Disclaimer: los personajes de Twilight son de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es CaraNo. Yo solo traduzco con su permiso.


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Capítulo 6

EPOV

Ni bien el adolescente con demasiado acné ha preparado la primera bandeja de comida, tomo una alita picante, porque estoy jodidamente hambriento. Justin me mira con los ojos de su madre, y esbozo una sonrisa y le ofrezco una también. Su mirada me dice algo parecido a: "¿Comiendo? ¿Antes de llegar a la mesa? ¿Podemos hacer eso?"

—Está picante, amiguito —le advierto y envuelvo una servilleta alrededor de una alita. Él la toma con gusto, una sonrisa tonta en su rostro. Demasiado adorable. Y el Chico Acné vuelve para decirme que los bollos de canela de mi hija demorarán un poco más. Sonrío y toco mi reloj; Bella me dijo en el estacionamiento que si ellos no entregan la comida dentro de los noventa segundos, tienes una comida gratis de cinco dólares. Y una comida gratis es como ganar la lotería en mi humilde opinión.

—Será mejor que elija una comida, señor. —Suspira Chico Acné—. Estamos llenos hoy.

Por lo que elijo otra comida que tiene alitas picantes, porque Justin está devorando las suyas. Tengo el presentimiento que su pollo frito quedará sin comer. Bueno, al menos hasta que le ponga mi manos encima. Mi nana me llama un triturador de basura —ella dice lo mismo de CJ, de hecho— porque comemos toda la comida hasta que no haya restos.

—Ordené más, ¿quieres otra? —le pregunto a Justin.

Él asiente, sonriendo como si se hubiera ganado algún premio.

—Sí, por favor. —Bella crio a un niño educado. Le tiendo otra alita—. Gracias, Edwood.

Me rio y termino mi propia alita, y cuando los dos terminamos, lanzo los huesos al cesto.

Temprano, en la casa de Bella, le dimos una uvas y chocolatada a Willow; eso fue suficiente para mantenerla hasta que recogiéramos a Justin de la casa de los padres de Bella. Y entonces seguí con mi plan—los traje aquí, al KFC/Taco Bella donde todo comenzó. Bella está sentada con Willow junto a la ventana, y puedo ver que Bella comparte mis sentimientos sobre este lugar. Es jodidamente ruidoso y está lleno de personas, pero los niños lo aman, y... creo que significa algo para mí ahora—este local. Quiero decir, jamás la traeré en una cita aquí—porque mierda... esto no es tan increíble, pero quizás podamos traer aquí a nuestros niños a veces para desayunar. Como sea. De acuerdo, para almorzar, no para desayunar. Renée y Charlie no saludaron exactamente rápido cuando fuimos en busca de Justin, así que nos llevó algo de tiempo.

Renée me recuerda a Esme, así que puedo ver por qué son amigas. Ambas charlatanas, románticas sin remedio, y jodidamente ansiosas ante la posibilidad de ser familia algún día.

Charlie es bastante genial, también. Una vez que Bella le dijo qué tipo de bar abriré, me llevó al garaje y me mostró su Harley.

A decir verdad, estaba un poco nervioso, pero mayormente porque aparecí en pantalones cortos y una camiseta que el hermano de Bella había dejado en su departamento. Pero o a Charlie no le importó o no notó que tenía puesto la ropa de su hijo.

—Aquí está su orden, señor —dice Chico Acné, apareciendo con el resto de nuestra comida.

—Gracias. —Tomo las dos bandejas y entonces le digo a Justin que se aferre al bolsillo de mis shorts. No quisiera perder al niño en entre tanta gente. Dudo que esa sea la mejor forma de impresionar a Bella... mierda—. Ah, amiguito. —Me río—. No los jales hacia abajo, ¿sí? —No quiero exhibirme ante todos en el restaurante.

—Ups. —Él se ríe y afloja se agarre—. Puedo cargar los buwritos. Mami me deja a veces.

—Sí, bueno. —Supongo que él es como Willow y muchos de los otros niños que simplemente no pueden dejar que sus padres hagan todo por ellos.

—Edwood, ¿también puedo cargar el jugo de Willow? —pregunta.

—Claro. —Sonrío y observo mientras él abraza los burritos contra su pecho y entonces toma el jugo con su mano libre. Su otra mano nunca suelta mi bolsillo... un bolsillo que ahora está manchado con la grasa de su alita picante.

La vida de un padre.

—¡Allí están! —Bella sonríe mientras nos acercamos a la mesa. Willow rebota impacientemente sobre su regazo—. Mira, cielo. ¡Mucha comida!

—¡Quiedo, papá! —Ella toma aire ya que evidentemente soy demasiado lento.

—Tranquila, ángel —le digo, ayudando a Justin a sentarse. Entonces, me siento a su lado y gruño con alivio, porque soy un holgazán y disfruto más estar sentado que parado, y Bella comienza a dividir la comida—. ¿Quieren alitas extra? —Sonrío al ver la manera en que los ojos de Bella se iluminan.

—¿Les llevó más de noventa segundos?

Asiento y tomo mi soda.

—Síp. —Esto da buenas señales para el futuro. Si vamos de compras juntos, quizás ella no se frustrara conmigo cada vez que me detengo para ver si hay una muestra gratis.

Esa mierda es genial.

—Super. Raramente pasa... desafortunadamente. —Ella coloca una servilleta sobre el regazo de Willow y entonces gira hacia Justin con el kétchup—. De acuerdo, aquí está tu kétchup, cariño. Vierte como quieras.

—¿Le gusta...? —Olvídenlo. A Justin claramente le encanta el kétchup.

Sonríe como un tonto y lo toma.

Willow lo observa, y ya sé lo que se viene.

—Papá...

—¿Quieres kétchup en tus bollos de canela? —No escondo mi mueca—. No será rico, bebita.

—¡Quiedo un poco! —grita ella.

—¡Oye! ¿Recuerdas lo que dice nana Esme? —Arqueo una ceja. Lo cierto es que Esme me dice esto a mí y a CJ todo el tiempo también, pero como sea.

Bella intenta no sonreír, pero falla, así que mira hacia la ventana por un segundo.

Willow gruñe.

—Mohales, mohales, mohales.

Asiento.

—Correcto. Modales. Ahora, pregunta bien.

—Quiedo ketfupp, pol favol.

Frunzo los labios, porque Bella no es la única que intenta esconder su diversión ahora, y le tiendo el maldito kétchup a mi niña mimada.

Bella me ha dicho que Justin puede ser un niño salvaje, y recuerdo decir eso anoche —que parece ser travieso— pero ahora no creo que eso sea verdad.

Él es tan jodidamente educado y dulce y...

—Willow —Justin se ríe—, puedes poner kétchup en las paredes. Es divertido.

Mis cejas se elevan. A la mierda con toda esa dulzura.

Justin —dijo Bella con dientes apretados—. ¿Quieres un tiempo fuera? O quizás no deberíamos ir a la playa.

—Lo siento. —Justin baja la mirada.

—¡Uh, papá! ¿Podemos...?

Resoplo.

—No.

—¡Pelo pido con pol favol!

Niego con la cabeza una vez.

—No. La respuesta es no. Nada de kétchup en las paredes.

Ella bufa.

—Pero...

—¡Olvídalo!

—Lo siento —articula Bella, luciendo jodidamente apologética.

Pongo los ojos en blanco. Si acaso, estoy aliviado. Willow solo me ha tenido a mí hasta ahora; ella necesita aprender sus malditos modales. Aprender que Justin no es perfecto me hace sentir esperanza.

—Deja esa mierda —le digo. Ella se relaja—. Ahora, dime esto del tiempo fuera. He escuchado eso antes y me vendrían bien unos consejos.

Ella suelta una risa ronca, relajándose más.

—Bueno, las amenazas funcionan. En su mayoría.

Sobre la mesa, tomo su mano y beso sus dedos.

—Cuéntame más. Vivimos para torturar a nuestros hijos, ¿o no?

—Es como si fueras mi alma gemela —comenta.

Le guiño un ojo, y tengo el presentimiento que seremos un equipo increíble. Incluso podría apostar por ello: para cuando nuestros hijos sean adolescentes, nos odiarán.

Fin


Y ahí lo tienen. ¡Terminamos! Espero que les haya gustado y hasta la próxima traducción :)