La historia me pertenece, los personajes son de Masashi Kishimoto.
Personajes con OoC.
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§ Mírame a los ojos §
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— Llegó la hora del vals.
Levanté la mirada cuando el reflector me golpeó en la cara y trate de sonreí cuando todas las miradas se clavaron en mí.
Puede que fuera una maldita cornuda, pero no dejaría que todos supieran que me afectaba. Mí mirada observó a mis conocidos y amigos de mí marido, ahora sentía que todos me miraban con pena.
¿Quién más sabía de la aventura de mí flameante marido y mí mejor amiga?
Me levanté cuando él caminó hacia mí y trate de sonreír como una mujer que está enamorada de un mentiroso. Él frunció un poco su ceño, pero me extendió una mano. Sólo por una fracción de segundo se me pasó no agarrarla, con asco. Pero no le daría esa satisfacción.
Tomé su mano y la apreté más fuerte de lo que tendría que ser. Él me miró interrogante, pero me sonrió cuando se dió cuenta de mis pasos tambaleantes gracias al champagne. Me guió al centro de la pista y acomodamos nuestras manos en la posición del vals. La música lenta comenzó y nuestros pies comenzaron moverse.
No quería mirarlo, perderme en sus ojos y en sus falsos dichos. Mí mirada vagaba por las personas que se juntaron a mirar a la enamorada pareja bailar.
Hasta que la ví...
Sakura sonreía como si fuera muy feliz por ver a su amiga casándose.
Mí mandíbula se endureció y decidí que lo escucharía de su propia boca.
Mí mirada fue a sus profundos ojos negros, esa mirada que era como un agujero negro, o mejor dicho gusano. Él era un maldito gusano mentiroso.
Sasuke se percató de mi mirada y nuestros ojos se conectaron, pude ver cómo su ceño se fruncía suavemente y una sonrisa tensa tiraba de sus labios.
—¿Qué te pasa? ¿Estás borracha? No son ni las doce, Hinata.
Mis muelas se molieron juntas y mis uñas se clavaron en su ancho hombro.
—¿Te gustaría decirme algo?— mí voz salió más tranquila de lo que pensaba.
Sasuke levantó una ceja y desvío la mirada a los invitados.
—¿Debería?
—¡Oh, si! Estoy segura—, susurré.
Nos seguimos moviendo mientras él pensaba lo que me tenía que decir.
¡Por Dios! ¿Tanto tenía que pensarlo?
—No. No sé me ocurre nada. ¿No pagamos algo de la recepción?
Luché muy duro para no golpearlo adelante de todos sus amigos. Me mordí el labio para no estallar.
Cuando levanté la mirada, estaba sonriendo y seguí su mirada y fue un golpe directo a mí pecho.
Sakura.
Volvía a sonreír a Sakura, y ya no pude soportarlo.
—¿Cuánto tiempo pensabas en ocultarme tu secretito?
Sus hombros se tensaron por unos segundos, para luego volver a parecer relajado.
—¿Cuál secreto? No entiendo de lo que hablas.
— Mírame a los ojos, Sasuke.
Él lo hizo a regañadientes y mí ceño furioso se transformó en uno dolido. Era tan hermoso con su signo hosco, era pálido y su cabello negro sólo destacaba más su belleza pálida.
—¿Por qué?— la pregunta salió sin mí permiso y él volvió a fruncir el ceño suavemente.
—¿Por qué, qué Hinata? Por favor, se clara.
Por un momento en mí mente pasó la posiblidad de hacerme la ciega, de dejarle pasar el daño que estaba haciéndome. De olvidar este engaño, pero necesitaba que él me lo dijera. Si él me pedía perdón, tal vez...
Negué con la cabeza, porque ya nada sería igual.
Apoyé mí mejilla en su pecho, su corazón golpeando lento y tranquilo mientras el mío estaba por salir expulsado por mí boca. Cerré los ojos, sólo porque esto tal vez me dolería mucho más a mí que ha él.
—Sakura.
Al fin él se tensó lo suficiente para perder el paso por unos segundos. Cuando se recuperó, yo seguía teniendo mí rostro oculto al no poder contener las lágrimas.
—Hinata..— murmuró con el tono casi con duda.
La única confirmación que tal vez tendría.
—Los ví— me sentí algo contenta que nadie pudiera escuchar esta conversación. Desde afuera parecería que estaba emocionada por la boda, mientras Sasuke se inclinaba para susurrarme palabras de amor y yo lloraba de la alegría—. En el pasillo... En nuestra noche de bodas...— dije casi sin voz, pero supe que él me escuchó.
Cuando la música termino, nos quedamos quietos unos segundos hasta que otro vals comenzó. De pronto, la de madre de Sasuke se acercó y su hermano mayor, Itachi, para sacarnos a bailar. Sasuke dudo, antes de dejarse llevar por su madre. Itachi me sonrió mientras empezaba a llevarme al ritmo de la música.
Yo me apoyé en él. Itachi había sido como un hermano para mí, me había aconsejado y tratado como alguien de la familia.
En sus brazos, no pude ser fuerte. El llanto desbordó por mis mejillas y las lágrimas se transformaron en sollozos violentos que hacían temblar mí cuerpo.
— Pequeña ¿Te encuentras bien?— su pregunta tan sincera e interesada me rompió el corazón.
Me lo desgarró, porque sabía que jamás podría volver a verlo cuando me separará de Sasuke. Itachi era igual a mí marido, y sería el continuó recuerdo de su engaño.
Asentí como pude.
—E..emo...emociona..nada— dije entre hipos.
Sus grandes brazos me apretaron más contra su cálido cuerpo y dejé que me consolara un poco. Dimos un par de vueltas en el salón cuando Sasuke lo detuvo.
— Disculpa Itachi, ¿podría estar un momento más con mí esposa?
— Sasuke no seas egoísta, la tendrás todo lo que quieras cuando se vayan de luna de miel.
No me pasó por desapercibido su mueca y yo me enojé muchísimo, el dolor en segundo plano.
— Sólo serás unos minutos, está muy emocionada..— susurró mientras me abrazaba queriendo separame de los invitados y su familia.
Dejé que me llevará al centro de nuevo.
—No es lo que crees Hinata, Sakura y yo...
Levanté mí mirada de golpe y lo miré con los ojos entrecerrados. No me gustaba que me tomaran de estúpida en mí propia cara.
— Sasuke— dije entre dientes, deteniéndolo—. ¡Los vi! ¡Te escuché!
Sasuke se tambaleó hacía atrás con mis gritos. Sus ojos estaban enormes y tan pálido que ya no era hermoso, parecía más un cadáver.
—Hinata— la voz de Itachi a mí espalda me tenso— ¿Qué sucede?
Miré a los ojos de mí marido y él no lo negó. Sólo me observó asombrado, como si no entendiera cómo me había dado cuenta.
Me di media vuelta y corrí fuera del salón.
Continuará...
