Antes de todo quiero que sepais que este es mi primer Fanfic :) y he intentado hacerlo lo mejor posible. Tambien podeis encontrarlo en
Bueno esta historia transcurre en el sexto año de Hogwarts, Harry ya está con Ginny, Voldemort no da señales de vida por el momento por lo que no le ha encomendado nada a Draco. Horace Slughorn es el profesor de pociones y Snape el de Defensa contra las Artes Oscuras, y Dumbledore vive.
Espero que dejeis comentarios con vuestra opinión, me servirá de gran ayuda :)
Cristina94
Bienvenidos a Hogwarts de nuevo
Los tres amigos se encontraban en el compartimento de Hogwarts express, y en especial, Harry se sentía enormemente feliz de poder estar de nuevo con sus mejores amigos, alejado de sus tíos y dirigiéndose a su lugar preferido en el mundo. Hermione les enseñaba orgullosa la insignia que había recibido en el verano junto al sobre de libros, era la insignia de prefecta, McGonagall se lo había comunicado previamente el curso anterior, pero aún así no podía parar de sorprenderse.
-¿A que es genial? -dijo contemplando una vez más la insignia.
-Es más que genial Hermione, ¡ahora podrás usar el baño de prefectos!, es alucinante.
-De verdad Ron, ¿en serio crees que es la única ventaja? Siempre he deseado ser la prefecta de Gryffindor, es una responsabilidad muy grande la que me han confiado, he de encargarme que nada se salga de la normalidad y ayudar a los profesores con los nuevos alumnos. Estoy deseando empezar.
-Lo harás muy bien Hermione, estoy seguro -la animó Harry y ella le sonrió- y, por cierto, ¿quienes serán los prefectos de las otras casas?
-Pues por lo que tengo entendido, en Hufflepuff Hannah Abbott, en Ravenclaw Anthony Goldstein y en Slytherin Draco Malfoy.
-¿Bromeas? ¿Cómo pueden haber elegido a Malfoy de prefecto? Aunque bueno, teniendo en cuenta de que todos los de Slytherin son unos cabeza hueca, no me extraña que hayan elegido al cabecilla.
Los tres amigos se echaron a reír ante el comentario de Ron, disfrutaban tanto estando juntos que el viaje se les hizo muy corto.
Pronto Harry, Ron y Ginny se encontraban sentados en el gran comedor esperando a que comenzara la ceremonia de principio de curso, Hermione se les sumó en cuanto terminó de arreglarse, se había recogido el pelo en una cola llena de rizos castaños con reflejos rubios, llevaba la falda gris marengo perfectamente alisada unos centímetros por encima de las rodillas y a juego con los calcetines que pobremente sobrepasaban los gemelos. Los colores de Gryffindor se advertían en una corbata correctamente anudada que seguía bajo el nuevo chaleco (ya que el del años pasado se le quedó pequeño) en el que a su izquierda destacaba un emblema con forma de escudo y fondo rojo donde se podía leer "Prefect". A cada paso que daba para reunirse con sus amigos desprendía entusiasmo, felicidad y un fuerte y dulce olor a vainilla, su colonia preferida.
-¿Me he perdido algo?
-No, va a comenzar ahora -le contestó Ginny.
La cena estaba riquísima y Ron acabó con todo lo que se le ponía por delante. Al finalizar la parte en la que el sombrero seleccionador ponía a cada alumno en su casa correspondiente, Dumbledore les dió la bienvenida a todos y después pudieron marcharse.
-¡Señorita Granger! Acércese
-Bueno chicos ya nos vemos mañana, McGonagall tendrá que poner al día a los prefectos, ¡hasta mañana!
-Buenas noches -se despidieron sus dos amigos.
-¿Si profesora?
-Acompáñeneme a mi despacho, nos esperan.
Al llegar, los tres prefectos estaban sentados, de los cuales dos le dedicaron una sonrirsa al verla entrar, y por el contrario, Malfoy se limitó a mirar hacia la puerta con esa mirada indiferente ante todo y con un toque de superioridad. Sus ojos grises azulados eran tan fríos como el mármol, cada vez que Hermione pasaba por su lado, percibía siempre la misma sensación, odio. Él parecía no haber cambiado mucho en verano, aunque volvía a estar más alto y su pelo rubio platino no estaba engominado como hace muchos años, esta vez tenía movilidad y algunos mechones caían por su frente. Por un momento los ojos marrones de Hermione coincidieron con los de Draco, el desprecio que ambos tenían el uno por el otro se hacía notar, pero tan pronto como la profesora McGonagall empezó a hablar, estos fijaron sus ojos en ella.
-De acuerdo, escuchenme bien, este año se les ha encomendado un cometido que deberán cumplir. Como supongo que ya saben la seguridad en Hogwarts tiene que intensificarse durante este año, por lo que los prefectos deberán hacer durante algunos días determinados turnos por la noche, cerciorándose de que todo marcha correctamente. Les aseguro que los turnos han sido impuestos por el Ministerio de Magia solo por precaución ,así que no les supondrá ningún peligro, ni mucho menos. También deben encargarse de ayudar en todo lo posible a los nuevos alumnos y a los profesores si los requieren. Los prefectos también poseen algunos privilegios por sus servicios, entre ellos se encuentra el acceso al baño para prefectos en la quinta planta. Bueno y creo que con esto ya pueden empezar su labor, ¿alguna pregunta?
-Sí -dijo Hannah- profesora, acerca de los turnos de noche, ¿qué días serán?
-Los turnos, señorita Abbott, se les comunicarán cuando deban hacerlo, puesto que no están asigandos todavía. ¿Alguna duda más? ¿No? Espero que cumplan con su deber lo mejor posible, ya pueden retirarse a sus habitaciones, buenas noches.
Hermione salió tras los demás para dirigirse a la sala común de Gryffindor y descansar para el día siguiente, pero antes de marcharse pudo escuchar perfectamente la voz de Malfoy para sí, "Que coñazo" y verlo alejarse a paso ligero, no sabía por qué lo habían escogido a él sinceramente, aunque posiblemente sería cierto lo que dijo Ron, de todos los de Slytherin, Draco Malfoy era el más espabilado.
Por fin llegó a su dormitorio, todas estaban profundamente dormidas, era tarde, así que intentando hacer el menor ruido posible, se puso el pijama y dejó la ropa lista para mañana, estaba ansiosa por empezar.
