Disclaimer: los personajes de Twilight son de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es CaraNo. Yo solo traduzco con su permiso.


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Capítulo 5

BPOV

Me despierto en la mitad de la noche con Edward presionando su dura polla contra mi trasero y dejando besos a lo largo de mi cuello y hombro.

Me estremezco, y como en respuesta, una ola de humedad moja mi coño.

—Dios. ¿De nuevo?

Después de nuestra ducha de anoche, él me mostró que es el hombre que puede darlo bien. Me folló como un dios, despertando partes de mí que estoy segura que jamás estuvieron despiertas cuando estuve con Jasper. Edward es brusco; él no me trata como si estuviera hecha de cristal. Me lanzó por todos lados como si fuera una jodida muñeca de trapo, bajándome sobre su gruesa polla, y... quiero decir, él preguntó si eso estaba bien, y cosas como «¿Estás bien?» y «¿Está bien esto?». Pero sí, él es brusco y sabe como usar nuestros cuerpos para traer placer. En otras palabras, estoy lista para encerrarlo y quedármelo para mí por el resto de mi vida.

—Por supuesto que sí —masculla roncamente—. Pero tengo un problema. Me quedé sin condones. Podría salir y comprar...

Agito una mano perezosamente hacia mi mesa de noche.

—Hay una caja en el cajón.

Ya hemos usado los dos que él tenía en su billetera. Él fue jodidamente sexy cuando se lo colocó anoche y con un guiño dijo: «Quiero que mi próximo hijo sea planeado.»

Entonces, eso quiere decir que tendremos más hijos en el futuro. ¡Dos pulgares arriba!

Porque no soltaré a este hombre.

Estirándome en la cama, ronroneo con un gato y sigo los movimientos de Edward mientras se cierne sobre mí y busca los condones. Entonces está de vuelta, posicionándose entre mis piernas. Cuando se coloca uno en su polla, desliza un dedo por mi entrada, satisfecho cuando nota que ya estoy húmeda.

—Diablos, comienzo a pensar que eres tan insaciable como yo —masculla él, pasando suavemente la yema de su dedo sobre mi clítoris. Gimo en respuesta y muevo mis caderas, deseando más—. Lo juro, mujer... —Él sacude la cabeza y bufa con una sonrisa—. Me haces actuar como un jodido cavernícola.

Me río soñolientamente y levanto mis cejas.

—¿Quieres decir que no eres así siempre?

—Mierda, no. —Se ríe—. Pero a tu alrededor, pierdo mi maldita cabeza.

Siento satisfacción en mi interior.

—Ahora... —Golpea la cabeza de su polla contra mi clítoris, y suelto un grito cuando siento placer por todo mi cuerpo. ¡Oh, puto Dios!—. Tengo que tenerte de nuevo. —Cubriendo mi cuerpo con el suyo, envuelve su cintura con mis piernas y lleva su polla bien profundo.

—¡Mierda! —Echo mi cabeza hacia atrás, enterrándola en la almohada, y expongo mi pecho.

—Y de nuevo —gruñe y marca un ritmo rápido—. Y de nuevo...

Oh, cuando quieras, cielo.

—Mierda —suelta—. Esto será rápido. El jodido condón está ahogando mi polla. Compra más grande la próxima vez.

—Con gusto... Dios —siseo y meneo mis caderas, usando mis pies trabados a su alrededor como palanca—. ¡Oh, Dios, Edward!

—O mejor aún —gruñe, saliéndose lentamente—. No usemos condones. —Deja caer su frente sobre mi hombros y embiste adentro—. Nos haremos pruebas y esa mierda.

Me río sin aliento y mordisqueo su lóbulo.

—¿Eso no es lo que haces cuando has estado con alguien por un tiempo?

Él levanta su cabeza, me sonríe, y baja su boca hacia mis pechos.

—Es lo que haces cuando te comprometes a alguien, nena.

Una succión fuerte en un pezón me tiene arqueando la espalda, una sensación ardiente viajando hacia mi coño.

Gimo como una zorra, perdida en el placer.

—¿Eso quiere decir que...?

—Sí. —Su expresión se suaviza y sube para besarme—. ¿Me dijiste que has fantaseado conmigo durante las últimas seis semanas? —Asiento—. Sí, bueno, también yo. Quiero decir, contigo. Y no me gusta darle vueltas al asunto o como sea. Si quieres saber algo, pregunta. Nada de... —Él gruñe cuando me contraigo a su alrededor—. Mierda —suelta—. Ninguna mierda de "¿le gusto?" Diablos, apriétame otra vez, cariño. —Lo hago y él acelera el ritmo—. Eso es... y... —Jadea—. Eres del buen tipo de loca, así que me quedaré contigo.

Estoy emocionada y cachonda—la mejor combinación, lo juro.

—Considérate no disponible, entonces.

—Bueno, obviamente. —Él se ríe, sin aliento, y frota su pelvis contra mi clítoris—. Jodidamente hermosa. Cuando te vienes... Cielos. —Está por verme venir. Todo lo que necesito es un poco más... Oh, sí. Desliza una mano entre nuestros cuerpos y frota mi clítoris en círculos persistentes—. Sí, así es, nena. Déjame sentirte. —Él comienza a embestir, su aliento caliente en mi oído—. ¿Escuchas lo empapada que estás? —Oh, definitivamente lo escucho—. Mi polla se encuentra jodidamente cubierta, Bella.

—Cerca —chillo.

Después de unas estocadas profundas, me hace correr tan fuerte que realmente me quedo sin aliento. Mis pulmones arden mientras pequeñas ondas de mi orgasmo me derrumban. En el fondo, lo puedo escuchar correrse también, pero estoy tan lejos para pensar en algo más que mi propio placer. En la cumbre de mi orgasmo, estoy completamente tensa en sus brazos, pero entonces se esfuma, dejando mis brazos y piernas como gelatina.

Si esto es mi futuro, no puedo esperar a vivirlo.

~ISU~

Estoy mucho más descansada cuando me despierto unas horas después, pero aún hay una sensación de calma en mí. Caminando hacia el baño, uso el inodoro, cepillo mis dientes, me lavo la cara, y me coloco algo que cubra el moretón en mi gemelo. Parece que será un día caluroso, y lo último que quiero es ponerme unos pantalones. Pero mi pequeño Karate Kid se sentirá mal si ve el tenue moretón.

Al principio, no tengo idea de lo que siquiera estoy haciendo —especialmente cuando tengo a un Edward desnudo durmiendo en mi cama— pero entonces me doy cuenta. Quizás como un radar materno.

Willow se encuentra en el cuarto de Justin y definitivamente está despierta.

Después de ponerme unos shorts de jeans, un corpiño deportivo, y una camiseta suelta, me dirijo al cuarto de mi hijo, sonriendo al escuchar la risa y el gorjeo de Willow. No me molestaría dejarla jugar allí, pero los juguetes de Justin puede que no sean buenos para ella. Por ejemplo, él está enganchado con los Legos, y le permito jugar con ellos cuando estoy allí para supervisar. De otra manera, el es demasiado joven para las piezas más pequeñas. Todo está empacado en una caja y guardado lejos de su alcance, pero quizás haya algo más que Willow pueda tomar.

Abriendo la puerta, la encuentro en la cama en forma de coche de Justin, jugando con un algunos de sus animales de peluche.

Uff. Ella necesita un pañal limpio.

—¿Willow? —digo suavemente, y ella gira en la cama tan rápido que casi se cae. Me río por debajo de mi aliento y me acerco—. Buenos días, cielo. Te despertaste en la cama extraña, ¿eh? —Me agacho junto a la cama, no queriendo asustarla. Dudo que ella me recuerde de ayer.

—¿Papá? —Ella ladea su cabeza.

Sonrío.

—Está durmiendo. ¿Qué tal si te ayudo con un pañal nuevo y luego vamos a despertarlo?

Frunce su ceño.

—Emmm.

—Mi nombre es Bella. —Me señalo—. Soy la amiga de papi.

—Bewwa-la. —Lo prueba, luciendo jodidamente adorable. Sus ojos no son tan verdes como los de Edward, pero están cerca.

—Así es. —Sonrío en aprobación—. Bien, ¿qué tal un pañal nuevo?

—Nena glande —dice con confianza—. Puedo hacelo...solo yo.

Oh, he escuchado eso antes. Tu hijo te dirá que él o ella puede hacerlo sin ayuda y entonces terminas con mierda por toda la casa.

—De acuerdo, tú hazlo y yo ayudaré un poco. —Junto dos dedos para mostrarle qué tan poco.

—Eeeeeh, bueno. —Estira sus brazos para mí.

Sonrío y la levanto, encontrando su bolso pañalero rápidamente en la sala y luego la llevo de vuelta al cuarto de Justin. Él solo usa entrenadores por la noche ahora —e incluso no todas las noches— así que ya no tengo un cambiador. Pero su cama tiene que funcionar.

Después de colocar una toalla encima, uso una de las toallitas húmedas de Willow para mis manos y le digo que se recueste. Ella simplemente se tira, y la limpio antes de sacar un pañal limpio del bolso. Y con instrucciones y halagos como «Oh, ya sabes esto», la guío con el pañal, haciéndole parecer que ella está haciendo todo el trabajo.

—¡Eres tan buena niña! —elogio, ayudándole con las etiquetas—. Tenías razón. Puedes hacer todo esto sola.

Ella sonríe con orgullo.

—Te lo dije.

—Por supuesto que sí. —Me río y la levanto—. Ahora, ¿qué tal si despertamos a papá?

Ella asiente.

—Tenno hamble.

—Bueno, definitivamente comenzaremos con el desayuno pronto —concuerdo. Pero como no sé lo que Edward le da o si tienen rutinas especiales, supongo que es mejor preguntarle antes. Una vez que estamos en mi cuarto, distraigo a Willow por un segundo solo para asegurarme que Edward esté completamente cubierto, y lo está, así que camino hacia la cama—. Creo que papi necesita ver por sí mismo lo buena que eres con el pañal —le susurro.

Sus ojos se agrandan, y asiente.

—Papá tiene que sabel.

Apenas contengo la risa mientras la desciendo para sentarla sobre el rostro de Edward.

Sin embargo, Willow no se contiene nada. Ella chilla y mueve su trasero.

—¡Despielta, despielta!

—Oh... —Él gruñe en protesta—. Será mejor que ese sea un pu... pañal limpio. —Lo escucho olfatear—. Gracias a Dios. —Entonces, con un pequeño empujón, aparta a una Willow llena de risas—. Eso fue muy malo, Bella. Ven aquí. —Antes que pueda siquiera dar un paso, él estira una mano y me jala hacia la cama con él—. Creíste que eso era gracioso, ¿o no? —Su voz es ronca y está llena de sueño. Me río cuando pincha un dedo en mis costillas—. Ángel, ven y hazle cosquillas a Bella. Estoy muy cansado.

Willow realmente bufa.

—¡Me empus-jaste!

Edward bosteza.

—Te sentaste en mi cara. Estamos a mano.

—Ella solo quería ser buena y mostrarte lo buena que fue con el pañal —le digo, guiñándole el ojo a Willow—. Deberías estar feliz.

—Sí, papá. ¡Feliz!

—Oh, estoy muy emocionado —gruñe—. Emocionado de tener a dos chicas rompiéndome las bolas ahora.

Aunque cuando lo miro, está sonriendo. Sus ojos cerrados y una sonrisa suave.

Tengo la sensación que enamorarme de este hombre será natural.

—Pero gracias por cambiarla —susurra—. No tenías que hacer eso.

—No me molesta. —Sonrío y meto un dedo en su nariz, haciendo que él frunza su rostro y se queje—. Eres tan bebé.

—Cállate.

—Sí, sí —digo—. Tenemos hambre. —Sigue siendo muy temprano, pero ahora ansío ver a mi hijo—. ¿Pensaba que podríamos comer algo rápido aquí y luego recoger a Justin? —Muerdo mi labio inferior.

Él abre un ojo y sonríe perezosamente.

—Tengo un plan mejor.