La historia me pertenece, los personajes son de Masashi Kishimoto.

Personajes con OoC.

§ Epílogo §

Un año después

Suspiré mientras me metía en mí departamento. Las compras de la semana ocupaban todas mis manos y arrastre las bolsas para llevarlas hacía la encimadera.

Gemí y seguí arrastrando las bolsas. ¿Quién diría que salir de viaje y volver, y tener que llenar el refrigerador sería tanto trabajo?

Me estiré cuando logré poner las bolsas en el suelo de la cocina. Un bufido salió de mí boca cuando apoyé la primera bolsa en la mesada. Mordiendo mí labio saque lo primero que había allí, cuando mí celular sonó con un mensaje.

¿Haz llegado bien?

Sonreí, él siempre era atento.

Pues si se preguntan de quién estoy hablando... No, no me metí con otro imbécil que me quería por mí dinero...

Después de sólo unos días de la fiesta de la boda, Naruto me había llamado. Yo creí que era para el juicio y como él simplemente me pidió para cenar, creí que hablaríamos de ello.

Resulta que no...

Me contó que tenía suficientes pruebas contra ellos y que no necesitaba mí ayuda. Yo estaba tan pérdida que acepté ello y cuando la cena había terminado, dándome cuenta que sólo habíamos hablado de nosotros, le pregunté para qué nos habíamos encontrado.

¡Él me besó!

Si, chicas mueran de envidia...

Me dijo con ese rico acento que quería conocerme, qué nos diéramos una oportunidad para algo.

Siendo sincera, estaba bastante asustada.

Es decir, los que se queman con la leche ven la vaca y lloran ¿No?

Pues yo estaba bastante asustada.

No me hice la fácil, nop, nop.

Pobre Naruto, creo que sufrió mucho conmigo alrededor de este año. Aún no hemos formalizado, pero creo que estoy lista para ese paso ya.

Lo conozco, no como conocía a Sasuke o a Sakura, que vamos al caso nunca los conocí verdaderamente.

Naruto es especial, inteligente y transparente. Él sólo dice lo primero que se le cruza por la mente, por más que no sea lo apropiado o con las mejores palabras. Él cree en la sinceridad cruda, él dice que es su sangre irlandesa.

Y yo lo amo, amo eso de él...

Yo: Si, ¿vendrás está noche?

Yo ya sabía lo que quería, y lo quería a él, sólo para mí y que todo el mundo lo supiera.

¿Qué comes que adivinas, mí amor?

La puerta sonó y mí corazón se aceleró al saber quién era.

Me mordí el labio sin saber si abrir la puerta como me había preparado.

Hace dos semanas que no veía a Naruto en persona ya que había viajado a la casa de mí primo y su esposa de visita.

Un pequeño camisón blanco no dejaba mucho a la imaginación, y ni siquiera había cocinado. Pedí comida china y la dejé en el microondas, para cuando tuviéramos hambre de comida sustancial.

La puerta volvió a sonar y yo decidí hacerlo.

Abrí la puerta y apoyé mí mano en el marco de la puerta, interpretando una pose que esperaba que fuera sensual y despreocupada.

—¿Se te perdió algo, bombón?— bromee con él.

Naruto abrió la boca, con su cuerpo completamente quieto, pero sus ojos me recorrieron de arriba a abajo mil veces, para dar una última mirada más lenta antes de gruñir. Tenía en una mano una botella de vino, se agachó, enganchando mí estómago en su hombro y uso la mano libre para levantarme al estiló cavernícola.

Me reí a carcajadas mientras el daba pasos adentro de mí departamento, dejando caer la botella en el sofá de la sala y con grandes zancadas acercarse a la habitación. Una vez allí me tiró a la cama y me calmé cuando rebote en ella varias veces.

Me puse de costado y disfrute la vista mientras él se sacaba la ropa con movimientos rápidos y frenéticos.

—Mmm, señor. Creo que se equivocó de casa...

Naruto volvió a gruñir, diciendo algo en irlandés mientras se sacaba o intentaba sacarse los zapatos con los pantalones enganchado alrededor de ellos. Me reí borracha de su presencia y su desnudes. Como el sólo se había quedado con su boxer, decidí que yo también.

Me saqué el camisón blanco por encima de la cabeza, quedando sólo con la tanga blanca.

Cuando al fin él levantó la mirada, sin pantalones, ni zapatos, se mojó los labios y me miró como si fuera un banquete para alguien que no había comido en días. Esa sonrisa zorruna en su rostro hizo que me mojara.

—Estas traviesa, gatita— gruñó mientras se subía a la cama.

Yo sonreí arrodillada al frente a él. Me dejé caer de cola en el colchón y él tomó mí tobillo para tirarme hacía él.

Me besó cuando estuve a su altura. Un beso lento, uno hecho para seducirme aunque no tenía que hacerlo, yo quería que me hiciera el amor. Sus manos acariciaron mis muslos, y evitaron mí coño para apretarse en mis pechos desnudos. Gemí mientras clavaba mis uñas en su ancha espalda, sentir los músculos moverse me hizo mojarme más.

Mordí su labio.

—Follame, quiero tu polla en mí coño ahora—, le exigí.

Naruto gimio en mí boca mientras una de sus manos bajaba a mí tanga, sin miedo ni remordimiento, la rompió.

—Oh, si te voy a follar, amor. Mí polla esta muy dura para ese coñito tuyo.

Gemí al sentir la cabeza de su pene chocar contra la abertura de mí vagina.

¿En qué momento se sacó el boxer?

Ni me pregunten, porque ni lo sé...

Lloriqueé al sentir como se sumergía con lenta y tortuosa tranquilidad. Una vez que estaba totalmente adentro, Naruto se detuvo con la respiración agitada.

—Maldita sea, siempre tan apretada bebé. Muy mojada para mí ¿No, muñeca?

—Ah, si ¡Si!— grite cuando comenzó a moverse, saliendo y entrando duro.

Sus manos tocando los puntos que más me gustaban, su boca chupando mí cuello.

Tenía alguna obsesión con dejarme pequeños chupones por todo el cuerpo.

—¡Si!— gruñó al entrar particularmete fuerte—. Te extrañe bebé— gimio.

—Yo... Yo también. Naruto.

—¡Joder!— gruñó cuando en mí coño hubo un espasmo.

Se separó de mí cuerpo, alzando su poderoso cuerpo por encima de mí. Mis manos, ansiosas se sentir su piel, se cerraron en sus muñecas que estaban a los costados de mis hombros. Movió sus caderas, cambiando el ángulo con el cual me estaba jodiendo y me volvió a embestir, logrando hacerme gritar y que mí cuerpo se moviera con la fuerza de sus embistes.

—No lo superó, muñeca. Esa carita de que estás disfrutando mucho ser follada por mí. Te gusta, ¿No, amor?

Lo miré profundamente a los ojos cuando abrí los míos. Él se estaba mordiendo los labios, sus rostro sonrojado por el calor que desprendía nuestros cuerpos, el sudor bajando en finas gotas por sus sienes.

Abrí mí boca, para decirle que lo amaba, pero me costaba mucho encontrar mis cuerdas vocales mientras él me seguía tocando el punto G de esa manera.

Naruto me devolvió la mirada, su expresión parpadeó con un signo de profundo dolor y gruñó para follarme más fuerte y rápido. Nuestras miradas no se separaban mientras yo gritaba sin sentido y el gruñía casi como un animal salvaje.

—¡Oh joder! Córrete bebé... córrete conmigo amor.

Y sus palabras lo hicieron. Me llevaron al paraíso de ida y vuelta mientras él me acompañaba en todo el viaje.

Con la respiración agitada y mientras él me acomodaba en sus brazos me di cuenta que no le había dicho que lo amaba.

Bueno, no me juzguen.

La noche es larga y se lo diré...

En algún momento.

§FIN§

Buenas noches, muchas gracias por acompañarme en esta cortita historia. Ame escribirla para ustedes, fue divertido y refrescante. Jamás había logrado hacer una historia en un sólo día...

¿Quién te mirá y quién te ve Daiu? XD

Parece que me estoy resfriado y me cuesta un poco ver las errores ortográficos, y no les preste mucha atención. Perdón si se me pasaron jejeje.