Este OS viene con todo el ánimo y cariño que le puedo dar de cara a este mes que se nos va lentamente. Digimon no me pertenece y todas esas cosas, que de ser así no haría falta que yo escriba aquí, sino que haría mi voluntad con la serie y los videojuegos xD.
Preocupaciones iluminadas por el valor
Tai había estado pendiente últimamente de lo que le había estado pasando a Kari. De verdad que ella se encontraba bastante rara últimamente. Él no sabía explicar qué, pero veía algo diferente en ella últimamente.
Primero fue cuando, casi un mes atrás, Tai se había dirigido a la habitación de su hermana para avisarle que el desayuno estaba listo, un desayuno que él mismo había preparado, puesto que sus padres habían estado de viaje para reforzar su relación y aprovechando que los dos jóvenes eran ya lo bastante grandecitos para cuidarse solos.
Pues bien, Tai fue el primero en levantarse y se hizo con la iniciativa de cocinar algo para él y su hermana, casi del mismo modo en que lo hacía cuando ambos eran más pequeños. Cuando estaba todo listo para así empezar a desayunar, Tai había ido a la habitación de Kari para pasarle el aviso de que la comida estaba finalmente lista, pero lo que había descubierto no era algo para quedarse como si nada. Su vista había dado con Kari gimiendo y con su mano metida en el pantalón de su pijama. Aquello no daba lugar a las confusiones: Tai la había descubierto masturbándose. Grande fue la suerte del chico para haberse logrado retirar sin que su hermana se diera cuenta... Al menos creía que así había sido.
Una cosa era que Tai se mostrara algo incómodo por su hallazgo y actuase raro ante Kari unos cuantos minutos, pero lo cierto es que resulta ser ella la que actúa bastante extraño cada vez que se encuentra con Tai, y lo peor de todo es que ni siquiera había una explicación para semejante conducta. Tai llegó a pensar en un principio que Kari sí se había dado cuenta, y por ello intenta hablar con ella. Pero sus intentos caían en saco roto. En todo ese tiempo no había conseguido hablar con ella ni aclarar la situación, por lo que esa distancia permanece en vilo durante todo ese tiempo.
─ ¿Qué fue lo que pasó? ¿Todavía sigues sin saber qué la tiene así? ─ dice Matt.
─ Efectivamente. Esto de verdad me tiene muy mal ─ Tai se rasca la cabeza y alza la mirada al cielo ─ ¿Tú crees que a lo mejor yo le hice algo malo?
─ No creo, aunque lo lógico es que ella hubiese dicho algo de haber sido así. Ya ha sido bastante tiempo el que ella ha tenido para expresar lo que le pasa. Ojalá no sea nada grave,
Tai se cruza de brazos, preguntándose mentalmente qué hay de mal en él, o a qué le tiene miedo su hermana para no querer hablarle. Había podido notar que ante otras personas había mostrado una actitud bastante más normal, absolutamente todo lo contrario que ante él. Definitivamente Kari sentía una inexplicable aversión hacia él, y por eso mismo quería saber qué pasó y hacer lo necesario para arreglarlo.
─ ¿Consideras que soy un mal hermano?
─ No ─ responde Matt sin darle muchas vueltas ─. Tonto sí, pero malo de ninguna manera. Desde hace años has dado muestras de que sinceramente te preocupas por ella, y por esa razón me extraña tanto como a ti esta situación. Todo lo que te puedo decir es que te apresures a hablar con ella. Puede que mientras más tardes en hacerlo más difícil sea que ella te diga nada.
─ Un consejo bastante básico y genérico, pero creo que funcionará ─ Tai se levanta lentamente y mostrándose optimista ─. Esta noche voy a hablar con ella, y no la dejaré ir hasta que por lo menos me diga lo que le pasa.
─ No es fácil tener que encarar así a tu hermana, por mucho que esto sea por su bien, pero estoy eperando con ansias que lo hagas y que después me des noticias sobre lo que pasó ─ Matt se levanta igual y mira un momento a su amigo.
─ Cuenta con que tú serás el primero con quien hable, especialmente después de haberme escuchado.
─ Lo haría con gusto, una y mil veces.
Tai sonríe. Ve la hora y se dirige a casa. El rato dedicado a meditar sobre el tema había concluido.
Apartamento Kamiya
El joven había llegado primero, así que el lugar estaba completamente solo. Eso era de esperar, si había tenido la oportunidad para salir un poco antes de clases, aparte que su hermana estaba con sus amigos haciendo algunas actividades referentes a los estudios. Tal vez fuera a tardarse, por lo que Tai no tendría problemas para andar a sus anchas.
Al dirigirse a la cocina, el castaño se encuentra con una nota de sus padres. Era algo curioso que sus padres no fuesen a venir aquel día, pero Tai esperaba eso, si tenía semanas escuchándolos hablar sobre si tenían que salir juntos y cosas así para reflotar su matrimonio, y en más de una ocasión ya lo venían cumpliendo, empezando por aquel día en que el drama entre Tai y Kari dio inicio. Tai se alegraba por ellos. Era la muestra fehaciente de una pareja que se quiere de todo corazón. Un ligero salto en su corazón siente por un ínfimo instante al pensar en eso. Piensa en Kari por un breve momento.
Por simple curiosidad Tai tuvo la idea de meterse en la habitación de Kari. Ya había pasado un tiempo desde que ambos fueron separados y puestos en habitaciones diferentes. Recordar aquellos días en que dormían en una litera y compartían habitación traía sentimientos bastante nostálgicos al chico, aunque sabía que ahora sería mucho pedir que volviesen a estar como antes. Sería demasiado raro que Kari y él estuviesen otra vez durmiendo en la misma habitacion, siempre tomando en cuenta que cada quien tiene sus propias necesidades, resaltando desde luego los momentos en que se cambian de ropa. Estaba bien. Se podía extrañar aquello, pero lo mejor era seguir adelante.
En sus cavilaciones mientras rondaba la habitación de Kari, Tai choca accidentalmente con la cama, y en eso la almohada se mueve un poco. Fue suficiente para que algunas fotos saliesen a la vista, y Tai se lleva una sorpresa mayúscula al descubrirlas. Creyendo que se trataban de alucinaciones, o que posiblemente le estaba fallando la vista, pues agarra algunas de esas fotos para cerciorarse de lo que estaba viendo.
Se trataban de fotos del mismo Tai, y en todas aparecía desnudo, o por lo menos a medio desnudarse. Tai frunce el ceño, cada vez más preocupado. No entendía qué podía estar haciendo Kari con esas fotos, a menos que...
─ ¿N-no las estás...?
Tai voltea sorprendido. Pensaba que se había quedado con sus amigos, pero al final todo fue un error de cálculo de su parte. No se había dado cuenta en ningún momento que Kari acababa de llegar, por lo que esa aparición le había dado un buen susto, y más cuando estaba tratando de procesar lo que había encontrado. Kari por su parte temblaba de miedo, y daba la impresión de que saldría corriendo en cualquier instante.
─ K-Kari, yo...
─ Ya... ya sé que de pronto te doy asco... ─ Kari estaba mirando fijamente las fotografías, comprobando por sí misma lo que tanto temía.
─ ¿Qué? ¡No, eso no es verdad! ─ Tai se acerca tímidamente a su hermana ─ No hay manera de que te odie, Kari. Yo...
─ Soy una persona horrible, Tai. Por favor no digas esas cosas sólo para hacerme pensar que no es tan malo. No me consueles.
Tai cae finalmente en lo que Kari pretendía decirle, pero quería que ella misma le dijera las cosas al completo. Si había algo que faltaba, o un detalle que Tai malinterpretaba, tenía la esperanza de que su hermana se lo aclare.
─ ¿Kari?
─ Sé lo que estás sospechando, y sí, me he estado t-to... tocando mientras pienso en ti ─ Kari temblaba y sudaba frío, y Tai se acerca un poco más ─ Por favor, no te fuerces a acercarte a mí si sientes que lo que estoy haciendo es repugnante...
Tai no hace caso a las palabras de Kari y simplemente la abraza. Daba igual que lo que hiciera ella no estuviera bien visto, lo que a él le importaba era saber la verdad detrás del distanciamiento de Kari con su persona.
─ ¿Esta es la razón por la que hiciste esa distancia, Kari? ─ no le hizo falta oír ni ver nada. Tai sintió cómo Kari asentía ─ Ya veo. Supongo que se terminó volviendo algo incómodo para ti, una vez llegado a este punto.
─ N-no... la verdad es que ya tenía estos sentimientos por ti desde hace tiempo ─ confiesa Kari con voz trémula y la mirada fija en el pecho de Tai ─. Ni siquiera recuerdo cómo empezó todo, pero la cuestión es que te he visto como mucho más que como un hermano o un amigo. De vez en cuando soñaba con que me abrazabas, me besabas, pero hubo un punto en que... simplemente no lo pude soportar más... Pensar en ti hacía que me volviera completamente loca, y terminé llegando a este punto.
Tai estaba enmuecido. Con que así eran las cosas en realidad. Se rasca la cabeza con nerviosismo y por unos cuantos segundos mira a otro lado. Ahora no sabía qué decir al respecto, y es que aquello definitivamente no se lo esperaba. Creía que Kari a lo mejor había cometido algo grave en la escuela, o que tenía novio y no sabía cómo decirlo, o que habría hecho alguna tontería que haya tomado como un crimen de lesa humanidad, algo así, pero ciertamentte no que Kari estuviera enamorada de él al punto de guardar fotos bajo la almohada y masturbarse mientras las ve. Pero pese a lo loco que se volvió aquello en apenas un segundo, Tai deseaba arreglar aquello. No quería que todo quedase en tontos malentendidos y lamentos perfectamente prevenibles.
Lo cierto es que Tai también había gustado de Kari. La diferencia era que él había sabido llevarlo mejor, posiblemente gracias a que Kari era más pequeña, lo que permitía a Tai reprimirse mejor cuando su mente pretendía ir un poco más allá. Pero ahora que Kari le confesaba esas cosas, sus impulsos reprimidos parecían haber recibido un aliciente para volver a golpear dentro de él. Pero el castaño hacía lo posible por aguantar, aunque no iba a negarle un abrazo a su hermana.
─ Debiste decirme esto desde mucho antes, idiota. Cosas como esta no debiste quedártelas calladas.
─ Lo siento, Tai. Realmente lo siento.
El cuerpo de Kari se pega bastante al de Tai, y las sensaciones no se hacen esperar. Tai siente un escalofrío recorrerle completamente la espina, y no tuvo dificultad alguna en darse cuenta de que ese contacto estaba empezando a excitarlo, hecho confirmado al sentir también que su pene empezaba a crecer lentamente a raíz de ello. Kari por su parte no se daba cuenta todavía, y Tai, a fin de ayudar, hace lo posible para despejar su mente, aunque eso resultó ser una tarea imposible. El aroma del pelo Kari era exquisito. Tai no sería capaz de soportarlo mucho más a este paso.
─ ¿Puedo al menos... darte un beso? ─ ruega Kari, claramente incapaz de aguantar ese impulso.
─ B-bueno, no creo que eso por sí solo nos haga ningún daño...
Craso error. Kari alza su rostro, y en sus ojos había un brillo que Tai simplemente no podía evitar que le hiciera efecto, y luego está el beso, que inadvertidamente despertaba todos esos deseos que Tai había creído enterrados, e incluso los había intensificado. Como si algo lo hubiese poseído, al momento de sentir los suaves labios de Kari se aferra a su cuerpo y la pega más a él. Incluso la propia Kari llegó a sorprenderse por un momento, pero pronto se deja llevar por el momento, abrazándose al cuello de Tai para así hacer más cercano el beso. Ninguno de los dos quería despegar jamás sus rostros. Se sentía bastante bien estar así.
En lo que dura ese beso, Tai va empujando sutilmente a Kari hasta su cama. No era algo de lo que fuese plenamente consciente, todo lo contrario; se podía considerar más bien que sus bajos instintos estaban actuando por él, y con Kari era bastante igual. Al momento de tropezar con el filo de la cama se detienen, pero eso no es por mucho tiempo, pues Tai termina por dar el impulso final, acostando a Kari y acostándose también él sobre ella. En ese punto las manos de ambos empiezan a pasear de forma traviesa en el cuerpo del otro, siendo que esa acción sólo servía para excitarlos y para azuzar todavía más ese lado lujurioso que tenían escondido. Sólo al último momento, cuando Tai estaba por levantarle la camiseta a Kari, se detiene y la mira fijamente.
─ Kari, yo... no sé si lo que estamos por hacer sea lo correcto...
─ Tampoco yo ─ Kari acaricia el rostro de su hermano, aunque en su rostro se notaba todavía algo de temor ─. P-pero es que dentro de mí lo deseo tanto que estés conmigo y me hagas tuya que no puedo soportarlo. Es como si todos los argumentos en contra que me hicieron alejarme de ti de pronto dejaran de tener sentido. No puedo detenerme ahora así como así.
Tai respira pesadamente. No entendía cómo es que la situación lo había sobrepasado de semejante forma. Simplemente no tenía lógica lo que estaba pasando, pero estaba pasando, y he allí lo conciso. Tai también se sentía bastante tentado a seguir adelante. No quería dejarlo a medias. Trataba de convencerse de que no podían continuar, pero cada razón que se daba terminaba por caer miserablemente.
─ Al demonio todo...
Era demasiado para aguantarlo más tiempo, y si Kari no ayudaba, pues ya no había vuelta atrás. Tai le quita la camiseta a Kari finalmente, dejando al descubierto el pecho de Kari, la cual no estaba usando sostén, y eso que esos pechos ya empezaban a evidenciar el crecimiento. Tai, lejos de querer regañarla por eso, simplemente se lanzó hacia esos pechos y empezó a chuparlos como si no hubiese un mañana. Kari no pudo evitar gemir en respuesta a semejante trato. Era algo completamente nuevo y no era capaz de resistir los gemidos. Tai se excitaba al escucharla, sentía que su pene estaba dolorosamente apretado en sus pantalones, rogando por salir y hacer de las suyas. La moralidad ya había perdido su significado, era algo completamente ininteligible para ambos, ahora sólo iba quedando lujuria donde antes había racionalidad. Ambos se dejaban llevar por la corriente y disfrutaban de ello.
Tai se levanta un momento para quitarse la ropa. Ya que no iban a detenerse, pues entonces iba a hacer las cosas bien. Kari también se desnuda con avidez, y todo sin dejar de mirar ni un solo momento el cuerpo de su hermano. Verlo en persona la calentaba más que andar contemplando las fotografías, y su vagina húmeda servía como testimonio para confirmarlo. Tai se vuelve a lanzar sobre Kari y la besa con igual pasión y desenfreno, y Kari podía sentir el pene de su hermano palpitando sobre su vientre. Estaba todo listo para ambos pudiesen llevar a término ese deseo reprimido. Iba a ser la primera vez para ambos, así que Tai, perfectamente consciente de ello, decide ir despación en la introducción de su miembro.
─ Esto puede que duela, Kari, así que trataré de ir suave, pero igual me avisas si sientes que te lastimo ─ Kari asiente quedamente, y Tai toma una bocanada de aire ─. Muy bien, ahí voy...
Tai empuja su miembro dentro de Kari. Va todo lo suave que puede, hasta que da con la frontera que marcaba el himen de Kari. Una vez pasado ese punto no habría vuelta atrás, pues ya la virginidad de Kari habrá sido tomada de manera irreversible. Tai toma un poco más de aire, y entonces da un empujón más fuerte para finalmente hacerlo. Kari chilla de dolor por un momento, aparte que se abraza a su hermano con más fuerza, lo que hace que Tai quedara estático por unos momentos, temeroso de dañar a Kari. Kari solloza un rato, en todo momento abrazada a Tai hasta que afloja un poco su agarre, y las respiraciones de Kari evidenciaban que estaba más calmada. El dolor estaba pasando.
─ Adelante ─ susurra Kari al oído de su hermano ─. Quiero que continúes. Vayamos juntos hasta el final.
Tai traga grueso, pero no es como si fuera a presentar alguna objeción al respecto. Empieza a moverse lentamente, pendiente de las reacciones de Kari, aunque la receptividad de ésta le invita a seguir adelante. Kari suelta suaves gemidos que conseguían retumbar dentro de la cabeza de Tai, y con sus piernas se aferra a su cintura a modo de señalarle que no pensaba dejar que se aleje de ella. Ya en ese punto a Tai ni le pasaba por la cabeza hacer algo así, sino que simplemente iba como pollo sin cabeza, a hacer lo que su cuerpo le exigía a gritos.
La luz encendida de la habitación restaba un poco de ese ambiente íntimo que tan necesario suele ser para el disfrute de un encuentro sexual, pero no importaba en absoluto. Igual no iba a venir nadie ese día. Tai y Kari tenían toooodo el día para revolcarse en la cama como quisieran, dejando en el tacho de la basura todo rastro de raciocinio mientras estuviesen así. Nada quedaba de ese Tai que minutos atrás sólo pretendía saber qué pasaba con su hermana e iba a intentar solucionarlo, aunque en cierta manera sí lo estaba solucionando.
De pronto y sin aviso previo Tai hace que Kari lo soltase. La menor por un momento pensó que su hermano se había retractado y que ahora quería detener todo aquello, idea que, si bien en condiciones normales comprendería, ahora no mostraría conformidad alguna al ver sus motivos. Pero lo que no esperaba era que Tai no hacía eso por tener intención de parar, sino todo lo contrario. Sólo quería probar una nueva posición, por lo que, sosteniendo las caderas de su hermana, le indica que se ponga en cuatro patas. Kari no entendía lo que pretendía su hermana, pero igual accede a lo que le señalaba sin dudar, entonces siente que Tai volvía a introducir su miembro en ella. De alguna manera sentía que estaba llegando más profundo dentro de ella, y eso hacía que sus gemidos fueran más difíciles de contener y más fuertes.
─ N-no... ¿Cómo es que...? Nngghh... No puedo parar de gemir ¡Haaahhh! S-se siente...
Desde su posición, Tai tenía una visión bastante privilegiada de la retaguardia de Kari. Le daba la impresión de verse mucho mejor que en sus fantasías, y fue una tentación muy fuerte para él el apretar su culo unas cuantas veces, e incluso le suelta una suave nalgada que hace que Kari gima todavía más fuerte. Acto seguido, Tai sigue aprovechando su posición para agarrarle los pechos a Kari, amasando sus formas y jugando con sus pezones sin el menor recato. A Kari le encantaba que Tai se divirtiera así con ella. Su cuerpo reaccionaba ante cada roce, cada apretón, todo ello sumándose a la intensa sensación que le producía aquella incesante penetración. Kari sentía que iba a venirse muy pronto, y el propio Tai lo sentía igual, e inconscientemente aumentaba el ritmo de su vaivén.
─ M-me vengo. Me vengo, Tai.
─ Yo también. Vamos a venirnos juntos ─ dice Tai mientras sujeta las muñecas de su hermana.
¿Cuánto había durado aquello? ¿Mucho? ¿Poco? La verdad no les importaba. Podían estar haciéndolo toda la noche, que igual no contaban con la noción del tiempo necesaria para darse cuenta de ello. Pero lo que sí sabían era que el orgasmo explota dentro de ellos. Kari arquea su espalda de un modo que no parecía real, todo fuese para dejar salir todos los impulsos que el clímax le había obligado a sentir de pronto. Tai por su parte sentía que no existía nada a su alrededor salvo Kari. Empujó por acto reflejo unas cuantas veces más, como si así pudiera estar seguro de que su simiente fuera correctamente depositada dentro de ella. No había espacio en su cabeza para meditar lo que hizo y las consecuencias que aquello podría traer. Sólo quería pasar el rato mientras durase.
Una vez que ambos pasaron por aquella sensación tan intensa se dejan caer sobre la cama. Sus respiraciones eran erráticas. Ninguno de los dos tenía un ritmo coherente a la hora de captar el tan apreciado aire como si recién hubiesen sido salvados de morir ahogados. Ambos se miran sonrientes, satisfechos por haber hecho algo completamente indebido, prohibido.
─ Fue... maravilloso ─ dice Kari con apenas un hilo de voz.
─ Ya lo creo ─ la voz de Tai se oía igual de baja que la de su hermana ─. Vaya tontería por la que tuvimos que pasar para llegar hasta aquí, ¿no?
Kari asiente, y acto seguido cierra los ojos para quedarse profundamente dormida. Tai la contempla, pensando que Kari había tenido un día bastante duro en la escuela. En ese caso era mejor dejarla descansar. La cubre con las sábanas y le da un dulce beso en la frente antes de él dirigirse a la cocina.
Aquella acción que hizo con Kari hizo que le diera hambre.
Al día siguiente
─ ¿Y todo arreglado? ─ Matt se pone a exigir detalles.
─ Ya lo puedes creer que sí ─ Tai se recuesta de la pared y mira al cielo ─. Digamos que sólo estaba preocupada por algunos asuntos familiares, y yo, como buen hermano mayor que soy, pues la ayudé a ver que no era tan grave como para que ande estresada y distante.
─ ¿Asuntos familiares? Je, así suena como si ella hubiese intentado esconder un secreto de Estado o algo así ─ Matt se endereza para empezar a retirarse ─. En todo caso me alegra mucho que hayan resuelto sus problemas juntos. Nos vemos más tarde, que ahora mismo tengo práctica.
─ Ya estoy esperando a ver tu próximo concierto ─ dice Tai de forma confiada sin moverse de donde estaba.
Las nubes parecían mucho más quietas que de costumbre. Tal vez no soplaba viento para moverlas en algún otro punto de la bóveda celeste matutina. Tai sonríe. No entendía porqué, pero se acordaba de lo que había hecho con Kari el día anterior.
─ No tuve tanto aguante como pensé. Necesito practicar ─ dice para sí mismo mientras se rasca la mata de pelo.
Mira hacia el suelo. Alza muy lentamente su mirada hasta que podía enfocarla hasta las canchas, donde chicos de grados menores estaban en prácticas. Sus propias palabras retumbaban en su cabeza.
Necesitaba práctica. Y lo más divertido era que Tai sabía basante bien que Kari también querría "practicar" para así de ese mejorar su técnica. Y él con mucho gusto la acompañaría para que "practiquen" juntos...
Fin
Algo extraño, a decir verdad. Espero que les haya gustado, que no son seis mil palabras continuas de sexo desenfrenado, pero es que la historia en sí también merece un poquito de cariño. Que estén bastante bien, y volveremos a vernos, puesto que tengo algunos compromisos adicionates con Digimon.
Hasta otra
