Severus acababa de terminar de elaborar las dos dosis de poción matalobo de aquel mes, Remus tomaría esa noche la suya, y Phil llegaría en breve para recoger la de Lucius.

Remus había acompañado en varias lunas llenas a Lucius, pero comprendía las reticencias de Remus para seguir haciéndolo.

Remus era una buena persona que en el fondo se sentía responsable de lo que había hecho. Pero odiaba el vínculo con el ex de Severus.

Si por él fuera tampoco tendría más contacto con Lucius, no se lo merecía, Severus no tenía ninguna deuda con él. Y aunque hubiera parecido un gesto altruista no haber revelado la naturaleza de Remus, Severus sabía que Lucius no hacía algo por nada.

En las pocas veces que se habían visto su mirada sobre él era clara, y de algún modo Remus lo sabía.

La seguridad de uno y el recelo de otro eran absurdos, Severus tenía claro que su lobo era el pardo, y siempre sería él. El tranquilo hombre que había comenzado a enseñar en una escuela infantil muggle local, el amante entregado y el compañero que había reconocido del modo menos esperado posible.

Y algo que además tenía claro era que ese joven al que Lucius había infravalorado, Phil, había tejido su propia tela de araña. Severus sabía leer a la gente, y la nula sorpresa y gesto de satisfacción que luego ocultó en una fingida preocupación cuando le dieron a Lucius la denuncia por Licantropía, le había dejado claro que el denunciante había sido él.

Lucius se merecía un compañero exactamente igual que él, maquiavélico y obsesivo. No había que subestimar a ese joven, y Severus tenía claro que nunca le daría la posibilidad de mostrarle su espalda. A los enemigos era mejor mirarlos de frente.

Harry estaba recogiendo los tarros colocándolos en su lugar, y llevando el caldero vacío al fregadero donde lo lavaría con unos gruesos guantes de piel de dragón.

Harry era inteligente, rápido y muy disciplinado. No podría haber encontrado un mejor ayudante.

—Voy a bajar, Phil debe estar al llegar y...—

—Y mientras antes se vaya mejor—concluyó la frase Harry por él.

Severus sonrió, y tomó el vial. Saliendo por la puerta contento de que todo hubiera salido bien para el niño que siempre debió vivir.

A medio camino se dio cuenta de que no había tomado una de las pociones que le había encargado uno de los clientes a los que iría a hacer una entrega después.

Cuando abrió la puerta, se quedó estático agarrado al pomo.

Harry recubierto por una bruma negra que actuaba a modo de varita limpiando y colocando, el cuello del chico se giró sorprendido, pero cambió a un rostro completamente serio.

Se miraron durante lo que sintió largos minutos, Harry no se molestó en ocultarlo ya, y Severus cerró la puerta finalmente tras él.

—¿Me pasas un frasco de Luz de medianoche?—dijo Severus, y Harry se acercó hasta él llevándolo en las manos.

—Nunca se fue, ¿cierto?—preguntó al fin Severus.

Harry asintió.

Severus suspiró, mientras escuchaba como Phil llamaba por la chimenea.

—¿Draco lo sabe?—preguntó, y Harry negó con la cabeza.

—Bien, bien.—Harry tenía los ojos en el suelo y Severus volvió a suspirar, alzándole la barbilla para que le mirara—Será nuestro secreto, pero ahora quiero ese caldero más limpio que una patena, que tus amiguitas te ayuden.

La sonrisa en sus labios contagió una tímida en Harry, y cuando estuvo por irse, sintió que el muchacho se le agarraba abrazándole.

Severus le devolvió el abrazo, una parte de él por su puesto que estaba asustada, pero otra, otra que sentía que habían hecho algo profundamente incorrecto se alegraba.

Harry había demostrado que la controlaba, así que de ahora en adelante él confiaría en que lo siguiera haciendo y le brindaría su ayuda en todo lo que necesitara.

Harry miraba a Draco dormir, habían hecho el amor y Draco había caído dormido poco después. Tanto trabajo lo tenía agotado, pero nunca dejaba de querer estar con Harry, y con eso era más que suficiente.

Liberó su magia acariciándole, deseando que descansara y se levantara fresco, y el gesto complacido en el rostro de Draco le decía que su magia estaba actuando.

Lo envolvió en un manto oscuro hecho con hilos de su magia, y salió de la cama vistiéndose.

Bajó las escaleras con tranquilidad, ni siquiera necesitaba mirar por donde iba en la oscuridad de la noche.

Cuando salió al jardín escuchó el plof de Dobby, y le lanzó una ráfaga de magia sin mover los labios si quiera, el elfo la esquivó, y le devolvió el golpe.

Harry sonrió, ambos salieron corriendo por los jardines de Malfoy Manor en una batalla que en realidad era un juego, en el modo que Harry había encontrado para controlar su magia.

Nunca se había ido, nunca le había abandonado, todo fue una pantomima para simular su pérdida al darse cuenta de que no sería capaz de abandonarla, y la escondió tan profundo que ni los aurores que llegaron después del ritual la detectaron.

Pero Harry temía que lo supieran, no quería volver a perderlos. Tampoco a su magia.

Pasó meses enroscado en sí mismo, temiéndose, temiendo que le descubrieran, y no fue ni Draco ni Severus quién lo descubrió, sino ese elfo.

Pero Dobby le había ofrecido una solución para drenarla. Lo hacían cuando los de su especie eran niños y estaban cargados de más magia de la que podían manejar.

Harry no había tenido la mejor de las vidas, pero ahora, ahora tenía una por la que luchar, una por la que sí quería luchar.

Dobby le dio en una pierna, y Harry cayó, pero antes de tocar el suelo una capa mullida y oscura le amortiguó el golpe.

Su magia le acarició haciéndole cosquillas y produciéndole una pequeña sonrisa.

Visitaba todos los jueves a una terapeuta que trabajaba en la escuela infantil muggle en la que Remus había conseguido un puesto, ella le decía que él era dueño de sus recuerdos, de todas sus vivencias, de lo que contaba y lo que no, pero que a veces contarlo hacía que los demás comprendieran mejor las cosas.

Algún día se lo contaría a Draco, pero no esa noche, esa noche tenía que tratar de darle a ese escurridizo elfo doméstico.

FIN


Pues acabamos con esta historia.

Cerrar historias es triste y a la vez liberador, se acabó esta etapa, y se abre la siguiente.

Espero que os haya gustado.

Muchas gracias a los que la habeis leído, votado y comentado. A los fantasmitas también :)

Nos vemos en otras historias.

Besitos.

Shimi.