Jelowedaaaaaaaaaaaaaaa ¿Cómo están? He salido del retiro por la simple razón de que, bueno no tengo razones fijas, pero sí una nueva mentalidad, mejorada y pulida ¡Claro que sí! ¿Será este one shot el que marque mi regreso? Eso está por verse.
TENGO TANTAS COSAS QUE DECIR, PERO LO DEJAMOS PARA EL FINAL.
Disclaimer: Los personajes utilizados son propiedad de Masashi Kishimoto así como todo al Universo Naruto se refiere, la historia es de mi autoría.
Esta historia la escribo sin fines de lucro única y exclusivamente por mi amor a la lectura y escritura, pero sobre todo para ti.
No seas cabrón y no hagas plagio.
Este one shot participa en el reto de Halloween de la página ShikaTema: Hojas de la Arena. Las palabras requeridas para este reto son: Leyenda, Veneno y Escalofríos
Aclaración: en este fic todos los muertos de la guerra ninja están vivos y claramente es un AU (Alternate Universe)
Disfruten de la lectura
Kyrie HawkTem
—¿Qué tanto haces?
—Estoy preparando las golosinas para los niños. Llegaste antes.
Dejó el bol sobre la isla de la cocina y se acercó a su esposo quien últimamente estaba llegando más tarde que de costumbre, su nuevo puesto como CEO de Nara Industries era muy demandante. Hacía unos meses que había tomado el cargo por el repentino retiro de su padre, Shikaku, quien se había retirado argumentando que ya era muy viejo para seguir, que era momento para que la nueva generación tomara las riendas y darle un aire fresco a la compañía, muy en el fondo ambos sabían que la realidad tras ese retiro era que moría por pasar tiempo con su nieto, Shikaku era un roble aún. Shikamaru pasó de llegar a casa en las tardes a llegar casi a la hora de la cena, le echaba de menos, no podía negarlo.
Le alegraba que por este día llegara temprano.
Se acercó a él y le dio un suave beso en los labios mientras rodeaba su cuello con sus brazos, él no se quedó atrás y la pegó a su cuerpo.
—Quieto—la rubia se separó justo cuando su esposo bajaba su mano para su trasero—Tengo que preparar los dulces para los niños.
—¿Qué tipo de dulces compraste? —el hombre la abrazó por la espalda y dejó caer su cabeza en el hombro de ella.
—Un poco de esto y de aquello—sacó las bolsas—Chocolates, bombones y gomas de azúcar—Temari estiró su mano y le dio una goma a su esposo, este la aceptó de buena gana sin soltarla a ella.
—¿Qué tal?
—Están buenas.
—Perfecto.
—Me sorprende que aceptaras que la reunión se hiciera aquí—Shikamaru la soltó y se sentó en el taburete de la isla, la miró con diversión a su esposa.
—Comenzaron a gustarme estas cosas—ella le sonrió de vuelta—Casi siempre es en casa de Ino y aunque es una casa muy acogedora el olor que se produce por la mezcla de tantas flores ha empezado a marearme, además creo que será divertido tener a tantos niños aquí ahora que el jardín está instalado.
Todo había comenzado hace unos cuantos años que, por imposición de Ino, quién más si no, empezaron a hacer reuniones mensuales para ponerse al día y que los niños fueran más unidos. Para Temari era algo completamente nuevo, había pasado toda su vida estudiando y trabajando para sacar adelante la empresa de su padre, cuidando de sus hermanos y aprendiendo con ellos. No tenía tiempo para amigas, reuniones, pláticas sobre chicos o maquillaje, nada para esas "cosas de chicas", su mundo giraba sobre el trabajo duro, viajes de negocios y firmar contratos. Solía decirse así misma que perderse de esas cosas había servido para que la compañía de su familia despegara y fuera de las más competitivas en el mercado. Estaba orgullosa, jamás lo negaría.
Cuando conoció a Shikamaru se dio cuenta de lo equivocada que estaba, conocer a Shikamaru fue un parteaguas en su rutina, el chico venía de otro país y aunque sus ideas eran parecidas a las suyas eran diferentes en cierta medida. Trabajar juntos hizo que se diera cuenta de todas las cosas que se estaba perdiendo: fiestas, reuniones, salidas imprevistas, viajes de placer y para cuando se dio cuenta empezó a pasar más tiempo en compañía de los amigos de él que en la oficina, cosas que pensaba eran innecesarias y tontas ahora le quitaban hasta el sueño, ese cambio que antes pensaba era un gasto de tiempo inútil le gustó al igual que el chico que lo provocó. El chico era un poco perezoso, pero con un buen cerebro que hacía ver todo tan fácil, era lento pero responsable y congruente, comenzó a salir con él y para cuando menos lo esperaba ya estaban en el altar. Otro cambio que jamás había pasado por su mente fue tener pareja, vamos si consideraba a los hombres como bestias estúpidas que sólo pensaban en sexo, no podía creer cuando ya estaba diciéndole "Sí, acepto" al hombre que le hizo ver que no todo en la vida era trabajar y trabajar. Cambiarse de país no fue tan difícil como creía, la dificultad se basaba en que no solo era un país nuevo, también eran costumbres, tradiciones, pero la familia y amigos que estaban ahí lo hizo más fácil. La familia Nara, y su corporación en sí, era muy unida a otras, muy diferente a su familia y a su país, pero daba igual, eran increíbles personas y con eso le bastaba y aunque dejar el país no fue tan duro, dejar su puesto como vicepresidenta de la compañía y cedérselo a su hermano menor Kankuro, sí le costó, dejar su puesto para dedicarse solamente a ser miembro activo del consejo, por petición de Gaara, no era lo mismo, echaba de menos las toneladas de papeles de los que ahora su esposo se quejaba. Además, había trabajado demasiado y dejarlo todo tan rápido le hizo mella, pero ahora que Gaara era el CEO no podía pedir más, confiaba demasiado en él.
La llegada de Shikadai le hizo ver que darle ese puesto a Kankuro y darle respiro a su agenda fue la mejor decisión, el niño causó una revolución en su vida. Actualmente tenía 3 años y demandaba demasiado su atención. Era el niño de mamá, lo amaba. Ahora su horario no era el propio sino del pequeño que corría detrás de ella gritándole mami. Cada semana el bebé "salía" a jugar con sus amigos y cada semana se sorteaban entre ellas para ver a quién le tocaba cuidar al "The Fierce Five" como habían bautizado al pequeño grupo, pero una vez al mes era salida de parejas. Ino se había empeñado a continuar con las reuniones que solían tener cuando eran jóvenes, en un inicio eran fines de semana en casa del que saliera sorteado, luego paso a ser una noche a la quincena, con el paso del tiempo y sobre todo por la llegada de los niños a sus vidas se convirtió en una reunión al mes sin niños incluidos, por supuesto que había sus excepciones como cuando había cumpleaños o festividades, se reunían más de una vez y era ley que los niños estuvieran con ellos.
Justo como esta noche, era Halloween.
El plan era simple; llevar a los niños por el vecindario a pedir dulces, ponerles algunas películas de dibujos animados, Shikadai y compañía adoraban esa película del hombre esqueleto, después dormirlos y continuar con la velada entre adultos, tomar un par de copas e irse a descansar.
Temari miró el gran reloj de arena que tenía en la barra de la cocina, un precioso regalo de su hermano menor. Estaban por dar las 4:00 pm.
—¿Ya decidieron quién llevará a los niños? —sacó otro bol de la alacena y empezó a llenarlo con chocolates—Hinata está descartada, su vientre puede más con ella.
—¿Ya saben si será niño o niña? —el pelinegro se estiró para alcanzar un chocolate.
—Es niña—sonrió. —Puedo apostar a que Naruto está más feliz que ella.
—No se ha callado en todo el día, cuando se entere que será niña se volverá loco—sonrió—Y respondiendo a tu pregunta inicial, papá se apuntó para llevarlos.
—¿Tu padre? ¿él sólo? —levantó una ceja—Shikamaru, son cinco niños, ni con cinco arneses podría controlarlos.
—No irá él sólo, el viejo irá con su pandilla—amplió la sonrisa—el padre de Ino y de Chouji.
—Eso será divertido de ver—Temari sonrió—Tres abuelos y cinco niños hiperactivos, eso será divertido de ver.
Shikamaru se imaginó la escena y explotó en carcajadas.
—No me lo quisiera perder, pero estoy tan cansado que no sé si pueda despertar de la siesta que pienso tomarme en un momento.
—Antes de que te duermas la siesta ¿quieres ver el disfraz de Shikadai?
El Nara ni siquiera alcanzó a responder cuando su mujer ya corría escaleras arriba, no pasó ni un minuto cuando ya entraba por la puerta de la cocina con una caja café.
—¿Qué es eso? —el hombre abrió la caja.
—¡Un ciervo! —la emoción en su voz lo hizo reír. Ella extendió el conjunto que parecía más un pijama que un disfraz.
—¿De dónde sacaste eso?
—Tu madre—sonrió aún más—Es lindo ¿verdad?
—Es encantador…
—¡Shikamaru!
—¿De dónde sacó mi madre eso? —lo examinó—¿Segura que le queda?
—¡Por supuesto! Lo podrá usar un par de meses más—tomó la tela y la guardó en la caja—Le haré una prueba fotográfica, quiero muchas fotos de él vestido de venadito.
—Temari.
—Es tan lindo, cuando lo veas usándolo me darás la razón como siempre.
Shikamaru soltó una risa e interceptó un golpe de su esposa, atrayéndola hacia él para volver a besarla.
…
La casa estaba lista, los adornos en su lugar, las paredes estaban adornadas de telarañas, había calabazas en el recibidor y por todo el camino hacia la puerta principal había cientos de tumbas improvisadas, esqueletos y más calabazas; la cocina y la sala tenía algunas decoraciones de fantasmas y murciélagos, así como el jardín trasero estaba preparado para cuando los niños regresaran con sus bolsas de dulces. Temari había adornado con esmero y pulcritud cada habitación. Colocó los bols con dulces en el recibidor junto a la puerta principal.
Andaba de un lado para otro revisando que todo estuviera perfecto y limpio, Shikadai estaba siguiéndola, haciéndole todo tipo de preguntas. Estaba precioso, lo había bañado con mucha paciencia, secó su cabello y lo peinó, lo acomodó en su pequeño traje de ciervo y sonrió satisfecha cuando terminó. Agradeció que el clima afuera era templado y eso no le provocara calor a su pequeño bebé.
—Mami ¿cuándo vamos a ir? —Shikadai iba dando pequeños saltos detrás de su madre, los pequeños cuernos del traje bailaban sobre su cabeza.
—Cuando llegue tu abuelo—la rubia le sonrió—no saltes tanto que te vas a despeinar.
—¿Tito* irá?
—Sí, irán con él.
—¿Tito se pondrá un disfraz? —sus manitas regordetas agarraron su traje—¿así?
—No lo sé cariño—imaginarse a su suegro vestido de esa manera la hizo reír por dentro—pero irás con él. Ahora tendrás que esperar a que lleguen tus amigos ¿de acuerdo?
—¡Sí! —gritó y salió corriendo a la sala, Temari fue tras él y le encendió la TV para que se distrajera con dibujos animados.
Ya pasaban de las 6:00 pm, poco a poco los invitados comenzaron a llegar y la casa se llenó de risas y gritos. Los niños corrían por el jardín, se veían tan graciosos con los disfraces que usaban. Boruto era un pequeño zorro, Inojin un vampiro, Sarada una bruja y Chouchou, la más normal de los cinco, una preciosa mariposa.
Las cuatro mujeres estaban entretenidas sacándoles fotos a los pequeños que no se dieron cuenta que sus abuelos ya habían llegado por ellos, una vez que se despidieron de ellos, Ino y Temari se dispusieron a entregar los dulces a los niños que llegaban a la puerta, Hinata se apoderó de la cocina y empezó a preparar un delicioso banquete para los adultos y los niños, los hombres por su parte estaban ya reunidos en el jardín trasero conversando sus jornadas labores y bromeando entre ellos.
El ambiente era fantástico.
Pasaron un par de horas cuando Shikamaru recibió una llamada telefónica, era su padre. Shikaku le informó que los niños se quedarían en su casa pues Yoshino les había preparado galletas y panecillos con relleno de chocolate. Con el cambio de planes se reacomodaron en la sala principal.
—Bueno, esperaba tener a los niños aquí así que no traje nada de alcohol—Ino se desplomó en el mullido sofá.
—Que tenga un niño en casa no significa que no haya alcohol—Temari salió de la sala entre vítores de las chicas regresando momentos después al salón mientras sostenía una bandeja con seis copas y una botella de whisky.
—Hinata vació mi vitrina y dejó bajo llave todo el día que ustedes me arrastraron a casa y asusté a Boruto. —El rubio soltó una carcajada.
—Eso no fue gracioso—Hinata le reprochó.
—Naruto, tiendes a ser un poco desagradable cuando bebes—Shikamaru entró a la sala con una botella de sake.
Temari acomodó la bandeja en la mesita del centro y ya copa en mano comenzaron a servirse.
—Perdóname Hinata.
—Bueno, bueno, ya empecemos una charla decente—Sakura se acomodó en el sofá individual. —Chouji ¿qué pasó con Karui? ¿por qué no pudo reunirse con nosotros?
—Ah, tiene la marea roja—el hombre bonachón se apoderó de una bandeja con aperitivos que Hinata había preparado—tenía demasiados cólicos y prefirió quedarse en casa, está tomando las pastillas que le recomendaste para estos casos.
—"La marea roja" vamos Chouji dilo como lo que es, menstruación—Ino le dio un codazo a su amigo—Ya no somos niños para hablar en códigos.
—Aún me da pena. —Chouji se ruborizó—Regresándote la pregunta, Sakura ¿Dónde está Sasuke?
—Salió de viaje ayer, fue con su hermano a cerrar unos contratos con la familia de Temari.
—Gaara me contó algo, realmente no le preste atención, él sabe cómo manejarse.
—Por favor, no hablemos de trabajo ¿quieren? —Shikamaru tomó la palabra—he estado todo el día metido entre papeles y lo mínimo que quiero escuchar es la palabra "contratos".
—Coincido con Shikamaru—Naruto se dejó caer en el sofá—sólo pensar en todos esos papeles hace que me den escalofríos.
—Pareciera que la palabra oficina es el equivalente a un cuento de terror para niños—Ino soltó una risita y se bebió de golpe su copa.
—Ni te imaginas—Shikamaru se restregó los ojos.
—No hay cosa que me dé más miedo que llegar a mi oficina y ver otra torre de papeles junto a la torre que ya había terminado—el puchero de Naruto hizo que todos comenzaran a reír.
—¿Ese es tu mayor miedo? —Sakura reprimió una carcajada, Naruto seguía siendo un poco infantil.
—No, su mayor miedo es que Boruto o la bebé no lo quieran—Hinata contestó riendo, tapando su boca con la mano.
—¡Hinata! ¡Eso era un secreto!
—Que miedo tan tonto—Shikamaru le dio un trago a su copa.
—¿Ah? Lo dice el hombre que le da miedo quedarse solo en casa—Temari intervino—No puedes negar que eso es tonto.
—Vamos Temari—el pelinegro se sonrojó—Esa vez fue diferente, te juro que no lo inventé.
—¡Vaya! me parece que hay una historia que no nos han contado—Ino acomodó sus codos en sus muslos para recargar su cabeza en su mano izquierda—Shikamaru siempre ha sido un llorica cuando se trata de quedarse solo.
—No me defiendas Ino. —reclamó—Además es una cosa muy tonta.
—¿A ustedes les han pasado cosas raras? —Sai hacia su primer comentario de la noche.
—Vaya cambio radical de tema.
—Si no lo has notado lo que llevamos de conversación se ha basado en cambios de tema, Naruto—Sai respingó quitándole la copa a su mujer. A veces Ino no se media con la bebida. —Los niños, el alcohol, la menstruación, esposos ausentes, papeles, Naruto y su temor a cosas estúpidas.
—¡Oye!
—Ya cállense, ¿qué pasó Shikamaru? —Sakura regresó de nuevo al tema.
—No fue nada, me pareció oír la risa de Shikadai—dio un trago a su copa—pensé que era él, pero no fue así.
—Vaya Shikamaru ¿te cobran impuestos por contar detalles? —Ino inquirió—Vamos, cuenta las cosas bien.
—Vale, vale. En esa ocasión Temari tuvo que salir un fin de semana, Gaara tenía unas dudas con unos proveedores y fue a Suna, así que me quedé solo con Shikadai —el hombre se removió incómodo en el sofá—Entonces me programé para salir más temprano de la oficina y no dejar al niño todo el día con mi madre. El primer día olvidé por completo que Shikadai no estaba en casa así que vine directo, cuando llegué me pareció escuchar una risita, me quedé esperándolo en la puerta hasta que caí en cuenta que estaba con mi madre, pero vamos pudo ser el hijo de nuestros vecinos.
—Eso es posible, hay que pensar en lo más lógico.
—Justo lo que dice Sai, por eso no hice tanta mella del asunto.
—No puedo opinar lo mismo—Temari levantó su copa reprimiendo una risa.
—Si nos vamos por la vía de lo lógico las leyendas de Konoha serían imposibles ¿No crees? —Naruto se llevó una mano a la barbilla y se puso serio.
—Por eso son leyendas, genio.
—Naruto, no importa cuantos años pasen, tu IQ queda intacto.
Las risas llenaron la sala y el pobre rubio no encontraba dónde meter la cabeza que estaba tan roja gracias a su acertado comentario.
—Me dan curiosidad las leyendas de Konoha—Temari se sumó con interés a la charla—¿Cuál es la más popular que tienen?
—Bueno, son muchas—Shikamaru se llevó la mano a la barbilla.
—Sólo pido la más popular.
—Ya sé cual—Shikamaru se puso de pie—¿Si has notado que Konoha está rodeado de muchos bosques y montañas?
—Por supuesto.
—Bueno, hay una leyenda en Konoha que data del inicio del todo. Se dice que antes de que Konoha existiera había un gran valle de bestias, había muchos lagos y ríos. Konoha estaba bajo el agua, a merced de estas bestias marinas, pero había una gran montaña, era tan grande que el agua no llegaba ahí porque de ahí nacía la corriente. Se dice que esa montaña era mágica y que ahí nació el famoso Kyūbi no kitsune*
El Nara comenzó a caminar por la sala, haciendo gestos como si se tratara de una pantomima, pero hablando.
—¿Kyūbi no kitsune? ¿El legendario Zorro de nueve colas?
—¡Ah, lo conoces!
—Forma parte del folklor de tu país, por supuesto que he escuchado sobre él, pero no toda la historia.
—Verás, generalmente, un gran número de colas distingue a un zorro más longevo y poderoso; de hecho, algunas narraciones populares mencionan que un zorro adquirirá colas adicionales cuando haya alcanzado los mil años. En las historias son comunes los kitsune de una, cinco, siete y nueve colas. Cuando un kitsune obtiene su novena cola, su pelaje se vuelve blanco o dorado. Los kitsune tienen la habilidad de ver y oír cualquier suceso que ocurra en el mundo. Otras historias le atribuyen sabiduría infinita y el kitsune del que yo te hablo tenía nueve colas y se llamaba Kurama.
—Es una pena que los niños no estén aquí para escuchar esta historia—suspiró Hinata—Continua, iré por más comida, si me permites Temari.
—Claro.
—Sí, por favor, Chouji arrasó con todo—Naruto se lamentó viendo como su amigo tomaba el ultimo trozo de jamón enrollado.
—Lo que me recuerda, solíamos llamar zorro a Naruto cuando éramos niños—Ino sonrió, Naruto torció la boca.
—¿Por qué?
—Los zorros son astutos y traviesos, Naruto era así. Nos metía en grandes líos y lograba sacarnos de ahí, aunque no nos libramos de los castigos—dijo Sakura entre risas.
—Shikamaru, ¿puedes continuar? —el rubio bufó desatando risas de los presentes.
—Vale, vale—Chouji lo miró—Eran buenas tus travesuras.
El rubio sonrió aguantando la risa por la lluvia de recuerdos que le azotó la cabeza.
—Continuo.
—Por favor—su esposa le pidió.
—Bueno, como decía Kurama solía vivir en esa montaña, con el paso de las eras el agua fue bajando hasta que quedó un valle plano, luego los humanos comenzaron a venir. En un inicio los humanos temían y huían de Kurama y este, ofendido por la invasión de sus tierras, atacaba sin piedad a los hombres y mujeres que se atrevían acercarse a su montaña. Había masacres diarias, la supervivencia de los humanos dependía de la montaña ya que lo único que quedaba de agua estaba arriba.
Shikamaru tomó aire.
—Fue entonces que apareció el primer gran sacerdote, Hagoromo Ōtsutsuki solían llamarle "El sabio de los caminos" pues fue él quien guió a los humanos hacia la gran montaña para salir de las tierras áridas y planas, él era un monje que deseaba que la paz reinara en el mundo, así que no soportó tantas bajas de sus compañeros y se aventuró a ver a esa bestia. Estuvo desaparecido durante dos años. Cuando reapareció trajo con él la paz que tanto deseaba.
—¿Qué pasó con Kurama? —preguntó su esposa.
—Se dice que Hagoromo notó la gran cantidad de maldad que poseía el kitsune, un odio profundo hacia los humanos, así que se quedó con él para enseñarle el camino correcto y ayudarlo a equilibrar la balanza, dividió la esencia de Kurama en dos partes, la mitad Yin y la mitad Yang. Cuando el zorro llegó a la estabilidad Hagoromo hizo pactos y acuerdos, Kurama les permitió quedarse en la gran montaña si a cambio los humanos prometían cuidar de ella y le ofrecían tributo dándole lo mejor que se había cosechado al año, después del tributo, el zorro dormía hasta la siguiente cosecha. Fue tanto el cambio que se dio tras la visita de Hagoromo a Kurama, que se decía que el zorro veía al sabio como su padre.
—Es una historia interesante, no es tan terrorífica como pensé, pero es muy buena.
—Eso es porque aún no llego a esa parte—contestó.
La sala estaba en completo silencio, Shikamaru era muy bueno para contar historias, incluso tan bueno como su padre. Tenía una gran habilidad oratoria, su elocuencia al hablar los mantenía a todos muy atentos y en espera por el resto d la historia.
—Todo cambio cuando las nuevas generaciones llegaron y los humanos comenzaron a multiplicarse. Comenzaron las invasiones y las guerras, los humanos que vivían en la montaña no tenían suficientes recursos para esas peleas pues jamás imaginaron que serían invadidos ya que siempre estuvieron en paz, pero las disputas por los territorios y por las cosechas eran violentas. Lo que antes eran ríos de agua cristalina y fresca ahora eran ríos de sangre y muerte. Los atacantes estaban venciendo a los primeros pobladores, saqueando y destruyendo la vegetación de la montaña. Hagoromo intentaba dialogar con los extranjeros, pero terminó siendo asesinado por ellos, y cuando Kurama despertó de su sueño y vio a su maestro muerto, enloqueció. El zorro tomó gran tamaño y comenzó a destrozar y aniquilar a los humanos sin distinción. La gran montaña comenzó a desmoronarse por los embates de la bestia. Fue una masacre, pasaron los meses y la bestia seguía irracional, pero los invasores vieron un gran potencial en la bestia para usarla en combates venideros y no se dieron por vencidos.
—La avaricia es peligrosa—apuntó Sai.
—Demasiado pues una gran parte de la población murió en esa época, aunque en la actualidad los historiadores le atribuyen esa parte por un virus mortal, los combates seguían hasta que aparecieron los dos hermanos, Hashirama y Tobirama eran guerreros de élite que lograron sellar al zorro en una piedra. Cuando todo terminó la gran montaña ya no existía, pero en su lugar había muchas más, eran pequeñas, pero se llenaron de vegetación con el paso del tiempo.
—Oye, Temari—Ino llamó a la rubia—¿Has visto la montaña con las tres figuras?
—Por supuesto, es el sello de la capital.
—Pues esa gran montaña que te digo es dónde están grabadas las caras de nuestros máximos presidentes de la historia, los fundadores. Son los rostros de Hashirama, Tobirama y el alumno de estos, Hiruzen. Ellos llamaron Konoha a este país.
—¡Vaya! Eso sí es impresionante.
—¿Verdad que sí? —Naruto infló su pecho con orgullo—Son increíbles.
—Sin duda alguna—respondió ella.
—Cuéntanos una de tu país, Temari—Hinata regresaba a la sala con una bandeja más llena que la anterior.
Temari se incomodó un poco al tener toda la atención ahora.
—Temari, tú eres extranjera ¿no?
—Nació en otro país así que sí, probablemente lo sea.
—Deja el sarcasmo, Sai—hizo un mohín—a lo que me refiero es que puede contarnos las leyendas de Suna. No conozco ninguna.
—Es cierto—Hinata estiró la mano para tomar un bocadillo de los que estaba engullendo Chouji. —Me da curiosidad. Sé que ustedes también tenían una bestia o algo así.
—¿En serio? —preguntó Naruto sorprendido—Gaara jamás me ha contado sobre eso, que mal amigo.
—Gaara es muy malo para contar historias.
—Conoces la leyenda de Konoha, pero no nos has contado las de Suna—Shikamaru tomó asiento junto a su esposa y pasó el brazo para acercarla a él—Haznos el honor.
Todos guardaron silencio
—No creo ser tan buena contando historias como tú—lo miró—Pero está bien, la leyenda de Shukaku, el Ichibi, no es nada parecida a la que ustedes tienen—rio.
—Temari, disculpa que te interrumpa—la mirada de Sakura era de entera duda—¿qué significa Ichibi?
—Ah, perdona. Ichibi significa "el de una cola"
—¡Ah! ¡Como Kyubi!
—Algo similar…bueno, es una leyenda que es muy popular allá.
—¿De verdad? —preguntó Sakura incrédula.
—Sí
—Continua por favor—Hinata se estiró para agarrar un aperitivo que Sai le dio acercándole la bandeja—Gracias.
—Seguro—tomó aire—cuando Suna fue colonizada esta era un valle desértico, árido y sin vegetación, aunque aún sigue siéndolo, pero más urbanizado, como la gente no estaba dispuesta a seguir buscando otro sitio decidieron asentarse ahí y aprender del ecosistema. Las mañanas eran duras por el calor y las noches insoportables por el frío. Con el paso del tiempo los pobladores fueron multiplicándose hasta formar una pequeña ciudad, habían aprendido bien y se dieron cuenta que el lugar no era tan malo después de todo, las cosechas se daban y crearon un sistema de riego para ellas y para el consumo del pueblo, se especializaron en la creación de veneno y medicina ya que en el desierto hay muchos animales venenosos y peligrosos. Después descubrieron yacimientos de oro, diamantes, rubíes y jade en los parajes más remotos del desierto y cada cosecha se hacia una gran fiesta en honor a los dioses para ofrecerles estas joyas como pago por los alimentos recaudados, pero como dijo Sai hace un momento, la avaricia es peligrosa y un monje asombrado por las preciosas piedras que veía se las quedó en lugar de dárselas a los dioses, estos ofendidos por el alma corrupta del monje lo transformaron en una bestia de arena parecida a un mapache por su cola y el contorno de sus ojos negros.
—No me puedo imaginar un mapache de arena—Ino soltó una carcajada.
—Créeme que yo tampoco, pero forma parte de nuestro folklor.
—¿Qué pasó después? —la rubia le quitó la copa a su marido y se sirvió más bebida.
—Fue llamado Shukaku el Ichibi porque, como dije, tenía una cola. A diferencia de Kurama Shukaku era inteligente, pero también incoherente, él quería las joyas más hermosas del pueblo o de lo contrario masacraría a todos los que se negaran a complacerle o haría que vinieran tormentas terribles para el pueblo.
—Pregunta otra vez—Naruto interrumpió—Discúlpame, pero ¿qué culpa tenía el pueblo para sufrir la ira de los dioses si el que se robó las joyas fue el monje?
—Según la leyenda, los dioses convirtieron al monje en Shukaku porque los ciudadanos no hicieron nada para detenerlo cuando se robó las joyas.
—Vaya…
—Cada que había luna llena Shukaku aparecía, pedía su pago o mataría a siete doncellas porque la sangre de estas se asemejaba al rubí que era su joya favorita, además que como fue monje, no pudo romper su celibato por lo que asesinar a doncellas era un desfogue para él. No pasó mucho tiempo hasta que una mujer decidió intervenir, su nombre era Chiyo. La mujer ya era anciana, pero era una experta en venenos y marionetas, una noche de luna llena se plantó frente a la bestia, utilizó sus marionetas para entretenerlo y le ofreció comida y bebida argumentándole que mientras comía le traerían las joyas que demandaba, Shukaku no sabía que todo estaba preparado con un veneno paralizante y cuando se dio cuenta del engaño ya era demasiado tarde, Chiyo lo selló en una tetera que los mismos dioses le entregaron.
—Demonios, esa estuvo buena. —Naruto estaba tan atento que apenas había parpadeado.
—Ahora que mencionas la palabra "marionetas" ¿es cierto lo que pasó hace unos meses en Suna? —Sakura dejó su copa vacía en la mesita.
—¿Hablas de los bastardos que convertían a personas en marionetas?
—Ese mismo—Sakura la miró con incredulidad.
—Es lamentable, pero fue real. Los bautizaron como "los titiriteros Shirogane" eran tres hermanos, secuestraban a las víctimas en los parajes del bosque y los convertían en marionetas. Querían hacer el títere perfecto, iniciaron secuestrando víctimas que no tenían familiares y por lógica eran personas que nadie buscaría, pero su locura y obsesión por crear el títere perfecto los llevó a secuestrar personas que tenían familia, lamentablemente fue por eso por lo que dieron con ellos.
—Creo que eso da más miedo que las leyendas de Kurama y Shukaku—Sai le dio un trago seco a su copa.
—Eso sí da miedo, no como Shikamaru temiéndole a la soledad. —Ino se rio de su amigo.
—Oye, jamás dije que me diera miedo la soledad.
—Shikamaru, no tiene nada de malo asustarse por estar solo—ahora fue Sakura la que tomó la palabra—Me han pasado cosas similares en el hospital.
—Vamos Sakura, no hables de eso—Ino le reprochó—Mañana me toca turno nocturno.
—Creo que, por mucho, las anécdotas de Sakura en el hospital son peores que lo que le pasó a Shikamaru. —dijo Chouji solo para volver a engullir lo que había separado de la bandeja.
—He de decirte que sí me han pasado cosas extrañas, pero no quiero incomodar a Ino.
—Eres una buena amiga, frentona.
—Procuro, Inocerda.
—Vamos, al menos cuenta alguna—Naruto mostró más interés—Al menos una. Suena interesante.
Sakura miró a Ino y esta se rindió.
—Puedo contarles lo que me pasó hace unas semanas. Esa ya la sabes.
—No por eso deja de darme escalofríos Sakura, pero está bien. ¿Quién soy yo para privarles de una buena anécdota? —la chica se acurrucó con su esposo.
—Sólo esa—prometió—Lo que me pasó en esa ocasión sigo sin poder explicarlo. Saben perfectamente que nosotros como médicos nos guiamos por la lógica y la razón. Esa noche Sasuke iba a pasar por mí, me llamó diciéndome que había algo de tráfico y que tardaría un poco así que fui a dar una última vuelta al pabellón de terapia intensiva. Recuerdo que había una chica que recién había salido de una operación a corazón abierto porque le colocamos un marcapasos artificial, tenía problemas cardíacos desde que nació.
—Disculpa mi ignorancia Sakura—interrumpió Naruto dejando su copa—pero ¿qué es un marcapasos?
—¿Cuántas veces hemos interrumpido a alguien por ignorantes? Venga ya, busquen el significado en sus móviles, no los tienen de adorno.
—No me molesta la interrupción, Ino—rio la pelirosa—Los marcapasos son pequeños ordenadores que "vigilan" continuamente el ritmo del corazón; si en algún momento no se produce un latido cardíaco, el marcapasos es capaz de detectarlo y, en ese momento, envía una señal eléctrica a través de los cables o electrodos, para que el corazón se contraiga.
—Oh, ya. Continua.
—Bueno, la cosa fue que cuando revisaba sus vitales…ella abrió los ojos y me agarró muy fuerte del antebrazo. Pensé que había sido un espasmo, pero no. Ella habló.
Sakura se acomodó en el sofá y tomó aire.
—Me sorprendió que tuviera fuerzas para hablarme pues la operación fue muy pesada.
Todos estaban atentos a la pelirosa, Shikamaru inconscientemente se acercó a Temari, Ino bebía bajo la mirada atenta de su esposo, así como Chouji no dejaba vivir ningún aperitivo, Hinata y Naruto estaban tan pegados que no se podía distinguir quién se aferraba a quién.
—Me dijo: "no dejes que ese hombre me hable, me dice cosas muy feas". Recuerdo que me paralicé y un horrible escalofrío recorrió toda mi espalda hasta llegar a mi cabeza, me giré y empecé a buscar al hombre que me decía, pero no había nadie. Entonces salí y vi a las enfermeras dormidas en la recepción del piso, fui con ellas para despertarlas, era muy temprano para que durmieran y entonces sonó la alarma de terapia intensiva, regresé corriendo a la habitación y pude ver a lo lejos la figura de un hombre muy alto y vestido de negro salir de ahí, cuando llegamos la chica había fallecido. La habitación estaba helada.
Tomó un trago de su copa y se sirvió más.
—Sasuke no me creyó, dijo que probablemente mi vista periférica me jugó una mala pasada. Le hubiera dado la razón, pero estoy segura de lo que vi.
—Siempre he odiado los hospitales…—refunfuñó el rubio con la cara pálida agarrándose de Hinata.
—Me pasó algo parecido con Gaara cuando era niña, solo que eso no fue una mala jugada de mi visión periférica.
—¿También viste al hombre negro?
—Oh, claro que no, fue algo diferente—le dio un trago a su copa—Gaara tenía un amigo imaginario.
—¿Cómo va a tener un amigo imaginario si tiene dos hermanos? —Naruto estaba a punto de desvanecerse por lo pálido que se veía—No jugaban con él ¿o qué pasó?
—Mi madre falleció en el parto de Gaara.
—Oh mierda, lo siento.
—Descuida, no lo sabías—continuó—Gaara era un poco desapegado a nosotros, era como si él sintiera culpa, jugaba solo en su caja de arena, pero el verdadero culpable era mi padre porque lo rechazaba continuamente, igual que a nosotros. Cuando tenía tres años estaba jugando con Kankuro, era un poco inusual, pero me gustó verlos juntos así que fui a la cocina para llevarles algo de comer, pero me entretuve más tiempo de lo que pensé y cuando volví al jardín ya no estaban, giré sobre mis talones y vi una pequeña sombra correr hacia la salida, pude escuchar claramente los talones golpeando el piso. Recuerdo que me molesté porque hacia algo de frío y que Gaara estuviera corriendo por ahí descalzo solo significaba un resfriado seguro así que lo seguí, pero no lo encontré. Comencé a buscarlo por toda la casa hasta que llegué a la habitación, encontré a Kankuro dormido y comencé a cantarle las cuarenta por dejar a Gaara descalzo, me congelé cuando me dijo que Gaara tenía dormido más de veinte minutos.
—Por favoooooor ¡quiero dormir esta noche!
—Vamos Naruto, eres un adulto.
—Que sea un adulto no significa que dejaré de tener pavor por ciertas cosas…
—Es un buen punto, pero ya eres un adulto, padre de un niño y próximamente de otro pequeño bebé.
—Naruto se comporta como un niño, pero es bueno procreándolos, ilógico.
—¡Sai, cierra la boca! Además, tú eres un hombre inexpresivo y poco hablador ¡y mira! te casaste con una mujer que habla más que todos aquí.
—Naruto, ¿recuerdas cuando te apliqué una llave con la que casi te desmayas? —la sonrisa de Ino era diabólica.
—Ah
—¿Quieres que te lo recuerde?
—No, gracias.
Todos soltaron las carcajadas eliminando la tensión provocada por las pláticas, la velada trascurrió entre risas, burlas, alcohol y anécdotas de travesuras que hicieron de pequeños y dejaron de lado los cuentos de miedo que amenizaban la noche. El reloj marcó las 12:00 en punto y caminaron a la casa del patriarca Nara por sus pequeños bebés. El lugar era similar a la casa del joven heredero sólo que, con decoración más tradicional, los pequeños yacían dormidos en la sala principal entre cobijas, almohadas y vasos con leche, tenían poco de haber caído rendidos. Se veían tan tiernos que no querían despertarlos, Shikadai dormía boca arriba con Boruto bien aferrado a su brazo mientras que Inojin abrazaba su pierna, Sarada y Chouchou por su lado dormían juntas abrazando un juguete de peluche. Hinata no se contuvo y sacó una fotografía.
Con niños en brazos y después de agradecer las atenciones el grupo de amigos comenzó a despedirse acordando ponerse de acuerdo para la siguiente velada.
….
—¿Shikadai ya está en la cama?
—Duerme más profundo que tú, no se despertó ni cuando le quité el disfraz—la rubia sonrió.
Temari estiró los músculos y comenzó a desvestirse bajo la atenta mirada de su esposo, Shikamaru se acomodó en la cama para una mejor vista.
—¿Disfrutando del paisaje?
—No pienso negarlo ¿sabes?
El hombre rio sin nerviosismo, había sido pillado y poco le importó disimularlo. Temari, consciente de ello, comenzó a hacer más lento el proceso de desvestirse, masajeando de vez en cuando su cuello, la zona favorita de su esposo para darle besos, mirándolo en cortos intervalos. Comenzó a acomodar su corta pijama olvidándose de la ropa interior.
—¿Qué te parece si cerramos con broche de oro esta noche? —se acercó a ella por la espalda y la abrazó.
Temari se giró y quedó sentada a horcadas sobre él.
—Me parece perfecto.
Shikamaru tenía intenciones que no involucraban palabras pues no le respondió y en un hábil movimiento la dejó debajo de él, separó más sus piernas y se acomodó mejor, atacando su cuello con mordiscos y besos.
—¡Mami!
Shikamaru no detuvo sus caricias.
—Shika…espera, Shikadai, detente—suspiró ni ella misma se convencía de lo que decía.
—¡Mami!
—Basta—Temari detuvo a su esposo, se levantó de golpe y salió en busca del pequeño.
Shikamaru se dejó caer en la cama con los brazos abiertos, derrotado. Al cabo de cinco minutos su hermosa esposa apareció por la puerta con su pequeño en brazos, quería llorar.
—Hey, pequeño ciervo, ¿qué pasa? —su marido lo cargó mejor y le besó la frente.
—Hay alguien en mi cuarto—balbuceó y Temari se congeló en su lugar.
—¿Cómo? —Shikamaru se alarmo ¿Alguien había entrado a su casa?
—Sí, estaba cerca de mi cama. Le pegó a la ventana—la respiración del pequeño era agitada.
—Amor, fue la rama del árbol que está afuera de tu ventana, no hay nadie ahí—su madre lo consoló acariciando su cabello revuelto.
—Yo lo vi…
—No era nada bebé—Temari lo cargó y acunó en sus brazos—Solo era tu juguete de conejo, como tenía ropa encima y estaba oscuro pensaste que era alguien, pero está bien.
—¿Segura?
—Sí amor—le dio un beso en la frente.
—¿Lo ves? No es nada—Shikamaru le revolvió el cabello.
—¿Me puedo quedar aquí?
Temari miro a Shikamaru, este suspiró resignado.
—Claro, ven acá—él lo cargó y lo acomodó en la cama.
Temari sonrió, se levantó de la cama y salió de la habitación, recorrió el pasillo y apagó las luces de la habitación de su hijo, lanzó un último vistazo.
Nada.
Dios que tonta era, ¿en verdad creyó que había algo ahí?
Sonrió para sus adentros y regresó a su habitación, al llegar se recargó en el marco de la puerta viendo la preciosa imagen de su pequeño aferrado al brazo de su padre. Se metió a la cama, Shikamaru la agarró y la colocó en medio de los dos, ella acarició la cabeza de su pequeño niño y le dio un beso.
—Buenas noches—suspiró
—Hey, tenemos algo pendiente—los labios de su esposo chocaron con su cuello—Me la debes.
Ella rio quedito y pronto se sumergieron en un delicioso sueño, uno muy tranquilo y distante a todas las leyendas, bestias, sombras y voces tenebrosas de aquellos cuentos de miedo…
.
.
.
*Palabra de mi sobrino cuyo significado es "Abuelito"
Buenaaaaaaaaaaaaas pipol again ¿qué tal? ¿les gustó? Quiera leer sus críticas, dudas, tomatazos, estirones de greña y demás en los comentarios así que dejen su precioso review.
Sinceramente me tardé un día entero escribiendo esta wea, escribí más que en mis ensayos de la universidad, incluso llegué a un punto en el que no sabía cómo darle un final porque ni siquiera había llegado a la mitad jajajajaja pasé una semana ideando cómo utilizar las palabras clave que fueron Leyenda, Veneno y Escalofríos
6 mil palabras NUEVO RECORD
Dejando de lado mi euforia, este one shot participa en el reto de Halloween de ShikaTema: Hojas de Arena si no tienen idea el enlace para la página de Facebook estará en mi perfil y el Instagram es shikatema_hojasdearena para que no se pierdan ninguna de las actualizaciones y próximos eventos y ya que estamos con el spam de publicidad únanse al canal ShikaTema de Discord, el código se los paso por privado *guiño* *guiño*
Quiero agradecer a mis traumas de la niñez por las anécdotas que cuenta Temari, jajajaja ok no pero sí me pasaron a mí y a una de mis primas que es medico y le pasó la anécdota que contó Sakura. Sinceramente tengo muchas más, y más fuertes, pero no quise abusar y volver aburrido el OS así que lo dejé medio friendly
Como dato adicional les sugiero que releean "En espera de las nubes blancas" y "Tenebroso" porque pronto tendrán su tan esperada actualización y en caso de este ultimo ese sí tendrá muchas de las anécdotas de terror que he vivido jajajaja
Sí, este one shot marca mi regreso al mundo del fiction y al fandom ShikaTema que tanto tenía olvidado en cuestión de Fanfics, porque no me van a negar que los tango muy consentidos con los doujinshi que traduzco jajajaj
En fin, mucho texto.
¡SUERTE A TO PARTICIPANTES DEL RETO!
Kairis
