Disclaimer: los personajes de Twilight son de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es CaraNo. Yo solo traduzco con su permiso.
Link del blog: https (dos puntos) / / caranofiction (punto) wordpress (punto) com
Capítulo 4
EPOV
—...Será un lugar simple para que las personas pasen el rato y escuchen rock... relajarse, como sea. —Agito una mano y tomo mi botella de cerveza—. No me gustan los clubes, así que le dije a mi primo que debía ser pequeño y no atraer a las personas jóvenes. —Quizás me haga sonar viejo, pero me importa dos carajos eso—. Básicamente, es más para los motociclistas que para las chicas que mascan chicle rosa. —Bella se ríe—. Así que... ahí lo tienes. —Sonrío y me reclino un poco—. Es tu turno.
—¿Mi turno? —Ella sonríe y lanza el borde de una porción de pizza hacia la caja, luego se limpia las manos con una servilleta—. No hay mucho que contar. Soy una maestra preescolar. —Sí, eso puedo verlo. Encaja con ella—. Siempre quise trabajar con niños, así que... —Ella deja sin completar, encogiéndose de hombros.
—¿Te gusta? —indago, queriendo más.
Durante el último par de horas más o menos, se siente como si hubiera hablado solo yo. Ella es una pequeña mujer inquisitiva, y me gusta que parezca tan interesada. Mierda, no creo haber hablado tanto en mucho tiempo. Le he contado sobre mi familia también, como mis padres murieron cuando era un niño, cómo fue crecer en Staten Island, que soy muy cercano a mi nana —qué me crió— sin mencionar a mi tío y su familia. Por último, he hablado sobre el bar que abriré con CJ. Y Bella ha estado... no lo sé, absorbiéndolo, porque es evidente el interés en sus ojos, y ella no duda en seguir preguntando.
—Oh, sí, por supuesto. —Ella sonríe con cariño y toma un sorbo de su vino—. Los niños de esa edad son impresionables. Me encanta tener un impacto en sus vidas. Son brutalmente honestos, lo que es refrescante.
Me río, asintiendo.
—Ellos entregan la verdad, sí... y sin anestesia. La semana pasada, Willow me dijo «Solo yo canto, papá. No tú.» Estábamos de camino a la playa, y aparentemente no tenía una buena voz para cantar. Yo estaba, como «Oye, gracias por el amor, ángel.»
—¡Aww! Pobrecito. —Ella hace un puchero en broma, para lo cual trato de no mirar a su boca. Cielos, ella es demasiado hermosa para las palabras. Y tiene estos labios carnosos y besables que simplemente podría... Gruño internamente y bebo mi cerveza. No se supone que debía beber, pero en algún momento entre la segunda y tercera porción de pizza, Bella me dijo que ella tenía Corona en caso de que estuviera interesado.
Estaba interesado.
Supongo que simplemente tomaré un taxi a casa. Y eso me dará una razón para volver mañana—para buscar mi coche.
Willow difícilmente se quejará de cómo llegamos a casa. Ella duerme como los muertos. En el cuarto de Justin, de hecho. Bella me lo ofreció temprano, y con gusto acepté.
—¿Más cerveza? —ofrece ella, enderezándose—. Podría beber otra copa de vino también.
—Sí. Gracias. —Le tiendo la botella vacía y espero hasta que esté fuera de la habitación antes de eructar.
¿Ven? Tengo modales.
—¿Edward? —ella llama desde la cocina. Pongo atención—. ¿Te molesta si me cambio por algo más cómodo? Este vestido me está matando.
Oh, confía en mí, nena. También me está matando.
—Sí, no, por supuesto. —Me aclaro la garganta—. Ve a cambiarte. —Siéntete libre de estar desnuda también. Temprano cuando fui al baño, logré quitar la avena de mi cabello, pero mierda que no me siento fresco. Así que, si Bella cambia su atuendo lujoso, quizás nos nivelará un poco. Porque ahora mismo ella luce como una despampanante modelo sentada con un pobre tipo. De acuerdo, ella es demasiado baja y curvilínea para ser una modelo, de lo cual estoy jodidamente agradecido. Prefiero mujeres que ingieren comida en vez de aire.
Cuando Bella regresa a la sala, todo en lo que puedo pensar es... eso no es mejor que el vestido.
Casual, sí. Calienta pollas, eso también. Shorts de algodón negro que terminan debajo de su delicioso trasero y una camiseta roja, un poco ceñida para ser decente, con una silueta blanca de... eh, un tipo haciendo un movimiento de artes marciales.
—Esto es mucho mejor —gruñe con alivio y se sienta sobre el sofá, no al otro extremo esta vez. Definitivamente más cerca de mí. Una cerveza y una copa de vino se agregan a la mesa. Pero todo lo que veo es...
Kilómetros. De. Putas. Piernas.
Brillantes por la loción, bronceadas...
Santo cielo.
—¿Qué? —Y por supuesto que ella me atrapa mirando—. ¿Hay algo mal? —Chequea sus piernas—. Oh, eso. —Con una suave sonrisa, pasa una mano por su tobillo—. Ya se está esfumando.
Frunzo el ceño, viendo ahora el moretón de diez centímetros.
—¿Qué pasó? —Sin siquiera pensarlo, me acerco y paso mi mano gentilmente sobre el moretón. Lo cual no debería haber hecho. Mierda; ella es tan suave y lisa.
—Justin se dejó llevar un poco. —Le quita importancia agitando una mano.
Frunzo el ceño aún más, y la miro a los ojos.
—Oh, no fue su intención —dice rápidamente—. Él está muy obsesionado con esa película... ya sabes, ¿Karate Kid? —Sonríe y señala a su camiseta. Y lo entiendo. Me relajo y resoplo con diversión—. Justin quería hacer karate, y accidentalmente me pateó. Él se sintió tan mal que no tuve el corazón para usar shorts en su presencia.
—Cariño, no tienes que explicarte. —Me río—. Hazme saber cuándo quieres comparar cicatrices de guerra. —Bajando el cuello de mi musculosa un poco, le muestro a Bella una cicatriz borrosa de hace seis meses más o menos—. Iba a darle un baño a Willow, y ella había estado gritando todo el día, así que no estaba de buen humor con ella como intento estarlo a su alrededor. Y ella me mordió.
—¡Oh, por Dios! —Ella se ríe—. Qué fiera. Aunque jodidamente adorable.
Sonrío, orgulloso.
—Lo es —concuerdo, tomando mi nueva cerveza—. También es un demonio.
—¿Qué niño no lo es? —bromea—. Justin no muerde, pero le gusta arruinar mis paredes. Si no es con pintura de dedos o marcadores mágicos, es con comida o mierda de perros. —Mis ojos se abren de par en par—. Sí, eso ha pasado. Dos veces.
—¿Siquiera tienes un perro? —pregunto con incredulidad.
—Nop.
Estallo en risas con fuerza, preguntándome si es raro que estemos formando un vínculo con la mierda que hacen nuestros hijos. Pero entonces deduzco... ¿qué padre no tiene historias de guerra para compartir?
—Él sí parece ser un poco travieso —digo, señalando con mi botella hacia las fotos cerca del televisor en la pared. Justin luce mucho como a su madre, pero su cabello es más rizado. También tiene hoyuelos, y no he visto esos en Bella.
—Eso es quedarse corto, cariño —dice suavemente con una sonrisa vaga—. Él tiene mi corazón, pero lidiar con niños no es lo más fácil. Espero que un día tenga... —Se detiene de repente solo para reírse—. Vaya. Creo que he bebido suficiente vino. —Ella coloca la copa sobre la mesa; mientras tanto, me pregunto qué estaba por decir—. No creo que confesiones ebrias deban ser parte de esta noche.
Ladeo mi cabeza.
—¿Otra noche, entonces? —Porque quiero sus confesiones.
—Otra noche me parece... tan... bien. —Sus ojos se oscurecen en la luz baja, y mierda si no se lame los labios. O bien está demasiado borracha o está coqueteando deliberadamente.
Trago, sin querer parecer demasiado ansioso, sin querer asustarla.
Porque realmente me gusta esta mujer.
—Bien, eh... —Me aclaro la garganta, y mi cabeza. Bueno, eso intento—. ¿Por qué no me cuentas sobre, eh...? —Piensa rápido, piensa rápido, piensa rápido—. ¡¿Tu familia?!
Ella parpadea.
—¿Quieres... Quieres hablar sobre mi familia?
—Claro. —Vayamos con eso—. He hablado casi toda la noche, ¿sabes? Creo que es tu turno.
—Normalmente no soy tan callada. —Se muerde el labio y mira hacia el televisor.
Tomando su mandíbula, la hago mirarme de nuevo.
—Entonces, ¿por qué lo eres esta noche?
—Yo... —Exhala. Sus manos sobre su regazo se cierran en pequeños puños—. Estoy distraída. —Un bufido—. Contigo.
Frunzo el ceño.
—¿Lo... siento? —Suelto su barbilla.
—No. Yo debería estar disculpándome. —Se pone de pie y comienza a dar vueltas frente al televisor—. Estás siendo tan dulce, y estás compartiendo historias de tu vida conmigo, y solo puedo pensar en... —Aprieta los dientes y empuña su cabello—. ¡Mierda! —Mis cejas se elevan en sorpresa. Entonces me mira con fuego en los ojos—. ¿Sabes qué, Edward Cullen? ¡Es tu puta culpa! —¿Qué diablos?—. Durante seis jodidas semanas, he fantaseado contigo. ¿Las palabras que articulaste? He tenido ese recuerdo repitiéndose más veces de lo puedo contar. —Santo. Puto. Cielo—. Y entonces vienes a mi vida como el huracán más sexy, y, y... —Ella de repente se ahoga con un sollozo, lo que me asombra y horroriza—. Estoy exhausta, y ser una madre soltera es tan difícil. Por una jodida noche, quiero ser... jodidamente devorada. —Toso y me ahogo, mis ojos agrandándose—. No quiero pensar en las consecuencias o actuar apropiadamente o preocuparme en cómo me veo. —Agita una mano en mi dirección—. ¡Quiero decir, mírate! Estás sentado allí con una musculosa sucia y pantalones deportivos, y aún así pareces un jodido dios. —Ahora mi mandíbula se abre—. ¿Cómo es justo eso? Y ahora yo parezco una demente, y lo siento. Lo siento mucho, pero esta noche no ha sido fácil para mí. ¿De acuerdo? ¿Pero sabes qué quiero?
Sacudo la cabeza como un tonto, completamente perplejo.
—Quiero un hombre, Edward —dice con desesperación en su voz—. Quiero ser capaz de usar leggins sucias y aún así ser follada con locura. Pero no tengo eso. Porque tengo que vestirme elegante, maquillarme, y usar tacones que duelen. Duelen, Edward. Lo juro, matan.
La sorpresa finalmente comienza a irse, me pongo de pie y lentamente me acerco a ella.
—Sería una buena novia, incluso esposa. —Se señala y sigue su discurso jodidamente sexy—. Me vestiría bien para mi hombre; rondaría en encaje atrevido, y doy buenas mamadas. ¡Incluso soy buena cocinera! Y no me molesta los deportes. Mucho. Incluso lo vería si jugara FSU. Pero odio vestirme bien para nada y salir con perdedores que, quiero decir, ¿luzco como si me importara Calabozos y Dragones? ¿Eh? —Niego con la cabeza, luchando para contener mi sonrisa. Ella es espectacular, eso es todo lo que puedo decir. Ella dice que los niños son honestos, pero diablos, también lo es ella—. De acuerdo, quizás solo tenga veintiséis; mi papá me dice que hay tiempo, y sé que lo hay, pero ¿eso cómo me ayuda a tener sexo? —Levanta sus manos justo cuando la alcanzo—. Solo... Solo... —Su pecho jadea mientras me echa un vistazo.
—¿Tú solo qué? —mascullo, moviendo mis manos por sus brazos.
—Yo... —Traga y su mirada se posa en mi boca.
Eso es todo.
Tomando su cuello, me inclino y aclamo su boca con la mía. No es gentil o jodidamente suave. Es posesivo y jodidamente increíble. Acaricio su lengua con la mía, labios completamente unidos.
—No soy una demente, en serio —gime en el beso—. Eres tú... no me puedo contener. Oh, mierda, sí... —Succiono su labio inferior dentro de mi boca y bruscamente palmeo su trasero—. Toda la noche, solo he pensado en arrancarte la ropa y lamer cada puto tatuaje en tu cuerpo...
—Cielos —siseo, presionando mi polla contra su vientre—. Esos son muchos tatuajes, nena.
—Tengo tiempo.
Eso provoca algo feroz dentro de mí, y gruño antes de que los instintos se activen. Mis manos se deslizan por la parte trasera de sus muslos, y entonces la levanto, enredando sus piernas a mi alrededor. Nuestro beso jamás titubea, jamás se detiene.
Una cosa que noto es que huele y sabe jodidamente increíble, pero sinceramente dudo que yo lo haga. Así que...
Primera parada: la ducha.
~ISU~
Para ser una mujer tan pequeña, Bella tiene mucha fuerza, y gimo cuando me empuja contra la pared de la ducha para básicamente lanzarse sobre mí. El agua caliente cae por nuestros cuerpos, pero no es nada comparado con el calor que provee las manos y la boca de Bella. Aferrándose a mí, presionando esas tetas contra mí, ella lame, besa, y muerde. Sus dedos se clavan, sus uñas rasguñan, y... podría simplemente correrme. Pero no quiero avergonzarme, así que rápidamente invierto los roles.
—Mi turno —gruño, girándola. La encierro en la esquina de la ducha y me muevo hacia su cuello, succionando y mordisqueando. Mis manos toman sus tetas, presionándolas entre sí; ella grita y deja caer su cabeza hacia atrás—. Carajo, eres tan sexy —mascullo contra su piel. Dejando un camino de besos, me arrodillo frente a ella, y ni siquiera pregunto. Simplemente le digo—: Encuentra algo a que aferrarte. —Entonces, cargo sus piernas sobre mis hombros y entierro mi rostro en su coño.
—¡Dios, Edward!
Mi lengua se entierra profundo, un gemido de hambre se escapa de mi pecho en respuesta a su sabor. Ni siquiera intentaré describirlo; estoy demasiado ocupado volviéndome adicto. Acaricio su clítoris con mi nariz, inhalando su aroma combinado con su gel de ducha, e inserto dos dedos en ella. Mis argollas se frotan contra los suaves labios de su coño, haciéndola gimotear. El agua sigue corriendo, pero hay una puta diferencia entre eso y sus jugos. Húmedos, calientes, cubriendo mis labios y lengua.
Bella debía haber estado necesitando un hombre que sepa lo que hace, porque no me tomó muchos minutos antes de que sus muslos tiemblen y sus gemidos se conviertan en jadeos.
—Hora de correrse, Bella —mascullo roncamente y succiono su clítoris en mi boca.
—¡Oh, oh, oh... mierda! —Se viene con un grito ronco, y cuando levanto la mirada, veo que ella tiene una mano sobre su boca—. No puedo respirar —jadea.
Cuando todo termina y he lamido los restos de su excitación, la bajo al suelo de la bañera de nuevo y espero que esté exhausta y saciada de la manera que quiera acurrucarse. Las mujeres son así. Normalmente. No se equivoquen, también me gusta eso. Pero no antes de que yo me corra. No voy a fingir y decir que el placer de la mujer es suficiente. Esas son personas locas y mentirosas hablando mierdas.
Pero Bella no está cansada. Si acaso, se vuelve aún más desesperada. Una vez más, me encuentro presionado contra los azulejos, y lo que viene ahora es algo con lo que me masturbaré por años.
—¿Te gusta eso, cielo? —pregunta ella inocentemente.
Un gemido y un asentimiento es todo lo que puedo responder. ¡Mierda, sí, me gusta!
No es que ella me lave —aunque extrañamente es erótico y sensual— sino que son sus manos deslizándose por mi cuerpo, cubiertas de espuma, mientras susurra todas las cosas que quiere hacerme, que quiere hacer conmigo, que quiere hacer para mí...
—Quiero que me aferres en el lugar, que embistas dentro de mí... —Eso lo dice mientras lava mi pecho.
Cuando desliza sus manos a mi alrededor y aprieta mi trasero:
—Quiero darte mamadas de buenos días.
La puta...
Mis ojos casi giran hacia atrás. Estoy jodidamente duro, y ella claramente está al mando ahora.
Eso es genial. Por ahora.
La próxima oración la entrega cuando pasa sus manos enjabonadas por mis muslos.
—Parece que lo único que he logrado en mucho tiempo es crear fantasías. ¿Puedo recrearlas contigo?
—Siiií —siseo y muevo mis caderas, necesitando sus manos. En. Mi. Polla.
—¿Puedo confiar en ti para dármelo duro también?
—Carajo, mujer... no tienes vergüenza —jadeo, seguido por un gemido cuando comienza a frotar mi polla.
—Lo siento. —Sonríe tímidamente y deja de acariciarme—. Soy una madre sexualmente reprimida, ¿recuerdas? ¿Quieres que baje la intensidad?
—Primero que todo... —Intento recuperar el aliento—, regresa esa mano a mi polla. Ahora. Segundo... —Gimo, sintiendo su suave mano nuevamente sobre mí—. Lo último que quiero es... que tú... mierda, eso es... bajes la intensidad. —El adolescente en mí quiere decirle que ella es "jodidamente increíble", pero aparto a ese maldito cachondo. Sintiendo que Bella lo quiere sucio, elijo otra cosa—. ¿Qué tal si te pones de rodillas, cariño?
—Oh, sí —jadea y entonces se pone de rodillas. Me lamo los labios, mirándola observar mi polla. Tocándola. Entonces, besándola. Lamiéndola. Y succionándola en su boca—. Mmm...
—Diablos, Bella. —Suelto otro gemido y froto mi rostro con mis manos.
Que jodida MILF que he atrapado.
Mientras sube y baja su cabeza por mi polla, toma de mis pelotas, jala un poco, y usa su mano libre para aferrar mi base. Un agarre tan firme que me hace embestir instintivamente. Pero la mirada seductora y alentadora que me envía dice que está más que bien. Y sí, esto definitivamente "está más que bien". Cualquier mamada es una buena mamada, pero algunas pueden llevarlo a otro nivel. Son todas las cosas que hace al mismo tiempo y que Bella tense sus labios a mi alrededor que lo hace. Y diablos, la manera en que usa su lengua...
—Casi allí —gruño sin aliento y embisto en su boca un poco más rápido. Más fuerte—. ¿Puedo venirme en tus tetas, nena? —Mirarlas y verlas rebotar con sus movimientos es casi demasiado. Y definitivamente soy un hombre que le gusta los pechos.
Liberándome, asiente y suelta un «Por supuesto». Entonces junta sus tetas, haciéndome soltar una palabrota. Tan jodidamente sexy. Todos mis músculos se tensan mientras me froto fuertemente en su rostro.
Cuando ella presiona más sus pechos entre sí y pellizca sus pezones, no puedo contenerme más. Logro soltar una última advertencia, y entonces me corro. Y me corro. Y me corro. Mirando con ojos entrecerrados, froto mi polla durante un orgasmo explosivo que marca su cuello, pecho, y tetas con mi semen.
Me hace sentir posesivo de una manera que jamás he sentido antes.
Una madre sexualmente reprimida crea una gran loca en la cama. O en la ducha, en realidad. Pero tengo toda intención de aclamarla en su cama también. En el fondo de mi mente, también he decidido que nadie más que yo volverá a ver este lado de Bella.
Estoy jadeando y concentrándome en recuperar el control cuando Bella se pone de pie y comienza a besar mi pecho, luego mi clavícula, enlazando sus manos por detrás de mi cuello. Mi pulso se acelera, y la tomo en mis brazos antes de inclinarme y capturar su boca con la mía. Al mismo tiempo, nos muevo debajo del agua, contento de besarnos como adolescentes por un rato.
—Mujer increíble —mascullo contra sus labios.
Ella tararea y desliza una mano hacia mi cabello, rasguñando mi cuero cabelludo. De nuevo, mis ojos casi giran hacia atrás.
—¿Pasas la noche? —pregunta suavemente, aunque hay una gran cantidad de lujuria en su voz.
—Oh, sí. —Asiento y acaricio su mandíbula con mi nariz—. Alguien debe dártelo duro, ¿recuerdas? —Ese alguien soy yo, punto. Sonrío y entierro mi rostro en la curva de su cuello mientras ella se ríe—. ¿Y, nena? No estarás a cargo en el cuarto. —Esa es una puta promesa.
—Oh, Dios —gimotea—. ¿Podemos ir ahora?
Ninfa ansiosa.
—Por supuesto. —Le doy una nalgada—. Indica el camino.
MILF: Mommy I'd like to fuck. Mami que me gustaría follar.
¿Siguen vivas?
