetro, quizá con al menos un millón de kilómetros en profundidad. Incluso un viento platinado se podía apreciar viajando en aquella violenta ventisca, pero no había rastro de los chicos. Considerando el brutal alcance de aquel ataque, probablemente habrían muerto con aquella explosión, con sus cuerpos convertidos en partículas subatómicas.

— Karin-san, Naruto-san... no siento sus presencias... — dijo por lo bajo Sakura, angustiada por el bienestar de los chicos.

Sasuke entrecerró su mirada y miró a su chica.

— ¿Por qué diablos te preocupas tanto por ése tarado? — cuestionó enojado el azabache.

Sakura apartó su mirada de la esfera de cristal y miró a su novio con los ojos abiertos como platos. ¿En serio su Sasuke-kun le estaba haciendo una escena de celos en aquel momento? ¿En un momento tan crítico y de ansiedad como el que estaban presenciando?

— ¿De qué estás hablando, Sasuke-kun? ¡No es momento para tus ademanes posesivos! — le reclamó la ninfa pelirrosa, entrecerrando también su preciosa mirada esmeralda.

— ¿De verdad? ¿O es que acaso será que sientes algo por aquel idiota? — desafió Sasuke, sin poder ocultar su enojo.

Sakura resopló fastidiada por el comportamiento de su novio. ¿Acaso tantos momentos íntimos que pasaron ella y Sasuke no eran suficientes para el moreno? En todo caso, no era momento para una escena de celos.

— ¡No seas ridículo, Sasuke-kun! ¡Sabes bien que tú eres el único hombre al que amo, al cual he amado y al cual he de amar, hasta el resto de mis días! ¡Yo solamente estoy preocupada por el bienestar de los chicos! — remarcó la princesa hada — ¡Deja tus celos para otra ocasión, Sasuke-kun! ¡La vida de Karin-san y Naruto están en riesgo!

Sasuke chasqueó la lengua y después soltó un monosílabo. Odiaba en sí que Sakura mencionara a otro hombre que no fuese él, más aún si se trataba de Naruto Uzumaki, pero el azabache también sabía que su pequeña novia sería incapaz de engañarlo o siquiera convivir con otro hombre que no fuese él; no sin que Sasuke estuviese presente por supuesto. Aunque, para ser honestos, el ser posesivos era una característica única en la familia Uchiha, más que en sí propio de los celos de un hombre como Sasuke.

— Hay elevados índices de radiación presentes en la zona — señaló Aino, quien tecleaba velozmente en el panel de la computadora de la nave — Incluso si Karin y Naruto lograron sobrevivir a aquel poderoso ataque, es muy probable que, si sus trajes sufrieron daños mayores, puedan morir a causa de los elevados grays a los que van a estar expuestos. Apenas treinta grays, o treinta joules por kilogramo de materia, son más que suficientes para matar un humano común en menos de cuarenta y ocho horas. Si queremos incrementar la posibilidad de salvarlos del envenenamiento por radiación, tenemos que encontrarlos antes de veinticuatro horas.

— Entonces vayamos de inmediato. No tenemos tiempo que perder — dijo Sakura, encarando a Aino y tomando de la mano diestra a Sasuke, con su pequeña zurda — Usaré mi campo mágico para aislarnos de cualquier radiación o efecto meteorológico, ya que no podremos volver a Juno por los trajes espaciales a tiempo.

Sin embargo, del otro lado de la esfera, en realidad en J0230, se vio cómo dos resplandores salieron del subsuelo, en una parte no dañada del terreno, y pronto se expandió una explosión de onda de choque bajo el subsuelo. Ésta vez no se expandió una nebulosa, como en las anteriores ocasiones, pero sí que expandió una ola de marea a por lo menos un año luz de diámetro, además de que sacudió violentamente el suelo hasta agrietarlo completamente, en toda el área que ocupaba, aproximadamente un megaparsec.

Cuando la tierra y polvo se disipó, se podían ver a dos figuras cubiertas por auras colosales, tonalidad escarlata y turquesa, las cuales se extendían ahora a un kilómetro de diámetro cada una, además de que hacían que levitaran cientos de rocas y que se desintegraran al tocar el enorme remolino a lo alto, producto del huracán. A la derecha, Karin tenía cruzados sus brazos y aumentaba su aura a niveles sumamente drásticos, tal y como Naruto igualmente incrementaba su aura. Las hadas, por su lado, se quedaron anonadados de ver que los chicos sobrevivieron a su guillotina cósmica, dado que aquello habría destruido al menos todo el universo Prime.

— ¡No puede ser...! — musitó asombrada y por lo bajo la veela, aún en el aire.

— ¡Ésos dos...! ¡¿Pero quién rayos son?! — cuestionó impactado el silfo.

Karin expulsó de nuevo su aura, de modo que hizo temblar todo el tejido tiempo/espacio a por lo menos un diámetro de un megaparsec, y el aura de la pelirroja coloreó el poderoso huracán en lo alto del cielo de J0230 de la misma tonalidad que su plasma.

— ¡Basta de juegos! ¡Ésta pelea se termina ahora! — masculló Karin, aunque más para demostrar adamancia que propiamente alguna clase de emoción negativa.

La pelirroja volvió su mirada a su amado, quien se irguió completamente, en una postura neutra, pero sin desactivar su aura.

— ¡¿Estás listo, Naruto?! — preguntó Karin, increíblemente aún con su comunicador en estado funcional.

El rubio asintió.

— Terminemos con la pelea.

Apenas volvieron su mirada hacia las hadas, ambos chicos desaparecieron en una estela de aura, dejando un camino de plasma correspondiente a sus auras por donde viajaban, y reaparecieron frente a sus adversarios. Naruto atacó con un golpe trasero de su puño derecho en el vientre del silfo, entretanto que Karin atacó con una palma del tigre directo al estómago de la veela, con lo cual los mandaron a volar a cientos de miles de millones de kilómetros a sus espaldas. Pero apenas los silfos salieron volando, Karin y Naruto se arrojaron de nuevo contra sus oponentes, para volver a atacarlos ahora con una patada que expulsó una onda de choque tan violenta que se perdió en el espacio exterior y que a su vez destruyó toda la materia que no se hallaba protegida por la barrera mágica de Sakura y Kaguya, al menos en un megaparsec de área.

De nuevo, Karin y Naruto desaparecieron del sitio y reaparecieron a las espaldas de ambas hadas, quienes no podían reaccionar debidamente. Los Uzumaki les dieron una patada ascendente desde el suelo, en el caso de Karin un tanto más elegante y acrobática, y los alzaron a lo alto en el cielo. A continuación, Karin formó sus garras de aura y Naruto tomó su guandao en su espalda, a la cual giró varias veces en el aire, incrementando la velocidad a la que soplaba el huracán en el sitio. Entonces los Uzumaki desaparecieron en un abrir y cerrar de ojos del terreno demolido, aunque con su desaparición expandieron una ventisca que despejó todas las rocas y escombros que había en la zona, dejando apenas un área gigantesca parecida a un colosal cráter provocado por la colisión de un monstruoso meteoro.

De pronto, en el cielo se expandió una nebulosa en combinación cyan y escarlata. Los silfos, apenas se estaban recuperando, recibieron un poderoso golpe que los mandó a lo lejos, pero antes de perderse en el espacio exterior un colosal huracán los atrapó dentro de un monstruoso remolino de al menos unos diez billones de kilómetros de diámetro, con lo cual los seres mágicos impactaron contra la pared del remolino, aunque era extremadamente sólida, al grado de que parecía que habían colisionado contra una estrella de neutrones.

— ¡¿Pero qué...?! — enunció con dificultad Dogoda, al sentir el poderoso impacto de aquel remolino contra su cuerpo.

— Es como materia sólida... — se le adelantó Stribog, igual hablando con dificultad — ¿Acaso será...?

— No quería tener que llegar a éstas alturas, pero no nos dejaron mejor opción — se escuchó la voz de Karin, como un estruendo, dentro de aquel poderoso huracán — Ésta es una de las mejores técnicas que Naruto y yo preparamos para enemigos duros de vencer. Esperaba usarla en contra de Chaos, pero nos vemos en la necesidad de usarla en su contra...

De repente, las hadas recibieron cientos de golpes, cada uno de ellos que los mandaba a volar contra el "muro" de aquel remolino colosal. Apenas recibían un ataque, Karin y Naruto desaparecían para volverlos a atacar a las espaldas, y así repitieron la acción literalmente miles de veces, mandando a volar por todas partes, como una pelota en el aire, a sus adversarios. Con cada colisión, o ataque en éste caso, se creaba una onda de choque similar a la producida por las supernovae, encima de que una nebulosa relativamente pequeña se esparcía en el mismo diámetro del área de la explosión. Debido al brutal ataque de Karin y Naruto, las hadas no podían reaccionar debidamente, por lo que únicamente se limitaban a endurar lo mejor que podían los miles de ataques que recibían de cada uno, mientras rebotaban como una pelota dentro de una enorme caja que estaba siendo agitada.

De pronto, la pelirroja y el rubio aparecieron en cada esquina de aquel remolino, apoyados y adheridos directamente contra el "muro" del huracán, y los chicos aumentaron sus auras al máximo nivel, por lo que el viento del sitio, en todo J0230 ahora soplaba al límite de la velocidad de la materia y energía: a la velocidad de la luz. La energía era tan tremenda que el remolino en el que estaban atrapados los silfos amenazaba con desestabilizarse y explotar como la colisión de dos agujeros negros, pero de alguna manera las auras de plasma de los Uzumaki mantuvieron estable el huracán que crearon con sus poderes.

Karin arrojó sus brazos al frente, lanzando sus cadenas de aura contra los silfos, a los cuales atrapó entre aquellos enormes eslabones, y la pelirroja jaló de las cadenas, para estrujar los cuerpos de las hadas el uno contra el otro. Cuando Karin separó sus cadenas de sus brazos, impresionantemente las cadenas se sellaron en un lazo contra las hadas, de modo que quedaron atrapados justo en el ojo del huracán, donde la ventisca era relativamente más calmada, aunque no por mucho. De nuevo, Karin preparó sus garras de aura, entretanto que su novio concentraba una enorme cantidad de energía en su alabarda.

El rubio saltó al centro de aquel huracán, levitó con la ayuda de los poderosos vientos que soplaba el remolino en el que estaban atrapados todos y entonces infundió su masiva aura a su arma, para después arrojarla al centro donde estaban atrapados las hadas. De aquella alabarda salió un colosal jet de plasma que se extendió a por lo menos un gigaparsec de distancia a lo vertical y al menos un año luz de puro diámetro. Con ello, el rubio causaba daños progresivos a sus enemigos, quienes apenas ahogaban sus gritos del dolor ante el imponente ataque que parecía un gigantesco rayo de plasma que no se extinguía.

— ¡Ahora, Karin-chan! — le gritó el rubio, aún adherido a la pared del remolino.

Karin no contestó nada, sino que aumentó su aura al máximo, hizo que el ciclón girara a prácticamente velocidades superlumínicas y que levantara todo el suelo, el cual se desmanteló en pequeñas partículas de polvo y roca. La pelirroja soltó un imponente grito agudo, detonó su aura en una onda de choque que viajó miles de billones de kilómetros cuadrados y su aura se extendió a un diámetro de un millón de años luz, dejando anonadados a todos, incluidos aquellos en la nave, exceptuando Sasuke y Naruto; quizá el último por el hecho de que conocía sus poderes. La energía de Karin la hacía lucir como una increíblemente colosal estrella gigante roja que se extendía prácticamente lo de una galaxia entera.

Karin endureció su mirada y entonces saltó en dirección a sus adversarios, con sus garras extendidas de aura escarlata, aunque con un tamaño relativamente pequeño. Tan pronto llegó ante ellos, la pelirroja atacó a las hadas con un corte en "X" cruzado y traspasó no solamente los cuerpos de los silfos, sino que atravesó completamente el colosal huracán de un año luz de diámetro y quedó en el exterior del mismo en una rodilla, con sus brazos cruzados, los dedos tensados en garras y con su mirada agachada al suelo, de modo que su flequillo cubría completamente su mirada.

La "X" del ataque de Karin se extendió a cuando menos un parsec de diámetro, además de que parpadeó varias veces y brilló con increíble intensidad durante algunos segundos. Eventualmente, sin embargo, aquella "X" detonó con una potencia simplemente inimaginable, extendiéndose con el poder de un trillón de hypernovae, además de que la temperatura de la explosión alcanzó la temperatura de Planck; la temperatura límite de la física actual en Prime. En combinación con el ataque de Naruto, la técnica de Karin explotó y prácticamente igualó al del legendario Big Bang, de modo que el universo fue consumido en casi toda su totalidad. Era una suerte que Sakura y Kaguya estuvieran al pendiente, porque de otro modo el cosmos habría quedado completamente vacío de materia y energía. Incluso el tejido espaciotemporal estuvo a punto de colapsar en un agujero negro ultramasivo, con al menos la masa de todo el universo Prime.

— ¡Aquí viene! — anunció Sakura, entre emocionada e impactada, al ver cómo se expandía con rapidez aquella energía de viento ionizado.

Todos en la nave se cubrieron sus miradas, de alguna manera u otra, ante la violenta sacudida a la que fueron expuestos. De nuevo, casi todos en la nave fueron derribados al suelo, exceptuando Sasuke, Kakashi y Neji, quienes lograron mantener su balance. Sakura soltó un corto grito ahogado, mientras se tapaba con sus pequeñas manos el rostro, aunque Sasuke después la cargó entre sus fuertes brazos y la abrazó con intensidad, aunque no al grado de lastimar el extremadamente frágil cuerpo de Sakura, contra su musculoso cuerpo. La niña hada igualmente se abrazó a su querido Sasuke-kun y ocultó su rostro en el increíble y apetitoso pecho de su pelinegro, aunque más por reacción en contra de aquel destello y energía que otra cosa.

Cuando toda aquella calamidad por fin se extinguió, todos en la nave se descubrieron su mirada. Sakura abrió sus ojos y notó que aún estaba entre el fuerte abrazo de su novio, así que no pudo evitar sonrojarse como siempre, al sentir aquel fuerte pecho de Sasuke contra su cabeza, y durante unos segundos se perdió en la mirada azabache de su increíblemente apuesto y masculino novio. Sasuke miró a Sakura a los ojos y enarcó una ceja.

— ¿Estás bien, Cerezo? — preguntó Sasuke, aún extrañado del embelesamiento de su pequeña novia.

Sakura reaccionó de inmediato y supo que todos la estaban viendo, así que se abochornó aún más y se separó rápido, pero diligentemente.

— Sí... estoy bien, Sasuke-kun... — respondió un poco nerviosa la princesa de las hadas, incorporándose de inmediato — ¿Qué pasó con Karin-san y Naruto? ¡Ése destello fue simplemente increíble! — exclamó emocionada la pequeña princesa del reino de las hadas.

— Parece que la batalla por fin terminó — dedujo Sasuke, incorporándose del suelo, pues estaba arrodillado — Éso o ése par de idiotas se suicidaron al usar aquel ataque, claro está.

— Diablos... aquella condenada interferencia no me permite detectar sus auras... — espetó Kaguya, sosteniéndose la cabeza a causa de la jaqueca que le provocó el esforzarse para detectar la radiación infrarroja que regularmente emitían los cuerpos vivos.

— Dios... ¿realmente ahora es así de poderosa ésa condenada tomate? — musitó la monja pelicastaña, totalmente pasmada de ver el tremendo poder de su amiga, Karin — ¿Qué clase de poder tan extraño es ésa cosa del Daemon Force? ¿Acaso no tiene límite?

— Teóricamente hablando, no. Sin embargo, Karin aún es relativamente novata para usar aquel poder tan mítico y seguramente aún no ha alcanzado el límite de su poder — remarcó Kaguya, ya incorporada de pie, dejando pasmados a casi todos, exceptuando al siempre indiferente Sasuke Uchiha.

Del otro lado de la esfera, en J0230, los Pain Elemental estaban derribados en el suelo, con varias heridas por todo el cuerpo, casi bañados en sangre, sus ropas desgastadas y apenas cubriendo lo necesario, además de que lucían inconscientes. La mujer hada estaba boca abajo, con el cabello largo platinado desparramado por el suelo, totalmente desmayada y con la boca entreabierta, de donde salía un hilillo de sangre. El otro ser, el silfo, estaba boca arriba, con una mueca de dolor y su cuerpo paralizado. Aunque, a diferencia de Dogoda, Stribog estaba aún consciente, si bien con su cuerpo hecho pedazos.

El silfo se incorporó como pudo, haciendo un esfuerzo sobrehumano para incorporarse completamente, pero cayó de rodillas al sentir su cuerpo pesando toneladas, y no precisamente por la gravedad del terreno. El silfo abrió los ojos y parpadeó un par de veces para intentar despabilarse. Cuando intentó levantarse de nuevo, sintió un par de suaves manos levantarle del suelo y apretarle con firmeza su cuello, mas no al grado de lesionarlo, pero sí de amedrentarlo e inmovilizarlo.

Pronto, Stribog se dio cuenta de que Karin Uzumaki, ya sin su aura como Naruto, quien estaba a unos metros de ella guardando su guandao en su espalda, le levantaba del suelo con una llave de sus pequeñas manos, en un agarre cruzado.

— Ya perdieron la pelea. Ríndete ahora, a menos que quieras morir — sentenció calmada Karin, apenas haciendo una presión leve en el cuello de su enemigo — No quiero tener que quitarte la vida por un mero desafío, así que date por derrotado, por favor — pidió la chica, mirando calmada pero adamante al silfo.

Stribog se percató de que Dogoda por fin se había despertado de su inconsciencia, con una sacudida leve de cabeza, y la mujer hada parpadeó un par de veces, viendo en una situación de desventaja al Pain Elemental que era su contraparte, por lo que asintió levemente.

El silfo suspiró, tomó gentilmente la mano izquierda de Karin y asintió igualmente.

— De acuerdo. Nos rendimos — concedió el elfo.

Karin sonrió alegre y soltó al silfo, quien estuvo a punto de colapsar en el suelo, pero Karin lo atrapó justo a tiempo.

— Te tengo — enunció entre alegre y amable la pelirroja.

Naruto, por otra parte, se encaminó hacia los Pain Elemental y los encaró con seriedad, mas no dureza.

— Muy bien, Pain Elementals. Los hemos derrotado en combate. Ahora cumplan con su parte — exigió el rubio, cruzado de brazos.

Mientras Karin ayudaba a la mujer hada, el silfo asintió.

— Así será, príncipe del viento — confirmó Stribog.

Cuando por fin ambos Pain Elemental estaban de pie y estables, los dos Pain Elemental extendieron sus brazos al frente, hacia su compañero, y emanaron sus auras, ahora notablemente gastadas, pero aún estables para permitirles activarlas. En el medio de ellos, ambos Pain Elemental aparecieron una esfera de un metro de diámetro, como los anteriores sellos, la cual tenía en su interior un poderoso ciclón parecido a la tormenta con la cual Karin y Naruto les atacaron anteriormente. Y cuando por fin apareció aquel orbe entre ellos, Karin y Naruto se le quedaron viendo anonadados aquel orbe, sobretodo la pelirroja, quien siempre se maravillaba con lo increíble.

Eventualmente, ambos silfos desactivaron por completo sus auras y bajaron sus brazos, para después encarar a los Uzumaki y hacer levitar la esfera de viento. La primera en acercarse fue Karin, quien tomó aquel orbe entre sus manos, sintiendo cómo aquel ciclón soplaba violentamente y viendo cómo giraba a velocidades impresionantes, aunque aún visibles para la pelirroja. Cuando la cargó entre sus brazos, sin embargo, Karin sintió que caía al suelo a una velocidad increíble y con un peso enorme, pero el rubio le ayudó de inmediato, cargando él mismo el sello del viento.

— Wow... qué poder... — murmulló Karin, aunque perfectamente audible para todos, gracias al amplificador en su, increíblemente, aún funcional casco.

— Ahora, ustedes son los únicos que podrán proteger debidamente el sello del viento — anunció Stribog, tocando con la palma de su mano derecha el sello — Desde un principio, sabíamos el peligro por el cual corre el multiverso, a manos de Chaos, pero necesitábamos asegurarnos de que los próximos guardianes del sello del viento fuesen lo suficientemente fuertes para al menos prevenir que Chaos obtenga el portal al omniverso. Fue por ello que los desafiamos a una pelea.

Karin se quedó anonadada, mirando a los elfos un poco molesta.

— ¿No es acaso obvio que estamos a la altura del desafío? — se le adelantó Naruto, frunciendo el ceño — Es decir, no cualquier ser llega hasta éste sitio. Ni siquiera los junonianos, quienes están a años luz en cuestión de ciencia y tecnología, sobrevivirían en éste infernal lugar.

Dogoda sonrió y asintió.

— Por supuesto, pero se requiere más que sobrevivir a territorios inhóspitos para proteger con éxito el sello del viento, en contra del ser más poderoso y definitivo del multiverso — repeló la peliplateada — Recuerden que estamos enfrentando a la contraparte de Deus Ex Lux. A un ser que es más que capaz de destruir y reescribir el universo a su conveniencia, como el supremo ser del cosmos que alguna vez fue, tal y como el todopoderoso.

Karin asintió.

— Por supuesto. Cuenten con nosotros. Protegeremos con nuestras vidas, de ser necesario, no solamente el sello del viento, sino al multiverso en su totalidad — remarcó firme la pelirroja, con un asentimiento — No solamente nosotros defenderemos el cosmos, sino que la princesa Sakura y Uchiha Sasuke están con nosotros. Ellos son más que suficientes para acabar con Chaos.

Los silfos se quedaron impresionados de saber que Sakura-hime, la princesa de las hadas, estaba de aliado con los Uzumaki, pero a la vez les daba mayores esperanzas de salvar el universo. Los Pain Elemental se miraron el uno al otro y asintieron.

— De acuerdo. Dejamos todo en sus manos, entonces — dijo Stribog, mientras que la veela asentía — El destino del omniverso está en sus manos, Uzumaki Karin, Uzumaki Naruto.

Los chicos asintieron y volvieron su mirada a sus espaldas, pues Ray apareció de nuevo, tras haberse dispersado para dejar que combatieran Karin y el rubio.

Es hora de volver, señorita Karin, joven Naruto — comunicó el legendario dragón del viento.

Karin asintió, pero antes se volvió a los silfos e hizo una reverencia.

— Debemos partir de inmediato. Gracias por todo, Lady Dogoda, Lord Stribog — se despidió Karin, tomando firmemente la esfera entre sus brazos.

— Vámonos — pidió Naruto, tomando de la cintura a su chica y saltando al lomo del dragón elemental.

— Que el supremo les acompañe en su encomienda de salvar el Cosmos, Uzumakis. Estaremos rezando por ustedes — finalizó Dogoda, con una reverencia respetuosa — Quizá algún día nos veamos de nuevo, si es que sobrevivimos a la gran guerra del cosmos.

Karin sonrió y asintió. Con un último agite de su mano izquierda, finalmente Karin y Naruto se fueron volando en el lomo de Ray, quien voló a una velocidad superlumínica.

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En otra parte, un encapuchado miraba cómo los Uzumaki habían derrotado a dos poderosos Pain Elemental, quienes se desvanecieron en el aire como un haz de luz en la tormenta eólica que azotaba el quasar J0230. El demonio bebía de su copa de sangre y se alimentaba de un infante humanoide, quien gritaba por las mordidas que le daba el demonio que estaba fascinado por ver el desempeño de los terrícolas, tan abrumadoramente poderosos para ser simples mortales.

— Con éste ya son cuatro sellos — señaló lo obvio Chaos, arrojando el cadáver parcialmente devorado del infante a una esquina, donde el cuerpo se fundió en una especie de tina de lava negra — No me esperaba que aquel par de Uzumakis fuesen tan poderosos. Tal vez son tan poderosos como Kaguya-hime. Bastante impresionante, para simples humanos.

Chaos extendió su brazo derecho al costado y un demonio menor le sirvió más sangre humanoide, la cual el demonio Uchiha bebió de ella. En la esfera de cristal que veía Onikage, se mostró otro punto en Prime. Una galaxia muy distante, aunque dentro de los confines del universo.

— Estoy ansioso de volver a verte, hijo de la mañana. Sé perfectamente que aún estás ahí, ansiando retomar el trono que alguna vez anhelaste, lucero de la mañana — masculló fríamente Chaos, mientras una figura se mostraba en aquella esfera de cristal, aunque difícilmente se podía apreciar su apariencia — Sin embargo, la era de la luz está por llegar a su fin... La era de la oscuridad está por llegar...

Chaos soltó una risa malévola y fría, mientras que el ser al otro lado de la esfera miraba a lo alto, como buscando en el espacio exterior un cielo. Su momento había llegado, tras aeones cosmológicos de haber sido desterrado del trono de luz.

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...

Hubiese querido hacer la pelea más larga, pero como no es propiamente la definitiva para Karin y Naruto, en mi historia, mejor la trunqué un poco.

Ahora una noticia mixta, dependiendo cómo la tomen: Mucho me temo que el próximo mes no podré actualizar éste fic, ya que estaré ocupada atendiendo asuntos personales. Aún así, yo espero poder escribir al menos un one-shot (en mi sección de one-shots por supuesto) por el motivo del "mes SasuSaku" que, por algún motivo, fue creado por Tumblr y el fandom de SasuSaku (en inglés, por supuesto). Me disculpo de antemano por los que siguen ésta historia, pero prometo volver en la primera quincena de agosto, ya para actualizar más seguido, en vez de una vez por mes.

En fin, sin más que aclarar de momento, me despido de ustedes, linduras, y nos vemos en la primera quincena de agosto.