—No estoy seguro—dijo finalmente Severus.
Habían vuelto a Malfoy Manor y el resto parecía estar pensando lo mismo.
—¿Has visto El Profeta de hoy?—preguntó Bill mostrándole el ejemplar.
La noticia de que un mago oscuro estaba matando muggles llevaba varios días apareciendo, lo único con lo que contaban era que nadie podía imaginar quién era. Pero eso lo hacía aún más urgente, y también más peligroso.
Lucius los miraba a todos un tanto separado. Cada día se encontraba peor cuando pensaba que una vez asimilada la enfermedad iría mejorando.
Él quería que cogieran a Potter y lo encerraran de por vida, lo hacía responsable directo de los actos de su hijo. Le era indiferente que dijera que él había causado la liberación de esa magia oculta. Ese chico era un problema y podría haberse muerto como todos habían dicho y el rumbo de su vida no sería el que ahora era.
¿Por qué iba a entrar en un plan para "salvarlo"? ¿Por qué iba a hacer nada por él? Narcisa, una vez Severus y el hombre lobo que le había mordido se fueron, fue a hablar con él.
—Tú vas a hacer esto por tu familia, porque es de la vida de Draco de la que estamos hablando.
—La vida de Draco no está en peligro, ya viste como lo manejó—dijo él displicente, tenía un tremendo dolor de cabeza, toda aquella historia de como había atacado a todos en casa de Severus, todos eso recuerdos devueltos de golpe, le hacían estallar el cerebro.
—He aguantado demasiado tiempo tus órdenes—dijo ella seria—. Se acabó, vamos a traer a Draco de vuelta, sano y salvo. Y tú no vas a poner ningún tipo de impedimento.
—Sal de aquí—gruñó él.
Narcisa se fue, pero no lo dejó ahí, para nada lo dejó ahí.
Y ese crío con el que se acostaba Narcisa estaba hablando demasiado, entre unos y otros asumían el control de su casa, arrastrándolo en un plan absurdo.
Él había visto lo que era capaz de hacer, también de lo que había sido capaz Draco.
—¿Quieres que nos vayamos?—le dijo Phil a su lado, no se había separado de él desde que volvió con aquella mordedura.
Pero Narcisa había sido muy convincente cuando le dejó claro que haría pública su condición y se quedaría con todo el patrimonio Malfoy, y Lucius sabía que podría hacerlo.
Su sangre ya infestada hervía en sus venas, ¿cómo había pasado de tenerlo todo a estar en manos de esas personas?
Miró al lobo con odio, él siempre había pensado que la venganza era un plato que se servía frío. Y llegaría el momento.
Lucius negó, y sintió la mano de Phil apretando la tuya. Le miró de perfil, ¿le quería? No sabría decirlo, el amor era algo que había rozado en pocos momentos, y sabía que muchos de ellos habían sido con el hombre oscuro y serio que no tenía claro que ese plan funcionara.
Era absurdo que tras tantos años siguiera teniendo sentimientos por Severus, él mismo lo sabía, lo sencillo sería querer a Phil, pero también hubiera sido tener una relación convencional con su esposa y tampoco había podido.
Por primera vez sintió que Phil se merecía algo más que estar con él, pero no era tan buena persona como para dejarlo ir. No ahora, ahora que de verdad se sentía solo y amenazado por todos.
Una de sus pesadillas más recurrentes era perderlo todo, y ya había comenzado a suceder.
Una nueva invitada que Lucius había visto crecer había llegado con un plan, Pansy Parkinson hubiera sido una buena opción como esposa de Draco, pero la chica se había negado completamente, y su padre la tenía demasiado consentida al parecer.
Lucius tragó su propia bilis, ese tema había pasado a un segundo plano, Draco jamás les daría un heredero, pero lo que los demás no entendían era que Potter era realmente poderoso. Claro que había sentido el poder de su antiguo señor en él, pero era más, era muchísimo más. Y probablemente a él lo quisiera muerto, pero a su hijo no.
Solo imaginar tener a alguien tan poderoso del lado de su familia, abría un sin fin de posibilidades, y ese grupo de estúpidos solo querían destruir aquella magia maravillosa.
No, Lucius no quería un nuevo Voldemort, pero él jamás tuvo el poder sobre él que Draco tenía sobre Harry.
—Draco está al tanto, y lo llevará al punto señalado.
—No estoy seguro, una traición más y Harry podría salirse de control—señaló Severus acertadamente.
Remus asintió, solo ellos dos conocían al verdadero Harry, aquel que había estado antes de la magia; conocían su dolor, y lo que le costaba confiar en alguien.
Ellos ya habían perdido su confianza, pero creían adivinar que la que tenía en Draco permanecía.
—Van a dar con él, la magia oscura deja rastro, y mientras él la tenga será rastreable.
De lo que hablaban era de quitarle la magia, algo inconcebible y que Severus pensaba imposible antes de la llegada de Pansy.
Al parecer los secretos en el Departamento de Misterios era mucho más oscuros y profundos de lo que ellos podrían llegar a imagina.
—Draco seguirá con él, le convencerá—dijo Pansy.
—¿Y si no?—preguntó Narcisa a la que la idea de que la moneda de cambio siguiera siendo su hijo no le gustaba en lo más mínimo.
—Lo pagaremos con nuestras vidas—apuntó Lucius desde la lejanía.
Nadie dijo nada, porque era cierto. Si salía mal lo que habían sentido bajo la magia de Harry no sería nada, porque hasta el momento solo habían sido pequeños obstáculos, no enemigos.
La presión que sintió Lucius volvió a ser más fuerte, era algo que cada vez sucedía más, y siempre que Lupin estaba allí. Como si el que la provocara fuera él, como si le pisara la sangre en su interior.
Su labio superior se contrajo gimiendo un malestar, Phil le dijo algo pero Lucius ya no le escuchaba. Solo quería que ese monstruo se fuera de su casa.
Severus se estaba marchando hacia la chimenea después de terminar de cuadrar algunas cosas con el resto, pero Lupin le tenía todavía clavado en su silla. Y cuando se acercó a él, Lucius le hubiera escupido si hubiera sido posible.
—Tenemos que hablar—le dijo el lobo.
El resto les miró en silencio, pero nadie se movió, aquel era un enfrentamiento latente desde el primer día.
—No tenemos nada de qué hablar—contestó levantándose Lucius lo más dignamente que pudo.
—En dos noches será la luna llena, y si no quieres ser detenido por asesinato o acabar mutilado, vendrás conmigo—dijo Lupin.
Al parecer nadie había pensado en su próxima transformación, incluido él mismo. La sola idea de cambiar a una criatura le revolvía las tripas, pero no pensó en el escenario que le mostraba quien se lo había provocado.
—Esta es mi casa, no pienso irme de aquí—afirmó rotundamente.
—Entonces sugiero que los demás abandonéis la mansión y los alrededores durante esa noche.
Narcisa y Bill asintieron, Phil solo se pegó más a Lucius.
—Tú también.
—No—dijo estúpidamente Phil.
Lupin iba a hablar para decirle cuán irresponsable era, pero fue Lucius quien lo hizo.
—No quiero hacerte daño.—Y era la primera cosa sincera y agradable que decía Lucius desde hacía días.
Phil no pudo evitar sonreír, y Lucius de verdad pensaba que ese joven merecía a alguien mejor que él.
—Estaré aquí en dos noches, ni se te ocurra algún tipo de trampa, por tu bien—le amenazó aplastándole por dentro. La maldición que le había trasmitido le daba algún tipo de poder sobre él.
—Claro.—La sonrisa torcida de Lucius no presagiaba nada bueno.
Desastre, yo solo veo desastre por todos lados.
Empieza la cuenta atrás, 5 capítulos y descontando.
Hasta el próximo.
Besitos.
Shimi.
